- Hideki, haz el favor de acelerar el paso de una vez.

- Pero vamos a ver, ¿qué crees que se van a ir del hospital? Deja de ir corriendo como una loca por los pasillos que ya me estás dando dolor de…

Negando con la cabeza al darse cuenta de que lo había dejado hablando solo al seguir ella andando y no esperar a que doblara la esquina con ella. Resopló, aprovechando esos segundos que se había quedado atrás para estar en paz que menudo día le estaba dando la piloto desde primera hora de la mañana. Estaba seguro de que iba a tener pesadillas con ella cuando cerrara los ojos.

- ¡Acelera! – escuchó la voz de ella desde el otro lado del pasillo.

- ¡Te he dicho que voy!

- ¡Shh! – la voz de una de las enfermeras reclamó la atención del general.

- Perdón… - poniendo cara de circunstancia, aceleró el paso solo para poder salir de los pasillos de una vez.

Alcanzó a Mai, volviendo a caminar a su lado justo en el momento en que veía algunas caras conocidas saliendo de la habitación más cercana. Era muy sencillo reconocer al hermano de Yamato, era demasiado parecido a él.

- Quieta ahí – alargó el brazo para sujetar a Mai como haría con uno de sus niños pequeños-. ¿Podemos pasar? – reclamó así la atención de Takeru.

- Sí, sí, no me han echado – sonrió, reconociéndolos automática-. Y están las dos despiertas, así que aprovechad. Yo vuelvo en un rato.

- Perfecto – dijo rápidamente Mai antes de atravesar la puerta sin llamar tan siquiera.

Hideki no pudo más que quedarse mirando hacia ella, volviendo a negar antes de despedirse de Takeru.


Yamato habia conseguido recuperar a la pequeña de los brazos de las visitas y se había quedado sentado en la cama al lado de Sora, sujetándola, aprovechando que estaba despierta en aquel momento.

- Así que… Simplemente tenías pensado esperar a ver qué cara de idiota ponía cuando viera bien a Aiko, ¿no?

- Más o menos… - sonrió, girándose hacia ellos para poder observarlos.

- ¿Te parece normal lo mucho que le gusta a tu madre reírse de mí? – le habló a la niña sonriendo, viendo como lo miraba fijamente.

No sabía descifrar si lo que estaba viendo en la cara de Aiko era confusión, sorpresa o si simplemente estaba intentando adivinar qué era eso que escuchaba, pero la expresión de ella hizo que sonriera antes de inclinarse algo más hacia ella.

- ¿No dices nada? Eso es que ya te estás poniendo de su parte… Vergüenza debería daros – terminó por acercarse ya del todo, consiguiendo así darle un beso en su diminuta frente.

- Asúmelo… Llevas las de perder, porque creo que se van a poner de nuestra parte esos dos rápidamente.

- ¿Ponerse de vuestra parte? ¿Cuándo han estado de la mía? El que se supone que debería de estarlo me tiene amenazado desde hace meses que tiene pensado venderme por Aiko. Sí – se acercó a la niña de nuevo -, sí, venderme por ti.

Todavía mirándolo sin ser capaz de entender nada de lo que le estaba diciendo y sin ser consciente de sus propias acciones, el bebé movió uno de sus brazos, tocando de forma accidental al cara de su padre quien no pudo más que sonreír, levantando poco a poco la vista para encontrarse delante de él a unos metros un par de caras conocidas.

- ¿Desde cuándo llevas exactamente tú ahí? – le dijo a Mai.

Nada más entrar, se había quedado solo a unos pasos de la puerta, observando como el rubio estaba hablando con el bebé totalmente distraído, sin enterarse de que acababan de llegar. Mai había frenado en seco, consiguiendo que aquel que la acompañaba chocara contra ella al no esperar que lo hiciera.

- Mira, te juro que mañana te voy a dar el día libre solo para no tener que verte… - protestó antes de llevar la vista también hacia delante. Carraspeó-. Hola…

- ¿Qué le has hecho al pobre ya? ¿Eh? – sonriendo divertido por las caras de uno y de otra, se quedó a la espera de que se acercaran.

- Nos encontramos a tu hermano en la puerta, nos dijo que no molestábamos hora… - miró de reojo hacia la que iba a su lado, la cual parecía haberse quedado atontada-. ¿Qué tal?

- ¿Y tú? - la sonrisa del rubio acabó por ladearse solo segundos antes de que Mai terminara de reaccionar.

Dejando de mirar hacia la pareja con la niña congelada, la piloto por fin daba señales de vida, posando su mano con rapidez sobre el brazo del que la acompañaba, sacudiéndoselo un par de veces solo para luego soltarlo y acelerar el paso para colocarse junto a Yamato.

- Pero… ¿tú te das cuenta de lo que mucho que me alegro por ti pedazo de cabezota?

- Quieta ahí – la frenó adivinándole las intenciones-. Tengo una niña recién nacida en brazos, no necesito que te me tires encima.

- ¡Bah! Sora, ¿qué tal estás? ¿Ha ido todo bien? El idiota este nos avisó hoy por la mañana, no sabíamos nada de nada…

- Y da gracias – dejando de reírse de la curiosa escena, la pelirroja habló finalmente-. Ayer nos pilló a media cena y al final la gente se enteró porque estábamos con sus padres.

- No pasa nada, tampoco íbamos a venir a molestaros en esa situación – frotándose el brazo, fulminando a Mai con la mirada, Hideki se acercó hacia ellos-. Nadie necesitaba una loca pegando gritos… Por cierto, Yamato, que sepas que ha estado enseñando la foto de la niña por todas partes por el trabajo toda la mañana.

- ¿Y qué? Este pesado por fin ha tenido una niña y es una cosita adorable, pues se la pienso enseñar a todo el mundo que me cruce. ¿Vas a dejármela coger o no?

- No lo sé, lo mismo se le pega algo – girándose hacia ella le pasó a la niña con sumo cuidado-. No os dije nada anoche porque no me acordé. Lo siento, pero es la verdad – se encogió de hombros-. Avisé a un amigo nuestro que es médico y trabaja en este hospital y a mis suegros y ya…

- No le hagas caso, como que ella se hubiera acordado de avisar si no fuera porque casi nos mata del infarto a los dos – puso los ojos en blanco-. Fue todo bien supongo, ¿no?

- Sí, fue todo perfectamente – contestó Sora, entretenida con la imagen de Aiko en brazos de Mai-. Ahora solo queda esperar a que me dejen irme a casa.

- Puedes quedarte con Yamato para ti solita todo el tiempo que necesites, ¿eh? Ahora que tenemos una mini maravilla rubia yo creo que puede dar el pego por él – sin levantar la vista de la pequeña, no pudo evitar el comentario.

Poniendo los ojos en blanco e ignorándola, el general se acercó para poder observar también a Aiko detenidamente.

- Odio tener que darle la razón, pero… Sí que es clavada a ti. En la fotografía no se notaba tanto, pero ahora que la tengo delante…

- Ya me han hecho varias amenazas de que más me vale que la niña salga a la madre en forma de ser.

- Totalmente de acuerdo – aprovechando para mirar hacia la pareja unos segundos, Mai dejó a Hideki acercarse.

- Por cierto, ya he descubierto que había algunos regalos en casa que no tenía ni la más remota de su existencia… Gracias – acordándose de ello, Sora miró hacia ambos.

- No tienes que darlas, Sora. Llevamos demasiado tiempo padeciendo a tu marido para no tener que haberle acabado cogiendo aprecio por las malas como para no estar pendientes ahora. Y tú – dándole un golpecito en el brazo al rubio para que lo mirase-, he estado hablando con los superiores para avisarles de tu situación. Hasta ellos se han quedado tranquilos a sabiendas de que no te iba a dar un infarto a la mínima que te sonara el teléfono. Ya hablaremos cuando Sora salga del hospital del tiempo de baja.

- ¿Baja para él o para que nosotros no tengamos que aguantarlo montando el drama por no poder estar pegado a su versión en miniatura? – la piloto acabó por pasarle el bebé a su madre-. Nyoko está en casa malita con catarro pero me ha dicho que os traiga algo de su parte…

Metiendo la mano en su bolso, acabó por sacar un pequeño paquete tendiéndoselo al rubio.

- ¿Está todavía mal? – preguntó de forma automáticamente.

- Sí, pero está peor su padre con la paranoia que ella, tranquilo. Cuando esté bien del todo ya la llevaré a que conozca a alguien a quien espero que tenga tanta paciencia como su padre para aguantarlos.

- Qué tonta eres… - dándose cuenta de lo que le había dado era un peluche de un cactus.

- Lo sé, por alegrarme tantísimo por ti después de toda la cabezonería que te he visto pasar – se encogió de hombros-. Si no llega a ser por la señorita aquí presente, seguro que ahora mismo estaría dándote otra vez la charla de que no estabas yendo por buen camino.

- Mai… - Hideki llamó su atención.

- ¿Qué? Si vas a protestar por estar tú delante ahora finge que no pensabas lo mismo que yo – se giró hacia ella, viendo que Gabumon se había acercado hasta donde ella estaba, colocándose a su lado-. Lo que quiero decir es que este tonto no se puede imaginar lo muchísimo que me alegro por él y por Sora y porque ahora tengan una cosita preciosa con ellos.

Yamato se había quedado mirando hacia ella, sonriendo.

- ¿No crees que te repites un poco ya? – dejándole el peluche a Sora para que se lo acercara a la niña, terminó por ponerse en pie-. Yo creo que esa charla me la has dado ya delante de él un par de veces, no se nos va a asustar. El numerito antes de que nos dejaran irnos del hospital hace un par de años creo que lo oyeron hasta los de fuera.

- Tampoco voy a decir que Mai no tuviera razón – dijo al final el general-. Y como supongo que podemos hablar de cosas que no sean conocidas por todos los presentes, supongo que a mí también se me pasó por la cabeza un par de veces decirle unas cuantas cosas en el hospital.

- ¿Ves? Si hasta él que de aquella se hacía el serio y fingía ignorarnos me está dando la razón es que la cosa tenía que ser grave.

- No le echéis tanto la culpa a él, que no la tiene toda – la pelirroja acabó por meterse en la conversación-. Tampoco insistimos ninguno de nosotros cuando le dio por fingir que estaba bien en la otra punta del país. Yo la primera… No es tan sumamente cabezota como le gusta hacerle pensar a todo el mundo.

- Sí que lo es – asomando ligeramente la cabeza desde detrás de Mai, Gabumon se quedó mirándolos-. Pero Sora tiene razón, ellos también son unos buenos cabezotas.

- Oye, ¿tú de parte de quién estás? Ya vendrás luego a pedirme que te deje coger a la niña, ya… - sin darle tiempo a reaccionar, aprovechando la distracción del digimon, Yamato cogió a Mai por los hombros, acercándosela-. Ya te he dicho muchas veces que tenías toda la razón del mundo, pero ahora, ¿qué tal si me explicas cómo es eso de que has estado enseñándole a toda la sede la foto de la niña?

- Pues verás, hice una apuesta con la gente con la que me cruzaba para ver si conseguían adivinar quién había tenido una cosita tan mona y ni pareciéndosete lo que se te parece han acertado. Ni siquiera esos cuatro pobres angelitos que tienes a tu cargo…. Mira qué triste.


AnnaBolena04: bueno ahora sí que llega el capítulo por el que el otro día decía que Hideki iba a tener pesadillas con Mai jajaja Si es que ya no sé ni el orden en el que os van a ir llegando los últimos capis jajaja Y principalmente es porque iba a hacerlo de una forma y luego pues claro, el cerebro me dijo que como no dejara a Mimi ser la primera visita que les llegara - aparte de Taichi - que no fuera un familiar directo allí iba a haber drama muy gordo. Así que aquí llegan los serios y profesionales astronautas de la JAXA.

Hideki pide su propio traslado a donde no puedan encontrarlo, eso está claro jajajaja Si es que claro, uno se mete en un par de jaleos y un accidente un poco gordo con tu equipo de toda la vida y te pierden rápidamente el respeto y te pasean por todo el hospital gritándote por los rincones que eches a correr que hay prisa jajajaja

Y sí, el abuelo parece que tiene nueva heredera jajajaja Y esa heredera ha salido con los mismos ojos que su abuela, aunque para no traumatizar gente pues mejor le decimos a la gente que son los de Yamato y el abuelo no asusta a nadie jajaja ¡Besitos de tortuguita!

Epic Crystal Night: en la última actualización que hiciste de "La niña de mis ojos" me pasé por ahí a releerlo porque creo que lo había leído cuando no tenía cuenta tan siquiera y estaba empezando a escribir el mío y se me había olvidado el nombre que tenía la niña. Así que te podrás imaginar lo que me reí al re-descubrirlo. Mi propia cabeza me oculta informaciones para luego asustarme, si es que es un puñetero jajajaja

Y Yamato con una hija en la adolescencia tiene que ser una cosa maravillosa. Incluso si la niña sale tranquila y todo eso... Yo es que el día que le llegue con que ha quedado con un amigo al pobrecito le dan todos los males de este mundo de golpe. Más vale que eso pase cuando esté por ahí fuera de la órbita terrestre, aunque ya sabemos que es capaz de volverse jajajaja Ya estaré atenta para cuando publiques porque yo eso no me lo pierdo por nada del mundo jajaja.

¡Un beso!

Natesgo: pero alma de cántaro, léeme bien jajaja Esta parte de la historia termina. Yo no he dicho por ninguna parte que vaya a cerrar el grifo de estos dos... cofcofcof Pero necesito ir haciendo bloques para poder organizarme. Mi intención era llegar a la parte en la que tenemos ese pelirrojito tan majete que sale por ahí, pero claro, es un salto de tiempo demasiado largo en el que hay cosas que me gustaría hacer. Y tampoco puedo seguir aquí en ese mismo porque ya hace como... Ah sí, casi 100 capis que quería haber cortado jajajaja Así que al final voy a hacer una parte intermedia que espero que sea más cortita para poder llenar las partes que quiero dejar hechas.

El abuelo paterno tenía que tener su momento a solas. Por suerte le da la cabeza lo suficiente para conformarse la noche anterior con haber podido ver a la niña y ya, que sabía perfectamente que en esos momentos eran más un estorbo para la pobre Sora que otra cosa, así que ya se las arregló él para ir a comprobar con sus propios ojos que tenía una nueva heredera muy mona jajajaja Y ahora llega el pobre Hideki que a este paso va a tener el título de niñero de la JAXA y no precisamente porque los trabajadores hayan tenido nenas.

¡Un beso!

Guest Vecina: Hiroaki le tiene demasiado aprecio a su nuera como para no darse cuenta de que la noche anterior la pobre estaba sin ganas de aguantar a nadie solo que es demasiado educada como para mandarlos a todos a paseo jajajaja Por eso se les ha colado lo primero que pudo porque esa era su nieta con la que tanto tiempo llevaba dando la lata. Y claro, se ha llevado como premio encontrarse con que la niña ha salido clavada al nene tonto ese que tiene y, evidentemente, a su abuela. Ahí ya le han dado todos los males al pobre ❤

Pues... aquí tienes a Mai y parece que nadie ha dicho nada todavía sobre el hecho de ser o no madrina... Y Mimi ya se ha ido y tampoco... ¿Quién podrá ser? Lo mejor es que si las dejamos seguro que se pelean entre ellas para ver quién tiene por ahijada a esa cosita preciosa mientras que Taichi les restriega que con él no hubo duda alguna - y le tiren algo a la cabeza, claro.

Aquí también hace sol hoy y llevo todo el día con las cortinas abiertas de par en par para verlo jajajaja Que ya te digo yo que luego me quejaré porque con la mi**** de clima que llevamos teniendo todo el mes mis ojos no van a tolerar bien el cambio de claridad jajajaja Pero ¡hace sol! A ver cuánto nos dura... Para mañana dan lluvia, pero bueno, creo que es aislada y el resto de días podremos respirar... Y yo soy de las tuyas, vecina. Lo que ya me desquicia es cuando empieza y no para de llover en meses. Especialmente cuando eso implica ir cargando con el maldito paraguas empapado el resto del día...

Pues mira, te puedo hacer el adelanto. Esta vez no hay corte malvado al final de esta historia jajajaja. Al contrario que sí que tengo pensado alguna que otra maldad futura esta acaba justa y exactamente en el momento en el que a la señora Ishida la dejan irse a casa con su nena por fin. Para que luego digáis que soy mala (vease que estaba escribiendo y dije "bah, me cansé de esta línea temporal. Corto" xDDD).

¡Bicos grandes vecina!