Autora: Tooru
Palabras: 430
Advertencias: OoC que roza lo descarado, posibles faltas de ortografía y gramática, mala narrativa
Prompt: Beg


La situación podría decir que es algo sencilla.

Midorima, aunque lo niegue a la menor oportunidad, en verdad que gusta de follar con Takao cuando el azabache está molesto y le obliga a suplicar por más, por correrse cuando el placentero dolor es casi insoportable.

No es fácil explicar, pero a Shintarō le encanta hacerse el difícil durante el sexo. Tal vez es su orgullo como persona, tal vez sea otra cosa –como el disfrutar que Kazunari es todo un Escorpio, y que el menor se desespera rápidamente cuando de follar se trata–.

—Shin-chan… —gruñe el azabache—, si no me dices que quieres, entonces yo no puedo darte gusto…

Midorima sonríe de lado, provocando a que el menor le embista con mucha más fuerza y se detenga sin avisar.

Un gruñido de decepción sale de los labios de Shintarō, y Kazunari decide desesperar aún más al mayor pasando sus dedos sobre la sensible piel de Midorima, deteniéndose a la altura de sus orejas a las que acaricia con extremo cuidado.

Shintarō deja salir un sollozo de dolor. Sentir los callosos dedos del azabache sobre sus orejas –una de sus partes más sensibles– le lleva más al borde de la desesperación. Y se odia por ser tan orgulloso.

—Seguro que duele, ¿no? —cuestiona Kazunari con su voz rasposa, cerca del oído ajeno y se dispone a morder el lóbulo de la oreja con algo de fuerza—, solo dime qué quieres, Shin-chan.

Otro quejido de dolor, esta vez acompañado por un ronco gemido, sale de la boca del mayor que se remueve incómodo en busca de una posición que le impida sentir tanto.

—Shin-chan… —los largos dedos del menor viajan hasta el abdomen bajo de Midorima, y Kazunari posa su pulgar sobre el glande del mayor—… no voy a dejar que te corras hasta escucharlo de tu boca…

Midorima se vuelve a quejar al sentir el orgasmo llegar a su cuerpo, mismo que le es negado por la presión de la diestra de Takao sobre su miembro para evitar que se corra.

—… —Shintarō se queda pensando un par de segundos antes de sollozar de nuevo gracias al placentero dolor que arde bajo su piel—… p-por favor —Kazunari detiene su mano al escuchar la voz del mayor— fóllame hasta que estés satisfecho…

Takao sonríe antes de volver con su tarea de embestir a Midorima lo más rápido y fuerte que le es posible.

Y es así como se describe, de manera muy resumida, las veces en las que Midorima accede a tener sexo con un estresado Takao.