Espero guste de este capitulo.


Habían pasado un magnifico fin de semana juntos. Llegó el Lunes y con este el inicio de una semana más de trabajo. Hasta el dia miércoles empezaría el curso como ya lo informó en su momento. La enfermería quirúrgica era como tal una profesión importantísima. Las clases fueron programadas desde las 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde y luego terminaban de cumplir su rol ayudando en relevar por algunas horas a las enfermeras y posteriormente se iban a descansar para el siguiente día. Candy se proponía realizar un programa dinámico para que dichas clases fuesen mucho más productivas. Pasaban los dias y una tarde en la que terminaba unos de los cursos práctico con las enfermeras se dirigió a la cafetería del hospital. Necesitaba un café, había comido algo al llegar al hospital por la mañana, pero con la premura apenas le dio tiempo de tomarlo desde casa. Su marido se había enojado con ella, porque era imperante buscar a alguien que se encargara de esas cosas. Recordaba el pequeño problema que se suscitó entre ellos y quizás Terry tenía razón, sentía además que lo estaba descuidando, llegaba completamente cansada con tan solo las ganas de dormir.

-¡Hola!

-¿Michael...?- se levantó inmediatamente, aunque no sería una sorpresa para Candy que el joven médico estuviera en el hospital, la verdad es que si le causó sorpresa su presencia en ese instante. Después de varios meses atrás en que no habían pasado palabra más que la ocasión en el que Candy luego de aquel encuentro en Chicago le había escrito. Lo escrito hubiese querido decirselo de frente, pero no se habia dado la ocasión, además pensaba que todavía el médico se sentiria lastimado y no era conveniente.

-Candy...¿cómo estás?

-Michael- sonrió con timidez- Yo...estoy bien...gracias por preguntar...

-¡Me alegro mucho! y sí, te ves muy linda...estás tan hermosa. Te ha asentado muy bien tu matrimonio- dijo viendola fijamente a esos verdes y penetrantes ojos.

-Gracias….y ¿Tú cómo estas? también te ves muy...muy bien.

- Me enviaron por un par de dias para verificar unos analisis de la especialidad, pregunté por ti y me dijeron que te dirigías hacia la cafetería.. Yo...yo recibi tus mensajes Candy y...Aproveché que vine al Jacobo para hablar contigo.

-Yo tenía que aclararte las cosas Michael, no podía permitir siquiera lo que tú pensabas de mí, pero sé que todo fue culpa mía. ¡Jamás pasó por mi mente burlarme de ti!. Aquel dia no dejaste que te dijera las cosas, te fuiste acusándome de una mujer mentirosa y fría, no ha sido asi...Yo en verdad queria que lo nuestro se diera, pero...

-Pero lo conociste a él...

-Si, pero éramos dos personas viviendo en dos mundos distintos, él, un hombre quebrado y perdido, estaba desorientado en la vida que vivia. No sé en qué momento sucedió... perdona Michael, pero no creo justo hablarte de esto...Solo puedo decirte que nunca me burlé de tí...¡Te lo juro!...de verdad que lo siento mucho….. Nunca quise hacerte daño…por favor discúlpame.

-Supongo que ambos callaban lo que sentían y puedo deducir las razones. Creo que yo actuaría de la misma manera si me hubiese encontrado en esa situación-No te niego que después de todo eso me sentí muy mal…me sentí traicionado, luego de tus mensajes reflexioné una y otra vez y tuve muchas ganas de verte en ese instante, las circunstancias me lo impidieron, pero era para decirte que soy quien te pide disculpas por todo aquello que dije de ti, las cosas no se obligan y ten por seguro que agradezco tu sinceridad. Ahora puedo decir que me siento bien conmigo mismo y... - el medico tomó las manos de ella entre las suyas- Yo deseo que seas muy, pero muy feliz Candy….de verdad que sí, porque tú te lo mereces y, no tengo nada que disculparte, solo sé feliz. Eres una mujer valiosa que ha pasado por muchas vicisitudes y que mereces ser feliz….yo no tengo más que decir que solo esto… que en mi tienes a un amigo.

-¡Gracias Michael!. Yo también deseo que seas feliz y que encuentres a alguien que te ame inmensamente y que también te haga feliz. Sé que en este mundo hay alguien que espera por ti- él sonrió dudoso ante sus palabras- ¡no lo dudes!, porque eres un hombre maravilloso.

-¡Espero encontrarla pronto!. Bueno debo irme...me voy tranquilo...Mañana partiré por la tarde...luego que deje un informe a la directora...Quizás pueda verte cuando me vaya.

Desde que el director de la Compañia Strarford había hablado con ella dejándole en claro su posición no se había aparecido por el Teatro. Si seguía en su empeño realmente perdería todo, el dinero por el que tanto se sacrificó en un matrimonio sin amor, en donde para ella pesaba más los lujos y demás y que su esposo con gusto le daba. Se dió cuenta tarde el error de haber abandonado a Terry a su suerte, quizas si hubiese estado a su lado apoyándole habría tenido de nuevo su amor, aunque también sabia que Terry jamás permitiria tenerla a su lado por lástima. - Pero, y ¿esa?, ¿Cómo fue que se enamoraron esos dos?- se preguntó-¿Dónde diablos se conocieron?- estaba claro que Susanna no sabia nada. Dejaría que las aguas se calmaran por un buen tiempo. Actuaría como la esposa fiel que su marido quiere. El Teatro lo abandonaría, de verdad que no le interesaba y si de querer tener a Terry de nuevo metido en su cama podría hacerlo desde otras perspectivas.

El sol se asomaba por la ventana de su recámara había pasado un mes desde que Candy empezó con la capacitación de las enfermeras, muchas de ella eran bien perceptivas y otras que necesitaban de mucha más atención. Mientras se encontraba en la ducha, recordó cuando ella siendo muy joven empezó en el Hospital Santa Juana en Chicago era de igual manera. Sonrió ante su recuerdo y eso la llevó a otro de su vida de entonces. -Me pregunto ¿qué habría sido de mi vida si no sucede todo aquello? ¿Qué tipo de hombre se habría convertido? Sé que me amabas mucho y que procurabas mi felicidad, estés donde estés quiero que te sientas orgulloso de mí- sonrió con nostalgia ante su aseveración- ¡Por favor cuida de mí siempre! Soy muy feliz con Terry...esto es lo único que quiero, ¡vivir con él siempre!

-¡Candy!, amor ¿estás lista?

-¡Enseguida salgo Terry! Solo dame un par de minutos amor– habían quedado en ir de paseo a Coney Island Beach querían degustar del lugar el fin de semana y bien se merecían un buen descanso. Pensaron en hospedarse en el Sleep inn Hotel, pero luego desistieron querían volver esa misma tarde. Subieron a su auto y en menos de media hora ya se encontraban en el lugar.

-¡Es maravilloso Terry! Es preciosa...¡Mira toda esa agua!...¿Cómo supiste de este lugar?

-¡Sabía que te iba a encantar!. Bueno hace unos dias tuvimos que venir aquí a realizar unas grabaciones y me quede asombrado de todo esto y ahora quise compartir con mi esposa de esta vista. Desde que lo vi, pensé en ti.

-Fue buena idea que me trajeras a este lugar….y cuando tú estas conmigo Terry, todo es mucho mas hermoso.

En ese instante la abrazaba por la espalda viendo hacia el horizonte, el sol casi ocultándose y ellos seguían abrazados- ¡Lo sé!- giró para verlo.

-¡Que presumido y arrogante eres Terry!

-Pero, ¿Qué he dicho de malo?...solo afirmé lo que dijiste Candy- comentó a punto de estallar en carcajadas. Ella clavó sus ojos muy serios y fijos en él y a Terry, le encantaba verla rabiar, y varios segundos después no pudieron contener la risa. Regresaron a la cotidianeidad Candy impartiendo sus clases y Terry sumido en sus ensayos, grabaciones y cada día más se le presentaban muy buenas y jugosas ofertas, más oportunidades haciendo cortos viajes. Una agencia de modelos y otra de comerciales requerían que fuese su fotografia la portada de la siguiente revista. El tiempo de la Rubia se hacía corto y tuvo que aceptar lo que su marido le propuso tiempo atras, que una persona se encargara de la casa.


-¡Hola candy!

-¿Tú?…. ¿Dónde está la persona que?...Oh no...eres tú...¿Qué haces aqui?, si quieres que una enfermera te atienda debes tomar tu turno correpondiente...permiso...- la sostuvo de nuevo del brazo, pero ella se soltó de su agarre.

-¿Pensaste que nunca daría contigo? Dije que no me daría por vencido hasta encontrarte. La verdad que en el Hospital donde estabas me costó conseguir tus datos, pero no hay nada que el dinero no pueda hacer...

-¡Santo Dios!...¿Qué es lo que quieres ahora? No puedes venir así sin más y presentarte en mi trabajo. No tienes derecho. No deseo tu presencia...Vete- giró dispuesta a irse

-¡No tan pronto querida Candy! No he venido en vano, así que tendrás que salir conmigo quieras o no.

-¡Estás loco!… ¡Dejame en paz!... ¿Quién te crees que eres?...

-Por favor Candy….no te hagas la indiferente…yo puedo darte todo lo que necesitas y sacarte de este trabajo...puedo hacer que vivas como una reina- susurró muy cerca de su oido y ella se apartó bruscamente.

-No me interesa ni necesito nada de ti…desde niña he trabajado y amo mi profesión. Tú estás demente Neal...¡Alejate de mi!

-Cualquier mujer quisiera tener todo lo que le ofrezco, pero eres una tonta estúpida...Te desapareciste por mucho tiempo cuando pude evitarte que pasaras penurias...¡Nunca pude olvidarte Candy!

-No necesito tu asqueroso dinero. Yo estoy muy bien como vivo- dijo al momento de salir de la sala de espera.

El tipo era necio y testarudo. Salió de la sala con rumbo a la calle y otro auto detrás del suyo se estacionaba. De éste salia el bello castaño de ojos azules, alto y de buen porte vestido pulcramente de manera casual. El moreno lo observó de pies a cabeza. El hombre se pocisionó en la puerta de su auto de brazos cruzados y con su mirada clavada en la salida del hospital -¿Dónde he visto a ese tipo?... Su cara me parece familiar- se preguntó con curiosidad. Minutos atrás le había llamado a su celular, pero Candy no contestó y se dijo que era mejor así, pues haría del momento una sorpresa.

Tomó su bolsa y sacó su celular mientras caminaba hacia la salida. Vió la llamada perdida, pero no le dio tiempo de marcarla.

-¡Terry!- se abrazó a su cuerpo - ¡Terry estaba llamándote, no me di cuenta que…..- Mientras abrazaba a su esposo pudo ver muy cerca a Neal dentro de su auto y con su ceño fruncido no quitaba sus ojos de encima de ellos-... que...que me habías llamado- dijo con la voz entrecortada.

-Sí, estuve llamándote para invitarte a cenar, pero luego lo pensé y quise darte una sorpresa.

-Una Sorpresa- dijo con desgano

-¿Estás bien Candy? Te ves un poco pálida...-¿Qué te sucede amor? Estas temblando.

-No, no…yo estoy bien...¡No te preocupes!- volvió su mirada hacía el lugar donde estaba ese tipo. habria deseado que solo fuera su imaginación, pero no, él continuaba allí- ¿Nos vamos? quiero ir a casa...No tengo apetito Terry.

-Por favor Candy no me digas que no. No es justo y no lo acepto- ante la petición de Terry, sus atenciones y su amor, ella no podía negarse.

-¡Terry!

-¡Lo siento Señora!, pero usted viene conmigo.


-¿Diste con ella?

-Dime, ¿ha habido alguna cosa que no consiga?

-Ja ja ja ja, ¡sí que la hay!...no has podido hacer que esa estúpida caiga a tus pies.

-¡Verás que sí!...tarde o temprano caerá, pero tengo que averiguar quién es ese tipo que estaba con ella.

-¿Cómo?

-Como lo oyes. Estaba un tipo allí muy elegante, pudiera ser algo de ella...¡Maldición!- dijo al recordar que se abrazaban y se besaban- .…no pude acercarme para darle su merecido por tocar lo ajeno.

-Pero, quien más podría ser…seguramente debe ser…uno de sus amantes, ya sabes cómo se las pintan ese tipo de mujeres. Empiezan a enredar a los hombres para que caigan fácilmente, así como lo hizo con Anthony…es una trepadora.

-Y ¿tú que haces aquí?, ¿no me digas que te quedarás en Nueva York?

-No, solamente ando gastándome el cheque que me dió nuestro padre. Tengo que comprarme un vestido espectacular para la boda de Dany… ¿la recuerdas?

-¿Qué si la recuerdo? Claro que la Recuerdo….Daniela…no me dejaba ni a sol ni a sombras…gracias a Dios que encontró después a quien perseguir.

-¡Neal!, no hables así de una mujer. Ella es una dama.

-¿Dama?...esa era una araña pegajosa que….

-¡Basta ya! , mejor me voy. No seguiré escuchando estupideces y de cómo mendigas que esa fulana te haga caso. ¡Aceptalo Neal!, esa mujer no estará contigo por las buenas. Debes de someterla a tu voluntad.


-¡Albert!, entonces ¿si te dieron el puesto?

-Si Candy….trabajaré aquí a partir de este momento. ¿Qué te parece?

-¡Maravilloso!, seremos compañeros de trabajo...¿Quien lo diria?

-Si, ¿recuerda cuando nos conocimos Candy?

-Claro que lo recuerdo Albert, nunca olvidaré.

-Pero porsupuesto que no lo olvidarás si ese mismo dia conociste a Terry.

-Bueno...si- dijo sonrojada

-Volviendo a lo del trabajo, me indicarán cual será la clínica en donde atenderé a mis pacientes. ¡Ah!... se me olvidaba decirles. Ya tengo casa pronto hare una pequeña reunión están invitados. Luego llamaré a Terry.

-Oh, claro… por supuesto Albert.

- Tengo que irme candy y ya saben…

- De nuevo ¡muchas felicidades!

-Gracias…nos vemos luego.

-¡Adiós!


El dia de trabajo Terminó y Candy salía del hospital. Esa tarde Terry se disculpo al no poder ir por ella.

-No te preocupes amor, puedo tomar el autobus...¡Nos vemos luego!...besos.

De pronto una voz sonó detrás de ella-¿Qué significó todo eso candy?...¿Quién es ese hombre al que besabas ayer?.

-No tengo que darte explicaciones Neal...

-TE HE DICHO QUE TÚ ERES MIA Y QUE NO PERMITIRÉ QUE NADIE SE TE ACERQUE PORQUE LO HARÉ PEDAZOS

-¡NO TENGO POR QUE DARTE CUENTAS DE MI VIDA! ¡TÚ NO ERES NADIE!… ¡DEJAME EN PAZ!.

-Solo dime quien era ese tipo…te lo pregunto tranquilamente.

-PENSÉ QUE TODO ESTABA DICHO. NO SÉ EN QUÉ IDIOMA DECIRTE QUE ME DEJES EN PAZ. ¿QUÉ TE HACE CREER QUE YO PUEDO FIJARME EN TI?- PREGUNTO FURIOSA- ¿QUÉ TE HACE PENSAR QUE YO PUEDA ENAMORARME DE UN TIPO COMO TÚ?- SE ACERCÓ MÁS AGRESIVAMENTE- ¿CREES QUE PUEDO SENTIR ALGO POR TI, DESPUÉS DE TODO?...NO NEAL, NO PODRÍA NUNCA AUNQUE FUERAS EL ÚNICO HOMBRE DE ESTE MUNDO.

La tomó de un brazo y con fuerza la atrajo hacia sí -¡No me daré por vencido!- ¿Es tu amante?- La rubia giró llena de rabia y le propinó una bofetada y de nuevo con fuerza agarró su rostro para besarla.

¡SUÉLTAME!- ¡TE HE DICHO QUE NO ME TOQUES!- NO TENDRÍA QUE DARTE EXPLICACIONES, PERO TE DIRÉ DE UNA VEZ QUE ESE HOMBRE CON EL QUE ME VISTE AYER, ES MI ESPOSO.…- el moreno se sorprendió- TE SUGIERO QUE TE MANTENGAS ALEJADO DE MI.

-¿Te casaste?- preguntó tomandola de los hombros a lo que Candy correspondió alejandose de alli.

-Pero, mira nada más...esa es la Esposa de Terry, ¿verdad?...la tal Candice

-Sí, es ella

-¡Espera!

-¿Qué vas a hacer Susanna?

-Tomar una fotografía o quizás...¡No puede ser!...¿Viste eso?

-Ese hombre ha querido besarla.

-Perfecto. No le gustará nada ver esto...¿Qué diría que su mujercita esta con otro hombre?

-A ver Susanna. Tú no sabes lo que está pasando entre ellos, no ves que ella lo apartado de sí, es evidente que no le agrada ese hombre.

-Sí, pero esa parte nadie lo sabe.

- No hagas eso Susana... no metas cizaña en ese matrimonio. Siempre tienes que armar una historia y pensar mal de todas las mujeres que no te agradan. Tú no eres una santa mujer...- No hagas problemas Susi, no busques problemas.

-¡Vamos termina de decirlo! … ¡No soy hipócrita!

-Pero sí una mentirosa...

-Bueno y ¿tú? ¿De qué lado estás? Siempre estas defendiendo a esa mujer. ¿Eres mi amiga o mi enemiga?

-¡Calma Susanna! Sabes que soy tu amiga, pero no significa que este ciega y por considerarme tu amiga, te digo que debes comportarte como una adulta, por tu hijo y por ese hombre que perdóname amiga con todo respeto, tu marido esta guapisimo.

-Ah, pues te lo regalo.

-Pero ¡Que tonterías dices! Contigo no se puede hablar con seriedad.

-..El único que me interesa se llama Terence Granchester y es mucho mejor que Harry...Averiguaré quien ese tipo y qué relación tiene con ella... Por lo pronto guardaré esto…. algún día me va a servir.

Por un buen tiempo Neal se alejó de Candy aparentemente, el motivo: estaba metido en juegos de azar con tipos peligrosos que le cobraban una fuerte suma de dinero que no poseía en ese instante. Candy se sentía tranquila, pensó que quizás sus amenazas surtieron efectos. El curso continuaba y no volvió a saber de él en el siguiente mes. Sin embargo nadie sabía lo que en la cabeza del moreno podía suscitarse, por su parte consideraba que lo dicho por Candy fue en un momento de enojo y que era una mentira. De ser cierto tenía que armar una buena estrategia cuando volviera.

Las enfermeras ahora estaban mucho más avanzadas para asistir durante una cirugía. Cada día se necesitaban más enfermeras instrumentistas. Con todo y eso Candy llevaba 2 meses en la capacitación.

-¡Muchachas! es extraordinario el empeño puesto en las clases. Me siento tan feliz que en 3 meses hayan aprendido tanto. Podría decirles que hasta aquí llega el curso…..pero necesitamos el tiempo restante para obtener la práctica misma. He pensado en distribuirlas en las diferentes áreas por más tiempo y luego hacer evaluaciones de cada una durante una cirugía.

-¡Sería una excelente idea Candy!- dijo una de las más jóvenes- Eso nos daría el reforzamiento que necesitamos.

-Me parece bien, pero, ¿tú estarás en cada una de ellas?

-¡Por supuesto!, empezaré a hacer las selecciones y las áreas donde estarán, al igual que tengo que averiguar los horarios de las cirugías más cercanas. Mañana informaré a la directora mi propuesta y de ser aprobada se los comunicaré.


-¡Pero mira que niño más hermoso! ¿Por qué lo han traído?- preguntó tomando la tabla médica. Estaba en una supervisión matutina de sus enfermeras. A diario se encargaba de ello.

-Fiebres muy altas, según el doctor tiene una fuerte infección estomacal. Al parece descuido de los padres evidentemente.

-No puede ser, como un niño tan pequeño no puede ser tan bien cuidado por sus padres….¿y dónde estan ellos?- preguntó viendo a su alrededor.

-La única que he visto desde que lo trajeron ayer por la noche ha sido a la persona que lo cuida…su madre solo vino por unos minutos y se fue. Según la señora volverá pronto. Ella está en la cafetería mientras lo reviso. Se ve muy cansada.

-No es para menos…pero se necesita a uno de sus padres por cualquier eventualidad. Tendré que hablar con el médico que lo atiende. Primero es un hijo que cualquier otra cosa.

Minutos después

-Bueno estoy aquí Lucia, puedes irte a casa. Me quedaré y espero irme pronto de aquí. La verdad que no soporto estar en este sitio que me deprime y me asquea- la mujer había entrado sin la más mínima cortesía, no había visto a las enfermeras que aún continuaban en el cuarto realizando su trabajo y una de ellas se disponía a salir cuando entraba. Al girar pudo ver a la enfermera que tenía a sus espaldas. Se fijó en ese rostro con pecas y le parecía familiar.

-Buenos días Señora…. ¿?

-Mcgregor

-Señora Mcgregor. Su hijo está reaccionando a los antibióticos y se ha podido combatir con la infección. Me disculpa pero le sugiero que aunque estos casos son tan comunes en los niños, tenga más cuidado con lo que el niño come, o se introduce en su boquita, es un niño tan pequeño y no es bueno todo el tiempo el estar suministrándole antibióticos.

-Eso me lo había informado el médico.

-Oh, bien, pero no está de más que se lo recuerde…con su permiso me retiro a ver a mis otros pacientes- la mujer quedó hecha una fiera.- ¿Quién se ha creído que es?...mandarme a mí como criar a mi hijo…- enseguida vuelvo enfermera- dijo a la que había quedado dentro. Susanna salio detrás de la Rubia- ¡Espera!

-Dígame Señora "Mcgregor". ¿Qué necesita?

-De ti nada por supuesto. No sabía que trabajaras en un hospital- comentó despectivamente como si ser enfermera era algo indigno.

-No tienes por qué saberlo, pero como ves… es un trabajo como cualquier otro.

-Vaya, Vaya…La Esposa de un hombre como Terry culto con educación y de familia adinerada tiene que trabajar y, ¿en un hospital? Con tantos enfermos, heridos, la sangre… ¡ay, no qué horror!- La Rubia estaba molesta- Definitivamente Terry está loco para permitir todo esto y tú….

-¡Lamento que tengas ese concepto tan prejuicioso!... entonces no entiendo porque viniste aquí cuando hay tantos lugares que están a tu nivel.

-Pero es que Terry es un hombre….

-Terry es un hombre maravilloso….- le interrumpió -tan maravilloso que tú todavía no te resignas a haberlo perdido... Ahora si me disculpas tengo que seguir trabajando.

-¡No entiendo cómo puede existir gente falsa en este mundo!

-¡Tienes razón!, gente falsa y mentirosa, ah, y también desnaturalizada y sin corazón- su comentario la hizo arder de ira y Candy se retiró dejando a una Susanna. furiosa.


-¡Vamos candy!, ¿Por qué no le cuentas a Terry todo lo referente a ese hombre?

-No lo sé Annie…. Tengo miedo...tú conoces su carácter y no quiero imaginar lo que es capaz de hacer. No quiero que le pase nada malo ¿entiendes?

-¡Lo entiendo amiga!, pero sabes bien que ahora que ha vuelto con sus majaderías en cualquier momento puede…

-No quiero ni pensarlo...

- Te juro que me cuentas todo esto y me parece increíble que existan tipos tan necios. Debiste haberlo denunciado desde entonces.

-Siento mucho no haberte contado antes Annie, pero es algo que quería olvidar...

-Insisto en que debes decírselo a tu marido, yo sé que Terry no hará nada que lo comprometa, pero debe ponerle un alto a ese sujeto. Necesitas protección y solo Terry es el único que puede proporcionártela Candy.


-Hola Terry….Vine a ver a mi padrino.

-Hola - contesto mientras se encontraba estudiando su libreto- No tienes que decirme a lo que vienes… no me interesa...No eres nada mio. Solo te pido por favor que te alejes de mí. Evítame y evítate problemas No es propio que una mujer en tu posición se preste a habladurías. Tu hijo no se lo merece.

-Entonces ya te contaron- afirmo con descaro.

-Obviamente…y está bien que hayas vuelto con tu familia.

-Pero, pero... no es así….solo estoy por mi hijo…

-¡Basta ya! Por favor. Si fuese así no hubiese ido a parar a un hospital…. Por una vez en tu vida demuestra que eres un ser humano y no abandones a tu hijo… ¡Adiós!

En la mente de Terry no había cabida como alguien pudiera ser indiferente ante su propio hijo y cuando candy le contó sobre el caso del niño se mostró indignado.


Un mes más pasó y Neal habia regresado lo que significaba que tenía el dinero que garantizaba su vida y el poder continuar en la ciudad en su acecho constante. Cierto dia en el que la esperaba, Candy no contaba en lo que pretendía obviamente al no saber de él se habia confiado. Salió del hospital y una vez que se encaminaba a buscar el autobus alguien la seguía. No quería voltear y ver que era de nuevo él, sus pasos se tornaron pesados y sentía poca fuerza en ellos como para correr, el tipo le dió alcance y la Rubia cayó desmayada. Tiempo después despertaba dentro del auto.

-¿Dónde estoy?-sus ojos estaban tan pesados que a duras penas los podía abrir.

-¡Estás conmigo Candy! y ésta vez no te dejaré ir- arrancó el auto con rumbo desconocido. La llevó hasta al departamento que habia alquilado, nadie sabia de él asi que eso le daba cierta ventaja. La recostó en su cama mientras Candy empezaba a despertar de nuevo y esta vez la reacción del fármaco para dormir pasaba su efecto. Se levantó agilmente sintiendo mareos que la devolvió a la cama

-¿Qué hago aquí?- no vió a nadie en la habitación y su temor creció. Había sido victima de un secuestro y no sabía quien era su raptor- Por favor dejeme salir. Debo volver a casa.

-No Candy...Tú no te irás a ninguna parte- dijo el hombre que entraba por la puerta y la miraba fijamente.

-¡Neal!...Por favor...dejame ir...tengo que regresar a casa.

-Te dije que no me daría por vencido y no me quisiste escuchar...te pedi muchas veces que me disculparas y que me dieras una oportunidad y nada valió..ahora me dices que te has casado, eso es mentira...tú no pudiste hacer eso.

-Por favor Neal...no me hagas daño...Te prometo que no le diré a nadie si me dejas ir. Te lo suplico... Mi esposo debe estar preocupado por mi.

-¿Tu esposo?...¡Maldita sea!...Estoy cansado de que me veas como cualquier cosa.


Mientras tanto

-Buenas Tardes Señorita, ¿sabe usted si Candy aún se encuentra aquí?, Soy su Esposo.

-No Señor... ella se fue a la hora que le corresponde...5 de la tarde- dijo la mujer revisando la tarjeta de marcación de salida

-Gracias

Se alejó preocupado. No entendía el atraso de Candy. Eran casi las 7 de la noche y ella no aparecía. No queria llamar a sus amigos para no preocuparlos. Quizás no era algo malo y a Candy seguramente se le bajó la pila del celular y por eso no pudo avisarle, si eso habia pasado se dijo en su interior, pero hay otras formas...no, por más que queria pensar que era normal, nada lo era. Llegó a casa con la esperanza de que ella estuviera alli, pero no, no estaba. De pronto recibió un whatsaap, era desconocido el número, no queria verlo, pero ¿y si era noticias de ella? puede que haya prestado un teléfono. Abrió el contenido y lo que vió no le gustó en lo absoluto.

-¿Qué es esto?... es una broma muy pesada- se dijo a si mismo y luego Contestó al número- ¿Qué pretende? de la cara y no sea un cobarde.

-Busque por usted mismo la respuesta- fue lo único que al otro lado le contestaron. Dieron las ocho de la noche y Terry no sabía que hacer, estaba por ir a la policia para interponer la desaparición de su Esposa cuando

-¡Candy!

-Terry...Yo...

-¿De donde vienes?- tenía su ceño fruncido- Necesito que me des una buena explicación...Ahora. ¿Tienes cuenta de la hora que es?. ¡No es posible Candy!-No respondio a las interrogantes de su marido y se fue directamente a la habitacion. Terry tuvo que tragarse su actitud. Por más que intentó una segunda vez que Candy dijera donde había estado no pudo obtener nada y optó por dejar las cosas asi por el momento.


-¡SUELTALA!…. ¿DE QUE FORMA TE LO TIENE QUE DECIR?- Terry había visto suficiente. Lo agarró del cuello y lo tiró al suelo de una bofetada que le rompió el hocico-¿QUIEN ESTE TIPO CANDY?

-Terry déjalo…lo vas a matar….¡Terry!...por favor…¡déjalo!

-¿NO TE ENSEÑARON A RESPETAR A UNA MUJER? SI VUELVES A TOCAR A MI ESPOSA, TE JURO QUE TE ROMPERE TODOS LOS DIENTES.- El moreno se levantó como pudo sangrando y se adentró a su auto.

– ¡ESTO NO SE QUEDARA ASÍ CANDY!… ¡TE LO JURO!...AHORA MENOS QUE NUNCA- terminó de largarse como todo cobarde que huye. Terry aún tenía sus manos empuñadas y su sangre hervía de ira. Giro para verla, ella tenía sus ojos llenos de lágrimas.

-¡Vamos a Casa! - su voz sonó dura y fría- la tarde se me ha echado a perder- dijo mientras miraba sus puños que estaban rojos.

Ambos iban en silencio y por momentos lanzaba una mirada fugaz sobre ella. Su ceño estaba fruncido. Cuando llegaron a la Residencia apenas estacionó el auto en la entrada Candy salió directo a la habitación.

-Por favor Jason. Llévelo hasta el Garaje- dijo mientras entregaba las llaves

-Sí, Señor

Minutos después que entró a la casa se dirigió a la recámara. Candy se encontraba ahí esperándolo. No tenía otra alternativa, tendría que contarle a Terry quién era ese tipo y que tiene que ver en su vida. Al entrar ella estaba de pie viendo por la ventana su cabello largo y rizado había sido suelto liberándolo de la cofia que lo sujetaba, pues al salir del hospital ni tiempo le dio de cambiarse. Escuchó sus pasos y entonces dio la vuelta para verlo a la cara. Sus ojos verdes brillaban como queriendo contener sus lágrimas.

-Ayer no quisiste decirme ni una sola palabra y lo respeté aunque por dentro estaba ardiendo de furia, te desapareces sin decir nada. Recibo esto en mi celular y ahora te encuentro precisamente con ese hombre...-Necesito saber que es lo que esta pasando Candy... ¿Quién es ese hombre?

-¡No es nadie Terry!….- lo interrumpió bruscamente- Es una basura que no tiene importancia siquiera hablar de él.

-¡No me puedes decir eso! Será mejor que hables de una vez. ¿Ese tipo te hizo algo? Te juro que si te hizo algo soy capaz de acabarlo con mis propias manos- Candy se acercó hasta la cama para sentarse en ella- ¡Dímelo por favor!. ¿De dónde lo conoces? ¿Desde cuando?...¿acaso tú y...?- ella giró para verle con dolor- perdóname, soy un estúpido... no quiero pensar en eso, pero tu silencio me esta matando Candy...tu silencio me está volviendo loco.

-Fue hace 10 años - se levantó y volvió a la ventana- Sí, yo tenía 16 años... En los hogares sustitos que viví un buen día me fui, a nadie le importaba mi destino ni siquiera me buscaron….no podía permitir que siguieran manteniéndome y sacándome en cara el plato de comida y el techo que me ofrecían aunque no me lo ganaba gratis…. Nunca supe nada de mis orígenes, pero eso no me detuvo, tenía que salir adelante yo sola y entonces di con esa familia que buscaban a alguien para las tareas del hogar….los hijos de los Señores siempre me vieron mal. Gracias a Dios solo estuve por un año con ellos.

-¿Por qué? ¿Qué paso?

Candy suspiro hondamente. Tenía que continuar hasta el final, ya no había vuelta atrás – Yo….conocí a un muchacho, un pariente de ellos que para ese entonces llegaba a esa casa…nosotros…nosotros nos enamoramos... éramos muy jóvenes, él tenía 18 años... y cuando sus familiares lo supieron me echaron como a un perro a la calle, sin paga y sin nada. Sus dos hijos, él y su hermana se encargaron de hacerme la vida miserable, dijeron que era preferible que me largara sino me acusarían de ladrona y por supuesto que no lo era, pero en tan poco tiempo me di cuenta que eran las personas más perversas que jamás haya conocido. Tuve que irme, no tenia otra alternativa.

-Pero, entonces ¿Que quiere? ¿No se ha conformado con todo lo que te hizo? ¿que pretende?

-Está obsesionado…supuestamente desde entonces dice que se había enamorado de mi . Durante un año después tuve que soportar que me persiguiera por todos lados hasta que me pude ir a Londres sin pensarlo dos veces mientras estaba en el Santa Juana y no supe más de ellos hasta hace poco cuando fui a Miami.

-¿Miami?. ¿entonces lo viste en tu viaje a Miami?

-Si

-Y, ¿Por qué no me lo dijiste entonces? podía contratar a alguien para que cuide de ti.

-Esa es una de las razones por lo que no te lo dije...No quiero a nadie tras de mi las 24 horas del dia. Además estoy segura que eso se le pasará, es un capricho de niño mimado, cada vez que lo recuerdo me hace sentir repugnancia y asco cuando…- Candy calló repentinamente. La conversación estaba llevándola a terrenos resbaladizos

-¿Cuándo qué?

-Cuando….cuando pienso en todo eso.

-Y...¿Donde se supone que está ese otro tipo del que te enamoraste…?- mencionó con desdén- ¿Por qué te dejó?

-No

-¿No? ¿Dónde estaba que no te defendió de esa gente y permitió que te echaran ?

-¡No hables así Terry!. Claro que me defendió y cuando supo que estaba trabajando en un hospital y que no tenía donde vivir pidió a sus padres llevarme con él.

-Pero, ¿se olvidó de ti? ¿Qué pasó con él? ¿Le duró tan poco su amor por ti?

-El murió en un accidente de auto por la imprudencia de otro conductor que fue el causante...él no sobrevivió… murió de inmediato.

-Entiendo el por qué me decias que habian personas que no sobrevivian a un accidente. Yo que habia sobrevivido y pensaba solo en morir...Sufriste mucho por él Candy...tu primer amor.

-Ahora tú eres mi único y verdadero amor Terry. Todos los días pienso en él tan solo como un recuerdo guardado en lo más profundo de mi corazón.

-Aún hay algo que no me has dicho Candy...¿Donde estuviste?


-El tiempo siguió su curso y las capacitaciones terminaron con buen éxito. Las evaluaciones prácticas fueron satisfactorias. Se les extendió la certificación correspondiente que las acreditaba como tal. Candy había finalizado con éxito y se organizó una pequeña recepción.

-¡Te felicito Candy!

-Le agradezco el apoyo que me brindó y su confianza sobre todo. Sin todos ustedes no se habría llevado a cabo…¡Directora!, las felicitaciones son para todas ellas que se empeñaron siempre en seguir al pie de la letra cada asignación.

-¡Felicitaciones!, estimadas Señoras y Señoritas.

-Gracias- dijeron al unísono.

-¡Felicitaciones Candy!

-¿Michael?...gracias – saludo efusivamente al joven médico- todo ha terminado y me siento tan feliz.

-No es para menos… ¡Te lo mereces!

-Hola Candy

-Hola Nohemí

-Felicitaciones amiga. Esto es una experiencia más.

-Si.

-Bueno Candy me retiro…voy a felicitar a las demás

-Y ¿cuéntame que resultados tuviste de tus exámenes?

-Shhhh, no quiero que te escuche nadie… ¡Esto será una sorpresa!

-¡Seguro que sí! Y dime ¿Dónde está tu marido?

-Con Albert… ¡Míralos! Allá están- señaló-Tú sabes que ellos son viejos amigos. Te juro Nohemí que estoy desesperada por decírselo. Prométeme que no dirás nada, ni siquiera se lo he contado a mi hermana…oh, tengo que llamarla…

-¡Ve candy!

-Nohemí

-Dr. Michael

-¿Hace tiempo que conoce usted a Candy?

-Algunos años, sí. Desde que estábamos en el hospital de Chicago. Luego que Candy se vino a Nueva York me trasladaron también.

-Con razón no la había visto. Yo estuve por mucho tiempo en este hospital y luego me enviaron a Londres, fue allí donde la conocí.

-¿En serio?

-Sí, ¿no lo sabias?...Candy y yo fuimos novios, pero fue un noviazgo que no duró mucho. Como ya sabes ella se casó y es muy feliz- dijo mientras observaba a la pareja.

-Doctor…no es necesario que me cuente sus cosas….supongo lo mal que usted debe sentirse…

-Oh, no….por supuesto que no… no te negaré que en un principio me sentí un poco desconcertado, pero comprendí que solo fue mi orgullo el que entró en juego. Además de solo ver lo feliz que es, me doy por satisfecho. ¡Ahora lo sé! - la enfermera de 23 años, ojos marrones y tez morena le sonrió y fue la sonrisa más hermosa vista con los ojos de su corazón. Inexplicablemente sintió que a partir de ese momento cada día que tendría de vida sería hermoso y tendría sentido.


Cuando llegaron a Casa

-¡Maravilloso Candy! Me siento tan orgulloso de ti amor. Todo esto te costó noches de desvelos y días enteros muy pesados.

-Sí, El final ha sido gratificante Terry, perdóname por las veces que no estuve completamente para ti- dijo en susurro

-¡Olvida eso amor!- dijo tomando su cintura con un brazo.

-Soy tan feliz por ti también Terry...Lograste tus metas amor y ahora eres un hombre famoso y de mucho exito... él y yo estamos felices por ti.

-¿El y tú? – Preguntó confundido

-¡Toma!- extendió un sobre- esto te corresponde.

-¿Qué es?

-¡Ábrelo!

-Esto es un examen médico. Candy soy el menos indicado para saber leer un examen médico

-No es dificil leer lo que dice ese examen médico...¡Termina de abrirlo Terry! ¡Santo Dios!

¿Es lo que estoy pensando?- pregunto con una enorme sonrisa

-Pero qué hombre tan insufrible eres- el castaño abrió completamente, la hoja que contenía decía claramente POSITIVO

-¿Esto es verdad Candy?

-¡Terry!, no podría jugar con algo como esto. Claro que es verdad amor, estoy embarazada. Tengo dos meses .

-¿Dos meses?, pero tú me habías dicho que…

-Terry… hace tres meses que dejé de cuidarme, sé que te habia dicho que después del curso, pero quise darte una sorpresa amor.

-Esto es maravilloso Candy preciosa….te amo, te amo….voy…voy a contarle a mis padres que…que voy a ser papá -la tomó en sus brazos y giró con ella.

-Por favor bájame que me dan mareos Terry- ambos cayeron en el lecho.

- Debemos avisarles a nuestros amigos, buscar que nombre le pondremos si es niña o niño, no importa si es niña o niño lo importante es que venga sano y fuerte...debes cuidarte amor, comer siempre y...-¡Me haces el hombre más feliz del mundo!. ¡Vamos a tener un hijo Candy!, un bebito nuestro…

-¡Hace falta mucho tiempo amor!, ya tendremos suficiente tiempo para pensar.

-Si y ahora con mucha más razón buscaré a alguien, no puedo permitir que ese tipo te vuelva a molestar.

-¡Terry!, no es necesario...de verdad, por que tienes que exagerar en todo.

-¡No estoy exagerando mi amor! y por supuesto que es necesario. Todavía tengo presente la vez que le gritabas a ese tipo que te soltara. ¿Que quieres? ¿Que me quede brazos cruzados como si nada está pasando?...No Candy...lo siento mucho, pero o dejas por un tiempo el hospital o aceptas que alguien los cuide...Es mi responsabilidad velar por la seguridad de ustedes...no me perdonaría si algo les llega a pasar.

Continuará...


Gracias a todas por sus comentarios. Buenos y malos todos son valiosos para mi.