Este es el último capítulo. Como dije, sería una historia corta, pero espero que les haya gustado.
Gracias por leer!
Capítulo 5
Emily y Derek siguieron a Hotch hasta su despacho. Justo al entrar, Derek recibió un codazo de Emily, junto con una expresión de advertencia.
- Esto es culpa tuya.- Le susurró visiblemente enfadada.
Un momento después, los dos se encontraron sentados frente a Hotch, que los observaba con cara de pocos amigos.
Se quedaron en silencio, como si fueran dos adolescentes a quienes el director había llamado a su despacho.
- ¿Y bien?- Les instó a hablar Hotch con gesto serio.
Los dos se miraron entre sí, y casi a la vez se acusaron el uno al otro al unísono.
- ¡Es culpa suya!- Exclamaron al mismo tiempo.
Derek jadeó con incredulidad, mientras Emily se cruzó de brazos como si tuviera un berrinche.
- ¡¿Qué tenéis?! ¡¿Doce años?!- Les increpó Hotch, y luego suspiró enojado- ¿Me queréis explicar que pasa entre vosotros dos?.
- ¡Nada!- Replicó Emily, e inmediatamente moderó su tono de voz- Lo siento…
- Menos mal… Por fin te disculpas…
Oyó a Derek a su lado.
Emily se volvió hacia él, atónita.
- ¡Me disculpo con Hotch, no contigo, pedazo de idiota!.
- ¡Prentiss!- La llamó al orden Hotch cada vez más enfadado.
- Lo siento...- Volvió a disculparse, y de nuevo se cruzó de brazos.
- ¿Y tu no tienes nada que decir?- Continuó Hotch dirigiéndose ahora a Derek.
- Sí… Que no lo siento en absoluto…- Farfulló, mirándola de reojo.
Ella soltó un gritito con sarcasmo.
Y a partir de ahí comenzó una discusión absurda.
- ¡Oh! ¡Qué sorpresa!… ¿Tu enorme ego te lo impide, Morgan?.
- ¡No!.. ¡Tener razón es lo que me lo impide! ¡La culpa de todo la tienes tú!
- ¡¿Yo?!.. Dime ¿De qué modo puedo tener yo la culpa? Tu eres el que no puedes controlarte…
- ¿Que yo no puedo controlarme? `¡No soy yo el que no sabe elegir con quien sale!
- ¿Otra vez? ¡Yo no estoy saliendo con Daniel!.
Hotch, que comenzaba a sentirse como si estuviera viendo un partido de ping pong, se quedó con éste último nombre.
- ¿Daniel?…- Preguntó sin entender nada- ¿Quién diablos es Daniel?
Emily, entornó los ojos, torciendo el gesto.
- ¡Qué mas da!.. ¿A quién le importa aparte de a Morgan?- Hizo la pregunta al aire.
Y éste no tardó en reaccionar
- ¿Te molesta que me preocupe por ti?- Le replicó volviéndose hacia ella.
"Esto es una pesadilla" Pensó Hotch con la cabeza metida entre las manos.
- ¡No necesito tu preocupación…!- Continuó Emily totalmente ofendida - ¡No soy una pobre damisela que necesite que un valiente caballero venga salvaguardar mi honor!
-¡Claro… ! ¡Como no…!- Derek rió entre dientes, con ironía- La señorita autosuficiente no necesita a nadie más que a si misma…
- ¡Desde luego no te necesito a ti!- Volvió a rebatirle ella, negándose a mirarlo.
- Cualquiera lo habría dicho la otra noche…- Le espetó él sin pudor alguno.
Emily se volvió hacia Derek con los ojos abiertos como platos
- ¡No puedo creer que hayas dicho eso!- Y luego buscó apoyo en Hotch que a estas alturas se estaba preguntando quien lo habría mandado a meterse en aquello- ¡Hotch…!
Pero antes de que pudiera terminar la frase, éste se hartó y dio un golpe en la mesa, que hizo saltar a la pareja.
- ¡Basta los dos!- Les ordenó poniéndose en pie- ¡Suficiente! ¡No quiero oír una palabra más!.
Tanto Emily como Derek se replegaron en la silla. Hotch enfadado daba realmente miedo
- Pero Hotch...- Trató de justificarse Emily.
- ¡He dicho que silencio!- Volvió a ordenarles señalándolos con el dedo- ¡O de aquí iréis directos al despacho de Strauss y creedme que no será tan benevolente como yo!.
Aquella amenaza fue suficiente para que los dos cerraran la boca.
Hotch respiró hondo tratando de decidir qué demonios hacer con aquellos dos agentes díscolos.
- ¡Estáis una semana suspendidos!- Dijo al fin, y antes de que pudieran protestar, los mandó a callar con un gesto de su dedo- ¡Y más os vale que sea lo que sea lo que haya pasado entre vosotros, lo arregléis…! ¡Me da igual cómo lo hagáis… !¡Lo único que os pido… No, que os exijo es que mantengáis las cosas fuera del ámbito profesional!. O de lo contrario…
- Strauss...- Susurró Derek terminando la frase por él
- Sí…. Me alegro de que aún seas capaz de escuchar- Y luego se dirigió hacia Emily, arqueando una ceja.
- De acuerdo...- Rezongó ella en voz baja.
- Ahora fuera de aquí… E iros directos a casa… No quiero veros en toda la semana.
Emily y Derek se levantaron de sus asientos. Cuando salieron del despacho, vieron al resto del equipo fingir sin demasiado éxito que no habían estado escuchando detrás de la puerta. Inmediatamente se dispersaron en todas direcciones..
Emily hizo un gesto de negación con la cabeza, y con toda la dignidad que pudo reunir siguió adelante, mientras que Derek se dirigió a su oficina para recoger sus cosas. De camino a su mesa, Daniel abordó a Emily en el peor momento posible.
- Oye, Emily- Le dijo colocándose frente a ella- He pensado que podríamos repetir lo de anoche… Hay un restaurante japonés que tiene un shushi de muerte…
Emily lo fulminó con la mirada.
- ¡¿Sabes por donde puedes meterte el shushi, Daniel?! ¡¿O necesitas que te haga un mapa hasta tu culo?!- Le gritó hecha una furia, y de un empujón lo apartó de su camino, hasta que consiguió llegar a su mesa..
Daniel, humillado, tuvo que soportar las risas de todos los allí presentes. Morgan, que acababa de llegar a su despacho, sonrió para sus adentros al comprobar la expresión perpleja de aquel cretino. Definitivamente, Emily sabía arreglárselas sola.
Emily recogió sus cosas como un vendaval. Si no hubiera sido porque temían que de sus ojos salieran rayos reales, alguno de los agentes se habría atrevido ir a preguntarle, pero ninguno fue lo suficientemente valiente como para acercarse a ella en aquel estado. Así que en menos de cinco minutos, ya estaba bajando por el ascensor en dirección a su apartamento.
Cuando llegó, seguía tan alterada, que decidió darse un baño. Abrió el grifo del jacuzzi y dejó que se llenara mientras comía algo ligero. "Por lo menos funcionaba" Pensó, "Al menos había sacado alguna ventaja".
Terminó de cenar y entró en su dormitorio para desvestirse, cuando el timbre de la puerta la interrumpió. No podía creerlo. ¿Quién vendría a molestarla? Supuso que sería J.J. o García para cotillear sobre Derek. Pues estaban listas. Ni una palabra iba a salir de su boca. Cogió un albornoz y se dirigió hacia la puerta. Cuando descubrió a través de la mirilla que era Derek el que estaba allí, resopló con incredulidad. ¿En serio? ¿No había tenido una idea mejor?.
Pero abrió la puerta ofreciéndole su mejor expresión de enojo.
- Vengo en son de paz- Le dijo él con las manos en alto.
Emily entornó los ojos y lo dejó pasar.
Se cruzó de brazos frente a él, esperando a que dijera algo que al menos no resultara ofensivo.
- Lo siento...- Se disculpó finalmente- Pero debes reconocer que tú también tuviste parte de culpa…
Emily, que por un instante había estado dispuesta a perdonarle, jadeó con incredulidad. Volvió a abrir la puerta, invitándolo a salir.
- Vuelve cuando sepas hacerlo mejor, Morgan.
Cuando éste se dirigió hacia la puerta, Emily pensó que efectivamente iba a salir, pero en lugar de eso, la cerró nuevamente de un portazo. Emily perdió el equilibrio y Derek la sujetó justo antes de que cayera. Indignada, apartó sus manos de su cintura, y dio un paso atrás, dando con su espalda contra la puerta. Fue tarde cuando se dio cuenta de que estaba atrapada entre ambos.
Derek sintió su respiración agitada bajo su pecho, y la furia contenida en sus ojos. Se inclinó hacia ella, que parecía haberse quedado paralizada, y a punto estaba de rozar sus labios cuando Emily lo apartó de un empujón.
- ¡Oh Dios!- Exclamó mientras corría hacia el baño del dormitorio- ¡Dejé el grifo abierto!.
Derek negó con la cabeza, maldiciendo al bendito jacuzzi, y finalmente la siguió hasta el baño.
Emily, que había llegado momentos antes, y centrada como estaba en cerrar el grifo no se fijó en el agua que ya había en el suelo, y cuando se inclinó en el jacuzzi su pie resbaló. Trató de agarrarse a lo primero que encontró pero resultó que no había nada útil que la pudiera sostener, y cayó sin remedio y de forma humillante dentro del jacuzzi.
Para empeorarlo, Derek llegó a la puerta del baño, y cuando la vio empapada de arriba a abajo, y con las piernas colgando por fuera del jacuzzi en lugar de ayudarla comenzó a reír a carcajadas.
Emily estrechó sus ojos sobre él, tratando de conservar la poca dignidad que le quedaba.
- ¿Vas a ayudarme a salir o simplemente te vas a quedar ahí como un estúpido?- Le espetó ofuscada.
Derek se acercó a ella aún riendo, y le tendió la mano. Emily, que no podía soportar más su expresión engreída, en el último momento tiró de él, de modo que Derek terminó cayendo sobre ella.
Y de repente se encontraron los dos calados hasta los huesos dentro de aquel aparato infernal.
Pero ahora era Emily quien sonreía con satisfacción.
Al menos hasta que se dio cuenta de que no podía salir de allí. Estaba atrapada debajo de él.
Contuvo la respiración, cuando él le dirigió una sonrisa socarrona, disfrutando de la situación.
- Déjame salir...- Le susurró ella tratando de apartarlo.
Pero él no se movió ni un centímetro.
- Morgan… No tiene gracia…
Pero él sonreía cada vez más ampliamente.
- Yo creo que sí la tiene, princesa… Tú, yo… Un jacuzzi…- Le dijo diabólicamente- Es una señal, reconócelo…
Pero ella no se quiso dar por vencida fácilmente, aunque por desgracia para su orgullo, todo su cuerpo decía lo contrario.
- ¿Y qué piensas hacer si puede saberse?.
Derek se acercó un poco más a sus labios. Se detuvo antes de rozarlos sólo para comprobar que las señales eran las correctas, a pesar de lo que su boca decía.
- ¿Quieres que te lo cuente o quieres que te lo demuestre?- Le susurró.
Emily jadeó cuando sintió su aliento en su rostro. Y se encontró incapacitada para dar una respuesta coherente. Pensó durante un momento en las reglas de confraternización. "Al diablo", se dijo a sí misma. Hotch prácticamente les había dado su bendición. Así que simplemente se mordisqueó el labio inferior con nerviosismo, anticipándose a lo que sabía que vendría después.
Era la señal que Derek estaba esperando.
- Me lo imaginaba…
Y cerró la distancia entre ellos.
Ninguno de los dos se dio cuenta siquiera de que el grifo seguía abierto. Estaban demasiado ocupados.
FIN.
