un corto capítulo que espero sea de su agrado.


-¡Lamento contradecirle!...Aunque quizás tenga razón y le dé el gusto del divorcio, pero no así que se quede con mi hijo- Robert no entendía - le quitaré a mi hijo y no dejaré que lo vea nunca más.

-¿Qué dice?

-Lo que escucha Señor Hathaway… Este niño que tengo en mis brazos es hijo mío y de Susanna.

-¡No puede ser!..¿Por qué nunca me dijo que tenía un hijo? no sé por qué tiene que ocultarlo…


Inicio flash back

-Señora Marlow. ¿Dónde está Susanna?

-¿Harry?...

-Sí señora soy Harry Mcgregor y por favor llame a Susanna.

-Bueno, es que no sé donde está. Es decir vino a verme, pero no hablamos de nada más….

-Me dijo que usted estaba muy grave de salud. No pude acompañarla porque no podía desatender mis negocios en Canadá, me dijo además que estaría con usted hasta que estuviese bien…y es obvio que no podía oponerme...pero, ¡No sé qué esta pasando con ella!

-¿Yo?…bueno…

-Por favor dígame la verdad. No me mienta usted también Señora Marlow.

-No lo entiendo, Señor Harry, yo…yo si he tenido problemas de salud, pero, nunca….no he estado grave. Realmente no entiendo que está pasando entre ustedes. … Susanna….Susanna me dijo que se están divorciando y quizas...

-¡No puede ser!, ¿ell dijo eso?, nosotros nunca hemos hablado de divorcio, pero seguramente no le dijo que tiene un hijo que ha abandonado.

-¿Qué?... ¿Qué? -¿Su hijo? – Preguntó la mujer totalmente asombrada dando un salto - ¿tengo un nieto?, pero ¿Por qué nunca me lo dijo?

- Muchas veces me pregunté eso y quise respetar su decisión. Pensé que al ir a visitarla se lo diría, porque usted estaba grave de salud….. Dejé que viniera cuando aún nuestro hijo es muy pequeño, apenas no cumple su primer año. En principio teníamos comunicación y me decía que usted todavía estaba muy mal y que le diera más tiempo y la comprendí, pero hace un mes que no sé nada de ella. No me contesta las llamadas ni responde mis mensajes y ahora usted me dice que habló de divorciarnos. ¡Esto me tiene desconcertado!

-De verdad que lo siento Harry, pero no sé dónde está mi hija, lo único que sé es que visitaría a su padrino, pero no sé nada más...

-Su padrino, ¿el dueño de Stratford?

-Sí, talvez tenga alguna idea dónde está, porque Susanna conmigo no volvió a hablar desde entonces- dijo con tristeza- Ahora que recuerdo, Robert me llamó para decirme que no me preocupara por ella, que estaba bien…..mi nieto, Señor Harry, yo quiero conocer a mi nieto.

-¡Espere un momento!- hizo una llamada y en un instante alguien golpeó la puerta. Esa persona entraba con el niño en brazos quien dormía placidamente- es su nieto Señora Marlow, el hijo que su hija oculta y no sé ¿por qué?- El pequeño Henry era un niño de cabellos castaños y había heredado los ojos de su madre.

-¡Qué niño tan hermoso Harry!... es mi nietecito.

-Si, Señora se llama Henry Mcgregor Marlow.

Fin flash back


-¡No puedo creer todavía lo que usted me está diciendo!- dijo indignado- ¿Cómo pudo ser capaz de dejar a su hijo? En principio dije que no quería meterme en sus asuntos, pero esto cambia las cosas.

La puerta se abrió intempestivamente poniendo a los hombres de pie. Robert había mandado por Susanna sin que se le dijera absolutamente quien la esperaba. Era obvio que la rubia ojiazul había quedado sin habla.

-¡Hola Susanna!- dijo el hombre con el niño en brazos- ¡Hemos venido por ti!- en el rostro de Mcgregor se dibujó la furia que contenía.

Cuando pudo encontrar su voz solamente dijo -¡Harry!...yo…

-¡Mami!, ¡Mami!- exclamó el niño que empezaba a sentirse inquieto- Susanna entonces estaba absorta viendo a los hombres, tenían rostros indescifrables. Luego cargó al niño como si tan solo fuera una máquina y su mirada se perdía entre la nada y el bebé.

-¡Creo que me debes una explicación! – Exclamo Robert con rostro serio- ¿Por qué me ocultaste todo esto? sobre todo a tu madre... ¡Me has decepcionado!

-¡Padrino!- Susanna no podía hablar como si su lengua estaba amordazada.

-¡Esta bien!, no quiero avergonzarte Susi... No me digas nada…. pero será mejor que los deje a solas y ustedes arreglen sus cosas.

-¡Señor Roberto no es necesario!. No quiero seguir interrumpiendo su lugar de Trabajo y tampoco pretendo obligar a Susanna a nada, solo quiero arreglar el asunto de nuestro hijo.

-Yo…yo prefiero hablar contigo fuera de este lugar.

-Traje mi auto y me parece lo mejor.

El matrimonio Mcgregor salía de la oficina de Robert ante las miradas curiosas de todos los que estaban alrededor, pues la presencia de ese hombre era difícil que pasara desapercibido. Abordaron el lujoso auto y el niño se había dormido en brazos de su madre. el vehículo tenía adaptado una silla en donde el niño podía dormir. Susanna miraba a través de la ventana en silencio. Sabía que no tenía justificación su actuar mientras y su corazón parecía que se le iba a detener el rostro de Harry mientras conducía denotaba un visible gesto de enojo, pero, ¿Qué esperaba Susanna, que nunca Harry llegaría a buscarla? se escudó a que el hombre se mantenía de cabeza en sus negocios, pero ¿acaso un hijo no es suficiente para mover a cualquiera a hacer lo que sea?. Quien sabe en qué mundo vivía la bella Susanna.

-Pensaste que nunca daría contigo! ¿Cierto? ¿Cómo fuiste capaz de engañarme Susanna?- seguía en silencio- ¡Sigues sin querer hablar!…No entiendo qué te he hecho para que te comportes de esa manera, yo no importo, pero el niño, él no tiene que pasar por esto, sufrir tu abandono…es un niño muy pequeño y necesita de su madre ¿Es acaso que no te dolió cuando lo sacaste de tus entrañas?- seguía en silencio y su mirada en un punto fijo en la nada-¿No tienes nada que decir? A tu madre y padrino les dijiste que nos estamos divorciando y les ocultaste que el niño existía- Ella entonces giró su rostro y le lanzó una mirada fugaz-¿es eso lo que quieres? ¿Realmente quieres divorciarte?, conmigo tienes todo lo que siempre has deseado; dinero, posición, una familia. ¿Qué más quieres Susanna? ¿Qué más puedo darte? ... ¡Háblame por Dios! –cansado de hablar y ella ni una palabra- ¡Bien te daré el divorcio!, aunque te ame como te amo y como le dije a tu padrino no te obligaré a que estés conmigo, pero un juez determinará lo que concierne a nuestro hijo.

Lo que Harry le proponía a Susanna por donde fuere no perdía nada, era una buena oportunidad. Harry le ofrecía compartir la custodia del niño una vez divorciados y pasarle una buena pension mientras no volviera a casarse.

-Déjame pensar….

-¿Qué? – Detuvo imperiosamente el auto temiendo haber sido imprudente- ¡No sé qué es lo que tienes que pensar! Desde que abandonaste todo y me mentiste es porque ya habías tomado tu decisión y si fuese un mal hombre te lo quitaría todo y bien sabes que puedo hacerlo, pero...lo único que quiero es que mi hijo este bien Susi- el silencio de ella lo exasperaba y continuó en marcha hasta llegar a una zona Residencial Harry desde mucho antes de conocer y casarse con Susanna tenía esa casa en la zona del times Square . Allí regresó cuando llegó de Canadá, país donde tenía la mayoría de sus negocios y que había dejado a cargo de su asesor financiero mientras arreglaba su problema familiar. Entraron y luego de llevar al niño a su habitación la conversación continuo en la recamara. Harry no desistiría hasta que ella le dijera que quiere de todo, que espera.

-En realidad has sido un buen hombre….soy yo, la que no me siento conforme con todo esto…no sé.

-¿Ya no me amas?- preguntó temeroso- ¿Qué hice para que me dejaras, para que nos abandonaras? Si quieres trabajar en el Teatro, está bien no me opondré, pero dime ¿qué hago para que estés con nosotros?

-Yo….no lo sé Harry, si te quiero, pero no sé qué sucede conmigo.

-¿Amas a otro hombre? ¿Es eso?... ¡dímelo por favor!, si es eso te aseguro que no te molestare más, aunque eso me rompa en elma, pero lo entenderé, al menos trataré de entenderlo- en ese instante se lanzó a sus brazos y lo besó apasionadamente, pero el hombre tuvo que apartarla de sí- ¡No Susanna, esto no lo podemos arreglar de este modo!. Sería inmadurez de ambos caer en esto, no…aunque no puedo negar que en estos momentos me estoy muriendo por hacerte el amor….- se encaminó unos pasos hacía la salida de la recámara- yo dormiré en la otra habitación…piénsalo…si tú decides estar conmigo tiene que ser completa, mía, sincera, de lo contrario no quiero nada de tí- ¿Será que Susanna tenga escapatoria? En sus manos estaba decidir el rumbo de su vida. Harry se lo estaba poniendo muy fácil y hasta podría pensarse que no la amaba, pero no era así, la amaba tanto que se le dasgarraba el corazón porque pensó que su matrimonio era para toda la vida y que juntos velarían por su hijo, pero todo lo hacía por ella misma, por su hijo y por todo lo que significaba, pero Harry Mcgregor es un hombre que no suplica amor, por más que la adore.


Ella se mantenía en silencio esperándolo en la recámara. Cuando lo vió por el espejo atravesar el marco de la puerta clavó su mirada en él y quedó sin aliento. Nunca dejaría de admirar la belleza de ese hombre. Se sentó a su lado mientras ella arreglaba su hermosa cabellera dorada y dejaba al descubierto aquel cuello blanco que ansiaba saborear. -¡Estas preciosa!- le sonrió mostrando esa sonrisa que amaba y esa voz tan dulce que le hacía que su corazón se agitara.

-¿Cómo te fue hoy Terry?- preguntó sintiéndose apenada por la intensidad con que la miraba. No dejaba de sentir ese pudor aunque su matrimonio tuviera miles de eventos o encuentros apasionantes.

-Muy bien amor. Estamos por finalizar las grabaciones de la película. Luego de eso descansaremos por algunos dias. Vendran más ensayos, me siento muy feliz por todo. Tengo lo que siempre he querido, lo que me gusta hacer junto a tí mi amor. ¿Qué más puedo pedirle a la vida a Dios?- se acercó a ella buscando sus labios y fundirla en un profundo beso lleno de amor.

-Oh, me alegro mucho por ti Terry. ¡Has trabajado mucho mi amor!... y me siento orgullosa de ti, porque tambien has sabido luchar por lo que quieres...como no amarte por todo eso. No se si esto sea la felicidad Terry, pero solo quiero estar contigo, junto al hombre que amo con todas mis fuerzas- se abrazó a su cintura sientiendo sus brazos fuertes y protectores.

-He pensado cuando nos mudemos en contratar a alguien para que se ocupe de la casa, necesitamos a alguien que nos ayude.

-Yo puedo con todo Terry…

-Amor, todos los días te levantas muy temprano y también debes prepararte para tu trabajo. Tú también te cansas.

-¡Déjame atenderte!

-Tú me atenderás todas las noches, con tus mimos, con tus caricias y todo lo que me das en esas noches.- al recordar esas noches se sonrojó - ¡Me gusta cuando te pones así!... ¡Me encantas!- acarició sus cabellos y besó sus labios otra vez, se separó de su boca y apenas con aire delineó con sus dedos esos mismos labios. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿Quién diría que ahora no podría vivir sin ti?- volvió a tomar esos labios ya no con suavidad, sino con fuerza y con pasión. Candy sabía que luego de eso no podría detenerlo y era el momento.

-¡Terry!…Terry…espera que tengo que decirte algo.

Con ronca voz dijo- ¿No puede esperar?

-No, no puede esperar Terry….se trata de un viaje que tengo que hacer al Jackson Memorial de Miami, será un par de días, es para ver al personal de enfermeras que se tomarán para la capacitación que debo empezar pronto.

-¿Cómo?...no puede ser Candy, y ¿Cuándo debes ir?- se escuchó con tono molesto

-Mañana- soltó sorprendiéndole y no era para menos. Desde que se habian casado no ha habido una noche en que no durmieran juntos.

-¿Mañana?

-Si, por eso te dije que no podía esperar... Saldré temprano para entrevistarme con las muchachas

-¿No puede ir otra persona? ¿No es más fácil que las escojan por alguna base de datos y las llamen una a una?

-¡Terry! debemos ver las calificaciones por el desempeño de las muchachas... Amor, el trabajo de una enfermera es así y debemos ir donde se nos asigne. ¡Es Miami y no Londres Terry! - dijo poniendo sus brazos en jarras -solo será un par de días. ¿Qué le puedo decir al director? ¿Que mi marido no quiere que vaya?

-Oh, no amor claro que no, pero, ¿por qué tú?

-Y, ¿Por qué no Terry?- lo miró frunciendo su ceño- ¡No puedo cuestionar a mi superior sobre eso!, ya te dije que solo serán dos días amor, te prometo que pensaré en tí esas noches y….

-Me las compensarás por el doble- se acercó de nuevo insinuante y tomando lo suyo de una vez. su sonrisa se amplio y la besó de nuevo.

-¡Contigo no se puede hablar seriamente!- acomodó sus brazos alrededor del cuello de su marido.


Al dia siguiente se levantó temprano como de costumbre preparó el desayuno y alistó una maleta pequeña con poca ropa para emprender su viaje, en principio aunque sabía que le tomaría mucho más tiempo tomar el autobús, no le importaba porque esa llegada a Miami quería alargarla lo más que se pudiera, pero solo tenía dos días y entonces en el hospital decidieron que abordara el avión, que era el transporte más rápido y que se hospedara en un hotel del lugar del cual ya habían una reservación. Tenía que hacerlo porque la otra opción era quedarse por seis meses en es el Hospital Jackson Memorial, cosa que no sabría de qué manera lo enfrentaría, pero que tendría que hacerlo por su trabajo en la ciudad de haber sido posible.


Mientras tanto en la Compañía Stratford Susanna se presentó para hablar con Robert, le dolía mucho sus palabras y la cara de decepción del hombre cuando descubrió su mentira.

-Padrino, ¿puedo hablar con usted?

-¡Entra!- se levantó de su silla y se encaminó a la ventana junto a su escritorio.

-¿Con quó mentira vendrás ahora Susanna?

-Ninguna Padrino y perdóneme por favor, pero es que pensé que era la única opción que tenía para poder trabajar en este lugar.

-¿La única opción? ¡Te ofrecí el área administrativa!, pero tu quisiste a toda costa estar en la actuación, cuando sé que entraste sin tener una pizca de amor ni talento. No entiendo a qué opción te refieres. Aunque me hubieses dicho la verdad, yo estaba dispuesto a brindarte mi apoyo aunque no lo necesitaras. Sin embargo no me molesta tanto eso sino el hecho de que negaste que tenías un hijo y que lo habías dejado con tan solo unos meses de nacido. Eso es lo que no puedo entender de tí... Tu padre que fue mi gran amigo desde la adolescencia fue siempre un ejemplo para mí porque siempre se caracterizó por ser un hombre responsable en todos los ámbitos de su vida y sobre todo con su familia, siempre veló por ti incluso al morir pensó en ti, sabiendo que eras mayor de edad te confió a mi cuidado.

-Lo se….

-No, tú no sabes nada Susanna. Has crecido queriendo tener todo y ahora que lo tienes, dinero, esposo, familia…los abandona como si no valieran nada. Esa no es la niña, la Susanna que conocí.

-Ya no más …..Por favor perdóneme….le prometo que….

-¡No!..., a mí no debes prometerme nada….debes prometerle a tu hijo que no merece menos de ti, a tu esposo que ha sido un buen hombre y sobre todo haz una promesa a ti misma de ser una buena madre y esposa. Las puertas de mi compañía están abiertas siempre para ti, porque te quiero mucho como si fueses mi hija, esa que no pudo tener mi esposa, pero debo aclararte algo y sé que esto te va a sorprender tal y como me sucedió a mí cuando lo sospeché.- Susanna levantó su rostro que segundos antes miraba fijo el suelo- Soy un viejo, pero no un tonto y puedo ver cuando algo no esta bien, no soy experto en el comportamiento de las personas, pero hace un tiempo observé algo que no quise abordar al instante, porque quería comprobarlo con mis propios ojos y cuando lo hice no sabes cómo ardí en furia, pero me contuve... porque te quiero mucho y quise darte una oportunidad que recapacitaras.- el corazón de la mujer sentía que se le saldría de su cavidad- También esperé que Terry me lo dijera, pero nunca se atrevió y le entiendo, es un caballero y no quiso desenmascararte ante mí y con eso me di cuenta de la calidad de hombre que es ese muchacho. No dije nada aun sabiendo que podías perjudicarlo en su matrimonio. Entonces había decidido hablar con Terry para que me dijera las cosas... ¡Debía ponerte un alto! algo que debí hacer desde un inicio, no fue así ilusamente creyendo en ti. Nunca me imaginé todo esto. Cuando llegó tu marido y me dijo que ustedes ni siquiera habían hablado de divorcio me dije a mi mismo que entonces eran malos momentos que se podían remediar y quizás por eso buscabas en quien refugiarte buscándote serios problemas que obviamente nunca lo permitiría ni estaría de acuerdo, pero lo que no puedo entender es el hecho de que...de que ocultes a tu hijo y lo abandones, eso sí es algo que no lo puedo concebir en mi mente.- la cara de Susanna ardía en vergüenza, si, ante Robert sentía pena por su comportamiento- si piensas volver como ya te dije lo puedes hacer, pero como una mujer de respeto, como la mujer de tu marido que eres, si no …..Mejor no vuelvas.


Estaba cansada a pesar de que su viaje fue rápido en comparación a haberlo hecho por tierra. Quería inmediatamente descansar, pero temprano aún y tenía que presentarse en ese momento ante el Director Kentz Stevenson un hombre de 50 años de edad con una vasta experiencia desde sus años jóvenes en el ejercicio médico, podría decirse que era un genio de la medicina, pues no en vano llevaba más de 20 años como director del Jackson. Eran las 10 de la mañana y con su pequeña maleta en mano se dirigió al hospital. Ya después tendría tiempo para descansar.

-Buen dia…soy Candice y vengo del Hospital Jacobo. Por favor ¿puede decirle al Director...Stevenson que ya estoy aquí?

-Oh si, la esperábamos, un momento por favor…le avisaré al Director- La mujer regordeta se levantó de su lugar y se dirigió a las oficinas contiguas al área de subsidios- Pase enfermera Candy.

-Gracias

El hombre se encontraba de pie revisando unos documentos que había dejado pendientes de firma, pero al ver a la bella Rubia de ojos verdes, los abandonó nuevamente.

-¡Candice White!... ¡es un placer tenerla aquí!, me da inmenso gusto de conocerle.

-¡Doctor Stevenson el gusto y placer es mío!

-Pero por favor siéntese-lo hizo justo frente al director que aún se mantenía en su escritorio, ella había fijado su mirada en esos ojos grises- Habría querido en principio que usted viniera hasta acá a capacitar a mis enfermeras- Candy por un momento palideció- sin embargo no veo ningún inconveniente que ellas vayan hasta Nueva York, no puedo enviarlas a todas y por esa razón es que puse mi condición y solicité su venida, de esa forma usted hace la selección llevándose únicamente a las que califiquen por supuesto.

-En realidad fue una condición que me favoreció mucho- pensó susurrando.

-¿Cómo dice?

-Que así se hará Doctor Stevenson. El tiempo que tengo será suficiente para hacer mi selección.

-Bien, entonces dejo en sus manos a mis muchachas y por favor me avisa cuando todo esté listo.

-Perfecto, por ahora convocaré a una reunión para hacerles participe que pronto voy a llevar a cabo algunas pruebas.

-Le diré a Lucy que haga esa convocatoria, usted puede esperarlas en la sala de reunión. .¡Vamos que le indicaré el lugar!

A los pocos minutos todas las enfermeras hacían su arribo al salón de reuniones. Ya tenían conocimiento que llegaría una enfermera quirúrgica en busca de nuevas que lleven el curso de instrumentistas. Candy pasó varias horas con las mujeres haciendo un sinnúmero de Dinámicas y prácticas necesarias, si bien no era el curso todavía, las preguntas abarcaban sobre conocimientos basicos del uso de instrumentos con fines quirurgicos. Habían enfermeras que no tenían idea de ello, porque no les había tocado nunca asistir una Cirugía, pero Candy tenía una propuesta a futuro para esas chicas o bien les enseñaría posteriormente o las mismas que van saliendo les transmita a las que menos saben, pero bueno eso era algo que maquinaba en su mente.

-Muchachas, esto no es la decisión final. Hay algunas que no pasan las pruebas y es de entenderse, pero no quiere decir que no puedan ser enfermeras de Cirugía. No, no podemos pensar que así sea. Las que aprueben saben que iran hasta Nueva York y estarán bajo mis enseñanzas.

-¿Tu?, pero si eres muy joven- dijo una enfermera de más de 35 años- ¿Dónde obtuviste tus estudios?- la enfermera se mantenía escéptica a aceptar que esa chica podría saber sobre el uso de los instrumentos en la asistencia quirúrgica.

-¿acaso tiene uno que ser una vieja para tener experiencia?. claro que no- dijo otra de las enfermeras que veía de manera amable a la Rubia.

- …. Pronto cumpliré 27 y estudié por tres años en la universidad del Hospital Royal En Londres

-¿En serio?- preguntó la de mirada afable, pero no por incredulidad, si no por haber estado en Londres.

-Sí y….. No he venido por cumplir algún capricho, lo he hecho porque fui asignada y tengo estudios y experiencia sobre esto.

-¡Oh, no por favor, disculpa si te ofendí – dijo la enfermera - pero es que….- habló la primera

-No lo sentí así. ¡Te lo aseguro!, pero quiero que sepan que me enorgullece estar aquí con ustedes y llevar a cabo esta capacitación, porque además quiero que ustedes conozcan y se nutran de todos esas técnicas que aprendi y que me ha llevado hasta la actualidad ser la jefa de enfermeras quirurgicas del departamento de Cardiología.

Las mujeres la observaban con asombro y respeto. Candy no solo había estado en Cardiología, también estuvo con los médicos especializados en problemas como el que tuvo quien ahora es su Esposo. Candy estudiaba. Le gustaba obtener información, siempre buscaba cuanta pudiera y estar al tanto de todo.

El dia fue agotador después que estuvieron en el salón, candy ya las demás fueron al área de la enfermeras instrumentista para hacer un último informe, necesitaba saber que tantos instrumentos conocían y al menos su utilización básicamente. Algunas de ellas habían asistido en cirugía por alguna emergencia sin tener pleno conocimiento, por eso era imperante que tuvieran un nivel avanzado . Candy había aprendido muchísimo, pues era una muchacha muy capaz en su profesión. Alguna vez le propusieron estudiar medicina, pero la enfermería era su fuerte.

-El dia de mañana les diré los nombres de las enfermeras que deberán ir a Nueva york. Nos reuniremos a las 9 en el salón- Candy se despidió del Director y salió del hospital rumbo al hotel de la zona. Eran las cinco de la tarde y el sol estaba empezando a debilitarse. Mientras caminaba por las calles miraba a todos lados como si tuviera miedo de encontrar a alguien que no deseara ver, sabía que él se encontraba en esa ciudad, tiempo atrás lo supo por los diarios, su familia había adquirido una cadena de hoteles en Miami y no podría saber si al que iba estaría entre ellos.- Sería una jugada cruel del destino que lo encontrara en ese lugar. Lo más probable es que aún se dedique a derrochar el dinero de su familia- se dijo en su interior.

Entro y pidió buscar su nombre y en efecto su estadía por dos días estaba registrada. Le entregaron su llave y subió por las escaleras, moría por llegar a su habitación ducharse, comer algo y descansar hasta el dia siguiente en que volvería a su trabajo. Revisó su celular y vió un par de mensajes de su Esposo del cual uno ya lo había contestado en su momento"He llegado bien mi amor... todo va excelente". El otro mensaje le pedía que lo recordara siempre- sonrió ante su ocurrencia. No necesitaba que lo escribiera. Candy lo amaba con todo su ser, que difícilmente podría olvidar a ese hombre que se le había metido en el alma, el corazón y la sangre.-"No podría hacerlo, mi amor" "piensa tú también en mi"- le respondió.

El dia llegó y con ello nuevas cosas por hacer. Se levantó y se fue al comedor del hotel para desayunar. El dia anterior comió poquísimo, por no decir nada en la cena y durmió prácticamente sin peso en su estómago, así que el desayuno no lo dejaría escapar, porque de verdad lo necesitaba. Se mantenía sumida en su deleite, pero se sentía observada. No deseaba caer en la paranoia de creerlo. Terminó su desayuno tranquilamente y subió a su cuarto de hotel para lavarse los dientes y aplicarse un poco de perfume. De nuevo vestía su uniforme de enfermera. Al entregar sus llaves giró para continuar su camino – ¡Oh, por favor disculpe!, estaba muy distraída y no pude verlo...¿Le he lastimado? – dijo mientras recogía con ayuda de ese hombre su portafolio y las hojas que se habían desparramados al caer el objeto. Cuando levantó su mirada para ver al hombre se quedó sin habla y quiso salir corriendo en el momento. La sostuvo con fuerza con una miraba inquisitiva.

-¡Buen dia querida Candy!- no respondió, el dia no empezaba siendo bueno para ella- seguía sosteniéndola con una sonrisa cínica y maquiavélica. Candy vió esos ojos y tuvo miedo.

-¡Suéltame!, por favor ¡Debo irme!...

-¿Por qué sigues siendo arisca?...- susurró- ¡Sigues estando tan bella como antes!, diría que mucho más. Tu rostro es tan bonito Candy, siempre me ha gustado.- le acarició

-¡No, me toques!- dio un manotazo quitándole de encima sus manos.

-¡Sigues siendo la misma de antes! No has cambiado nada- pudo soltarse y terminar de salir hacia la calle para abordar un taxi, quería alejarse lo más rápido de allí. Lamentaba no llevar consigo su maleta terminaría rápido con todo y e irse ese mismo día, no vivir con la tensión de que podría aparecerse por el hotel. Se fue calmando cuando sabía que ese hombre no haría un escándalo en ese lugar.-Vamos Candy, no deberías temerle a ese tipo, no hará nada que perjudique el apellido de sus padres- dijo así misma mientras iba en el interior del auto.

-¡Servida joven, hemos llegado al hospital!

Caminó rápidamente, tenía un par de minutos de retraso y Candy había aprendido a ser puntual, pero lo sucedido obviamente la sacó de su órbita, si bien era una posibilidad entre mil, el caso es que pasó y seguía siendo tan desagradable como antaño, casi 10 años cuando todavía era casi una niña.

-¡Lo que me cuentas no lo puedo creer Neal! ¿En verdad la has visto? ¿Y que hace en Miami? ¿Lo sabes?

-¡Deja de preguntar tanto!...

-Pues habla de una vez...

-¡Supongo está en el hospital Jackson! es el que está más cerca del hotel donde la ví, pero no lo sé pudiera estar en otro, iba con su uniforme de enfermera

-Sigue de enfermera, eh?…. cuando supe que lo sería no lo creí...Lo recuerdo cuando la vi en aquel hospital de Chicago ¿Y qué piensas hacer?...te sugiero que dejes eso…

-¿Te estás escuchando? ¿Ya lo olvidaste?

-No, claro que no lo he olvidado…..por su culpa lo perdí…perdí a mi novio.

-Ja ja ja...¡En realidad nunca fue tu novio!, tú eras la que te lo acreditabas como tal- reía a carcajadas y ante su hilaridad ella solo pudo decir:

-¡Claro que lo era!, lo que pasa es que era muy tímido para decir las cosas, pero siempre venía a visitarme.

-Eso no significaba que lo fuera, ¿se te olvida que éramos parientes? era nuestro primo político y nunca le ví que estuviese enamorado de ti, Eliza ...Ah, y recuerda que las visitas de Anthony se hicieron más frecuentes a raiz que la conoció...¡No la molestes!

-Bueno, sí, pero, pero ¿No me digas que todavía sigues con la estúpida idea de estar enamorado de ella? tan solo era una chica que ni ella misma sabía de donde venía, llegó a nuestra casa a trabajar de sirvienta para luego robarme a mi novio... ¡Maldita Candy!, por su culpa… ya no está- dijo mostrándo una mueca de rabia y dolor en su madre hizo bien en echarla, por buscona y entrometida.

-¡Ya ves que eso no sirvió de nada!. ¡Ellos seguían viéndose!- Candy había sido echada de esa casa cuando los señores se dieron cuenta que Anthony se habia enamorado de Candy y buscó empleo en otro lugar. Ella tan solo tenía 16 años cuando llegó a esa familia y estuvo con ellos por más de un año.

- Cuando se hicieron novios, Anthony me lo restregaba paseándose por todos lados con ella. ¡Ella me lo quito Neal!. Estoy segura que si nunca hubiese aparecido aqui, Anthony estuviese vivo... Nunca olvidaré que por su culpa murió en ese accidente de auto y todo porque esa tarde había quedado en ir por ella.

-¡No puedes culparla por eso!...ella ni siquiera...

-¡Claro que si!, todo ha sido por esa maldita sarraspatrosa.

-Candy ha cambiado mucho… ya no es aquella insignificante chica que llegó a nuestra casa buscando trabajo, ahora es una mujer muy atractiva, con decirte que cuando la vi, no podía creer que fuese ella, me dediqué a observarla y no tuve dudas…si la vieras te sorprenderías….¡Esta hermosísima!

-¡No me interesa!...- dijo luego meditando- aunque pensándolo bien deberíamos averiguar más de ella y jugar un poco….como en los viejos tiempos.

-No, si hubiese sabido que esa seria tu respuesta, no te habría dicho que he vuelto a verla.

-¡No te entiendo!, ¿ahora eres tú quien me pide eso?...¿Me estás ocultando algo Neal?.

-Tú y tus momentos de paranoia… ¡Claro que no oculto nada Eliza!, es solo que…. Es solo que ha pasado el tiempo y no somos más aquellos chiquillos.

-¿A dónde vas?- preguntó mientras lo observaba tomar su chaqueta -¿No esperaras a mamá?

-A mi apartamento. Dile a mi madre que...que me cansé de esperarla, como siempre no se encuentra.

Salió de la mansión con una idea clavada en su mente, buscar a Candy sea como fuere. Iría al hospital a preguntar por ella. Si estaba fija en la ciudad eso sería mucho mejor, si no ya encontraría la forma.- Esta vez Candy…¡no te me escaparás¡….¡Te lo juro!- dijo para sí con una sonrisa quebrada en su rostro.

Continuará...


Gracias por sus comentarios.

Notitas: Quiero aclararles algo sobre este capitulo. iran saliendo personajes conforme la historia, personajes que ya conocemos en la verdadera historia de Nagita. En mi historia Candy nunca ha hablado con nadie sobre ese pasado por cosas , ni siquiera con Terry lo ha hecho que ahora es su Esposo, porque en cierta manera le duele recordar y revivirlo. Asi que en algun momento tendra que salir todo eso.

Letty no te has perdido, la intervencion de los hermanos tenia que ser asi para darle el toque de curiosidad. Ahora se comprende que Candy no aceptara que Terry quisiera morir, cuando habian personas que no sobrevivian a un accidente.