-¡Candy!
-Si..
-¡Bésame!
-¿Cómo?- preguntó con asombro. La petición de Terry le cayó de sorpresa. Nunca se lo imaginó- Yo...
-Oh, no...¡Que tontería la mía!...por favor...¡Olvídalo!. No ha sido mi intención incomodarte- dijo sintiéndose preso de su nerviosismo y su corazón latía a mil- solamente….
-¡No te preocupes!...yo...yo te entiendo... será mejor que entremos. La tarde está enfriando mucho y podrías enfermarte. Es hora de tu medicina y de tu comida. Terry por favor es necesario que comas, últimamente a duras penas tomas bocado!- aleccionó restándole importancia a la situación. No podía suponer otra cosa que las ansias del muchacho por experimentar el sentirse vivo y aunque quiso hacerlo se contuvo. No podía negárselo más, Terry le gustaba, pero no quería alimentar un imposible y no por su situación física, sino por la constante confusión que Terry vivía en su interior. Además estaba..." Michael".
Sus días cuidando a Terry se hacían llevaderos y muy agradables, el muchacho ya no estaba reacio a su compañía y la amistad se hacía más estrecha. Candy alimentaba su ánimo contándole curiosas historias, algunas graciosas y otras muy tristes. Fue conociendo un poco más de su personalidad y de su entorno, de igual manera conocía más de él su pasión por el arte, la música y la actuación. Visitaron el Palacio Westminster, al museo y la Abadía, otros días al río Támesis y la Torre de Londres y pasaban largos ratos conversando. Terry se mostraba contento y Candy pensó que poco a poco estaba ganando el terreno de la confianza - quizás cambie de opinión y decida someterse al tratamiento- pensó- Asi pasó un tiempo más.
Era Domingo, Candy tenía su descanso habitual. Ese dia Terry quedaba al cuidado de Eleonor a regañadientes del castaño, pero solo podía protestar. Si por Candy fuese lo cuidaría ese dia también, pero obviamente tenía una vida por la cual ver. Fue de compras en el auto de Annie, tenía que abastecerse de alimentos. De pronto a la distancia divisó el imponente lugar, tanto como él. Sintió la necesidad de ir a verlo, sin embargo ese pensamiento fue desechado de inmediato al pensar en su relación con Michael la cual estaba descuidando demasiado-¡Candy deja de pensar tanto en él!- dijo así misma- ¡Basta ya!- Regreso al departamento con las provisiones que necesitaba.
-¿Vas a Salir Candy? Estás preciosa amiga. !Michael quedará asombrado cuando te vea!.
-No seas exagerada. Michael pasará por mí. Quedamos en salir y luego iremos al mercadillo. Está interesado en unas piezas muy hermosas que vió la semana anterior. A mí me gustó un cuadro hermoso que retrata un lugar maravilloso... cuando lo vi me hizo retroceder a mi infancia...lo compraré. Bueno si logro encontrarlo.
-Veo que tu y Michael van muy bien, ¿cierto? a ver cuándo me das la noticias que se casarán.
-Annie, es muy poco el tiempo que llevamos de novios y es muy pronto para decir si llegaremos hasta ese punto. Michael es un hombre agradable, muy bueno y lo quiero mucho, sin embargo necesitamos conocernos más, las cosas no puedo tomarlas a la ligera... ya el tiempo nos dirá si nuestro destino es estar juntos.
-¡Tienes razón amiga!, solo el tiempo dirá si Michael es el hombre de tu vida.
- Y, ¿tú? ¿Cómo vas con los preparativos de la boda?
-¡Listos!, solo unos cuantos trámites y en menos de 7 meses me estaré casando. Siento mucho Candy que te quedes sola en el departamento.
-Oh, no, por eso no te preocupes. Podre alquilarlo sin ningún problema. La paga por mi trabajo es muy buena, incluso con la del hospital puedo hacerme cargo del departamento.
-Quizás ustedes se decidan y así tú no estarás sola.
-Ya te lo dije, no pienso en boda. Además no será para siempre Annie recuerda que tengo que regresar...
-Candy- la interrumpió bruscamente….no me digas que entre tú y Michael no ha pasado….¿nada?
-¡Claro que no!...pero ¿Qué dices?- Candy se detuvo al ver su cara de Asombro...-¡Espera! … no me digas que tú… ¿sí?
-Digamos que algo ha habido.
-¡Esa no es una respuesta Annie!... es Si o No.
-Pronto nos vamos a casar Candy... así que no le veo el problema.
-Eso mismo si no le ves el problema ¿por qué no ubicas la respuesta correcta?
-¡Está bien!,¡Está bien! ...Si, Archie y yo ya tuvimos intimidad...Pero contéstame ¿crees que Michael podrá soportarlo por mucho tiempo?
-¡Tiene que hacerlo!, porque así me demostrará que de verdad me ama.
- ojalá así sea Candy...pues tendrá que ser una piedra.
-Quién lo diría Annie, recuerdo cuando se conocieron tú y Archie en la universidad, creo que jamás pensaron que algún dia se enamorarían y que hasta llegarían a tener planes de matrimonio. ¡Que afortunada eres amiga!.
-No sabes cuánto luché Candy. Tú sabes que en la universidad hay muchas chicas lindas y hermosas y conseguí que pudiera verme a mí solamente.
-Sí, pero Archie siempre te vió solo a ti, él nunca tuvo interés en otra chica, bueno no que nos hayamos dado cuenta.
-Hola hermosas mujeres ¿cómo están?- Saludo Michael al entrar al departamento. Se acercó a su novia para abrazarla y depositar un casto beso en sus labios.
-Hola Michael, aquí conversando con Candy de la relación de ustedes. De cuando darán la sorpresa de su boda
-¡Annie!No has entendido nada de lo que te he dicho!- exclamó frunciendo el ceño.
-Bueno Annie, tú sabes que yo amo a Candy con todo mi corazón y que mi mayor deseo es casarme con ella, pero sé que Candy aún no se siente preparada y no es mi deseo forzar la relación.
-Sí, ya Candy me ha dicho que prefieren esperar y me parece muy bien, quiero que mi amiga, mi hermana sea muy feliz.
-Asi será Annie- ¿nos vamos amor?
-¡Vamos! Annie hasta luego.
-¡Disfruten su dia!- hasta luego.
Pasaron un hermoso dia juntos. Sin embargo Candy no podía dejar de pensar en Terry. Había aceptado la invitación de Michael para tratar de olvidarlo. No entendía qué le pasaba, pues era imposible dejar de pensar un solo minuto en él. Cada vez que lo pensaba el corazón se le hacía pequeño y una sensación de vacío se le aglutinaba en el pecho. Pensar en Terry le producía ganas de dejarlo todo y estar junto a él. Candy tenía allí su cuerpo, pero lo demás Michael ni tenía idea donde se encontraba. De regreso al departamento al caer la tarde Michael no pudo más
- Candy, he querido que esto funcione, pero no sé qué pasa contigo, has estado indiferente todo el tiempo. Te he dado el espacio y el tiempo esperando saber qué te pasa.
-Son ideas tuyas...a mí no me pasa nada Michael. No sé qué te lleva a pensar en eso. Sabes que te quiero mucho y eres el hombre con quien quisiera compartir mi vida.
-Entonces no te entiendo. Te quiero más cerca de mí, pero te siento tan, pero tan lejos cada dia que pasa.
-De ahora en adelante así será- dijo Candy con seguridad y Michael se acercó para besarla- ¡Te quiero Michael! y por favor ya no pienses tonterías. Yo quiero estar contigo.
-Yo te amo y quiero estar contigo siempre, siempre Candy- tomó de nuevo el rostro femenino y depositó otro beso más apasionado que el anterior. Michael realmente estaba enamorado de Candy.
Al dia siguiente como de costumbre. Tomó su bolsa y un pequeño abrigo, el dia continuaba frio. El invierno estaba en plena estación.
-¡Buen dia Terry!, ¿Cómo amaneciste? El dia está hermoso, pero creo que no saldremos el dia de hoy.
-Hola - dijo secamente, pero Candy no le dio mucha importancia en un inicio.
De seguro- pensó- es uno de esos días en que su humor no es bueno. Pasaron casi 15 minutos y mientras le acomodaba una frazada en su regazo dijo-Terry, me gustaría saber ¿qué te pasa ahora?. Ayer todo estaba tan bien y ¿ahora?, Vamos dime, quizás pueda ayudarte. ¿Acaso es que no confías en mí?
-Candy…. yo…voy a pedirte que no vuelvas más. Lo pensé mucho y….ya no te quiero en esta casa- Candy se levantó de inmediato
-¡No comprendo!, ¿por qué?, ¿hice algo malo?...Terry te prometo que no te molestaré en lo absoluto si es eso, pero yo no….¡yo no me puedo ir!.
-No quiero que vuelvas!. No te necesito más. Hablaré con mi madre después, pero, por favor vete.- Candy se acercó llena de dudas, no entendía que había pasado con Terry.
-Por favor mírame y dime de frente en mi cara que de verdad quieres que me vaya- No tenía fuerzas ni valor para enfrentarla.
El hombre se quebró- ¡No puedo permitir que continúes en esta casa!...No…
-No entiendo ¿por qué? He hecho cuanto me has pedido hacer. No, no puedo irme sin antes hablar con tu madre. Yo no puedo irme sin que me expliques ¿por qué?.
-SOLO TE PIDO QUE TE VAYAS, ¿QUE PARTE DE QUE QUIERO QUE TE VAYAS NO ENTIENDES? ¡ME MOLESTA VERTE! ¡ME HARTA TU PRESENCIA!-
-Mandaré a buscar a tu madre- salió apresurada del lugar
-¡Fred!, ¡Fred!- gritaba el nombre del jardinero que se mantenía a escasos metros del lugar….necesito un favor... vaya a la casa y dígale a la Señora que necesito que venga con urgencia….por favor ¡vaya de inmediato!
-Sí, ¡enseguida Señorita!
Eleonor que iba en camino a ver a su hijo vió a Fred que se acercaba rápidamente a ella- Señora Granchester, la enfermera necesita que vaya enseguida, no sé qué sucede pero la vi muy nerviosa.
-Oh, Santo Dios!...¿qué puede ser?- la mujer llegó a prisa hasta donde candy estaba, en la puerta de la habitación de Terry.-¿Que sucede Candy?
-Él no quiere que continúe aquí. ¡Me ha dicho que me vaya!. No lo entiendo, todo iba tan bien y de repente me dice todo eso. Que le molesto. No logro comprenderlo.-Llamaré a Albert.
Albert sabia de esos arranques de ira que le ocurrían a Terry, pero era obvio que candy por más que se lo propusiera no podía lidiar con eso. Terry estaba inmóvil, pero su voz era muy fuerte y decisiva. Candy previendo desencadenar algún problema mayor en su salud salió de la habitación de inmediato sin refutar una sola palabra.
-¿Qué ha sucedido Eleonor?
-¡No sé qué le pasa a mi hijo Albert!. Dice Candy que le ha pedido que se vaya que la quiere ver más. No entiendo que le pasa, ¿Por qué? si todo iba bien hasta lo veía sonreír a menudo.
-Iré a verlo. ¡Permiso Eleonor!
-Terry, amigo ¿qué te sucedió?. ¿Por qué actúas como un chiquillo malcriado?. Candy no tiene por qué pagar por tus desplantes de niño caprichoso.
-No quiero hablar con nadie, perdóname pero quiero estar solo...Por favor Albert...quiero estar solo.
- Todo iba tan bien y de repente…sucede un arranque de histeria...Vamos hombre deja de actuar como un tonto.
-¿Dónde está ella?- preguntó con tristeza
-Está afuera. Pobre mujer...piensa que ha hecho algo malo.
-No me pasa nada…es solo que….no me gusta cómo me atiende... eso es todo.
-Eso es una tremenda mentira y tú lo sabes muy bien- dijo señalándolo con un dedo-Candy ha demostrado ser muy eficiente... No, a ti te pasa algo más y es obvio que no me lo vas a decir. Te conozco, pero no importa en algún momento tú mismo me lo dirás. Ahora el asunto es buscar de nuevo a otra persona…a menos que te retractes.
-No quiero a nadie más!...¿Por qué no me dejan morir en paz de una vez? ¿Por qué no pueden respetar lo que quiero?
-Eres muy egoísta Terry, egoísta e insensible...Tú no puedes estar solo. Necesitas que alguien te suministre las medicinas y te alimente. No podemos hacer lo que pides, ¿sigues pensando en esa estupidez?... pues sigues siendo un perfecto idiota. ¡Perdóname amigo por mis duras palabras!.
El castaño se sentía abrumado y confundido. Sentía que nadie comprendía su sentir, pero claro que si lo comprendían ¿Cómo no comprender a un hombre como Terry cuya vida fue siempre activa pasando de ser un excelente deportista a uno que depende de una silla de ruedas? perdió todo lo que tenía, eso sí, pero tenía lo más valioso que un ser humano puede tener, sin embargo él no lo entendía, o no lo quería entender. Su vida que aún poseía.- Aceptaré mientras tanto que mi madre este conmigo.
-Oh, milagro…creo que después de todo algo bueno surgió... ¡Esto si no lo puedo creer!...Bueno hablaré con ella.
Albert salió de la habitación más confundido que cuando entró. Terry nunca quiso que su madre le atendiera, porque no quería ser una carga, menos su padre que se debía a su trabajo. Terry no permitía que ninguno de ellos se acercara y por eso había permitía a regañadientes que se buscara a alguien para su cuidado, aunque luego terminaba corriéndolas con su humor y al parecer Candy no fue la excepción. Albert seguro estaba que lo que sea que le haya pasado a Terry, era muy delicado y hasta podía decir sin equivocarse que también doloroso, pero un dolor distinto al que muchas veces vió en su rostro, ese que ahora reflejaba mucha tristeza. Candy regreso triste a su departamento, pero Eleonor le había dicho que solo le diera tiempo que quizás recapacitaba, pasaron dos días y Candy tuvo que volver al hospital. Eleonor antes había pagado por el restante del tiempo, faltaba solo menos de un mes para finiquitarlo. El Dr. Leonard se enteró de la situación. Asi Terry quedó al cuidado de su madre quien con constancia llamaba a Albert. Tanto Eleonor como Albert se preguntaban qué habría pasado, pero cada dia era más difícil saberlo cuando el protagonista no daba señales de querer decir una sola palabra al respecto. Candy aún se preguntaba lo mismo, hubiese querido insistir en quedarse, pero no tenía caso hacerlo, no cuando le ha dicho que su presencia es insoportable, que le harta y le resulta molesta. Su depresión se hacía más notoria, sus ojos se habían apagado. La chispa que una vez tuvieron esos ojos mientras Candy lo cuidaba ahora solo era un pequeñísimo recuerdo en la memoria de Eleonor. Al tercer día después que se fue Candy seguía sin querer probar bocado y su madre por más que le insistía en que debía hacerlo, a Terry se le anuló por completo su apetito. Albert entonces le suministró un suero, pero estaba inconsciente. Necesitaba atención rápida y continua. De seguir así Terry podría... morir. Eleonor recordó sus palabras antes de quedar en la inconciencia:-Como me gustaría poder retroceder el tiempo-su hijo sufría, sufría mucho y hasta llegó a pensar si la decisión de Terry de querer morir, era lo mejor que le pudiera pasar.
-¡No puedo creerlo Candy!... pensé que podías lograr quedarte hasta completar el tiempo.
-Faltaban casi tres semanas para terminar el contrato, pero que podía hacer cuando me corrió de su casa. Me decía que le gustaba mi compañía, que yo le agradaba y hasta se había disculpado por su grosería y de repente me dice que mi presencia le fastidia. Sus palabras me dolieron mucho Annie, yo pensé que todo iba bien que lo haría cambiar, pero ya ves amiga...me equivoqué- Candy recordó aquella vez en la que Terry le pidió un beso y se estremeció desde la coronilla hasta la punta de los pies- entre sollozos desahogaba su pena y la curiosidad se estableció en Annie.
"Al parecer Candy se encariñó mucho con su paciente"- se dijo Asi misma y no dejaría que su curiosidad no se satisfaga.
-¿Qué pasa Candy?, ¿Por qué te pones así? Entiendo que le tomaste cariño, pero es mejor que lo dejes así, si no quiere que lo cuides tú deja que su familia busque a otra persona.
-Oh, Annie. Yo...No sé qué me pasa con él amiga. Trato de que no me importe, pero no puedo...
-Vamos Candy...habla claro...soy tu amiga y te recuerdo que puedes confiar en mí, lo que sea yo te comprenderé.
-Es que... es una locura...todo es una locura...no debí...es que no puede ser Annie...no puede ser. Yo tengo a mi novio y...
-Candy... ¿tú?...
-Está muy mal esto que estoy sintiendo y tampoco lo puedo decir, yo no lo puedo decir...no, no está bien, pero…. es algo que tengo aquí- señaló el lugar de su corazón- es algo que cuando lo pienso duele en mi pecho y siento tantos deseos de llorar. Yo….quisiera correr, gritar y sacar todo eso que me duele...
-Candy, tú...tu éstas enamorada, si claro que estás enamorada... pero es evidente que eso que no puedes decir y gritar es porque no es por Michael y ese amor te lastima, te duele... o ¿me equivoco?- Candy cubrió su boca con una mano y gruesas lágrimas continuaban cayendo. Annie se acercó le brindó un abrazó y la consoló- amiga mía, lo entiendo….tú no amas a Michael….tú... tú te enamoraste de ese hombre, ¿verdad?
-Yo quiero mucho a Michael y tenemos una bonita relación que bien podría convertirse en algo más, eso que dices no tiene sentido, es una total locura y creo que fue mejor así, no volver a verlo.
-Lo quieres eso sí, pero no lo amas….tú no amas a Michael Candy y creo que nunca lo amarás. ¡Ahora lo entiendo todo! ¿Sabes que pienso? Que tú te enamoraste desde la primera vez que lo viste y no te habías dado cuenta...Y ahora ¿qué vas a hacer?
-Seguir con mi vida. La vida que me he trazado. Sostener mi relación con Michael, seguir con mi trabajo en el hospital...él debe quedar atrás...si, debe convertirse en pasado.
-¿Solo eso?
-Solo eso. Asi que esta conversación queda hasta aquí Annie. Michael y yo nos amamos y esta relación se va a afianzar con el tiempo.
-De acuerdo. Si has decidido dejar todo atrás y no ser sincera contigo misma, debes enterrar entonces ese sentimiento. Asi pues lo que te queda es serle fiel a Michael que ha sido un buen hombre y te ama sinceramente.
-¡Debemos llevarlo de inmediato al hospital!- Había entrado en un nivel bajo que atentaba su sistema inmunológico. Terry realmente quería morir. No aguantaría mucho tiempo por su inanición. Lo llevaban a emergencias, porque perdió el conocimiento, no reaccionaba. Albert les explicó a los otros galenos que hacía días que su paciente no había querido alimentarse pese a la insistencia de quienes lo cuidaban.
-¿Puede darnos un historial de su salud? Díganos, ¿qué fue lo que sucedió? ¿Por qué no se ha tratado la condición de su inmovilidad?
-He estado al tanto de él, pero en el segundo dia vi cambios que me alarmaron como su estado de cansancio quería dormir todo el tiempo, pregunté a su madre, la señora aquí presente, por la administración de los medicamentos y todo estaba bien, pero al tercer dia ya no reaccionaba. En cuanto a la movilidad en realidad no ha querido tratarse. Los médicos que le operaron en aquel entonces no le dieron esperanzas y desde entonces se aferró a esas palabras sin saber que le hacen mucho daño.
-Es probable que haya entrado en un nivel muy riesgoso de desnutrición. Ha perdido masa muscular, está muy delgado. Debemos hacerle muchos exámenes, algunas pruebas para saber con exactitud qué es lo que tiene. Enseguida lo verán los especialistas, mientras tanto necesitamos que llene el ingreso.
-Si Doctor- Eleonor se dirigía a llenar la ficha cuando llegó su marido.
-¿Cómo esta Terry? ¿Dime que pasó con mi hijo?
-Los médicos dicen que harán varios exámenes. Lo tendrán en observación porque no reacciona... Richard me siento muy mal...mi hijo...
-¡Calma mujer!...todo saldrá bien...confiemos en Dios y en los médicos que nuestro hijo estará bien.
-Dios te oiga Richard...Terry llevaba casi 3 días sin comer nada, solo tomaba algunos medicamentos se rehusaba a tomar los demás.
-Terry se comporta como un niño. Su actitud me molesta Eleonor.
-Richard, hay que comprenderlo. No está bien, él no está bien...
-Lo comprendo Eli, claro que lo comprendo, pero ¿quién nos comprende a nosotros? nuestro hijo es un desconsiderado y me enoja que te haga sufrir. Él es un adulto y no le importa todo lo que nos hace ¿Obligarlo? quizás sea la solución entonces…obligarlo a que lo traten otros médicos, no puede moverse no pondrá objeción. Asi que quiera o no se someterá aunque tengamos que amarrarlo a la cama de un hospital.
El doctor salía de la habitación donde había sido llevado Terry.
-Doctor ¿Cómo está?- peguntó Albert seguido de los Granchester.
-Le estamos suministrando suero y vitaminas, nutrientes que le ayuden a tener energía en su cuerpo. Las pruebas que se le realizaron arrojan un nivel bajo en sus plaquetas, una alteración en sus glóbulos blancos, es un síntoma mínimo de anemia el cual también será tratada.
-Por favor Doctor no escatime en recursos. Todo lo que usted necesite.
-Bien, por el momento me retiro, ahora solo resta esperar que el paciente reaccione. Esperamos que lo haga muy pronto.
Esa noche Eleonor quedaría velando sus sueños. No quería apartarse de su hijo. La mañana siguiente Terry continuaba igual. En su brazo conectado un suero y un sustituyente de Sangre. Horas más tarde recuperó el conocimiento.
-Hijo… ¿Cómo estás?
-¡Debiste dejarme morir!
-¡Ya basta Terry!
-¿Puedo pedirte un favor?
-Si
-¡Sal de la habitación!...quiero estar solo. ¿Será pedir mucho?
Mientras tanto Candy llegó a esa área a dejar una pila de archivos y expedientes. Su sorpresa fue ver al Señor Granchester y a Eleonor salir de una habitación cercana.
-Señor Richard?...Señora?
-Hola Candy
-¿Por qué, por qué están aquí?... ¿Qué le ha pasado a Terry, está enfermo? ¿Díganme que tiene?
- Mi hijo estuvo muy mal Candy. Inconsciente por dos días
-¿Dos días?...por Dios, ¿por qué no los vi antes?
-Ha despertado Richard, pero no quiere ver a nadie y me echó de la habitación.
-Sigue siendo el mismo testarudo y grosero. Ni siquiera a ti te respeta
¿Será que...puedo verlo?
Terry estaba en silencio. La tenía frente a él, no encontraba sus palabras. Candy lo miraba fijamente estaba furiosa y con deseos de llorar. Hasta que por fin fue ella quien habló
-¿Crees que has hecho la mejor de tus hazañas? Te importó tan poco el sufrimiento de tus padres, de tu amigo, el mío.-Terry se sorprendió de ver a Candy afectada- Me imagino la angustia de ellos porque tu inconciencia no te hace razonar… tengo tanta rabia que quisiera golpearte Terry, para que entiendas.
-No deberías preocuparte. Tú ya no estás encargada de cuidarme.
-Tú no entiendes nada Terry….nada…-dijo en un hilo de voz
-¡Quiero estar solo!. Debieron dejarme morir, ¿por qué rayos no pueden entenderlo?- las palabras de Terry la llenaban de impotencia y de dolor- Es la mejor solución a todos los problemas- Candy no dijo más y él en silencio observaba el perfil de la Rubia cuya mirada estaba en la nada.
-Al menos puedo saber ¿qué pasó?- Terry no pudo sostenerle la mirada y ella se acercó hasta él para tomar su mano sensible con fuerza.
-Preferiría no hablar de eso. ¡No tiene caso!
-Terry recapacita. Ten fortaleza…te prometo que yo estaré contigo siempre, siempre. No puedo ser indiferente y ver cómo quieres acabar con tu vida. . ¿Es por eso que me corriste?- preguntó con tristeza
No Candy, No es por eso que te alejé de mí- dijo en su interior- Terry desvió de nuevo su mirada y no respondió.
-Está bien, no digas nada….eso lo sé, cansada estoy de saberlo... Bueno…creo que no tengo nada más que hacer aquí...será mejor que me vaya- Candy sentía una opresión en su pecho y una sensación de un vacío infinito. Talvez Terry tenía razón y era mejor alejarse de él- Espero que entiendas de una vez por todas que lo que haces no está bien. Adiós Terry.
-Hola buenas tardes ¿se puede?- Hola Candy ¿andas viendo a tu paciente?
-Hola Albert, Terry ya no es mi paciente. Supongo que ya lo sabes – dijo Candy echando una mirada al muchacho que aún mantenía su vista en otro lugar.
-Sí, claro que lo sé… ¿te vas?
-Sí y está de más decirlo, por favor cuídalo…. hasta luego.
-Hasta luego Candy.- salió por la puerta prometiéndose que nunca más lo vería. Había sido una casualidad encontrar allí a sus padres a quienes no podía pasarlos desapercibidos y que se acercó por un sentido de humanidad... ¿Sera verdad?, si claro que eso también.
-Amigo, ¿Qué le dijiste a Candy? Sus ojos estaban llorosos. Supongo que de nuevo saliste con tus groserías.
-¡Que me deje en paz!
-No entiendo ¿por qué la tratas de esa manera cuando lo único que ha hecho esa muchacha es….
-¡Es molestar!…hablarme de esperanzas, puras estupideces, se perfectamente lo que tengo y no volveré a caminar nunca más.
-Terry….ella tiene razón, pero no sirve hablar contigo. Te he dicho que la ciencia hace estudios y estudios y siempre encuentran nuevas formas y curas para los padecimientos que en antaño se desconocía. Tú te fuiste a lo primero que te dijeron y pusiste la coraza de la resistencia sin querer saber nada más. Date la oportunidad de tomar otros recursos, de arriesgarlo todo y si sientes que no sirvió entonces punto, al menos lo intentaste y lo enfrentaste con valor. Si nosotros quisiéramos podríamos obligarte, total no puedes moverte ¿Que podrías hacer?, pero ese no es el método correcto, el caso es que tú lo aceptes de buena manera para que las cosas resulten en un éxito... ¿Te imaginas que puedas caminar?...conocer de nuevo el amor y volverte a enamorar.
-¿El amor?...no, el amor no….
-¿Te imaginas hacer una vida normal? Tener una familia, tus propios hijos.
De repente imaginó esa vida con… ¿Candy? Rápidamente apartó ese torbellino de emociones y anuló sus pensamientos. Candy jamás podía amarlo cuando tiene un novio completo y normal. ¿Qué podría sentir por él? Tan solo lástima- contesto en un susurro
-Yo….quisiera tener ese optimismo….¿En realidad tú piensas que puede haber alguna oportunidad para mí?
-Nunca lo sabrás si no lo intentas.
Al dia siguiente le informaron que sería dado de alta, por un momento pensó que quizás Candy aparecería, pero deshecho ese pensamiento cuando el mismo la había alejado- Es mejor así…. ¡no podría vivir de esa manera!- Sin embargo Candy si supo, pero no tuvo el valor de acercarse, nada más lo observó de lejos partir en su silla junto a sus padres.
-Hola Candy- saludó Michael quien tomaba siempre ese pasillo para dirigirse a la sala de capacitación.
-¡Hola Michael!
-¿Pasa algo?-pregunto el joven médico al notarla nerviosa.- Te vi a lo lejos, estabas viendo no sé... Muy pensativa
-Oh, no….es solo que Margaret tarda con los archivos que tengo que llevar y ya sabes los pacientes se vuelven impacientes- dijo sonriendo para alivianar la tensión
-¿Te gustaría que saliéramos esta noche? Pienso que podríamos ir al cine. Recuerda que quedó pendiente nuestra cita.
-Me entusiasma la idea, pero hoy es miércoles y se nos informa los roles nocturnos….solo necesito saber si no tendré turno esta noche. Recuerda que ya no estoy en la casa de los Granchester.
-De acuerdo, entonces te llamaré luego- dijo acercándose para darle un beso en la frente.- nos vemos.
-Por supuesto….hasta luego y suerte en tu capacitación.
Cada dia Candy se sentía en una encrucijada por un lado no dejaba de pensar en Terry y por otro lado Michael con sus atenciones, su ternura que le proporcionaba seguridad, estabilidad y la amaba mucho, sin embargo sabía que en su corazón solo uno pesaba más que el otro.- ¡Esto es una locura!... ¡nunca debí conocerlo!
Eleonor había salido un momento a dar instrucciones a sus empleados y buscar las medicinas
Terry estaba solo en su habitación pensando casi en lo mismo.- ¿Por qué tuvo que pasarme esto a mí?..¡Maldito el dia en que sucedió el accidente!. Habría sido mejor morir en el instante.- De pronto recordó su presencia sus ojos y su boca, esa boca que quería probar... ¿Qué pasa conmigo?- sus meditaciones fueron interrumpidas por su madre.
-Terry, ¿quieres que siga cuidando de ti?, lo pregunto porque antes pensabas diferente, puedo buscar a alguien sino quieres que vuelva Candy. Para mí nunca has sido molestia...eres mi hijo y te amo.
-No seré una carga y no es necesario que busques a nadie.
-¡Terry!
-¡Déjame solo!, ah y por favor….no te molestes más en medicinas.
-No sé cómo le vas hacer, pero tienes que tomártelas y si es posible….será a la fuerza.- Eleonor salió sin decir más palabra. Esperaría la llegada de Albert quien había llamado para informarle que debido a un compromiso llegaría un poco tarde, pero que por ningún motivo dejara de darle los medicamentos.
Horas después
- Hola Terry, ¿cómo estás?... Me han dicho que estas de un humor crítico. Recuerda que ahora tenemos otros medicamentos para tratar tu anemia. La muestra que llevé hoy indica que vas mejorando, así que hasta que no suceda completamente no podemos suspenderlo.
-Bien pueden ahorrarse el tener que soportarme- el médico rodó los ojos- si se hiciera lo que les digo nos ahorraríamos tantos disgustos ¿no lo crees?
-Quizás sí, pero ese es tu punto de vista…
-Y es el único que debería contar. Es mi vida y yo mando en ella.
-Podrías disfrutar de esa vida que Dios te otorga aún con lo que tienes…no puedes moverte, pero tienes tus otros sentidos perfectos, deberías ir al teatro, al cine, volver a pasear como lo hacías con Candy- al escuchar ese nombre su corazon se encogió- todo iba tan bien que no entiendo que pasó que cambiaste de repente. Una vez me encontré feliz a tu madre, porque esa chica te había sacado del encierro en el que querías estar, te había visto sonreír y según hasta un brillo distinto notó en tu mirar….tú sabes son cosas que ven solo las mamás- prosiguió- A propósito de Candy….estaba en el cine con su novio.
-Ah, ¿sí? ¡Qué bien!- dijo simulando poco interés
- Un tal Michael, médico ortopedista por cierto... estábamos en el cine ¿te acuerdas de Nicole?
- ¡Por supuesto que me acuerdo!, Nicole debe sentirse orgullosa de ti. Llevan algún tiempo juntos, ¿cierto?.
-Asi es, ya son 4 años, todavía no pensamos en matrimonio hasta que ella finalice su carrera de finanzas.
-¡Has realizado todo lo que te has propuesto!- exclamó con tristeza
-Tu tambien si quieres, puedes hacerlo.
se plantó un silencio el cual Albert interrumpió.
-Y dime, has pensado en quien vendrá a cuidarte?
-Si…¡Nadie!.
-¡Habla en serio por favor!... ¿por qué mejor recapacitas y que vuelva Candy?
-No.
-Terry, ¿por qué no quieres que Candy vuelva?
-Porque no es necesario
-¿Candy hizo algo que no te agradó?, lo pregunto y me intriga, porque las ocasiones pasadas eras tú quien hablabas con tu madre o la chica le avisaba no regresar más nunca, pero esta vez fue diferente…Dime… ¿acaso hay algo que no sé?
-No hay nada Albert, simplemente no quiero que ella….este aquí.
-Terry, mírame a los ojos y por favor no desvíes tu mirada….contéstame sinceramente. Puedes confiar en mi….soy tu amigo recuérdalo siempre- ¿A ti te gustó esa muchacha?. Lo pregunto porque tu actitud me lo hace suponer.
-No, claro que no- dijo desviando la mirada- ¿De dónde sacas semejante tontería Albert? Seguramente has estado viendo muchas historias ficticias.
-Dije que no desviaras tu mirada. A ver…te haré de nuevo la pregunta.
-¡Basta ya por favor! - No quiero saber nada más…dije que no es nada de lo que estas pesando... ¿gustarme Candy?... por favor... ¡claro que no!
-¿Estás enamorado de Candy?- ¡Vamos amigo! No temas en decir lo que sientes. ¡No es un pecado enamorarse!
-Es que eso es una idiotez...tu suposición no tiene sentido... no puede ser Albert….¡eso sería una locura!.- simulo una sonrisa y desvió nuevamente su azul mirada
-Y entonces ¿por qué la despediste?, ¿por qué te molestó su presencia así, tan de repente de la noche a la mañana? Sin dar una razón objetiva, creíble. Además, ¿por qué tus ojos me dicen que lo que hablas no es la verdad?, tienes lágrimas en ellos ¿Por qué?...Di la verdad… ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso tienes una piedra en el lugar de tu corazón? Es normal que te guste una mujer y sobre todo una mujer tan bella como Candy.
- Si, Candy es muy linda... y muy hermosa... ¿y yo? Soy un inútil, por si no te has dado cuenta que las diferencias son abismales amigo- mencionó con sarcasmo- ¿Qué mujer querría estar con un inservible como yo? ¿De qué sirve que me guste?, ¿De qué me sirve que la ame? si no puedo hacer nada- un suspiro doloroso salió de su pecho- ¡No te imaginas las cosas que esa mujer me hace sentir!, por eso no ¡puedo verla!, ¡no puedo tenerla cerca! y esto que siento debo enterrarlo amigo...no tiene caso.
-¡Que dilema! ¡Sí que te enamoraste!- exclamó y los ojos de Albert sonreían- Quizás ese sería el aliciente que Terry necesita para vivir- Esto último se quedó en su pensamiento.
Como si Terry hubiese leído la mente de Albert continuó…..-Candy lo único que puede sentir por mí… es lástima. ¿Tú crees que le puedo llamar la atención en estas condiciones? ...no Albert…sería un demente pensarlo, además tiene un novio completo que seguro ama… jamás se fijara en mí…..así que nunca lo sabrá, Candy jamás debe enterarse que me he enamorado de ella.
Continuará...
Gracias por sus comentarios, estos me impulsan a seguir escribiendo.
Chickiss SanCruz hermosa gracias por tu bello comentario, Tienes razón en cuanto al profesionalismo del Dr Leonard, pero me gusta también las imperfecciones, aunque él solo depositó su confianza en Candy, también el pensar que ella pudiera hacer cambiar a un hombre testarudo que nadie lo ha hecho ni el amor de sus padres, pero como lo has dicho el amor lo puede todo y quizás...
