-¡Buenos días Señora Eleonor!. Siento llegar con el tiempo justo..

-¡Buenos días Candy!, no te preocupes, lo importante es que ya estás aquí

-¡Señora! Yo….yo debo hablar con usted... Creo que, por más que quiera hacerle entender a su hijo que debe ver otras opciones médicas…no sé si pueda lograrlo. No coopera y está cerrado a toda posibilidad...me dije a mi misma que no me vencería, pero no encuentro la manera de que salga de ese estado.

-¿Qué me quieres decir muchacha? ¿Piensas dejarlo?

-He hecho todo mi esfuerzo, pero… él simplemente quiere dejarse morir. Tengo que obligarle a veces a que tome sus alimentos y en cuanto a su medicina...quiere estar en su depresión y su soledad.

-No, por favor no desistas. Tú eres mi esperanza. Yo sé que estoy pidiendo demasiado de ti, pero no sé...algo en mi interior me dice que solo tú puedes hacer que mi hijo cambie.

-No lo sé...y siento mucho que usted haya puesto su confianza en mí, porque no estoy segura y aun no comprendo.

-Mi hijo se ha cerrado a la posibilidad de todo. Albert también ha hecho lo imposible, pero Terry no desea siquiera hablar del asunto. Fue entonces que se me ocurrió buscar a alguien, una chica que además de su enfermera fuese también una amiga en la cual tuviera la confianza. A raíz de todo lo sucedido, no ha vuelto a tener amigos excepto Albert que lo ha sido desde que eran muy jóvenes, pero como te habrás dado cuenta también tiene otras responsabilidades. Han venido tantas personas, pero todas se largan en la mínima expresión de enojo de mi hijo. Simplemente desisten y se van, pero algo me dice que tu espíritu es fuerte y...

-Señora- interrumpió ofuscada- ¿no sé qué puedo hacer por él? ¿No ha pensado en que puede necesitar tratamiento psicológico? ¡No me malinterprete!, pero aunque no llegase a atentar directamente contra su vida, sí, es peligroso su estado depresivo por su salud mental.

-Lo sé, pero…

-¿Entonces?

-Quizás le ayudes a que tome conciencia que necesita consultar con otros médicos su situación. Desde que nos dijeron que no se puede predecir si podrá curarse, se ha dado por vencido y solo piensa en querer morir…es mi único hijo Candy y no sé qué hacer con todo esto. Su padre casi no está con nosotros, le duele ver todos los días la amargura de nuestro hijo y prefiere simplemente desaparecer.

-No le consulten nada y llévenlo. Él no puede oponerse.

-Nos ha pedido respetar sus decisiones, pero si no puedo obligarlo a ver a los médicos, al menos que alguien este allí para cuidar que no cometa ninguna imprudencia.


-Hola Candy!

-Hola Albert...¿Cómo estás?

-Tu paciente ya está listo y te espera- Candy sonrió con amargura por la intención en las palabras de Albert, el gesto no fue notado por Eleonor.

-¡Permiso Señora! -suspiró- No le puedo prometer nada, porque esto depende solo de él, pero sí haré todo lo que esté en mis manos

Caminó hasta la habitación pensando en ¿qué hacer?. Tocó varias veces la puerta, pero Terry no contestaba hasta que Candy se atrevió a entrar sin esperar su autorización, mientras él se encontraba acostado con su mirada fija en el techo y una lágrima débil se hizo notar.

-Buenos días Señor, disculpe que entre así, pero...

-Buenos días- respondió- pensé que ya no volverías- dijo sin mirarla

-Sé que eso es lo que usted desea, pero no le daré ese gusto. Podrá tratarme como quiera, pero no me iré, así que tendrá que soportarme, le guste o no. – las palabras de Candy le sorprendieron, ¿Qué se creía esta mujer para hablarle de esa manera? Fijó entonces su mirada en ella cuando se acercaba a medirle la presión - ¡No me mire así!, solo cumplo con mi trabajo. He querido ser más que una enfermera que cuida de usted, he intentado ser su amiga, pero usted con su estúpida actitud...

-¡No necesito tener amigas menos aquellas que no paran de hablar!- exclamó con enfado.

-¡Listo! – Dijo Candy al terminar con el chequeo de su ritmo cardiaco- todo está en perfectas condiciones.- el muchacho la observaba con atención- ¿Quiere salir un rato al jardín? Le aseguro que no le molestaré.

-Está bien, te tomó la palabra, porque en realidad me siento cansado de estar en esta cama.

-Bien entonces le diré a Albert antes de que se vaya para que me ayude a colocarlo en la silla.

- Minutos después.

-¡Listo ahora si puedo irme! regresaré pronto amigo. Solo voy al hospital a ver a mis pacientes. Candy cualquier cosa por mínima que sea no dudes en llamarme.

-¡Asi lo haré! Vamos señor que el dia está esplendido- ella mostró una sonrisa más brillante que el sol mismo.

Ella iba detrás mientras que con la única mano que podía manipular la silla se movía hasta llegar al jardín. Delante de su silla sentada en la grama su vista miraba hacia el horizonte en silencio. Candy pensaba en la forma de poder ayudarle a salir de su tristeza, de su depresión.. De nuevo la observaba. Ella seguía en silencio pendiente de lo que sucedía a su alrededor; ver las hojas caer, el sonido del viento golpeando las ramas de los árboles y el murmullo de un silencio espeso surgió entre ellos. Fue Terry el primero en romper con éste.

-Usted… ¿tiene familia?- Candy sorprendida le miró a los ojos era la primera vez desde que había llegado a esa casa, que le preguntaba algo sobre ella y de manera amable. Candy vió su reflejo en los ojos más bellos que jamás había visto.

-No, yo no conocí a mi familia. No sé si tenga a alguien en este mundo. Desde hace algún tiempo vivo con una amiga que conozco desde niña. Ella es como mi hermana.-Terry comprendió y no quiso preguntar más sobre el asunto.

-¡Señor Granchester!.

-Terry

-¿Cómo?

-Dime Terry.

-Bien... Terry… tu mamá ha estado muy preocupada. Perdóneme….perdón si piensas que soy una entrometida, pero me ha dicho que….

-Que no quiero ver a otros médicos… ¿para qué? ¿Para qué me den falsas esperanzas y me digan lo mismo? No, ya estoy cansado de todo eso y ya lo he decidido….

-¿Por qué? ¡Debes buscar otras opciones! La ciencia ha avanzado mucho y en la actualidad ha habido casos cierto que pocos, pero los ha habido de personas en tu condición que se han curado mediante un proceso largo y tratamiento continuo. Yo sé que es tedioso todo eso, pero ¿no crees que vale la pena intentarlo?. ¿Que pasa si en realidad tienes cura?...Terry te estás perdiendo de lo que la vida te puede ofrecer. La esperanza es lo último que debe perderse.

-¡No lo creo! El médico dijo que no había y que no precisaba si volvería a moverme.

-¡Mira! Como enfermera que soy puedo decirte que algunas veces los médicos no pueden dar o predecir un diagnóstico acertado. Se cuenta con lo que se sabe en el momento, pero nuestro cuerpo cambia y reacciona a los impulsos, tú no has seguido una terapia continua.

-Si estuve y lo único que logré y con dificultad fue solo el movimiento casi total de mi mano derecha.

-Entonces, si es posible que puedas ir recuperándote poco a poco. Pudiste hacerlo con una mano, pero no seguiste... ¿te das cuenta?

-No…yo no tengo esperanzas y por favor ya no quiero seguir hablando de esto-Terry movió su silla hacia el interior de la casa- me voy a mi habitación.

-¡Espera por favor!

-Déjame solo.

-Pero por favor…Terry... ¿A que le temes?

-¿No me has escuchado? Dije que quiero ir a mi habitación y no me molestes.

-¡Esta bien!


Tres meses después la situación era igual, aunque Terry había sido un poco solo un poco accesible, El muchacho desviaba a toda costa cuando Candy intentaba hablar del tema. Por las tardes paseaban en el jardín antes de que cayera la noche. Le daba el medicamento a sus horas y su alimento.

-¡Ya es hora de retirarme!. Queda todo listo y marcado en la tabla médica. Hasta mañana…Terry.

-¿Te vas?

-sí, pero le avisé a tu madre. Asi que supongo que Albert ya está por llegar. Lo que pasa es que tengo un compromiso.

-¿Un compromiso?

-Sí, quedé de salir con mi novio... es que casi no nos hemos visto, él también es médico, un excelente ortopedista- ¡Discúlpame! sé que esto no es de tu interés….. Oh, mira es Albert.

-Hola Candy. Estoy aquí. Eleonor me ha dicho que hoy te vas un poco temprano ¡Que te vaya bien!.

-¡Gracias!, permiso.

La chica tomó su bolsa y salió rápidamente. Tenía una cita con Michael, el joven médico le había llamado para salir.


-Mi amor. Candy- saludo Michael besando a su novia-Disculpa que te haya hecho salir temprano, pero es que casi no nos vemos. Con un dia no tendrás problemas.

-Claro que no, pero si nos vemos los fines de semana, eres un exagerado Michael.

-Creo que era mejor tenerte en el hospital, allí al menos podía verte por más tiempo.

-Michael, es increíble que siendo médico no sepas el valor y la importancia de nuestra profesión

-Claro que lo sé, pero eso no viene al caso de lo que estoy diciendo. No he dicho que dejes la enfermería-Candy y Michael se habían conocido meses atrás en el mismo hospital en el que Candy trabaja, había llegado para un curso de médicos ortopedistas y tardaría un año su estadía en el lugar. Desde que vió a Candy se enamoró profundamente de ella y a Candy le agradó el muchacho. En un principio se había propuesto dedicarse a su trabajo y no pensar en tener a alguien por la misma razón que ahora enfrentaba con Michael.- Quizás solo sean ideas mías, pero cuando logramos vernos te siento que no estás conmigo, es como si tu corazón, tu alma están en otro lado.

-Michael no sé de donde sacas todo eso, que mi corazón que mi alma, el caso es que solicité el permiso para podernos ver.

-Me alegro que hayas pensado en eso. No creas que soy un insensible no, se perfectamente lo que es nuestro trabajo…pero bueno olvidemos eso y dime, ¿dónde quieres ir?

-No sé, donde tú quieras. Lo dejo a opción tuya... aunque en realidad quisiera quedarme acá en el departamento...¿Qué dices?

-Pensé que te gustaría ir al cine a ver una película. Tenía prevista una que sé que te encantaría, pero está bien si prefieres que estemos en casa yo encantado.

-En otra ocasión será, por ahora…solo quiero estar aquí. Podemos mandar a pedir algo de comer.

-Está bien….perfecto.


-No sabía que la enfermera tuviera novio- comentó Terry

-Por supuesto, ¿cómo lo vas a saber si a duras penas dejas que converse contigo? aunque últimamente veo que has bajado la guardia.

-¡Es que es increíble!, si no es que me lo dice, no lo creería nunca.

-Y, ¿Por qué no ha de tenerlo? Ella es muy linda. ¿Has visto esos hermosos ojos que tiene?.

-Sí que los he visto.

-Candy es una mujer preciosa y no solo por fuera eh, que es mucho, también lo es en su interior. Es una buena muchacha. Eleonor me ha dicho que estuvieron conversando por un largo tiempo en el jardín... ¿es eso cierto?

-Es cierto.

-Pues que bien. Me alegra que salgas un poco más.

-Sabes Albert. Hoy mi madre recibió una llamada de Susanna

-¿Susanna llamó?. ¡Supongo que la mandaste a volar!

-Le dije que no me interesa hablar nada con ella, mucho menos ahora que sé que está casada con un tal Harry, un Norteamericano.

-Muy bien lo que hiciste... por su estupidez te pasó esto hermano

- A decir verdad tan solo de saber que llamó repudio su atrevimiento. Creo que no soportaría verla frente a mí.

-Debió haberte dejado en paz antes del accidente y ahorrarte todo esto. No, pero ella se encargó de hacerte la vida imposible.

-No voy a echar culpas por mi imprudencia Albert. Fui yo el que conducía aquella tarde, si tan solo hubiera actuado con mi cabeza fría, si tan solo me hubiera importado nada su decisión, pero no tiene caso ahora pensar en los hubiera, el hecho está y no hay nada que pueda cambiarlo.


Un año atrás

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Llegó en su auto decidido a terminar su relación con Susanna. Ellos se habían conocido desde que eran adolescentes, pero hasta casi un año atrás en que iniciaron una relación. Terry era un joven de 25 años entregado al deporte. Era una tarde fría de invierno y llovía mucho.

-¡Terry, amor!. ¿Te vas a quedar esta noche?- pegunto ansiosa Susanna al verlo llegar. Anteriormente Terry había sopesado mucho la situación y concluyó que Susanna no era la mujer que deseaba tener en su vida, era muy celosa y egoista, no le importaba los logros que Terry obtenía en su carrera y constantemente le decía que dejara esa estupidez. Terry quería realizar dramatismo y para ella eso era una tontería. Nada de lo que él hacía y quería era conforme a los deseos de Susanna, hasta que lo hartó un buen dia que armó un escándalo por celos con otra deportista compañera de Terry que por poco le echa a perder todo y es que Susanna se había vuelto insoportable.

-¡Lo siento! No he venido a eso yo necesito hablar de algo muy importante…- su semblante serio no le agradaba en nada- no quiero ser cruel contigo, pero tengo que ser sincero Susanna así como tú siempre lo has sido conmigo.

Susanna le dio la espalda no le agradaba la expresión en el rostro de Terry- Mejor dejémoslo para otro día, ahora no tengo tiempo- Ella quería salir del lugar y la sujetó fuertemente.

-¡No! Debe ser ahora- confirmó- No tiene sentido posponer esto...Susanna.

Lo miraba fijamente-¿Quieres terminar conmigo no es cierto?- pegunto con ojos llorosos- NO.

-Te aseguro que tú no tienes la culpa de nada, soy yo que no me siento bien en esta relación. Tus eres una mujer hermosa, pero sencillamente no te amo. En este momento doy por terminado esta relación.

-¿Cómo? Y ¿tú piensas que las cosas se terminan así por así?. Terry….yo me enamore de ti. Yo esperaba que algún día me propusieras matrimonio, pero ya veo que solo fui una diversión en tu vida, un pasatiempo más, un deporte más.

-¡Sabes que no es así! Cuando estuve contigo te entregué todo de mí y también te puedo decir que pensé que esto podía evolucionar en algo más, pero simplemente siento que no eres la persona que necesito. Lo siento mucho Susanna, pero no me inspiras ya nada.

-¿Qué pasó con las noches que me decías que amabas? ¿Qué paso con las palabras que me decías cada vez que estábamos juntos?

-Lo siento, pero ahora estoy seguro que solo eran palabras- bajó su mirada – No quise hacerte daño, pero ambos estábamos consiente de lo que hacíamos.

-Si eres cruel Terry… ¡muy cruel!. … ¡no te vayas por favor! No me dejes. Te prometo….¡te prometo que las cosas van a cambiar! Las cosas no pueden terminar así, nuestra relación no puede acabar solo porque tú lo decidas que así sea.

-No he dicho que cambies. He dicho que yo he cambiado. Quiero emprender nuevas cosas en mi vida, tengo planes importantes que tú nunca comprenderás, ahora no se trata de que lo hagas, se trata de mí...¿entiendes?.

- Dices solo tonterías Terry, tú no sabes lo que quieres. Ahora te ha dado de querer ¿Actuar? Tonterías también. Sé que nuestra relación se ha enfriado, pero también ha sido por tu culpa por tu afán de pasar todo el tiempo practicando cuanto deporte existe y ahora eso. -MEJOR DIME DE UNA VEZ QUE TIENES A OTRA. CONFIESA QUE ME HAS CAMBIADO. ¡VAMOS DÍMELO!, TEN LA VALENTÍA DE DECIRME EN MI CARA QUE NO ME AMAS PORQUE HAY OTRA- se acercó para darle una bofetada, pero no llegó a su destino porque Terry le tomó la mano.

-¡CLARO QUE NO ES ESO!-exclamó y soltó su mano- ¿DE DONDE DEMONIOS SACAS ESA ESTUPIDEZ?- ENTIENDE POR DIOS QUE QUIERO ESTAR SOLO- suspiró con fastidio- Será mejor que me vaya. No tengo más nada que hacer aquí.

-¡SI LO HACES TE JURO QUE ARREPENTIRAS TERRY!. ¡TU NO SABES DE LO QUE SOY CAPAZ!

-BASTA DE CHANTAJES ¿QUIERES? ¿TE DAS CUENTA DE LO QUE TE DIGO?. NO ME GUSTA QUE ME MANIPULES. ¿Por qué no puedes entenderlo?. No quería decírtelo por querer ser un caballero contigo, pero me exasperas demasiado, mil veces me arrepiento de haber tenido algo contigo.

Terry salió corriendo del lugar, con rapidez subió a su auto. Su desesperación llegaba a su límite, su paciencia no era su virtud. Arrancó queriendo que su auto volara e irse de allí, emprendió el camino sobre carretera mojada. Llevaba un buen tramo recorrido cuando su celular sonaba no contestó y volvió a sonar inquietante observó la pantalla y era ella. Decidió no responder, pero luego cambió y quizás eso nunca lo debió haber hecho.

-¡NI LO PIENSES TERRY!... NO DEJARE QUE ESTA RELACIÓN SE TERMINE SOLO PORQUE TÚ QUIERES

- ¡NO SE QUE HARAS!, PERO MI DECISION ESTA TOMADA. Y POR FAVOR NO ME AMENACES CON ESTUPIDECES.

- ¡ME QUITO LA VIDA Y TÚ CARGARÁS CON MI MUERTE!. ASÍ QUE ES MEJOR QUE REGRESES O ME VERAS EN LAS NOTICIAS Y TODO SERA TU CULPA.

- ESO NI TU MISMA CREES HACERLO. ¡Quiero estar en buenos términos contigo Susanna!, por favor…. ahora confirmo que debo hacerlo y no me arrepiento de esto.

-¡RETAME Y LO VERAS!- la mujer colgó y Terry sintió un escalofríos recorrer por su cuerpo. Se debatía entre seguir su camino y regresar a la casa de ella. No sabía hasta donde sería capaz esa mujer que al parecer se había vuelto loca, por casi un año estuvieron juntos y no conoció su verdadero rostro.

-¡MALDICION! ¡POR MI PUEDES MORIRTE SUSANNA!- dijo entre dientes- debería dejarla que haga lo quiera. Se comporta como una niña caprichosa. "pero qué dices Terry?, eses no eres tú"- dijo una voz en su interior- giró su auto para volver por el camino. El clima estaba envuelto en una neblina espesa y Terry en su desesperación y su enojo cruzó sin darse cuenta y fue impactado por un enorme camión que hizo que el auto diese varias vueltas hasta pegar contra el muro de contención. En algo tuvo acierto Susanna, hubo noticias, pero no fue ella la afectada. Lo llamó de nuevo a su celular, pero Terry ya no contestó.

Fin flash back


-Ella prácticamente te orilló. Se moría por ti y cuando se enteró del accidente y de tu problema te dió la espalda.

-No necesitaba que ella fuera a mostrar su cara. La culpa fue solo mía Albert.

-Lo sé, pero si no te hace partícipe de su amenaza tú estarías bien amigo. ¡Debió haber cumplido!

-! No me interesa nada! solo quiero estar en paz y que me dejen hacer lo que yo quiero.

-¿Aún sigues pensando en esa tontería?

-¡No es una tontería!. Es la salida a todos mis tormentos. Estoy cansado de vivir de esta manera, de no poder valerme por mi mismo de saber que viviré toda mi vida así…no, no Albert es la única opción que tengo y lo he decidido.

-¡Estás demente!, mucha gente en tu misma situación agradecen a Dios por estar vivos y tú en cambio decides algo que una persona en sus sentido no desearía jamás…..¡no te entiendo Terry!, te juro que trato de comprenderte, pero deberías dejar de ser menos egoísta y pensar en tus padres.

-Porque precisamente pienso en ellos, es que lo hago. No es justo que tengan que cargar de por vida con alguien inservible como yo.

-Si tu madre te escuchara le partirías el corazón.

-Por ella más que todo lo hago. Me duele ver que sufre al verme en esta situación.

-Y sufrirá más si sigues con eso. No entiendes que tu madre estará contigo siempre. ¿Por qué no piensas mejor las cosas?.

-¡Basta ya!... no quiero hablar más del asunto.


Al dia siguiente 8 de la mañana en punto candy estaba de nuevo en casa de su paciente. Desde que el muchacho había cambiado su actitud el dia se le hacía agradable. Su rutina de la mañana sus medicamentos, paseo por el jardín y sus pláticas.

-¿Cómo te fue ayer?- preguntó indagador, pero Candy no dijo mucho.

-Muy bien, y ¿tu?... ¿dormiste bien?

-A veces me dan muchos dolores y espasmos insoportables, no me acostumbro a ellos y ¿quién lo haría?

-Terry, sé que te tengo cansado con lo mismo, pero porque no te haces ver por otros médicos, tus padres tienen el dinero suficiente para llevarte a otros lugares y que den otro diagnóstico. Mientras estés vivo hay esperanza. Te prometo que estaré contigo en todo momento. Si tú me pides que esté contigo te juro que lo haré.

-Creo que a tu novio no le gustaría nada escuchar lo que dices.

-¿Mi novio? Michael reconoce mi profesión, te dije que es médico y sabe que nuestros pacientes son primero.

- Supongo que por eso es muy comprensible contigo.

-… Sí- dijo no muy convencida al recordar los reclamos de su novio.-nos conocimos en el hospital.

-Qué bueno que ustedes pueden ser lo que siempre quisieron. Todos realizándose profesionalmente, yo en cambio nunca podré hacer lo que quiero...mi sueño desde niño.

-¿Tu sueño? y ¿Cuál es tu sueño Terry, ¿puedo saberlo?

-Me gradué en arte dramático y es lo que quería dedicarme cuando el accidente.

-Pero en tus manos está que lo cumplas. Solo tú eres el artífice de tus sueños, nadie más lo hará por ti. Sabes que yo confío en que volverás a ser el mismo de antes...es solo que la paciencia y el tiempo son los mejores aliados para conseguirlo. Te cierras a querer darle a tu vida un giro de 360°, no sé la razón.. ¿Miedo?, todos tenemos miedo de las cosas, pero si no sabes enfrentar tus miedos nunca lograrás nada. Te pondré un ejemplo, a ti que te gustaría actuar ¿Qué harías si te toca realizar una escena que nunca has hecho y tienes miedo de que todo salga mal?... ¿No lo intentarías? ¿Te darías por vencido fácilmente y acabarías con lo que siempre has querido? O peor aún si ha salido mal ¿lo dejarías para siempre y no lo intentarías de nuevo? Dicen que el talento de una persona está en la constancia, así pues la vida es luchar, la vida es enfrentar todo, lo bueno y lo malo. Eso es vivir Terry.

-¡Quisiera tener tu optimismo Candy!

Horas más tarde

Ella lo observaba dormir. Su respiración acompasada su pecho subir y bajar. Lo observaba detenidamente y se dió cuenta que el muchacho aún en esas condiciones no perdía su virilidad y galanura. Sus ojos cerrados mostraban unas pestañas hermosas y una cejas tupidas hacían del rostro de Terry perfecto, su nariz perfilada en conjunto daban un muy atractivo joven, eso sí, pero su semblante estaba apagado porque sentía que su vida se había acabado. Candy deseaba con todas sus fuerzas, sus ansias sacarlo de esa oscuridad, pero ¿Cómo hacerlo?. Tres horas después despertó de su letargo, abrumado y cansado.

-¿Cómo te sientes Terry?

-Bien. ¿Qué hora es?

-Tres de la tarde.

-En dos horas te vas.

-Si- afirmó sonriente- pero no sin antes darte tus medicinas- Terry la miró fijamente a los ojos, eran los ojos más hermosos y más bellos que en su vida había visto, ni los ojos de Susanna se comparaban a ese verdor único en los ojos de Candy. Sus cabellos rubios largos y ondulados marcados hasta su cintura hecha en una coleta y su uniforme de enfermera impecablemente pulcro. Candy se veía simplemente bella y natural. Terry no apartaba y la chica Rubia empezaba a sentirse nerviosa.

-¿Podrías quedarte un poco más de tu tiempo?

-Eh, bueno…yo…

-Entiendo, no te preocupes….¡tu novio te espera!.- dijo con pesadez.- lo olvidaba…olvide que tú tienes una vida normal.

-¡Terry! - Candy con la palma de su mano tocó una de sus mejías, el roce era tan suave y cálido- por favor haz lo que te pido. Sé que no soy nadie para hacerlo y hasta me taches de entrometida, pero no puedes saber si hay o no solución. Ha pasado un año desde tu accidente, hay que ver médicos consultar con especialistas, ver otras opciones. ¡No te des por vencido!, encuentra una razón para seguir adelante, hazlo por ti para que cumplas con todos tus sueños.- Terry no dijo nada y su mirada se perdió en la nada.

-Candy, los médicos no me dieron muchas esperanzas y la verdad que ya no las tengo. ¡No quiero vivir toda mi vida así! No quiero que nadie este cuidando de mí todo el tiempo, ni atar a nadie a esta vida… no, no quiero eso. No puedo pensar en tener un futuro, no puedo enamorarme cuando no puedo ofrecerle nada a nadie.

-¡No digas eso! ¡Los médicos pueden equivocarse!. Si permites que te hagan exámenes y recibes el tratamiento que te has negado.

-¡Es la verdad Candy! ¿Qué mujer querrá estar con alguien así? Ninguna…. por la sencilla razón que no puedo responder como hombre.

-Pruébate a ti mismo que puedes volver a ser el mismo. ¡Terry deja de sentir lastima por ti!, ¿te has puesto a pensar en aquellas personas que no sobreviven a un accidente? Tú estás vivo y mientras hay vida tenemos la esperanza.

-¡No es tan sencillo!

-¿Y quién ha dicho que lo es?.. Por supuesto que no es fácil.- Terry no dijo más palabras y candy salió de la habitación para buscar el medicamento. En la cocina se encontraba Albert que había recién llegado.

-Hola Albert.

-Candy, ¿cómo estás?, ¿cómo esta Terry?

-Bien Gracias, Terry está mucho más relajado- dijo con tristeza, Albert la observó- Te juro que no sé qué hacer para que cambie su actitud. No sé qué más decirle para ver otras opciones.

-Eso mismo le he dicho. He indagado con otros médicos y me han dicho que debe hacerse más y más exámenes, pero Terry debe ser constante y como te has dado cuenta, no quiere. Si es verdad que los doctores le dijeron que no sabían si volvería a moverse o si caminaría, pero debe de llevar un proceso que Terry no ha querido hacerlo. Esta renuente a escuchar. Sus padres le han hablado, yo lo he hecho incontables veces y es por eso que te contrataron, pensando en que quizás otra persona lo hiciera desistir de…. –Albert calló repentinamente a punto estuvo de decir los planes de Terry con respecto a su vida.

-¿Desistir?, De hacer que Albert?- preguntó con curiosidad- sigo sintiendo que me ocultan algo, pero ¿por qué no me dicen que es?

-Creo que no tiene caso que te lo oculte. Total en cualquier momento te darás cuenta. Es evidente que de la boca de Terry no saldrá nunca.

-¡Vamos Albert!, ¡déjate de preámbulos y habla de una vez!- exclamo candy sintiendo que el corazón le dolía y sin saber por qué.

-Candy….Terry….Terry ha decidido morir.

-Albert, eso ya lo sé. Su actitud es evidencia de que quiere dejarse morir.

- Terry quiere morir realmente y ha dicho que lo va a conseguir.

-¿Queee? Tú no puedes estar hablando en serio ¿verdad? Terry no puede hacer eso. ¿Acaso no piensa en sus padres, sus amigos? En todas las personas que lo quieren.

-Terry está profundamente deprimido y nadie ha hecho que desista de esa locura. Sus padres están sumamente tristes. Los ha alejado de su vida.

-¡No puede ser!, sé que no quiere ver médicos, pero el no puede atentar contra su vida, no puede moverse. ¿De qué manera lo hará?

-Debemos estar muy pendientes. Te voy a confesar algo que me dijo hace unos meses- Candy escuchaba con atención- dijo que contactaría un lugar para practicarse la Eutanasia- El corazón de Candy se quebró, no entendía por qué le dolía tanto saber que Terry prefería morir y no seguir luchando. Quería entrar en esa habitación y agarrarlo a golpes, gritarle que es un cobarde, pero ella disimuló su sentir.

-Creo que nunca debí aceptar este trabajo- mencionó de repente con sus ojos llorosos- yo nunca podré hacer que el reaccione. En estos meses no lo he logrado nada. Han pasado casi 5 meses y Terry sigue siendo el mismo.

-¿Te habrías negado de inmediato?

-¡No lo sé, en verdad no lo sé! Albert ellos piensan que puedo hacerlo cambiar, pero no sé qué hacer… quisiera tener esa respuesta, te juro que deseo obtener la respuesta y ayudarlo.

-¡Ve a casa y descansa! No deberías sentirte responsable si no sucede. Él es mayor y la responsabilidad de su vida está en él y no en nadie más.

Candy se retiró. Sentía que su corazón no estaba en su cuerpo y había quedado en aquella habitación. Caminaba sintiendo sus pies pesados. A escasos metros de su departamento Michael la esperaba.

-¿Mi amor que tienes?- pregunto al ver su triste semblante y las marcas secas de las lágrimas derramadas.

-No es nada… ¿Cómo estuvo tu día en el hospital?

-Bien, pero no tan bueno como el verte. ¿Me extrañaste?- preguntó acercándose al rostro de Candy y depositó un beso en sus labios.

-¡Por supuesto que te extrañé!...

-Michael...

-Dime

-¡Por favor abrázame!- Su novio así lo hizo y la sintió frágil- abrázame fuerte por favor.

-¿Quieres que hablemos?

-Lo siento, pero no es nada...solo quería sentir la fuerza de tus brazos.

-Mi amor, mis brazos siempre estarán para abrazarte las veces que tú quieras, sabes que te amo, pero sé también que aún no me tienes la suficiente confianza, sin embargo no te presionaré, ya tú me contarás. Por lo pronto vamos a comer que supongo que estas hambrienta y no te irás a la cama con el estómago vacío así que nos vamos a cenar señorita aunque usted no quiera.

-Michael, no…

-¡Vamos sube al auto!, no aceptaré un no por respuesta.

En el trayecto los pensamientos de candy se trasladaron donde aquel muchacho de ojos azules. No quería sentirse afectada, pero desde que Albert le dijo lo que Terry pensó hacer candy se sentía muy triste. Casi en toda la cena estuvo callada y Michael lo atribuyó a su estado de cansancio. Comió poco y no durmió nada pensando en él. Cuando lograba conectar su sueño de repente despertaba y lo que venía a su mente era tan solo él. No quería sentir lo que estaba sintiendo, pero no podía evitarlo, cuando lo recordaba venía a ella un sentimiento de protección de abrazarlo y que sintiera que ella estaría siempre a su lado.


A la mañana siguiente que llegó a la Casa lo encontró en el mismo lugar de frente al ventanal pensativo y triste.

-¡Terry!. ¿Cómo estás?- sus ojos le alumbraron el alma al verla.

-Hola Candy.- sonrió- digamos que bien. Me gusta ver desde aquí el jardín. Cuando era niño gustaba mucho jugar en ese lugar. Recuerdo que solía correr en todo el césped y mis padres iban tras de mi para impedir que me lastimara- dijo irónico- pero el tiempo pasa. No quiero que mis padres sigan tras de mi cuidándome.

-Tus padres te aman Terry y para ellos eres lo más importante en esta vida. ¿Quieres ir un rato al jardín?

-Sí.- afirmó mientras manipulaba su silla hacia el exterior- te estaba esperando para que fuésemos juntos.

-Que agradable escuchar eso, al fin algo positivo al iniciar el dia. Veo que amaneciste de buen ánimo.

-Realmente me agrada tu compañía. Sé que en un principio fui un patán contigo y quiero pedirte disculpas, de verdad me gusta escucharte, me gusta tu alegría y quisiera contagiarme de tus ganas de vivir.

-Gracias por tu apreciación Terry, olvida eso, es más, ya ni lo recuerdo- dijo sonriendo y el muchacho asintió- hay algo que si deseo saber.

-¿Qué es?

-Terry, supe de lo que piensas hacer eso que tienes en mente - Candy en el césped había bajado a la altura de su rostro- te lo pido ¡por favor no lo hagas!- la súplica de ella le golpeó con fuerza y tuvo que apartar su mirada- Terry, mírame- así lo hizo- ¡No pienses más en esa tontería!

-No lo es…

-¡Claro que si lo es! - lo interrumpió bruscamente- ¿Quieres que te diga que eres un cobarde por no enfrentar la vida? Pensé que todo ese carácter fuerte y esa arrogancia era parte de ti y ya veo que solo era una máscara. Jamás pensé que un hombre como tú fuese un cobarde.- Las palabras de Candy le sorprendió, pero más lo hizo ver un par de lágrimas débiles salir de sus ojos. Las limpió de inmediato- ¡Lo siento!, pero es que no concibo entender eso.

-¡Candy! – su mirada se ancló a la de ella.

-Si..

-¡Bésame!

-¿Cómo?- preguntó con asombro.