Yamato se había quedado sentado con Aiko en brazos y sin hacerse dado cuenta su cabeza cada vez se iba reclinando más hacia uno de los lados. No había dormido demasiado desde la noche anterior y, por una vez, estaba notando el cansancio hacer efecto en él. Sora se había quedado dormida hacía rato y sin ser consciente del tiempo que llevaba así no había podido evitarlo.

Sintió un leve golpecito en las piernas haciendo que entreabriera los ojos, encontrándose la pata de su compañero digimon encima. Cerró los ojos de nuevo no tardando en volver a sentir el movimiento otra vez y poco a poco, ganando volumen, la voz de la pelirroja. Parpadeó, confuso hasta que de repente volvió a la realidad.

- Lo siento… - se excusó ella rápidamente -, pero es que ya no aguanto más…

Parpadeó todavía algo confuso intentando ubicarse y darse cuenta de lo que pasaba hasta que la cara de excusa que le estaba poniendo Sora terminó por hacerlo caer en la cuenta. Sonrió divertido.

- La próxima vez dile a estos dos que me den un manotazo – riéndose ligeramente de la cara de pena que tenía puesta ella se puso en pie, con cuidado al tener todavía a la niña en brazos girándose para mirar hacia los digimon-. Siéntate bien – le dijo a Gabumon antes de inclinarse para dejarlo encima de su barriga-, cuidádmela un poco, ¿vale?

Prácticamente sin respirar, el digimon se quedó inmóvil con la bebé encima, mirándola fijamente mientas que Biyomon se colocaba a su lado observándola también. Divertido por las caras de ambos se giró finalmente acercándose hasta Sora para ayudarla a salir de la cama.

- Lo digo en serio, si no tengo a la niña en brazos me tiras algo a la cabeza desde ahí y todos contentos…

- Ya claro… ¿desde cuándo no has dormido? – le dijo usándolo como apoyo.

- Ya dormiré bien cuando te las puedas arreglar mejor. Anda… venga… ¿Te acerco la bata? – preguntó dejando su brazo en torno a su cintura con cuidado de esquivar la zona delicada.

- No, tranquilo – aprovechó el momento en el que se apoyaba mejor en él para acercarse algo más a él, disfrutando de su cercanía y contacto.

- ¿Tú no tenías que ir al baño con urgencia? – dijo divertido al darse cuenta.

- Sí… Pero ahora mismo me priorizaba más esto – levantó la cabeza para observarlo antes de dedicarle una sonrisa-. Porque como alguien tiene demasiado miedo de hacerme daño si se me acerca pues tengo que ser yo la que busque mimos…

- No me voy a molestar tan siquiera en intentar negarlo – bajando la cabeza hacia ella, dejó un beso en su frente-. Anda venga, que no sé yo hasta qué punto será bueno que estés de pie.

- Yamato, me han dicho que puedo levantarme ya, no me seas paranoico – murmuró echando a andar a su lado, desviando su atención hacia los digimon que todavía seguían sin respirar-. No os va a morder, tranquilos…

Girando la cabeza hacia la pelirroja, ambos seres observaron como la pareja desaparecía, volviendo a dejar la vista fija en el bebé.

- ¿Y si llora qué hacemos? – preguntó el ave.

- No lo sé, pero espero que no lo haga – terminando finalmente por mover mejor sus patas para poder sujetarla mejor, Gabumon todavía no las tenía todas consigo.

- Te la ha dejado a ti porque eres más blandito que yo, así seguro que está más cómoda.

Estando a punto de abrir la boca para contestarle al comentario sobre su era blandito o no, no llegó a hacerlo al darse cuenta de que Aiko abría los ojos, buscando adaptarse de nuevo a la claridad de la sala, encontrándose con las caras de ambos digimon. Era demasiado pequeña para saber qué era tan siquiera lo que estaba viendo pero sus ojos se quedaron fijos en ellos, agitando ligeramente sus bracitos.

- ¿Y ahora qué hacemos? – preguntó Biyomon.

Una de las manos de Aiko rozó el pelaje del digimon, quedándose asi unos segundos antes de cerrar sus dedos en torno a él, mirándolos todavía para segundos después bostezar. Como si hubiera decidido que ese pelaje era de su agrado para dormir, empezó poco a poco a revolverse hasta quedarse acomodada del todo encima del digimon, cerrando de nuevo los ojos. El digimon se quedó mirando hacia ella fijamente, dibujando lentamente una sonrisa ante el gesto de la pequeña, acomodándola mejor y rodeándola con sus patas ante la atenta mirada del ave.


La puerta de la habitación se abrió, entrando Natsuko quien miraba confusa el lugar sin ver a nadie en su interior.

- ¿Dónde…?

- Shhh – Biyomon alzó el vuelo para llamar su atención, enseñándole que la pequeña se había quedado dormida en brazos de Gabumon-. Están en el baño.

Asintió, buscando con la mirada a la niña, sonriendo ante la escena sin poder evitarlo. No pensaba moverla de ahí de ninguna de las maneras. Ese digimon tenía una cara de felicidad en aquellos momentos que ella no le había visto hasta entonces. De ninguna de las maneras se le pasaría por la cabeza coger a su nieta de sus brazos. Aprovechando para acercarse hacia una de las mesas dejó las bolsas que traía con ella, escuchando el sonido de la puerta del baño abrirse finalmente.

- Mamá -sorprendido, Yamato se quedó mirando hacia ella-. ¿Llevas mucho aquí?

- No, tranquilo, acabo de llegar -señaló con la cabeza hacia el sofá-. Sora, ¿cómo estás?

- Muy bien, gracias, aunque un poquito inútil por el momento… - giró la cabeza hacia donde la mujer indicaba no pudiendo evitar que lo que se encontró la hiciera sonreír-. Ya te ha vendido del todo, lo siento – le dijo al rubio a su lado.

Prácticamente fascinado con lo que estaba viendo, Yamato se quedó con la vista fija en su pequeña durmiendo en brazos de su fiel compañero, enterneciéndose ante la escena solo despertando al sentir a su esposa moverse en dirección hacia la cama para poder acomodarse de nuevo.

- Sácales una foto, mamá – pidió antes de ayudar a la pelirroja.

Riéndose por sus palabras la mujer asintió, buscando su teléfono en el bolso antes de acercarse hasta ellos haciendo lo que le había pedido, aprovechando para enviarle la imagen a su otro hijo y al padre de ambos automáticamente.

- ¿Habéis tenido muchas visitas ya?

- Unas cuantas, sí. Y seguro que todavía tenemos alguna más antes de la hora de la cena porque Taichi dijo que vendría por aquí a traerme algunas cosas… - giró la cabeza hacia Sora-. ¿Estás bien?

Asintió mientras que se acomodaba entre los cojines, buscando taparse con las sábanas. Se encontraba mucho mejor a aquella hora del día que por la mañana, notando que ya habían pasado las horas.

- Empiezo a tener hambre… A saber qué me darán para cenar hoy – protestó.

- Ya, la comida de hospital no agrada a nadie – guardando el teléfono volvió a acercarse hasta ellos.

- La tienen a dieta blanda, está muy enfadada por ello – sonriendo, se sentó a su lado, divertido por la cara que le pudo ella-. Ya me tiene amenazado con que cuando la dejen comer con normalidad ya sé lo que me espera.

- Me parece una buena amenaza – divertida, señaló con la cabeza hacia la mesa-. Os he traído algunas cosas para la niña.

- ¿Más? Pero si con todo lo que nos habéis ido regalando a lo largo de los meses ya no sé ni dónde vamos a meterlo… Muchas gracias, Natsuko – sonrió a su suegra.

- Es la primera niña que cae en mis manos, creo que me voy a unir al grupo de consentidores sea como sea. Me lo ha debido de pegar ya tu padre – miró hacia su hijo-. ¿Ya ha estado por aquí, no?

- Sí, claro, antes del desayuno. La excusa era que tenía que venir a traerle el peluche a la niña… No se lo creía ni él – riéndose bajó la vista hacia Sora, lanzándole una mirada significativa antes de verla asentir.

- ¿Qué os pasa a vosotros dos? – dándose cuenta del gesto, los observó, curiosa.

- En el fondo me alegro de que hayas podido venir cuando no hay nadie más rondando – el rubio volvió a mirar hacia ella-. Hay una cosa que me gustaría hablar contigo y prefiero que no ande nadie metiendo las narices.

- ¿Ha pasado algo? ¿Necesitáis algo?

- No, no ha pasado nada, tranquila – negó con la cabeza-. Ayer dejamos entrar a Taichi el último para poder…

- Sí, lo sé. Lleva tu hermano protestando por lo bajo desde que volvió a casa. Ya sabes cómo es. Dice que no es justo que él lleva más años dado la lata con el tema…

- Pesado… - Sora se rio, negando con la cabeza-. Él ya fue el padrino de la boda que deje de protestar tanto.

- Y que se aguante que ya es mayorcito. Como venga a darme la lata le doy una colleja – Yamato puso los ojos en blanco-. Lo que pasa es que como ya sabes le hemos pedido que fuera el padrino de la niña y… nos gustaría saber si querrías ser tú la madrina de Aiko.

Silencio.

La mujer se quedó congelada observándolos como si no hubiera entendido bien lo que le acababan de decir. De todas las posibles frases que hubiera podido escuchar aquella era la que menos hubiera pensado que fuera la correcta.

- Ya sé que hemos tenido unas temporadas complicadas entre nosotros y que… Bueno, siempre me ha costado más dejar que te acercaras a mí. Me gustaría que aceptaras… Y que a poder ser te lo tomaras como una tregua definitiva por mi parte – nervioso, intentó no revolverse el pelo para no delatarse tan rápido-. Realmente me haría mucha ilusión que fueras tú.

Era algo que había salido de él cuando habían estado tratando el tema. Taichi había sido algo en lo que no habían necesitado duda ni siquiera unos segundos. Ambos estaban de acuerdo en que era la más perfecta de las opciones y que le haría muchísima ilusión, pero el tema de la madrina ya les había dado más dolores de cabeza.

Se habían barajado varios nombres y al final había sido él quien se había propuesto a su madre. No lo había hecho por quitarle el gusto a Mimi, sino porque sinceramente quería que fuera Natsuko. Había tenido tiempo más que de sobra para comprender que si ella se había alejado en su momento había sido también porque él no la había dejado acercarse demasiado tampoco. Y ahora que las cosas habían cambiado tanto no se le ocurría mejor opción.

- ¿Es en serio? – consiguió decir al final la mujer.

- Claro que sí, nos haría mucha ilusión que fueras tú – Sora giró la cabeza hacia ella dejando de mirar de reojo hacia el rubio-. Te tocará aguantar la pataleta de alguna que yo me sé, pero… Estamos los dos de acuerdo.

- Yo… - parpadeó, intentando reaccionar. Jamás hubiera esperado escuchar aquellas palabras de su hijo, no al menos de forma tan repentina-. Por supuesto que sí. Yo… estoy más que encantada. Esas cosas ni se preguntan – sonrió sinceramente, aún confusa-. ¿Tú estás seguro de que quieres que sea yo, hijo?

- Claro que sí, sino no te lo habría pedido solo por quedar bien contigo. Ya sabes que para las apariencias no valgo.

- Muchísimas gracias… - emocionada, no sabía tan siquiera dónde dejar las manos o como terminar de reaccionar.

El mayor de sus hijos acababa de decirle aquello que posiblemente jamás hubiera pensado escuchar. Quizás de Takeru, pero no, no había llegado de él, sino de Yamato. Su nieta iba a ser también su ahijada y, además, le hacía especial ilusión lo que él le había dicho. Intentó contenerse, notando que se estaba emocionando más de la cuenta.

- Eh – la voz de Yamato a su lado la hizo centrarse, mirándolo de forma más directa-. ¿Segura que estás bien?

Asintió lentamente, sonriéndole. Posiblemente fuera una de las veces que actuara de forma más espontánea con él, pero la mujer solo necesitó unos segundos antes de adelantarse un paso y aprovechar la cercanía con él para abrazarlo.

Aunque quedó algo congelada ante su gesto, no tardó en devolverle el abrazo rodeándola con los brazos con firmeza ante la atenta mirada de Sora quien no pudo más que sonreír al verlos.

- Gracias por aceptar – dijo ella cuando se separaron.

- ¿Cómo no voy a hacerlo? – nerviosa aún, se acercó hasta ella-. Y que venga alguna a protestarme, que les enseño enseguida de dónde ha sacado Yamato su mal humor.

- ¡Eh! – protestó el rubio, cruzándose de brazos fingiendo ofensa.

- Sssh, que vais a despertar a Aiko – protestó Biyomon desde su rincón.


Pues mirad, no tengo ni idea de cómo va el tema de los padrinos/madrinas en Japón. Lo único que he mirado es que existieran y ya, no me he puesto a hacer investigaciones a fondo y... Si os soy sincera, me importa un pimiento jajaja No me voy a poner repenlente que ya con poquito tiempo ando yo como para ponerme a pensar en estos detalles más específicos. Así que nada, a ver si consigo al menos subir el capi antes de que me en las 12 tan siquiera que menuda semana tengo...

AnnaBolena04: Hideki va a ver si es capaz de llevarse a Mai de vuelta a Tanegashima y dejarla allí para que no vuelva en una temporada porque de verdad que va a tener pesadillas con ella. Cerrará los ojos de noche cuando se meta en la cama y va a sentir la voz de Mai en su cabeza resonando y todo. Le va a dar un par de semanas libres solo para no tener que verla, que se vaya a acosar a Yamato todo lo que quiera que él de verdad que no está con ganas.

Mientras tanto por el hospital Aiko sigue causando estragos con todo aquel que viene a verla, que la cosita adorable solo abre los ojitos a ratos y va dejando un buen rastro de víctimas detrás de ella. Si es que ha salido 100% letal.

¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: Mai sabe ponerse un poquito histérica pero es que tiene motivos más que de sobra para ponerse cómo se pone. Se ha comido los peores años del rubio cabezota y ahora que lo ve por fin haciendo cosas de persona normal y con su familia empezando a formarse la pobrecita se pone a fangilear por todo lo alto. Lo bueno es que el rubio está metido en su propia burbuja de tal forma que le da igual lo que le digan o le dejen de decir. Mientras que no le molesten a la nena, le viene dando igual.

La víctima está clara aquí, Hideki lleva sufriéndola desde primer ahora de la mañana. Debe de tener unas ganas de perderla de vista que no puede ya con su vida. ¿Qué me dices de la elección de madrina al final?

¡Un beso!

Guest Vecina: misma pregunta que a Nat, ¿qué me dices de la elección de madrina? Dejando de lado que no tengo ni idea de cómo van estas tradiciones en Japón ya te digo que fue una idea sobre la marcha. Inicialmente había pensado en Mimi como madrina. Como bien decís, Taichi puede venir desde cualquiera de los frentes y en caso de haber sido Mimi pues hubiera sido cosa de Sora. Estaba a punto de ponerme a escribirlo cuando se me vino a la mente Natsuko y... aquí estamos.

Al principio se hacía el serio que daba gusto jajaja Eso o no era el mismo general con el que Yamato se hacía el estirado, todo depende de cómo se quiera ver jajaja Si es que el pobre debe de estar harto de todos ellos y al final ha optado por la filosofía de que si no puede con ellos es mejor unirse, que toda, le iba a dar la lata Mai igual, con o sin seriedad de por medio.

El nuevo grupo igual no estaban todavía puestos al día de la vida privada del rubio ese que intenta parecer serio jajaja Es la excusa que tienen que claro, que si de repente llega ella como una loca enseñando un bebé pues igual todavía tienen sus dudas para saber de dónde ha salido. Porque no han pillado a Mai fuera de órbita que sino les retransmite la foto a todos loa países que pille vía satélite jajaja

Uf... ánimo vecina, que seguro que tú puedes bien con esa basura odiosa. El clima nos da algo de tregua, sí, de hecho yo hoy me asaba porque me abrigué más de la cuenta y de repente ha empezado a hacer "mucho calor".

¡Un bico enorme!