||AUTORA: EAGLE QUEEN||

DISCLAIMER: °LOS PERSONAJES Y LOS ESCENARIOS AQUÍ NOMBRADOS SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION°

CAPITULO 6

LA CITA.

Los primeros rayos del sol comenzaban a salir esa mañana lo cual indicó a las amazonas del águila y ofiuco que su ronda de ese día había terminado, ambas se dirigieron a la cabaña de Marín y al llegar Shaina se quitó la máscara aventándola de lado y se dejó caer de cara sobre la cama, Marín en cambio se metió a bañar, necesitaba con urgencia algo que le quitara el sueño pues su compañera no la dejaba dormir durante el día y el cansancio estaba haciendo mella en la pelirroja que bostezaba una y otra vez.

Con el cansancio encima Shaina se despertó pues no desperdiciaría la oportunidad de fastidiar a su compañera aun a costa de su propio descanso, se levantó y mientras Marín se duchaba ella se dirigió a la cocina para intercambiar el contenido en los frascos de azúcar y sal, era un poco infantil hacer eso pero debido a que estaba bajo la mira del patriarca por golpear a la amazona del águila no podía fastidiarla con otro tipo de cosas, escuchó la puerta del baño abrirse y vio a la pelirroja salir, entonces fue ella quien se metió al baño, mientras tanto Marín se preparaba unos huevos con tocino y pan tostado acompañado de una humeante taza de café cargado para poder mantenerse despierta, se sirvió y "endulzó" su taza de café para sentarse a desayunar, dio un sorbo a su taza de café y sintió el horrible sabor que este tenía debido a la sal.

-¡Demonios! ¿Qué rayos hice?- se preguntó después de escupir su café en el fregadero. –Con lo adormitada que he estado podría asegurar que vacíe la sal en el contenedor de azúcar, por suerte no le puse "sal" a mis huevos… lo cambiaré de una vez- dijo y al terminar se sentó a terminar su desayuno para después dejarle servido a Shaina el suyo.

Shaina reía dentro del baño sin parar al imaginar la cara de Marín al tomar su café. -¿Qué te parecieron estos primeros tres días Marín? Prepárate para lo que resta de la semana por que será exactamente igual…o quizás peor-dijo la amazona de ofiuco mientras salía del baño con una toalla envuelta en la cabeza sonriendo con sorna.

Marín rodó los ojos e ignoró por completo a su compañera, se metió al baño para lavarse los dientes y cuando se vio al espejo notó que algo le faltaba. Entre los desvelos de la guardia y lo poco o nada que Shaina la dejaba dormir solo por fastidiarla estaba más que cansada y somnolienta por lo cual no notó la ausencia de su collar.

-¡Mi collar!- exclamó tocándose el cuello y buscándolo por todos lados. -¡Por Athena! ¿Dónde pude haberlo dejado?- se preguntaba mientras intentaba calmar las ansias que le había producido la idea de haberlo perdido y no encontrarlo nunca. –Claro… debió caerse el día que forcejee con Aioria- dijo dándose de topes en la frente.

La amazona del águila salió de su cabaña para dirigirse al sitio donde tuvo lugar su encuentro con el caballero de leo, mientras tanto Shaina observaba la actitud de Marín llena de curiosidad.

-¿Por que eres tan tonta Marín?- se preguntaba Shaina mientras distraídamente tomaba la taza de café equivocada… -¡Maldita sea! Estúpida japonesa- dijo mientras arrojaba la taza llena de café a la puerta. -Ni creas que caeré en tu trampa dos veces, yo me prepararé mi desayuno- dijo la cobra haciendo a un lado el desayuno que Marín había preparado para ella. Se dispuso a prepararse unos huevos con jamón mientras tarareaba una canción –Ni loca tomaré el traste de la azúcar para endulzar porque yo le puse sal… así que sal, ven a mi-dijo la cobra, terminó de preparar su desayuno y su café y se sentó a devorarlo.

-Qué asco… nunca antes los huevos me habían quedado tan mal- dijo arrugando la cara con disgusto al sentir un sabor extraño en su comida la cual dejó a un lado. –Por suerte tengo mi taza de café, esto me despertará- bebió un sorbo y vaya que el sabor horrible la despertó.

-¡Que mierda es esto!- exclamó escupiendo todo el café y se dirigió a la cocina para probar que el contenido en cada recipiente había sido devuelto a su lugar. –Maldita Marín águila- dijo apretando los puños y regresando al comedor para probar una de las tazas de café y el desayuno que Marín le había preparado, ahí se dio cuenta que la japonesa no le había jugado ninguna broma y que el karma le había devuelto una de sus tantas bromitas pesadas para la amazona del águila.


El sol comenzaba a brillar con más intensidad cuando Aioria de leo llegaba a sentarse debajo del árbol donde había visto a Marín por última vez dos días atrás, todas las mañanas esperaba pacientemente por ella observando la campanilla que colgaba del collar de la amazona. –Que malditas ganas de verte- decía mientras cerraba los ojos pensando en ella, y como si la hubiera llamado con los pensamientos abrió los ojos y la vio acercarse poco a poco.

Marín al distinguir al león sentado bajo el árbol se detuvo secamente dudando si debía acercarse más o no. –Debo ir, mi collar podría estar ahí…tranquila Marín de águila- se decía la amazona quien sentía su corazón acelerarse pues los encuentros con Aioria cada vez eran más hostiles. Siguió caminando e ignoró totalmente el par de esmeraldas que la seguían en cada paso que daba, comenzó a remover el pasto con sus zapatos para buscarlo, pero parecía que la tierra se lo había tragado; triste y resignada se dio la vuelta para regresar a su cabaña cuando la voz de Aioria la hizo detenerse.

-¿Buscabas esto?- preguntó caminando hasta plantarse frente a ella sosteniendo el collar entre sus dedos a la altura de la vista de Marín.

La amazona se sorprendió al ver su collar en las manos equivocadas, en las manos que mas detestaba que estuviera. –Eso es mío Aioria, devuélvemelo- dijo ella intentando quitarle el collar, pero él lo escondió en sus manos y las puso detrás de sí.

-Qué raro Marín, no tiene tu nombre-dijo Aioria esbozando una sonrisa.

-¿Qué quieres de mi Aioria de leo? ya déjame en paz y devuélveme mi collar- dijo ella fastidiada.

-Es simple Marín, quiero que aceptes salir conmigo. Si tu sales conmigo, yo te devuelvo tu collar- dijo el león sonriendo ante un notable triunfo.

-Las salidas del santuario no están permitidas y menos para salir a dar paseos- respondió la pelirroja intentando derrumbar los planes del león.

-Entonces tendremos que escapar de la misma manera que escapas todas las tardes a la playa- dijo el enarcando una ceja.

Marín apretó sus puños y contuvo sus ganas de golpearle la cara. –Eres un… un… ¡Arrrrgh!... ¡un cretino!- dijo al fin.

-Un cretino que no se dará por vencido, pero si cambias de parecer, este cretino te espera en el templo de leo- dijo Aioria guiñándole el ojo y dándose la vuelta para dirigirse a su templo.

-Espera- dijo ella. -¿Cuándo quieres que salgamos?- preguntó.

Aioria sonrió para sus adentros. –Te veo mañana en tu cabaña a las 10 am. De ahí te llevaré a un lugar más adecuado-

Aunque no volteo a verla sabia que ella estaba más que molesta y el estaba más que feliz…


Al día siguiente un adormitado león abría los ojos perezosamente al sentir los primeros rayos de sol que se filtraban por su ventana acariciando su rostro, vio su reloj y se dio cuenta de que eran las ocho de la mañana, se talló los ojos levantándose aun con desgano para darse un baño pues esto lo reanimaría un poco más y al terminar con gran entusiasmo se dirigió a la cocina para preparar un club sándwich y algunas cosas más, metió todo en una mochila y bajó sigilosamente esperando que ninguno de sus compañeros de orden estuviera en sus respectivos templos.

Marín esperaba impaciente por Aioria, lo único que quería es que las horas de ese día pasaran rápidamente, obtener lo que le interesaba y marcharse, cuando de pronto alguien tocó su puerta y al abrir vio que era el griego que tantos dolores de cabeza le estaba causando.

-Vamos Marín- dijo Aioria mientras Marín salía de su cabaña para irse con él.

De pronto la amazona se sintió extrañamente observada y se paró girando sobre sus pies para ver si alguien los seguía pero no vio a nadie alrededor, solo algunos arbustos.

-¿Estás bien? O ¿Buscas a alguien?- preguntó intrigado el joven leo.

-No- fue la respuesta tajante de ella.

-Entonces sígueme- dijo él y a escondidas de los ojos de los curiosos salieron del santuario para dirigirse a un lugar en Rodorio donde había vegetación moderada y un pequeño arroyo, Aioria ubicó el árbol con la copa más grande para que pudiera proporcionarles suficiente sombra y de su mochila sacó un mantel de cuadros blancos y rojos que extendió sobre el pasto para colocar encima un plato con el club sándwich que había preparado y a los lados puso los platos, sacó también un botellón que contenía naranjada mineral con hielos y hierbabuena para refrescarse un poco del ardiente sol que auguraba esa tranquila mañana, colocó unos vasos de cristal en cada extremo del mantel y para lo que parecía ser el poste sacó frutas en almíbar que depositó cuidadosamente en un bowl.

Marín se recargó sobre el árbol y se dedicó a ver como Aioria colocaba todo lo que parecía ser un picnic.

-En todo el camino no hablaste Marín. Escucha, se que sigues molesta conmigo pero en verdad quiero que me disculpes… quiero hacer las paces contigo- dijo el león sentándose al lado de ella.

La amazona del águila siguió en silencio contemplando el pequeño arroyo que pasaba cerca de ellos.

-Se que fui un tonto y que no debí tratarte así, pero…- dijo el león cuando fue interrumpido por la amazona.

-Estoy aquí por mi collar Aioria, no para hacer las paces contigo, solo necesito mi collar, es muy importante para mí ¿entiendes eso?- preguntó la amazona visiblemente irritada. ¿Que se creía ese tipo para llegar así como así a querer hacer las paces con ella?.

-¿Quieres contarme porque es especial Marín?- preguntó el caballero dorado tratando de entablar una conversación con ella.

-No- respondió la pelirroja mientras se paraba frente a él con los brazos cruzados en señal de reto.

Fue entonces que Aioria comprendió que forzarla a tener una cita con el no había sido una buena idea, metió su mano derecha al bolsillo de su pantalón y luego la extendió hacia la amazona diciendo. –Toma, puedes irte. Esta cita ha terminado-

Marín abrió los ojos desmesuradamente. No podía creer que Aioria le diera su collar a cambio de nada.

Lo que ella no sabía es que esta era solo una estrategia más del león que aunque se encontraba sumamente molesto no dudó en dejarla ir.

-Gracias- fue lo único que dijo al tomar el collar para colocarlo en su cuello y después retirarse, vio al león con la cabeza recargada en el tallo del árbol y los ojos cerrados sin decir una sola palabra, avanzó varios metros y a lo lejos escuchó un estruendoso sonido que la hizo regresar sobre sus pasos, se escondió detrás de unos arbustos y vio como Aioria aventaba el botellón, los vasos y los platos de cristal con fuerza hacia el tallo del árbol, esa era la señal de su evidente frustración… después cual si fuera un chiquillo que es regañado por un berrinche, se agachó y comenzó a recoger los pedazos de cristal pero al recordar como Marín lo esquivaba una y otra vez, hizo trizas todos los vidrios que tenía en su mano provocando algunas cortadas profundas que rápidamente tiñeron toda su mano de un color rojo escarlata.

-¡Demonios!- bufó con fastidio echando hacia atrás los risos que caían por su frente.

Alarmada por ello, la amazona se acercó a él rápidamente tomándolo por sorpresa. -Espera- dijo ella mientras se quitaba la cinta blanca que llevaba atada a la cintura para hacer un torniquete en la mano del león. –Ven conmigo, yo coceré tu herida en mi cabaña-

-No te preocupes, puedo solicitar un par de doncellas en mi templo para que ellas lo hagan- dijo el león que no sabía si sonreír ante el gesto de Marín o seguir rabiando.

-¿Qué? ¿Doncellas dentro de tu templo?-preguntó la amazona exaltándose un poco al escuchar Aioria decir eso.

-Así es Marín… dentro de mi templo. Si resultamos heridos en un entrenamiento ellas llegan a nuestros templos para curarnos las heridas- dijo el león con absoluta calma.

-No será necesaria ninguna doncella en tu templo hoy. Yo te curaré en mi cabaña-dijo la pelirroja.

Aioria entrecerró los ojos extrañado por la actitud de la amazona del águila, pero le resto importancia debido a que si algo tenía bien claro es que él era el último en la lista de personas favoritas de Marín. Juntos llegaron a la cabaña y Marín se dispuso a realizar su trabajo, estaba concentrada en ello pero la insistente mirada del león la sacaba de concentración aunque ella tratara inútilmente de ocultarlo.

-Creo que está listo Aioria- dijo ella al terminar de colocar el vendaje en la mano del caballero de leo.

-Gracias por esto Marín- dijo el león tomando la mano de Marín entre la suya lo cual dejó a la amazona del águila petrificada.

Si bien Aioria había estado rabiando por la actitud de Marín hacia él, un gesto como ese por parte de la amazona había borrado todas sus frustraciones. De pronto Shaina entró de una manera intempestiva a la cabaña de Marín y sorprendió a Aioria tomando la mano de la amazona.

-Al patriarca le gustara saber que sostienes encuentros amorosos en tu cabaña con el hermano de un traidor- dijo la italiana recargándose sobre el marco de la puerta.

Aioria y Marín voltearon a verla y el miedo en él se hizo presente al recordar que días antes el patriarca le había recordado que las faltas de las amazonas eran castigadas severamente. Sabía que el hecho de encontrar a una amazona con un hombre en su cabaña era una falta y también sabía que Shaina la odiaba lo suficiente como para decírselo al patriarca.


HASTA AQUÍ EL CAPÍTULO 6 DE ESTA HISTORIA QUE ESPERO SEA DE SU GUSTO Y YA SABEN, MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS AQUELLOS FANFIKEROS QUE ME LEEN AL OTRO LADO DEL MONITOR.

MUCHAS GRACIAS A MIS FIELES ESCUDEROS QUE CAPITULO A CAPITULO ESTÁN COMENTANDO MI FIC Y GRACIAS TAMBIÉN A LOS FANFIKEROS INVISIBLES QUE ME HAN DEJADO CORREITOS, LAS RESPUESTAS YA ESTÁN EN SU BANDEJA DE ENTRADA.