Autora: Tooru
Palabras: 698
Advertencias: OoC que puede rozar lo descarado, genderbend en ambos personajes, posibles faltas de ortografía y gramática
Prompt: Mirror sex


Nunca voy a terminar de explicarme la razón por la que el smut hetero y el lésbico me sale mejor si tengo cantidades indiscriminadas de porno gay. Idk, misterios del tercer milenio.


Había sido una completa idiota al dejarse llevar por las provocaciones de...de ese precioso demonio con disfraz de ángel, pero ya no había nada que pudiera hacer para remediarlo.

No ahora, no cuando tiene a Tatsuna gimiendo de esa forma tan bonita que la enloquece y tan cerca de su oído —porque Tatsuna es un demonio que adora provocarla siempre que tiene oportunidad—, ni mucho menos porque ella también está demasiado excitada y es emocionante el tener un espejo frente a ambas.

Himuro, con esa parte de su personalidad que tanto desprecia, alza su cuerpo, lo suficiente para que pueda chocar sus pechos con los de la más alta, y sonríe cuando consigue que Midorima le vea con los ojos entrecerrados, pero con el rostro rojo y la mandíbula apretada para callar el gemido que le provoca sentir la fricción de su busto con el de la pelinegra, aun con la ropa entrometiéndose.

—Te odio… —murmura Midorima bajando su voz y tratando de no emitir sonido alguno al sentir como Himuro frota sus pechos de manera insistente contra los suyos.

I know —la mayor sonríe, complacida de ver que la más alta empieza a relajarse y dejarse llevar cada vez más por la situación.

Midorima frunce más su ceño al ver esa bonita sonrisa que tanto le molesta, y la mayor solo atina a jalar su cabeza para que quede justo frente a la suya para besarle de manera brusca y demandante.

El beso es húmedo, posesivo y agresivo. Himuro pasa su lengua de manera casi descarada por los finos labios de Shinko, y Midorima solo responde abriendo más su boca y pasando su propia lengua por el paladar ajeno cuando el acceso a la cavidad bucal también le es otorgado. Así pasan varios minutos, entre ligeras mordidas a sus labios, en saborear sus bocas como si les fuera casi tan necesario como respirar, en gemir dentro de la boca de la otra al sentir que los roces son cada vez más frenéticos y la ropa empieza a caer al piso.

Shinko es la primera en separarse al sentir que el aire le falta y los pulmones le arden por la carencia de oxígeno en ellos. Tatsuna vuelve a plantar esa sonrisa en sus labios ahora hinchados y rojos, pero su expresión es diferente ahora que también tiene el rostro ruborizado por el calor y la falta de aire en su organismo.

—Sigues siendo torpe para besar… —murmura la pelinegra sin sonar agresiva, queriendo continuar con su juego de provocar a Midorima.

—Pero te gusta que lo haga —responde Shinko, retadora y notando como ahora Himuro está casi completamente desnuda, con el sostén alzado dejando ver sus pechos—, como también te gusta que sea agresiva… —Tatsuna no logra entender a qué se refiere la más alta cuando Midorima la voltea por completo para deshacer el broche de su sostén, y la empuja de manera brusca contra el espejo.

—Está...frío… —susurra la mayor al sentir el frío del espejo contra su piel ahora caliente. Su aliento empaña el vidrio, y en su mente cree que es divertido el estar en esa situación.

Shinko finge no escuchar lo que dice, y se deshace de sus gafas y su propio sostén que le incómoda por razones más que obvias.

Tatsuna observa a través del espejo como los grandes pechos de Midorima se acomodan en su posición natural, y no puede evitar morderse el labio de solo pensar lo mucho que quiere moderlos y apretarlos con sus manos solo para sentir lo suaves y grandes que son (casi tres tallas más grandes que los suyos), y no puede evitar cerrar los ojos al pensar en lo mucho que quiere apretar sus senos contra los de la menor sabiendo que las dos son sensibles en esa parte de su cuerpo.

Es el peso del cuerpo contrario el que la devuelve a la realidad, y se siente demasiado satisfecha de saber que no es fue una mala idea provocar a Midorima a tal grado de obligar a la menor a hacer algo que no tan propio de ella.

You're beautiful, Shinko… —murmura Himuro, sabiendo que tendrán una interesante sesión frente al espejo.