El sonido de unos golpes en la puerta reclamó la atención de ambos, no tardando en ver como se asomaba la cabeza de Hiroaki.

- ¿Papá? ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí tan temprano?

- ¿Se puede? – preguntó, dándose cuenta de que tenían a la niña en brazos.

- Sí, tranquilo, está durmiendo – hacía ya un rato que habían terminado de darle el desayuno, simplemente quedándose observándola hasta que había llegado él.

Adentrándose por fin en la habitación, adelantó sus pasos hasta llegar donde la pareja estaba, dejando a la vista lo que llevaba en las manos, especialmente cuando llegó delante de su hijo a quien se lo pasó por delante de sus ojos.

- Aquí lo tienes.

- ¿Has venido hasta aquí a estas horas solo para traer el peluche?

- No, pero era una excusa perfecta para colarme a ver a mi nieta, zoquete… Sora, yo no sé cómo te has juntado con este. Que muy listo para unas cosas, pero para otras… - dejando el juguete en manos de su padre, observó a la niña más de cerca-. ¿Qué tal?

- Muy bien, nos la han traído hace un rato para que desayunara. No hace más que dormir parece que es muy tranquila.

- Aquí donde lo ves… también era bastante tranquilo. Le salió el modo repelente años más tarde.

- ¡Eh!

- ¿Qué? Es verdad, hasta que te llegó Takeru había días que nos apetecía dejarte colgado del tendedero – negó con la cabeza.

- ¿Quieres cogerla?

Asintiendo automáticamente, Sora no pudo más que sonreír antes de hacerle a Yamato un gesto para que le acercara a la niña a su abuelo, pasándosela con cuidado. Haciendo lo que ella le había indicado ella, le pasó a Aiko con sumo cuidado habiendo dejado el peluche encima de la cama.

- Yamato… -aprovechando el momento, Sora llamó la atención de él, quien giró la cabeza hacia ella-. ¿Me ayudas a ir al baño?

- ¿Te dejan levantarte ya?

- Sí, me lo dijeron antes, pero tengo que tender cuidado por si me mareo. ¿Me acompañas?

- ¿Estorbo? – preguntó rápidamente Hiroaki entendiendo que quizás su nuera no estuviera muy por la labor de pasearse en bata de hospital con él delante.

- No, claro que no – sonrió-. Pero si me pasas la bata que tengo encima de la silla, te lo agradecería.

Asintiendo hizo lo que ella le pedía, dándole algo de intimidad a pesar de todo al acercarse hacia la ventana con la pequeña en brazos, centrándose únicamente en ella y dejando que la pareja se arreglara.

Yamato se había acercado a Sora, ayudándola salir de la cama sin movimientos bruscos, dejándola descansar cuando hubo conseguir ponerse en pie. Se colocó bien la ropa antes de esperar que le tendiera el brazo para que pudiera servirle de apoyo antes de ir caminando con paso lento hacia el baño.

- Papá, cualquier cosa avísame, ¿de acuerdo?

- Tú céntrate en lo que te tienes que centrar – le dijo, acomodando aún mejor a la pequeña entre sus brazos escuchando la risa de Sora de fondo antes de escuchar la puerta del baño cerrarse.

Los digimon de ambos se habían quedado dormidos en el sofá y no se habían enterado de la visita que habían tenido y, seguramente tampoco de la presencia del bebé en la habitación. Les lanzó una mirada unos segundos y luego bajó la vista de nuevo hacia Aiko.

Lo que vio lo dejó completamente sin aliento.

Los ojos de la niña.

Era evidentemente que aquel color, al igual que el cabello, poco tenía que ver con su parte de la familia aunque sus dos hijos hubieran heredado aquellos rasgos. Pero él no estaba viendo los ojos de Yamato en aquel momento, sino que los ojos de Aiko eran los de su abuela. De ahí habían heredado ambos ese color, especialmente el padre del bebé que ahora sostenía el brazos ya que los de Takeru eran algo más claros.

Aiko había heredado los ojos de su abuela y el nudo en la garganta de Hiroaki se había hecho notable, casi sin ser capaz de decir nada a la niña quien estaba mirándolo como si no entendiera cómo había llegado hasta allí. Intentó calmarse, no tenía gana de que salieran del baño y tener que ponerse a darles explicaciones.

- Te he traído una cosa – consiguió decir por fin, caminando hacia donde su hijo había dejado el peluche-. Mira Aiko, para que puedas dormir con él mientras que estás en el hospital.

Teniendo cuidado con ella le acercó el peluche, a sabiendas de que posiblemente ni siquiera pudiera verlo del todo bien, pero también de que seguramente agradecería tener algo a lo que agarrarse que fuera suave y blandito. Y tal y como sospechaba, los dedos del bebé se cerraron sobre una de las patas de la tortuga, cogiéndola entre sus manitas.

- Eso, cógelo bien, que es todo para ti – sonrió, estudiando cada uno de sus movimientos, atento a cada sonido que hacía.

Adoraba a sus dos nietos, evidentemente, pero Yamato había sido quien se había criado con él y, por muchos dolores de cabeza que le hubiera dado tenía una relación más cercana. Y aquella era la primera nieta que le daba… Tenía todo el derecho del mundo de quedarse totalmente fascinado mirando hacia el bebé quien volvía a abrir los ojos al escuchar más ruidos. Giró la cabeza, viendo como los padres de la pequeña volvían.

- ¿Os habéis arreglado bien?

- Más o menos – contestó el rubio, continuando el camino hasta dejar a Sora sentada de nuevo en la cama-. ¿Qué tal la niña?

- Vete asumiendo que te voy a desheredar y se va a ir todo para ella, no sé cómo lo ves…

- Eso suena a que bien – sonrió, terminando de ayudar a su esposa-. ¿Todo bien? Tienes cara de haber corriendo una maratón ahora mismo – se rio, echándole el pelo hacia atrás.

- Más o menos – comentó, acomodándose entre las sábanas, aprovechando para estirarse.

- En ese caso me voy para que descanses que seguro que no tarda en aparecer la gente a darte la lata – caminando hacia ellos, le devolvió el bebé a su padre-. Yo tengo que irme a la emisora, solo venía a traer el peluche y a ver cómo estabais las dos y si Yamato no se había desmayado demasiado.

- Qué gracioso… - sujetando el bebé de nuevo entre sus brazos, miró a su padre-. Gracias por venir.

- Tonterías… ¿Necesitáis algo?

- No, además va a venir luego Taichi a traerme mis cosas que ayer me las olvidé en casa. No te preocupes.

- Pues en ese caso ya os veré más tarde – giró la cabeza buscando a su nuera con la mirada dándose cuenta de que sus ojos se habían cerrado. Haciéndole un gesto a su hijo a modo de despedida y haciendo así que se diera cuenta de que ella dormía, avanzó hacia la salida-. Ah, hijo… - dijo ya en la puerta-. Disfrútala todo lo que puedas.

Sonrió, bajando la mirada hacia Aiko unos segundos antes de volver a buscar a Hiroaki, contestándole simplemente con su expresión antes de ver cómo atravesaba la puerta definitivamente.


Mimi aceleró el paso dejando atrás a Koushiro cuando salió del ascensor yéndose directa por el pasillo en busca de la habitación que le habían dicho. Hacía ya un rato que habían avisado que finalmente los habían cambiado a la habitación definitiva y que ya podían pasarse por allí a verlos. No había perdido el tiempo antes de salir corriendo de casa para poder ir a conocer por fin a la niña que más se había hecho de esperar de todo el grupo.

Aunque llamó a la puerta no esperó a que nadie contestara, abriendo sin esperar tampoco por Koushiro, entrando sin más buscando con la mirada a la pareja.

- ¡Sora! – se fue directa a por la pelirroja-. ¿Dónde se ha metido Yamato? ¿No se supone que tiene que estar haciéndote de sombra a todas horas?

- Lo he echado yo para que fuera a comer algo de una vez. Se ha ido con Jou – sonrió viendo entrar a sus dos amigos.

- Ya, que se ha escapado por si se me ocurría venir hasta aquí – caminó hacia ella-. ¿Cómo estás?

- ¿Seguro que has venido a verme a mí? – dijo mientras que giraba lentamente para que pudiera ver que Aiko estaba a su lado vigilada desde no demasiado lejos por los digimon que estaban sentados al otro lado de la cama.

No se puso a discutir con ella sobre a quién había ido a ver realmente, cambiando el rumbo de sus pasos para irse a ver a la pequeña quien estaba completamente dormida al lado de su madre con el peluche que su abuelo le había traído aquella mañana con ella.

- ¿Se puede usar adorable y parecerse a ese padre que tiene en la misma frase? – dijo antes de inclinarse para poder observarla más de cerca -. ¿Qué tal estás tú, Sora?

- Pues bien supongo. No me duele nada más que un poco y tengo hambre porque no me dan comida de verdad porque tengo que tener cuidado… Por eso he echado a Yamato a que vaya a comer a la cafetería en parte - confesó viendo como Koushiro también se acercaba a la pequeña.

- No dejé a Mimi venir cuando nos avisaron de que te habías puesto de parto, no es el mejor momento para que se pase la noche en un hospital…

- E hiciste muy bien – asintió-. Solo entraron a ver a la niña los que estaban aquí y luego se fueron rápido porque yo me estaba muriendo de sueño.

- ¿Dejasteis entrar a Taichi? – sin levantar la vista de la pequeña Mimi no pudo evitar la pregunta.

- ¿Y qué más da? – Sora empezó a reírse, justo viendo como se habría la puerta de la habitación viendo aparecer entonces a su madre-. ¡Mamá! ¿Qué estás haciendo vosotros dos ya aquí?

- Pues… por lo que veo lo mismo que ellos dos – sonrió la mujer nada más ver su hija no estaba sola-. Y venir a ver a mi nieta preciosa, claro. Tu padre se ha quedado abajo que cuando entramos pasaban Jou y Yamato…

- Ha huido de mí, Toshiko – dijo Mimi con una sonrisa cuando la mujer se colocó a su lado.

- No me extrañaría – riéndose se quedó mirando hacia la niña que dormía plácidamente-. ¿Y ese peluche?

- Puedes decirle a papá que se le ha adelantado el otro abuelo bien temprano hoy por la mañana – miró hacia Koushiro-. ¿Y Hiro?

- Con mi madre, para no variar – sonrió-. Cuando te dejen volver a casa lo llevamos para que conozca a Aiko.

- ¡Es verdad! ¿Cuándo te van a dejar salir?

- No lo sé, Mimi. Me han dicho que tengo para unos cuantos días, pero no se sabe con seguridad. Cosa de una semana o así…

Sora sonrió a su madre viendo como terminaba por tomar asiento a su lado, entreteniéndose unos segundos en jugar con su cabello mientras que Mimi seguía mirando a la pequeña.

- ¿Quieres cogerla, eh? Puedes hacerlo, no se despierta casi nada, así que puedes aprovechar que dudo que vaya a enterarse…

- ¿Estás segura?

- Completamente. Venga, cógela – asintió a sus propias palabras antes de girar la cabeza hacia Toshiko-. La niña abrió los ojos anoche y hoy por la mañana un par de veces…

- ¿Y bien? Aunque creo que con la cara que me pusiste ayer no hay que entrar en muchos detalles.

- ¿La niña ha nacido ya teniendo los ojos de algún color? – con el bebé en brazos, dejando así que Koushiro pudiera verlo, atendió a la conversación Mimi.

- Sí… - sonrió algo más ampliamente la pelirroja.

- Oh, no… Esa cara me la conozco yo más que de sobra. ¿En serio? ¿Hasta en eso se le parece? ¿Y qué? ¿Al abuelo le ha dado algo ya?

- ¿A cuál de los dos abuelos? – contestó Toshiko por su hija, riéndose y sin sorprenderse por el dato de que la niña hubiera heredado los ojos del padre habiéndolo interpretado bien la noche anterior.

- A cualquiera de los dos, si es que deben de estar que se les cae la baba. Haruhiko es la primera nieta que tiene y el otro siempre rodeado de tanto niño ahora que por fin tiene una niña en la familia tiene que estar…

- Que se nos ha colado aquí a la hora del desayuno a traerle el peluche a la pequeña, Mimi… Algo decía de que iba a desheredar a Yamato ya sabes…

- Ah, yo también lo haría. Mira, acabo de conocer a esta cosita preciosa y aunque se parezca mucho al gruñón de su pare ella ya me cae mucho mejor que él.

- Ay – protestó Sora-. No me hagas reírme que entonces sí que me molesta la herida…

- ¡Lo siento! ¡No me había dado cuenta!


AnnaBolena04: tengo un bonito desfase de lo que toca en cada capítulo así que nada, sorpresa de nuevo otra vez para todos hasta para mí jajajaja Y aquí tenemos al abuelo viendo la sorpresa que tenía esa nieta con la que se ha pasado tanto tiempo dando la lata detrás de ellos, que ahora resulta que le ha salido con los ojos azules también. A ver si sale de esta o tienen que ir a abanicarlo antes de que le dé algo.

Y a la vez aquí llega Mimi con su mascota... Digo con Koushiro jajajajajaja Y parece que llega bastante calmadita y sin dar el cante cosa rara para ella. A ver si a Mimi las hormonas lo que le van a provocar es que se quede tranquilita y no vuelva loco a todo el que la rodea... El rubio por si acaso huye disimuladamente.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: pues me puedo imaginar la que teníais ahí porque a mí también me pilló la fiesta de viento por la autopista... Y ya ni te digo con la obra que hay en la calle perpendicular a la mía que se soltó la red del andamio y se ha pasado toooda la noche golpeando contra todo lo que había y montando un escándalo digno. La supergranizada que cubrió la ciudad de canicas de hielo por la mañana ya fue la guinda jajajaja Y yo aquí con mi único día libre de la semana para hacer los recados que me hacen falta y sin ganas de salir de casa T_T

Aquí tienes al abuelo, vecina, ¿qué te parece? Jajajajajaja Que parece que no le ha dado algo porque la nieta se le parezca tanto al rubio sino con que ese color de ojos no es precisamente heredado de su rama de la familia... Y también llega Mimi en su versión más calmada. Parece que nadie se ha muerto por el momento, a ver si son capaces de seguir así todos.

Aprovecho para comentarte, os quedan unos poquitos capítulos de este ff, unos seis o siete ahora mismo no estoy segura. Llevo una temporada dándole vueltas y hay cosas que quiero escribir pero no quiero seguir alargando esta historia tanto. Así que posiblemente cortaré y ya veré exactamente cómo manejo las cosas y la línea temporal. Espero tener tiempo de aquí a terminar este del todo para poder escribir algo, como siempre xDD Voy al ritmo que los asesinatos de neuronas de mis monstruitos me permiten.

¡Bicos enormes! Y abrígame a las tartarugas que entre el frío y el viento no se nos vayan a poner pachuchas.

Epic Crystal Night: se nos han quedado todos los miembros de la JAXA en error neuronal con eso de que el rubio haya tenido una cosita adorable tan clavada a él. Y seguro que los de Tokio al ver pasar a la piloto de renombre que pilotó dos veces la nave que llegó a Marte en plan fangirl histérica de ser cuanto menos curioso jajajaja Que debió de ir gritando por los rincones a todo el mundo para que vieran la foto. Y los otros dos en el Sur terriblemente confusos porque claro, que es que todavía no se terminan de creer que Yamato sea capaz de relacionarse con gente jajaja

Échale un vistazo a lo que le comento también a la vecina. En parte es para ir distribuyendo un poco las cosas en sus secciones. Estuve a punto de cortar este cuando se enteraron de que había nena en camino, pero al final me dio pereza y aquí estamos jajajaja. Así que nada, yo encantada de seguir dándote vicio para leer y si para encima me dices que así te has animado a escribir más pues más encantada todavía ❤ ¡Un beso enorme!

Natesgo: ¿segura? Yo te mando la granizada con tormenta eléctrica que se nos vino encima al medio día, ¿eh? Jajajajajaja Una amiga de tu zona me escribió por la mañana para decirme que si veía pasando los Caminantes Blancos que la avisara T_T xDDD Si es que lo peor es que el clima está siendo exactamente cómo era en esta zona este año... Se vaya o no el planeta a tomar por el saco - si le preguntas a mis monstruitos te negarán que el cambio climático existe porque su profesor se lo dice - el clima de mi tierra siempre es una m***** ❤

Y aquí llega lo que yo creía que os tocaba ayer, el señor abuelo viendo por fin que la nieta le ha salido a la rama de la familia rubia de ojos azules y babándose entero porque claro, es La Nieta ❤ Y luego Mimi haciendo acto de presencia porque ella no podía faltar. Que el rubio haya desaparecido misteriosamente cuando ella estaba por llegar seguro que ha sido una bonita coincidencia, está claro.

¡Un beso!