Nota del Autor:
Como habrán notado, hasta ahora he estado escribiendo la historia de forma cronológica.
Este es un capítulo especial que me hubiera gustado poder tenerlo a tiempo. Sin embargo, dado que mi historia necesita varios elementos antes, me voy a saltar la cronología. Este capítulo pertenece, por tanto, a un futuro posterior, así que no os extrañe si los personajes hablan de cosas que parecen inconexas. Símplemente no han pasado.
Es posible que lo recoloque y lo edite en el futuro para que ocupe la posición correcta.
Marco POV
- Star... ¿Estás aquí?
Ya había llamado a la puerta varias veces. Quería estar seguro de que no estaba aquí antes de buscar en el castillo. Se tarda bastante tiempo en buscar en todos los sitios.
Una luz me cegó...
- PSSSSSTTTT... - dijo Star, aparentemente molesta por mi aparición
Atravesé lo que era una especie de cortina de luz.
- ¿Star? ¿Por qué no contestabas?
- Necesito concentración, ya sabes.
Al acercarme a la cama, donde estaba Star en posición de loto, la cortina de luz se hacía visible de una manera diferente, como una pantalla tridimensional, de 270 grados centrada en la varita que Star mantenía, mientras ella estaba con los ojos cerrados, concentrada.
- ¿Otra vez el hechizo para ver el pasado? No deberías trabajar en el día del Tocón...
- Déjame concentrarme, Marco... Luego te explico.
Decidí esperar a sus explicaciones. Sabía que incluso con la varita, este hechizo exigía mucha de la magia de Star. Aún así, era un buen entrenamiento para ella. Cada vez que lo realizaba, estando descansada, lo hacía con mayor rapidez y eficacia, demostrando como su poder se acrecentaba un poco cada día.
Aún así, estaba ocurriendo lo mismo que otras veces. El hechizo rechazaba el intento de Star de ver lo que otras voluntades no querían mostrarle. ¿Sería esta una de esas ocasiones? De momento, sólo las cascadas de luz y ráfagas de imágenes inconexas recorrían el muro de luz.
Pero de repente... unas imágenes comenzaron a formarse y unas voces comenzaron a escucharse... primero a lo lejos y luego cada vez más cerca, casi como si estuviéramos allí.
Star abrió los ojos.
Era un ruído de batalla. La escena ya me resultaba conocida.
- ¡No aguantaremos, capitana!
- ¡Luchad! ¡Luchad por vuestras vidas hasta vuestro último aliento!
Pero Star giró la visión, como si mentalmente moviera una cámara, tal y como si estuviera allí. Star se levantó de la cama, como si caminar por la habitación un poco la ayudara a recrearse en el movimiento que su visión debería realizar.
Star se centró en una parte de la escena a la que no había dado importancia anteriormente.
Parte de los nativos estaban rezando... a los árboles. Se acercó tanto como pudo a ellos, y escuchó al que parecía su lider, el que sabríamos que luego hablaría con la capitana.
- Oh, espíritu de los árboles y el bosque. Suplicamos tu ayuda una vez más para protegernos y detener a aquellos que están dispuestos a destruir tu lugar sagrado. Por favor, atiende nuestras súplicas y haz levantar de nuevo al último de tus guardianes.
Otras voces decían susurros algo que se podía intuir similar.
Y entonces, el gran árbol al que rodeaban con sus plegarias, un árbol de tronco enorme pero extraña figura como no había visto nunca en el bosque actual, cobró vida.
Sus ramas comenzaron a moverse como miles de brazos, y las lianas que colgaban comenzaban a moverse como serpientes y látigos.
Sus raices se elevaron y comenzaron a moverse como un insecto gigante.
La mayoría de los atacantes demoníacos, entraron en pavor al ver al árbol gigante acercarse a una velocidad respetable. Los que mantuvieron su posición, rápidamente recibieron los ataques de las lianas, y no pocos quedaron entrampados, algunos axfisiados, y los que no, si lograban cortarlas, salian huyendo a toda velocidad.
Tanto los recien llegados como los nativos estallaron el júbilo, gritando con animación y levantando brazos y armas en señal de victoria.
Precipitado. Ya había visto lo que iba a pasar ahora.
Por sorpresa, comenzaron a llover flechas de fuego, que incendiaron las ramas del frondoso y majestuoso árbol. Este pareció entrar en pánico, moviendo sus lianas contra sus propias ramas en un intento de apagar el fuego que crecía en su interior.
Los atacantes demoníacos reaparecieron por las colinas. Al ver al árbol en ese estado se lanzaron con cuerdas a su alrededor para maniatarlo.
Los recién llegados intentaron repelerlos una vez más. Sin embargo, eran demasiado numerosos. Unos pocos lograron atar al árbol, que no podía moverse ya con la libertad anterior, y mientras seguía quemándose, lo tiraron al suelo mientras lo bloqueaban con más y más cuerdas, mientras hacían retroceder a la gente apartándose cada vez más del gigante vegetal que les había salvado.
Por último, dos demonios cogieron una sierra y comenzaron a cortarlo. El árbol se defendió. Varias veces los serradores tuvieron que ser reemplazados por ataques moribundos pero aún poderosos del árbol, pero el corte continuó hasta que algo pareció quebrarse dentro de aquel ser, y el movimiento se detuvo, mientras los últimos cortes y ruido señalaban la separación definitiva.
- ¡NO! ¡NO! ¡NO!
Los gritos de los nativos, probablemente adoradores de estas antiguas formas de vida y espíritus, acababan de presenciar la muerte del que habían nombrado "último" de los guardianes.
Furiosos por aquel acto y ya sin protección alguna, hasta los que parecían pacíficos monjes empuñaron troncos y lanzas y se lanzaron en ofensiva agregándose a las demás tropas de contención.
La lucha era dura. Finalmente uno de los demonios, el que parecía que ostentaba el control, anunció a los demás la retirada.
- ¡Nos replegamos! ¡Vamos por refuerzos! ¡El próximo ataque será el definitivo!
Eran imágenes conocidas. Star volvió a cerrar los ojos y pasó aceleradamente, como si de una película se tratara, por las imágenes del encuentro de la capitana con el líder de los creyentes nativos y se adentró en el bosque en busca de la ayuda prometida.
Pero esta vez Star no hizo lo mismo que en otras ocasiones. Dejó que la capitana se fuera y se quedó observando que pasaba en el campamento.
- Espero que vuestra señora sea digna de la Dama y se gane su confianza. Nunca habían llegado tan lejos.
- Deberíamos prepararnos - dijo el segundo al mando de los marineros -. ¿Cuantos de esos árboles gigantes podeis invocar?
- Me temo que era el último.
- Pero... ¡Si esto está lleno de árboles!
- Oh... pero estos árboles eran muy especiales. Eran como receptáculos vivientes de la magia que reina este lugar. Es esa magia la que permite a los espíritus del bosque encarnarlos y ayudarnos a través de ellos.
- ¿Y qué pensais hacer entonces?
- Lo que siempre hemos hecho. Internarnos más en el bosque. Allí aún hay muchas criaturas. Los espíritus también pueden manifestarse a través de ellos y estarán muy enojados por lo que ha ocurrido aquí.
Los hombres recién llegados comenzaban a juntarse detrás del que estaba al mando y negando con la cabeza. El propio hombre parecía disentir profundamente.
- ¿Eso es lo que haceis? ¿Huir? ¿Y que pasará cuando se os acabe el territorio para retroceder?
- No lo sé. Confiamos en la Dama y su poder.
- Nosotros confiamos en nuestra propia voluntad. - dijo resolutivo mientras sus subordiandos afirmaban con la cabeza - Nosotros nunca huimos. Como mucho nos replegamos, siempre con la intención de recuperar cada palmo de terreno perdido. Aceptaremos vuestra ayuda si nos acompañais, pero nuestra capitana ha dicho que regresaría aquí con el arma y esperaremos hasta su regreso. Y si nos atacan, lucharemos hasta que el último de los nuestros caiga.
- Como querais... Nosotros seguiremos nuestro camino. Os deseamos mucha suerte y os agradecemos vuestra ayuda en nuestras horas más oscuras.
- Maestro - interrumpió uno de los nativos.
- ¿Sí?
- ¿Está seguro de que ÉL no puede renacer? Quiero decir... todos los demás guardianes cayeron ante el fuego. Él fue cortado... ¿No podría levantarse y luchar de nuevo?
- No, querido aprendiz. No puede regresar. Intentaremos hacernos con las semillas y los replantaremos de nuevo, cuando esta guerra haya acabado. Pero Él está muerto.
- Pero... pero... ¡aún noto vida en él!
- No. Vida no. Magia. La magia era tan fuerte que aún queda dentro del tocón.
- ¿Y no sería suficiente para que luchase una vez más?
- La magia sin vida se agota. ¿Quizás podría levantarse y luchar una hora? ¿Un día? No podría estar seguro. Pero nada más.
- Su señora no debería tardar más, ¿verdad? Ellos nos han ayudado. Sería muy deshonesto no ayudarles ahora cuando ellos lo necesitan.
- Pero dudo que el espíritu del bosque acuda a nuestra llamada. Tendríamos que poner más voluntad de la que hemos puesto nunca. Y si nos atacan... dudo que estemos suficientemente concentrados.
- Pero Maestro... Se lo debemos...
Otros de esos extraños monjes de la naturaleza se acercaron y con sus miradas parecieron apoyar al aprendiz.
- ¿Estais dispuestos a arriesgar vuestras vidas y las del bosque por estos extraños?
Y los monjes afirmaron
- Así sea.
Y así, nativos y recién llegados, comenzaron a preparar unas defensas conjuntas contra el más que probable ataque de los demonios.
El monje maestro proporcionó madera bendecida del árbol caído a los nuevos defensores para que fabricaran sus flechas y lanzas. Con esfuerzo montaron barricadas y algunas trampas tapadas.
Los monjes les proporcionaron algunos elementos del bosque de utilidad, como frutas explosivas o líquido inflamable. También habían fabricado unas fosas caseras y rellenado de agua bajo consejo de los recién llegados, pues estos suponían que volverían a intentar incendiar el lugar.
- "Es lo que yo haría" - dijo el lider de los hombres
Y así, tras una dura jornada de trabajo por parte de todos, retornó la noche, y tras varias horas de oscuridad, llegó el temido ataque.
Y fue justo como predijo aquel hombre llegado desde el otro lado del mar.
Una lluvia de flechas incendiarias se lanzaron contra el lugar, en varias oleadas. Por suerte, la preparación les ayudó para parar los incendios a tiempo, al menos al principio.
Luego comenzaron a llegar nuevas tropas de a pié, y la batalla cuerpo a cuerpo se reanudó.
Luchaban un rato, se retiraban, volvían a atacarlos con flechas, y otras vez retornaban, en un ciclo agotador. Las carreras por el terreno no parecían agotar a los demonios que quizás se rotaban pues no era fácil distinguirlos unos de otros.
- Maldita sea... ¿Donde está la capitana?
- No aguantaremos más, teniente.
El teniente, lider de los humanos, aprovechó la corta pausa de la huida de los asaltantes para hablar con los monjes, que llevaban ya tres oleadas rezando al árbol muerto, intentando en vano su resurrección.
- ¿Cómo va?
- No somos suficientes. Me lo temía.
- ¿Podemos ayudar?
- Podeis rezar con nosotros.
El jefe miró atrás
- Me temo que tenemos más cosas de las que preocuparnos.
- Bueno... Hay... otra forma de proporcionarnos vuestro apoyo.
- Lo que sea...
- Una promesa...
- ¿Una promesa?
- Sí... Un trato... Una ofrenda...
- ¿Cómo qué?
- Como celebrar un banquete en su honor o algo así. Cuanto más grande sea la ofrenda, tanto más probable es que sea aceptada...
- Ajá... Y... ¿valdría con que lo hiciera yo en nombre de mis hombres?
- Es cierto que la promesa de un lider tiene más valor. Aún así, cuantos más mejor.
- No tenemos tiempo para eso... pero... puedo llamar a mis oficiales...
El monje aceptó afirmando con la cabeza. Y con un silvido agudo y fuerte y nos gestos de sus brazos, los oficiales acudieron al lugar y su teniente les explicó los términos.
Juntos se sentaron frente al tocón e hicieron su plegaria.
- Espíritu guardian del bosque. Nosotros, nuevos colonos, te prometemos rendir pleitesía en el aniversario de esta fecha si acudes a nuestra ayuda.
Y luego se dirigió al monje
- ¿Es suficiente?
- Cuando se hace una ofrenda de ese tipo, se hace una marca en el tronco del guardián, como señal de compromiso de la promesa, con una pequeña ofrenda de sangre. Unas gotas de un pequeño corte valdrá..
Los oficiales, pasaron uno detrás de otro.
- Yo, Grund Goldfield, prometo cumplir esta promesa si tú cumples con tu parte.
Y escribió sus iniciales en la corteza del tocón, que marcó con unas pocas gotas de sangre de un dedo.
- Yo, Shaphir Odum, prometo cumplir esta promesa si tú cumples con tu parte. - dijo repitiendo el proceso
- Yo, Den Night, prometo cumplir esta promesa si tú cumples con tu parte.
- Yo, Sam Johansen Primus, prometo cumplir esta promesa si tú cumples con tu parte.
- Yo, Rog... - y el hombre se quedó pensativo como buscando un apellido o sobrenombre que no tenía- "Big Guy", prometo cumplir esta promesa si tú cumples con tu parte.
Esperaron medio minuto. El ataque de la nueva oleada de flechas incendiarias, debía ser inminente.
- ¿Y ahora qué? - dijo el teniente al ver que nada parecía cambiar.
- No lo sé... Si esto no funciona... No creo que nos ayude ya.
- ¡Teniente! ¡Teniente!
La capitana aparecía corriendo
- ¡ ¡ CAPITANA ! !
Sus subordinados estallaron en júbilo.
Y la capitana portaba una extraña espada llameante que ya habíamos visto antes.
- ¿Es el arma?
La capitana asintió.
- ¿Funciona?
- No sé como se usa. La dama me dijo que lo sabría a su momento.
- ¿De verdad te la ha dado? - decía el monje incrédulo - Entonces... tú... realmente tú... ¡eres la elegida!
- ¿Qué? ¿Elegida para qué?
- ¡Tú nos librarás de esos monstruos demoniacos! ... Por favor... por favor... ven por aquí - dijo mientras llevó de la mano prácticamente a rastras a la capitana.
- No entiendo...
- Esa arma que portas... la leyenda dice que forma parte del corazón de la magia... Si hay algo que puede devolver a la vida al guardián, tiene que ser esto.
La capitana miraba con recelo aquel tocón con marcas de sangre y las iniciales de sus oficiales escritas en su corteza.
- ¿Qué debo hacer?
- Realmente no lo sé. Pruebe a tocarla con el arma.
- Las armas son para destruir... Quizás si lo toco símplemente con mi otra mano...
Y en ese momento, el aire pareció arremolinarse alrededor del lugar, los colores se trastocaron, la luz pareció concentrarse en la capitana, cuya piel se oscureció a la vez que sus ojos brillaron y unas extrañas marcas aparecieron en sus mejillas.
Una sustancia amarilla dorada, como la capitana había observado antes, pareció comenzar a brotar por las marcas de las letras de sus oficiales, y el tocón comenzó a moverse, primero léntamente, y luego con agilidad.
- ¡Está vivo! - gritó el monje.
Y justo a tiempo... Una nueva oleada de flechas fueron lanzadas... Instintívamente la capitana giró su nueva arma y lanzó, casi sin entenderlo, una ola gigante de aire abrazador que lanzó a las flechas hacia atrás mientras las destrozaba. Ni una cayó donde estaban.
Probablemente los demonios lo observaron, porque no insistieron en nuevos ataques de arquería. Otra oleada de monstruos demoniacos se lanzó de nuevo. Pero esta vez el tocón se lanzó hacia ellos con más furia incluso que antes. Intentaron quemarlo, pero el tocón parecía resistir fácilmente, y ya no había un lugar fácil para cortarlo. Además la capitana se unió a sus soldados, y moviendo su arma comenzó a lanzar extraños ataques muy potentes que ni ella parecía comprender muy bien.
Apenas tardaron unos minutos en salir huyendo de nuevo, y con un ánimo diferente, como si no fueran a atacar de nuevo.
Y el júbilo regresó.
- Es un honor luchar a vuestro lado... Elegida.
- ¿Yo? ¿Elegida?
- La dama te ha dado su arma. Sin duda lo eres. Y a vosotros... el espíritu del bosque ha escuchado vuestra plegaria.
- No ha sido nada.
- Por supuesto que lo ha sido. Ciertamente, habeis adquirido un honorable y duro compromiso.
- Espera... ¿qué?
- Una fiesta de aniversario.
- Sí... Es sólo una fiesta.
- Aniversario... Cada año.
- Espera... ¿qué?
Y como si toda aquella narración hubiera terminado de contar lo que tenía que decir, la imagen se distorsionó. Star se relajó y las luces desaparecieron.
- Es la historia del tocón... ¿verdad? - le pregunté.
- Sí. Una de las cosas que más me llamó la atención es que SkyWynne no creyera en el Tocón. Justo ella, que podía saber la realidad. Me preguntaba por qué...
- Pues parece que ya has obtenido tu respuesta.
- Entonces... si el tocón surgió por la interacción de la varita junto a aquella promesa... quizás ¿se pudiera dar por cumplida y anulada con la varita también? - pregunté
- Es posible. Por más que la promesa no tuviera fin... supongo que ya se ha pagado el precio con creces. Probablemente haya una forma de anularlo.
- ¿Y era eso lo que querías? ¿Para evitar que pase lo de la última vez?
- No. En realidad, sólo tenía curiosidad por saber lo que pasó.
Dejé que pasara unos segundos. Star parecía estar recuperándose del esfuerzo mágico.
- ¿Y les vas a contar a los demás lo que has visto?
Star pareció pensárselo.
- Quizás algún día, Marco. La gente merece saber la verdad... Pero... también te digo que me gusta más la versión tradicional. La verdad... me gusta mucho eso de que nos reunamos, cantemos, y nos portemos bien todos los unos con los otros.
- Sí... La verdad es que vuestra fiesta tiene mucho espíritu navideño.
- Cierto... Es increible lo mucho que se parecen nuestras tradiciones, ¿verdad?
En ese momento, algo vino a mi mente. La pregunta de Feliandre sobre el "Robin Hood" monstruoso. ¿Habria gente desde hace tiempo viajando por la Tierra llevando tradiciones de un sitio a otro?
- Bueno... Venia a avisarte de que tu padre me ha dicho que en una hora daría el discurso. Ahora ya sólo falta media...
- Genial... Bueno... espero que esta salga bien... No habrá fiesta sorpresa hoy, ¿verdad Marco?
- No... Te lo prometí. Nada de fiestas el día del Tocón.
(Claro que nadie dijo nada de hacerlo a partir de las 12, cuando el día del tocón ya habrá finalizado y no habrá nada que temer)
- ¡Pues venga! Vamos...
- Una cosa más, Star.
- ¿El qué?
- Feliz cumpleaños - y le dí un beso en la mejilla. Sus corazones brillaron por un segundo.
