Acomodó su cabeza en su hombro.

El ambiente estaba poco iluminado, solo la chimenea frente a ellos les hacia luz, a su alrededor la casa decorada con adorno navideños y un árbol a sus espaldas.

Luego de una deliciosa cena y bailar torpes algo suave, gozaban ahora de estar juntos en aquel sillón arropadas con la suave tela del edredón.

— Que Navidad tan linda — murmura ella, y acomoda mejor su cabeza.

— Y quiero sea aun mejor — ella le mira curiosa, y aun más cuando él se levanta, se arrodilla frente a ella y saca algo tembloroso una cajita la cual extiende hacia ella —. Nejire, ¿quisieras casarte conmigo?

Ella le miró impresionada y sus ojos algo brillosos, para seguido sonreír y tirarse a sus brazos pronunciando feliz un si, una y otra vez.

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