DISCLAIMER: No poseo nada, solo mi corazón shipper.

AHORA

El rey Gendry sacó su martillo de guerra mientras Aegon hizo lo mismo con su espada, ellos estaban en un barco, las mareas estaban agitadas y estaba lloviendo. Los dos eran unos guerreros feroces, se atacaban como podían mientras el barco se movía la tormenta estaba en todo su apogeo. Esto no pintaba bien. Pero cualquiera que los hubiera visto sabría que se veían como el mismísimo Robert y Rhaegar en el Tridente hace bastantes años atrás. Pero Gendry y Aegon peleaban con algo más, ellos deseaban vivir.

ANTES

El Rey Gendry tenía el pergamino en sus manos, miró a su fiel amigo y consejero Ser Davos y suspiró. El mensaje era claro y preciso, tenía que ir solo a buscar a Arya, por supuesto sabía que era una situación peligrosa. Él no volvería. Pero pensar en que su amada esposa tendría una oportunidad lo hizo sentir bien. Los Dioses sabían lo mucho que la amaba. Pero Ned y Jon tenían razón, si su loba no se hubiera casado con él nada de esto estaría pasando. Le dolió que Jon dijera que nunca la había merecido. Cansado puso sus manos en su cabeza. Él tendría que partir en esta madrugada. Pero necesitaba la ayuda de sus fieles amigos para no ser vistos.

-Su majestad, ésta es una idea terrible- Ser Davos dijo.

-Probablemente Ser Davos, pero tengo que hacerlo. Es mi esposa la que secuestraron.

-Su madre y su prima también- él recordó.

-Es muy simple Ser Davos, si quiero que ellas vivan, debo ir.

-Al menos déjeme acompañarlo o Clegane.

-No puedo arriesgarlas. No pueden ir.

-Pero su majestad-

-Dije que no Ser Davos. Ahora alista todo para irme en pleno amanecer. Entre más pronto mejor.

Arya se despertó después del golpe en su cabeza, alcanzó a escuchar las voces de Cersei y Shireen.

-¡Arya! Gracias a los Siete has despertado, tenemos que irnos- Shireen comentó con prisa.

-¿Qué pasó?- Arya preguntó confundida- ¿Por qué diablos me duele la cabeza?

-Mi pequeño lobo, tanto como amaría ponerme a conversar en este momento contigo no puedo hacerlo. Shireen tiene razón. Es nuestro tiempo, tenemos que escapar.

-¿Y tu padre?

-Padre murió Arya. ¿No lo recuerdas?

Arya movió la cabeza en sentido negativo, realmente no recordaba nada.

-Tenemos que correr y llegar al barco. El plan es ir a White Harbor y de ahí a Winterfell con tu familia Arya. Es lo más seguro- Shireen contaba el plan mientras las veía- Pero debemos irnos ahora- se dirigió a su buena prima- ¿Puedes pelear? Te necesitamos.

Arya asintió con la cabeza y tomó a Neddle con sus manos. Rápido como un ciervo- pensó.

La loba salió de las cámaras y se enfrentó a un par de guardias a los cuales con rapidez cortó la garganta mientras decía: "Valar morghulis", detrás de ella Shireen y Cersei venían con unas dagas en las manos para poder defenderse. Uno de los hombres tomó a Cersei por el cabello pero Arya no tuvo que defender a su buena madre cuando la leona dio una patada en las partes bajas del soldado con su espinilla, él se dobló de dolor y Shireen aprovechó para cortarle la garganta.

-Diablos, eso fue muy bueno- la loba las miró feliz.

Siguieron abriéndose paso cuando lograron salir después de tantos días. Todos los soldados que estaban ahí cuidando de ellas eran Lannister. No había ninguno con el estandarte Targaryen. Lo cierto que esta noche era de una fuerte tormenta. Había rayos y a lo lejos se escuchaban como si dos personas estuvieran peleando.

-Ahí está el barco- gritó Shireen.

-Shh- la loba la calló- ¿Escuchan?

-Parecen que están en combate.

-Tenemos que acercarnos y ver- Arya sugirió.

-Creo que debemos encontrar otro medio de transporte Arya e irnos de inmediato.

-No puede quedar ninguno vivo Shireen, el Norte recuerda- ella le recordó.

-La nuestra es la furia querida, no lo olvides- Cersei le recordó las palabras de la casa de su esposo.

Antes de poder acercarse el barco zarpó. Las dos figuras siguieron peleando. El corazón se les detuvo cuando alcanzó a ver un martillo de guerra.

-¡Es Gendry!- Arya gritó- Por supuesto su estúpido cabeza de toro había venido hasta aquí por ella. No podía confiar en que ella podía salvarse a sí misma.

-¡Detente Baratheon!- Aegon gritaba en medio de la tormenta- Te he dicho que yo no hice nada.

-¿Por qué demonios te encontré en este lugar entonces? Mi esposa, mi madre y mi prima son tus rehenes, acéptalo.

-Fue Tywin Lannister. Yo solo salvé a tu esposa y a las demás mujeres de tu familia. ¡Acabé con la vida del león!- gritó furioso.

Gendry no le creyó por supuesto, blandió una vez más su martillo y Aegon alcanzó a detenerlo, ambos estaban tan cansados y metidos en su pelea que no habían notado que estaban en un barco a media noche en medio de una tormenta que empeoraba con cada minuto. De repente Aegon gritó: Nos vamos a estrellar con esa roca enorme.

Gendry hizo caso omiso a lo que el dragón dijo.

Arya, Cersei y Shireen estaban en lo más alto de una roca viendo todo lo que pasaba entre Gendry y Aegon.

-¡Lo voy a matar!- la loba explicó- Voy a matar a Aegon Targaryen.

-Arya, él nos ayudó- Shireen dijo.

Antes de que pudiera preguntar acerca de eso, Cersei gritó: ¡se van a estrellar!

Arya dirigió su mirada hasta donde su madre estaba viendo, ese par había dejado de pelear y estaban tratando de salvar el barco, cambiando de dirección.

-¡Tengo que nadar y llegar al barco!- la loba gritaba con desesperación.

-¡Arya te vas a matar!

-Gendry se va a morir si no hago nada.

Su conversación terminó cuando escuchó un fuerte golpe en esas rocas. El barco se había estrellado. No se veía nada de Gendry o Aegon.

AHORA

-Pequeño lobo, ¿puedo pasar?

Arya no hizo ningún ruido. Pero Ned pasó de igual manera y se le partió el corazón, dos semanas habían pasado desde que su hija había regresado a Winterfell, y una luna de esa fatídica noche en la que Gendry Baratheon, había perecido en combate.

-¿Quieres comer algo?

Arya negó con la cabeza.

-Arya, estamos muy preocupados por ti. Necesitas salir de esta habitación. Tienes que comer.

-Basta padre. Mi esposo está muerto. Todo por culpa del viejo león. Juro a los viejos dioses que si Aegon Targaryen no lo hubiera asesinado yo lo haría.

Ned sabía que era cierto. Al día siguiente de que Gendry y Aegon cayeran al mar, solo Aegon había sido encontrado y prácticamente muerto, había costado mucho salvarlo. Al principio Arya quiso asesinarlo hasta que Cersei y Shireen le explicaron que las había ayudado. Pero desgraciadamente Tywin había jugado demasiado bien sus cartas, por lo que le había mandado un cuervo a Gendry para que fuera por ella. No era de extrañar que cuando el Rey llegó se hubiera ido a los golpes contra el dragón mientras éste preparaba el barco para que las mujeres Baratheon partieran hacia Winterfell. Pero Gendry no creyó nada por lo que todo terminó de esta manera tan terrible.

-Sansa me ha dicho que tienes náuseas Arya, es por no comer bien.

-No tengo hambre y Sansa debe aprender a mantener la boca cerrada- dijo con enojo.

-Hija mía, entiendo tu dolor, yo también perdí a tu madre.

-Pero tú no la amabas padre.

Ned cerró los ojos ante las hirientes palabras de su hija.

-Amé a Catelyn. Es solo que nuestros caminos fueron complicados.

-Gendry era el mejor hombre padre, lo amé, lo amo. Estoy furiosa. No entiendo por qué me lo quitaron- ella comenzó a llorar.

-Los propósitos de los Dioses querida.

-Al diablo con los Dioses.

-Arya- Ned regañó- Sabes que te amo, pero esto debe terminar.

-Quieres dejarme sola padre. Por favor.

Ned solo suspiró y cerró la puerta.

-¿Por qué Gendry?- ella lloraba- Por que tenías que dejarme.

Lo siento por la demora, en realidad pensé que había publicado este capítulo.