Capítulo 5

LEAH POV

Parecíamos unas estatuas sin saber que decir o que hacer, sin embargo, nuestras miradas lo decían todo. Un silencio invadía el ambiente hasta que rompo el hielo.

Hola, —dije con voz dulce.

Hola, —dijo con el mismo tono.

Y eso usted por aquí, —le decía mientras me regalaba una sonrisa que hace que las mujeres se derritan.

Vengo a tomar el avión de las 7 de la noche a Madrid. Y tú no me habías dicho que tu vuelo era a las 2 de la tarde, eh! —decía él con una voz ronca.

Así mismo era, pero el dicho vuelo se retrasó, ya me ves, estoy esperando que lo anuncien, —decía mientras me llevaba la mano a mi pelo y le daba vuelta.

Cada vez que me llevo la mano a mi pelo es señal de nerviosismo. Desde que conozco a este hombre me hace sentir muy nerviosa y despierta en mí unos sentimientos que nunca antes lo había tenido.

Ah! Que mala suerte, aunque puede ser que coincidamos en el mismo vuelo, no lo crees así, —decía mientras sonreía nuevamente.

Puede ser, —dije con voz dulce.

Permanecimos conversando un buen rato. Hasta que por fin anuncia mi vuelo. No sé si es coincidencia o cosas del destino. No podía creer que íbamos a ir en el mismo vuelo. Muchas de las personas que estaban en mi vuelo se habían marchado y solo quedábamos unos pocos que decidieron intercalarlos en los demás vuelo. Y mi nombre era uno de los primeros en la lista, así que nos colocaron en el siguiente vuelo que salía dentro de 5 minutos.

Nos apresuramos mientras ambos realizábamos el check-out, los montacargas llevaba el equipaje hacía el avión. Cuando estábamos buscando nuestros asientos nos percatamos que teníamos asientos diferentes. Él estaba en el asiento 23 y yo estaba a dos filas detrás de él.

Mientras me acomodaba en el asiento siento un olor de perfume muy familiar cuando volteo la cabeza hacia mi lado lo veo acomodándose en el asiento continuo al mío, — ¡wow!, en que momento él hizo el cambio que no me di cuenta, —dije para dentro de mí.

Hola, —me dice él con una sonrisa.

Hola, —dije respondiéndole con una sonrisa también.

Estuvimos muy a gusto los dos, no me di cuenta y ya habíamos despejado. Estuvimos conversando durante un tiempo y no me percate cuando me quedé dormida. Cuando abrí los ojos me encontraba recostada a su hombro.

Lo siento, no me di cuenta —dije con voz titubeante mientras levantaba la vista y nuestras miraba se encontraba.

No hay problema, fue un placer llevarte en mi hombro, —dijo él con una sonrisa que hace que me derrita toda.

Estábamos unos centímetros uno del otro, estuvimos casi a punto de besarnos, cuando se siente por el altavoz que nos abrochemos los cinturones que estábamos a punto de aterrizar. Me incorporo en un santiamén en mi asiento y me ajusto el cinturón.

Al bajar del avión, estuvimos esperado media hora para que nos dieran el equipaje. Hasta que por fin salimos del aeropuerto. Estaba parada en la entrada para tomar un taxi, cuando veo a un Mercedez Benz Smart Roadster de color Gris parqueándose en donde yo estaba me impresione no sé si era debido al carro o lo que estaba dentro de el.

Vamos que te llevo, —dijo él con una amplia sonrisa.

Dude si montarme o no, aunque este hombre me provoca cosas que antes nunca había sentido, la verdad verdadera es que es un completo extraño para mí.

Vamos que no te voy a comer, —dijo con voz burlona. —Al fin y al cabo tú vas para donde voy yo, ¡no es verdad!, —decía él

Es verdad el tiene todo la razón, si vamos para el mismo lugar porque matarme a esta hora de la noche por un taxi, — dije para dentro de mí.

Vale, me iré contigo, —dije mientras él en un santiamén salió del coche para ayudarme con las maletas.

Gracias, —le decía mientras él me lo devolvía con una sonrisa en su rostro.

Es un placer, pequeña, —dijo con voz dulce.

En el camino veo que saca el móvil y teclea algo parece un mensaje, no sé si es para su mujer o para su novia. Hago un movimiento tratando de ver lo que estaba escribiendo pero parece que él se dio cuenta de mis intenciones.

No sabía que eras curiosa, —dijo él mientras se guardaba el móvil en el bolsillo.

Y no lo soy, —dije con voz enojada.

Tranquila, pequeña era solo una broma, —dijo él.

Enfoque mi mirada hacia la ventanilla, pero mi curiosidad me mataba por dentro quería saber a quién le había escrito.

A mi madre, —dijo él mientras me volteaba hacia él.

Perdón, —dije muy sorprendida, no entendía a que venía eso.

Que fue a mi madre a quien le escribí diciéndole que ya llegue, —dijo él con una amplia sonrisa.

Un silencio invadía el ambiente hasta que su teléfono empezó a sonar. Tomó la mano libre y lo conectó al móvil.

Qué hay Seth que novedades tienes, —decía él.

Solo me deleitaba verlo como hablaba por teléfono, deleitaba ver su espléndido cuerpo, — ¡Joder!tengo que para de decir burradas, —decía para dentro de mí. De nuevo enfoque mi mirada hacia la ventanilla hasta que una voz muy familiar me llama,

¡Leah!, —decía la voz, — ¡Joder!, Leah despierta que te estoy hablando, — ¡Leahhhhh!, —hasta que reacciono y era Sam quien me estaba hablando.

¡Qué!, —dije de forma abrupta.

Hasta que por fin reaccionas, tía, —dijo él —Llevo llamándote hace 5 minutos, en donde tenías la cabeza, —decía él

Pensando, que pasa, —dije muy seria

Espero que estuviera pensando en mí, —dijo él con voz burlona,

En ese momento solté una carcajada, —Te crees muy gracioso, ¿Quién te has creído que eres? El amo del Universo, —dije mientras él levantaba los hombros y me sonreía. —Pero bueno de verdad este gilipolla se ha creído que es el amo del Universo, —dije para dentro de mí.

Entonces, —dice él mientras lo no entendía lo que me decía.

Perdón, —dije mientras nos mirábamos.

En que estabas pensando, —dijo él con voz curiosa.

Ah!, pensaba en mi hermana, —le solté aunque era mentira estaba pensando en realidad en él, pero no le iba a dar ese gusto.

Ah!, tienes una hermana, que bien, yo no tengo soy hijo único, —decía él,

Por eso eres tan engreído, —murmuraba bajito.

Perdón que dijiste, —dijo él — ¡wow! Que oídos tiene, —dije para dentro de mí.

Nada, decía que tenía que llamar a mi hermana, —dije mientras el corazón parecía que quería salirse del pecho.

Y para que viera que era verdad lo que decía, saco mi móvil del bolso, marco el número de mi hermana y después de dos timbrazo me lo coge y antes de que dijera nada le suelto,

¿Cómo está mi hermana favorita?, —dije con voz alegre. —Esta pensará que estoy loca, —dije para dentro de mí.

Leah, que soy la única hermana que tienes, ¿cómo te encuentras?, —decía ella, —Ostra de nuevo la misma pregunta, pero que le voy hacer siempre se va a preocupar por mí, —decía para dentro de mí.

Bien, todo controlado, —le dije.

Hablamos de todo un poco, su voz la note triste sé que se debe a que a mi partida. Se que le gustaría que estuviera todo el tiempo con ella, pero, sabe que es por mi bien, aunque no deja de preocuparse por mí. Me dijo porque no me había quedado otro día más, pero tuve que mentirle, me duele hacerlo pero no tenía otra opción, aunque me gusta pasarme algunos días con ella, no puedo con su manera de sobreprotegerme, así que le dije que había quedado con el chico que le había hablado hoy en la Universidad. Y como siempre me deseo lo mejor y principalmente que me cuidara.

Después de colgar con mi hermana, veo Sam que me mira de una forma extraña. Tenía el ceño fungido, —Habrá oído mi conversación con mi hermana, no puede ser, pero además no sé porque al final no somos nada, —dije para dentro de mí. Y como no soy de callar le pregunto,

¿Te ocurre algo?, —le dije mientras él solo me miraba.

¿A casos tienes novio?, —dijo él con voz seria.

¡wow! se lo creyó, —dije para dentro de mí, pero no sé por qué sentí la necesidad de aclarar que no era verdad que solo lo dije para que mi hermana me dejara en paz.

Pude ver como cambiaba su mirada a medida que se lo decía. Permanecimos otros cinco minutos en silencio, pero me daba cuenta que este no era el camino hacía el hospital, y comencé a sentir miedo, — ¿A dónde me lleva este psicópata?, —decía para dentro de mí. Él al notar mi incomodidad me dice,

Tranquila, pequeña no voy hacer nada que tu no quieras, —me decía con una amplia sonrisa en sus rostro, —Me llamaron del Hospital me dijeron que todos están en un club, —me decía mientras yo me quedaba sorprendida, sin embargo, ante de que dijera algo más pregunté,

Y el director sabe que están de fiestecita, —dije cuando siento una carcajada por parte de él, —No le veo la gracia, —dije muy seriamente,

Tranquila, pequeña él es fue el de la idea del ir a club. Y como te decía que no me dejaste explicar es que es su cumpleaños y quiso celebrarlo con los más allegados, y yo estoy incluido, eso aclara tu inquietud, —dijo él

Su manera de llamarme pequeña me estaba resultando muy excitante nadie me había hablado con tanta ternura, sin embargo, ¿quién es él para disponer si quiero ir o no a esa fiestecita?, pero como soy de no quedarme callada le dije, —Y tú me preguntaste si quería ir, —ahora su rostro cambio completamente de una amplia sonrisa a un gesto serio.

Pero pensé que…—dijo él cuando lo corte,

Pensaste mal, primero tienes que contar conmigo, así eres con todas las chicas, —dije mientras él solo me miraba luego miraba al frente.

Sin embargo ya que estábamos desviados completamente y para ser sincera necesitaba un despeje y antes que me dijera algo y pueda que quizás me arrepienta de esta decisión le dije,

Y ya que estamos lejos del hospital, vamos a esa fiestecita, —dije mientras que pude ver que de nuevo su rostro cambió completamente, —Ah!, otra cosa si voy es porque quiero, no porque tú me lo impusiste estamos claro, —dije mientras él asentaba.

Al llegar al club todo el mundo se nos quedó mirando, en eso me entro un escalofrío. No entiendo por qué el asombro ni que viera con Jamie Dornan, ni uno de eso famosos actores de Hollywood. Veo que Sam se aleja y va a saludar alguien mientras yo me dirijo hacía la barra. Le pido al barman que me diera un zumo de naranja como no puedo beber y la verdad es que estaba sedienta. Siento que alguien se sienta al lado mío. La miro con el rabillo del ojo, la veo que me mira de arriba abajo, —Ostra con esta tía, acaso me he ganado yo una admiradora, —dije para dentro de mí.

Y cuando le iba a decir unas cuantas cosas, la chica me dice, —Tú fuiste la viniste con el Dr. Sam, —dijo ella mientras le decía al barman que le trajera un whisky.

Y a ella que le importa con quien venga, —dije para dentro de mí. Y cuando pensaba decir a ti que te importa, me trague la lengua y mejor le dije, —Sip, —con voz dulce pero por dentro estaba que no cabía en el taburete.

Siento que de nuevo la mujer me escanea de nuevo, cuando siento que otra se le acerca y le dice algo al oído, y de nuevo soy escaneada desde la cabeza hasta los pies, —Joder con entras tía, que les pasa acaso le gusto, —dije para dentro de mí, ya estaba a punto de gritar cuando las veo que giran ahora su cabeza hacía Sam, y fue en ese momento que caí. Todo esto es por culpa de él, estaba coladita por él, pero no entiendo y que tengo yo que ver con eso. No tengo y ni creo que tendré algo con él. Aunque cada vez que estoy cerca de él me pongo nerviosa y ni hablar de cada vez que su mano rozaba la mía una corriente eléctrica fluía en mi cuerpo y creo yo que él la debió sentir también.

Lo veo que está hablando con alguien por el móvil, —será la novia o peor su mujer, —dije para dentro de mí. Cuando finaliza la llamada, guarda el móvil en su bolsillo y su mirada encuentra la mía. Y esboza una sonrisa que me vuelve loca, —Pero que estoy diciendo, —dije para dentro de mí cuando lo veo que camina hacia acá.

Buenas noches señoritas, —dice él con dulce voz mientras se coloca a mi lado

Buenas noches Dr. Sam, —dijeron las dos a unísono.

Vaya, que alguien le dé un pañuelo por favor que se le cae la baba, —dije para dentro de mí, mientras esbozaba una sonrisa. Luego se gira hacía a mi ve que bebo zumo y no dice nada, se acerca a la barra y pide un lo mismo que yo, y luego me mira a mi dándole la espalda a las urracas. Veo que la que estaba sentada coge a la que estaba al lado de ella y se marcha. Hice un suspiro para dentro de mí mientras que veía como Sam un sorbo de su zumo.

¿Se puede saber por qué no bebes?, —dije mientras él se me queda mirando. —Pero seré tonta. Que me importa a mí si bebo o no, —dije para dentro de mí.

Lo estoy haciendo, —dijo él con una sonrisa, —Tú sabe a qué me refiero, no te hagas el tonto que de eso no tienes ni un pelo, —dije mientras le daba otro sorbo a su jugo.

Porque tengo que manejar luego satisfecha, —dijo. Claro la tonta soy yo él debe manejar y no puede andar por ahí bebiendo.

En eso siento que alguien tropieza conmigo y me lanzo al suelo pero antes de que llegue al piso Sam me agarra y ambos estamos tirados en el suelo. Yo estaba encima de él nuestras miradas se cruzan y una corriente eléctrica fluía nuevamente, cuando siento que una de sus manos me agarra de la nuca y me acerca a su rostro. Mi corazón latía a mil por hora y siento que nuestras respiraciones se acelera. Mientras siento la música de Carlos Vive con Sebast+ian Yatra y el tema déjame robarte un beso. — ¡Wow! Que tensión en el ambiente, —dije para dentro de mí. Mi boca y la suya estaba a pocos centímetro y así permanecía hasta que….