Aqui un nuevo capitulo. Espero que les guste y bueno espero sus comentarios.


por Angy Granchester

Una semana después que visitaron a Neal, los Ellison debían marcharse. Eliza no podía continuar con la vida que antes tenia, pues ahora se debía a su marido, quien le habia dicho que debía acompañarlo a sol y a sombra siempre donde fuere. Cualquiera que conociera a Eliza diria con toda la seguridad y el aplomo que los viajes le caían como anillo al dedo y que habia superado todas sus expectivas. No es que su familia no tuviera el dinero suficiente, ni la posibilidad, sino que su ambición desmedida le hacía querer tener más y más, este comportamiento siempre fue atizado por su madre que veía en un hombre rico el asociar sus riquezas y agrandar el patrimonio de la Familia y si bien el Señor Leagan no vió con buen agrado el matrimonio nunca dijo nada en cuanto a que su hija terminara casada con alguien como Ellison, pues su hija era mayor de edad y así lo había escogido. Pasaban los dias y Eliza se sentia cansada de soportarlo, no le provocaba ningún tipo de emociones, Ellison era aburrido y por eso cada viaje no era precisamente algo en el que pudiera disfrutarlo a placer con una caminata o la visita de algun lugar que le gustaba, no, era simplemente un fastidio completo. Reconocía el motivo de tenerla en cada viaje. Como si no supiera que Ellison no deseaba que nadie se acercara a ella y por lo tanto no la dejaba salir hasta que él estuviese.

-¡Maldita la hora que me casé con este viejo estúpido!- se dijo así misma- ¡Qué asco permitir que todos los días me toque! y ahora que no pueda ni asomar mis narices -Los celos de Ellison muchas veces sin razón la estaban colmando la paciencia.


-¿Señor Cristopher? ¡Qué gusto verle de nuevo!

-Hola, buen dia Marcio...¡Igualmente el gusto es mio!, pensé que no te encontraría en esta casa. Te hacía viviendo en New Jersey.

-Sí, Señor, aún no he desistido en eso...Algún dia debo volver, pero quizás me dé un tiempo más…. ¿Viene a buscar a su padre?

-En efecto, ¿puedes decirle que estoy aquí? No quiero entrar así de improviso, tú sabes que me fui muy disgustado con él, pero es mi padre.

Ellison deseaba que su hijo fuera Abogado, pero Cristopher queria ser Financiero, esto era algo que no podia comprender pues podia encargarse en un futuro de las Finanzas de las Empresas de su Padre. El caso es que para evitar llevarle la contraria le hizo creer que estudiaba derecho y cuando Marcus lo descubrió se enfurecio tanto que termino por irse de la Casa y emprender una nueva vida. Linda, su madre sabia que su hijo se habia dedicado a lo que quería, siempre lo apoyó, era un hombre y nadie debia imponerle que queria hacer de su futuro, lo sabia feliz, pero lamentablemente ella, no pudo volver a ver a su hijo desde que se fue. Cristopher regreso seis meses antes que Ellison se casara, yendose despues de haber enterrado a su madre.

-Bueno, lamento decirle que el Señor no está aquí.

-Claro, de seguro anda en uno de sus tantos viajes, entonces….digale que lo he venido a buscar...estaré en un hotel mientras...

-No, Señor….bueno si, supongo que está en algun viaje, pero no esta viviendo en esta casa, porque...su padre se casó recientemente…

-¿Cómo? ¿casado?

-Él ahora vive en la Florida con su esposa, pero todos los empleados de esta casa seguimos aquí. No nos ha dicho si se deshará de la mansión y nosotros seguimos recibiendo nuestros sueldos

-¡No puede ser!...no quiero decir que no tenga derecho a rehacer su vida, pero ¿tan pronto? ¡Me gustaría visitarlo!, al menos saber si está bien.

-Entonces permítame un momento. Le daré la nueva dirección. Desde que se casó solo un par de veces ha venido para reiterarnos que podemos seguir aquí y que nos preocupemos por nuestros trabajos… ¡tome aquí tiene!- dijo al extender un trozo de papel- Yo estoy seguro que está muy bien...pero, ¿por que no se queda en esta casa mientras va a verlo?...ésta también es su casa...así lo decia siempre su madre que en paz descanse.

-Gracias, pero no, no vaya a ser y hayan más problemas. No quiero discutir con mi padre por cuestiones materiales que para mi no tienen importancia.

-Entonces que tenga un buen viaje Señor.


Los médicos estaban comprometidos en que Susanna reaccionara prontamente y constantemente era supervisada. Se habían convocados a los especialistas incluso de otros Hospitales para analizar la situación que era sumamente grave debido a los fuertes recibidos en su espalda. Cristy Marlowe no se apartaba de ella ni un solo instante y Robert cada vez que podía apartaba un tiempo para acompañarlas. Harry por su parte, movido por su sentido humano y moral aunado al ánimo infundado por su ahora novia le visitó un par de veces y le reiteró a la abuela de su hijo que tendría también su apoyo incondicional. En principio ella se negó, porque aludía no estar casado ya con su hija y por lo tanto no tiene esa obligación. No hubo denuncia en contra de Susanna la hija de la mujer que murió al saber de su condición dijo que era suficiente con lo que tenía y se fue a su ciudad con su dolor.

Dos semanas habían pasado y todo seguía igual. Hasta que una tarde Susanna abrió sus ojos y fijó su mirada en el techo de la habitación tratando de reconocer el lugar donde se encontraba. Estaba un poco somnolienta por los medicamentos que le suministraban para que no tuviera dolor, pero la inquietud le sobrecogió y de pronto recordó lo sucedido, miles de imágenes y sentimientos vinieron a su mente.

-¡Madre! – exclamó al girar su cabeza con mucha dificultad y vió a Cristy a escasa distancia, su madre se encontraba en un sofá cama. Estaba tan cansada que no se percató que había despertado llamándola. La enfermera escuchó y se acercó y confirmó que esos ojos azules la miraban

-¡No se preocupe!, en este momento iré por el Doctor….por favor no se inquiete- apresuró su paso y de inmediato llegó la oficina del especialista. Cristy al escuchar la puerta cerrarse tras ella se removió de su sitio y lo primero que hizo fue acercarse a su hija quien todavía tenía sus ojos abiertos y la observaba.

-¡Oh, hija….has despertado!-La felicidad de Cristy era incomparable- ¡Gracias a Dios!...gracias a Dios...

-Mamá… ¡Lo siento!

-¡Espera hija!, iré a buscar al médico…la enfermera no está…...

-Buenas tardes

-¡Doctor!...mi hija...

-¡Veamos cómo esta nuestra paciente!...Señora Marlowe ¿podría esperar un momento?...luego hablaré con usted…por favor-salió de la habitación con su pecho oprimido.

-Señora, quiero hacerle un par de preguntas y contesteme lo que le venta a su mente.

-Si

-¿Recuerda usted su nombre?- Fijó su mirada en el azul de ella.

-Sí, soy... Susanna, Susanna Marlowe

-¿Sabe usted que fue lo que le pasó?...No quizás en detalle, pero quiero que me diga si usted sabe por qué esta aquí.

-Si…bueno, no del todo exacto, pero- hizo un gesto de dolor- solo recuerdo que sentí un fuerte impacto hacia mi auto….-apartó su mirada del médico y la dirigió hacia la ventana- de alli no sé nada más.

-Bueno…creo que es suficiente, pero deberá quedarse un tiempo más mientras realizamos otras evaluaciones y usted sigue en observación. Es grandioso que haya despertado luego de lo que sucedio después.

-¿Más tiempo?...¡No quiero seguir más en este lugar!...

-Tiene que estarlo...es necesario que lo haga, por su salud...…Enfermera dejémosla descansar un momento...vendré luego cuando tengamos todos los analisis.

El medico escribió en la bitácora las indicaciones y salió de la habitación. Medicamentos que debian suministrarle para aplacar las molestias y el dolor.

-Doctor- fue interceptado por Cristy de inmediato al verlo salir.

-Por favor…. Necesito hablarles en mi consultorio- tras él iba una mujer aturdida y Robert le acompañaba.

-Por favor tomen asiento...Es necesario que hable con ustedes de algo muy serio y que requerirá de mucha ayuda de su parte- Cristy vió un rostro serio y un escalofrio recorrio su cuerpo.

-Dígame por favor ¿Cómo está mi hija?

-Ella….ella recuerda lo que le paso incluso podría asegurar que lo recuerda muy bien. Sin embargo….No puedo decir lo mismo en cuanto a su columna, en cuanto a la movilidad de sus piernas.

-¿Qué quiere decir?

-El daño que sufrió es grave. La operación que se le realizó para tratar su médula fue muy complicada, demasiado... porque sus vértebras que cubren esa zona, sus fibras nerviosas han sido dañadas….No sabemos si su hija pueda volver a caminar. Sus articulaciones no reciben los mensajes de su cerebro por esa razón ha perdido la capacidad de controlar el movimiento y aunque tratamos de corregirlo, no podemos precisar nada... solo el tiempo dirá si será posible otra intervención quirúrgica, pero quiero ser sincero con usted, otra operación no garantiza nada...perdonme,pero no quiero darle falsas esperanzas.

-¡No puede ser! ¿Cómo no podrá volver a caminar? ¡Cómo es que no pueden conseguirlo!

-No quiero sonar inconsciente o hasta quizás le moleste lo que le diré, pero…ha sido un milagro el que ella haya sobrevivido. Además el esfuerzo realizado recién su operación fue una imprudencia que habría terminado en lo peor- La mujer recordó el incidente cuando la encontró divagando con las muletas haciendo un plus esfuerzo cuando las heridas estaban frescas en su columna forzándola por la falta de fuerzas en sus brazos hasta caer inconsciente.- Su vertebras están muy sensibles

-¿Entonces no hay nada que hacer?- pregunto Robert

-Esperar…

-¿Esperar?

-Sí, debe asistir con regularidad para un constante chequeo y analizar que tratamiento pueda llevar . Luego de todo ese proceso verificar que tipo de Rehabilitación necesita, así como la administración médica para reducir esos daños y que le permita al menos llevar una vida productiva e independiente. Es lo que único que puedo decirle señora.

- ¿Cómo me dice que no pueden hacer nada por mi hija?

- Es verdad que la ciencia ha avanzado mucho. Pero, ¡No les puedo mentir!...No puedo decirles algo que no está en mí y creo que en ningún otro médico saberlo…. en un par de días le daremos de alta.

Las horas en días y los días en semanas se convertian. Susanna trataba de manejarse en su silla de ruedas. Obviamente no se acostumbraba a verse de esa manera y cada instante que pasaba se sentía más frustrada y deprimida. Lo recordó aquella ocasión en que lo vio en su silla y por un momento se puso en su lugar- ¿Qué habría pensado al verme así?- se preguntó internamente- ¿Actuaria diferente?- continuó- ¡No lo creo!... ¡El ya no…. me amaba!, o quizás su lastima, no me importa si me habría querido por lastima, si, no me hubiese importado.

A los dos meses de estar en casa Susanna empezaba a tener dolores muy intensos en la zona lumbar, sus articulaciones por los que tenía que estar con cambios frecuentes de posición. Sus vertebras se comprimían y esto la llevó a visitar regularmente el hospital. Estaba cansada y solo quería acabar con todo de una vez y para siempre.

-¡Quisiera morir madre! – ¡No puedo soportarlo más!- le escuchaba decir con constancia y Cristy se ahoga en la pena de verla sufrir.

-Tienes que ser fuerte Susi, no puedes darte por vencida.

-Lo dices porque no eres tú quien está en esta silla. ¡No sabes todo lo que siento!. No padeces mis dolores, no...

-¡No sabes lo que dices hija!...- comento con tristeza y su voz se quebraba- Claro que lo sé…y me duele que me digas que no siento tu dolor….me duele tanto como si yo misma lo paceciera..., pero quiero que sigas luchando.

-¿Luchando? ¿A base de medicamentos para que estos dolores se calmen solo por instantes?...No, no quiero vivir toda la vida de este modo….yo sé que no voy a caminar nunca, yo sé que estoy enferma y…

-¡Basta!...¡basta!…- sus ojos innegablemente se llenaron de lágrimas y sus manos las trataron de cubrir cayendo el hueco de las mismas.

-Por favor necesito que me dejes sola….quiero estar sola.


Mientras tanto un nuevo acontecimiento plagaba a la Familia Granchester. Si, Candy nuevamente se encontraba en estado de embarazo, la espera de un segundo hijo. De eso que ya llevaba exactamente dos meses. Sus dudas fueron cegadas cuando un retraso en su periodo la llevó a realizarse un examen y en efecto. Ahora debía tomar nuevas decisiones en su vida, Richard crecía y pronto su barriga crecería. De más está decir como actuó Terry con la noticia, se le miraba feliz, contento por la llegada de un nuevo miembro a la familia, un hijo una bendición de Dios.

Candy se sentía distinta a su embarazo anterior. Los malestares propios a su estado eran muy críticos y difíciles.

-¡He decidido que voy a dejar el hospital Terry!

-¡En hora buena!, sabes que es necesario que lo hagas… es un peligro conducir por esas carreteras, por tu salud y por todo lo que implica.

- Quiero dedicarme enteramente a mi familia. Mi trabajo es importante, pero sobre todo mi familia, mis hijos son mucho más.

-Perdona Candy si puedo parecer un fastidioso patán, pero te aseguro que si no decidieras dejarlo te habría encerrado- ella lo vió con molestia mientras él se incorporaba para acercarse más a ella- Candy... llevas a mi hijo en tu vientre y mi deseo es que estés bien...Sé que dudas que lo haga, pero ¡Puedes apostar que te encerraria!- levantó una ceja y se rió con desfachatez

-¡Terry!

-Por supuesto que no lo haré, porque sé que ha sido tu decisión y porque amas a nuestros hijos...Ahora en cuanto a que algún vuelvas al trabajo ya existirá el momento de hablar sobre eso...Aunque no necesitas hacerlo.

-¡No quiero discutir sobre eso Terry!... y ya te he dicho que no debes preocuparte. La próxima semana pongo mi renuncia, además las capacitaciones han terminado y antes que empiece el otro periodo hablare con la directora para que busque a alguien más. Te reitero que lo más importante es mi familia- se acercó a Terry y lo abrazó a su cintura mientras su cabeza descansaba en el pecho masculino.

De pronto un suspiró salió desde su garganta- Parece que fue ayer cuando te vi por primera vez. ¿Te acuerdas Candy?... yo lo recuerdo perfectamente.

-¡Claro que lo recuerdo!. Tu arrogancia, tu mirada sobre mí como si fuera una tonta que no podía cuidarte. Vivías diciéndome que no soportabas hacias sentir una estúpida cuando solo quería que te sintieras bien y en confianza. Tus arrebatos de niño malcriado y….tus desplantes majaderos…claro…todo lo recuerdo Terry- sonrió después de soltarle la sarta de halagos hacia su persona- pero, pese a todo eso, te amé tal cual eres, Terry, pero tambien cuando te encerrabas en tu tristeza y...

-¿Y? continúa...

-Bueno, aquello que querias hacer. No me gusta recordar esos momentos que me hace sentir un dolor fuerte en mi pecho y un nudo en mi garganta que me llena de tristeza de solo pensarlo, porque no sé qué habría sido de mí Terry si tu lo hubieras logrado. Desde la primera vez que te conocí sentí tantas cosas que hasta de mi misma quise huir y me daba miedo enfrentar mis sentimientos.

-Sí y hasta mis pobres padres padecían una constante zozobra por mi forma de pensar. Ahora lo comprendo y me arrepiento de todo el horror que pasaron por mí…No quiero que recuerdes eso, al menos no esa parte.

-Nuestros sentimientos...yo tambien huia de ellos, pero bueno recuerdo que aquella mañana mi madre te llevó a mi habitación. Lo que nunca me imaginé fue ver una cara que me causó muchas ganas de reír.

-¡Terry!...por favor deja de burlarte

-No me estoy burlando, pero es que cuando te vi, tu carita preciosa, con tus pequitas me resultaste graciosa...perdoname, pero eso es lo que senti entonces y luego no encontrabas como entablar una conversación conmigo y solo se te ocurria lo que se te venía a la mente. Me encantaba hacerte enojar.

-Sí, de eso me di cuenta, pero no te sirvió de nada….porque no me di por vencida….Bueno hasta que me corriste de tu casa.

-Dentro de mi tristeza y mis ganas de morir te encontré y era lo único por lo que quería vivir después. ¡Era un tonto amor!….un perfecto tonto que con mi impertinencia y el querer mantenerte lejos de mí, no era más que el miedo que sentía por quererte, porque me era imposible aceptar que nadie podía estar conmigo siendo un inválido.

-Terry…. a mí no habría importado quererte de esa manera sabes y creo que te lo demostré aunque no del modo como ahora en ese momento. Te aseguro que si no hubieses caminado nunca, mi amor no hubiera cambiado, porque si te amaba de verdad. ¿Crees que mi amor se habría medido por tu incapacidad de no poder moverte?... No Terry, aun si no hubieses tenido tus piernas te habría querido siempre. Estaría contigo porque siempre supe lo que había dentro de tu corazón, porque eres el hombre que amo y amarte es vivir.

-¡Amarte es vivir!, si y no entendería la vida sin ti. Ahora estamos aquí en nuestra casa, juntos… y esperando a nuestro segundo bebe. Quiero que siempre estemos así. No quiero separarme de ti.

-Siempre Terry...siempre estaremos juntos.


Al siguiente mes de su embarazo Candy había presentado complicaciones que la habían llevado a adoptar las medidas médicas, reposo absoluto. Con mucha más razón Terry la cuidaba y procuraba estar con ella lo posible, siempre estando al pendiente de su salud. El Doctor le había dicho que debía mantener reposo pues existía un posible aborto de no tomar las precauciones.

-Mi amor, por favor cualquier cosa me llamas…. no dudes en hacerlo…. No quisiera dejarte, pero debo ir a trabajar. Laura, por favor le recomiendo a mi Esposa, si no ha de hacer otra cosa, no lo haga, pero por favor atiéndalos.

-¡No se preocupe Señor!, deje todo en mis manos. Le prometo que así será… puede irse tranquilamente.

-Terry... ve tranquilo. Te aseguro que estaré bien.

-Muy bien…. Entonces te veo luego…. Hasta luego Laura.

-Hasta luego Señor.

Era una espera agridulce, tenía miedo y lo único que ansiaba era tener a su bebe en sus brazos. A los seis meses el peligro había pasado, pero a pesar de hacer otras actividades leves seguía reposando. Pensar que podía perder a su bebe por su imprudencia no se lo perdonaría nunca.


el tiempo pasaba y la vida de Susanna era miserable, se sentía cansada de las visitas constantes que hacía en el hospital, casi tres hasta cuatro días por semana, por que su condición se complicó, si llegara a salir de sus problemas de salud aún asi no queria saber nada de una posible visita a un equipo de rehabilitación, no quería saber de médicos, de nada. Le habían dicho que aunque no caminara podría ayudar a recuperar masa en sus músculos. El caso es que se enfermaba demasiado, su sistema respiratorio no eliminaba adecuadamente las secreciones de sus pulmones y esto era muy grave. Sus huesos se estaban atrofiando. Cada momento que vivía era terrible. El no poder hacer nada hizo sumirse en una fuerte depresión que afectaba su nivel mental y emocional hasta llevarla a decaer más en su enfermedad. La sensibilidad a los cambios de temperatura, al calor, al frio por sobre todo era muy fuerte tanto que su madre debía cubrir completamente su cuerpo por los dolores intensos que sufría. Su presión arterial se afectó y su circulación sanguínea funcionaba mal.- ¡habría sido mejor morir!- dijo muchas veces para sí misma- En una ocasión pensó en la manera de acabar con todo; tomar una fuerte cantidad de analgésicos para provocar su muerte. Sabía que una fuerte dosis de estos junto con otros medicamentos y el dolor podían subir su presión arterial que tan débil estaba y morir al instante. No lo hizo... ¿le faltó valor?, quien sabe y siguió los meses posteriores en la misma situación.


El sol se apagaba y Candy entraba en una habitación de hospital, el momento habia llegado. Terry junto a ella tenía el corazon agitado por la emoción. La enfermera que la atendía revisaba sus signos y Candy jadeaba por sus contracciones mientras tomaba con fuerza una mano de Terry.

-¡Pronto terminará todo mi amor!-Le dijo con una sonrisa mientras ella saboreaba la llegada de su bebe. En su rostro perlado por el sudor y el sufrimiento se veía la hermosura de una imagen perfecta del dolor por la vida. Su cuerpo se dilataba y de esa forma moldeaba el asimiento para desprender su carne. Se aferraba con fuerza al brazo masculino y él acariciaba sus cabellos-¡Solo un poco más!- tembló, pujo y con todas sus fuerzas un grito desde sus entrañas abrió el camino desde su vientre y su hijo asomaba al mundo que debía enfrentar desde ese momento

-¡Es una niña Señor Granchester!- escuchó dentro de su cansancio.

-¡Mi hija!….-Exclamó el padre y se acercó . Era una niña de ojos azules y vetas verdes, una rubia motita en su cabeza- ¡Es hermosa! Y es idéntica a ti Candy.

-Quiero verla, por favor….permítame verla solo unos minutos….

-Unos minutos nada más Señora, debe ser revisada por el Pediatra. Luego de eso la traeremos...¡No se preocupe!

-Mírala Candy es una belleza….gracias por regalarme a mi princesa- besó su frente

-Hola, mi amor…. Soy tu mami- Le hablaba- te amo mucho mi amor…..vuelve pronto...se llamaré Alissya….Sí, ella es Alissya Granchester.


Se mantenía en silencio viendo a través de la ventana. Escuchaba el canto de los pájaros y se imaginó siendo uno de ellos. Un par de lágrimas derramó recordando su vida antes del accidente. Susanna habia perdido su belleza, su hermosura, la Susanna de antes no era la que estaba allí, cuya alma alma salía errante sin querer volver a su cuerpo. Ahora comprendía todo lo que Terry debió haber sufrido. La soledad, el desamor. En esos momentos y en todos pensaba en él y ansiaba con todas sus fuerzas que estuviera junto a ella, pero, pedir eso era imposible. Ella no era nada en su vida mientras que para ella fue su todo. Cristy se limitaba a verla a la distancia y su corazón se partía en miles de pedazos que se esparcian en toda la habitación. Quería darle su sangre, su vida...todo.

-Hija, te alejaré de la ventana está haciendo mucho frio...

-Ya….ya no quiero vivir así madre…Estoy cansada de vivir de esta manera. ¿Por qué? ¿Por qué me sucedió todo esto a mí?- Cristy bajo su mirada, no tenía palabras para consolar el sufrimiento de su hija- No quiero ser una carga para ti, no te mereces esto.

-¡Calla! No me digas eso Susi….Te quiero mucho y no soporto que me digas que quieres morir- dijo mientras en su garganta se anudaba un mar de lágrimas.

-Es la verdad. ¿Qué quieres que te diga? creo que sería lo mejor. No sabes cuánto sufro con todo esto…. Mamá si me quieres, no prolongues más mi muerte…

Con paso lento dentro de ese lugar caminaba entre el espacio frio y lóbrego. Parecía como si estuviera perdida, desconectada en ese momento de lo real, dentro de una burbuja donde no era consiente de nada a su alrededor. Cada paso sentía que su alma abandonaría su cuerpo, le era doloroso y las lágrimas sin cesar salían de sus ojos cansados y tristes. En ese instante reaccionó al sentir una mano le apretaba fuertemente la suya.

-¡Ten fuerza! ¡No estás sola! - escuchó en la lejanía- sabes bien que estaré contigo siempre que me necesites- Ella contemplo en sus ojos, pero no dijo nada- ¡No hay palabras!, solo quiero que sepas que estoy aquí. Ahora solo nos queda resignarnos a que no la veremos nunca más.

-No sé si algún día pueda resignarme Robert. Era lo único que tenía.

-¡Tienes a tu nieto!...no lo olvides. Tienes en mí a un amigo...por favor sigue adelante, la vida sigue Cristy.

-Mi nieto….sí.

-Es mejor que nos retiremos…todos se han marchado…debemos dejarla...

-¡Espera! solo dame unos cinco minutos por favor…

-Está bien. Te espero en el auto.

No hubo arrepentimientos y ni un solo recuerdo en su memoria para con su hijo, dejó de existir para ella porque nunca lo mencionaba ni pedia verlo. Quizás de alguna manera fue mejor que su hijo no la viera en esa situación. La única persona que atravesó su mente fue Terry, su imagen fue lo único que se llevó consigo. Yacía en su cama cuando le sobrevino un dolor intenso en su cabeza. Su sistema cardiovascular dió la falla. Su cuerpo se había apagado. No tenía pulso, ni respiración, ni consciencia, lo único que tenía era una lágrima que había dejado un rastro seco sobre su sien derecha. Fue tan repentino que ni su madre pudo estar allí, en ese momento, solo había ido por unos medicamentos para regresar y encontrar la dolorosa escena. El rostro de Susanna no denotaba ningún tipo de gesto, solo estaba rígido. Cristy sabía que eso en cualquier momento sucedería y lloró amargamente. Susanna se habia ido para siempre. Cristy Marlowe siempre se había imaginado que ella sería la primera en irse, pero la vida no siempre resulta como uno lo piensa. El dolor aunque le consumía sabía que Susanna estaba descansando de todos sus dolores y sufrimientos, casi un año padeciendo sus enfermedades que acaecieron a raíz de su accidente. Tiempo después Cristy repasaba sin cesar una y otra vez los buenos y malos momentos que pasaron juntas. ¡No había consuelo! La pérdida de un hijo es algo muy doloroso y difícil de olvidar. Incada en la tierra sus manos recorrían el sitio donde ahora moraba.

"¡Me dejaste sola! Y a tu hijo…lo dejaste solo también, pero quiero que sepas que, que siempre te amaré pese a todos los errores que cometiste. Me haces tanta falta que, no sé si podré seguir…siempre creí que yo me iría primero. ¡No me esperaste!- se incorporó lentamente-Solo le pido a Dios que puedas descansar que le de la paz que tu alma necesitas y que sigas tu camino… ¡Adiós hija!"

Sentía dejar su corazón cada paso que daba de regreso a su casa. A Robert le preocupaba mucho la salud de Cristy quien se le veía muy pálida y su semblante muy decaído, y no es para menos con todo lo que ha pasado.

-Señora Marlow….por favor permítame cuidar de usted. Al menos acompañarla en lo que pueda.

-No hija, tú tienes tus cosas que hacer y yo no quiero perturbar tu vida, tu trabajo. No.

-No diga eso, sabe que lo hago por el aprecio que siempre le tendré a Susanna, ella era mi única amiga, aunque me haya alejado porque así fue su decisión….siempre fue mi amiga….por favor no se preocupe por eso….

-No sé si podre resignarme algún dia a que ya no está conmigo. Sé que la vida debe continuar, pero por más que trate de aceptarlo, no hace que deje de sentir dolor.

-No tengo las palabras adecuadas que puedan consolarla. Nunca la hay, porque creo que simplemente no existen, es un dolor que cada persona vive y que, el tiempo es el único que puede ayudar, pero lo único que le puedo decir con toda seguridad señora Marlowe es que pueda contar conmigo para que lo desee.

-Gracias.


Marcus salió de viaje y ella bajaba al comedor para desayunar

-Disculpe.. yo...- titubeó al ver al hombre sentado a la mesa a la hora del desayuno- será mejor que me retire...pensé que...

-¿Que no habia nadie en el comedor?...No tiene por que retirarse, ¿no piensa desayunar?

-No, bueno, debi suponer que ...usted vive aquí y fue una tonteria pensar que no estaria.

-¡Eliza!...

-¡Señora Ellison!- dijo de inmediato- Que no se le olvide que soy la Señora Ellison, La Esposa de su Padre.

-Si, tiene razón y...me disculpo con usted por...lo sucedido...

Cristopher recordó la vez que llegó buscando a su Padre. Suponía una mujer de la misma edad al menos, si bien Eliza no era una jovencita, sí se podí notar la diferencia entre ella y Marcus. Nunca imaginó encontrar a una hermosa mujer joven como su Madrastra, quien solo le llevaba un par de años. Seria una mentira decir que no le impresionó y que le era indiferente. Su padre lo recibió de buen agrado y luego de dos meses de estar en esa casa fue el propio Cristopher que decidió regresar a la mansion de Nueva York debido a que Eliza despertaba en él muchas emociones y sensaciones impropias. Habia sucedido cierta cercanía entre ellos, pero que Eliza siempre terminaba poniéndolo en su Cristopher le era indiferente, pero sabia que era una locura lo que estaba pasando y cuando el muchacho se fue, dijo que era lo mejor para los tres. pero ¿Cómo es que habia sucedido ese beso ahora?. El matrimonio habia vuelto a Nueva York despues que Ellison vendiera la casa de la Florida y se establecieron en la Mansión. La atracción entre ellos volvió a surgir y la noche anterior en la que Marcus no había llegado coincidieron justo en la cocina. Ella habia bajado por agua y él no podía dormir. Comenzó una plática normal la cual terminó en un beso suave que luego se volvio intenso y apasionado.

-¡No sé de que me habla!...

-Obviamente del beso de ayer...¡fue maravilloso!

¿un beso?...- dijo en forma despectiva-eso no es nada y por favor deje de decir estupideces.

-Es verdad, un beso como dice no es nada, pero y, ¿tampoco los otros?...¿los anteriores?

-¡Callese! ¿Qué quiere? ¿que todos se den cuenta?

-En cierta manera, sí. No me importaría.

Continuara...


Gracias a todas por sus comentarios. Buenos y malos todos son valiosos para mi.