-Supongo que has venido porque volverás al hospital, ¿cierto?- arguyó mientras se encontraban en la cafería del Nosocomio. Habian ido hasta alli a tomarse un café luego que Albert tuvo un dia muy dificil atendiendo a sus pacientes y una cirugía complicada. Candy después que hubo conversado con la directora se reunió con su amigo.

-Si, supones bien Albert . Le di muchas vueltas al asunto.

-¿Entonces?

-Me ha propuesto algo muy atractivo que sería una tonta si lo dejo pasar...- dió un sorbo a la bebida y continuó-... Está ofreciéndome el puesto de Capacitadora de Enfermeras Instrumentista por ahora permanente. Como sabes cada dia se necesitan mas enfermeras con estos conocimientos.

-¡Suena excelente Candy! y es verdad.

-¡Lo es!...es una oportunidad de oro, sobre todo porque estaré siempre al pendiente de mi Familia, pero tengo que hablarlo con Terry. Yo, ya le he dicho de mis deseos de volver al hospital.

-Sabes que el siempre te apoyará. Conozco perfectamente a mi amigo...El te ama mucho y respeta tu trabajo. Así te conoció.

-Si, bueno Albert tengo que irme...Me dió gusto verte y me alegro que esa operación haya salido bien.

-¡Ni lo digas!, pero gracias a Dios que todo salió excelente.

-Te dejo entonces...tengo que conducir y aunque no es muy lejos, no me gusta hacerlo cuando se acerca la hora en que el tráfico se pone crítico.

-¡Tienes razón!, entonces vete...Adios Candy y espero verte pronto por aquí- La Rubia salió de la cafetera y al cruzar al siguiente pabellón en Emergencias.

-¡Candy!- hola amiga, cuanto tiempo sin verte- se saludaron con un abrazo- pero estas bellisima Candy, te ha asentado muy bien tu matrimonio y no pareces que tengas un hijo.

-Nohemí…

- No sabes los deseos que tenia de volver a Nueva York. Ha sido solo un par de meses, pero siento que fue un siglo.

-Supe que estuviste en Chicago

-Sí….Oye, pero que guapo está tu amigo. Cuando vine y lo ví mis ojos no podian creer que existiera ese hombre hermoso.

-¿Albert?

-¿Quién más?

-Nohemí, no cambiaras nunca.-Candy dió un gesto de negación- Recuerda que Albert está casado y no deberías….pensar en esas cosas

-¿Qué tiene de malo Candy?, solo estoy viendo la hermosura en un hombre, no pienses en otra cosa, además aunque no lo creas se respetar, pero no significa que esté ciega...¡Yo no estoy ciega! y ese hombre esta divino.

-¡Nohemí!- exclamó Candy con el ceño fruncido.

-¡Esta bien! , ¡Esta bien!..., pero es la verdad…y bueno ¿tú que haces por estos rumbos?

-Vine a hablar con la directora...pronto volveré...

-¿Regresarás?- Candy asintió-Oh, me alegraría tanto que así fuera Candy- La rubia sonrió

-Nohemi, debo irme... se está haciendo tarde...¿Te parece que luego nos pongamos al dia con todo?...sobre todo necesito saber que pasó contigo y Michael.

-Oh, si claro Candy. Ya tendremos tiempo...hasta luego amiga y besos a tu hijo.

-Gracias.

Caminó un poco más hacia la puerta de emergencia. El frio de la tarde, la caida de la nieve le trajo viejos recuerdos. Llegó hasta la acera para abordar su auto que habia dejado estacionado frente al portón. En ese instante sintió un leve escalofrios al escuchar el sonido de la ambulancia que se acercaba. Se compadeció internamente de la persona que llegaba y se preguntó cuán grave sería su padecimiento. Su curiosidad la hizo detenerse y observaba a uno de los hombres que salia de la parte trasera del vehículo halando la camilla ayudado por otro. Candy se sorprendió al ver al sujeto que estaba acostado pese a su rostro ensangrentado pudo reconerlo.

-¿Has tomado sus signos vitales?- preguntó agitadamente uno de los enfermeros que salia de Emergencias.

-Por supuesto, pero este hombre ha perdido mucha sangre y lo que hemos administrado es un sustituto...Es urgente que se le aplique una transfusión completa de lo contrario morirá.

-¿Encontraste alguna identificación?

-Sí, pero vamos de inmediato...hay que salvar la vida de este hombre.

La Rubia había visto su rostro y cuerpo ensangrentado que denotaba el ensañamiento con el que fue agredido.

-¡Candy!, ¿ tú aquí?

-Paul, ¿El está muy grave?

-¿A quién te refieres Candy?- preguntó con un leve desconcierto al ver la preocupación en la mirada de la Enfermera.

-A él- dijo señalando con un dedo en dirección al herido.

-¿Tú lo conoces?

-No, bueno si… es decir- titubeó- conozco a un familiar suyo que puede contactar a sus padres.

-Necesitamos comunicarnos con cualquier familiar Candy. No sé si Darío ha conseguido los datos en sus documentos personales, pero si nos pudieras ayudar, te lo agradeceríamos, por lo pronto trataremos de estabilizarlo...Ya hemos llamado al Doctor Anderson.

-Le avisaré a esa persona, pero si encuentran algún número de teléfono entre sus cosas por favor no duden en llamar.

-Claro Candy y gracias por tu ayuda.

Conducía con un sentimiento de pesar en su alma, después de todo ella no podía albergar resentimientos ni odio, no cabía en su corazón el desearle a alguien algún mal. Candy siempre había sido así, eso era parte de su personalidad y es lo que la hacía única y admirable. Mientras seguía su trayecto, se preguntaba ¿Quién pudo haberse ensañado de esa manera como para cometer esa atrocidad?, Neal se encontraba entre la vida y la muerte, ver la imagen del muchacho en ese estado tan mal que le hizo recordar los días aquellos que vivió en la Casa de los Leagan en las que en varias ocasiones escuchó las reprimendas del Padre y un par de veces había llegado golpeado debido a deudas de juego, pero esos golpes eran nada en comparació. Esas deudas eran saldadas por el Señor Leagan sin mayores consideraciones o problemas. –pudiera ser algo similar- pensó- tomó su Telefono para llamar a Archie e informarle sobre la grave situación de su primo.

-Candy mi amor...¿Cómo te fue en el Hospital?

-Oh, si...Terry la directora me ha ofrecido Capacitar a las Enfermeras nuevas y, es muy bueno porque tendré siempre tiempo para mi hijo, para ustedes. Es decir turnos por las noches por ahora no tendré y las instrucciones solo seran por la mañanas de Lunes a Jueves.

-Candy no necesitas trabajar- ella lo vió fijamente- no me mires asi, si ya lo sé, sé que me habias comunicado tu inquietud de volver, pero ...

-Por favor Terry, solo es por las mañanas...Por favor...

-Esta bien...- dijo resignado- Quiero que te sientas bien haciendo lo que a ti te gusta...Así que bien...es momento de contratar a una persona que se encargue del cuido de nuestro hijo.

-Sí. pero no es necesario o bien... había pensado en que Laura se haga cargo de Richard durante esas horas, tú sabes que se ha adaptado a ella muy bien y que la otra persona la reemplace.

-¿Te parece que sea una buena idea?- asintió.

-Le dire a Laura que me ayude con eso. Luego te informaré, por ahora despreocupate que tengo un par de días para conseguirla.

-Por favor...no quiero mantenerme al margen con lo relacionado a mi Familia- ella asintió y por varios minutos permaneció en silencio mirando a la nada y con tristeza en sus ojos- pero siento que hay algo más que necesitas decirme...te conozco tan bien y se que hay algo que te tiene triste. ¿Existe algo que yo no sepa?

-Oh, no Terry...bueno no es algo que no debiera afectarnos, pero me da tristeza...

-¿Qué ha sido eso Candy?

-Al regresar del hospital llegó alguien muy mal herido. La escena fue tan deprimente Terry... que sería un milagro si él sobrevive.

-¿él...quién?

-¡Neal fue atacado!...quisieron acabar con su vida Terry - fue lo que le dijo llena de aflicción y esto fue comprensible por su condición de enfermera - está muy mal.

-¿Neal Leagan?...¡vaya!- dijo con sorpresa comprendiéndo la aflicción de su esposa por su condición de enfermera. Para Candy un paciente sea quien fuere era importante-¡Qué mal!, ojalá y todo salga bien Candy. Hay que confiar en los médicos y en Dios que estará bien... Sinceramente lo deseo. Deja eso en manos de los Doctores.

El dia en que Candy empezaria su nuevo trabajo habia llegado. Tenia que presentarse con la directora, pero antes de eso quiso dar un vistazo. Todavía tenia tiempo necesario.

-Candy…

-¡Nohemi!...

-Candy, que gusto que hayas decidido...

-Nohemí...- la interrumpió- Ayer por la tarde ingresó un hombre muy herido, su nombre es Neal Leagan, ¿sabes algo de él, como se encuentra?

- ¿Neal Leagan?..- dijo pensativamente- Me parece conocido ese nombre. Creo que lo tengo asignado entre mis pacientes, pero ya saldremos de dudas..¡Espera!...Deja que revise las tablas Candy...- luego de unos segundos- si aqui está... Neal Leagan herido en el costado y múltiples golpes en su cuerpo... ¿Te refieres a un hombre moreno bien parecido de ojos cafés?

-¡Es él!

- Fue operado Candy debido a una fractura de costilla y por la herida en su costado...Ahora ha sido llevado a la sala de cuidados intermedios y se debe esperar que reaccione. La herida en su cuerpo no daño órganos, pero fue mucha la sangre que perdió. Todavía está inconsciente y no ha pasado el peligro.

-¡Oh Dios!

- ¿Quién es él Candy?- preguntó con curiosidad- ¿Algun viejo amigo?- la pregunta de Nohemi llevaba un trasfondo diferente.

- Neal es el hijo de las personas donde un tiempo trabajé. Lo conocí cuando éramos adolescente. No es mi amigo Nohemi, nunca lo fue...solo pienso en su desgracia, en cómo se sentiran sus padres al verlo alli, en esa sala y con todos esos aparatos en su cuerpo...pienso en eso Nohemí, en el dolor que les causará el ver así a su hijo.

-¡Tienes razón!...¡Disculpa!, yo siempre pensando equivocadamente...Bueno, por ahora esta estable y esperamos en Dios que reaccione.

-¿quién está con él?

-Creo que es su primo...

-¡Candy!

-¡Archie!- giró la Rubia al ver a su amigo salir de la habitación. Nohemí se retiró a seguir viendo a sus pacientes.

- Les avisé a mis tíos y espero que no tarden. Dicen que los vuelos están tardados debido al clima.

-Disculpa…Disculpa Archie que te moleste con esto, pero al saber que eres el único a quien podia recurrir... crei que era conveniente...

-Ni lo digas….sabes que no puedo negar que son parte de mi Familia.

- Bien...Creo que debo irme...Hoy empezaré de nuevo a trabajar. Espero que pronto se mejore.

-Me alegro Candy y gracias por todo

-Oh, no,no fue nada...solo cumplí con mi deber.

Minutos después la madre de Neal hacia su aparición. La imagen de la muchacha hizo que fijara su mirada en ella. Su rostro y gestos se le hacía conocido y escudriñaba cada rasgo. Candy quien sabía quien era, se sintió incomoda y se despidió de Archie a su vez saludó a la mujer que todavia tenia sus ojos en ella y se retiró.

-Archie ¿Cómo está mi hijo? ¿Qué te han dicho los médicos?

-No sé mucho, pero ahora que está en la sala de cuidados se espera que reaccione. Perdió mucha sangre por los golpes en su cuerpo y la herida de su costado que llevaba algunas horas, gracias a Dios las personas que lo encontraron dieron parte y pudieron traerlo a tiempo...El Doctor dijo que...la perdida de sangre habia generado una baja en sus plaquetas y que...

-¡Dios Santo!... ¡mi pobre hijo! ¿Quién habrá hecho semejante montruosidad?

-¡No lo sé!... hay que esperar que despierte y que el mismo diga que es lo que pasó. Las autoridades están también al pendiente, así que en cuanto reaccione no dude que ellos estarán aquí, por favor coopere para que se esclarezca quien le hizo eso a Neal.

La mujer se tumbó en el sofá de la salita de espera. Confiada en que pronto le dijeran que podía ver a su hijo. Las horas pasaban y aún no tenía nuevas noticias sobre su condición.


Pasada la medianoche Candy despertó. Se sentó en la cama y a su mente vino la imagen del rostro ensangrentado de Neal y el dolor reflejado. Sí bien el Moreno había sido una mala persona con ella, como ser humano le preocupaba su estado.

-¿Qué pasa Candy?

-No es nada Terry….- Ella ocultaba el motivo de su desasosiego.

-¿Nada? No mientas Candy...Sé muy bien lo que te tiene así y lo entiendo hasta cierto punto, pero lo que le pasó a ese tipo no debería quitarte el sueño. Ahora está con su familia y eso ya no es asunto tuyo- dijó molesto

-Me dijo Archie que todavía no reacciona.

-Dirás que soy un insensible y no es así, pero me enfurece que eso lo hagas tu problema Candy, amor entiendo tu sentir, pero lo que le sucedió es consecuencias de sus malas decisiones...Perdóname mi amor, pero tú no puedes hacer nada, él está en las manos de los médicos y de Dios.

-¡Tienes razón!...No se puede hacer nada...Perdóname Terry, no quiero que te molestes conmigo por algo que no nos debe afectar.

-No quiero que pienses que soy un egoísta, pero estoy seguro que los médicos estan haciendo todo lo posible e imposible por su vida, Candy deberias confiar en el trabajo que ellos hacen- las palabras de su Esposo hicieron que se sintiera bien y le sonrió.

-¡Terry tiene razón!- se dijo internamente y poco a poco se fue quedando profundamente dormida.

Sintió llegar el amanecer rápidamente, se removió en su cama estirándo su cuerpo. Giró su cabeza y vió a su esposa que aun dormía. Observó por varios minutos mientras acariciaba su espalda, su cintura, sus caderas y le dió un beso en su hombro desnudo. Pensó en no seguir tocándola y dejarla dormir, pero en ese instante al sentir la calidez de esos labios acariciar su piel poco a poco fue abriendo sus ojos.

-¡Terry!...¡Dejame...dormir!- dijo con aparente enojo y una leve sonrisa.

-¡Amor, Amor!…Algo me dice que no es eso lo que quieres- siguió besando su hombro y su espalda y percibió el deseo de su Esposo. Tenía razón estaba dispuesta a recibirlo, giro su cuerpo y los besos cayeron en su boca.

-Terry…. ¡son las cinco de la mañana! ¿No te parece que…..?

-¡Qué tiene que ver la hora Candy! ¿No lo deseas también?- un beso más aprisionaron sus labios y se fueron extendiendo por su pecho luego por todo su cuerpo.

-¡No digas nada Terry!…solo ámame.


Los días seguían su curso. Había pasado una semana y Neal se recuperaba lentamente. Candy solo se limitaba a preguntar por él a Nohemí, pero solo una fue a verlo siendo la última cuando le dieron de alta. Nohemí le habia comunicado al moreno que la Rubia enfermera estaba preocupada por su salud y fue entonces que pidió verla aunque por esa última vez. Candy conoció una nueva persona en él, un hombre distinto. Pensó que quizás los medicos también habian reparado el corazón y el alma de Neal.

-Gracias por venir a verme Candy...a pesar de lo ruin que he sido contigo tu estas aquí.

-No ha sido nada Neal...Yo solo veo a un paciente más.

-Lo sé, pero también he sabido la clase de persona que eres y eso no lo puedes borrar de tu esencia, así como yo….no puedo pretender que borres de tu mente todo el horror que te hice vivir.

-¡Neal!, Dios te está dando la oportunidad otra vez. Quizás sea para que encuentres una nueva forma de vivir...busca el camino correcto. Quizás no tengo ningún derecho de decirte que hacer con tu vida, pero piensa en tí y en lo que puedes lograr.

-Sí, tengo una nueva oportunidad de vivir y hacer algo de bien con mi vida. Aún siento muchas cosas en mi corazón, eso no lo puedo deshacer...¿me entiendes?- ella asintió entendiéndo a lo que se refería- Sin embargo tengo que entender que no puedo ir en contra de lo que sientes. Mi furia hizo que me empeñara a hacer cosas viles que solo te alejaban de mí. Debí haberte procurado diferente, pero estaba tan ciego pretendiendo obtenerte de cualquier manera...¡Perdoname por todo eso Candy!...Necesito que me perdones Candy…..sé que no hay excusas para todo lo que hice, pero por favor perdóname- Candy pensó que la forma en que fue criado dañó su alma haciéndolo egoísta y cruel, escondiéndo la falta de atención de sus padres con una máscara de mezquindad. No sabía ahora cuál había sido el verdadero Neal.

-Está bien... Yo realmente te perdono…pero por favor no te inquietes. Puedes estar tranquilo.

-Gracias…yo... regresaré a Miami con mis Padres ... debo irme - ella miraba a través de la ventana del cuarto-Talvez si hubiese actuado diferente, podrías haberte fijado en mí.

-¡Quizás!- le sonrió y no quiso contradecirle, pensó además que él no estaba en su destino y que ella jamás habría sentido amor por otra persona y ahora menos porque estaba Terry a quien amaba con cada palpitar de su corazón, por quien sentía un profundo amor. Ahora por Neal solo sentía una sincera compasión, ni siquiera una amistad había nacido entre ellos, pero si deseaba sinceramente que el muchacho estuviese bien y cambiara su vida - Bueno, es momento de irme….deseo que tu recuperación vaya en aumento...¡Adiós!

-¡Adiós!

Salió de la habitación a vista de la mujer madura que se encontraba esperando. El alta ya había sido otorgada y solo estaban en espera de la llegada del padre del muchacho. Eliza en ese instante se encontraba en la cafetería del hospital con Ellison. Había llegado un par de días atrás luego que la Madre le avisó.

-Permiso Señora...

-Vaya…no pensé encontrarte aquí. Han sido muchos años. Estas muy cambiada.

-Sí, han sido muchos años.

-¿De qué hablabas con Neal? ¿Piensas que puedes envolverlo?...claro como no pudiste con Anthony, ahora quieres engatuzar a mi hijo.

-Por lo que veo usted no ha cambiado nada...Señora….usted nunca dejará ser la misma y se equivoca. No me interesa su hijo de la manera que usted cree. Nunca me interesó y no es ahora que será. ¿Cómo cree usted que podría interesarme en una persona que es la viva imagen de la maldad? Lamento mucho lo que le ha pasado a Neal y como enfermera me preocupo por todos los pacientes, no me cabe duda que la forma de ser tanto de Neal como de Eliza ha sido por la educación equivocada que ustedes les han dado.

-¡Como te atreves a cuestionar la manera en que he educado a mis hijos!...¡Eres una insolente!

-Sí, una insolente por decir la verdad...Neal solo es el reflejo de su prepotencia, de su orgullo. Eliza es la viva imagen de su soberbia y de su envidia.

-Pero, pero ¿Quién te crees?

-Una mujer...nada más una mujer completa y para su tranquilidad en cuanto a querer engatuzar a Neal como usted dice, le daré un dato que, no debería importarle, pero como sus palabras me causan aversión debo decirle que estoy casada y soy muy feliz porque tengo a mi lado a un maravilloso hombre.

Con sonrisa burlesca comentó- como si eso fuese un impedimento en mujeres como tú- Candy giró para retirarse dejando a la mujer con la palabra en la boca. No tenía caso seguir hablando con esa mujer.


Se incorporó al escuchar el sonido del auto. Había estado pensando en él toda la mañana. Era la primera vez que saldrían juntos a pesar de haber esperado un mes no fue sino hasta un tiempo después que lo harian ya sin ocultarse. Karen de naturaleza inquieta y quizás hasta un tanto despreocupada en su vida personal, es decir que, si bien no le importaba lo que la gente hablara de su vida, las veces que en incógnita se encontraban siendo esto en lugares muy reservados, siempre se mostró reacia a la muestras públicas de afecto de Mcgregor.

-¿Te gusta el lugar?

-¡Es maravilloso!, pero no dejo de sentirme incomoda Harry. La gente nos vé y me imagino todo lo que se estarán preguntando.

-Chismes tontos quizás…sobre quién será esa bella mujer que llevo del brazo...No tomes importancia….sabes bien que en todas partes y en especial uno como éste el cotilleo no es la excepción. Hay muchas personas a las que les encanta esa costumbre siempre habrá personas que seremos el blanco perfecto para ello.

-¿Frecuentas mucho este lugar? es muy elegante…

-Si…pero si prefieres podemos ir a otro lugar.

-Oh, no no…Claro que no Harry. Es solo que quizás no esté a la altura de este sitio- No es que Karen no lo fuera, pero no estaba acostumbrada a lugares tan, pero tan finos como ese, pero tan lleno de gente chismosa- el edificio de estilo clásico y parte contemporáneo fue contruido con tanta elegancia que despertaba la curiosidad y fascinación de todos los que lo frecuentaban y era perfecto para una velada romántica. El enorme salón adornado con monumentos perfectos.

-¡Tonterías!, eres una mujer preciosa y elegante, ¿Cómo puedes pensar en eso?... Más bien seria si este lugar está a tu altura mi amor- ambos sonrieron y fueron llevados al lugar que Mcgregor había reservado con anterioridad- pediremos de cenar en este instante, ¿te parece?

-Sí, está bien.

La noche fue maravillosa. La relación se acrecentaba y los planes de estar juntos se estaban concretando. Varias de las personas reconocieron en ella a la actriz importante de la Compañía Stratford y viéndola de cerca se presentaba más bonita que en los afiches publicitarios que adornaban las marquesinas y varios sitos de la Ciudad. Muchos de esas personas que lo conocían sabían que el hombre recién se había divorciado , pero conocían casi nada de aquella mujer que fue su Esposa, solo sabían que se llamaba Susanna que tenían un hijo, pero nada más. Harry no le gustaba descubrir nada de su Familia pese a ser un importante hombre de negocios, además Susanna no era de salir del brazo de Mcgregor, por la razón que, no le importaba su compañía. Así que ahora fue bueno pues no podían hacer conjeturas, ni comparaciones.

Esa noche Susanna estaba llena de furia y rencor ¿Por qué razón, pues había recibido una noticia que no le fue de su agrado. se fue a su recamara con su mente confusa. La noticia de que Harry salía con otra mujer había llegado hasta ella y quiso obtener el nombre de quien se trataba, pero no fue posible. Ahora la vanidad y el orgullo de Susanna estaba herido, estaba lastimado. Se había convencido de que Mcgregor jamás tendría una mujer como ella. Muchas veces se dijo que no habría mujer que la pudiera superar en la vida de Harry y que tarde o temprano regresaría aunque sea para después rechazarlo. La madre de Susanna se mostró preocupada por el repentino cambio de ánimo en su hija y trató de conversar con ella sin obtener nada positivo. Una semana después todo transcurría con total normalidad, sin embargo la cabeza de Susanna Marlow estallaría por su curiosidad imperiosa de saber quién era esa mujer con quien Harry salía. La información que le dieron esa noche la había dejado inquieta. "Tu exmarido se encuentra aquí con una mujer y los veo muy cariñosos", "es una Actriz de la Compañía Stratford, tú debes de conocerla- fue lo único que supo luego que su informante cortara la llamada tras haber sido sorprendida por el marido. Su egoísmo no la dejaba tranquila. Ese egoísmo era enorme, tan enorme que ella misma no podía enfrentarlo. No pudo más con su impaciencia, salió errática y así estuvo por varias horas hasta que sus pasos la llevaron hasta la Compañía.

-Buenos días Padrino…. ¿puedo pasar?

-¿Susanna?...me sorprende verte hija, en realidad esperaba pronto que me visitaras. Habría querido ir a verte, pero no sé dónde estás viviendo ¿Cómo estás?

-Bien…. mejor que nunca Padrino. Es obvio que se ha enterado lo de mi divorcio. ¿Cierto?. La noticia salió en el diario.

-A decir verdad no me enteré por los diarios...Tu madre me lo dijo y está muy preocupada por tí...dice que estás muy triste y aislada...respeto las decisiones de ustedes, pero no entiendo su divorcio, pensé que las cosas entre ustedes estaban bien. Fue una sorpresa para mí enterarme de eso.

- Mi madre exagera Padrino...y son ideas de ella que yo estoy triste...no, en lo absoluto, estoy mejor que nunca y era algo inminente. No podíamos seguir juntos… yo acepté la separación porque, porque nos alejamos mucho y la rutina, los viajes de Harry terminaron por aburrirme…era algo que tenía que ser. Nuestro matrimonio se enfrió. ¡El amor se terminó! sucede en muchas familias- Es evidente que Robert desconocía el motivo yugular de todo

-Es verdad, suele suceder en muchas familias, pero… ¿Acaso te fue infiel?

-Oh, no, no Padrino…lo de nosotros fue un acuerdo en común. Somos adultos y fue la mejor manera.

-Bien, entonces sabes que Harry en cualquier momento puede encontrar a alguien más, ¿cierto? es un hombre joven y según las malas lenguas parece que está recién saliendo con una mujer.

-Claro que lo sé Padrino y me daría mucho gusto que asi fuera- mintió descaradamente- Asi mismo yo necesito rehacer mi vida.

-También sabes que puedes contar con mi apoyo en lo que sea, en lo que necesiten. No estás sola, nosotros estaremos contigo, tu madre y tu hijo.

-Yo….no…Henry no está conmigo.

-¿Cómo que no está contigo? es tu hijo Susanna, tu tienes el derecho de tener a tu hijo. ¿Harry te ha quitado a Henry? si es asi puedo ayudarte por su custodia, no soy abogado pero entiendo que en estos casos hay custodia compartida. Puedo hablar con mi abogado para que te ayude...

-Padrino, Henry se quedó con su Padre porque así lo decidi yo... Es lo mejor….yo no tengo…como

-Me parece que escuché mal y ¿has abandonado de nuevo a tu hijo?

-No, no es así, pero yo no puedo ofrecerle mucho …Harry tiene todo y le puede dar la mejor educación que necesita.

-¡Es increíble!, te escucho y pienso que no eres tu quien dices esas cosas. Una madre lucha por su hijo y hace todo lo posible por tenerlo.

-Por favor Padrino….estoy harta que me critiquen todo lo que hago. Yo vine porque…ya ni sé a que vine...

-Espero que no vengas a buscar lo que no se te ha perdido Susanna. ¿Entendido?...no quiero problemas.

-Mejor me voy….no fue buena idea haber venido…Adiós...

Salio furiosa de la oficina azotando la puerta. Robert en los tantos años de conocer a la tierna Susanna no le había visto de esa manera. El brillo en la mirada de su ahijada era distinto. En ese momento Karen iba pasando por el pasillo y tropezó con la muchacha que casi la tumba en el piso.

-¡Fíjate por donde caminas!

-¡Fíjate tú…idiota! - vocifero en contra de la castaña y siguió su camino. Al salir hasta la calle se sorprendió ver el auto de Harry estacionado en una esquina de la Compañía. Ahora estaba segura de lo que le habían dicho sobre él. Poco a poco se fue acercando Harry estaba dentro con los vidrios bajos. Los golpeó de manera escandalosa y el hombre salió furioso del auto.

-¿Qué es lo que te pasa a tí? ¿Estás loca?-Harry frunció el ceño

-¿Estas esperando a tu noviecita?- ¡que rápido!….o es que ya la tenías mientras seguíamos casados- Harry seguía en silencio no queria un escandalo en plena calle- ¿No vas a decir nada?

-¡No tengo por que hacerlo! …... por favor retírate.

-¿Para qué?… ¿no quieres que la conozca?... ¿Tienes miedo?...- decia mientras con su mirada buscaba por todos lados.

-¿Qué buscas? deja de actuar como una loca...No entiendo cual es tu molestia. Ya estamos divorciados y no tengo por qué rendirte explicaciones de mi vida, con quien salgo o no. Si no te retiras me veré obligado a hacer algo que no quiero. Tendré que llamar a la policia-Harry tomó su teléfono pero fue a Karen a quien llamó para que no saliera, buscaba protegerla pero fue demasiado tarde y quizás era lo mejor, no había necesidad de esconderse más.

-¡Buenas Tardes!

-¿Tú? ¿qué haces aquí?...nadie te ha llamado.

-Tu no, pero, él sí- dijo señalándo al hombre.

-¡Karen!- exclamo el hombre.

-Creo que hay que dejarle bien claro a Susanna, que es lo que hago aquí- Susanna solo se limitaba a ver los rostros de ambos sin decir una palabra-Sí, es necesario que sepas que…

- Que Karen y yo estamos saliendo – los ojos de Susanna se abrieron sorpresivamente y se enfureció- ahora ya lo sabes y por favor te pido que no te metas en mi vida. Sé que esto ha golpeado tu vanidad, pero fue la opción que tu quisiste desde hace mucho tiempo...simplemente me cansé y quiero vivir mi vida con ella...la mujer que amo.

-¡Malditos! Son unos malditos. Maldita Karen tramposa y embaucadora….¡Me quitaste a mi Esposo!

-¡No te he quitado nada querida!...Yo no quito maridos...aún no llego a tu nivel- las palabras camufladas de Karen la hicieron entrar en furia

-¡Ahora te crees que has ganado!...Claro que sí!...de no ser por ti…Harry habría vuelto conmigo. No es tarde...ustedes no estan casados...¡estúpida ilusa!

-¡Di todo lo que quieras! saca todo el veneno que llevas dentro-¡Vámonos!...no quiero seguir escuchándola.

-Le diré a mi Padrino para que te bote de la Compañia, Vamos a ver que pensará cuando sepa que fuiste amante de mi Esposo... te echará a la calle para evitar el escandalo...¡Maldita mujerzuela!

-¡Anda ve y dile!...no me importa- dijo Karen con seguridad.

-Anda Susanna y entonces también tu Padrino sabrá lo que tú has hecho durante estuvimos casados...¡tu decides!

Arrancó el auto y una estela de humo quedó en el ambiente nublando los pensamientos de Susanna. Vió el auto alejarse y su orgullo fue golpeado aún más. La mujer con la que su Ex-esposo salía era nada mas que Karen otra a quien odiaba ahora mucho más

-¡Esto no se quedara así!- pensó internamente- ahora creen haber ganado, pero ya buscaré la manera que me paguen esta humillación...se los juro por mi vida.

Iban en silencio mientras Harry conducía. El encuentro con Susanna lo había dejado muy molesto. Su mirada al frente y su ceño fruncido lo demostraban. Karen rompió con la incomodidad.

-Harry...perdona por todas esas cosas que dije...sé que es la madre de tu hijo y yo...no me pude contener.

-Oh, no deberias disculparte por eso y creo que es momento de que hable con Robert...No le tengo miedo a las amenazas de Susanna, pero la conozco y...sé muy bien que es capaz de tejer una buena historia que la favorezca.

-Yo... he hablado con él...fue por eso que le dije a Susanna que no me importaba nada.

-¿Sí?...mejor aún entonces...como dije una vez, es mi vida y hago lo que quiera con ella, pero le hablaré y dejaré bien en claro nuestra situación.

continuará...


Gracias a todas por sus comentarios.

Buenos y malos todos son valiosos para mi.

** Espero que les guste el capitulo.