Espero sea de su agrado.


-Insisto e insisto Candy, debes contarle todo a Terry. ¡No entiendo! ¿En que estás pensando que no lo haces?, ¿Que es lo que esperas?

-¡Tú no entiendes Annie!… no sé que pueda ser capaz de hacer Neal, es un hombre muy peligroso y tengo miedo...y, Terry...amiga, tú conoces el temperamento de él. Neal ha dicho que hará lo que sea… entiendes por qué no puedo confesarle.

-¡Denúncialo! Y te lo quitarás de encima. No puedo creer que te haya retenido.

-….Una vez lo hizo y fue por mucho más tiempo. Gracias a Dios aquella vez pude escapar. De no haber sido posible, no estaría aquí. No sé qué… qué habría sido de mi vida.

-Por eso mismo Candy...Y ¿ésta vez?... ¿Qué pasó para que te dejara ir?

-…..-Estoy embarazada Annie...

-¡Oh, Por Dios! Candy…. ¡Qué maravillosa noticia!

-Estoy tan feliz amiga…voy a tener un bebé…- dijo tocando su aún plano vientre- un hijo de Terry y mío…el fruto de nuestro amor Annie- dijo mientras sus ojos brillaban viendo hacia el jardín de su hogar.

-¡Candy!...Entonces con mucha más razón….tú debes de hablar con Terry sobre las pretensiones de ese hombre.

-No Annie…él no me hará nada...

-Pero, ¿y después?...después que tengas a tu hijo… ¿no crees que volverá a molestarte?

Flash back

-Por favor Neal...no me hagas daño...Te prometo que no le diré a nadie si me dejas ir. Te lo suplico... Mi esposo debe estar preocupado por mí.

-¿TU ESPOSO?... ¡MALDITA SEA!...ESTOY CANSADO DE QUE ME VEAS COMO CUALQUIER COSA. PRIMERO FUE EL ESTÚPIDO DE MI PRIMO Y AHORA ESTE TIPO QUE DICES QUE ES TU MARIDO.

-Neal, Nunca te di motivos. ¡Entiendelo!...esto es una tonteria, una obsesión de adolescente. Hemos crecido y debes entender que yo no te pertenezco debes de entenderlo

-SIEMPRE TE QUISE CANDY, PERO TU TE FIJASTE EN EL IMBECIL DE MI PRIMO QUE ME ALEGRO MUCHO QUE HAYA MUERTO Y AHORA ESE MALDITO ARROGANTE… ¿POR QUÉ ME DESPRECIAS CANDY?... ¿QUE TIENEN ELLOS?...

-Ellos no me obligaron a que los ame, mi corazón...es mi corazón que elige libremente. -En el corazón no se manda…..y yo, yo no puedo amarte….por favor déjame ir…puedes meterte en problemas peores y tus padres no lo soportarían. Recuerda que para ellos la sociedad y el que dirán es importante….los matarías si saben lo que pretendes hacerme.

- Se acercó a su rostro- Tienes una cara muy linda sabes…¡Te amo!- dijo mientras tomaba el rostro de la Rubia dispuesto a besarla sin su permiso.

-¡SUELTAME!- Dió un fuerte manotazo quitando las manos de este de sobre su rostro.

-Dame una sola razón, una sola para que desista…. Por ahora…

-¡Estoy embarazada!- dijo con sus ojos llorosos- No quiero que le hagas daño a mi bebé...¡por favor!

-¿Embarazada?- preguntó con furia y un poco con incredulidad.

- ¡Mi bebé no se merece esto Neal!

-¡Como sé que no me estas mintiendo!

-Es la verdad y mi esposo ya debe buscarme…..¡Déjame ir! por lo que más quieras en tú vida.

-Lo que más quiero eres tú...y, no soy nadie para tí.

Candy no estaba segura de lo que dijo, pero era lo único que se le ocurrió en ese instante cuando hacía un tiempo que dejó de cuidarse y aunque no se habia hecho la prueba había tenido episodios de mareos.

Meditó por unos minutos la situación y dijo: "de esa manera no"….- ¡VETE!

Fin Flash back

-Espero que no….

-Sabes que Terry no te perdonará que le ocultes todo esto. Si lo conoces como dices, debes de saber que es un hombre que no le gustan las verdades a medias, porque al final siguen siendo mentiras completas.


Caminaba por alguna calle de la ciudad queriendo evitar pensar en lo que era su vida. No se podía quejar de nada porque tenía todo a manos llenas. Todo lo que siempre soñó y quiso. Los viajes a cualquier lugar que ella quisiera, el auto último modelo que le apeteciera, las joyas mas caras y finas que deseara, en fin. Observaba a los transeúntes, las mujeres con sus hijos y aquellas con sus parejas probablemente su novio u otras quizás con algun esposo que se prodigaban miles y unas palabras con sus expresiones de amor. Quería a Harry, si lo quería, pero amor, el amor apasionado que una mujer debería sentir por su marido, ese no lo sentía….solo Terry había despertado la pasión en aquellas noches tan lejanas que pasaron juntos. No había dudas que con Terry había conocido el amor, que así como llegó, así se se esfumó, como el agua entre sus dedos.

-¡Señora!….perdone que le pregunte- dijo el hombre que cuidaba cada paso que ella daba- pero creo que se ha retirado mucho de la calle principal. No puedo dejar el auto y no la puedo dejar ir sola.

-¡Déjame!...Tú vete a cuidar el auto. No necesito que andes detrás de mí todo el tiempo. Harry ha sido un estúpido al ponerme un guardaespaldas- Era obvio del por qué un guardaespaldas. Evitaria con eso que susanna volviera a largarse.

-No puedo….usted sabe que el señor ha dicho que la cuide todo el tiempo. La ciudad es peligrosa y no quiere que le pase nada.

-Pues entonces sígueme y deja de hablar tanto…necesito ir al centro comercial…me apetece comprar…- dijo pensativa- La verdad es que no sé qué quiero comprar. Tengo todo que no sé qué es lo que me hace falta….bueno….si lo sé- pensaba audiblemente- pero eso no lo puedo comprar ni con todo el dinero del mundo- El hombre no dijo nada- ¡Vámonos!, Harry debe estar haciéndose mil preguntas del por qué no estoy cuidando de Henry.


La Compañía próximamente estrenaría la última película esperando que todo resultara un éxito. Obvio que lo seria cuando la estrella principal era siempre el bello y guapo actor inglés Terence Granchester. Las mujeres iban a verlo embobadas por la interpretación del artista, sabían que era un hombre comprometido, pero eso no aminoraba el que las mujeres lo desearan tener. A menudo le enviaban regalos, tarjetas y unas que otras prendas íntimas envueltas. Estos detalles eran siempre revisados por cualquier eventualidad desagradable que pudiera surgir.

El rostro de Terry sobresalía de las marquesinas anunciando el estreno. La ciudad con sus grandes edificios proporcionaba que la vida y la industria estuvieran siempre en auge y fuese activa. Las luces de la gran ciudad daban una vista esplendorosa de lo importante que era.

Laura estaba al servicio, una mujer mayor de unos 45 años que se encargaba de todo lo concerniente a la mansión Granchester. Además tenía experiencia en atender a mujeres en su parto, sin embargo Terry deseaba que su esposa fuese atendida una vez llegara el momento en una clínica o un hospital en última instancia. No es que dudara de las capacidades de una partera, pero confiaba en todas las atenciones que su esposa y su hijo tendrían allí. Además Candy por trabajar en un Hospital era obvio que tendría la atención que le corresponde.


-Deja de dilapidar el dinero que se te da Neal. No creas que no me doy cuenta en qué lo derrochas. El dinero cuesta y tú lo malgastas. Deberías empezar a trabajar en las empresas para que sepas lo que cuesta ganarse un dólar.

-Padre, sabes que trabajar no es lo mío. Además es lo que me corresponde,¿no es asi?...

-Lo que te corresponde es actuar como un adulto, pero claro cuando te conviene hablas de lo que te corresponde tratándose solo de dinero... si a eso vamos entonces empezaré a restarte de tu herencia. No permitiré que me lleves a la ruina por tus malditos caprichos en tus juegos…

-Bien, entonces necesito dinero en estos momentos….

-Y ¿tú que dijiste?...que haré lo que tu estupidez te dicta….no Neal, en mis manos esta ponerte un ultimátum…dejaré de ser ese padre del que haces y deshaces a tu antojo. Deberías buscarte una esposa y empezar a trabajar en las empresas.

-Por favor amor…. dale el dinero…siempre terminas por dárselo...- dijo la esposa, una mujer fria y ambiciosa que también le gustaba gastar a manos llenas. Sus hijos eran parecidos a ella en todo.

-¡Esta vez no será así!….No te das cuenta mujer, que si seguimos permitiendo todo esto, nuestro hijo se ira al despeñadero…los estados de cuenta son sumamente altos y no creo que lo esté usando para hacer obras de caridad….haz algo de provecho ...tú decides- dijo el padre decisivo y retirándose.

-¡No lo tomes en serio!, ya sabes que tu padre cuando dice algo al rato cambia de opinión…solo dale un dia y ya verás cómo te da ese dinero.

-Madre….no sé qué le pasa a mi papa. Lo desconozco.

-Ya se le pasará… con tu hermana pasó igual y ya ves le dió un cheque que fue a gastar a Nueva York.

-No sé, pero algo me dice que no me dará ese dinero ... lo necesito….debo muchísimo dinero y si no lo llevo me pueden matar…

-¿Otra vez?

-Si madre

-Deja eso de una vez hijo…. no soportaría que algo malo te pase….por favor.

-Te prometo que será la última vez y haré lo que mi padre diga…empezaré a trabajar en las empresas y verás que puedo ser un hombre de provecho.

-Toma. Véndela…es de mucho valor.

-No

-¡Hazlo hijo!…no quiero que te hagan nada y por favor cumple con tu palabra y hazte cargo de lo que te corresponde.

La madre le había dado una prenda de oro muy cara que el padre de éste le había regalado un dia de su cumpleaños. Una joya valorada en mucho dinero, con ella podía cubrir la deuda perfectamente. Solo habría que ver si saldaría por completo o continuaria con su vida de juegos.


-¿Estas lista Candy? apresúrate amor que llegaremos tarde al estreno.

-Estoy lista Terry. ¿Cómo me veo?- preguntó acercándose.

-Bueno no sabría que decirte Candy…. ¿por qué tienes puesto el abrigo?

-Es que…me siento un poco rara con este vestido, pero Annie insistió en que me vería…

-… ¡Quítatelo y déjame ver!

-¡Terry!

-¡No llevarás puesto el abrigo desde este momento Candy!... ¡Déjame ver!..- lentamente fue despojándose de este y lo que Terry vió lo dejó boquiabierto- ¡Estas hermosa Candy!, pero no puedo permitir que lleves ese vestido, es demasiado atrevido.

-No seas exagerado Terry es solo esta parte- señalo su pecho- por eso llevaré esta bufanda y no el abrigo. Además es muy tarde y no puedo cambiarme en estos momentos.

-Es verdad, pero….

-Nada Terry…. apresúrate que por tu culpa llegaremos tarde- se veía espectacular, muy elegante y hermosa. Annie sabía que Terry víctima de los celos, pondría objeción al vestido y por lo tanto le había sugerido a Candy ponérselo casi al salir, de tal manera que su marido no tuviese tiempo de nada. El vestido era de un color azul zafiro que dejaba al descubierto un escote perfecto semiabierto y el arreglo de su cabello en un rodete envuelto en una trenza dejando caer un rizo a cada lado de su rostro le daba la apariencia de una hermosa princesa. De seguro que al entrar por donde fuere todos voltearían a ver a la hermosa mujer del brazo del guapo actor. Sería la piedra en el zapato de muchos hombres y ella, la envidia de muchas mujeres.

Llegaron a las instalaciones y tomaron sus ubicaciones. El lugar estaba bastante concurrido y sus asientos estaban en un lugar bastante discreto en donde ellos no fuesen molestados por la prensa. También habían llegado sus amigos, todos ellos sus invitados especiales y quienes se encontraban en otros aposentos en el mismo lugar separados por una puerta para darles privacidad entre sí, pero podían ver al escenario y a los demás.

Candy dió un vistazo ligeramente desde su lugar en todo el recinto. Había mucha gente glamurosa, Mujeres vestidas elegantemente y otras enfundadas con vestidos bastante extravagantes. Candy las observó por varios minutos.

-Mi amor… ¿Qué miras?- dijo abrazando su diminuta cintura.

-Hay muchísima gente Terry…se augura que esto será un éxito total.

-Sí, me han dicho que las entradas se agotaron. Espera a que vean la película….tendremos varios días así- volteo para verla a los ojos sin quitar ahora sus manos que la apresaban hacia él y su mirada bajó hasta su pecho- ¡Este vestido Candy!….lo bueno es que aquí nadie puede verte.

-¡Terry!

-¡Lo siento!, pero no me gustan como te miraban esos hombres. Ellos creen que no me di cuenta...- tomó sus manos y las besó tiernamente - ….son unos malditos…

-Por favor Terry, ya mi amor…no te pongas así- acariciaba su mejilla- deja que ellos hagan con sus ojos lo que quieran... Solo me importa que tú me veas…solo tú- se besaron apasionadamente mientras con sus largas manos sobre su espalda apretaba su cuerpo. Mordía una y otra vez sus labios y los acariciaba con los suyos. Ella se separó lentamente, sabía que lo estaba llevando a un punto en el que no era adecuado el lugar donde estaban aunque era un privado- Será mejor que tomemos nuestros lugares- dijo sonrojada- las luces se han apagado es señal que…- dijo nerviosamente apretando sus manos

-Adoro cuando te pones así

-¿Eh?- bajó su mirada y con una de sus manos alzó su mentón haciendo que Candy levantara su rostro y le viera a los ojos.

- ¡Te amo!

Sin darse cuenta la escena había sido vista por dos pares de ojos que estaban frente a ellos y el dueño de un par de estos se había contenido de explotar por todo lo visto.

El estreno comenzó y lo dicho, había sido un éxito total. Las felicitaciones para Terry no se hicieron esperar y Candy se sentía mucho más feliz y orgullosa de su Esposo. Cuando salieron hasta el enorme salón donde había grandes personalidades del espectáculo así como personas de la sociedad adinerada de Nueva york de nuevo las felicitaciones no se hacian esperar y una que otra admiradora se colaba para pedirle un autógrafo al actor.

-Aquí no se permiten admiradoras…- dijo el hombre de seguridad deteniendo a las chicas alocadas.

-Por favor. ¡Déjelas!

-Señor si se les deja…vendrán más y más y entonces no lo dejaran tranquilo.

-No se preocupe, solo serán estas bellas damas….Tomen señoritas….gracias por haber venido- dijo al grupo de al menos 20.

-¡De nada guapo!- dijo una

-Adiós hermoso- dijo otra haciendo un guiño de ojo.

La Rubia estaba sorprendida por la habilidad de Terry para lidiar con la situación y también por el descaro de algunas de ellas.

-¡Disculpa mi amor!, pero….

-¡Ni lo digas Terry!….creo que tengo que acostumbrarme a que a mi esposo le coqueteen….¡No sé si voy a poder soportarlo!.

-Resulta que mi Esposa esta celosa…¡Eso me encanta!….- dijo de forma triunfante con su característico cinismo y arrogancia.

-¡Terry!...yo no…yo no estoy celosa…. ¡Claro que no!

-Claro que lo estás….Mírate esa naricita fruncida, es señal que estás enfadada.

-No

-¡Vamos Candy!

-Bueno, está bien…tu ganas…si estoy celosa…si estoy….estoy que me muero de estos estúpidos celos sin fundamentos.

-Ja ja ja ja- Terry se sintió halagado y su ego hinchado al ver los celos reflejados en el verde esmeralda de su esposa.

-Deja de reírte Terry- Frunció el ceño-….a mí no me da risa señor presumido.

-¿Iremos a la recepción?, si tú no quieres lo entenderé Candy.

-Por supuesto que iré.

- Será en el Hotel NoMad.

-Entonces vamos… ¿Dónde están los demás?- dijo buscando a su alrededor

-Albert dijo que se adelantarían. Supongo que ya habrán llegado.


El gran salón del hotel había sido preparado para recibir a los invitados después del éxito del estreno que había dejado muy excelentes ganancias y por supuesto con muy buenas críticas sobre la interpretación del actor principal y de todos los demás. Las personas que se encontraban allí reunidas no disimularon su curiosidad y voltearon a ver a las mujeres que se habían reunido para hacer su entrada juntos: Annie entraba del brazo de su Esposo enfundada en un Bellisimo vestido celeste, Nicole del brazo de Albert, una mujer bonita, de gestos suaves y Candy del brazo del elegante actor de Broadway. Las mujeres se veían elegantes y hermosas y los hombres con su porte y galanura. Candy reconocía que el ambiente en el que se movía su marido era bastante sofisticado, pero eso no haría que ella se abstuviera y no pudiera desenvolverse con su elegancia natural que es lo que la hacía única y bella. A pesar de su sencillez y su porte no estudiado atraía las miradas masculinas que no quitaban sus ojos de encima de ella desde que llegó. Terry lo notó y la tomó de la cintura en forma de posesión remarcando de esa manera que esa mujer era suya. Se dirigieron a la mesa que tenían reservada, era un lugar amplio que compartiría con los Cornwell, con Albert y Nicole. Al lado de la mesa, a su derecha se encontraban los Mackenzie un matrimonio maduro que nunca pudieron tener hijos y que no dejaban de asistir a todo lo que se llamara arte, eran amantes de las óperas y de las actuaciones teatrales pues las consideraban las mejores a pesar de que la tecnología había antepuesto el cine. A su izquierda estaban las hermanas Callahan y al frente de ellos los Mcgregor, Harry y Susanna Mcgregor.

-¡Susanna!

-Dime Harry...

-¿Esa mujer es la esposa de Terence Granchester?

-Lo es… ¿Por qué?

-Bueno…porque es muy bonita, pero no tanto como tú querida- recapituló al ver el enojo en el rostro de su esposa creyendo ver en este un atisbo de celos- no se puede negar que la muchacha es hermosa a pesar de que es una mujer sencilla, según lo que he escuchado...mi curiosidad radica más que todo en eso, es jovial y natural y a él lo veo...

-Son diferentes, por supuesto... ¿puedes imaginarte? Terry un hombre de mundo, culto, un aristócrata ingles vinculado con ese tipo de mujer…. ¡es increíble!

-No le veo nada de malo, si hay amor lo demás sale sobrando.

Levantó una ceja señalando su inconformidad con el comentario de Harry-Pero las diferencias están muy remarcadas… ¿sabes que ella es enfermera?

-No, pero es una profesión hermosa...

-¡tonterías!... ¿Por qué crees que viven en Nueva York y no en Inglaterra?...a Terry le da vergüenza mostrarla como su esposa

-¡No lo creo!, pero parece que tú conoces de su vida más que cualquier otra persona…sí, sí, me dirás que porque trabajaron juntos….lo sé…Creo que debemos saludarlos…. ¿Vienes?

-No, yo me quedaré aquí…ve tú.

-¡Por favor Susanna!... ¿Dónde está tu educación?

-Está bien, pero que sea rápido.

El matrimonio Mcgregor se acercaba lentamente al espacioso lugar en el que se encontraban aquellas personas que desde la distancia podía ver que eran felices, conversaban y reían como si fuesen una sola familia. Susanna iba dos pasos atrás que su marido casi procurando esconderse tras él.

-Buenas noches señores

-Buenas noches…. ¿?- dijo Terry con mirada interrogante

-Soy Harry Mcgregor y ella es mi Esposa Susanna- fue entonces que se posicionó a la par de su marido. Los presentes simularon una sonrisa ante el hombre- Creo que usted señor Granchester debe conocerla, cuando fueron compañeros de actuación.

-Sí...¡Es un gusto para nosotros tenerlos aquí Señor Mcgregor! Agradezco en gran manera que nos haya acompañado- dijo el castaño aminorando la aseveración de Mcgregor.

-¡Muchas Gracias!

-Hola…Terry – extendió su mano hacia el actor- ¡La película fue increíble!… ¡Estuviste increíble!- el ambiente se tornó pesado y la mirada coqueta de la Señora Mcgregor no pasó desapercibido para los presentes excepto para Harry que aparentemente miraba hacia la pista donde algunas parejas estaban bailando- La mujer llevaba un vestido azul, su cabello estaba suelto y lacio hasta su cintura. Susanna era una mujer bella de unos hermosos ojos azules.

-Ella es mi esposa Candice y mis amigos los señores Cornwell, mi hermano Albert y su novia Nicole.

-Un gusto señores - dijo mientras saludaba con un apretón de manos- y felicitaciones a usted, la presentación fue estupenda

-De nuevo muchas Gracias.

-Bueno nosotros nos retiramos y mil disculpas por interrumpir su conversación.

-¡Oh, no se preocupe Señor Mcgregor….Espero que pasen una velada agradable- dijo la Rubia de ojos verdes con suma amabilidad.

-Asi será señora Granchester….permiso...hasta luego.

-Hasta luego- dijeron todos al unisono sentándose de nuevo en sus lugares.

La noche había sido única, pues las críticas no se hicieron esperar y llenaba la sección de espectaculos de las revistas y los periódicos por completo. Candy se levantó para dirigirse al tocador, había reído tanto que sintió que el poco maquillaje de sus ojos se corrió, había sido solo su impresión, pues al verse al espejo todo estaba bien y de inmediato salió del lugar. Para su mala suerte se topó con una mirada que parecía querer hacerla pedazos.

-Pero a quien tenemos aquí...a la décima maravilla del mundo...Candy Granchester- dijo con ironía interrumpiendo el paso de la Rubia.

-Dejame pasar...

-No lo haré

Candy sonrió con burla- Sigues siendo la misma de siempre...deja de comportarte como una niña mimada y caprichosa...actua como una mujer.

-Tú no eres nadie para decirme como debo comportarme. Nunca olvidaré que por tu culpa murió Anthony...de no ser por tí, estaría vivo y conmigo.

-Me hubiese gustado verlo si con eso él viviera, de verdad Eliza, no creas que no me duele por lo amaba de verdad y siempre lo recuerdo, pero la vida continua.

-Lo engatusaste y lo envolviste hasta atraparlo... eres una trepadora que solo buscabas el dinero de su familia, pero bueno de todos modos obtuviste lo que buscabas solo que con otro pobre diablo.

-No sabes lo que dices...

-Fue tu culpa...solo tu culpa...MALDITA TREPADORA

-¡YA BASTA!...No permitiré que me arruines la noche...¡Adiós! - Candy se retiró dejando a una mujer reventarse de ira y frustración

Luego de unas horas regresaron a casa. La noche hubiese sido totalmente maravillosa si no fuera porque en cierto momento Candy vió a aquel sujeto, sí, Neal y luego su encuentro desagradable con la odiosa de su hermana, Eliza, la maldad en persona estaba presente también...ahora el paquete estaba completo.


-No puedo creer lo cambiada que está esa maldita mujer, pero no es más que una mona vestida de seda. y ¿tú? Estabas embobado, parece que no la había visto en siglos.

-Bueno no fueron siglos, pero si muchos años y esta preciosa. Parece una mentira en lo linda que se ha puesto - mencionó con ojos de ensoñación.

Eliza rodó los ojos- Recuerdo cuando vino a esta casa, era una sucia andrajosa, casi una pordiosera, pero te digo una cosa sigue siendo la misma de siempre….insignificante y poca cosa...tan solo una arribista…. ¿Viste con quien estaba?

-Claro que lo vi….ese maldito fue el que me golpeó- dijo mientras tocaba su boca

-Asi que fue él y tú nos dijiste que….

-¡Que importa lo que dije!...ese maldito me las pagara…

-Es un actor guapísimo, tiene un cuerpo espectacular y esos ojos….son tan hermosos- decía mientras se vislumbraba una cara atontada en ella y fue el turno del moreno de rodar los ojos- y muy bueno por cierto, pero….

-Un actor de quinta que ahora es el esposo de Candy….- espetó con sorna- Sí, ¿eso es lo que quieres saber no?...ella atrapó nada más y nada menos que al actor más importante de Broadway, el tipo ese se ha hecho famoso y en poco tiempo casi un millonario de la ciudad.

-¿Su esposo?...no creo que un hombre como ese se haya casado con esa y, si es tan importante y casi un millonario como lo acabas de afirmar entonces no es un actor de quinta como tú dices querido hermanito.

-¡Bah!, a cualquier cosa le dicen actor ahora.

-Tú estás padeciendo de celos…Claro que si… ¡Olvida a esa mujer!, no ves que no vale la pena. Ha sido tocada por otro hombre. ¿Qué es lo que quieres? Si no pretendes olvidarla entonces hazla tuya de una vez ... desquítate por su desprecio.

-¡Quisiera olvidarla!, pero no puedo…no es nada fácil...hace muy poco estuve a punto de cometer un gran error.

-No me digas que dejaste pasar el momento….- señalo con el ceño fruncido- eres un estúpido.

-¡Eliza!...Candy está esperando un hijo de ese tipo y yo no puedo contra eso…. es verdad que la quiero y también siento que la odio, pero no llega hasta allí mi crueldad. La quiero entera, completa para mí.

-Oh, te convertiste en un débil Neal…evidentemente que has cambiado y te desconozco… ¡Como me gustaría que ella perdiera ese hijo!- una sonrisa malvada se dibujó en su rostro- así pagaría por la muerte de Anthony.


Transcurrían los días con aparente tranquilidad. Un mes había pasado desde que se habían visto en aquella fiesta después del estreno. Sus horas en el hospital habían sido adaptados por la directora misma. Aunque Candy siempre era una mujer activa por su estado a veces se cansaba. Terry había insistido en que dejara el trabajo que luego que diera a luz volviera. Tuvo que hacerlo porque al final del Tercer mes se sintió mal con algunas complicaciones y con amenaza de aborto que alarmó a ambos. No se perdonaría nunca que por su culpa perdiera a su hijo. Neal esporádicamente la observaba desde su auto a cierta distancia y la figura que ahora miraba le hacía sentir algo distinto. Candy se miraba bella con su barriguita apenas notable y su rostro emanaba un brillo que jamás había visto. La amaba mucho más y se dijo así mismo lo estúpido que había sido por no haberla conquistado de buena manera. La educación dura y prepotente con la que fue criado le hacía creer que todo se lo merecía y ella, no sería la excepción como si las demás personas no tenían sentimientos, no tenían corazon. Reconocía que su amor era equivocado, pero le costaba entender por qué ella nunca pudo verlo de manera distinta. El resentimiento del pasado fue el cumulo de su indiferencia, sí, Neal se había enamorado de ella desde que Anthony vivía, pero no lo dijo nunca por miedo a que su familia y los demás se burlaran de él y fue entonces que cuando supo que ellos estaban enamorados confabuló lleno de odio, de rencor y resentimiento en su contra. Al morir su primo pensó entonces que tenía la gran oportunidad de oro y empezó a arremeter en un vicio de persecución que no la dejaba ni a sol ni a sombra. "Mal hecho". Neal no sabía cómo conquistar a una mujer, bueno, al menos a una mujer como Candy.

-¿Por cuánto tiempo te quedarás Eliza?

-¡Resulta que ya soy un estorbo!- dijo con molestia.

-No es eso, pero vine a Nueva York para tener mi privacidad y ahora te tengo todo el tiempo en mi departamento.

-Es lo mismo, pero no te preocupes, le diré a mi madre que me quedaré en la casa de Manhattan, porque a mi hermano…- no terminó la frase en la que mostraba un fingido dolor.

-¡Comienzas con tus lloriqueos! y tus quejas - la calló de inmediato, Eliza no entendía en que momento su hermano dejó de ser aquel cómplice de sus maldades y no es que ahora se haya convertido de la noche a la mañana en el mejor hombre, sino que, algo había en su mirada, no era la misma de antes- Te hará daño la comida y deja tus arrebatos histéricos.

-Solo dame un par de días en lo que hablo con Papá y Mamá para quedarme en la Residencia.

Alguien los observaba con curiosidad. Esa persona daba un vistazo disimulado al mismo tiempo que analizaba lo que en su celular tenia. La fotografía en donde aparecía aquel hombre muy parecido al que tenía enfrente. Era la oportunidad de saber quién era y que tenía que ver con su rival. De pronto fue alcanzada por la mirada de la pelirroja y la Rubia esquivó la suya hacia la ventana.

-¡Neal!, ¡Neal!- exclamó por lo bajo

-¿Qué te sucede ahora?

….Esa mujer no te quita los ojos de encima.- habló en susurro- No voltees a ver, pero es una Rubia muy bonita….de seguro le has gustado.

-No digas tonterías. Esa mujer la vi la noche del estreno,¿No lo recuerdas?

-No, no recuerdo haberla visto

-Es muy bonita y sé que se llama Susanna Mcgregor, es la esposa de uno de los hombres más ricos de Canadá, tiene muchos negocios según, pero es muy raro que una mujer como esa esté sola en un restaurante.

-Eso no significa que no le gustes, tú eres un hombre muy apuesto Neal.

-¿Qué insinúas?

-Nada, pero lo cierto es que… ¡Mira!, tiene compañía- Neal alzó su mirada y reconoció a la mujer que entraba.

-Esa es una de las actrices de la compañía Stratford. ¿Tampoco recuerdas que apareció en la pelicula?

-Con razón se me hacía familiar ese rostro….Neal, ¿Por qué no nos acercamos y las saludamos? Son gente del espectáculo y…

-¿Crees que de esa forma te podrías acercar al tipo ese?

-Hagamos la prueba….

Mientras tanto

Miriam al sentarse su mirada se extendió al frente y vió al par. Era obvio que el rostro masculino le llamó la atención y volvió su vista a Susanna. La excompañera de ensayos la observó con detenimiento al vislumbrar en el rostro de la Rubia una interrogante marcada.

-¿Recuerdas a ese hombre?- señaló con su mirada

-Si lo recuerdo…es el hombre que quiso besar a la Esposa de Terry, pero y ¿esa mujer?, son parecidos, parecen que fueran hermanos.

-¡Son hermanos!, al menos es lo único que he podido escuchar…. ¡Mira! se han levantado y…vienen hacia acá. Esto no puede ser mejor- dijo riendo abiertamente.

-Oh, por Dios…yo mejor me voy Susanna- musitó levantándose de su lugar.

-¡Tú te quedas aquí!, ¿De qué tienes miedo?- la sostuvo del brazo- ¡Ellos no comen gente!

-No es miedo, es solo que no deseo meterme en problemas….

-Buenas Tardes…... ¿?

-Susanna, soy Susanna y ella es mi amiga Miriam.

-Mucho gusto Señorita Miriam- saludo Eliza, sé que eres actriz y ¿te importaría si me regalas un autógrafo?

-Eh – recibió un codazo de Susanna- claro que si…no hay problemas, tienes donde escribir...

-Si, por favor aquí – dijo la pelirroja sacando una pequeña libreta

- Con dedicatoria a…. ¿?

-Eliza Leagan

-Bien….listo aquí tienes…

-Muchas Gracias. Me gustaría además tener uno de ese actor…creo que su nombre es Terence Granchester, ha sido una lástima, pero lo conseguiré o dejo de llamarme Eliza Leagan.

-Oh, eso espero…Terry es muy huraño y pocas veces da autógrafos….pero quizás lo consigas.

-Pero siéntense por favor… ¿Desean tomar algo?- preguntó la Rubia.

-¡Yo tengo que irme Susanna!...ya sabes que tengo ensayos y solo fue un momento que pude salir.

-Está bien vete….

-¡permiso a todos! Y disculpen.

-Oh, que maleducada he sido…Susanna te presento a mi hermano, Neal.

-¡Es un placer conocerlo!

-Igualmente- dijo con seriedad. Lo único que quería era largarse, pero su hermana parece que empezaba el dia. Luego de 15 minutos no pudo más y se levantó indicando que se retiraba. Susanna había quedado con la información de quien era, solo necesitaba saber qué relación existía con Candy y esa posiblemente se la diera la hermana de éste, ya que parece que hablar de los demás era un buen pasatiempo que la Leagan practicaba a gusto.

-Disculpa a mi hermano, pero últimamente anda de un genio pesado. Ya hasta a mí me está hartando.

-¡No te preocupes!, probablemente tenga problemas personales o amorosos. ¿Tiene novia?

-No…

-Tu hermano es muy guapo y simpático, pudiera conseguirse a cualquier mujer que lo ame de verdad- dijo retóricamente

-cierto, pero ¿cómo te digo?, se ha empeñado fuertemente por querer conquistar a una mujer que jamás le pertenecerá por ley, es un capricho más y pienso que cuando obtenga lo que quiere la botará como a un pedazo de basura y no te niego que eso…. ¡me encantaría! , se cree la gran cosa y se da el lujo de despreciarlo.

-¡Pobre!, bueno digo….debe sufrir mucho por no tener a la persona que ama, supongo que ha de ser una linda mujer para que tu hermano este loco por ella.

-¿Linda? Bueno si, ella es bonita, pero también es poca cosa para él….una enfermera.

-¿Enfermera?, ¿Cómo se llama?- preguntó como si no supiera de quien se tratara.

-Candice White, su nombre es Candice ahora esposa del actor Granchester...

-¡Que casualidades tiene la vida!- exclamó

-¿Cómo?

-¡Candy Granchester!

-¿La conoces?

-¡La odio!

De esa manera Eliza le contó todo sobre Candy desde antaño. Parece que la pelirroja era de cuerda y en más de una hora Susanna y Eliza habían resultado las mejores aliadas.

Continuara...


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