Autora: Tooru
Palabras: 334
Advertencias: OoC descarado, posibles faltas de ortografía y gramática
Promtp: Handcuff kink | Blood kink


Dos cosas deben de quedar claras en su cabeza entre toda la situación, y eso es que, oh por Dios, las malditas esposas apretando sus muñecas duelen horrores después de su pequeña crisis en la que trató, de manera más que fallida, sacar las mismas y ser libre de mover sus brazos que ahora están esposadas a las patas de la cama. La segunda es que, a pesar de que podría parecer todo lo contrario, en verdad se siente bien el recibir tal atención por parte del mayor a pesar de que se sigue moviendo como loco solo para poder tocar la sedosa y pálida piel del pelinegro.

Vaya, que en verdad le gusta —un poco, a pesar de que no quiere ni necesita admitirlo— sentir como Tatsuya recorre su piel de manera tan delicada y se detiene por momentos en las partes más sensibles de su cuerpo, también es agradable sentir la húmeda lengua del mayor pasando por su piel de largos y caliente viajes que tienen por destino sus labios o el hueco que existe a la altura de su cuello para dejar marcas en esa parte tan visible que, lo único que le provoca —además de soltar largos jadeos de placer— son problemas para ocultarlas y evitar que el entrenador o sus compañeros de clase le llamen la atención en los entrenamientos.

Takao siente que no es tan malo como lo pensó en un inicio, cuando Himuro lo tomó desprevenido poco después de su juego previo y lo esposo a las patas de la cama. Lo único que odia es el dolor que a veces le saca de su nube de placer y que nace en sus muñecas, y el hecho de que no puede agarrar nada para afianzarse y sentir que no se ha ido a ningún lado. Pero, solo porque se siente demasiado bien, puede perdonar ese hecho a pesar de que necesita tocar al mayor y dejar un par de marcas sobre su espalda a modo de venganza.