Espero sea de su agrado.


Nueva York

-¡Terry!... sé que estás de salida...

-Señor Robert…

-Te necesito en mi oficina, ¿Puedes darme un poco de tu tiempo?

-Arreglo algunas cosas y enseguida estoy con usted- El llamado de Robert lo había dejado pensativo y minutos después se encontraba frente al director. Al entrar, el mayor le sostuvo la mirada- Bueno Señor aquí estoy...

-Por favor toma asiento...Disculpa que estropee tus planes, pero -La seriedad del Castaño era tan notable - Creo que... Tú, ¿Tienes algo que decirme, verdad?

-¿Yo?….no... Señor...

-¿Estás seguro?- los ojos de Terry se centraron en un punto fijo en el suelo

-Bueno...¡No entiendo!

-Lo sé todo... Solo quiero decirte que aunque quizás no lo creas por el vinculo que me une a Susanna, que entiendo tu silencio y que te es difícil decirme crudamente como son las cosas...¡No bajes tu mirada!, no tienes por qué, siempre demostraste respeto y fuiste un caballero... Tu esposa debe sentirse muy orgullosa de ti.

Inicio flash Back

- ¡Suéltame Susanna! ¡Déjate de estupideces!…. Hay que llamar a un médico para que te revise- El director salía de su habitación y logró verlos cuando entraban a la habitación de ella. No quería dar crédito a ciertos chismes que anteriormente había escuchado y lo que sus propios ojos habian observado esporádicamente y, aunque sabía perfectamente por boca del muchacho el amor por su esposa, pero no podía estar seguro de ella, además estaba en juego su negocio y él sabía separarlo de sus afectos. Se detuvo pensando si era correcto lo que haría y a pasos lentos sientiendose aún no seguro lo vió salir airado, dando un fuerte portazo al salir.

Fin de flash back

-No acostumbro a hacer este tipo de cosas, pero no podía permitirlo por la reputación de mi Empresa. Tantos años de esfuerzo y trabajo no podían venirse abajo tan solo por un simple capricho. Aunque la quiero mucho, soy un hombre serio en mis negocios y las cosas me gustan que estén cada uno en su sitio, como es debido, pero bueno olvidemos todo esto ya.

Candy terminaba con el listado de las enfermeras que irían a Nueva York. Había finiquitado todo y hablado con el Dr. Stevenson. La fecha en que empezarían el curso seria mediadios de la próxima semana para que las muchachas tuvieran el suficiente tiempo de arreglar sus cosas y emprender el viaje. Por lo pronto finalizó con la selección. Eran las dos de la tarde y pensó que era suficiente tiempo para poder viajar no le importaba perder la noche del hotel, pero de pronto recapacitó y se prometió asi misma que debería dejar de sentir ese miedo que es lo que hacía fuerte a quien lo provocaba.

Pensaba que no existe nada que él no pudiera obtener y a Candy, a ella había resultado difícil tenerla, se empecinó desde entonces cuando usando su fuerza bruta quiso doblegarla para llevar a cabo su sucio acto. Cuando Candy se fue a Londres hubo perdido su rastro, pero no su insistencia y cuando volvió a encontrarla por azahares del destino se dijo entonces que éste estaba de su lado-¡Candy!, ¡Candy!- lo había escuchado, pero hizo caso omiso. La repulsión y el asco que le producía de tan solo sentir que estaba alli era irrefrenable. Siguió caminando con el estómago revuelto al recordar que habria pasado si Neal hubiese saciado sus asquerosas pretenciones- ¡Vamos Candy!, puedo llevarte hasta el hotel.

-¡Déjame en paz! ¿Cuándo entenderás que detesto tu presencia?...Deja de perseguirme si no quieres que...a tu familia no le gustará saber...

-¡No te creerán!, ¿Piensas que mis padres creerán lo que tenga que decir alguien como tú?

Candy sonrió con amargura, repulsión y furia. ¿Cuándo aprendería ese hombre que su presencia le asqueaba? ¿Qué es lo que pasaba por su mente cuando la quiso forzar en aquel tiempo valiéndose de su necesidad? Ilusamente creyó que ella caería rendida a sus pies, pero se topó con piedra en ese aspecto. La vida misma le enseñó que en la vida siempre hay que ir con la frente en alto y valerse con lo que uno posee y dentro de lo que tenía desde niña trataba de ser feliz.

-¿Y te dices llamar hombre? ¿Qué te piensas que eres?. Tendría que estar demente para que fuese posible que sintiera "algo", puedes tener posición y mucho dinero Neal, todos los caprichos que tus padres pueden darte, pero eres un pobre diablo que no se ha podido conseguir una mujer…Búscate una y dejame en paz de una vez. ¡Es increible que pienses que yo pudiera...!...¡Jamás me oyes!, no eres más que una lagartija - el comentario de Candy lo encendió en furia y salió de su auto, Candy no le mostró ningún temor, al contrario se mantuvo de pie y con su mirada clavada en aquellos ojos marrones que destilaban impotencia y rencor- ¿Qué harás?- dijo en tono desafiante y giró caminando presurosa si no es que corriendo de allí, quería llegar volando hasta el hotel tomar su maleta e irse. Extrañaba tanto a Terry y como si su pensamiento se hubiere conectado a él, le llamó al teléfono del hotel.

-Mi amor, ¿Cómo estás?- Su desagradable encuentro había dejado su corazón agitado.

-Yo….yo estoy bien Terry…solo, un poco cansada...Recién llego del hospital cariño.

-Descansa por favor Candy….¡Quisiera estar contigo!, pero tendré que aguantarme, ya mañana te tendré conmigo y, recuerda que te amo mucho no lo olvides…. ¡Amor!. -Por favor cuídate….hasta pronto mi pecosa hermosa.

-Hasta pronto ...

Tenía ganas de que le salieran alas y volar hasta donde se encontraba su amor, pero eso era imposible. Habría querido tomar el vuelo en ese instante, pero no quería preocupar a su marido con un viaje a prisa, sabía que Terry no le permitiría que viajara de ese modo, pues sería muy contraproducente cuando en el hotel todavía dispone de una noche. Esa noche fue larga. Ansiaba tanto que llegara el día siguiente y partir a New york a sus fuertes y protectores brazos. Tenía lista su maleta y le costó mucho poder conciliar el sueño, fue entrada la noche cuando al fin pudo dormir. Tendría libre el fin de semana completo para empezar la siguiente preparada para dar sus clases.

Muy temprano se encontraba acechando el lugar. No se daría por vencido y el capricho formado en su mente no desistiría en dejarlo. Había descubierto que en efecto ella estuvo en el hospital Jackson, le fue fácil averiguarlo valiéndose de su labia y su dinero, ahora se encontraba en su auto en las afueras del hotel propiamente frente al enorme portón -¡Sin duda ella tendrá que salir por esa puerta! - se dijo ansioso y una voz en su interior siguió replicándole- ¡Déjala en paz y no te metas en problemas!, han pasado muchos años- mientras sopesaba entre una y otra situación la vió a la distancia descender. Sabia que debía cambiar de actitud, pues con la reciente no lograría nada, así que las tácticas serian distintas.

Cuando Candy llegó a la puerta iba inmersa en un solo pensamiento: abordar el avión lo más pronto posible ansiaba estar con su marido. El moreno salió de su auto como si se tratara de una fiera escondida esperando a su presa.

-Buenos días Candy…¡Mi queridisima Candy!

-No, ¡Santo Dios! ¿tú otra vez?...

-Por favor….Candy...no pretendo hacerte ningún daño al contrario te pido que me disculpes por haberme portado como un patán contigo. Sé que estuvo mal, muy mal, asi que te propongo que seamos amigos.

-¿Amigos?...¿Tú y yo amigos?...ja ja ja...perdona que me ría, pero me resulta difícil creerlo. ¿Crees que voy a caer en tu estúpido juego, cuando tú y tu hermana me hicieron la vida imposible?...tú, ustedes son de las personas que no cambiarán nunca...¡Adiós! y no quiero seguir perdiendo mi tiempo contigo.

-Te estoy pidiendo disculpas...creeme….de verdad me gustaría hacer las cosas bien Candy. Por favor perdóname- la rubia hacia un gesto de negación con su cabeza- por favor acepta tomarte al menos un café conmigo….. ¡Te juro que no te molestaré más!

Empezó a caminar con rapidez pero la sostuvo con fuerza de un brazo.

-¡No tan rápido!. Ya me estoy hartando...sabes que puedo tener a la mujer que quiero, pero he dicho que te quiero a ti.

-¡Suéltame!...¡me lastimas!

- ¿Qué es lo que quieres? ¿Que te suplique?

-¡Yo solo quiero que me dejes vivir tranquila!

-Quise hacer las cosas bien, pero tú me lo pones difícil...

-¿Las cosas bien? ¿A qué te refieres?

-Tú me gustas Candy, me gustas mucho y no voy a desistir hasta que seas mia.

-¿Eh?- su rostro se mostró sombrío- ¡Esto es solo un capricho tuyo!, no tienes idea de lo que estás diciendo, yo….no… ¡JAMAS!….! JAMAS! , será mejor que te alejes de mi.

-¡No es un capricho!

-Pero no puedes forzarme a hacer algo que no quiero. ¡Suéltame!... te digo que me sueltes.

-¡No hasta que hablemos!. Te he dicho tantas veces que te amo y que me disculpes, pero sigues con tu actitud, yo puedo darte todo lo que quieras y hasta dejarias ese trabajo.

-¡No necesito nada de tí!- La sostuvo con más fuerza y la besó grotescamente lastimando su labio inferior - NO TENGO NADA QUE HABLAR CONTIGO- Se soltó de su amarre valiéndose de un rodillazo en aquella parte sensible del tipo, al verlo en el suelo eso le dió la garantía de correr y tomar rápidamente un taxi.

-¡Por favor lléveme rápidamente al aeropuerto!- el conductor vió al hombre que aún estaba en el piso -Señor, ese hombre me ha atacado, por favor apresúrese. Necesito llegar urgentemente.

-Oh, por supuesto….pero debería llamar a las autoridades, no se puede permitir eso.

-Oh, no, no debo llegar lo antes posible, mi vuelo sale a las 8 y no cuento con suficiente tiempo- Candy se encontraba nerviosa y en poco tiempo estaba en el aeropuerto y buscaba su lugar, tropezaba con lo o quien se le atravesara…. ¡Tenga más cuidado muchacha! – escuchó en voz lejana. Caminaba aturdida. Llegó a su sitio y se dispuso a tratar de descansar.

Era un poco después de las 12 del mediodía cuando arribó a Nueva York, al sentir que pronto lo vería su corazón se renovó y de inmediato salió hasta la calle para abordar un taxi que la llevara hasta su casa. Sacó el celular y tenía un mensaje.

-¡Mi amor!, te espero con ansias- Según la hora que lo envió fue antes de su viaje, pero por la premura no fue visto.

-¡Estoy aquí Terry y con muchos deseos de verte mi amor!. Tomaré un Taxi para ir a casa directamente.

-Mira al frente amor. ¡Estoy aquí!- Tenía casi una hora de estar al frente de la salida del lugar midiendo la hora aproximada de su llegada, la vió salir a la calle y tomar su celular, supuso que leia su mensaje porque sonreía y espero su contestación. Estaba alli con sus brazos abiertos como si hubiesen pasado años de no verse.

-¡Terry!..¡Terry!...¡mi amor! - se abrazaba a su cuerpo y lo besaba… -¡Te extrañé tanto! Siento que ha sido una eternidad estos días sin ti.

-¡También te extrañé Candy!…¡No te imaginas cuanto!- dijo apoderándose de sus labios que besó con ternura y luego con desesperación, pero de pronto Candy se apartó - …. Mi amor, ¿Qué te sucedió?- Vió la lastimadura.

-Oh, ¿esto?..- señaló sus labios -fue un accidente… ya sabes que soy tan atolondrada que….tropecé y...

-Mis besos te curaran….¡No te preocupes!- ella sonrió- Te besaré tantas veces sea posible para curarte mi amor- era lo que más deseaba ella para borrar el rastro.

-Terry, ¿Cómo es que estás aquí? es decir...tu trabajo.

-Sali temprano, pues las grabaciones terminaron y solicité permiso para venir por ti.

-¡Tenía tantas ganas de verte Terry!...Me hiciste mucha falta. Quería venir en cuanto terminé todo, pero te ibas a preocupar mucho...

-¡Claro que me preocuparía!. Ahora estamos juntos y tú estas sana y salva amor.

-¡Terry!...

-Vamos a Casa - subieron al auto y candy a los minutos se quedó dormida, se miraba cansada y no quiso despertarla, sin embargo tuvo que hacerlo

-¡Candy!, amor…hemos llegado- abrió sus ojos poco a poco adaptando su vista al lugar

-¡Terry!, ¿el apartamento?

-Sí, nos mudamos amor…yo me encargué de todo en estos dias, no iba a permitirlo cuando sé que estas muy cansada.

-Oh, disculpa que te dejé con todo ese trabajo a ti Terry….pero también era mi obligación.

-¡No digas eso!...somos un matrimonio y es así como funciona. Además no fue mucho prácticamente los artículos personales y nuestro guardarropa. Es más creo que es momento que se haga cambios en este.

-Terry, yo estoy bien con la ropa que tengo, no gastes el dinero innecesariamente. Sé que es muy sencilla y con lo que me has comprado es más que suficiente, cariño. Además utilizo más mi uniforme.

-Por favor….eso no es gastar el dinero innecesariamente…. ¡eres mi esposa y quiero hacerlo!.

-¡Esta bien!...contigo no puedo poner objeciones. Cuando te empeñas en algo, no desistes.

Terminaron de entrar a su Residencia en Manhattan y al abrir fue sorpresa para Candy pues todos sus amigos estaban allí.

-¡Bienvenida a tu nuevo hogar Candy!- exclamaron

-¡Que maravilla de Casa!

-Candy, tu casa esta preciosa

-Gracias Annie, Archie- le saludo con un efusivo abrazo - Hola Albert, Nicole que gusto de verte…. ¿ya se han establecido en América?

-Asi es Candy, Nicole solo está por presentar su tesis y tendrá que viajar, mientras tanto me quedaré aquí para empezar los preparativos de nuestra boda. Nicole ha encontrado un buen trabajo en una empresa prestigiosa aquí en Nueva york, probable que trabajemos juntos.

-¿Juntos?...¿Cómo asi Albert?

-Sucede que conozco a la directora del hospital Jacobo. El Hospital donde tú trabajas.

-Ah, ¿en serio?

-Sí, antes de irme a estudiar mi especialidad a La Universidad de Londres, ella fue mi mentora y una gran amiga de quienes fueron mis padres.

-Oh, ¿Quién lo diría Albert? me alegro mucho….porque entonces la oportunidad se extiende.

-Sí, hace unos días le hablé y le comenté que había regresado de Londres tras mi especialidad y que necesitaba una oportunidad, así que iré lo más pronto posible.

-¡Que bien!

-¡Hola Candy!...mira te compramos un pastel. Sé que gustas de esta exquisitez así que pensamos que de chocolate seria sensacional.

-¡Oh!, esto si es una delicia chicos. Les agradezco de verdad todo el trabajo que se tomaron para darme esta bienvenida- dijo mientras cortaba una rebanada- Gracias Archie, gracias a todos ustedes mis amigos.

-Granchester, Felcitaciones por tus exitos. Está de más decir que te ha ido muy bien.

-No puedo quejarme…me ha ido excelente.

-Solo espero que todo eso no afecte a Candy. Sabes bien que la queremos mucho y que deseamos lo mejor para ella.

-Por supuesto que lo sé, pero ¿Afectar a Candy?, ¿A qué te refieres?

-Tú sabes a que me refiero... Ese ambiente es escandaloso y quizás un poco libertino y tú pues te mueves en éste y debes estar a esa altura para obtener la fama que quieres...

-No creas en todo lo que escuches y veas Archie. No te voy a negar que sí hay un poco de todo eso, pero te prometo que...

-¡No me prometas nada!, solo te digo que nunca la lastimes. Nosotros solo deseamos que ella sea feliz y si eres tú su felicidad entonces no hay nada que decir.

-Así será...Jamás haría algo que le lastime, porque es algo que no me perdonaría nunca.

-Bueno dejemos esto aquí. No quiero que sientas que queremos inmiscuirnos en tu vida personal, no es así, pero ella nos importa mucho.

-Les agradezco y pasando entonces a otro tema...¿tú como vas?, según Annie, te encargarías de los negocios de tu familia.

-En realidad mi hermano está a cargo por ahora, pero tengo que coadyuvar en el cargo junto a él…Soy un hombre casado y es momento que lo haga. Esa fue la razón por lo que fui a Londres a estudiar Master en Finanzas y tomar lo que me corresponde.

-¡Qué bien por ustedes!. Tienen un futuro prometedor y asegurado.

-Si

-Archie, Terry ¿Por qué están alejados?, vamos que es momento de ir al comedor- dijo Annie que se acercó a los hombres

-Vamos muchachos que Nicole y Annie se han encargado de todo y no podemos dejarlas esperando- comentó Albert

Le habían preparado una comida especial a Candy la cual degustaron todos sentados a la mesa. Pasaron la tarde entre risas, anécdotas y preguntas de cómo le había ido en el hospital. Horas después todos sus amigos se despidieron y se retiraron prometiendo volver a tener un encuentro.

-Al fin hemos quedado solos Candy- dijo tomándola de la cintura y abrazándola a su pecho.

-Sí y gracias a ti también Terry...me gustó mucho.

-Todos tuvieron la idea de hacerte algo sencillo para darte la bienvenida a tu casa. Le había comentado a Albert y Archie que estaba en nuestra nueva casa y entonces los demás organizaron todo esto. ¡Que bien que te gustó mi amor!

-¡Mi casa!, me es difícil creer que esta es mi casa.

-¡No lo dudes!, amor yo sé que tuviste una vida que no fue nada buena, es decir para alguien que no tuvo a sus padres y no tuvo un hogar estable, eres una mujer fuerte, me pregunté y me pregunto hasta ahora muchas veces que no se dé donde sacas tanta fuerza Candy, una fuerza que me transmitiste cuando me encontraba mal y que gracias a tí ahora estoy aqui con todo esto y sobre todo contigo, la mujer que amo.

-Solamente puedo decirte que he tratado de vivir con lo que tengo, con lo que Dios me dió y si solo poseo vida, decidí vivirla a plenitud y con sentido en esta. La enfermería fue algo que nació en mi la necesidad de ayudar a los demás y cuando te conocí fue completa mi felicidad porque en ti encontré mi hogar. Cada vez que estoy en tus brazos siento que es donde siempre quiero estar.

-Y siempre tienes una hermosa sonrisa que regalar. Es hermoso verte cada mañana. Ver tus ojos cada dia es lo que me mantiene siempre en pie.

-Creo que todo tiene un propósito en esta vida. Es decir pienso que mi vida y todo lo que me pasó bueno y malo fue necesario para que entonces pudiera llegar hasta Londres y poder conocerte.

-¡Quisiera conocer más de tu adolescencia!

-Oh, lo olvidaba tengo que enviar un informe a la directora sobre todo los avances que hice.

-¿No puede esperar a mañana?

-¡Terry!- dijo con el ceño fruncido- ¿empezamos de nuevo?, solo es comunicarle que ya estoy en Nueva York y que las muchachas estarán el lunes en el centro de capacitación. La directora tiene que delegar a alguien que se encargue de la estadía lo más pronto posible.

Se adentró a la ducha, necesitaba un baño relajante. Quería meterse a la cama y no despertar hasta el día siguiente, la mañana había sido terrible y agotadora- ¡pero qué bonito baño Terry!- dijo mientras este se encontraba acostado. Se levantó y se encamino hasta la puerta del mismo.

- ¿Te gusta?

-¡Está precioso!-admiró la hermosura de la joven que se encontraba dentro con sus cabellos humeods y sin poderse contener ya estaba también totalmente mojado.

-¡Terry!

-¡Candy!- exclamó su nombre con voz jadeante- Yo….- no dijo palabra y la besó apasionadamente. No podía contener el deseo de poseerla- He aguantado lo suficiente -Ella no se daba cuenta de toda la sensualidad que emanaba de su ser y que a su vez lo envolvía - Ni siquiera te imagines todo lo que estás haciendo en mí con tan solo tu mirada... me vuelves loco.

-¡Terry!- ¡Te extrañe tanto!. Tengo tantas ganas de estar contigo amor- enlazó sus manos en el cuello de su Esposo.

-¡Si?, pues entonces vamos que nuestra cama nos espera- susurró en su oido provocando escalofrios y a su vez un fuego vagaba por todo su cuerpo- No puedo esperar más...por favor acaba con ésta tortura- los besos subieron de tonos y sus manos vagaban alocadamente por todo su cuerpo y ella lo emuló. Durante su ausencia esas noches habían sido un tormento. Había añorado volverla a tener entre sus brazos deseándola y amándola como lo hacía en esos momentos. Después de un par de horas en que se habían dado lo que sus cuerpos habían pedido se levantaron hambrientos. Prepararon una comida rápida pues no deseaban salir de la cama.

-Mi amor, ¿Y a ti como te fue en la compañía?, dijiste que habías terminado una película ¿Cuándo se estrenará?.

-¡Muy pronto! Y espero que me acompañes. Después del estreno se llevará a cabo una pequeña recepción.

-Por supuesto. No me lo perdería por nada del mundo y desde este momento te deseo éxitos...¡ Me siento tan orgullosa de ti!- de pronto el semblante del castaño cambió al mostrar preocupación que su esposa pudo notar.

-¿Qué pasa Terry?-Preguntó curiosa. Hace unos momentos estabas con una gran sonrisa y ahora...¿Qué te preocupa amor?

-No, no es nada- No sabía si sería un buen momento pues sopesaba todavía la situación. No se atrevía a hablar, pero sabía que no podía seguir ocultándole las cosas-Yo….yo tengo algo que decirte Candy, te prometo que no es nada que pueda...

-Solo dilo Terry...creo que es mejor que me lo digas...¡Te escucho! - sostuvo sus manos entre las suyas- cuéntame que es eso que tanto te aflige amor. ¿Tiene que ver con Susanna?- él asintió y candy entonces se levantó rápidamente de la cama desviando su mirada a un punto fijo en el suelo.- ¿Otra vez esa mujer?...Di que pasó con ella ahora Terry.

-Me cuesta mucho hablar de esto, pero tú eres mi esposa y tengo que decirlo porque no puedo permitir malas interpretaciones, sé cómo se mueve este medio y como muchos sobreviven a base de las habladurías y es por eso mismo que debo hablar contigo- se levantó y se encamino hasta donde ella se había alejado. La tomó de los hombros suavemente e hizo que lo viera a los ojos - ¡Fue en Londres Candy!, pero te digo desde este momento que no pasó nada...¡Te lo juro mi amor!.

-¿En Londres? ¿Qué pasó en Londres Terry?

- Fue el mismo dia que llegamos a Londres...Ella había tenido un percance y al parecer tenía problemas para caminar, yo me acerque para ayudarle… te juro que pensé que se encontraba mal y entonces ella cuando entramos a su habitación…...se despojó de sus ropas y…Te aseguro amor que ni siquiera la toque. ¡Debes creerme Candy! Quizás sea difícil para ti cuando sabes lo que hubo tiempo atrás entre ella y yo, pero te puedo jurar que ha sido así. Susanna no me interesa en lo absoluto y esta mal decirlo, ella no me provoca nada más que repulsión, es una mujer casada con un hijo y aunque no existiera nada de eso, para mi Susanna se borró de mi vida hace muchisimo tiempo, desde antes de conocerte.

-Lo sé y te creo Terry, pero ¿Por qué tardaste mucho tiempo en decirme esto?

- Pensaba que podía llevar esto sin que te dieras cuenta. Creí que no tenía caso que te dijera algo que estaba seguro te molestaría, pero luego pensé bien las cosas y no podía ocultarte más las cosas. Puedes estar segura de que no te he fallado siquiera con el pensamiento. Tú eres mi mundo…mi amor, todo. No quiero malos entendidos en nuestro matrimonio... No me agrada hacer esto sobre todo si es una mujer, pero tú no eres cualquier persona, eres mi esposa y no puedo quedarme callado.

-Y ¿Qué harás Terry?- dijo apartándose de su lado- esa mujer no va a desistir. Yo confío en ti, pero... ¿Nunca entenderá que eres mi esposo?...ella hace mucho tiempo que perdió su oportunidad. ¡Qué mujer tan descarada! teniendo un marido y un hijo... Te has convertido en su capricho- dijo con sumo enojo- ¡Claro que debía saberlo! si tú me ocultas algo así, entonces sí podría pensar que tú me engañas, aunque no fuere el caso.

-Eso no Candy. Esa es la razón por la que no deseo ocultarte nada y quiero que este matrimonio funcione y,…. mira que conoces todo mi pasado.

-¡Terry!...yo..- no dijo una sola palabra más. Las palabras de él habían tocado fibras suaves y se encontraba en un momento confuso. Pensó en la violencia en la que aquel nefasto hombre había tomado sus labios y pensó entonces en su actuar.

Continuará….