Natsuko salía de la habitación caminando con paso lento y una sonrisa en los labios que posiblemente fuera a durar bastante. Todavía no era capaz de creerse lo que había pasado hacía un rato cuando se había acercado simplemente para ver cómo seguía la pequeña. Ni en sus mejores sueños esperaba volver a casa aquel día después de que hubiera pasado aquello, no al menos sin ser capaz de verlo venir.

- ¿Están con alguien? – la voz de Taichi la sacó de sus propios pensamientos provocando que diera un respingo.

- Ehm… - le costó centrarse, buscándolo con la mirada, encontrándolo con una sonrisa cuando lo ubicó-. No, se han quedado solos. A no ser que se haya colado alguien por la otra puerta de la que yo no miraba…

- Tampoco me extrañaría – sonrió-. ¿Todo bien?

- Perfectamente, no te preocupes. Venga, aprovecha, aunque no sé si los dos digimon te dejarán entrar porque se le había quedado dormida la niña encima a Gabumon…

- Pues yo vengo de recadero así que más les vale – señaló la bolsa que traía con él.

Sonrió a modo de despedida antes de dejar que se fuera por el pasillo en dirección hacia la habitación. Continuando su camino, avanzó hasta las escaleras, caminando despacio antes de que una idea cruzara su mente y decidiera que no iba a irse a casa tan temprano aquel día. Bajó los escalones con paso rápido en dirección hacia la salida del hospital.

- ¿Qué le habéis hecho a Natsuko que iba totalmente atontada por el pasillo? – fue el saludo de Taichi cuando abrió la puerta.

- ¿Tú no sabes llamar? – protestó Yamato habiendo dado un brinco cuando estaba a punto de sentarse de nuevo.

- No – sonrió, yendo directo a saludar a la pelirroja con un beso en la mejilla-. He venido a traerte tus cosas y a ver a mis nuevas Ishida favoritas. Aunque, ahora que me acuerdo, ¿tú sabes lo mal que me sonó escuchar a la enfermera preguntar por los familiares de Sora Ishida? Terrible…

- ¿Tan terrible te suena? ¿No has tenido tiempo suficiente para darte cuenta de eso hasta ahora? – divertida, se giró hacia él, observándolo.

- No, no se me había ocurrido pararme a pensarlo. Menudo trauma, de verdad. Terrible – tomó asiento a su lado, observando desde allí a Yamato-. Koemi dice que siente no poder venir pero no le da tiempo a llegar estos días con el trabajo.

- Dile que se deje de tonterías, que bastante tiene con aguantarte a ti – contestó el rubio observándolo.

- Ya, como para encima tener que hacerla venir a verte a ti – sacó las llaves que él le había dado el día anterior, tirándoselas desde allí aprovechando acto seguido para acercarse algo más a su amiga dejando su brazo encima de sus hombros-. ¿Y tú cómo estás?

- Mucho mejor – sonrió-. De verdad. Tampoco es un corte demasiado grande y como entre todos me tienen más que vigilada, pues yo creo que no tardaré demasiado tiempo en estar bien del todo.

- Eso suena muy bien – girando desde allí la cabeza se dio cuenta de que la niña estaba encima de Gabumon-. ¿Ya te ha vendido?

- ¿Quién de los dos? – encogiéndose de hombros Yamato se giró también a observar a la pequeña.

- Llevan así desde que se la dejamos antes al pobre porque yo tenía que ir al baño – dejando caer su cabeza sobre el hombro de su amigo miró ella también hacia la pequeña-. Yo creo que no voy a tener problema de niñeros, ¿tú qué crees?

- Pues… que igual Koemi te deja de hablar porque en casa al final el que revoluciona más al niño es..

- ¿El padre? – cortándole a media frase, la pelirroja empezó a reírse.

- Mira qué graciosa. Te libras porque no estás en condiciones del todo – bajando la vista hacia ella acabó por reírse-. ¿Necesitáis algo?

- Sí, yo necesito que luego te lleves a Yamato contigo y te asegures de que cena bien cenado, ¿de acuerdo? Porque está durmiendo poco y mal porque tiene una pesada en la habitación que no hace más que despertarlo cada vez que tiene que ir al baño.

- No suena mal – sonrió, cruzando una mirada con el rubio, sonriendo-. Creo que todavía puedo llevarlo de la oreja si se pone pesado.

- ¿Y con quién te quedas tú si nosotros dos nos vamos?

- Pues me quedo con la niña y los digimon, mira qué bien nos lo podemos pasar lo cuatro. Así puedo aprovechar para que ella cene tranquilamente y ya sabes que me suelo dormir muy pronto. Así que no me va a pasar nada si no tengo otro par de ojos encima un rato.

- Diría que ya está practicando para cuando la niña sea algo más grande, pero como lleva haciendo lo mismo desde que la conocemos pues… Solo está siendo ella.

- Será porque llevo toda la vida rodeada de niños – protestó-. ¿De acuerdo?

- Vale, cuando la niña se despierte nos vamos nosotros dos a cenar también – acabó por ceder, divertido por la escena.


Hiroaki salía de la emisora con paso distraído. Había terminado el trabajo ante de tiempo con la intención de poder pasarse por el hospital antes de irse a casa. no se había molestado tan siquiera en ponerse la chaqueta, caminando con paso rápido hasta que escucho como alguien chistaba a su paso.

Curioso, giró la cabeza no tardando en encontrarse con una cara más que conocida apoyada en la pared de la entrada. Arqueando una ceja se giró hacia donde ella estaba, avanzando unos pasos hasta quedar colocado delante de ella.

- ¿A que se debe este honor?

Encogiéndose de hombros a modo de respuesta inicial se quedó todavía mirando hacia él unos segundos más. Cuando había salido del hospital en primer lugar lo había hecho con intención de irse a casa, pero justo había cambiado de opinión y había ido a esperarlo a la salida del trabajo. Entretenida por su cara de confusión, acabó por dibujar una ligera sonrisa antes de separarse de la pared en la que estaba apoyada.

Entendiendo cada segundo que pasaba menos, simplemente se limitó a observarla hasta que pudo ver como empezaba a moverse de forma mucho más rápida de tal forma que solo tuvo tiempo de dejar caer la chaqueta antes de que le echara los brazos al cuello, abrazándose a él con la mejor de la sonrisa.


- ¿Le has pedido a tu madre que sea la madrina? – mientras que bajaban en el ascensor Taichi se quedó apoyado en la pared mirándolo-. ¿Tanta manía le tienes a Mimi?

- ¿Qué tiene que ver Mimi en esto? Vamos a ver…

Se quedó mirando hacia él, cruzándose de brazos, estudiando su conclusión. Sí, no tenía la relación más fluida del mundo con ella, pero por el momento las decisiones importantes no las tomaba para tocarle las narices a ella. Al igual que tampoco escogía el anillo de pedida o la vestimenta para su boda pensando en dejar mal a Taichi, por mucho que se empeñara.

- Quería tener un detalle con mi madre y ya está. Creo que ya iba siendo hora, no creo que sea tan grave, ¿no?

- No, si a mí me parece de maravilla. Iba con pinta de estar de muy buen humor por el pasillo, yo creo que le ha hecho mucha ilusión.

- Pues ya está – saliendo del ascensor cuando llegaron a la planta de la cafetería caminó a la vez que Taichi-. Ya es hora de hacer las paces del todo con ella. Es una verdadera estupidez que siga a malas con ella por cosas que pasaron hace tantos años y que poco tenían que ver conmigo.

- Sobre todo ahora que parece que se lleva mejor con tu padre, ¿no?

Giró la cabeza hacia él, observándolo antes de encogerse de hombros. Al final había decidido que no iba a decir ni media palabra sobre el tema. Si ellos dos estaban bien como quisiera que estuviera no podía mas que alegrarse por ellos. Ya iba siendo hora de que su padre rompiera con la relación más larga y posiblemente tóxica de su vida: trabajar demasiado.


Aún confuso por el comportamiento de Natsuko se limitó a sujetarla habiendo tenido que retroceder un paso, esperando a que ella se separara para que le dijera de una vez qué era lo que había pasado. Cuando lo hizo bajó la vista, observándola.

- ¿Tú sabías algo? – preguntó.

- ¿Qué si sabía algo de qué? – más confuso todavía arqueó las cejas.

- Me han pedido que sea la madrina de la niña y que me lo tome como una tregua definitiva entre nosotros…

La sorpresa hizo presencia en la cara de él contestando así a la pregunta de ella. No tenía ni la más remota idea de que algo así pudiera pasar, por una vez, no había hablando con Yamato del tema, pero escuchar aquello le gustaba.

- Hace tiempo que nuestro hijo ha cambiado de idea con respecto a todo, supongo que necesitaba demostrarlo de alguna manera. No sé de qué te sorprendes tanto – tampoco era mentira lo que decía-. Supongo que ya sabes a quién le debemos semejante cambio de parecer.

- ¿Crees que le ha dicho ella algo?

- No, estoy seguro de que fue cosa de él… Me gusta su decisión, sin lugar a dudas – sonrió, observándola más detenidamente-. Hacía tiempo que no te veía tan contenta.

- ¿Y cómo quieres que esté?

Sonrió, todavía sin haberla soltado.


Sora estaba con la niña en brazos, terminando de darle la cena, observando como la puerta de la habitación se habría de nuevo dando paso a la enfermera que solía encargarse de llevarse y traer a la pequeña.

- Ahora mismo termino…

- Tranquila, no tengo prisa. ¿Qué tal todo? ¿Le ha molestado la herida?

- No demasiado – dándose cuenta de que entraba tras ella Jou, divertida, se quedó a la espera de ver la cara que ponía.

- ¿Qué tal estáis? – preguntó distraído todavía con la vista pendiente en su teléfono antes de darse cuenta de que la pequeña estaba todavía cenando.

Cuando levantó la vista y se percató no tardó más que unos segundos en enrojecer y girarse automáticamente.

- Lo siento mucho, Sora. Ya vengo luego…

La risa de ella fue lo único que escuchó a modo de respuesta mientras que la enfermera terminaba de acercarse para poder coger a la pequeña, colocándose bien la pelirroja llamando de nuevo la atención del médico.

- Déjate de tonterías… Menudo doctor de pacotilla estás hecho tú si te vas a poner rojo por estas cosas… Ya estoy presentable, tranquillo.

- No es lo mismo – protestó por lo bajo girándose, aprovechando que su compañera de trabajo pasaba con Aiko en brazos para hacerle una carantoña a la niña-. Una cosa es atenderte como paciente y otra… Otra…

- Creo que nunca te había visto tan rojo – entretenida por la reacción de él siguió a la niña con la mirada mientras que la enfermera se encargaba de ella-. Yamato está con Taichi y los digimon en la cafetería.

- A esos dos los tengo demasiado vistos como para querer meterme en una cena de pareja. He venido a veros a vosotras, aunque con la cara que tienes hoy ya veo que estás mucho mejor.

- ¿Sabes cuándo me van a dejar comer comida de verdad?

La pregunta de ella hizo que empezara a reírse, notando como poco a poco el calor de sus mejillas se iba disipando.

- Con lo delicada que siempre has sido de estómago hay que tener cuidado y ver cómo responde tu cuerpo a la anestesia. Solo es por eso Sora. Si en un par de días estás bien yo mismo te traeré algo de contrabando.

- Por la cuenta que te trae – dándose cuenta de que la enfermera se acercaba de nuevo hacia ellos sonrió a la pequeña-. ¿Ya?

- Sí, es hora de llevarla a su zona. Aproveche para descansar, por la mañana la traeremos de nuevo para que pueda descansar.

- A mí no me importa despertarme para ser yo la que le dé de comer cada dos horas…

- Sora, eso ya lo harás cuando estés en casa. Hazme caso, tú coge fuerzas ahora que aunque te encuentres bien acabas de pasar por una operación – su amigo se acercó también.

Dándose por vencida le lanzó una mirada de disculpa a la enfermera antes de incorporarse levemente para poder despedirse de ella con un beso siguiéndola con la mirada hasta que la salió de la habitación.

- ¿Has acabado el turno ya?

- Sí, de aquí me iré a casa a descansar. Hoy ha sido un día tranquilo al menos…

- No es necesario que te quedes conmigo hasta que vuelvan…

- Ya sé que no es necesario, pero es lo que me apetece hacer – tomando asiento en el borde contrario de la cama, sonrió-. ¿Qué tal Koushiro y Mimi?


AnnaBolena04: evidentemente que esa nenita se va a echar unas buenas siestas en la barriguita de Gabumon, que es muy buen sitio y con lo chiquitina que es seguro que tiene sitio. Si tengo yo sitio para dejar la cabeza encima del culete de cierto peluche cuando se me echa a dormir al lado ya te digo yo que la nenita puede dormir de maravilla ahí.

Y la abuela se ha ido corriendo a darle la noticia al otro abuelo, claro, que eso no lo vio venir ni él y la pobre anda fangirleando por los rincones. Que su nene grande le ha pedido que sea la madrina de la nenita y claro tenía que compartirlo con Hiroaki, no podía ser de otra forma. Tendría que haber pasado Takeru en ese momento por la calle a ver qué cara se le quedaba.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: seguro que sí. Aunque tiene pinta de que esa va a ser una escena que se va a repetir mucho por casa de los Ishida. Que Gabumon estaba que se le caía la baba encima y la nenita no podía estar más tranquila ahí echada, así que ya sabemos dónde se va a pasar unas cuantas tardes de su vida, sobretodo cuando llegue el fresquito y se dé cuenta de que además ese peluche es calentito.

Jajajaja lo sé, lo sé. Me hice la loca que dio gusto jajajaja La verdad es que no tengo ni idea de cómo va el tema de los padrinos/madrinas ni siquiera en mi país, ni si es normal que pueda ser un abuelo o algo así. En mi caso mi padrino era mi abuelo, así que es la única información que sé jajaja Ahora si es que en mi familia son raros o es así pues ni idea. Y creo que si a mí me da igual a Natsuko le da todavía más xD El padrino que le han puesto a la nenita va de parte de ambos, vamos. Yo creo que es un tema que ni hablaron que simplemente lo dieron por hecho desde el primer momento.

Pues mira, te cuento. Tengo escrito algo de la nueva parte, poquito, pero algo sí que tengo. Ahora que tengo un montonazo de trabajo esta semana y que llevo dos días para escribir 500 palabras también te lo digo. Ya sabéis que me gusta cogeros delantera antes de publicar, así que o acabo este y al día siguiente os subo el nuevo u os toca esperar a que tenga tiempo tan siquiera de descansar. También podría empezar a hacer las actus más espaciadas, peeero ya se verá.

¡Bicos grandes vecina! Ponles bien el babero a las tartarugas que sino se nos van a babar ellas solas.

Epic Crystal Night: ¿en serio? Pues vaya. Sí, esa historia sí que la llevo siguiendo desde hace mucho, que ahí me quedé leyendo el último capi que has subido desde el bus el otro día - cosa que, ahora que me acuerdo, me ha hecho darme cuenta de que caza vez que os dejo review a alguien desde la app en lugar de hacerlo desde la web nunca os llega esa review ¬¬ - y ahora que sé este dato pues claro, toca verlo con otros ojos.

Al menos espero que, de haberte traído esos recuerdos a la mente, haya sido con cariño y que no te me hayas puesto tristona, que entonces dejo yo a las tortugas que me muerdan un rato por ello. ¡Un beso!

Natesgo: pues eso, ya sabes de dónde me he sacado yo lo de los abuelos como padrinos xD Aunque también te digo que yo acabé diciendo que pasaba de esos temas porque persona que ocupaba el puesto de padrino mío se moría, así que mira, déjate... Que menuda racha que me pegue. La cosa es que en mi familia sí que eran siempre abuelos/tíos... Así familiares hiperdirectos. Así que en base a eso se me vino en mente a la idea, que, como ya he dicho no tengo yo tiempo para nada últimamente.

Lo que cuenta es que a la señora su hijo le ha dado una buena alegría y que se ha ido corriendo a contárselo a su "ex"-marido. Eso es lo importante de todo esto y que parece que por el momento nadie se ha muerto con la niña todavía. A ver cuánto les dura.

¡Besitos!