Jacob se separa de mí, aún yo estoy en shock. Solo logro escuchar cómo le vocifera unas palabras que no me atrevo a repetirla al conductor irresponsable. Lo siento como se coloca al frente de mí,
—Te encuentras bien, ese idiota no te llego a mojar, verdad, —decía él mientras me miraba.
Cuando logro reaccionar, le digo que no asentando con la cabeza. Bajo mi mirada hacía el suelo y veo que sus pantalones están empapado.
—Gracias a ti, no me mojé, pero sin duda a ti sí, —dije mientras le señalaba a sus pies.
— ¡Wow! Me preocupe más por ti, que no me di cuenta, —dijo mientras me daba su mejor sonrisa.
No sé cómo él puede reírse en estos momentos. En agradecimiento le dije que fuéramos a mi casa para lavarle los pantalones, sin embargo él se negó. Ambos tomamos nuestros respectivos coches y nos dirigimos en direcciones opuestas. Cuando llego a la casa me doy una relajante ducha, y en vuelta con la toalla me tiro en la cama, estaba tan cansada que no tenía fuerza de tomar el pijama.
Despierto toda agitada, volví a tener esa pesadilla del accidente, veo en el despertador que todavía es de madrugada apenas son las 4 de la mañana. Me levanto, busco mi bolso y tomo mi móvil. Llamo a mi hermana Ana, después de dos timbrazos ella lo toma,
— ¡Joder Bella, que son las 4 de la mañana!, ¿Qué quiere?—dijo ella aún medio dormida.
Entiendo su reacción, yo me sentiría igual si alguien me llamara a estas horas, pero es que quería saber que estaba bien,
— ¿Te encuentras bien Leah?, —dije mientras me sentaba en la esquina de la cama. Necesitaba oír su voz y que me dijera que todo estaba bien.
—Tuviste las pesadillas de nuevo, ¡eh!, —dijo ella. Se nota que me conoce bien.
—Humm, —dije
—Estoy bien, Bella, hace cómo 6 horas que me inyecte la insulina, y todavía no me toca hasta dentro de tres horas, satisfecha, —dijo ella.
—Vale, te dejaré dormir, —dije mientras ya me sentía más calmada después de oír que estaba bien. —Entonces te espero este fin, —dije pero me llevé una sorpresa. Me dijo que no podía ir este fin que tenía muchas cosas que hacer. Me entristecí, sin embargo, la entendía. Tenía que ser su propia vida y no podía depender todo el tiempo de mí.
Cuando terminé de hablar con Leah no podía dormir, empezaba dar vueltas y vueltas en la cama y cuando pensaba que al fin logro retomar el sueño, el despertador suena, —Rayos, —dije para dentro de mi mientras estiraba el brazo para apagarlo. No me di cuenta cuando volví a quedarme dormida que cuando logro reaccionar era las 8 de la mañana. Me sorprendí mucho, me levanto rápidamente y me dirijo al baño, pero en ese instante recordé que hoy no me tocaba trabajar.
Como la cafetería abría todos los días, Jacob había decidido que trabajáramos por turno. Y por suerte hoy no me tocaba, de todas maneras me aseé y me lave los dientes. Me puse la rompa de hacer ejercicio y fui a correr como hacía cada mañana. Era una forma de mantener mi mente entretenida y no pensara en las pesadillas que siempre tengo y que no me dejan dormir.
A mediado de cuadra siento el teléfono sonar, y cuando voy a ver quién era, una sonrisa de felicidad florecía en mi rostro, era Sam.
—Hola, —dije con voz dulce.
—Hola, —decía él. —Cómo estuvo tu día ayer, lamento no poder haber estado aquí, pero…—dijo él pero yo lo interrumpí sin dejarlo de terminar la frase,
—No te preocupes, estas cosas pasan, —le dije a él.
— ¿En dónde estás ahora?, te siento agitada, —decía él con voz preocupada.
—Estoy corriendo, siempre lo hago todas las mañanas, —dije
—Pero no tienes trabajo hoy, —dijo él con un tono que no me gustó para nada.
—No, hoy es mi día libre. Ya te conté como es mi trabajo, —dije mientras podía sentir que todavía estaba enojado. —Estas en el hospital, —dije para cambiar de tema
—Sí, y para eso te llamaba, tal vez no pueda ir hoy a verte, tengo guardia, pero no te preocupes mañana te iré a ver, —dijo él mientras me sentí un poco triste.
—Ahora tampoco lo tengo a él, —dije para dentro de mí.
—No te preocupes, yo te entiendo, entonces mañana nos vemos, es una promesa, vale, —dije
—Vale, —dijo él.
Ahora que iba hacer, no podía contar ni con mi hermana ni con Sam, y no quería estar sola en la casa. En eso recordé a Hugo, él también tenía el día de hoy libre. Así que le marqué y después del segundo timbre él me contesta,
—Isa, eres tú, —dijo él con voz feliz.
— ¿Cómo estas James?, —dije
—Muy feliz, amigui, —dijo él, —Y a qué se debe tu llamada, —dijo él.
—Se ve que me conoce bien, —le dije. A James no podía ocultarle nada, enseguida se da cuenta de lo que me pasa.
Mientras le contaba lo que me pasaba, James no dudo un segundo y me dijo,
—Tranquila pequeña San James va en tú rescate, —decía él mientras en ese momento soltaba una carcajada.
—James se te ocurre cada cosa, —dije
—Siempre es un placer, querida, —decía mientras no paraba de reír.
James desde que lo conocí ha sido mi confidente y unos de mis mejores amigos, siempre he podido contar con él. En mis peores momentos, él siempre trata de sacarme una sonrisa como ahora.
—Vale, querida, te estaré esperando, —le dije y ahora era él quien se reía a carcajada.
Al llegar al departamento, me meto en la ducha, al salir del baño, voy al closet y tomo una camiseta de color blanca y en el centro una frase que dice: I need affection y para abajo tomo un short beige. Solo ha pasado 5 minutos desde que hable con James que en instante oigo sonar el intercomunicador, voy a ver quién es, — ¡Wow!, este tío se puso un cohete en su trasero, —dije para dentro de mí.
Apenas entró al apartamento, me miró de arriba y abajo, e hizo un gesto de desaprobación,
—No, no, no querida, ahora mismo te me cambias, no vas a creer que voy a gastar mi tiempo libre aquí encerrada entre estas cuatro paredes contigo, así que arriba, —dijo él muy enojando.
—Pero James, no teng… —dije cuando él me cortó
—Nada de pero, arriba, sino quieres que te cambie yo, ¡eh!—dijo él mientras me arrastraba hacia mi cuarto,
—Vale, ya voy, —dije
Busco una ropa que estuviera cómoda un jean de mezclilla ajustado a mi cuerpo y una blusa espectacular de pico de color morado, mi color favorito, acompañada de unas plataforma de color blanca. Al salir de mi cuarto y ver la cara de James de alegría, veo que he dado en el blanco.
—Amiguis, estas preciosa, vamos, —dijo él
— ¿A dónde vamos?, —dije con curiosidad.
—Nos vamos de shopping, querida, necesito renovar mi closet, —dijo él mientras daba unas palmaditas y saltitos.
Tiene cada ocurrencia ese amigo mío que por eso lo quiero tanto. Caminamos por todo Fashion Outlet, James no paraba de probarse ropa y zapato, a veces me pedía que me probase alguna ropa u otra cosa, era verdad una locura, — ¡Wow!, no sé era preferible haberme quedado en casa, —dije para dentro de mí, sin embargo, a pesar de su agobiante pasarela, me hacía reír un poco.
Había pasado por lo menos una hora en tienda en tienda hasta que decidimos para en la cafetería del centro, ambos pedimos un sándwich acompañado de un jugo de naranja. En ese momento siento que el móvil me suena, voy a ver quién me está llamando, me alegre mucho era Sam.
—Hola, mi amor, ¿cómo está?, —dije con voz alegre.
—Hola amor, yo estoy bien, —dijo él — ¿En dónde estás?, —decía él mientras veía a James hacerme seña que iba al baño.
—Estoy con mi amigo James, en el centro comercial, —decía mientras le daba un sorbo al jugo.
— ¡Ah! Hoy no tenía trabajo, —dijo él con voz curiosa.
—No, —dije mientras le explicaba cómo era la forma de trabajar. —Y tú que cómo tu trabajo, —dije
—Umm, muy tranquilo y aburrido, —decía él.
Hablamos un buen rato que no me di cuenta cuando James había regresado. Después de media hora hablando, tuvimos que cortar la conversación, sentí del otro lado de la línea que lo estaban llamando con urgencia.
— ¡Wow!, querida tú sí que te prendes en el teléfono, —decía James mientras soltaba una carcajada. —Era él, no es verdad, —decía mientras yo asentaba con la cabeza.
Al terminar de almorzar quise pagar la cuenta, pero James se negó, incluso le pedí que compartiéramos la cuenta y se enfureció conmigo, así que lo dejé pagar a él. Seguimos caminando otras horas más en el centro, sé que James no andaba mal de forma económica, pero que manera de gastar. Él provenía de una familia rica, pero decidió independizarse y no depender de su familia. Además le gustaba relacionarse con las personas, por eso escogió ser un camarero. En cuanto nos conocimos por primera vez, nos caímos superbién. En él encontré a un amigo y a un hermano, lo consideraba parte de mí familia.
—James, por el amor de dios, cuando vas aparar de comprarte y cómprame cosa, ¡eh!, —decía con la voz ya cansada.
— ¡Ay! Isa, no seas aguafiesta, —decía mientras lo miraba de una forma que parecía que me lo iba a comer, — Tranquila pequeña, ya casi estoy terminado, —dijo él para calmarme.
Estábamos ahora en la tienda de la electrónica, ahí empezábamos a ver los últimos modelos de teléfono, y en ese instante empezaba a sonar la canción de Miley Cyrus, I´m Still good, — ¡wow! Que impresionante, con lo que me gusta esa canción, —le decía a James.
Ambos empezábamos a tararear la canción,
Let it in now and then
That don't mean anything
I'm still good
I look around me
How did I get here?
Not part of my plan
I ended up in a situation
Wasn't in my hands
I think about it
When I wanna give up
How to keep on going
How to keep my chin up
Somehow I know it
I'm not gonna give up
Never gonna give up
So I might slip again,
Let it in now and then
That don't mean anything
En el momento que iba arrancar la parte del coro, veo a una persona de aproximadamente 1.70 mts, ojos color miel, de pelo corto y negro, abriendo la puerta, quedé en shock, —No, no, no, puede ser él, —dije para dentro de mí. Lo veo aproximándose hacia mí, mi corazón empezó a latir más fuerte hasta que nuestras miradas quedaron frente a frente.
