Pasó un trapo por su cabeza para luego mirar hacia la sala, había terminado de limpiar su parte ese día para año nuevo; la sala y la cocina. Aunque en realidad, los había ganado en un juego de piedra, papel y tijeras contra su prometida esa mañana.

Quien perdiera, tendría que limpiar el ático.

Y aunque él como caballero le dijo que aun así podría el limpiar el ático, el orgullo de su prometida resurgió y le golpeó con el plumero en el hombro, señalándolo que ella podía sola contra ese amplió y polvoriento lugar llenó de cajas y demás cosas que ya no recordaba.

— Está terca — sonrío de medio lado y fue por algo de tomar.

— ¡Ah!

Su sentidos se alertaron y salió corriendo al escucharla gritar. Subió aquellas escaleras sin pisar correctamente, al llegar a su lado su voz suena exaltada. Ella estaba agachada dándole la espalda.

— ¿Qué sucede Nejire? ¿te pico algo? ¡dime! — se agacho detrás de ella.

— Mira Tamaki-kun, fotos de cuando eras bebé — se voltea risueña y señala las fotos. Las mejillas de Tamaki se colorearon al ver una donde estaba desnudo en la bañera, y a la vez se alivió no fue nada malo —. Eres tan tierno — pronuncia mirando de nuevo la foto.

— ¿Como tienes ese album? —le cuestiona avergonzado.

—Pues tu mami me lo regalo cuando nos mudamos, pero supongo lo guarde en la caja equivocada que dio a parar aquí arriba — dice sin más y sigue observando las fotos —. Sin duda me alegra a ver perdido al venir a limpiar aquí para año nuevo, estas fotos valen oro — ríe — . Veré si coloco algunas en la sala.

Tamaki suspiró resignado al ver lo mucho que le divertida y encantaban sus fotos de bebé.

Se le quedó mirando fijamente entonces. Se deleito con sus ojos sonrientes, el alegre sonido de su risa y de su mejillas coloradas a causa de la emoción.

Aquellas expresiones, lo valían todo para él. Sonrío.

Y es que no podía ser aun mas gratificante que él fuera el causante de ellas.