Se encontraba en el vuelo con destino a América. Le dolía tanto dejar Londres y sobre todo le dolía dejarlo a él, pero no podía quedarse. Miraba silenciosamente a través de la ventana cuando sus lágrimas salieron sin poder detenerlas. En todo el trayecto del apartamento hasta el aeropuerto las había contenido, desde que había salido una opresión en su pecho amenazaba con estallar y entonces, no pudo más.
-Mi amor- El joven doctor se acercó a ella al ver sus ojos humedecidos.
-¡No te preocupes!, esto pasará, es normal que me sienta triste.
-Comprendo que te encariñaste mucho en este lugar, pero ¡algún dia podremos volver!- dijo en un abrazo atrayéndola hacia si y una sonrisa para darle animos.
-Lo sé Michael, pero fueron casi 5 años que….me había acostumbrado a la gente y muchas cosas en este lugar, ¡Londres es bellísimo!- dijo recordando el día que lo conoció, su sonrisa sarcástica, sus ojos y su voz, esa voz que le hacía estremecer todo su cuerpo. En ese instante buscó su teléfono y leyo de nuevo su mensaje, uno que le había enviado antes de salir y que había guardado. "Que tengas buen viaje, mi querida amiga…. ¡Cuídate! ¡no me olvides!
Flash back
Después de un poco más de 6 meses desde su operación había tenido una gran mejoría.¡Era increíble lo que había pasado!. Cualquiera diría que eso fue un milagro y si, fue un milagro, el milagro que solo el amor puede impulsar, lo que la fuerza de voluntad y los deseos de vivir producen, es verdad. Se encontraba acostado en su cama viendo y leyendo obras teatrales le apasionaba. Tenía un gusto exquisito por la música clásica. El haber estado atado a una silla de ruedas sin la esperanza minima, el sentir que nunca alcanzaria sus sueños, esas razones tan obvias le habia causado tanta frustración y no se permitía disfrutar de muchas cosas, todo eso ahora recobraba el sentido de existir. Pensaba que una vez estuviese del todo bien retomaría su vida donde la dejo antes del accidente, en esa época había asistido a unas audiciones, Albert quien desde sus años Universitarios conocía la pasion de Terry comprendía más que nadie el dolor por el que su amigo pasaba, en esa audiciones Terence Granchester fue uno de los mejores, porque su desempeño era perfecto que resultó ser del agrado completo para los observadores y se habia ganado una entrevista con el director de la Compañía para que trabajara con ellos, pero el accidente trunco esos sueños. La tarde lluviosa en que sucedió la tragedia Terry estaba recibiendo la llamada para la firma de un contrato y por obvias razones nunca llegó al lugar.
Pasó la tarde inquieto y unas ganas inmensas de escribirle a Candy, pero sobre todo de verla. Reconoció que fue un tonto cuando la despidió meses atrás, quizás ahora ella estaría con él, luego de pensarlo por un rato desistió en sus intentos pues llegaba a la conclusión que atendía sus ocupaciones con sus pacientes y que solo interrumpiría sus labores distrayéndola. Mientras en ese momento la Rubia se armaba de valor para poder verle a los ojos y despedirse de él rompiendo la promesa que le había hecho. Ella se iría era inevitable, pero de algo Candy podía estar segura, muy segura y era que, después de un año sus sentimientos por Terry eran más fuertes y mucho más profundo y verdadero. Conoció su interior y se enamoró. Candy además deseaba con todas sus fuerzas poder gritarle a voz en cuello que estaba enamorada de él como nunca lo había estado de nadie, pero no podía.
-Buenas tardes Fred, ¿Como está usted? su jardin sigue estando tan hermoso como cuando lo conocí.
-¡Buenas tardes Señorita Candy! gracias, sabe que siempre usted podrá venir a verlo cuando guste.
-Me temo que eso será...no sé en cuanto tiempo Fred- declaró tristemente- sabe, me voy a América y he venido a despedirme de los Señores Granchester.
-No puede ser Señorita...¿entonces nos deja?- la vió con sus arrugada expresión y con ojos que demandaban tanta sabiduría. Fred podía reconocer desde lejos cuando dos personas se amaban- El joven Terry se pondrá muy triste.
-Terry estará bien Fred, solo mire todos los adelantos que ha obtenido. Verá como en poco tiempo volverá a ser el mismo, usted que lo conoce por más tiempo que yo, me dará la razón.
-Usted fue de una gran ayuda para él, fue su faro que lo alumbró en su oscuridad...yo solo puedo desearlo miles de deseos buenos y que Dios la bendiga siempre.
-¡Muchas gracias!, pero yo solo cumplí con mi labor de enfermera. Hice lo que cualquiera en mi lugar habría hecho. Fred ...¿usted sabe donde puedo encontrarlo?.
-Él está con la Señora…. Desde que el joven está mostrando mejoría pasa más tiempo junto a sus padres. ¡Mirelo alli!-dijo Fred señalando la entrada de la gran casa donde los señores y Terry salían al verla por la ventana mostrando sus sonrisas.
-Hola Candy…hija...¿Como estas?
-Buenas tardes.
-Candy, Te ves muy cansada, seguramente has tenido mucho trabajo, será mejor que entremos y conversemos comodamente.
-Gracias, pero….yo solo he venido a…..- mencionó viendo a Terry que se encontraba en su silla, él sonreía y sus ojos brillaban.
-¡Esta bien!
Se dirigieron al salón a tomar el té, era una de esas costumbres que a Candy le había llamado la atención. En Estados unidos desde hacía mucho tiempo que tomar el Té tenía un protagonismo importante, el café seguía estando por encima. Le fascinaba la devoción que tenían para con esa bebida.
-¿Y bueno Candy?... ¿cómo te ha ido en tu trabajo?
-Oh, muy bien Señor Granchester…. gracias a Dios ha habido muchisimo. No me puedo quejar en realidad.
-A todas luces se ve que disfrutas de este- dijo la Madre del castaño- ¡Te felicito!, eres una muy buena enfermera.
-Bueno, sí, desde los 18 años que me dedico a la enfermería que la siento parte de mi vida y luego a los 20 años vine a Londres y he seguido estudiando para ser una buena enfermera.
-Lo has conseguido...¡Te lo aseguro!
Terry que se había mantenido al margen de la conversación dijo:-Candy,proximamente tendré otra cirugía ¿será posible que tú….?- oh, disculpa…te escucho decir que tienes mucho trabajo y yo….pensando solo en mi… ¡perdóname!
-No, tambien es que ...Yo… he venido a decirles algo importante….Bueno es algo importante para mí por supuesto y, no quiero irme sin que lo supieran- Se observaban unos a otros el nerviosismo de Candy era evidente.
-¿Que sucede?- preguntó Terry- aún es muy temprano Candy y no vives tan lejos, es más….podría luego acompañarte.
-No….
-¿No?
-Es decir…no me refiero a irme ahora, en este momento, si no a que pronto tengo que regresar a América.- Lo dicho resultó como un baldazo de agua fría para los demás, pero sobre todo para Terry que sintió además que su corazón iba salir de su pecho. El muchacho bajó su rostro y no dijo más palabras- por eso he venido a despedirme de ustedes porque en un par de días me voy.
-¿Tan pronto?- preguntó Eleonor observando con detenimiento a su hijo que al parecer luchaba con sus fuerzas contra él mismo.
-De hecho es el tiempo que tenía planificado estar- Terry seguía en silencio y Candy de repente lo observaba. Tenía su mirada en la nada y ella creyó que la noticia le fue indiferente- Pero me voy muy feliz porque Terry ha conseguido poco a poco hacer sus movimientos y pronto lo verán caminar, ya lo verán.
-¡Candy!... ¿puedo hablar contigo?, pero por favor que sea en mi habitación, ¿es posible?, por favor papá, mamá ¿me disculpan?- ambos asintieron.
-Vamos Candy.
Mientras ella caminaba detrás de la silla mil razones tenía en su mente. Esas razones le darían las fuerzas necesarias para poder irse y las mil preguntas que hacerle. Eleonor y Richard se quedaron en el salón muy pensativos de la reacción de su hijo, bueno Terry disimulaba bien sus sentimientos, pero a sus padres no los podía engañar jamás.
-¿Te fijaste en nuestro hijo Eli?
-Sí, se tornó tan serio y…podría decir que estaba un poco molesto. Ay Richard ¿Qué le estará pasando a mi hijo ahora?
-Con seguridad podría decirte que….que Terry está enamorado de esa muchacha- Eleonor se sorprendió no era la única que lo había sospechado- A él le duele que ella se vaya, ¿lo viste en sus ojos?
-Bueno, vi que sus ojos estaban llorosos, pero no sé...
-Ella ahora se va y tengo entendido que tiene novio, sin embargo algo me dice que esos dos sienten algo, por ahora el destino los separa por razones que estan fuera de sus manos, pero si ese destino decide que ellos esten juntos...¿Qué podemos hacer?
-Yo en realidad deseo la felicidad para mi hijo.
-¡Así es que te vas!- afirmó desconcertado y sin apartarle la mirada.
-Sí, Terry…tengo que irme.
-¿Y me dejas así sin más?... te largas… y ¿yo?...¿Cómo quedo yo en todo esto?-preguntó frunciendo su ceño.
-Tú sabes que debo volver a América. Me espera mi trabajo en Chicago y….he venido por eso ha despedirme, no quería irme sin hacerlo Terry- Candy estaba de pie junto a él.
-Ah, pues muy generosa de tu parte- dijo sarcásticamente girando para no verla- ¿Por qué no vino tu noviecito a despedirse también?
-¿Terry que te pasa?- estaba dispuesta a dar media vuelta y marcharse, pero el agarre del castaño se lo impidió. Terry estaba volviendo a ser un patán.
-¡Prometiste que estarías conmigo siempre! y ¿ahora?, ¿me sales con que te vas?…
-Perdóname Terry….pero es que ya he lo he dicho, pensaba en quedarme más tiempo, pero mi trabajo en Chicago me espera, ¡no puedo dejarlo!
-Bien puedes quedarte aquí en Londres si tú quisieras, aquí también tienes trabajo... en el Hospital- su voz en tono de suplica le golpeaba el corazón.
-No es tan sencillo Terry...para hacer eso, más todavía tendría que viajar.
-¡Claro que lo es, si tu quisieras!- exclamó aún sosteniendo su brazo.- ¿Por qué candy? ¿Por qué me abandonas ahora?. ¡Dijiste que estarias conmigo!-¡eres una mentirosa!…. ¿Eres así siempre? ¿Prometes cosas y no cumples?
-No lo hago Terry, pero ya te lo dije... mi trabajo que tanto me ha costado y….
-Lo sé…- la interrumpió bruscamente- sus ojos azules se humedecieron de nuevo.
-¡Terry! ¿Por qué te comportas así conmigo?- ahora eran sus ojos verdes los que sostenian las lágrimas.
¡Discúlpame!... siento mucho ser egoísta, solo que me duele ver que mi amiga se va rompiéndo una promesa.
-¡No es así!, no eres egoista y siento mucho no poder estar a tu lado.
-Sí, soy un egoísta y un iluso por pensar que siempre estarías solo para mí. Soy un estúpido y un tonto, por favor perdóname…me es difícil comprender que tu vida sigue y que yo también…debo continuar con la mia.
-Terry, Terry….por favor escúchame- dijo tomándolo por los hombros- ¡escúchame! Y mírame… yo ¡Volveré!... ¡Te lo prometo!.
-Yo…no se si creer.
-Pues debes creerme Terry… ¿Acaso nuestra amistad se va a acabar porque me vaya?, podemos seguir escribiéndonos para saber de la vida de cada uno, si deseas contármela por supuesto… ¡Te aseguro que nunca te olvidaré!
-¡Tú no puedes irte Candy! -musitó- ¡Tú no puedes irte y dejarme así!- es ahora o nunca se dijo así mismo, su mirada azul era tan penetrante que ella no la resistió y esquivó la suya.
-¿Por qué no me miras?
-Yo?, no, es solo que…. -Candy había tomado asiento en el pequeño sofá ubicado junto a la ventana y Terry extendió su brazo derecho para tocar el rostro femenino, acariciando con la yema de sus dedos la mejía de ella- Candy estaba nerviosa . Sus rostros estaban casi tan cerca que ella podía sentir su respiración.
-¡Mírame Candy!- ella así lo hizo- No puedo dejar que te vayas así nada más porque si lo hago no voy a poder vivir tranquilo. No puedes irte y dejarme con todo esto–hablaba casi en un susurro
- ¡Entiendeme Terry por favor! te reafirmo de nuevo que…nuestra amistad no se acabará- en ese instante llevó su mano detrás de la nuca de Candy tomándola de sorpresa y con la fuerza de sus dedos la atrajo más hacia su rostro.
-¡Terry! ¿Qué vas a haces?- un leve roce de sus labios en los de ella la hizo temblar. ¡Te…Terry!- musitó de nuevo- el muchacho humedeció sus labios y nuevamente un toque con mayor fuerza e ímpetu hasta fundirse en un beso tierno, suave y profundo. Un beso que les envolvía el alma y les despertaba el corazón. La calidez y suavidad de los labios femeninos provocó miles de sensaciones en él y ella con sus ojos cerrados sentía que flotaba. Habían ansiado tanto ese beso, que ahora juntos bebían el néctar de sus bocas. Luego de apartarse se sintió confundida un tumulto de sentimientos encontrados se agolparon en su interior y tenía fija su mirada en él- ¿Por qué Terry?.
-Sé que no tengo derecho a hacer esto, pero…. ¡Candy! – Tomó sus finas y delicadas manos- desde hace mucho tiempo que yo….Bueno no se como..
- ¡Basta Terry! – exclamó molesta ¿Te das cuenta? Ni siquiera sabes lo que estas diciendo- se alejó - Tú y yo somos amigos, siempre hemos sido amigos y no….no, tú te encuentras confundido - entonces fue el momento del castaño molestarse, porque no era lo que Candy estaba pensando.
-No, no es así, yo no… perdóname….
-¿Entonces?… ¡No entiendo ¿qué es lo que te pasa?….Crees… ¿Crees que puedes hacer todo lo que se te dé la gana?- Sigues siendo tan egoísta Terry- la muchacha que estaba de espalda derramó algunas lágrimas que limpió de inmediato.
-¡Perdóname por favor!, si sientes que te he faltado el respeto, pero no fue mi intención te lo juro Candy, no fue mi intención….- su mirada estaba fija en la nada. –"nunca pensé que te molestara tanto un beso"- Ella, que aún estaba de espaldas voltio y Terry pudo ver sus ojos húmedos.
-¡Tú no entiendes nada Terry! - ¡No debiste hacerlo! ¡No!- negó con su cabeza y hablaba como si le pesaran las palabras. Obviamente que el beso le gusto, pero seguía pensando en que Terry quería experimentar sus emociones y sentía que no era justo que le removiera tantas emociones que ella quería olvidar, ahora su viaje a América resultaría más insoportable porque no solo tenía que ir cargando a cuestas con ese sentimiento, sino que ahora se suma la sensación que ese beso deja en sus labios y que sabría que sería difícil de borrarlo- ¡No debiste hacerlo! - repitió de nuevo.
-¡Perdóname!
Ella se acercó y tomo las manos de Terry- ¡Esta bien!...¡olvidemoslo!- por supuesto que eso era imposible- pero quiero que prometas que aceptarás todo lo que hace falta, los ejercicios todo cuanto sea necesario para que termines de curarte. Haz todo lo que los médicos te indiquen y si te envían medicinas siguelas al pie de la letra por favor...quiero que te recuperes totalmente. ¡Deseo tanto eso Terry!- su sonrisa brillante le dio fuerzas a su corazón para seguir adelante-¡Prométemelo por favor!
-¡Te lo prometo….Candy!. Te prometo que me voy a recuperar y talvez algun dia nos volvamos a ver. Yo también deseo lo mejor para ti y que en tu trabajo tengas muchos éxitos.
-Gracias y, discúlpame por no cumplirte, pero no te mentí cuando te dije que iba a estar contigo, no sabes cuanto siento haberte fallado, pero a fuerza debo irme, si pudiera venir a verte te juro que lo haría.
-¡No te preocupes!…. Yo estaré bien- le sonrió- ¡Mírame!- exclamó moviendo sus piernas- pronto caminaré sin ayuda de nada… gracias a la fuerza que tú me diste. ¿Candy puedo pedirte algo?.
-¿Qué es?
- ¡No me olvides! ¡No me olvides Candy!- sus palabras iban cargadas de dolor-No olvides al amigo que dejas en este lugar, en Londres. Yo te prometo que no te olvidaré.
-¡No lo haré! yo también lo prometo -se encamino a la puerta y dijo- debo irme ¡Adiós! Terry ¡Cuídate!
-Adiós Candy...Adiós mi amor (dicho esto último en su mente)
Candy salió del lugar sin todavía creer lo que Terry le había dicho.. En un principio quiso salir corriendo porque tenía mucha furia de partir con ese sentimiento se lo llevaría a América y trataría de desaparecerlo en brazos de Michael, pero ahora tenía que lidiar con eso tan fuerte que siente por él que no puede negarse a sí misma que lo amaba.
Fin Flash back
El avión no había despegado cuando entonces otro menaje llegó "Recuerda...¡no me olvides!"- Michael la había observado que con constancia revisaba su celular - ¿Esperas llamada de alguien Candy?, te recuerdo que una vez el avión despegue no podrás recibirla así que sería mejor que lo hagas tú- sugirió el médico suponiendo a alguien del hospital.
-¡Oh, no!…. Es solo un mensaje de buen viaje….es de la casa de los Granchester…los señores y el joven que estuve cuidando - era la verdad aunque no del todo. Se sentía muy mal por eso.
-¡Qué bien!, fue una lástima que nunca pude conocerlos, me hubiese gustado saber como era ese hombre, al que cuidabas.-el comentario de Michael de alguna manera no le agradó- Me quede con las ganas de reclamarle y decirle que dejara respirar a mi novia.
-¿Cómo?
-Si, te consumía el tiempo que yo necesitaba- Candy no dijo nada y Michael observó el semblante de la muchacha-¡Es broma amor!, yo sé que eso era parte de tu trabajo y por esa razón lo dejaba pasar- dijo mientras la abrazaba- Te juro que solo fue por eso y porque sabía que no te podía tocar- esto último fue dicho en un susurro al oído de Candy y ella volvio a recordar el beso y los labios de Terry sobre los de ella, era imposible olvidar ese momento.
El avión estaba listo para despegar, el viaje seria largo y cansado así que se acomodó en su lugar y se permitió dormir por un rato. En Chicago le espera un trabajo estupendo donde pondría todos sus esfuerzos y experiencias obtenida en el Hospital más tarde al llegar al aeropuerto Candy activó su paquete de datos y un par de mensajes de WhatsApp cayeron "Nunca te lo dije Candy, pero eres una bellisima pecosa" y otro mensaje "Pecosa, no me olvides"- Candy abrió sus ojos cuan grandes son y se preguntó. ¿Pecosa yo?... ¿de dónde?…. Bueno si es verdad soy pecosa, pero pensé que nunca se había fijado en eso- sonrió y Michael observó su monologo. Cuando chocaron las miradas ella le sonrió para alivianar la tensión del momento.
-Candy, Michael, creo que aquí nos despedimos y ya saben que los espero en mi boda. Por nada, pero por nada del mundo me pueden fallar- dijo Archie despidiéndose de sus amigos.
-Sin falta chicos, Candy por favor, si llegas a tener tus famosos turnos en el hospital, has cuanto puedas, ¡no puedes fallarme! y si lo haces jamás en tu vida me vuelvas a hablar.
-Ja ja ja ...Claro que no Annie. Los quiero mucho chicos y por favor cuídense.
-Hasta luego Archie, Annie.
-¡Adiós Archie!, por favor cuida mucho de mi hermana, de lo contrario arreglaremos cuentas tu y yo- dijo Candy mostrando un puño que hizo reir a los demas por su gesto infantil
-¡Claro, Claro que si Candy! no podria soportar ese puño demoledor.
-Burlate Archie, burlate- volvieron a reir.
El futuro matrimonio cada uno se iba a su respetiva familia a terminar con los últimos preparativos de la boda que tendría efecto en una semana.
Candy se despidió de Michael prometiéndose pronto volver a verse ya que el joven doctor tenía que presentarse al Hospital de Nueva york y a Candy le esperaba un viaje a Chicago hasta el hospital santa Juana. Michael habría querido acompañarla hasta esa ciudad, pero candy objetó al respecto….-"No es necesario Michael, te atrasarías demasiado. Además hasta mañana debo presentarme al hospital Santa Juana, llevo el suficiente tiempo.
-Está bien, entonces por favor cuídate amor…prometo que iré a Chicago este fin de semana. No podre estar mucho tiempo sin verte.
-Recuerda que si se te hace imposible no lo hagas, ya tendremos tiempo después.
Un mes después La boda de Annie y Archie fue una boda maravillosa. Michael y Candy asistieron como lo habían prometido. El joven médico pensaba en un futuro con Candy siendo su esposa y ella, pensaba en su amor….en aquel muchacho ingles que amaba con todo su corazón y con quien soñaba cada noche y cada dia, se habia propuesto continuar su relación con Michael y olvidar a Terry o por lo menos la parte que le despierta que no es precisamente la parte amistosa, pero se daba cuenta porque en su interior se lo gritaba que no era correcto si no hay amor.
-Candy, ¿te he dicho que eras la mujer más hermosa de la fiesta?
-Michael, claro que no soy la más hermosa, por si no te has dado cuenta, mira esas mujeres- señaló con su mirada- no te parecen súper atractivas, mira esa morena. ¿No te parece que ella si es hermosa y atractiva?. Hay muchas mujeres lindas aqui, ahora entiendo por qué Annie me dijo una vez lo feliz que se sentía el que Archie la haya escogido entre todas esas amistades de sus padres.
-Candy, por favor ¿cómo me dices eso? No puedo ver a otra mujer hermosa que no seas tú.
-Pues deberías hacerlo, es bueno siempre admirar la belleza de todas las personas que nos rodean y no solo de las que amamos…. a esa belleza que no vemos, pero que dura más que cualquiera.
-¡Tienes razón, por eso también te amo a ti!.
Dos meses más pasaron y Terry le escribía a Candy. Mensajes tras mensajes le enviaba a la Rubia. Su segunda intervención quirúrgica se realizó con éxito además del proceso anterior los médicos tomaron tejido de otra parte de su cuerpo para hacer unas brechas y colocarlas a un lado de la medula con el propósito de que las fibras sigan reconectándose y siguiera estimulando la regeneración de la médula.
-Lucia, Mary ¿están listas para la cirugía del Señor Anderson?, en unos momentos lo llevaran a quirófano. Recuerden que es una operación muy delicada por su diabetes y su presión que hemos podido normalizar.
-Si Candy. Todo está listo- contestó Lucia
-Todos los instrumentos y el material de suturar está listo Candy.
-Muy bien, entonces estemos al pendiente por favor.
Empezó a dar sus primeros pasos, como si fuera un bebé a sus piernas se habían adaptados unos aparatos que lo sostenían con fuerza por cualquier caída suscitada y hacia sus ejercicios tomado de unas barras largas a ambos lados de su cuerpo. Sesiones tras sesiones incrementadas a 5 horas por Días. Fue un proceso doloroso, pues cuando Terry empezó a ponerse de pie le dolía la espalda y desistía de hacerlo, era normal después del tiempo en una sola posición, cama y silla. Sus músculos se estiraban y sentía el dolor. Fue ganando masa muscular y por lo tanto fuerza en estos. Después de muchas lágrimas los padres de Terry estaban muy felices porque su hijo había recuperado el movimiento. Después de su segunda operación el muchacho se sentía mucho mejor la movilización de sus articulaciones al igual que la recuperación de la sensación de sus órganos y su funcionalidad sexual situación que muchos meses atrás jamás pensó que sucedería.
En los meses siguientes Candy y Terry tenían una comunicación regular
-Hola Candy ¿Cómo has estado?
-Hola Terry, muy bien y ¿tú?, ¿cómo vas con tus terapias?, ¿has avanzado?
-Sí, con decirte que ya estoy caminando con algunos aparatos, pero he avanzado. Dice el medico que de seguir así en cuestión de meses voy a poder caminar solo sin ellos.
-Oh, ¡Qué maravilla Terry!, me gustaría tanto verte de pie, no sabes cuánto extraño a mi amigo.
-Yo también Candy… ¡te extraño mucho!
En todas las veces que conversaban o se enviaban mensajes Terry nunca le pregunto sobre su relación con Michael, quizás porque en el fondo de su corazón sentía que que candy no amaba a ese hombre, la entrega en aquel beso que sucedió meses atrás se lo hacía sentir de esa manera. ¿Tendrá razón?
El tiempo transcurrió 6 meses más.
No dejaban de tener comunicación como los dos amigos que eran y que se habían prometido estar en contacto Terry le contaba a Candy todo lo que le pasaba e incluso le mando unas fotos en donde él estaba de pie completo y a su lado Marion la fisioterapista. Terry se le veía muy sonriente y feliz, pero a candy no le gustó lo que a su parecer vió en esas fotos; la mirada de Marion era distinta, no sabía cómo explicarlo, pero podía jurar que lo miraba como ella misma solía hacerlo. ¿Serán ideas de Candy y sus celos la estan traicionando? o solo es su imaginación-Pero, ¿qué estoy pensando?, él es un hombre libre y puede hacer de su vida lo que le plazca, ahora que está bien, puede tener a la mujer que quiera…-suspiro pesadamente. Candy teme perderle hasta como amigo- yo, solo soy una enfermera y jamás podría interesarse en mí, no… Terry y yo somos muy distintos- pensó- pero aunque piense de esa manera no puedo engañarme a mí misma y aferrarme a algo que no funcionará, no puedo continuar mi relación con Michael, no puedo hacer que siga perdiendo su tiempo cuando no he podido olvidar aquel beso. No…definitivamente….yo no amo a Michael aunque eso signifique quedarme sola, no me importa... siempre lo he estado.
Terry empezaba a caminar ya sin esos aparatos en sus muslos y se recuperaba extraordinariamente. Estaba en el salón esperando a Marion según sobre algunas indicaciones médicas, mientras tanto echaba un vistazo a su alrededor de pie junto a unas barras apoyándose tan solo de un bastón.-¿Quién lo diría?,hace un año atrás que estuve postrado en esa silla y, ahora mi vida volverá a ser la de antes… esto es algo que me cuesta creer- Recordó a la Rubia el día que llego a su casa- sí, ese día…. creo que desde esa vez me gustó muchísimo esa fastidiosa mujer…Candy- musitó- ¡Te amo!
-Disculpa Terry, pero me tenía que cambiar el uniforme. Sucede que pedi permiso para irme en estos momentos. Vine solo por ti.
-¿Tienes algún problema en el que te pueda ayudar?- preguntó mientras caminaban al exterior del hospital
-Oh no…no, es solo que tengo que ir a hacer unos registros, el asunto es que pondré mi propia clínica privada de fisioterapia.
-¿Verdad?, pues que bien y te felicito. Quieres ser independiente y me parece muy bien.
-Si, en realidad no será solo mia, estoy haciendo una sociedad con mi hermana que es médico.
-¡Qué bien! y ¿que especialidad lleva tu hermana?
-Cardiología, pero por ahora está en America, me ha llamado para decirme que vendrá en menos de un mes, por eso es que quiero tener todos los papeles en regla. Helen es más joven que yo, por eso me he encargado de todo esto. ¡Disculpa Terry si te he aburrido con mis cosas!
-No, claro que no y ¿a qué hora iras a ver ese asunto?
-Casi en dos horas.
-Entonces…mientras tanto puedo invitarte a comer y tomar algo.
-Bueno me parece buena idea. No me ha dado tiempo de hacerlo y te lo agradecería inmensamente.
-No es nada Marion….vamos.
continuara...
gracias por sus comentarios buenos, malos todos son un impulso para seguir escribiendo.
considero que, aunque candy ame tanto a Terry no podria quedarse ,primero los compromisos que tiene deben ser atendidos y que cualquier persona por muy enamorada tendria que arreglar. Supongo que el caracter de la Candy que conocemos si bien esta de mi historia se aparte bastante de la original, pienso que actuaria de esa manera. Candy es muy responsable.
bueno espero los comentarios segun plasmo el siguiente capitulo que esta avanzado.
