||AUTORA: EAGLE QUEEN||

DISCLAIMER: °LOS PERSONAJES Y LOS ESCENARIOS AQUÍ NOMBRADOS SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION°

CAPITULO 8

REVELACIONES.

Marín no dejaba de darle vueltas al asunto, aunque no había tenido comunicación con Seiya desde hacía un tiempo, sabía que era él quien estaba en peligro pues el santuario era un hervidero de rumores en cuanto a la aparición de una falsa Athena y la traición por parte de séquito de jóvenes guerreros llamados "santos de bronce", a pesar de la discreción con la que se manejaba el asunto dentro del templo papal ya era de conocimiento público aunque pocos lo comentaban a sus anchas pues el patriarca se encargaba de silenciar a todo aquel que quería pregonar tal noticia.

La amazona del águila recordó como las malas lenguas comentaban que el patriarca Shion de aries había subido a la mítica colina de star hill semanas antes de la muerte de Aioros, todos sabían que star hill revelaba los secretos que traía consigo el futuro, aunque Marín aun era muy chica, los rumores habían atravesado las puertas del tiempo siendo comentados con discreción por algunos habitantes del santuario y es que para todos resultaba todo un misterio el repentino cambio del antiguo patriarca, muchos decían que la desaparición del santo de géminis había robado la cordura de Shion y los rumores más suaves decían que, con la aparición de la diosa de la sabiduría y la desaparición del santo, Shion había tenido que endurecer su carácter para evitar que la fortaleza del santuario se viera tambaleante ante alguna eventualidad.

La realidad estaba muy alejada de ambos rumores.

Los rayos plateados de la luna iluminaban tenuemente el santuario mientras despedían una noche más para dar paso a los cálidos rayos del sol que recelosamente reclamaban su territorio.

Marín se levantó muy temprano ese día, si quería lograr descubrir algo tendría que hacerlo siendo invisible a los ojos de los habitantes del santuario, aun faltaban unas cuantas horas para el cambio de guardia en el santuario, así que se dio prisa y salió de su cabaña con sigilo, observó a Aioria descansando bajo la frondosa copa de un árbol y se sentó a su lado descansando la cabeza en el tronco del mismo, el león la observó con la curiosidad tatuada en sus orbes verdes y no pudo evitar sentirse alegre al darse cuenta que poco a poco su presencia dejaba de incomodar a la pelirroja.

-Muchos rumores dicen que ustedes los de la elite dorada son los guerreros favoritos de Shion y los únicos privilegiados que conocen su rostro- dijo ella sacando con ello de sus pensamientos al león quien sonrió ante el comentario.

-Quizás lo fuimos cuando éramos apenas unos niños y sí, en efecto somos los únicos que conocen el rostro detrás de la máscara papal. ¿Sabes algo? Aún recuerdo perfectamente el último día que lo vi sin ella…- un pesado silencio cayó entre los dos mientras Aioria parecía recordar ese día. –Había comenzado abrirse una brecha gigante entre Aioros y Saga lo cual mantenía a Shion siempre pensativo y observando su collar, sus verdes cabellos flotaban el aire dándole un aspecto místico, su mirada rosácea e inmutable presentaba señales de poco descanso y poco o nada quedaba de ese gesto siempre tan afable en su rostro… hasta sus cejas características de los muvianos estaban notablemente fruncidas todo el tiempo debido a las frecuentes discusiones entre esos dos- para Marín no pasó desapercibido como el rostro del león se tornaba sombrío conforme el relato avanzaba. –Aioros y Saga solían ser sus favoritos de entre los once, si bien Shion nos amó a todos, debo confesarte que ellos fueron su orgullo y que ellos dos derribaron todo lo que Shion solía ser- el santo de leo bufó al recordar como todo había cambiado.

-Eres muy duro al juzgarlos de ese modo- dijo ella frunciendo levente el ceño al escuchar a Aioria.

-Entonces dime tu Marín… ¿Cómo habrías tú de juzgarlos? si por causa de eso ahora tuvieras que cargar sobre tus hombros con la desdicha de ser llamado traidor-

Marín pareció pensarlo unos segundos y después con toda la seguridad que sus pensamientos le daban respondió –Simplemente no lo haría… en este momento he llegado justo al punto donde te encuentras tu-

Aioria sonrió escuetamente, en una caprichosa jugada del destino ambos llegaban justamente al mismo punto.

-Siento mucho haberte dicho todas esas cosas en la playa, yo… me dejé llevar por mi estupidez- admitió la amazona un poco cabizbaja, el león abrió los ojos como platos mientras miraba sorprendido a Marín. –Yo tengo la firme idea de que tú no eres un traidor como todos dicen… Y sé que Aioros tampoco lo es, algo tuvo que llevarlo a actuar del modo en que lo hizo-

El santo de leo sintió su sangre arder y volvió su vista al lado contrario de la amazona. Aioros era un traidor, eso lo sabía muy bien. –Basta Marín, no se a que viene esta plática absurda, pero es algo de lo que no quiero hablar más- respondió de forma brusca y es que el sombrío pasado era algo que no le gustaba hurgar.

Marín se paro y se puso en cuclillas frente a él. –Escucha Aioria, lo que te diré es de mucha importancia para todos, pero antes de decirlo, necesito confirmarlo… Si todo sale bien te veré al anochecer en mi cabaña-

-¿De qué hablas Marín? No puedo dejarte ir así como así, alguien podría notar tu ausencia o lo que es peor el mismísimo patriarca podría descubrirte y no soportaría que te pasara algo malo-

-Entonces ayúdame cubriendo mi ausencia- dijo sonriendo detrás de su máscara mientras se ponía de pie y le daba la espalda al león.

-Marín…- dijo el león haciendo una pausa mientras veía a la amazona detenerse observándolo de soslayo por detrás de la máscara. –Cuídate… y… regresa pronto- dio un pesado suspiro al verla asentir para después ondear su mano en el aire.


La mítica colina de star hill se alzaba majestuosa y llena de misterios entre los habitantes del santuario, era famosa entre los mismos por ser el lugar más cercano al cielo que predecía el destino de la tierra, se decía que era el lugar de meditación favorito de Shion y ningún otro caballero tenía permiso para ir a dicho lugar, ahora la pelirroja violaba las reglas y arriesgaba su vida escalando la montaña para descubrir el secreto mejor guardado del santuario.

Caminó con sigilo hasta llegar altar en la cima de montaña y observó con detenimiento el cuerpo del maestro que yacía sin vida sobre el suelo, a simple vista parecía alguien dormido pero el cálido cosmos casi imperceptible indicaba que toda vida en él se había esfumado hace tiempo ya.

Se veía tal cual Aioria se lo había descrito anteriormente, se arrodilló a su lado y aún temblorosa por lo que acababa de descubrir se permitió retirar su máscara plateada para observar bien lo que estaba frente a sus ojos, lentamente acercó su mano hacia un resplandor dorado que colgaba de un cordón color café colocado en el cuello del que fuera el patriarca, llevaba el emblema rojo característico del casco de la armadura de géminis y una pluma dorada, un par de lagrimas rodaron por sus tersas mejillas al darse cuenta que era una pluma de la armadura de sagitario y como si le hubieran tirado un balde de agua fría su cuerpo entero se estremeció al llegarle los recuerdos de ese fatídico día en el que lo conoció… de ese maldito día en el que lo perdió todo, inclusive a él, recordó con una triste sonrisa en su rostro el porte seguro y las enormes alas doradas que le cobijaron cuando todo había terminado. Secó sus lagrimas rústicamente con el dorso de su mano para después retirar el collar del cuello del que estaba casi segura era el patriarca Shion de aries, la verdad se veía arrolladora, pero podía decir con certeza que era como un esperanzador rayo de luz en medio de la oscuridad que reinaba el santuario de la diosa griega.

Esa tarde se le hizo especialmente larga y tortuosa a la pelirroja, estaba aturdida, quería confirmar de quien era el cuerpo que había encontrado y sin embargo sería hasta la noche que las lenguas afiladas durmieran que vería al león.

Cuando la penumbra empezó a caer, la luna majestuosa hizo su aparición bañando con sus inmaculados rayos de plata el santuario, mientras tanto el silencio reinaba cómplice del águila y el león que a hurtadillas de los ojos de los curiosos se adentraba a la cabaña de esta.

Aioria solo se permitió respirar en paz cuando la vio sana y salva, sentada frente a él y con los nervios a flor de piel.

-¿Qué pasa Marín? ¿Qué descubriste? Habla que tu silencio me hiela la sangre- dijo el león ansioso por escuchar algo de los labios de la amazona.

-Aioria… yo… no sé cómo decir esto- dijo jugando nerviosa con sus dedos.

-Solo dilo Marín… por favor- pidió el castaño sintiendo los latidos de su corazón acelerarse.

-Yo… he descubierto algo que puede ser la respuesta al cambio de actitud del patriarca…- dijo haciendo una breve pausa en la que nerviosa mordía su labio inferior. –Descubrí un cadáver…- dijo levantando su mirada para ver la reacción del león, el desencajado rostro de Aioria hablaba por sí solo.

-El cadáver llevaba puesto esto en el cuello- dijo poniendo entre las manos del león el collar.

-Pero si es… -dijo el mirando intermitentemente de Marín hacia el collar y viceversa, empuño el collar de Shion en su mano mientras cerraba los ojos, echando la cabeza hacia atrás para soltar un fuerte suspiro. No daba crédito a lo que estaba pasando, la sola idea de pensar una y otra vez en eso le helaba la sangre hasta que un temblor casi imperceptible se apoderó de sus labios y sus manos mientras que gruesas lagrimas resbalaban por sus mejillas y se perdían en la comisura de sus labios. La amazona limpió cuidadosamente las lagrimas que escurrían en el rostro del griego y en un intento de darle algo de fortaleza y paz, tomó sus manos entre las suyas brindándole una suave caricia.

–El día que saga y Aioros ganaron las armaduras de géminis y sagitario respectivamente, decidieron agradecerle a Shion sus enseñanzas con un collar que los representara a ambos… de ahí la pluma de sagitario y el emblema de géminis. Aun así me niego a creer que es el… dime que no Marín, quizás alguien se lo puso por error, esto debe ser un error, dime qué es eso por favor- dijo suplicante a la amazona.

-Aioria, mírame- dijo ella tomando la barbilla del león entre sus dedos obligándolo con ello a ver fijamente el metal que portaba sobre su rostro. –La descripción que me diste de Shion es exactamente la misma que la del cuerpo que encontré y si el collar no te convence… te diré que tiene esas cejas características en su raza-

Aquella confesión había arrancado las últimas esperanzas del león dorado, de pronto se sentía abrumado, lleno de ira, de tristeza, de frustración… solo deseaba que aquello fuera una maldita pesadilla.

-Hay… algo más que debes saber…- dijo acariciando con suavidad las manos del león. –Quizás lo has escuchado ya, pero si aún no lo sabes, te lo diré- Aioria la miró intrigado prestándole toda su atención. –Se dice que, Athena ha aparecido fuera del santuario… y que un grupo de jóvenes caballeros de bronce son los encargados de custodiarla, entre esos caballeros de bronce debe encontrarse Seiya y por tal motivo el patriarca te envío a custodiarme, si todo lo que se dice es cierto… entonces la Athena que se encuentra en el templo papal es totalmente falsa, ¿sabes lo que eso significa verdad?-

El león dorado apartó sutilmente sus manos de las de Marín y palideció ante la confesión, claro que sabía el significado detrás de la confesión, lo sabía perfectamente. Sus facciones se tensaron mientras su boca se negaba a responder, se paró con sus ojos esmeraldas inundados en lagrimas, le dio la espalda y después estampó su puño con frustración contra la rustica puerta de madera, apoyó su frente sobre ella y derramó lagrimas… lagrimas de dolor, Shion había sido para él un padre y aunque sus sentimientos estaban divididos, su corazón se estrujaba buscando una posible explicación.

La mirada color esmeralda inundada en lagrimas y tristeza le partieron el corazón a la amazona, Aioria se veía como un pequeño niño vulnerable y sintió la necesidad de protegerlo y arroparlo entre sus brazos igual que alguna vez lo hizo Aioros con ella. Se acercó cuidadosamente a él, metió sus manos a los costados para subirlas hacia su pecho y después suavemente posó su cabeza sobre la espalda del león.

-Te prepararé un té- dijo la pelirroja soltando el abrazo con suavidad para ir a su cocina.

Marín sabía que Aioria necesitaba tiempo y espacio para asimilar lo que acababa de descubrir, el castaño apoyó la espalda sobre la pared resbalándose poco a poco en ella hasta quedar sentado en el suelo abrazando sus piernas, si bien sabía que Shion había cambiado en los últimos trece años, saberlo muerto era algo para lo que no estaba preparado y lo que era peor, la rabia de no saber quien lo había asesinado y usurpado hacia que su mente maquinara incontables teorías acerca del por qué la muerte de Aioros y la desaparición de Saga, se sentía lleno de dudas e incertidumbre, no sabía si ello era obra de la confesión de Marín o del miedo al pensar si realmente había sido injusto con Aioros tantos años.

La pelirroja tomó la taza de té y se la dio en las manos a Aioria mientras se sentaba a su lado compartiendo en silencio sus penas.

El orgulloso león parecía estar abatido, pero la majestuosa águila estaba a su lado para ayudarlo a rugir con más fuerzas.


Y BUENO… ¿PUES QUE LES PUEDO DECIR? LA VIDA NO HA SIDO BUENA CONMIGO ESTE AÑO Y LA AUSENCIA EN MI PROYECTO LO DENOTA, PERO PUEDO DECIRLES CON SEGURIDAD QUE SUS MENSAJES Y CORREOS DE APOYO ME ALIENTAN A SEGUIR, GRACIAS A TODOS LOS QUE ESPERAN PACIENTES UN CAPÍTULO MÁS, ESPERO QUE ESTE CAPÍTULO SEA DE SU TOTAL AGRADO, SI ES ASÍ REGALENME UNA REVIEW QUE YO ESTARÉ ENCANTADA DE LEERLXS.

ESPERO QUE TENGAN UNA FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO, QUE EL AÑO VENIDERO SEA MEJOR QUE ESTE QUE SE IRÁ, QUE EN SUS VIDAS NUNCA FALTE UN MOTIVO PARA SER FELICES, UN FUERTE ABRAZO A TODOS.

EAGLE QUEEN.