EPÍLOGO.

A un año de haber dejado de ser reina, la tierra de las tormentas crecía en ella cada vez más, la gente era buena y la amaban por ser la mujer que era. Si, ella era una señora y quien se supone dirigía el lugar pero seguía siendo ella misma, vestía con pantalones y túnicas y cabalgaba todo el tiempo y si, seguía practicando el baile de agua.

Arya caminó a la fragua, sabía que su señor esposo estaría ahí, a pesar de que ya estaba oscuro.

-¡Qué bueno que viniste mi señora!

-Estúpido, vine por ti, ¿no piensas cenar?

-Claro que sí, tengo demasiada hambre- él le guiñó un ojo.

-Estúpido.

-Te voy a mostrar algo que hice.

Gendry sacó una espada para ella, era hermosa, tenía un mango con la cabeza de un lobo muy parecido a Nymeria, era de acero valeryan.

-Es hermosa Gendry.

Arya lo besó, no importándole que estuviera lleno de suciedad, el beso se profundizó, Gendry la agarró por el trasero y la sentó en la mesa tirando todo lo que había en ella. Ellos habían pasado tanto tiempo juntos y siempre que hacían el amor se sentía como la primera vez. Gendry arrancó impaciente la blusa de su esposa y la dejó desnuda en unos pocos minutos. Como pudo se quitó sus propios pantalones y comenzó a poner besos en todo el cuerpo de la loba, ella gimió desesperadamente. Cuando él encontró su coño, lo devoró como un hombre que tiene mucha hambre, Arya gemía fuertemente no importándole que todos la escucharan, él era suyo y ella era de él. La loba vino fuertemente y él la besó para callarla un poco, sin perder más tiempo la volteó penetrándola por atrás y gimiendo fuertemente los dos. La fragua se sentía que se quemaba sin duda por la pasión desbordada entre los dos. Cuando terminaron él la acostó en una pequeña cama que tenía en la parte de atrás.

-Eso fue- la loba dijo recuperando el aliento.

-Delicioso- Gendry terminó por ella.

-Te amo Gendry.

-Te amo Arya.

Después de hacer el amor dos veces más, regresaron al castillo, se bañaron y cenaron junto a sus hijos.

A la mañana siguiente los cuatro estaban rompiendo el ayuno tranquilamente.

-Mamá, ¿crees que el tío Bran pueda mandarme más libros? Eddard mencionó tranquilo. A sus cuatro años de edad era demasiado inteligente.

-¿Has terminado los que te trajo tu abuela Cersei?

-Son aburridos mamá, hasta yo digo eso.

-Joanna- Arya regañó.

-Queremos saber más de la historia del Norte mamá y queremos conocer Winterfell- Joanna dijo tranquila.

-Haremos el viaje a Winterfell pronto- Gendry avisó y Arya le sonrió- Quizá para el día del nombre de su abuelo. Willas me escribió para comentarme que todos están viajando a Winterfell.

-Oh eso es muy emocionante.

-Señor- Ser Davos entró- Tiene que ver eso.

Los cuatro salieron rápidamente.

Arya no podía creer lo que estaba viendo.

Era Nymeria con tres lobos pequeños.

-¿Cómo? ¿Cuándo? Nymeria- Arya gritaba a su loba. ¿Estás bien?

Los cachorros direwolfs eran uno blanco con ojos grises, uno negro y uno gris con ojos rojos. Eran hermosos.

-Papá, mamá, ¿podemos quedárnoslos?

-Por favor, por favor, por favor- Joanna gritaba.

-Somos Starks tenemos que tener uno, todos ustedes tienen uno mamá.

-Eddard, Joanna dejen a su madre por favor.

-Vayan al castillo, en un momento discutiremos todo. Cuiden a Nymeria- Arya ordenó.

-No puedo creerlo, amor- Gendry sonreía.

-Gendry, estúpido toro, ¿no te has dado cuenta?

-¿De qué hablas?

-Son tres cachorros. Tenemos dos hijos.

-Oh por los nuevos y viejos dioses, ¿eso quiere decir?

-Probablemente esté encinta Gendry.

-Arya, soy el hombre más feliz.

-Cállate estúpido.

Así que seis lunas después, pero en Winterfell con toda la familia reunida, Arya entró en trabajo de parto.

-Es una niña- Sansa dijo con emoción.

-Mi niña, Arya besó a su hija con amor mientras Gendry besaba su frente.

-Ella tiene mis ojos- Gendry dijo.

-No, ella tiene ojos Tully- Arya y Sansa sonrieron.

-¿Cuál será su nombre?- Ned preguntó.

-Ella se llamará Catelyn.

Todos sonrieron al ver al hermoso bebé de cabello rojizo y ojos Tully. El nombre le quedaba perfecto.

-Gracias Arya.

-¿Por qué?

-Por elegirme.

-Te amo estúpido toro.

-Te amo mi loba.

Gracias a todos los que me acompañaron en esta historia. Por favor no dejen de comentar. Los abrazo fuerte. Gracias.