Hola les dejo un corto capítulo que espero sea de su agrado.


El viaje a Londres se efectuó sin mayores contratiempos. Candy había tenido éxito en la solicitud de sus vacaciones que le correspondían por ley. No representó ningún impedimento. Así que abordarían el avión que los llevara directo a Londres. Cuando pisaron tierra lo primero que hicieron fue visitar a los Señores Granchester.

-¡Candy hija! ¡Que emoción tenerlos aquí!...¡Terry!...¡cuanto tiempo hijo mio!

-Hola Señora Eleonor, Señor Richard

-Hola Mamá, Papá...¿Cómo han estado?

-Estamos bien, ¡Es un gusto tenerlos aquí hijos! ¡No se imaginan lo contenta y, desesperada que estaba Eleonor porque ustedes vinieran!

-Richard- sentenció con enojo- no niegues que tú también estabas loco por Verlos.

-Bueno si…si... ¿se van a quedar con nosotros? Tu madre se encargó de arreglar tu apartamento está listo para que se queden allí mientras estén en Londres.

-Gracias Padre, gracias Mamá.

-No fue nada hijo. Cuando supe que vendrían sentí tanta alegría en mi corazón. Ansiaba verlos otra vez. Saber cómo estaban y si estaban viviendo bien.

-Y, ¿cuándo será la presentación?- preguntó el padre

-Pasado mañana… ¡Espero que vayan a verme!

-Por supuesto no podemos perdernos de tu actuación. Sin falta nos veras allí hijo.

-¿Entonces? ¿Si se quedaran aquí?- preguntó insistente la madre

-Si, nos quedaremos madre – dijo el viendo a su Esposa que sonreía al verlo a él feliz- Por ahora debo ir al Teatro porque tenemos que hacer unos últimos ajustes en los ensayos. Enseguida estaré con ustedes.

-¡Ven Candy!... estás en tu casa- Eleonor estaba encantada con la muchacha. No dejaría de agradecerle todo lo que había hecho por su hijo, ayudarle a tener confianza en sí mismo, pero sobre todo que haya rescatado su corazón - Vamos a la terraza allí nos llevaran el té. La Rubia observó todo a su alrededor y estaba tal cual como cuando se fue de allí y a su mente vinieron las memorias de los dias en que conoció a Terry ¿Quien lo diria? A lo lejos miró a Fred el jardinero y levantando su mano le saludo con alegría y efusividad. Eleonor la observó y de pronto Candy se apenó por su comportamiento y bajó su mirada- Oh, no, por favor, no te avergüences por lo que has hecho. Nosotros no somos de ese tipo de personas - ¿Acaso a mi hijo le ha importado eso?

-No Señora Eleonor

-¿Entonces? No deberías tomarle importancia a esas cosas. ¡Mi hijo te ama tal como eres! allí donde está tu sencillez, originalidad y tu naturalidad está tu esencia y es lo que ama de ti. ¡Nunca cambies Candy!, eres una mujer maravillosa con un gran corazón. Mi hijo no pudo tener una mejor mujer que tú y lo digo con propiedad.

-Gracias Señor Richard yo también amo a su hijo con todo mi corazón.


-Vamos muchachos a terminar con el ensayo de esta tarde. Sé que ya se han preparado desde que estábamos en América, pero nada perdemos en continuar preparándonos. Vamos con la última escena.- demandó el director- Habían sido una minoría de actores que llegaron a Londres para la presentación, el resto se quedó en américa para irse preparando en las escenas de un nuevo rodaje. Todos seguían concentrados en sus libretos y su participación, al cabo de media hora habían terminado y se disponían a descansar pues al siguiente día solo se reunirían un par de horas por la mañana para ultimar detalles de la obra- mañana nos vemos temprano. En el lugar solo quedaba Terry y Karen quienes estaban admirado por la majestuosidad del Lugar.

-¡Es un lugar maravilloso Terry!

-Sí que lo es…de niño me gustaba venir a este sitio. Mis padres sobre todo mi madre gusta de la actuación. Siempre ha sido un lugar que te deja una sensación agradable.

-Es verdad. ¡Me siento tan bien en este sitio!

-Karen- dijo viendo la hora en su reloj- es momento de irme. Necesito ir al hotel para hablar con Robert.

-Oh, bueno yo voy hacia allá. Necesito un buen descanso. ¿Podrías llevarme por favor?

-¡Claro que sí, entonces vamos!- mientras Terry conducía dijo- Mis padres me esperan luego ¿Te gustaría venir conmigo?

-¡Me encantaría!, pero por ahora tú necesitas estar con tu esposa y tus padres. Ha sido mucho tiempo que no los ves y no quiero sentirme como una entrometida….gracias de todas maneras, pero en otra ocasión será. ¡Espero me comprendas!

-¿Otra ocasión? Pues no sé cuándo vuelva chica entrometida, pero…. está bien. Recuerda que siempre tendrás esta invitación presente.

-Los conoceré en el Teatro… ¡espero que me los presentes!

-Por supuesto.

Una vez que llegaron al Hotel Karen subió a su habitación. Estaba muy cansada y deseaba dormir. Pues debía descansar para estar muy fresca para la presentación. Terry se dirigía al ascensor cuando en ese instante Susanna bajaba las escaleras y al ver al castaño apresuró el paso- ¡Terry! ¡Terry!...¡Espera!- al bajar precipitadamente tropezó con uno de los escalones y si no se detiene a tiempo agarrándose de una de las barandillas hubiese sido una caída peligrosa por su imprudencia haciendo un gesto exagerado de dolor. Terry subió de inmediato las escaleras al ver su dificultad.

-¡Susanna ¡ estás bien?

-Oh,… ¡Me duele mucho Terry… Creo….creo que me he lastimado el tobillo.

-Pero, ¿qué te paso?

-Yo quería hablarte, y baje rápidamente….no puedo con este dolor….por favor llévame a mi habitación.

-Sera mejor que llamemos a un médico.

-Sí, sí, pero primero llévame a mi habitación.

La cargo para llevarla y una vez dentro de aquella habitación la encamina hasta su cama. Cuando dispone a separarse de ella para que pueda descansar, sin poderlo prever lo atrae de la corbata del cuello de su chaqueta empujándolo a su cama y cae sobre su cuerpo.

-¿Qué haces?- quiso separarse apartando sus manos de su chaqueta

-No, No Terry, por favor…. ¡Bésame!...Te necesito Terry-

- ¡Suéltame Susanna! ¡Déjate de estupideces!…. Hay que llamar a un médico para que te revise.

-No tengo nada Terry. Estoy bien, por favor amor….bésame… ¡quiero estar contigo!... nadie nos ha visto entrar. Te prometo que ella no se enterará…nadie se enterará… …. ¡Te lo juro!, pero por favor ámame….ámame como lo hacías antes. ¡Quiero sentirte de nuevo en mí!- mientras hablaba se despojaba de sus ropas -¡Mírame Terry! ¿No te parezco hermosa?- Terry de pronto pensó en todo aquello sin un gesto en su rostro, pero luego una mueca de enojo dejo mostrar y frunció el ceño fruncido.

-¡Vístete! ...¡No puedo creer que tan bajo has caído!- Salió de la habitación furioso y ya no quiso hablar con Robert.

Susanna ilusamente pensó que viéndola de ese modo caería en sus brazos.

Llego a la casa de sus padres y ellos le esperan para cenar juntos. Una vez todos en la mesa hablaron de las cosas sucedidas en su vida de casados.

-Pero hijo sabes que puedes contar con el dinero que te corresponde. Comprar una casa grande y no pasar necesidades.

-No padre….les dije que quiero darle a Candy todo con mi propio dinero, con mi esfuerzo. Yo les agradezco todo cuanto quieren hacer, pero les juro que estamos bien, pronto seré yo quien le compre una hermosa casa a mi Esposa.

-Yo también les agradezco, pero quiero respetar la decisión de mi Esposo. Por ahora estamos muy bien y yo sigo trabajando en el Hospital.

-Sé que tenemos ideas muy diferentes, este mio es un testarudo que nunca haré que cambie, pero, ¿tú hija?, ¿Qué harán cuando vengan mis nietos? ¿Seguirás trabajando en el hospital? – pregunto desconcertado Richard…Oh ya lo sé y discúlpenme que opine, pero…

-Eso es algo que ya lo tenemos contemplado Papá, no te preocupes- interrumpió observando la inquietud de Candy pues ni siquiera tenían contemplado cuando querían tener hijos- Cuando suceda entonces en ese momento tomaremos decisiones.

-Bien, Bien. No se hable más de este asunto- mencionó Eleonor finiquitando el asunto. Luego de un buen rato se dispusieron ir a su apartamento al fondo del castillo.

Terry se acostó pensando en lo que sus padres habían dicho. No referente a qué hacer cuando tuvieran familia sino a propiamente eso….a tener familia. Ellos ya habían hablado sobre el asunto, pero no era mala idea tener pronto un bebé. Terry lo anhelaba. Quería tener en sus brazos un hijo fruto de su amor.

De pronto giró a su izquierda y ella estaba alii enfundada en un sexi y hermoso conjunto para dormir dejando ver sus voluptuosas curvas. Candy era una muchacha de baja estatura, pero de un cuerpo bonito y bien proporcionado. Se acercó a su cuerpo y le cubrió su cintura para atraerla hacia él.

-Candy…- susurró en su oído suavemente y entonces abrió sus ojos al percibirlo tan cerca de su rostro.

-¿Terry?- apoyó sus manos en el pecho del joven. Sus ojos azules estaban oscuros, pero brillantes, sabía lo que deseaba su marido y no se lo podía negar, no lo quería negar- ¿sucede algo?- sus rostros estaban tan cerca que Terry beso sus labios mientras acariciaba las caderas de su mujer. Su deseo por ella estaba al límite. La desnudó y la apreció toda hasta que no pudo más y le hizo el amor con tanta locura y desesperación.

-¡No me dejes nunca!...nunca… mi amor- sus palabras estaban cargadas de mucha pasión y ella adoraba sentirse amada de esa manera.

-¡Terryyyy!- estaba envuelta en el mismo éxtasis en el que la había llevado

La tarde en que se efectuaría la presentación llegó. Personalidades importantes asistían al Teatro Nacional de Londres. Habían escuchado en los diarios sobre el ese nuevo icono cultural que representaba las obras de Shakespeare en la actualidad y tenían la curiosidad por conocer quién era esa pieza que encajaba perfectamente en ello. Asistieron como es debido sus padres. Era una lástima que sus amigos no pudieran estar pues se encontraban en America. La representación en Teatro seria sobre Hamlet. "Ser o no ser, ésa es la cuestión" frase más famosa de las obras de Shakespeare. Es la frase introductoria del soliloquio de Hamlet y se encuentra en la escena 1 del acto 3 de la obra, el príncipe de Dinamarca".

La actuación fue deslumbrante y todos dieron lo mejor en el escenario. Indiscutiblemente tenían razón. el Hamlet que fue representado por Terence Granchester, fue el mejor Hamlet de todos los tiempos.

-¡Felicitaciones Hamlet!- dijo el gobernador, un viejo apasionado de las obras y que vio con sumo agrado la actuación perfecta de quien ahora tenía frente a sus ojos- usted estuvo fabuloso.

-Gracias Señor. Ha sido un placer para mí poder agasajarlo de esta manera.

-Buenas señores, disculpen ¿cómo está usted señor gobernador?

-¡Robert Hathaway!. ¡Estimado señor!, ¿pues qué le digo?…muy encantado de ver tanto despliegue de gente muy talentosa. Estas representaciones mantienen vivo siempre nuestras piezas culturales. ¡Excelente! Todos muy bien y tu muchacho, ¿Qué puedo decir de ti?...creo que no tengo nada más…todo está dicho con lo que has hecho.

-De nuevo muchas gracias.

-Señor Johnson por favor nos disculpa, pero es que la prensa está aquí y…

-Oh, si ¡Entiendo!...es de esperarse…. Descuiden no hay problemas, yo de igual manera me despido de ustedes deseándole los mejores éxitos.

-¡Ve Terry!. Los reporteros te esperan- mencionó el director.

-Permiso Señores.

-¡Terence Granchester!

-Señor Hodgson

-¡Majestuosa representación!- exclamo mientras extendía un saludo

-Gracias

-Sé que te esperan la prensa- dijo al señalar a los reporteros- pero deja te de mi tarjeta. Las puertas de mi Empresa estarán siempre abiertas.

-Lo tendré presente.

-Señor Granchester, necesitamos hacerle un par de preguntas sobre su trabajo….¿Qué nos puede decir sobre su representación de esta tarde?

-Bueno, ¿Qué les diré?...que es una de mis obras favoritas. Como ya saben no es la primera obra de Shakespeare que he interpretado. Así que me siento muy contento y satisfecho por este nuevo triunfo.

-¿Piensa seguir haciendo Teatro solamente o se dedicará al Cine? Sabe que el Teatro va quedando desfasado en estos tiempos y no tiene mucho….

-¿No sé quién les ha dicho que el Teatro es cosa del pasado? El teatro sigue siendo un lugar grandioso y depende de las naciones que lo tengan siempre presente dándole realce necesario, pero si, trabajaré en cine en lo que se presente. En esta industria es importante la versatilidad.

-Y, la joven con quien se le ha visto últimamente qué relación tiene con ella

Terry sonrió molesto y con un marcado cinismo - Dijeron un par de preguntas y sobre mi trabajo, pero les contestaré señores. La joven con la que me han visto, es mi Esposa- todos se observaron- pero no quiero que ella sea molestada en lo absoluto- su mirada era seria y decidida- ahora si me disculpan debo irme, muchas gracias.

Días después se trasladaron a América

Terry se sentía mal, pues necesitaba exteriorizar lo que había pasado con Susanna, pero como hacérselo saber a Robert cuando es su padrino y posiblemente no le creería. Además pensaba que podía seguir lidiando con esa situación.

-En realidad que esa mujer está loca, pero ¿Qué piensas hacer? Considero que la opción sería que hablaras con su padrino. No vaya a ser que esa mujer te meta en un problema muy serio y entonces terminaras perdiéndolo todo, incluso podrías perder a Candy.

-No, no no….eso no puedo permitirlo. Te juro que eso lo he pensado muchas veces, pero no sé cómo lo tomara el Señor Robert.- dijo mientras tomaba un trago de su copa.

-Solo te digo algo, que no le ocultes nada a Candy. No permitas que ella piense en algo que la pudiera lastimar. No tienes por qué hacerlo- comentó Archie.

-Mi amor

-Hola Candy- se acercó a la joven para besarla, sin embargo aparto su rostro al sentirlo otra vez con aliento a alcohol.

-Terry… ¿otra vez estas tomando? Llevas varios días que lo haces. Eso no está bien….mi amor no puedes estar tomando muy seguido, debes cuidar tu salud.

-¿Y qué es lo que está bien? ¡Nada!...nada está bien.

-¿Por qué hablas así?

-No es nada amor

-¿vas a cenar?

-No, no tengo apetito. Estaba con Albert y Archie tomando unas copas y conversando.

-¿Qué tienes Terry? últimamente estas muy distante y….

-¡Te he dicho que no es nada Candy!- la Rubia no dijo más. La seriedad en el rostro de su marido le indicaba que mejor sería dejar así las cosas, por lo que se fue a la cocina y preparó té que ambos tomaron. De pronto el rompió el silencio que se había establecido- Mañana por la mañana quiero llevarte a un lugar especial. Es una sorpresa

-¡Me encantan las sorpresas!

La abrazó hacia sí y le depositó un beso en la frente- ¡Te amo! ¡Nunca lo olvides mi amor!

-Yo también te amo- luego de charlar un poco se quedaron dormidos hasta el dia siguiente que sería Domingo y tendrían descanso. Se metieron a la ducha, se vistieron y luego de un delicioso desayuno hecho por los dos. Terry hizo parada a un taxi. Candy estaba ansiosa por saber que sorpresa le tenía su Esposo. Escuchó la dirección que Terry le dió al taxista y no era tan lejos de donde Vivian.

-Hemos llegado Jóvenes.- dijo el conductor al llegar a la zona metropolitana de Manhattan 20 minutos de trayecto en auto desde donde lo abordaron.

-Muchas gracias

Se acercaron hasta el enorme portón del lugar. Un hombre de unos 45 años salía para abrirlo

-Buenos Días Señor

-Buenos Días Jasón. ¿Todo bien?

-Sí señor…todo bien.

-¡permiso!

-Terry…. ¿Que hay aquí?

-Ya lo verás... ¡Ven! ¡Entra Candy! No te quedes allí- tomó su mano mientras abría la puerta y adentrarse al interior del lugar. Candy esperó encontrar personas que lo habitaran, pues se encontraba amueblado, pero no había nadie – ¡subamos quiero mostrarte algo!

-Oh, Terry…. ¡Qué casa tan bonita! , pero ¿Por qué me traes a esta recamara? ¿Quiénes viven aquí?

-¿Verdad que es perfecta?

-Sí, pero dime ¿por qué estamos aquí? No veo a nadie.

-Candy….esta casa es nuestra. Aquí viviremos de ahora en adelante.

-¿Nuestra casa?

-¿Te gusta?

-Sí, si me gusta Terry- su sonrisa radiante le inundó de alegría el corazón. Se sentía satisfecho de tener un lugar mucho mejor donde llevar a su Esposa. Días atrás ya había puesto en venta con todo y muebles el apartamento donde todavía habitaban.

-Nos podríamos quedar hoy mismo si tú quieres. Tenemos todo aquí.

-Oh, no Terry….será en el transcurso de la semana que nos mudemos.

-Sera una mudanza rápida pues acá tenemos todo incluso nuestra recamara esta lista- dijo con tono seductor señalando el lugar donde se encontraban. Su recamara matrimonial lista para ser habitada.

Pasaron toda la mañana en el lugar hasta que les dió la hora de la comida.

-Terry….no trajimos nada de comida. Si me hubieses dicho que tardaríamos habría preparado algo. En la cocina aún no hay nada. Tendré que hacer las compras este fin de semana.

-Entonces vamos a comer, porque yo también muero de hambre. Espérame en la entrada.

-Sí, pero, ¿Dónde vas?

-No desesperes y haz lo que te digo.

-Está bien- minutos después escucho un ruido de acto salir del cuarto contiguo. Era el Garaje y Terry conducía un Auto.

-¡Sube Candy!

-¿Es tuyo Terry?

-Claro…es nuestro.

-Oh, Se parece mucho al que tenías en Londres. Bueno sin todas las cosas que tenía adaptadas.

-Sí, es el mismo modelo.

Disfrutaron de su comida en Restaurante de la zona. Luego pasaron el resto de la tarde contiguo a un parque cerca de Midtown. Había pocas personas debido a que la tarde estaba terminando, sin embargo Terry se sentía inquieto.

-Sera mejor que nos vayamos a casa.

-¿Tan pronto?- Candy se levantó, pero no dijo más. El rostro de Terry resultaba ser un acertijo para ella- ¡Esta bien!...

A la mañana siguiente todos los actores se encontraban estudiando sus guiones y ensayando para las próximas grabaciones. Terry aun sopesaba si hablar con Robert o dejar las cosas como están, aunque no pasó nada, no quería tener problemas futuros.

Se realizaron varias grabaciones desde las 8 a las 10 de la mañana aprovechando el clima que se necesitaban en las escenas y se disponían a descansar.

Un hombre muy elegante, alto de unos 35 años de tez blanca, ojos cafés y cabellos castaños conducía un auto lujoso que se estaciono justo frente a la compañía. Salió de este y abrió la puerta de atrás.

-Buenos días

-Buenos días Señor ¿Qué se le ofrece?- todos miraban con curiosidad de saber quién era ese tipo bien vestido.

-Estoy buscando al Señor Robert Hathaway o a la Señora Susanna Marlow. Necesito hablar con alguno de los dos.

-Oh, bueno díganos quien los busca.

-Harry Mcgregor, de hecho no sé si me recuerda, dígale que soy el esposo de su ahijada.

-Yo….mejor sígame. Lo llevaré hasta donde se encuentra- el hombre caminó tras de Judith mientras que la otra con quien conversaba se quedó allí esperando.

-Señor Robert

-¿Qué sucede muchacha?

-Eh…. un señor de nombre Harry Mcgregor le busca.

-¿Harry Mcgregor? ¿Dónde he escuchado ese nombre?- dijo pensativo

-Dice que es el esposo de Susanna.

-Oh, si ya lo recuerdo Harry Mcgregor…. ¡Hazlo pasar y gracias.

-Señor Mcgregor, que gusto de verlo por acá, dígame que se le ofrece, pero siéntese. Disculpe mi intromisión, pero supe que usted y Susanna tienen sus diferencias y se están divorciando.

-¡Lamento decirle que no ha sido así!. Quizás le de ese gusto, pero le quitare a mi hijo.

-¿como?

-Lo que escuchó Señor Hathaway…Susanna es una desnaturalizada que abandonó a su hijo. Este niño que cargo en mis brazos es hijo de Susanna y mio.

Continuará...


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