Tamaki con ocho años se sentó en aquel banco paciente. Su madre le había ordenado quedarse en aquella área de niños mientras ella terminaba las compras de Navidad. Pero a él no le emocionaba jugar en aquellos caballitos artificiales así que solo se sentó ahí aburrido.

Tamaki solo esperaba su madre le trajera un poco de Takoyaki al menos cuando regresara.

— ¡Hola!

Se sobresalta del susto y gira su rostro. Queda exaltado al ver a una niña muy cerca de su rostro. Sonrisa y ojos grandes. Sus mejillas se colorearon al notar lo bonita que era.

—Eto, eto...

Ella ladeo la cabeza curiosa.

— No seas tímido, soy Nejire —le golpea amistosa el puño, entonces parpadea exageradamente y extiende su mano sin pensarlo hacia él —. Pero que lindas orejas —chilla emocionada, Tamaki solo chillo al sentir como le apretada una y como pudo se alejo nervioso —. Oh, lo siento, soy muy curiosa y nunca me modero, mi mamá siempre me regaña por eso — saca la lengua juguetona.

Tamaki solo la miraba en silencio aun exaltado por lo ocurrido.

La niña Nejire entonces hizo un puchero y movió sus pies.

—Lo siento, se que ahora por ello no querrás ser mi amigo.

Tamaki parpadeo.

— ¿No tienes amigos? —cuestiona el niño ignorando el suceso anterior y volviéndose acerca a ella. Él tampoco era de muchos amigos, ninguno en realidad.

— No, los niños dicen soy muy extrovertida para su gusto y las niñas que soy muy metiche, y me ignoran — junta sus manos sobre sus piernas y mira aun lado sin dejar de hacer el mono puchero hacia abajo.

El pequeño azabache cerró sus ojos y pensó, y se armo de valor. Al abrirlos le miro decidido.

—Yo, quiero ser tu amigo —pronuncia débil aun con sus mejillas sonrojada,no le gusto ver esa expresión triste en su bonito rostro — . Soy Tamaki.

Fue entonces que ella se tiro prácticamente encima de él, causando un tembló nerviosa en el pequeño niño. Ella se incorporo y limpio unas pequeñas lágrimas.

—Gracias, tener un amigo había sido ese mi regalo a Santa, y me lo ha dado antes de tiempo.

Tamaki solo compartió una sonrisa con ella.

Nejire entones busco algo en esa pequeña mochila que traía, llamando la atención de su nuevo amigo.

— Oye, ¿te gusta los villancicos?

— ¿Villancicos?

— Si mira escucha, mamá siempre me las canta en navidad y como me gustan tanto papá me las descargo aquí —ella saco un mp4. Ambos entonces compartieron el resto de la tarde escuchando lindas y tradicionales canciones de Navidad.

Mas tardes, ambas madres al regresar, sonrieron encantadas al ver a los dos pequeños dormidos uno al lado del otro.

...