||AUTORA: EAGLE QUEEN||

DISCLAIMER: °LOS PERSONAJES Y LOS ESCENARIOS AQUÍ NOMBRADOS SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION°

CAPITULO 3

REENCUENTRO.

Pasaron trece años desde la muerte de Aioros de sagitario y nadie en el santuario volvió a hablar de eso, el recuerdo del santo dorado de la sagita fue enterrado junto a su cuerpo.

Marín había cumplido los dieciséis años, se había convertido en una bella amazona de cabellos encendidos por el sol la cual portaba con orgullo la armadura del águila, era poco conocida en el santuario y a decir verdad era odiada por muchos por el simple hecho de ser japonesa, rara vez la amazona del águila salía de su cabaña, trataba de asistir a los entrenamientos en horas tardías para evitar ser molestada por Shaina, la italiana que era portadora de la armadura de ofiuco. También tenía a su cargo a Seiya, un joven de origen japonés al cual entrenaba para competir por la armadura de pegaso, pero Seiya resultaba un dolor de cabeza más para Marín debido a lo necio que este era, así que todas las tardes ella escapaba a la playa que se encontraba cercana al santuario para meditar un poco y así tener un respiro entre sus ocupaciones.

Al caer la tarde Marín se dirigió a la playa, caminó descalza a la orilla del mar sintiendo como las olas acariciaban suavemente sus pies y después quitó su máscara para poder observar el rojo atardecer de ese día, mientras observaba el ocaso pensaba en Aioros, en la figura dorada con alas que vio frente a ella cuando solo tenía tres años –Parecías un ángel… fuiste un ángel en mi vida, ojala siguieras aquí Aioros, hay días como estos donde realmente necesito a alguien con quien hablar- pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió la presencia de alguien que era bien conocido por ella, así que ágilmente colocó la máscara sobre su rostro sin voltear a ver al sujeto que se dirigía hacia donde ella estaba sentada.

-¿Qué se supone que hace una amazona del santuario en la playa y a estas horas?- preguntó el sujeto con marcado desdén.

-Supongo que hace lo mismo que un caballero de oro- respondió sin ni siquiera levantar su rostro hacia el extraño que ahora se plantaba frente a ella.

-Esta prohibido salir del santuario sin autorización del patriarca, ¿Lo sabías?- preguntó el cruzándose de brazos.

-¿Lo sabías tú?- respondió ella sonriendo con sorna bajo la máscara. –Muévete leo, estoy observando el atardecer y me estorbas- dijo sin tener un poco de respeto hacia el caballero.

-Pero, ¿Quién te crees que eres para hablarme así y como sabes quién soy yo? me debes respeto caballero- dijo mientras levantaba con fuerza a la chica sosteniéndola de las muñecas. -Ahora regresa al santuario si no quieres que te lleve a rastras hasta el templo papal-

-Y, dime tú leo… ¿Quién no conocería al hermano de un traidor?, el respeto se gana caballerito- dijo la pelirroja levantando el rostro para enfrentar por primera vez al caballero dorado de leo.

Aioria frunció el ceño y después de escucharla decir eso la soltó, ni siquiera reaccionó al insulto. Algo en su tono de voz le había resultado particularmente tan familiar que eso le revolvió recuerdos de Aioros, pero, ¿Por qué recuerdos de Aioros? ¿Qué tenía que ver su hermano con esa chica? No podía ver sus ojos, pero la mirada debajo de la máscara se sentía fría, ¿Dónde había sentido esa mirada antes?

Marín tomó sus zapatos y se fue caminando apresuradamente del lugar estaba más que molesta, durante mucho tiempo había evitado reencontrarse con él y ¿Justamente tenía que llegar cuando buscaba un momento en paz?

Aioria por su parte la vio alejarse sin poder hacer algo al respecto, ¿Quién era ella? ¿Cómo era posible que lo tratara de esa manera sin conocerlo? No sabía las respuestas a sus preguntas, pero iba a averiguarlas.

CAMARA DEL PATRIARCA.

Días más tarde Marín fue llamada al templo papal junto a Seiya, agradeció a los dioses que los caballeros dorados no estuvieran en sus templos, había tenido un mal día y no deseaba que empeorara, caminó junto Seiya por la alfombra roja y al estar frente al patriarca ambos le hicieron una reverencia en señal de respeto.

-Marín de águila, los he mandado a llamar porque quiero el reporte mensual de cómo va entrenamiento de Seiya, como bien saben, estamos a menos de un mes de la competencia por la armadura de pegaso-

-Sí señor. Aquí tiene- dijo entregando una carpeta con papeles dentro.

-Y bien, ¿Cómo es Seiya como alumno?- preguntó el patriarca.

-Seiya es buen alumno, aprende rápido y…- Marín se vio interrumpida por el sonido que la puerta del templo papal hizo al abrirse, escuchó unos pasos detrás de ella y sintió como todo su cuerpo se tensaba, no podía ser el de nuevo…

-Su ilustrísima- dijo el caballero dorado de leo reverenciando al gran patriarca. –Gigas me dijo que solicitaba mi presencia con urgencia, le pido disculpe mi tardanza- dijo el joven mirando de soslayo a los dos japoneses.

-Aioria de leo… tengo una misión importante para ti, caballero del águila le pido me disculpe, hay asuntos que no pueden esperar, leeré su reporte más tarde y si existen dudas yo mandaré a Gigas por ustedes, pueden retirarse-

-Como usted diga su ilustrísima, con permiso- dijo la pelirroja. Ambos japoneses se dirigieron a la salida del templo.

Mientras caminaban rumbo al coliseo Seiya intentaba convencer a Marín de que volvieran a la cámara del patriarca y le permitiera saludar al caballero de leo.

-Marín, déjame saludar al señor Aioria, prometo no ser tan preguntón, ¿Sí?-

-No Seiya, debemos ir al coliseo, ya escuchaste al patriarca falta menos de un mes y debes entrenar-

-Pero, Marííííííííííín. Es la primera vez que veo a un caballero dorado y quiero saludarlo- dijo Seiya rascándose la cabeza.

-Y será la última si no ganas la armadura de pegaso, así que date prisa y ven conmigo-

Marín se llevó a Seiya a rastras, vaya que ese muchachito era caprichoso.

CAMARA DEL PATRIARCA.

El patriarca le explicaba a Aioria cuál sería su misión fuera del santuario, pero Aioria parecía no estar atento.

¿Entendiste? – preguntó al final el patriarca.

Sin embargo en los pensamientos del león seguía retumbando aquella voz que parecía melodía para sus oídos.

-¡Aioria de leo!- gritó el patriarca azotando sus manos en el trono, lo cual sacó de sus cavilaciones al caballero de leo.

-Sí señor, así será… su ilustrísima… ¿Quién… era la joven pelirroja?, no mal interprete mi pregunta, es solo que nunca antes la vi en el santuario-

Una sonrisa se dibujó tras la máscara del patriarca y respondió. -Aioria de leo, disponen de un harem de bellas mujeres y tú, ¿preguntas por una amazona? Recuerda que las amazonas del santuario son prohibidas, cualquier falta en ellas o sobre ellas es castigada severamente… sin embargo para saciar tu curiosidad, te diré que ella es la amazona del águila y que llegó aquí hace algunos años-

-Sí, lo sé- dijo agachando la mirada, debido a que el comentario del patriarca lo había sonrojado. –Es solo que… creo conocerla, pero no logró recordar de donde-

-No lo creo Aioria, aunque es una de las mejores guerreras que ha dado el santuario, ella no es muy conocida aquí, ahora si ya comprendiste la misión que tienes por cumplir, retírate- dijo el patriarca.

Aioria se fue caminando hundido en sus pensamientos, algo en esa misteriosa amazona le había atraído desde su primer encuentro y no sabía a qué magnitud, estaba fastidiado por no saber nada más que el nombre de su constelación guardiana y si el patriarca no le había querido decir ni su nombre, el averiguaría a como dé lugar quien era ella.


NOTAS: PARA QUIENES NO LO RECUERDEN, AIORIA ESCUCHA LA VOZ DE MARÍN CUANDO ELLA LE DICE SU NOMBRE A AIOROS.

MUCHAS GRACIAS EN VERDAD A TODOS LOS FANFIKEROS QUE ME LEEN AL OTRO LADO DE LA PANTALLA, GRACIAS POR SUS REVIEWS Y SUS INBOX, ¡AGRADECIDA MIL DE QUE ESTA HISTORIA SEA DE SU AGRADO!

NO SE OLVIDEN DE DEJARME SABER EN SUS COMETARIOS SI LES GUSTÓ EL CAPÍTULO, ¡PERO COMENTEN POR FAVORTSSS! SIGAN MIS HISTORIAS Y NOS LEEMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO.