Autora: Tooru
Palabras: 316
Advertencias: OoC que roza el descaro, posibles faltas de ortografía y gramática, mención gráfica de situaciones sexuales (en la medida del máximo permitido por fanfiction)
Prompt: Feet fetish


Prometo que ya voy a terminar esta serie de one-shots antes de que regrese a clases. Ya, que me he atrasado horrible con este Kinktober y odio eso.


«Es curioso», piensa Takao al mismo tiempo que pasa de manera superficial su pie sobre la entrepierna de Midorima y observa como el mayor muerde sus labios en un vano intento por no dejar salir ningún sonido de su boca.

—Hmm… —se escucha salir de los labios de Kazunari, quien, de manera maliciosa decide que es divertido aprovecharse de los particulares gustos de Shin-chan y deja de lado los toques casi superficiales para escuchar al siempre serio y correcto Midorima Shintarō gemir sin ninguna restricción —. Quién diría que a Shin-chan le gusta esto… —murmura el menor con malicia.

Midorima solo se remueve en su lugar, suelta un par de largos suspiros e intenta recuperar el ritmo natural de su respiración, aunque esa es una tarea casi imposible cuando Kazunari, en un rápido movimiento, levanta su rostro con el pie contrario y le obliga a verle.

«Oh por Dios», el simple pensamiento recorre la mente de Takao tan rápido que no se toma el tiempo para organizar mejor sus ideas. Su cabeza solamente se llena con imágenes sucias de todo lo que quiere hacerle a Midorima, de lo mucho que quiere –y desea– romper esa faceta de eterna seriedad y escuchar al mayor gritar su nombre con esa ronca voz que tanto le gusta.

—En verdad… —susurra Kazunari, repasando con los dedos de su pie los suaves labios de Shintarō sin dejar su tarea de recorrer, aún sobre la tela, el erecto miembro del mayor—… Shin-chan, no sabes lo mucho que quiero destrozarte en este momento…

Midorima analiza una y otra vez esas palabras, y se debate entre sí es o no una buena idea expresar lo que quiere en realidad, hasta que decide en qué por una vez en que sea un poquito más sincero no le hará daño.

—H-hazlo si quieres… —murmura Shintarō después de un par de minutos—...destrózame si eso quieres...