Una historia más ligera para contrarrestar la anterior (mi intención es que tampoco sea demasiado larga). Aquí está el primer capítulo. Ya veremos hacia donde va...

Capitulo 1

- ¡Oh mierda!.- Exclamó Emily cuando abrió el grifo de su jacuzzi y lo único que consiguió fue quedarse con él en la mano, mientras el agua comenzaba a salir a borbotones sin piedad.

Sabía que llevaba goteando desde hacía días, pero con tantos casos acumulados, no había tenido tiempo de llamar a un fontanero. La solución obvia habría sido Morgan, pero dada su tendencia a hacer chistes fáciles sobre su jacuzzi había evitado recurrir a él. Pero ahora, a las diez de la noche, y con su apartamento a punto de inundarse, tuvo que tragarse su orgullo y llamarlo.

Corrió hacia la sala en busca de su teléfono móvil, envuelta apenas en una toalla, y volvió al baño, para coger otra y tratar de detener el desastre hasta que Morgan llegara. Marcó su número rezando para que se produjera el milagro de que Derek tuviera libre un viernes por la noche.

Suspiró cuando éste contestó al otro lado de la línea.

- ¿Emily?.,

- Morgan... Tengo una emergencia doméstica... ¿Podrías venir a mi apartamento?- Le suplicó un poco avergonzada por pedirle un favor a horas tan intempestivas.

Derek, no pudo evitar reír al escuchar su tono de súplica.

- ¿Qué te ha pasado princesa? ¿Se te ha roto el jacuzzi?- Se burló de ella.

Emily resopló sin poder creer que hubiera dado en el clavo sin siquiera pretenderlo, lo cual resultaba aún más humillante.

Morgan esperó la respuesta, pero el silencio de Emily, fue absolutamente delatador. Emily negó con la cabeza mientras lo oía reír aún más alto al darse cuenta de que justamente ese era el problema.

-No tiene gracia...- Le reprochó ofuscada.

- Por supuesto que la tiene... - Le replicó tratando de contenerse sin demasiado éxito- ¿Así que al fin voy a poder ver tu jacuzzi...?.

Emily jadeó y tuvo que morderse el labio para no decir en alto lo que estaba pensando.

- Ja, ja... Muy divertido...- Dijo Emily con sarcasmo- ¿Puedes venir o no?.- Añadió con tono impaciente- Mi baño está a punto de convertirse en una piscina olímpica.

Derek abrió los ojos evaluando rápidamente los daños que podía producir una fuga de agua de tal magnitud. Se despidió con un escueto "ya voy", y colgó el teléfono.

Quince minutos después estaba tocando su puerta.

Emily, desde el baño, escuchó el timbre sonar, y se maldijo por no haber dejado la puerta abierta antes de decidir taponar por ella misma la inoportuna fuga.

"Mierda", exclamó de nuevo, mientras que retiraba la toalla del grifo roto. Inmediatamente un chorro de agua, salió disparado empapándola de arriba a abajo. Dio un salto para tratar de evitarlo, pero fue demasiado tarde. Resoplando nuevamente tiró la toalla al suelo y se dirigió a la puerta para abrir a Morgan.

Éste, soltó una carcajada en cuanto la vio. Emily estaba chorreando agua desde la cabeza hasta los pies, como si le hubiera caído el diluvio universal encima. Sus ojos se detuvieron sin embargo en otro detalle. Llevaba puesta únicamente una toalla alrededor de su cuerpo. Una pequeña sonrisa traviesa se dibujó en su cara, pero optó por no hacer ningún comentario al respecto. Sospechaba que ella, con la urgencia, ni siquiera había prestado demasiada atención a su indumentaria.

Emily simplemente suspiró y soportó una vez más el momento de humillación. Suponía que le quedarían unos cuantos aún. Con una mano lo invitó a pasar.

Derek no necesitó que le indicara dónde estaba el desastre. Desde la puerta, podía oír el agua saliendo a presión. Entró en el baño, seguido de Emily, y esquivando el chorro de agua, taponó el grifo con una toalla al igual que había hecho ella.

- Eso también sé hacerlo yo- Le señaló Emily con sarcasmo.

Derek la miró de reojo y se encontró con sus largas piernas, que se perdían en el borde de la toalla. Volvió la vista al grifo tratando de no pensar en que debajo de ella no había nada más, y se concentró en el problema principal.

- ¿Dónde está la llave de paso?- Le preguntó mientras presionaba con fuerza.

-¿Mmmm?...

Derek se volvió hacia ella, atónito.

- ¿No sabes dónde está la llave de paso?- Le reprochó con incredulidad.

Emily se encogió de hombros con expresión inocente, mientras se mordisqueaba el labio.

- Jesús... - Resopló Derek, con un gesto de negación- Suele haber una en la cocina, debajo del grifo- Le informó escuetamente, pero ella parecía haberse quedado paralizada- Emily...Sólo tienes que cerrarla...- Añadió un poco exasperado.

- ¡Oh!- Exclamó Emily forzando una sonrisa torpe, y desapareció del baño en busca de lo que a su entender debía ser algo así como el arca perdida.

Derek esperó pacientemente a que Emily hiciera lo que le había pedido. De algún modo debió encontrarla, porque un minuto después, el agua se detuvo. Por fin pudo soltar la toalla, y cuando miró hacia la puerta, se encontró a Emily con una sonrisa de satisfacción dibujada en su cara.

- Ya no sale agua...- Le indicó señalando con el dedo hacia el grifo. Parecía orgullosa de si misma.

Derek dio un par de pasos hacia ella, y se apoyó en el marco de la puerta. Se inclinó levemente sobre su rostro, provocando que instintivamente Emily echara su cabeza un poco hacia atrás.

- Eso es lo que pasa cuando cierras la llave de paso...- Le susurró suavemente- Si hubieras sabido eso, te habrías ahorrado parecer un gato mojado...- Se burló arqueando las cejas.

Ella mantuvo su mirada, negándose a demostrarle que su cercanía le afectaba más de lo que quería reconocer.

- ¿Normalmente miras así a los gatos mojados, Morgan?.- Le replicó con fingida inocencia.

Derek abrió los ojos, conteniendo la respiración durante unos segundos. Realmente lo había pillado, a pesar de sus esfuerzos por disimular que su escueta indumentaria le había provocado una reacción no demasiado profesional.

Y "profesional" era justo la palabra que estaba buscando, o mejor dicho, la que necesitaba para mantener su mente fría. Se apartó de ella, que aún seguía con aquella sonrisa diabólica en el rostro, sabiéndose vencedora del pequeño duelo de miradas.

- ¿Tienes algún sitio dónde quedarte?- Le preguntó Morgan a pesar de que ya se imaginaba la respuesta. Emily le dirigió una expresión desconcertada- Hasta que mañana pueda pasar por una ferretería para comprarte un grifo nuevo, me temo que no tendrás agua...- Le explicó para horror de ella.

- ¡¿Qué?!- Jadeó ella sin poder creer su mala suerte.

Derek se echó a reír.

- Supongo que eso es un no...- Dedujo alzando una ceja hacia ella, que ahora parecía realmente compungida- Así que coge un par de cosas... Te daré asilo por esta noche.

La vio bajar la cabeza, en un gesto de negación, mientras murmuraba algo para sí misma en francés. Supuso que no necesitaba traducción para imaginar lo que estaba diciendo.

- Tardo cinco minutos- Le anunció cuando finalmente aceptó su penitencia- Eres libre de asaltar la nevera y tomarte una cerveza.

Emily aún pudo oír cómo Derek continuaba riendo mientras se dirigía a la cocina, y entornó los ojos con resignación.

Se estaba terminando la cerveza, cuando apareció en la sala cargada con una pequeño bolso de viaje.

Derek dejó la cerveza sobre la barra y se acercó a ella. Su primera intención fue ayudarla con el bolso, pero desistió de la idea cuando Emily lo fulminó con la mirada.

- ¿Vamos?- Le dijo él finalmente, señalando con un gesto hacia la puerta.

- No me queda otro remedio.. ¿No?- Le replicó ella aún ofuscada por la idea de tener que dejar su apartamento para quedarse a dormir en el de Derek. "¡Por Dios!, ¡se lo iba a estar recordando durante semanas!".

La llevó en su coche hasta allí, y la guió a través del vestíbulo del edificio y luego hasta la tercera planta. Abrió la puerta para ella, y la invitó a entrar.

- Gracias...- Susurró ella cuando ambos estuvieron dentro- No tenías por qué hacerlo- Reconoció con una leve sonrisa.

Derek aprovechó que había bajado la guardia, para quitarle el bolso de la mano, y llevarlo hasta el dormitorio principal. Emily estaba demasiado sorprendida como para reaccionar inmediatamente. Finalmente lo siguió hasta allí. ¿Por qué demonios había llevado sus cosas al que evidentemente era su dormitorio? ¿Pretendía compartir cama?.

Morgan se dio cuenta del pánico en su rostro, y se volvió hacia ella, después de dejar el bolso junto a aquella.

- Tú dormirás aquí, y yo en el sillón... ¿De acuerdo?- Le aclaró con voz calmada.

- ¡Oh! ¡No!- Se negó ella al tiempo que se recriminaba a sí misma por haber dudado de sus intenciones- Es tu casa... De ningún modo voy a permitir quedarme con tu dormitorio. Yo dormiré en el sillón.

Derek suspiró con gesto cansado.

- No. No lo harás.- Dijo simplemente, dando aquel asunto por zanjado. Luego señaló hacia una puerta al fondo- Ahí está el baño. Puedes ducharte si quieres... Suponiendo que no te importe que no tenga jacuzzi...-Añadió con malicia.

Emily contuvo la risa dejando los ojos en blanco. Se lo tenía un poco merecido, al fin y al cabo.

- Gracias otra vez...- Le dijo nuevamente mientras se mordisqueaba el labio.

- Siempre...- Respondió él con una sonrisa cómplice.

Cuando salió de la ducha, se puso un pijama, y se dirigió a la cocina. Derek estaba sacando del horno una pizza.

- Aceitunas negras, y anchoas...- Le comunicó él con un guiño. Sabía perfectamente que esos dos ingredientes nunca faltaban en las pizzas que pedía Emily.

Ella se sentó en la barra de la cocina, bastante sorprendida de que recordara sus ingredientes favoritos, y dejó que la sirviera, acompañada de una caja de cervezas.

- Sabes como conquistar a una mujer- Se burló ella cuando él le tendió una de las cervezas.

Derek contuvo una sonrisa, y dijo lo primero que se le pasó por la cabeza.

- Si hubiera sabido que te podía conquistar sólo con esto, lo habría hecho hace mucho tiempo, princesa...- Le replicó él siguiendo su broma.

- Mmm... - Murmuró ella fingiendo quedarse pensativa- No sabía que tenías tanto interés en conquistarme, agente Morgan... ¿Qué diría Strauss si te oyera?- Continuó ella sin ser demasiado consciente del terreno peligroso en el que se estaban metiendo.

- Supongo que dependería de tu respuesta...- Señaló él encogiéndose de hombros, mientras tomaba un trago de su cerveza- Me pregunto cuál habría sido.

Emilly se quedó paralizada durante unos instantes, y estrechó sus ojos sobre él tratando de determinar si aquello sólo era una broma o si detrás escondía una pregunta real. La mirada de Morgan era demasiado intensa como para tratarse sólo de una broma. De pronto se sentía nerviosa, y trató de calmarse bebiendo de su propia cerveza.

- ¿Es una pregunta hipotética?- Le cuestionó finalmente, manteniendo su mirada.

Ahora era él quien se había quedado callado, contemplándola, sin saber muy bien cómo habían acabado metidos en aquel jardín. Por supuesto tenía que admitir que se había sentido atraído por Emily desde el día que la conoció, y especialmente desde que había "regresado de entre los muertos", pero el plano profesional siempre se había sobrepuesto al personal. Supuso que encontrarse en la intimidad de su apartamento, no ayudaba en lo más mínimo. Y haberla visto envuelta únicamente en una toalla, tampoco. Se atrevió a dar el paso.

- Imaginando que lo fuera... ¿Qué habrías contestado?.

Emily contuvo la respiración. "¡Oh, señor!, está hablando en serio", pensó para sí misma. ¿Cuál se suponía que era la respuesta correcta para esa pregunta? ¿La había siquiera?.

- ¿Hipotéticamente?- Replicó ella ligeramente nerviosa.

- Hipotéticamente- Corroboró él tomando otro sorbo de su cerveza, y alzó sus cejas hacia ella, invitándola a contestar.

Emily meditó durante unos segundos, con sus ojos fijos en el botellín, que ahora descansaba entre sus manos. Luego levantó la vista hacia él.

- Supongo que te habría dicho que era una mala idea...- Le respondió. Era la respuesta más cercana a la realidad que era capaz de verbalizar.

Emily leyó la expresión de su rostro. ¿Parecía decepcionado?. ¿Qué esperaba que contestara?. Estaba a punto de hablar, cuando él se levantó de su asiento.

- Y por eso es el momento de que nos sentemos a ver una peli...- Le dijo volviendo a su tono burlón habitual. Emily casi suspiró aliviada. De nuevo su amigo Derek Morgan estaba allí con ella, y ella podía volver a relajarse.

Unos minutos después, ambos estaban sentados en el sillón de la sala de Morgan, viendo tranquilamente El Señor de los Anillos.

Dos horas más tardes, entre los dos habían terminado con toda la reserva de cervezas que Derek guardaba en su nevera.

Cuando los títulos de crédito aparecieron en pantalla, Emily se estiró en su asiento.

- Creo que es hora de que me vaya a la cama...- Le anunció levantándose del sillón.

Fue demasiado tarde cuando se dio cuenta de que, aunque estaba muy lejos de encontrarse ebria, el alcohol la había afectado más de lo que había pensado. Por un momento sintió que perdía el equilibrio y buscó el respaldo del sillón para sujetarse, sólo que no estaba lo suficientemente cerca. Se preparó para la caída que nunca llegó. Derek la había agarrado de la cintura y en un momento se encontró rodeada por sus brazos, con su rostro a sólo unos centímetros del de ella.

Se estremeció al notar su aliento y su mirada directamente sobre ella. Fueron unos segundos de comunicación silenciosa, en la que ambos evaluaron dentro de su leve estado de confusión, las consecuencias de dar el siguiente paso. Pero sus barreras parecían haberse esfumado repentinamente. Ambos sabían que todo era producto del alcohol. Ninguno de los dos estaba tan borracho como para no darse cuenta de ello, pero aún así, el momento se había vuelto insoportablemente íntimo.

- Esto es una mala idea...- Le recordó ella en un susurro.

- Definitivamente lo es...- Le respondió Derek antes de cerrar la brecha entre ellos, buscando su boca sin asomo de arrepentimiento.

Ya habría tiempo al día siguiente para arrepentirse.