Espero sea de su agrado.
-¿Cómo te sientes amor?- preguntó acercándose hasta donde ella se encontraba reposando.
-Un poco mejor…estos tres meses han sido críticos para mí.
-Espero que luego que te mejores no pienses en volver al trabajo. Por favor Candy. No quiero que te expongas...
-No amor…no lo haré, primero está mi hijo.
-Trabajas demasiado y el médico ha dicho que has estado muy tensionada, así que lo mejor es descansar…no deseo que les pase nada- dijo mientras acariciaba el vientre de su Esposa sintiendo un leve movimiento al pasar su mano. Ambos se miraron fijamente, sorprendidos porque era la primera vez que se movía con tanta agitación.
-¿Lo sentiste?- dijo ella
-Sí…- dijo sonriendo ampliamente
-¡Sabe que eres su padre!
-¿Tú crees?
-Terry…claro que si…puede reconocernos A través de nuestra voz- acerco su cabeza hasta su vientre desnudo y otro movimientos se hizo notar.
-Hola mi amor… sabes que soy tu papá, cierto? Quiero decirte que te amo hijo y por favor mantén a tu madre quieta- luego se despidió con un beso cerca de su ombligo.
-¡Terry!
-Mis padres llamaron preguntando por ti.
-¿Les dijiste que estoy bien? No quiero que se preocupen.
- Mi madre insiste en venir a verte y quedarse un tiempo con nosotros, pero eso implica dejar a mi padre solo.
-No, no…. ¡Convéncela de que no es necesario Terry! Diles que ya estoy bien, no puedo permitir que deje solo a tu padre…Además está Laura, Annie y hasta Karen que cuando pueda ha prometido venir a verme.
-Karen…..- dijo pensativo- después de todo se ve fuerte como siempre lo ha sido.
-Sí, es un golpe muy duro el perder a un ser querido- dijo con un sentimiento nostálgico que no pasó desapercibido por Terry y aunque en ese instante un hilo de celos atravesó su corazon, comprendía los sentimientos de Candy.
-Su Tío era como su Padre, pero ahora ha vuelto a ser la misma…bueno debo irme Candy por favor cuídate y en lo absoluto te levantes de esa cama…. hoy estaré ocupado todo el dia… nos vemos, - besó su frente.
-¡Hasta luego!...tú también cuídate amor.
-Hola Candy…amiga ¿Cómo has estado?
- Annie…ya estoy mucho mejor, y ¿Tú?
-Aun no siento nada, pero ya sabes que Archie es tan exagerado que no quiere que salga a ningún lado. Apenas tengo un mes, le he dicho que estoy embarazada y no enferma, mientras tanto aprovecho que puedo venir a verte, porque creo que cuando se haga notorio se me hara imposible, ya sabes como es él.
-¡No puede ser!…resultó peor que Terry- dijo abriendo sus ojos con sorpresa.
-ja ja ja ja – rieron juntas- pero en tu caso hay razones Candy…. ¡Imagínate!...casi pierdes a tu hijo. Yo estoy muy bien, pero ¿quién le explica eso a Archie?...siento mucho no poder estar contigo, hubiese querido cuidarte….
-Oh, no te preocupes….no es necesario…de verdad. El doctor ha venido a verme y todo está bien. El peligro ha pasado.
Las semanas siguientes en la Compañía Stratford se empezaban a hacer las nuevas propuestas para una nueva producción. Todos los actores se encontraban reunidos para exponer el reparto y guiones. Terry se sentía un poco preocupado por la salud de Candy, aunque los médicos le habían dicho que el peligro había pasado y solo que necesitaba descansar.
-¡Hola Terry!
-Hola...
-Quita esa cara hombre….Ella está bien y tu hijo también.
-Lo se…y ¿tú cómo estás?
-Muy bien…mucho mejor Terry…Tenia que arreglar todos los documentos de sus funerales y me tomó mucho tiempo. Mi tio me dejó su fortuna que gustosa la dejaría si pudiera hacer que vuelva….la pérdida de mi Tío era algo inevitable, él estaba muy mal del corazón y era algo inminente que sucediera. Era el único familiar que me quedaba…. Sus años y su enfermedad….
-Por favor ya no hablemos de cosas tristes- dijo posando una mano en su hombro-La vida continua y hay que seguir adelante, tú vida sigue Karen y no debes estar sola- ella le sonrió con su ceño fruncido
-Bien Granchester….ya, ya olvidemos estas debilidades a todo el mundo le pasa y yo no era la excepción… cuéntame ¿Qué ha pasado?... ¿La resbalosa de Susanna no ha vuelto por estos rumbos a molestarte?- preguntó y en sus ojos se veía la misma chispa de la Karen que conocía y sonrió ante su seguridad.
-No, y gracias a Dios, porque te digo algo…me resulta insoportable…está mal que lo diga, pero es la verdad.
-¿Qué piensas sobre lo que nos dijo Robert sobre el viaje a Londres?, la otra propuesta está mucho mejor aquí en Estados Unidos. Creo que se ira por lo más conveniente y nos quedaremos en Nueva York.
-Te confieso que en otras circunstancias estuviese feliz de ir a Londres, allá están mis padres…y desearia poder visitarlos.
-¿Nunca has pensado en que ellos vengas a Nueva York?
-Si, pero mi Padre tiene todos sus negocios en Londres y toda su vida ha sido en ese sitio. No, es imposible.
-Y entonces ¿qué harás si Robert decide que vayamos? Candy esta mejor y no dejaran de estar pendiente los demás. Es mas no será más de una semana, en todo caso se resuelva.
-Sí, tienes razón, pero bien...hay que esperar lo que decide.
-Además Candy no permitiría que descuides tu profesión cuando todo está bien.
-¡Miren aquí está el engreído petulante de Granchester!
-No comiences por favor William. No es momento para que vengas con tus tonterías. Todo esta tranquilo y no queremos problemas, ¿entendido?
-Salió la defensora de los oprimidos y afligidos….
Lo tomo del cuello de su camisa en un momento desprevenido -No necesito que nadie me defienda….yo puedo solo ponerte en tu lugar. No me fastidies que mi paciencia tiene un límite- dijo entre dientes.
-Ya por favor, no hay necesidad de llegar a los puños…Terry, por favor cálmate y tu William deja de comportarte como un mocoso de cinco años. .Cuándo vas a aceptar lo evidente? ¿Acaso llegarás a tu vida senil pensando en lo mismo?- Los demás se echaron a reír y este se retiró enfadado.
Se encontraba comiendo sola en el gran comedor de su casa. Tenía una familia, pero no la quería. ¿Cuantas personas en el mundo desearían tener lo que ella poseía?...muchas por supuesto, pero lamentablemente no sabía apreciar lo que la vida le había dado. Mientras Harry se encontraba de viaje por Canadá para la supervisión de sus negocios, ella se sentía que era libre, pero equivocadamente, porque el guardaespaldas contratado por Mcgregor no la dejaba ni un momento a solas, excepto dentro de la casa. Si Susanna lo abandonara otra vez perdería todo, absolutamente todo por abandonar su hogar y a su hijo. Bastaba que Harry lo demostrara para quitarle hasta el respiro. Sabía que su padrino no le ayudaría si lo hiciese y la austeridad en la que su madre vivía, no era a lo que ella estaba acostumbrada, así que no tenia de otra que seguir en su enorme mansión rodeada de sirvientes y llevando la vida que siempre deseo. Fuera de esa casa Susanna no era nada, no era nadie. Harry no la trataba en lo absoluto mal, al contrario le demostraba amor y respeto, pero no le interesaba. Era una máquina a su lado y como todo en la vida hay un limite y Mcgregor no era la excepcion, porque él no era de piedra. -Señora- se acercó lentamente la mujer que prácticamente se encargaba del niño, porque su madre lo dejaba a la deriva- su hijo ya está dormido… ¿Subirá usted a verlo?- no dijo nada solo se levantó y al llegar a la puerta de la recámara de su hijo lo vió detenidamente. Pensaba que, aunque Terry no la quiso desde antes del accidente, quizás habría luchado para quedarse a su lado pese a todo, pese a su desamor, pese a que quizás él no se lo permitiría y entonces cuan feliz seria si su hijo hubiera sido de él, pero en la vida no todo lo que uno desea se hace realidad, a veces juega el destino, otras veces son las decisiones que uno escoge. Reconocía que su vida fue el resultado de lo segundo. Ella escogió desprenderse totalmente de aquel que consideraba un despojo y seguir con su vida ¿Ahora? ¿Qué había? Un hombre feliz y recuperado, un hombre que luchó por volver a ser el mismo, un hombre que conoció de nuevo el amor, un hombre cuya familia era lo más importante. Envidiaba esa familia que él tenía, odiaba a Candy y ahora mucho más al enterarse que estaba embarazada, porque esperaba un hijo de su gran amor. Salió de la habitación sintiéndose desconcertada, fraguando en su mente miles de cosas, si ella no era feliz, no permitiría que ellos lo fueran.
Días después en la compañía Stratford se había decidido que la producción de la nueva película seria en Broadway, la jugosa cantidad ofrecida superaba las expectativas de Robert y no es que en Londres no haya sido considerable, pero tenían una obra Teatral que ofrecerían en Boston y luego Chicago. Terry tenía algunas propuestas en portadas de Revistas junto con Karen y varias entrevistas a los medios. ¡Había mucho trabajo!, por ahora Londres quedaría en segundo plano.
El tiempo pasaba y Candy se encontraba ya en su octavo mes de embarazo. Al parecer todo se habia calmado con aquellas mujeres de las cuales no volvió a saber nada durante esos meses. Se sentía mucho mejor y en las revisiones de control todo indicaba que su bebé también estaba saludable. Según las programaciones médicas daría a luz a mediados del mes siguiente.
-¡Candy!...amor ¿Dónde estás?
-Señor, la Señora está en la Cocina, discúlpeme, pero fue imposible hacerla desistir... Dijo que quería darle una sorpresa cocinando esta vez para usted.
-¿Qué podemos hacer Laura? Siempre se sale con la suya. La próxima vez tendré que atarla a la cama- La mujer de servicio le sonrió- Usted no se preocupe que la conozco muy bien y se que es muy testaruda.
-¡Terry!, pero si estoy bien- dijo al escuchar la aseveración de su marido- Quise prepararte la comida que tanto te gusta amor- La mujer se apartó para terminar de hacer la comida.
-Está bien, pero deja que Laura termine….ven, cuéntame… ¿Cómo te fue con el medico? Siento mucho no haber ido contigo- dijo mientras acariciaba su barriga.
-No te preocupes amor, Annie me acompañó porque de paso se hizo su chequeo también.
-Pero, ¡qué Compañía Candy!, es decir dos mujeres embarazadas y solas por la calle. ¡No es posible!
-Ya por favor- la rubia rodó los ojos-…no te pongas así Terry…nos llevó Jason en el auto de Annie. Todo está bien y es posible que dé a luz a mediados del siguiente mes.
-¿Annie en su estado y conduciendo? Pero, ¿En que está pensando Archie para permitirlo?
-¡Calma Terry!- ya te dije que luego nos llevó Jason-dijo con el ceño fruncido y sus brazos en la cintura en forma de jarra. La imagen le provocó risas y no pudo contenerlas- ¿De qué te ríes si se puede saber?
-Oh, no es nada pancita, solo que el verte así….yo…por favor discúlpame...
-Ya sé que estoy fea…no necesitas decírmelo y ni mucho menos reírte Terry….
-Pero, ¿Quién ha dicho eso?...si te ves hermosa con tu barriga- dijo abrazándola hacia su pecho- eres la mujer más bella y hermosa que he visto…- ella levantó su rostro para verlo a los ojos y decir algo que le interrumpió- .Shhhh, ya sé dirás que lo digo porque eres mi esposa, pero es la verdad Candy.
-¿Tú deseas saber si es niño o niña…? La vez pasada no se dejó, pero ahora si- dijo sonriendo, le encantaba verlo con la ansiedad por saberlo aunque eso no era importante para ninguno de los dos, pues lo único que si lo era es que llegara sanito- ¡Vamos Terry!
-Buenas Tardes
-Buena Tardes Señora ¿A quién anuncio?
- ¿Susanna?...- dijo la pelirroja que en ese momento iba de salida en su auto, pues se sentía aburrida e iría de compras como era su costumbre.
-Eliza, disculpa que venga sin avisarte, pero…
-Oh no te preocupes…. ¿subes o nos quedamos en casa?...así nos ponemos al dia.
-Sí, pienso que en tu casa sería lo más adecuado y mucho más tranquilo- Eliza salió de su auto y entregó las llaves al vigilante.
-Tome, regréselo a su lugar.
-Sí, señorita.
-¡Vamos Susanna!- caminaron hacia el interior de la Residencia en Manhattan- es una sorpresa que hayas venido, tomando en cuenta que supongo que tu marido te tiene siempre vigilada…. ¿Dónde está tu sombra?
-Hable con Harry y le dije que no pensaba irme, pero que me quitara a ese hombre de encima.
-Y ¿te creyó?
-Si, en realidad no pienso hacerlo…no tengo a donde ir. No iré de arrimada donde mi Madre y si es mi padrino no me ayudaría si sabe que he abandonado a mi familia.
-¿Por qué no haces el intento de amar a tu marido? Es muy guapo y además tiene mucho dinero, ¿qué quieres de la vida Susana? Sabes que Terry jamás se fijara en ti querida.
-Tampoco en ti Eliza ,menos si Terry sabe quién eres. No creas que no sé qué te mueres por él, no me lo puedes negar, sé perfectamente que cuando te acercaste a nosotras tu interés no era otro sino buscar un acercamiento con él por medio de Miriam, pero te fue imposible.
-¿Eso me convierte en tu enemiga?
-Lo que me interesa es encontrar la manera de separarlos. Destruir ese matrimonio, dejar a ese niño sin padre.
-Creo que pides demasiado….
-Pido lo justo. ¿Acaso tú no quisieras lo mismo? Recuerda que ella también te quito el amor del hombre que amabas, es una maldita ladrona.
-Sí, la odio tanto y le deseo lo peor del mundo- Eliza pensaba con rabia sobre el embarazo de Candy.
-¡Terry! ¡Terry!... ¿Dónde está Terry?... Laura ya es momento…. ¿Puede llamar a mi Esposo por favor?- los dolores habían empezado y Candy mantenía su fortaleza
-Si señora….- la mujer marco el número-señora, el Señor no responde.
-¡No puede ser!…llama a Albert, búscalo en la agenda allí esta….y por favor vuelva a marcarle.
-Si….
Minutos después
-¡Candy!
-Albert, ya viene mi hijo, pronto nacerá mi hijo.
-¡calma Candy! Todo estará bien….
-Y ¿Terry?¿Dónde está?
-¡Candy!, ¡Candy!
-Terry…mi amor… va a nacer nuestro hijo.
-La ambulancia está esperando. Por favor llévensela de inmediato. Terry sube, ve con ella.
-Sí.
Entró a labor de parto y con ella Terry se encontraba dándole fuerzas, pero no dejaba de sentir cada dolor de ella como una estocada en su corazon. No quería verla sufrir y se decía era su culpa. Dentro del quirófano se encontraba dos médicos el obstreta y el pediatra quien revisaría a su hijo al llegar al mundo. Antes del parto candy tenía que asistir a un último ultrasonido, pero ya no fue posible pues su parto se adelantó tres semanas a la fecha. Solo esperaban que no hubiese complicaciones. Candy era una mujer fuerte y en cada contracción trataba de mantener la cordura aferrándose a los barrotes de la cama.
-¡tranquilízate mi amor!, pronto acabará todo esto- dijo mientras tomaba una de sus manos sintiendo como le apretaba con fuerza víctima de otra contracción más fuerte.
-Señor, ¿Está seguro de permanecer aquí?- pregunto la mujer al verlo palidecer.
-Si- el castaño observaba como ese pedacito de cielo hacia turbulencia en el cuerpo de su Candy- Si estoy seguro.
Su hijo pronto saldría del cuerpo de su madre. Ese hijo tan deseado y amado por sus padres pronto lo tendrían en sus brazos, en eso pensaba ella y es lo que la fortalecía junto con las palabras de su amado y la calidez de su mano.
-Veamos qué tan preparada esta señora Granchester – dijo palpando y viendo- Si, ya está lista. Por favor puje con toda la fuerza que usted disponga. Piense en su hijo. Vamos, 1, 2,3- Candy sacó fuerzas de donde no tenia y en tres pujadas su bebé salió de sus entrañas. fue un parto rápido- Eso…muy bien…lo ha hecho muy bien Señora- La Rubia sintió desfallecer y un sentimiento de alivio abrigo su cuerpo. Estaba muy cansada…-¡Es un niño!, felicitaciones Señores Granchester son padres de un precioso varón.
-¡Mi hijo!..
-Quiero verlo por favor…
-Sí, un momento, es necesario que el pediatra lo revise.
-Es hermoso Candy….míralo
-Si…tiene tus ojos y tu cabello Terry, míralo es tan lindo mi bebé…se parece a ti- en ese instante Candy se desmayó, pues se sentía tan cansada y sin fuerzas.
-…. ¿Qué tiene mi esposa?... ¿Por qué?
-No se preocupe…. Solo esta desmayada, es normal porque ha perdido fuerzas y mucha sangre…así que le pediré que salga un momento mientras terminamos de limpiarla. Luego la llevaremos a una de las habitaciones donde usted podrá verla, allí podrá recibir todas las visitas que quieran – fueron solo un par de minutos cuando ella se recuperó.
-¡Esta bien!
-Terry, ¿Cómo esta Candy?
-Están aun atendiéndola Karen…se desmayó después del parto y los médicos dicen que es normal por la pérdida de sangre…
-Sí, es verdad…a muchas mujeres le sucede, pero no te preocupes hombre...Ella estará bien.
-¡Señor Granchester!
-si, digame...¿Nohemí?
-Supe que Candy ya tuvo a su hijo y he sido asignada para cuidarla- el castaño asintió- No se preocupe que yo la cuidaré muy bien.
-¡Gracias!
-Luego le diré donde estará ubicada para que puedan verla, por favor pueden dirigirse a la sala de espera.
Media hora después Candy se encontraba en la habitación con su hijo en brazos. Admiraba ese pedacito de cielo que en su vientre había vivido. Era un niño precioso y sus ojos parecían dos pequeñas lagunitas azules viendo todo a su alrededor, sus manitas apretaban un dedo de su madre mientras ella le hablaba quedito que lo esperaban con ansias y con todo su amor. Terry había llegado al resquicio de la puerta y la escena maternal lo conmovió. La manera en que le hablaba candy a su hijo le recordaba los cariños de su madre y en ese instante pensó en eso que le faltó a candy y no dejaba duda de que sería una excelente madre.
-Amor, ¿cómo están?
-¡Míralo Terry!...esta precioso. ¿Quieres tenerlo en tus brazos?
-Sí… es tan pequeñito que….
-¡Ven!, siéntate…- Tomó al niño y sus ojos azules brillaron.
-Hola hijo…soy tu papá mi amor. Eres un niño hermoso sabes…- besó su frente- ¡míralo Candy!...tiene apenas unas cuantas pequeñísimas pecas.
-¿Que nombre le pondremos Terry? dijiste que llevaría el nombre de tu padre, también quiero que lleve el tuyo.
-Entonces se llamará Richard Terence Granchester. ¿Que te parece?
-Muy bien. Me gusta.
Los demás entraron a verlos con presentes y buenos deseos para la Familia Granchester y al siguiente dia fue dada de alta. Ambos se encontraban en perfecto estado de salud. Dos meses después Annie tuvo a su hija, una niña hermosa de ojos marrones y cabellos negros. Archie estaba feliz con la llegada de su princesa. Albert y Nicole un mes atrás se habían casado fue una sencilla ceremonia que habían decidido de esa manera, pues aunque Albert era médico no queria depender de la fortuna que sus padres dejaron al morir. Asistieron sus amigos únicamente. Terry empezaba de nuevo con sus giras en distintas partes de la ciudad y del país. Candy entonces se quedó sola en la enorme casa con Jason y Laura. Su bebé le hacía compañía en esas noches en que su marido tenía que cumplir con sus compromisos de trabajo, lo bueno es que eran dentro del país. En todo momento se comunicaban para estar informado de todo.
-Señora, tiene visita
-Oh, Richard, mi amor… tenemos visitas, ¿Sera tu tía Annie?...no lo creo, ella todavía….puede ser Nicole o….- no terminó con sus indagaciones porque en ese instante- ¿tú?
-¡Hola Candy!
-¿Qué haces aquí? Que yo recuerde no has sido invitada a mi casa. Asi que por favor puedes irte.
¡Qué grosera eres!, he venido a ver a tu hijo y me recibes de esta forma…. Mira, le he traído un regalo.
-No somos amigas y mi hijo no necesita de tus regalos, puedes irte por donde viniste...fuera de aqui….
-Por favor Candy…. ¡Deja que conozca a tu hijo!
-Ni lo pienses…. ¡Vete de mi casa!...no eres bienvenida.
-Yo que tu tendría mucho cuidado de cómo me hablas...
-¡No me amenaces!, recuerda que estas en mi Casa…estás loca y despechada...deja en paz a mi Familia y cuida de la tuya que la tienes bastante descuidad y deja de meterte en la mía.
-No eres más que una oportunista- En ese instante Laura hizo su presencia.
-Laura….
-Señora…dígame.
-Por favor lleve a la Señora Mcgregor a la salida. Ella ya se va y si se le dificulta dígale a Jason que le ayude- ah y por favor…llévate tu regalo.
-No hace falta…me voy…- dijo mientras de forma despectiva veía al niño- no sé que vió Terry en tí, eres tan poca cosa.
Candy había quedado muy nerviosa, pero tenía que tranquilizarse para no dañar a su hijo. Un miedo profundo atravesó su corazon.
-Candy, amor
-¡Terry!...¡has vuelto!
-Perdóname por dejarte tanto tiempo. ¡Te he extrañado mucho!... los he extrañado. Me sentí desesperado por estar lejos de ustedes- se acercó a su rostro y besó esos labios que había añorado- ¡No te imaginas como me hicieron falta tus besos!
-Yo también te extrañé , pero ya estás aquí mi amor…y ya no me siento abandonada.
-¿abandonada?
-Sí, es que de pronto me sentí así al ver esta enorme casa y sin ti que empecé a pensar en tonterías…
-¡Tonta!, siempre pensé en ti y en nuestro hijo…..Candy, ¿volverás al hospital?
-Lo he pensado Terry, todavía no lo sé, aunque Richard tiene ya tres meses, no quiero dejarlo todavía.
-No quisiera, pero
-Tengo que hablar con la directora. Se me ha vencido mi postnatal y debo hacer las cosas como la ley lo estipula. Así que hoy mismo iré a verla.
-Me quedare con el niño mientras tanto. Cuando regreses empezare a estudiar los nuevos libretos. Te cuento que presentaremos a Otelo.
-¡Qué bien!, vuelven con las obras clásicas.
-Si.
Candy salió con rumbo al hospital. Aunque sabía conducir, no era dada a andar en auto. Prefería tomar un autobús, porque decía que el trayecto ayudaba a meditar. Llegó al hospital y se reunió con la directora quien no acepto su renuncia de manera definitiva, es decir firmó los documentos, pero cuando Candy quisiera regresar a desempeñar su cargo, el hospital la recibiría cuando ella lo decidiera. Al salir caminó por las calles de Nueva York y era increíble la fama que su Esposo había adquirido. Ella pasaba desapercibida y era lo mejor, pues la gente cuando la veía en las portadas de algún diario del brazo de él en los eventos sociales en los que solía acompañarlo, era totalmente diferente a la sencillez en la que a menudo vestía. Visualizó las marquesinas en las que aparecía con su elegancia y porte y también alguna que otra donde aparecía Karen y otras actrices que no conocía. Siguió caminando y pensando en la visita de Susanna se decía que como era posible que esa mujer actuara como una niña y se metiera tanto en su vida. A veces se preguntaba cómo fue posible que Terry hubiese querido a esa mujer tan odiosa y egoísta.
Los días pasaban y todo transcurría con normalidad. Candy había ido a visitar con su hijo a Annie y a su bebita.
-Hola Annie…
-¡Candy!, mi hermana…. ¡pero que linda estás!
-¿Linda?, tu estas preciosa Annie. Parece que nunca estuviste embarazada. ¡Mira tu cuerpo!, volviste a hacer la chica esbelta de siempre.
-Y ¿Tú?, te ves radiante...
-¡No exageres!, por favor
-Es la verdad y tu hijo esta precioso…es idéntico a su padre- siguieron conversando mientras tomaban el Té.
Los ensayos habían terminado por ese dia. Al salir de la Compañía varios WhatsApp le había llegado a su celular. Terry se sorprendió y pensó que hasta que llegara a su casa los abriría, así lo hizo al llegar previendo que quizás fuese algo importante sobre su Esposa o de sus padres empezó a ver lo que estos contenían. Su enojo fue creciendo. Toda esa porquería había envenado y carcomido el corazón de Terry, ¡Candy lo había engañado!- pensó- Las intrigas para que desconfiara de la mujer que lo amaba más que a su vida estaban surtiendo el efecto esperado. La cabeza le dolía de pensar y ver lo que a sus ojos se presentaba. Había varias fotografías, pero en ese instante habia visto solo las primeras en donde aparecía Candy en algún lugar con aquel hombre….se preguntaba una y otra vez ¿Por qué estaban juntos conversando tan tranquilamente cuando Candy le había dicho que la acosaba?, ese tipo que la molestaba y le repudiaba su presencia. Entonces ¿Qué hacía con él allí?...-No quiero pensar que...no, no….-siguió manipulando el resto y lo que sus ojos vieron le produjo asco y su rencor subió más de tono . Un fuerte golpe en algún lado del despacho se escuchó que le dejó su puño rojo y lastimado.
-Terry….ya estoy en casa ¿Dónde estás?- caminó hacia el despacho, probablemente se encontraba estudiando algunos de sus guiones y no le había escuchado. Fue hasta la cocina.
-Laura, ¿Sabe si el Señor está en su despacho?
-Señora, lo vi entrar hace un rato en su recamara….-La empleada quiso decir algo más, pero se contuvo.
-¿Que pasa Laura? Te notó un poco preocupada.
-Oh, no Señora…todo está bien…- menciono titubeante
-¿Estas segura?, Yo creo que tienes algo que decirme. ¡Vamos! ¡Dime!.
-Es el Señor….
-¿Qué pasa con mi Esposo? ¿Se ha portado grosero con usted?
-No, no, no en lo absoluto… es que Señora Candice, el Sr. Granchester desde que llegó estuvo en su despacho y luego hubieron ruidos de golpes y cosas que se quebraban y después de allí se fue a la recámara.
-Bueno…tendré que ir a ver qué es lo que le sucede….supongo que las cosas en la Compañía no están bien.
Subió rápidamente entrando primero a la habitación de su hijo al que vió aun dormido y luego se encaminó a la recámara matrimonial donde se encontraba Terry. Estaba muy oscuro y conforme se adentraba su vista se fue acostumbrando a la oscuridad.-Terry…amor… ¿Dónde estás?- buscó el interruptor- ¿Por qué no me contestas Terry? ¿Qué tienes cariño?- continuaba acostado en la cama viendo al techo de la recamara. Su rostro estaba tan serio y el ceño fruncido denotaba que el castaño se encontraba sumamente molesto. Lo observó y su mano se encontraba lastimada- Mi amor, ¿Qué te paso en tu mano?- se acercó
-¡Nada!
-Déjame que revise tu mano.
-Creo que mi mano es la única que está bien- dijo en tono sarcástico y un tenso ambiente se ubicó en la habitación- De dónde vienes Candy?- su pregunta fue dura y fría percibiendo así su molestia. Su mirada que antes miraba la nada ahora se había clavado en el verde esmeralda de aquellos que lo miraban con desconcierto. Esos ojos que tanto la vió con amor, ahora solo miraba furia y no sabia por qué.
-Te dije por la mañana que iría a visitar un momento a Annie. Recuerda que no viven muy lejos de aquí y quise ir a ver si estaba bien.
se levantó de la cama y se encamino justo frente a ella clavándole la mirada. Candy al verlo acercarse no se inmutó.-¿Por qué me has mentido todo el tiempo Candy?
-¿Mentirte?
Continuará...
Gracias por sus comentarios.
perdón si la historia les decepciona un poco, pero esperemos que se solucione, porque si hay amor, todo se puede.
