LEAH POV

Así permanecimos durante cinco minutos hasta que nuestros labios se fundieron en uno. Nos dejamos llevar el momento, aún nuestras bocas estaba unidas mientras la canción seguía sonando, — ¡Wow!, qué manera de besar y es verdad lo que dice la canción, sus besos me llegan al alma, — decía para dentro de mí. Siento que sus manos empiezan bajar por todo mi cuerpo, —Qué bueno que traje jeans porque no sé qué pasaría si hubiera puesto una falda. Siento algo abultado que me roza mi vientre, lo estoy llevando al límite, yo también empiezo a acariciar su cuerpo, en ese momento solo existíamos él y yo hasta que unos silbidos me hacen retomar a la realidad y me separo de él.

Me levanto en un santiamén, veo que él lo hace igual y coloca sus manos entre sus piernas para que no se le note su bulto. Aún con la respiración acelerada nos retamos con la mirada hasta que él pregunta,

Todo bien,

Sí, pero creo que él que no está bien eres tú, —dije mientras le señalaba hacia sus entre piernas.

Él se mira un momento hacía abajo y luego enfoca su mirada en mí, —Ahora vengo, necesito ir al baño, —dijo él mientras en ese momento no sé por qué me dio por reírme. —Uff! Que calor, —dije mientras todos me miraban parecía que ellos querían con él espectáculo que estaba dando

Hay algo que se les perdió, —dije con voz furiosa, mientras negaban con la cabeza y seguían con lo que estaban haciendo. Me acerco nuevamente a la barra y esta vez pido un vodka, —A la mierda mi diabetes, de verdad lo estoy necesitando, —dije para dentro de mí.

Empecé a beber una copa tras otra, y ya podía sentir como la chispa en los ojos. De repente siento unas manos que me toma del brazo bruscamente. No podía ver bien quien era, la bebida estaba haciendo su efecto. Podía sentir su voz, era Sam. Ni siquiera lo dude un segundo y fije mis ojos hacia sus entrepiernas, ya no se veía abultado, —Uff!, qué lástima, —dije pensando en voz alta.

Perdón que dijiste, —dijo él muy sorprendido,

¿Qué hiciste para que se te bajara?, —dije señalando hacia sus entrepiernas, —Ah, te encontraste a la primera que viste, o mejor dicho te lo tuviste que tu solito, —dije con una sonrisita de tonta, mientras me movía de un lado a otro.

Estas borracha Ana, —dijo él muy furioso.

No, claro que no estoy borracha, mira te lo voy a demostrar—dije mientras me separaba de él y traba de sostenerme en una sola pierna.

En ese momento todo me daba vuelta y no supe más nada de mí. Cuando desperté, estaba desorientada no sabía en donde estaba, miré a todo al mi alrededor. Veo aparatos y trato de incorporarme cuando me llevo las manos hacia la cabeza porque me duele como si se me quisiera rajar en dos veo un troque en mi mano izquierda,

Pero qué coño es esto, —dije cuando siento que alguien se me acerca.

Tranquila pequeña, estas en el hospital, —dijo la voz familiar.

En el hospital, pero como llegué aquí, —dije en voz bajo mientras me llevaba las manos a la cabeza.

Te desmayaste en el club, y tuvimos que traerte aquí no reaccionabas con nada, —dijo nuevamente la voz familiar.

Me desmayéeeee, —dije levantando la vista para ver quién era él que me estaba hablando, —Sam, —dije sorprendida, —Disculpe Dr. Uley, como que me desmayé, —dije mientras me frotaba mi sien, —Ostra que dolor de cabeza, parece que me pasó un camión de 50 Tonelada encima, —dije para dentro de mí.

Sí, señorita, quien le manda a beber tanto anoche, —dijo mientras revisaba mi expediente,

Cuando baje de nuevo la mirada porque ya no soportaba el dolor de cabeza que tenía, —quisiera que me tragara la tierra, en que estaba pensando, —dije para dentro de mí mientras seguía frotándome la sien,

Pero Leah, en que estabas pensando ayer, acaso te volviste loca o que. Eres una irresponsable, —dijo él muy furioso mientras levanté la vista de un santiamén y con ello una punzada en lo más profundo de mi cabeza le dije,

Puedes hablar más bajito, que me duele la cabeza, —mientras él en su mirada parecía que e quería comer viva.

Por qué no me dijiste que te inyectabas insulina, debes dar gracias a Dios o todos los santos del mundo o a quien te dé la puñetera gana que no acabaras en un coma diabéticos, sabes, —decía él.

Y a ti que te importa si me inyectó o no insulina acaso eres mi marido o novio o mi padres, pues no cuate. Y no soy irresponsable gilipollas, no tuve otra opción, —dije mientras Sam me miraba boquiabierto.

—Claro que me importa. Acaso tu no sientes lo mismo que yo, —decía mientras me tomaba mi mano y se lo llevaba a su pecho. —Tú no te imagina como me puse cuando te desmayaste, —dijo él casi llorando.

Que imbécil soy, debía estar preocupado, —dije para dentro de mí. —Lo siento, —dije con la cabeza baja. —Tuve un accidente hace nueve años que tuvieron que quitarme el páncreas para salvarme. Perdí a mis padres en ese accidente y tengo una hermana a la que adoro y que está siempre pendiente de mí y ha luchado conmigo ella sola, pero me agobia. Siento la necesidad de vivir mi vida normalmente por eso, me inscribí en este hospital para estar un poco lejos de su sobreprotección, —decía mientras solo me escuchaba.

Oh hablando de tu hermana, ella llamó y tuve que…—dijo él mientras lo cortaba.

Commoooooo, no me digas que le dijiste… —decía mientras Sam asentaba. —Ahora qué hago, ella me va a dar el sermón del siglo, —dije

Claro, que se lo dije Leah, y no sabe lo preocupada que estaba, —dijo él

Ahora estoy segura de va a venir para acá y hasta que no salga de aquí no me dejará en paz, —dije con el cejo fruncido.

Tranquila, que le dijimos que estabas bien y que hoy mismo te dábamos de alta, —dijo él, mientras me alegra por ello.

Al fin estoy en mi pequeña litera, revisando los casos que ingresaron hoy. Veo a mi amiga Jane y me pone al día. A la mañana siguiente entraron muchos heridos de bala y otras por un asalto teníamos la sala de Emergencia llena

BELLA POV

Ella me quiere matar, en que estaba pensando cuando bebió de esa manera. La quiero matar, y después revivirla y colocarla en una silla eléctrica, para que vea todo lo que estoy pasando por culpa de ella.

La llamo pero la muy condenada tiene el móvil en silencio y no me sé el número del hospital. Busco en el internet algún teléfono de ese hospital. Cuando lo localizo llamo pero siempre me da ocupado, — ¡Joder!, podré comunicarme algún día, —dije para dentro de mí.

Vuelvo a marcar su número, esta vez me da timbre, después del segundo timbrazo, ella responde,

Hola, —dijo ella muy tranquila.

Llevo tratando de comunicar contigo no se desde que hora, y simplemente, me dices hola. Muy lindo de tu parte, —dije con voz cabreada.

Hay Regina, no estoy para tus cantaletas, estoy ocupada tratando de ponerme al día, y solo respondí para que vieras que estoy bien, —dijo ella y cuando le iba a decir unas cuantas cosas me cuelga.

Me colgó, —digo y miro al celular, —La maldita me colgó, —dije con voz furiosa. Lanzo el celular hacia el sofá.

Me giro y mi mirada se va hacia la foto de nuestros padres que está colocada en la encimera de la cocina. —Que voy hacer con Leah, me quiere volver loca, —dije con la foto en la mano. Respiro profundo dejo la foto donde estaba y me dirijo al baño, para relajarme tengo la cabeza que me quiere estallar. Cuando salgo del baño siento que móvil me suena, corro hacia él sofá envuelta con la toalla para ver si es la maldita de mi hermana queriéndose disculpar, pero para mi sorpresa es Sam, esbozó una sonrisa.

Hola, —dije con voz dulce.

Hola, pequeña, cómo estas, —dijo él, su manera de llamarme pequeña o cariño o nena o cualquier palabra dulce hace que me derrita toda.

Bien, entre lo que cabe, —dije mientras dirigía hacia mi habitación y me sentaba en el borde de la cama.

Y como eso, que te pasa, —dijo él con voz preocupadas.

Nada, cosas de hermano, ya sabes, —dije

No sé decirte, no tengo uno, —dijo él mientras me sentía apenada por él, —Soy una idiota, en que pensaba, él no tiene idea que es tener un hermano, —dije para dentro de mí.

Lo siento, me deje llevar. Cuando se trata de mi hermana no pienso bien las cosas antes de decirla, —dije

No te preocupes, y se puede saber que problemas tienes con tu hermana, —dijo él.

Mientras me desahogaba, él me daba varios consejos de cómo debo de dejar ser muy sobreprotectora con ella. Sé que tiene razón y que dejo dejar vivir a mi hermana, sin embargo, no puedo, desde que murieron nuestros padres y en su nicho les prometí que nunca la había abandonar.

Siento que a alguien que lo llama, parece una voz de mujer. Y me dice que tiene que colgar le ha surgido algo. Me despido de él, me siento un poco mejor desde que me desahogue. Tomo nuevamente el celular, le marco a Leah y como era de esperar, no me contesta. Le dejo un mensaje de voz disculpándome y pidiéndole que me llame, que no soportaba estar enojada con ella. Leah es la única familia que me queda y no puedo permitirme ese lujo.