Espero gusten de mi Historia hecha para entretenimiento.


-Buen día, mi nombre es Terence Granchester y necesito saber cuándo programarán las nuevas audiciones.

-Siga derecho por ese pasillo-señaló- alli encontrará toda la información que necesita.

-¡Muchas gracias!

Peter Hodgson era el director de la compañía en Londres de donde salían los actores más importantes de la ciudad. Terry tenía una gran pasión por el mundo de la actuación, por eso que había estudiado arte dramático y el teatro clásico era su fuerte.

-¿Señor Hodgson?- preguntó con titubeo al ver salir de una oficina al hombre de unos 45 años.

-Si.

-Soy Terence Granchester. Hace unos días vine porque me interesa entrar en su Compañia.

-Por ahora tenemos el elenco completo para la nueva obra que estrenaremos, sin embargo en un mes reabriremos para la posibilidad de nuevas personas que quieran formar parte de esta compañía.

-Oh, me parece excelente porque en realidad quisiera tener una oportunidad- El director bajó sus lentes para observarlo con detenimiento e hizo un Scan de pies a cabeza, en sus gestos, su porte y la elegancia al hablar era excelente, con una personalidad como pocos.

-Pasa al salón muchacho. ¡Mira!. Todos ellos buscan una oportunidad como tú, así que tendrás toda esa competencia, en aquel lugar- señaló un lugar donde ubicaban informacion- encontrarás toda la información que necesites.

-Gracias

Terry leyó sobre las fechas y la cantidad de audiciones asi como las obras a poner en práctica para competir con 50 aspirantes que harían su participación y de los cuales solo quedarían 5. La empresa en ese momento tenía 23 actores entre adultos y algunos jóvenes. Se quedó un momento observando a un par de chicos mientras ensayaban para la y la escena le fascinó. Realmente era un mundo maravilloso que quería descubrir. Ahora más que nunca su interés creció junto con su confianza en sí mismo y la pasión por la actuación fue en crescendo. Sabía que su trabajo tenía mucho valor, pero por supuesto cuando le tocara regresar Hodgson era dueño de la última palabra. Tocaría esperar entonces hasta que ese día llegara ansiando ser uno de los futuros prospectos.


- ¿Terry?, amigo esto si que es increíble.

-¡Albert!...- Lo con un fuerte abrazo

-Cuando me lo contabas nunca me imaginé la maginitud, aunque tenía la firme esperanza que se daría... tus progresos han sido extraordinarios.

-Pensé que no volverías tan pronto. ¡Me alegra muchisimo volver a verte!-

-Pienso que fue suficiente tiempo que estuve fuera. Lamento mucho haberme ido así de inmediato, pero fue algo inesperado, pero el tiempo que me requerían se terminó y llegaron más médicos de servicio social y, pues aquí estoy de nuevo para retomar mi vida, ni te digo las veces que Nicole pensó que no volvería.

-¡Me lo imagino!

-Pero dime ¿Tú cómo estás de ánimos?, a los pocos días de haberme ido, Candy me escribió... que se iba a América y que le dolía mucho dejarte, pero que era inevitable.

-Si le doliera dejarme no lo habría hecho, ¿no crees?- Respondió con cierta molestia- dijo que en Estados Unidos le esperaba un buen trabajo como jefa de departamento de enfermeras instrumentista… Yo…no tenía derecho a retenerla en Londres… ¿Con que motivo?... yo no pude hacer nada…. me dejó Albert- su voz era triste.

-¡Debes comprenderla amigo!, ella antes de conocerte ya tenía una vida a la cual no puede renunciar y como lo has dicho...¿Con qué motivo o argumentos debería ella quedarse en Londres?...Además recuerda que está lo de su novio.

-"Su novio"- dijo en forma despectiva lo cual gesto no paso por alto para el médico.

-¿Qué pasa Terry?...como que ese sujeto no te cae nada bien.

-No, no es eso...ni siquiera lo conozco- dijo con el ceño fruncido.

-y , ¿qué piensas hacer de ahora en adelante con tu vida?, ¿retomarás lo de la actuación?

-Sí, ya he ido a solicitar información sobre las audiciones y en un mes tendré que volver para inscribirme.

-Buenas noticias…me alegro mucho y te felicito. Te imagino en el escenario brillando como las estrellas, ya verás como todos tus esfuerzos rendirán frutos, por alli dicen que las estrellas que tardan en brillar son las que mejores lo hacen.

-Gracias- dijo mostrando una sonrisa

-¡Búscala!- exclamó tomando por sorpresa al castaño- ¡Buscala! y saca todo lo que tienes dentro.

-¿Qué?

- ¡Busca a Candy y dile lo que sientes!.

-¿De qué hablas Albert?

-De que te estás muriendo por ella y no haces nada por remediarlo. Habla con ella y si entonces nada cambia, debes voltear esa página y buscar el amor en otro lado. No dejes pasar lo que siente tu corazón… Terry, a la larga te arrepentirás de no haberlo hecho.

-Ella está con él y quizás sea feliz... yo no…yo no tengo derecho a irrumpir en su vida... ¡No podría! Siquiera interferir en su felicidad.

-Supongo que ustedes se escriben. ¿Están en comunicación?

-Nuestra amistad continúa…al menos me quedó eso y... el sabor de un beso- dijo virtiéndo toda su nostalgia.

-¿Un beso?- preguntó con asombro creyendo haber escuchado erradamente.

-Unos días antes de su viaje, no pude soportarlo más y la besé- afirmó- En principio su reacción me hizo suponer que también le gustaba, que también lo había disfrutado, pero luego se molestó y…

-¿Y si ella siente algo por ti Terry? ¿Si su reacción fue porque piensa que tú jugabas o que te sientes inseguro en cuanto a ti mismo?

-¿Jugar? ¿A Qué?

-Tú sabes a que me refiero. Con Susana tuviste una vida sexual normal, luego del accidente esa parte de tí no existió y al tener de nuevo sensaciones, es normal pensar que solo querías experimentar cuando nunca le has hablado de tus sentimientos. ¿Qué crees tú que debió pensar cuando la besaste?- el castaño meditó- lo que puedo decir sin temor casi a equivocarme…es que, a Candy no le fuiste indiferente, pero tiene miedo.

-¿Miedo?...¿Miedo a qué? yo nunca le haría daño, ella para mi es lo más importante, por ella he vuelto a ser quien soy ahora.

-Pero ella no lo sabe, ella no sabe lo que tú sientes y sabes ¿por qué? Porque ella conoció al Terry de la silla de ruedas al muchacho triste que se ocultaba detrás de su arrogancia y su sarcasmo, ella no conoció al Terry que eras antes del accidente y mucho menos conoce al hombre que eres hoy.

-Yo….yo la amo Albert, nunca he sentido esto por nadie y no te imaginas cuánto la extraño y sí, he pensado en ir a América y buscarla y enfrentar esto de una vez…No puedo vivir en esta agonía y no me quedaré de brazos cruzados viendo pasar los días detrás de la ventana de mi habitación, por más que pase es un tiempo en el que puedo perderla para siempre.

-¡Hazlo!, Tienes que averiguar tú mismo lo que ella siente por ti. Sería un error que continúe su noviazgo si es como lo supongo y peor aún que llegue a casarse con ese hombre.

-No, no….eso no lo puedo permitir Albert, nunca, no mientras no me diga que de verdad lo ama y que ha olvidado ese momento y si resulta que es así, entonces me alejaré de ella para siempre. ¡Te aseguro que jamás le crearía un problema a candy!.


-¿Candy?...hola ¿Cómo estás?

-¡Terry!, muy bien y ¿Cómo vas con tus terapias?

-Muy bien Candy...pero, siempre extrañándote y ¿tú? ¿Has extrañado al menos un poco a tu insufrible amigo?

-Claro que si Terry, por supuesto que he extrañado al chico de genio terrible, pero, te escucho muy contento, ¿acaso hay algo que deba saber?

-¡Pecosa hechicera!- Exclamó con una sonrisa amplia que a Candy le hubiese encantado ver-¿acaso ahora eres adivina?

-¡Terry!- frunció el ceño. pagaría por ver sus gestos- ¿ahora te has dedicado a ponerme apodos?. Para ya con eso.

-Perdona Candy, pero no lo puedo evitar, no me dirás que…. ¿no te has visto en un espejo? eres una pecosa muy linda.

-¡Ay, ya Basta! ¿Para eso me has llamado?

-No, claro que no Candy- río con descaro- por favor no te molestes por favor que de seguro se te han de ver más las ..

-Si sigues con lo mismo tendré que cortarte Terry.

-¡Espera Candy! no,no- respiró- te llamaba también porque quiero compartir contigo algo muy importante , aunque no pretendía hacerlo hasta no tener definida una respuesta- el silencio de Candy le indico continuar- voy a incribirme en la compañia...Voy a ser actor.

-¿Actor?- abrió sus ojos desmesuradamente-¿fuiste a la compañía que me dijiste? vamos cuéntame que más te dijeron.

-La compañía del Teatro nacional aceptara inscripcione el proximo mes. ¿Qué te parece?

-¡Eso es grandioso Terry!, es estupendo….entonces quiere decir que ¿te has curado completamente?

-Sí, todo fue un éxito. Todavía me apoyo de un bastón, pero solo por seguridad.

-¿Terminaste con tus Terapias?- preguntó buscando llegar al meollo de su curiosidad... y, Marion?

-Según los médicos que me hizo la última revalorización dijo que todo está bien y que el bastón que poco a poco lo iré dejando, pero es mucho mejor que las muletas por supuesto. Estoy en perfectas condiciones …

-¡Quisiera…verte Terry!- Calló temiendo haber sido escuchada tan evidente- Verte de pie y caminar.

-¡Pronto Candy!, pronto nos veremos y gracias otra vez por hacerme ver que yo era el peor obstáculo en mi vida!. Por favor cuídate y…

…..-¿Y?

-Nada, ¡no es nada!

El cielo estaba despejado y las nubes con sus blanquísimas vestimentas se esparcían en el cielo dejando al descubierto ese hermoso color azul del cielo. Ella recordó sus ojos, pero ese color era más bello aún. Era un Azul con destellos verde un azul verdoso intenso, los ojos de ese hombre eran como un torrente bravío y a la vez dócil, insolente y agresivo, pero tierno y cálido. Le daría una sorpresa. Lo había decidido, viajaría a América y de una vez por todas y pese a todo enfrentaría lo que fuere por ella, dejaría de ser un cobarde y si ella en realidad es feliz simplemente se alejaría. La amaba sí, con tanta intensidad, pero por amarla de esa manera se apartaría para que fuese feliz.


Se levantó como era de costumbre muy temprano en la mañana. Se preparó un desayuno rapido y luego con su uniforme de enfermera salió con rumbo al hospital. Aparte de coordinar a sus enfermeras en el adietramiento y cuidado de los pacientes que estaban a su cargo atendía a otros designados directamente a ella hasta que llegaran a su recuperación. Algunos ya habían sido dados de alta y otros que aún continuaban por algún problema que necesitaban días más en observación.

Subía al segundo piso donde era requerida por la directora. Una mujer de carácter fuerte, pero con un gran espíritu firme y generoso. Una a una subió hasta llegar.

-Buen dia Señora Directora, ¿usted me ha llamado?.

-Candy, pasa adelante. ¿Cómo estas?

-Muy bien. Todo esta perfecto.

-Me refiero a tu salud muchacha, has trabajado sin para que me preocupas...Te ves algo cansada Candy, creo que deberías tomarte una semana de vacaciones. Desde que regresaste de Londres no has tomado las que te corresponden.

-Oh no, no se preocupe por eso. Yo estoy bien, le aseguro que estoy en perfectas condiciones.

-Quiero que mi personal se sienta bien y si es asi darán el cien por ciento en su trabajo, tu eres muy eficiente, pero no eres de piedra, así que piénsalo bien y me dices cuando necesitarás tus vacaciones.

-¡Esta bien!- dijo resignada- lo pensaré- la muchacha giro dispuesta a retirarse cuando la directora la detuvo.

-¡Candy!…enfermera como tú no encontrare otra igual.

-Gracias por su confianza-Salió de la oficina y en el camino pensó si era buena idea de tomarse un descanso, en realidad desde que había regresado trabajaba sin parar y además sería un buen momento para ir a visitar a Terry...Quizás. Pensaba en hablarle, pero al llegar al último escalón una de las enfermeras se acercó agitada y nerviosa.

-¡Candy!, ¡Candy!

-¿Qué pasa Nohemí?, si corres asi en una de esas te caerás.

-¿Que cosas no? me recuerda a alguien igual cuando la conocí-La rubia voltió a verla- bueno el caso es que el paciente del cuarto 5C-20 amaneció nuevamente de un genio endemoniado, grita a cada momento que le quiten la aguja de canalización y que está harto de estar en este hospital.

-Déjame ver quién es el impaciente- solicitó ver el nombre y el caso en sí- oh, ya veo parece que nada de lo que se le ha dicho lo ha hecho cambiar.

-De igual manera lo he hecho Candy.- dijo Nohemí

La rubia dio un respiro profundo- Bien, iré a hablarle- Nohemí se tranquilizó, solo Candy podía o al menos tratar que se calmara.

-Hola Thomas, un pajarillo me ha contado que estas de malas hoy, ¿es eso cierto?- preguntó viendo de reojo al hombre en la cama y preparando el instrumento de revisión.

-Con que ya fue de chismosa esa…. tu enfermera- espetó furioso

-No me digas que lo que haces es en silencio para que nadie se de cuenta- Le echó una mirada que inquieto al hombre- Si haces esto es porque quieres llamar la atención...¿me equivoco?

-No, yo solo...quiero irme de aqui Candy. Estoy muy aburrido. Llevo una semana en este maldito hospital soportando a tu fastidiosa enfermera.

-¡No le digas así! Ella solo cumple con su trabajo y tú al menos deberías cooperar si quieres irte pronto, no estas poniendo nada de tu parte y con esa actitud solo conseguirás quedarte más tiempo- dijo mientras tomaba su pulso y su ritmo cardiovascular.

-¡Estoy cansado!

-Sabes que no puedo hacer nada, no hasta que estés bien, los médicos no pueden dejar que vuelvas a casa en esas condiciones, al menos hasta que estemos seguros que tu hemoglobina este optima, ¿me entiendes?- el hombre no menciono más palabras al respecto hasta minutos después que Candy terminaba con su revisión rutinaria.

-Quiero caminar, pero esto es un estorbo para mí y no quiero….- señaló la botella de suero colgada.

-¿Dónde está tu familiar?, ¿por qué no está aquí?. en el dia puede estar un familiar y asi podrías en su compañía pasear un rato por el jardín del hospital. Yo con gusto lo haría, pero tengo mucho trabajo.

-Mi hermano….si, es el que ha estado conmigo en estos días, nosotros no tenemos más familiares somos el uno para el otro, pero no puedo interrumpir su vida cuándo tiene una familia que atender.

-¡Te entiendo!... pero puedes perfectamente salir . ¡Vamos no pongas tantos pretextos!-Thomas era un abogado de unos 30 años que había llegado de emergencia por una apendicitis, pero su caso se agravó porque presentaba un nivel bajo en su sangre a la hora de su operación necesito transfusión y luego presentaba anemia.

-¡Que fastidio!

-No te comportes como un niño- dijo molesta. Lo cierto es que el abogado no le gustaba ser atendido por otra persona que no fuese Candy y cuando no era posible hacia sus berrinches. Sus pretextos se hacian claros, quería que la Rubia pasara tiempo con él y como no era posible arremetía con quien fuere para conseguir la atención de ella.


-¿Cómo que te marchas a América?- preguntó su madre con asombro al escuchar su decisión.

-Sí, pero no se preocupen que dentro de un mes tengo que estar aquí, tengo muchos planes que realizar, es de su conocimiento que entraré a la compañía de actuación. Quiero forjar mi propio futuro sin la ayuda de ninguno de ustedes.

-Me parece muy bien, pero no puedes decir que no necesitas de nosotros Terry, todo cuanto tenemos te pertenece, eres nuestro único hijo- comentó su padre.

-Pero, ¿ir hasta América?¿Por qué hijo?

- Saben perfectamente mis motivos, así que no quiero seguir hablando más del asunto.

-¿Estás seguro?... yo…no quiero que sufras- titubeo su madre con cierta angustia

-¡Me voy!- espetó desviando el rumbo de la conversación y dando por zanjada la misma- Tengo el justo tiempo para preparar todo asi que me retiro- sus padres no dijeron más, reconocían que Terry tenia razón, en sus manos esta su vida y ahora que la tenía no permitiría que nadie siguiera decidiendo en esta.

Era muy temprano cuando despertó y un sinsabor de boca sintió cuando recordó la situación de Candy, pero eso no lo haría desistir en su viaje. Tenía que enfrentar lo que fuere y era un caso inevitable. Una maleta era todo lo que llevaría y el auto arrancó con rumbo al aeropuerto, el chofer en fugaces momentos observaba por el retrovisor el monologo interno , sus innumerables gestos y se preguntó si no se había vuelto loco después de todo.

-¡Hemos llegado joven!- estacionó el auto para ayudarle con el equipaje-¡Espero que tenga un buen viaje!

-Muchas gracias Ronald. Vete con mucho cuidado y hasta luego.

15 minutos más tarde se encontraba en el interior del avión en su asiento designado. Su mente estaba divagando en miles de cosas y su vida pasaba como en cámara lenta. Recordó su relación con Susanna y como ahora Candy sin que supiera de su amor, era capaz de hacerlo ir hasta ella y esto simplemente era posible por amor, si, un amor verdadero como nunca antes, un amor que ni aquella mujer que le dió la espalda supo hacer que Terry sintiera. Es más ni siquiera recordaba ya esa parte de su pasado en el que consideró un error el haber tenido amoríos con esa mujer.

El avión arrancó y con este se acercaba más la posibilidad de llegar a Chicago. Más de ocho horas de vuelo y al fin.


Mientras tanto en el Hospital el ajetreo constante de entrada y salidas de pacientes, envio de archivos, expendientes y un cúmulo de examenes que debían cumplirse como todos los dias. De pronto a la distanvia vio a alguien conocido y se acerco, no habia pasado mucho tiempo desde entonces-¿Michael?... ¿Tú por aquí?

-Hola Candy... Si, bueno estoy llegando de Nueva York, pero veo que estas sumamente asombrada... parece que no te da mucho gusto de verme- susurro cercanamente a su oido.

-Pero, ¿Cómo puedes decir eso? ¡Por supuesto que me alegra mucho de verte! Es solo que…no me imaginé….que te enviaran...

-¡Olvídalo Candy!... qué te parece si después que termine con mi turno nos vamos por allí a tomar un café o algo, como en los viejos tiempos…. ¿lo recuerdas?

-Eh, si, como en los viejos tiempos...Claro.

Michael había sido designado al hospital de Chicago para poner en práctica con los demás médicos ortopedistas nuevas técnicas de rehabilitación, prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculo esquelético. Le parecía excelente pues asi podría enseñar a otros y a la vez llenar su curriculum de nuevas experiencias que no le llegaban nada mal. No dudo dos veces en aceptar el traslado, aunque a veces no les daban a escoger, solo los enviaban y punto. Esta vez más que encantado de estar en Chicago.

-Entonces nos vemos en media hora ¿te parece bien?

-Bueno...Si- dijo no muy convencida.

Llego cansado y con sueño, pero quería de inmediato verla, era tarde y solo tenía la dirección del hospital donde ella trabaja.

-¡Quizás no esté allí a estas horas! ¿Y si regreso mañana?- meditó un buen rato- ¡ya sé que haré! Buscaré un hotel y…. ¡Dios santo! Estoy tan desesperado por verla que tengo ganas de ir al hospital ahora mismo- no actúes como un chiquillo alocado- le indicó una voz interna.

-¿Taxi?- grito un hombre en las calles de Chicago cuando se acercaba a la acera donde se encontraba el castaño desorientado y pensativo.

-Señor, ¿Qué tan lejos está el hospital santa Juana?

-En realidad estamos muy cerca quizás a 10 minutos, súbase no le saldrá muy alto el precio. Además con esa maleta podrían asaltarlo.

Una vez en la calle principal del lugar el conductor del Taxi hizo su parada- Es aquí joven, este es el hospital Santa Juana- señaló el edificio y ambos observaron algunos segundos la fachada blanquecina.

Se acercaba lentamente si por fuera del lugar era imponente y denotaba fortaleza al entrar era frio y el olor de alcohol u otros medicamentos le hicieron recordar muchas cosas sobre todo el accidente y los dias posteriores que fueron muy terribles- Eso ya es pasado- nunca los hospitales han sido el fuerte de Terry, bueno de nadie, ¡Equivocación!, si hay una persona: Candy le encanta trabajar allí.

-Buenas Tardes Señorita enfermera- la mujer casi se babea al verlo- ¿Me puede decir dónde puedo encontrar a la enfermera Candice White?

-¿Candy?

-Si, Ella es una chica de estatura baja, Rubia de ojos verdes y unas pequ….

-Claro que sé cómo es Candy- comento un poco molesta- y lamento decirle que ella acaba de salir.

-¿Sabe si volverá?-titubeo inquieto

-No

-¿No?

-Es decir no volverá sino hasta mañana. Es su hora de salida son las 5 de la tarde. Será mejor que venga mañana. Siempre está muy temprano visitando a los pacientes.- el semblante de Terry palideció. Tendría que buscar un lugar donde dormir, pero una idea surgió.

-Señorita disculpe que sea muy necio- dijo al ver que la mujer volteaba para irse- pero es necesario que vea a Candy, verá vengo de muy lejos, desde Londres y no….

-¿Londres? Oh, ¡qué maravilla!…con razón su acento es muy distinto- Terry calló-me encantan los ingleses- dijo en tono de ensoñación y el castaño rodó los ojos llenándose de fastidio- siento mucho que haya venido te tan lejos, pero ya le dije que Candy salió con el Doctor Michael y no volverán- escuchar eso le dio una punzada en el corazón aunque era de esperarse, era normal, es su novio.

-Podría darme su dirección- soltó- necesito su dirección por favor.

-No puedo darle esa información. Es personal y no estamos autorizadas- ¡Ni modo!- se dijo y no habia otra manera que emplear su atractiva arrogancia.

-¿Y si la invito a cenar mañana?- Subió una ceja y coqueteo con la mujer quien abrió los ojos como platos- Vera, Candy es….es mi prima- improvisó- y la dirección la anoté en la libreta que llevo al fondo de este equipaje, pero se me imposibilita abrirlo ahora- La mujer observó la maleta- podría buscarla, pero me tardaría más y mi prima me espera en casa. Además pienso que se molestaría mucho si se da cuenta que a su primo del alma le negaron esa información siendo un caso de vida o muerte- su semblante cambio de tono y Nohemí no podía permitirse que su jefa se enojara, por supuesto que eso Terry no lo sabía, pero había atinado certeramente.

-¿Vida o muerte? Oh, ¡cierto!...Discúlpeme un momento…voy…voy a buscar papel y pluma para escribirla… ¡Espere un momento!- Terry le regalo una sonrisa de medio lado que la terminó de fulminar.- sí que el primo de Candy es…guapo- se dijo en su interior dando ciertos vistazos mientras escribía la dirección- Aquí tiene joven.

-¡Muchas gracias hermosa dama!- se despidió de nuevo con una amplia sonrisa de medio ldo y se fue de inmediato no quería perder más tiempo- la mujer había quedado hipnotizada por esos ojos.

-¡Señor! ¡Joven! Mi invitación- dijo cuando salió del trance, pero Terry ya no estaba a su alcance- debía suponerlo….¡tonta Nohemí!, ¿Cómo puedes creer que una belleza de hombre como ese querría salir contigo?… ¡ilusa!...te embobó para obtener la dirección, solo espero que de verdad sea el primo de Candy, porque si no entonces estaré en serios problemas- pero, como negarle si es tan…..

-Nohemí…..- el grito de la directora la sacó de sus indagaciones - ¿Qué haces allí cuando tienes que estar atendiendo a los pacientes?

-Oh, perdóneme. ¡Enseguida voy!

-No te distraigas niña…en esta profesión no podemos permitirnos distracciones… ¿me oyes?... ¡vamos apresúrate!

Terry con dirección en mano salió a prisa y al doblar la esquina del hospital donde tomó un taxi para que lo llevara al hotel quizás más cercano a la dirección que llevaba en mano, y si lo habia uno pequeño y de accesible precio. El taxista lo condujo hasta allí, se registró y se adentró al cuarto necesitaba comer y dormir un poco, pero la inquietud por ir en ese momento al departamento volvió, era más fuerte que todo y pensó que no era el momento adecuado, es posible que ella este con él- sacudió su cabeza queriendo borrar ese pensamiento, no quería siquiera imaginar que estuviera con ese hombre, menos pensar que aquel beso ya había sido borrado de sus labios.

Eran las seis de la tarde y la inquietud no se iba. Se acomodó su chaqueta y salió de la habitación. No podía mas con eso a cuestas, si no lo hacía iba a ser imposible dormir.

Detuvo un taxi y le dió la dirección al conducto- Por favor a esta dirección- Lo condujo a un lugar bastante tranquilo, unos apartamentos sencillos.

-Aquí es señor- menos de 10minutos de recorrido.

-¿Tan pronto?

- Estos son los apartamentos y allí está el portero, puede preguntarle por la persona que busca.

Caminaba como si contara cada uno de sus pasos. Sus manos dentro de su chaqueta y su mirada en el suelo-¡Solo quiero ver mi vieja amiga!- dijo tratando de tranquilizarse- Ella, la mujer que pudo tocar mi corazón y ser luz a mi vida- llegó hasta donde se encontraba una pequeña caseta contiguo al portón, se asomó pero no pudo ver a nadie. Seguía esperando y nadie se acercaba. Cansado de esperar y esperar decidió entrar, la puerta de hierro estaba abierta por lo que no hizo ruido. Entró sigilosamente, ubicó el pequeño ascensor y marcó al segundo piso. A su derecha habían unas gradas, pero decidio por el ascensor. En la dirección lo decía, el número del apartamento- ¡Ah, pero que enfermera!, le agradezco todo, pero si alguien quisiera hacerle daño a Candy rápido darían con ella- Se encaminó más hacia su destino y por fin estaba frente a la puerta del departamento. Cerró sus ojos y respiró hondamente como si iba a estar sin aire por mucho tiempo, con manos temblorosas dió ligeros toques. En ese momento Candy regresaba del pequeño cuartito de lavado

-¡Que cansada me siento!- exclamó- iré a arreglar mi uniforme y luego veré que tengo de comer. ¡Estoy hambrienta!- dijo tocándose el estómago apreciando el sonido de este- rió al escucharlo.

A Candy le pareció escuchar el toque de la puerta y entonces se detuvo, no estaba segura y volvió a escucharlo.

-¿Quién podrá ser? No creo que sea Michael, si hace un rato que nos despedimos pero, y si viene de nuevo, no…..- un nuevo toque le interrumpió- ¡Voy!, pero que insistencia, ¡un momento!.- Terry escuchó su voz, esa voz alegre y cálida que hizo que su corazon se acelere. Candy entonces abrió la puerta y sus ojos no podian dar crédito -¡Te…Terry! - dijo en un murmullo y su mirada se perdió en la suya.

continuará...


Gracias a todos por sus fabulosos comentarios y espero siga siendo de su agrado. Era momento ya de que ambos decidieran abrir su corazon. Terry no podia quedarse de brazos cruzados esperando a que Candy regrese cuando quizas sea muy tarde segun. Candy siguiendo a su corazon no podia traicionarse nunca, ni aun por no quedarse sola, no. no cuando ella misma ha sido autosuficiente y completa y no necesitar de nadie más para ser feliz.

saludos y hasta el próximo.