Autora: Tooru
Palabras: 552
Advertencias: OoC que roza lo descarado, posibles faltas de ortografía y gramática, mala narración de smut
Prompt: Sensory deprivation


Se supone que debí haber terminado el kinktober a tiempo...pero con los contratiempos que significan las (innecesarias) tareas para la universidad y el solo querer descansar de todo el cansancio mental, no tenía muchas ganas de escribir. Y si a eso le agregamos que no tenía las ideas muy claras para este prompt, así es como quedé atascada en el día 3.

I know is not an excuse, but...el no tener tiempo y el no tener las ideas claras, solo trae malas consecuencias. LOL.


El sexo con Tatsuya siempre es divertido y lleno de experimentación. Himuro, con su afán por querer imitar varias de las cosas que suceden en el porno, siempre está dispuesto a intentar cosas nuevas.

Cómo aquella vez en la que tuvieron sexo en la bañera, o cuando los juguetes son otro indispensable en la habitación...pero, ese no es el caso, al menos no en ese momento.

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El suave toque de los callosos dedos de Himuro sobre su espalda desnuda se siente raro, pero no desagradable, sino todo lo contrario. Kazunari siente una agradable corriente eléctrica viajar por toda su espina dorsal que le obliga a removerse un poco entre las sábanas para estar más cómodo. O para lidiar con la fuerte sensación a la que, claramente, no está acostumbrado.

El suave toque se repite de nuevo, esta vez más lenta, pero con mayor presión sobre su fría piel. Y otra vez, y otra vez, y de nuevo vuelve a sentir los dedos ajenos sobre toda la piel desnuda de su espalda, e intenta asimilar lo que sucede a su alrededor siendo incapaz de oír o ver.

Pronto, las manos de Tatsuya dejan su espalda y se dedican a tantear más allá —hacía sus costillas, sus brazos, su pecho, sus muslos, la nuca y absolutamente todo su cuerpo—, a lo que Takao responde con largos jadeos que son amortiguados por la mordaza que solo sirven para ensanchar la sonrisa de Himuro al saber que tiene control absoluto sobre el menor.

Los minutos pasan, y el calor empieza a ser casi insoportable para Kazunari que suelta leves quejidos de placer. Tatsuya también siente el calor crecer en su cuerpo con cada reacción que el menor le muestra, y el saber que el híper sensible tacto de Takao debe de estar en su límite, le hace sentir más emocionado de lo que creía que un principio.

Tal vez es la desesperación, o el reto implícito que hay en la forma en la que Kazunari se remueve presa del —casi— retorcido placer lo que obliga a Himuro a cambiar sus manos por su húmeda y cálida boca.

Takao, de haber podido, hubiera soltado un fuerte grito por la sorpresa de saber que las frías puntas de Tatsuya fueron cambiados por su lengua, pero la mordaza y los tapones en los oídos le impiden reaccionar como lo haría normalmente, pues depende completamente de su tacto que, lo único que provoca es que su cerebro registre el agradable ardor en su piel como algo placentero.

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El no poder hablar, ver, escuchar e incluso tocar, se siente tan jodidamente bien. Tanto que Kazunari, por momentos, cree que morirá de sentir los dedos de Himuro enterrarse en la cara interna de sus muslos y de la agradable estimulación que recibe gracias a la húmeda boca del mayor sobre sus pezones.

Su cerebro, claramente confundido, solo se dedica a registrar cada roce o mordida como algo placentero. Y su piel arde por el calor, por los fuertes estímulos nerviosos que solo son posibles cuando sus otros sentidos le han sido arrebatados.

Y, oh por Dios, Takao cree que morirá de tanto placer que no se arrepiente, en lo absoluto, de servir como sujeto de pruebas para las fantasías de alguien tan hermoso como Himuro Tatsuya y sus fetiches.