||AUTORA: EAGLE QUEEN||
DISCLAIMER: °LOS PERSONAJES Y LOS ESCENARIOS AQUÍ NOMBRADOS SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION°
CAPITULO 4
CONFESIÓN.
COLISEO DEL SANTUARIO, ATHENAS, GRECIA.
El día del torneo había por la armadura de pegaso había llegado finalmente, bajo aquel sofocante sol de medio día Marín observaba desde las gradas a los aspirantes para dicha armadura combatir, estaba ansiosa e iba y venía de un lado a otro, ese día por fin vería los resultados de arduas horas de entrenamiento y enseñanzas que le había dado a su alumno durante seis años.
El león Aioria se adentró al coliseo para ver los combates, cuando dirigió su mirada al centro del coliseo vio al japonés que peleaba en ese momento, lo recordaba perfectamente y sabía que ella estaría ahí. La busco con la mirada entre todos los asistentes que llenaban el lugar hasta que a lo lejos logró distinguir en primera fila una cabellera rojiza, caminó abriéndose paso entre la multitud hasta que quedó justo al lado de ella, se sentó apoyando sus codos sobre sus rodillas para poder colocar su cara entre sus manos y así fijar bien sus ojos en la pelirroja. Marín había calmado sus nervios al ver que su alumno Seiya había avanzado a la final, se paró con las piernas ligeramente separadas y los brazos cruzados, Aioria la observaba fijamente pues no entendía como todo en ella le llamaba la atención, su tono de voz, que aunque parecía duro era dulce a la vez, sus cabellos rojizos que a pleno sol parecían ser de fuego, ese olor a vainilla que había sentido desde la primera vez que la vio y que desde ese día inundaba por completo sus sentidos cada que lo sentía, su cuerpo con suficientes curvas para robarle el aliento a cualquiera y hasta su porte de guerrera… lo suficientemente rudo y delicado. La admiraba en silencio cual león que observa a su presa antes de atacarla.
La amazona estaba tan hundida en sus pensamientos que no se percató a qué hora Aioria se había sentado a su lado, sintió un par de ojos mirándola intensamente, sentía que esa mirada perforaría su máscara en cualquier momento y miró hacia todos lados pero no encontró a alguien que pudiera observarla específicamente a ella, no fue hasta que cuando volteó a su lado derecho que encontró al causante de las sensaciones extrañas que estaba sintiendo.
Ahí estaba el, con la mirada desafiante que recordaba desde siempre, pero hoy su mirada tenía algo diferente, sus ojos brillaban cual si fueran esmeraldas recién pulidas e incrustadas en ella.
-¿Qué me ves leo?- preguntó sin rodeos sacando de sus cavilaciones al león.
-¿Yo? …Ammm, yo… yo, solo observaba el combate y buscaba a un compañero de orden que estaba sentado justo por ahí- dijo el señalando hacía el lado izquierdo de la amazona, la pregunta de Marín lo había tomado desprevenido y al verse descubierto se ruborizó.
Aunque la mirada de Aioria la hacía sentir indescriptibles sensaciones decidió calmarse y concentrarse en ver a su alumno combatir la final frente al alumno de Shaina de ofiuco. Cassius era un hombre que sobrepasaba la estatura y el peso de Seiya, aunado a ello el griego había sido entrenado por una de las guerreras más sádicas que tenía el santuario, el joven japonés tenía serías dificultades para poder derrotarlo y Marín se tensaba cada vez más con el pasar del tiempo, Seiya había llegado muy lejos como para perder.
-Tienes un gran alumno caballero del águila, Cassius no es un oponente fácil y Seiya ha sabido llevar la pelea al límite… pero deberías motivarlo, en este momento creo que lo necesita- dijo Aioria resoplando los cabellos ensortijados que caían sobre su frente.
-Y tú, ¿Quién te crees que eres para decirme lo que tengo que hacer?- bufó fastidiada la amazona pasando una mano por sus rojos cabellos.
-Solo te dije lo que creo que es necesario para él en estos momentos. Como su maestra te necesita ahora- respondió Aioria un poco irritado ante la respuesta de la amazona.
-Pues ahórratelo porque nadie te lo pidió, yo sé manejar mis asuntos caballero- dijo ella volteando su rostro de plata hacia el lado contrario al león.
Aioria apretó los puños al escuchar las palabras de la amazona y decidió que marcharse era lo mejor, se retiró de ahí pero en un impulso de regresar se quedó parado en la entrada al coliseo, mientras tanto Marín azotaba el pie derecho en el suelo empuñando ambas manos.
-¡Arrrrgh! Tiene razón… bien aquí vamos- Agitó sus manos en lo alto para que Seiya la viera y tratara de escuchar lo que le decía. –Seiya, concentra tu poder, es la única manera de hacerlo, concéntralo sobre el punto que vas a golpear… ¡Seiya, aplasta las estrellas, aplasta las estrellas!- gritaba animosamente Marín desde donde observaba la pelea.
Aioria sonreía al ver a la amazona motivando a su alumno y ella al verse descubierta por el orgulloso león bajó sus manos y se sentó esperando que su alumno la hubiera escuchado.
El japonés podía ser un dolor de cabeza para Marín debido a lo necio que este era, pero al final de cuentas ella se sentía orgullosa de que su perseverancia sobresaliera siempre. Seiya escuchó a su maestra animarlo y recordó las enseñanzas que esta le había dado cuando era apenas un chiquillo, como si esto fuera un combustible para sus pocas fuerzas, trazó los puntos de su constelación guardiana y lanzó un ataque que fue tan duro y certero que terminó derribando a Cassius convirtiéndolo en el nuevo portador de la armadura de pegaso.
Había pasado un mes desde el torneo y las cosas para Marín no podían estar peor puesto que la ira de Shaina había crecido al ser vista por segunda vez sin su máscara por el alumno de la amazona del águila.
Esa mañana Marín se había levantado decidida a ir al coliseo para entrenar un poco, pero no contaba con que Shaina ya la esperaba lista para atacar. Al percatarse de su presencia la japonesa decidió volverse sobre sus pasos pero la italiana con la habilidad que tiene una cobra de acorralar a su presa le cerró el paso poniéndose frente a ella.
-Vamos japonesita, ¿No me digas que me tienes miedo?- preguntó Shaina empujando a Marín hacia el centro del coliseo.
-Déjame en paz Shaina, no quiero pelear contigo- respondió ella evadiendo a Shaina quien se disponía a empujarla una vez más.
-Te comportas cobardemente, es por eso que tú no mereces portar una armadura de plata y tu alumno tampoco merecía la armadura de pegaso, ambos son débiles- dijo la peliverde.
-Lo que pasa es que tú no puedes tolerar el hecho de que mi alumno te haya visto el rostro por segunda vez y tampoco toleras que haya sido mejor que Cassius- dijo la pelirroja sonriendo por lo bajo detrás de su máscara.
-Hablas mucho japonesita, ¡pelea!- gritó Shaina quien lanzó un puñetazo hacia el rostro de metal de Marín, con gran agilidad la pelirroja detuvo el golpe con la palma de su mano para después saltar hacia atrás.
-Entiende de una vez que no me gustan las peleas-
-¿Qué no te gustan las peleas? No seas estúpida Marín, te convertiste en guerrera para pelear- dijo la amazona de ofiuco soltando una estruendosa carcajada. –No me temas, seré compasiva contigo, esto será solo un entrenamiento- lanzó un par de patadas más que la amazona del águila esquivó fácilmente hasta que los secuaces de Shaina la tomaron de ambos brazos y la jalaron al centro de la arena.
-Sabes perfectamente que esto no será un entrenamiento y los enfrentamientos están prohibidos en el santuario, no me interesa pelear contigo, mi vida está consagrada para proteger a Athena con mis puños, solo pelearé por ella- dijo zafándose del agarre de los secuaces de Shaina.
-Jajajajaja, no seas ridícula y cállate, me aburren tus códigos de ética, toma esto. ¡A MÍ COBRA! – se escuchó y un enorme trueno color magenta iluminó el coliseo estampando el frágil cuerpo de la amazona del águila sobre escombros apilados.
Los secuaces de la amazona de ofiuco corrieron para levantar y sujetar a Marín de ambos brazos mientras Shaina golpeaba una y otra vez su abdomen, la pelirroja sentía que el aire empezaba a escasear para ella cuando a lo lejos vio la silueta de alguien que era bien conocido por ella, los secuaces de la amazona de ofiuco la soltaron y se desplomó destilando sangre bajo la máscara y con varias heridas abiertas por el ataque de Shaina.
-Ya está bien- la voz del imponente león dorado se hizo escuchar mientras avanzaba hacia donde estaba Marín tirada.
-No te metas leo, esto es entre esta debilucha y yo- dijo la amazona de ofiuco dirigiéndose hacia Marín.
-Creí escuchar que ella no quiere pelear y si tu insistes me veré obligado a tomar su lugar en el combate y sabes de sobra quién ganará- dijo Aioria extendiendo sus brazos para interponerse entre Shaina y Marín.
-¿Te burlas de los que tenemos menos rango caballero dorado?- preguntó visiblemente irritada la peliverde. –Tal parece que quieres aprovecharte de los que consideras más débiles que tu-
-Y, ¿Qué no es eso lo que tú haces con el caballero del águila?- preguntó el con una sonrisa irónica enmarcando su rostro.
-Tienes la lengua muy afilada caballero, y tú- dijo señalando a Marín. –Reponte porque mientras yo siga en el santuario esta seguirá siendo tu vida- dijo la cobra dándoles las espalda.
-¿Estás bien?- preguntó el caballero tratando de levantarla.
-Déjame Aioria nadie te pidió que intervinieras- Marín trató de reincorporarse cuando una fuerte punzada le atravesó el estomago y estuvo a punto de desvanecerse pero el joven león reaccionó rápido tomándola de la cintura para después cargarla en sus fuertes brazos hacia la salida del coliseo pero tan pronto lo hizo sintió las manos empuñadas de la amazona golpeando su pecho.
-Suéltame, aunque este débil yo puedo sola- dijo ella en un tono ligeramente amargado mientras sus lagrimas escurrían bajo la máscara y a decir verdad no sabía si era por el dolor físico que le causaban sus heridas o por el hecho de encontrarse tan vulnerable frente a él como hace trece años.
Para evitar que ella se lastimara más Aioria la bajo. –No seas necia, permíteme ayudarte, creo que podríamos llevarnos bien y hasta podemos terminar siendo… amigos-
-¿Amigos? ¡Ja!- dijo esbozando una sonrisa irónica tras el metal de su máscara plateada. –Yo no tengo amigos aquí, lo único que he conseguido son enemigos… además- dijo la pelirroja empuñando sus manos tratando de contener las palabras que por momentos sentía que desbordarían de sus labios.
-¿Además qué? caballero del águila, continua por favor- pidió el león lleno de curiosidad.
-Además, tu nunca podrías ser amigo de una niña y mucho menos de una niña llorona, debilucha que jamás se convertiría en amazona, ¿Lo recuerdas?- preguntó ella.
Aioria no pudo disimular el asombro en su rostro –No puede ser- dijo el león dando dos pasos hacia atrás sorprendido ante las palabras de la chica que caminaba hacia la salida del coliseo.
-¿Tu?… tú no puedes ser- balbuceó mientras al fijar sus ojos en la amazona observó el dije en forma de campanilla que recordaba muy bien de la japonesita que su hermano Aioros había llevado trece años atrás a su templo.
-¡Si puedo y soy!- exclamó con severidad en su voz mientras caminaba con gran dificultad.
-Espera… yo no te recuerdo así, tienes que disculparme- dijo el tocando el hombro de la amazona.
-Ahórrate tus disculpas Aioria de leo- dijo ella mientras quitaba bruscamente la mano de Aioria de su hombro para luego dirigirse hacia su cabaña.
Aioria no podía creer que aquello fuera cierto, esa misteriosa pelirroja que estaba poniendo su mundo de cabeza era la misma a la que él había maltratado y humillado años atrás…
-Tiene razón de odiarme fui tan estúpido, ¡demonios! tengo que hacer algo para que me perdone- pensó mientras soltaba un suspiro –Pero… es admirable, se convirtió en todo una amazona y no cualquier amazona… es una que tiene claro el por qué es caballero de Athena, entiende el sentido de justicia, por eso no ha hecho más que esquivar los ataques de Shaina, definitivamente debo conocerla más y conseguir que me perdone- se dijo así mismo mientras veía a Marín alejarse con dificultad de aquel lugar.
NOTAS: MIS FANFIKEROS, LOS CAPÍTULOS SON CORTITOS POR QUE ESTA HISTORIA ESTA PLANEADA QUE SEA RELATIVAMENTE CORTA, AÚN ASÍ TRATARÉ DE ALARGAR LOS CAPÍTULOS UN POCO MÁS CADA QUE PUEDA. ¡SALUDOS!
MUCHAS GRACIAS EN VERDAD A TODOS LOS FANFIKEROS QUE ME LEEN AL OTRO LADO DE LA PANTALLA, GRACIAS POR SUS REVIEWS Y SUS INBOX, ¡AGRADECIDA MIL DE QUE ESTA HISTORIA SEA DE SU AGRADO!
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