Regina Mills
Aquello no podía ser. Me temblaban las manos cuando pedí que me lo repitieran, pero me dijeron exactamente las mismas palabras, con la misma dureza, y sin la más mínima anestesia.
_ Estás fuera del equipo, Regina._ La voz de Mallory no dejaba lugar a dudas._ Según tus propias condiciones, no tienes ningún derecho a estar en él.
Apreté el brazo en un puño. No, aquello no podía ser.
_ ¡No podéis echarme! Soy la capitana, y la mejor golpeadora que tiene Slytherin y lo sabéis.
_ Eso no cambia que eres una asquerosa mestiza._ Y entonces, Mallory me escupió.
Me desplomé, mirándolas a los ojos. Aquello… aquello era lo más humillante que me había pasado en la vida.
_ Nos importa una mierda que seas la primera de la clase, Regina._ Intervino Miles, el guardián._ No cumples los requisitos ajenos al deporte.
Se marcharon, entre risas, y me dejaron allí. Me temblaban las manos. Había sido la peor semana de mi vida. Alguien había quemado mi ropa interior, alguien había tirado mis libros al lago para que se los comiese el calamar gigante. Y quién sabe por qué, había quemado mis fotos familiares.
_ Pareces turbada…
Una voz chillona me había hablado. Cuando me giré, me di cuenta de que se trataba de una bruja… parte de un cuadro. Me estaba mirando. Era anciana, encorvada, y tenía una gran verruga en la nariz. Era como los muggles solían imaginarse que éramos las brujas.
_ Es para estarlo. Se ha ido todo al infierno. El respeto que la gente me tenía, incluso mi equipo. Cada día me salen con una broma nueva y a este paso voy a empezar a bajar mis notas. Me estaba pensando… no sé, pedir que volvieran a seleccionarme. No creo que sea una Slytherin… quizá estuviera mejor en Hufflepuff.
_ Oh, pero no digas eso, pequeña… todo puede arreglarse. Yo puedo arreglarlo._ Lanzó una risita._ ¿Quieres que vuelvan a respetarte?
Me puse en pie y miré a aquel cuadro.
_ Oye, si es una broma que han montado no tiene gracia…
_ Hablo muy en serio, niña._ Dio una patada al suelo de su retrato, provocando que el marco temblase._ ¿Quieres que dejen de poner en duda tus orígenes?
_ Pues sí, sí que quiero._ Dije, suspirando._ Era lo que querías oír. ¿Qué me gustaría que me trataran como antes? Pues sí. Ojalá fuese así. Ojalá nadie pusiera en duda mi pureza de sangre.
Entonces la mujer emitió una risa que parecía más un animal chillando de dolor que una risa de felicidad.
_ ¡Deseo concedido, muchacha!
Sentí que me mareaba y me desplomé en el suelo. Cuando desperté, me encontraba en el mismo sitio. Me sentía como si me hubiera pasado por encima el expreso de Hogwarts. Me incorporé y sentí una fuerte arcada.
_ Regina…
La profesora Williams acababa de girar la esquina. En aquel momento la vi como mi salvadora. Cuando intenté levantarme sentí otra arcada más fuerte y tuve que vomitar en un jarrón. Estaba temblando cuando la mujer me recogió, a punto de caer al suelo.
_ Deja que te lleve._ Me dijo, cogiéndome en brazos.
Yo estaba demasiado cansada… volvía a notar cómo el sueño me dominaba. Me sentía como si mi cerebro estuviese en llamas. Observé con detenimiento el techo de la enfermería cuando me desperté. Tenía la terrible sensación de que algo estaba terriblemente mal.
Me incorporé y vi que la estancia estaba vacía. Me dolía la cabeza. Me crují el cuello y me incorporé. Mirando el reloj comprobé que apenas había pasado una hora. La puerta de la enfermería se abrió y Pansy entró corriendo.
_ Por amor de dios, dime que estás bien._ Me cogió las manos._ Estaba preocupadisima.
Alcé la mirada. Pansy parecía un poco diferente. Tenía el pelo más arreglado que aquella mañana, y se había puesto maquillaje.
_ Oye, ¿Vienes tú sola? ¿Qué pasa con Emma y con Herms?_ Pregunté.
_ ¿Quién?_ alzó una ceja.
_ Ya sabes… Emma Swan y Hermione Granger…_ Alcé una ceja.
_ ¿Y por qué iban a venir tu dos mayores enemigas a verte a la enfermería? ¿Para burlarse de ti?
Me incorporé rápidamente y me levanté de la cama. Mi cabeza seguía ardiendo, notaba como si mi cerebro estuviese latiendo.
_ Pero… ¿Qué dices? Emma es mi novia...
No, no ayudó. ¿El qué? La bofetada que Pansy acababa de darme con todas sus ganas… que por poco me tira al suelo otra vez.
_ ¡Yo soy tu novia, Regina!_ Me espetó._ Mira, que estés traspuesta no te da derecho a poner en duda nuestra relación.
_ Mira… tengo que… salir de aquí._ Me sostuvo.
_ No quería darte tan fuerte..._ dijo ella, ayudándome a ponerme de pie._ ¿Estás bien, cariño?
_ Sí..._ Mentí._ Pansy, es muy importante que me lleves al pasillo donde me encontraron, en la tercera planta… debo ver un cuadro.
_ Creo que estás delirando…
_ Te lo ruego, Pansy… de verdad, es importante._ Le pedí.
Pansy asintió, poco convencida, pero me ayudó a llegar. A medida que nos acercamos el dolor iba creciendo cada vez más. Acabé sentada contra la misma pared en la que me habían dejado los chicos.
_ Regina… no sé qué..._ Empezó Pansy.
_ Déjame sola, por favor._ Le pedí._ No me lo hagas repetir.
Pansy asintió lentamente y se dirigió al pasillo. Mi instinto me decía que hiciera lo que hiciera, aquella cosa no reaparecería. En cuando Pansy dobló la esquina, pude escuchar aquella característica risita nerviosa.
_ Parece que alguien tiene dudas sobre lo que quería._ Dijo la bruja… me dolía la cabeza más que nunca._ No te preocupes, se te pasará.
_ ¿Qué diablos has hecho?_ Pregunté, tratando de incorporarme sin éxito._ Me has quitado a Emma…
Quizá todo aquello fuese una pésima broma, pero la cabeza me dolía demasiado para pensar con detenimiento sobre lo que podía estar ocurriendo en realidad. Asumía que todo tenía que ser real.
_ No querías que se pusiera en duda tu estatus de sangre… eso he hecho._ Se rió con ganas._ Es una lástima que la Regina sangre limpia no tenga a Emma entre sus personas favoritas…
Me puse en pie y traté de alcanzar el cuadro, pero las piernas me fallaron y me desplomé.
_ Juro que te haré jirones… te destrozaré. Voy a quemarte, maldita pintura. Voy a reducirte a cenizas…
_ Oh, no, querida… muy pronto vas a olvidarte de mí… vas a olvidarte de muchas cosas, Regina Mills. Ten cuidado… se te está subiendo la sangre de tu madre…
_ Eres una enferma..._ Dije, a voz en grito.
Notaba que me pesaban los párpados. Era demasiado difícil concentrarse, el dolor de cabeza iba aumentando cada vez más. Nunca me había dolido tanto la cabeza.
_ Tú has pedido un deseo y yo te lo he concedido, Regina Mills.
Y la imagen del cuadro se desvaneció. Aquello no podía ser… los genios no existían… aquello… tenía que ser una pesadilla. Vi a Emma girar la esquina. Ella… la necesitaba a ella. La rubia se me quedó mirando cuando aparecí, arrastrándome.
_ Emma..._ La llamé.
_ ¿Mills?_ Alzó una ceja, mirándome._ ¿Desde cuando me llamas por mi nombre?
_ Emma, acércate, por favor…
Lo hizo con ciertas reticencias. Al ver que no me podía mover, me ayudó a ponerme en pie.
Emma Swan
Regina Mills era una de las personas más odiosas que había conocido en mi vida, pero la verdad sea dicha, no era tan cruel como para dejarla allí en aquel estado. Temblaba, tenía la visión lo borrosa. Parecía que no podía tenerse en pie.
_ Emma… quiero decirte una cosa… y quiero que me escuches, por favor._ Me tomó del rostro.
Había algo en su mirada… algo mezclado con la desesperación… algo muy distinto a esa airada altanería y superioridad que destilaba cuando me miraba antes de empezar los partido de quidditch.
_ Quiero que sepas que… a pesar de lo que te diga mañana… a pesar de lo que crea… hay una única cosa que es cierta..._ Tropezó y la sostuve.
_ Mills, me asustas._ Le confesé.
_ Emma… yo… te quiero._ Suspiré, aquello era una broma de mal gusto.
_ Mills, si pretendes que caiga en alguna de tus tretas esta no hay quién se la crea.
_ No… Emma, te lo juro. Tú y yo tenemos que estar juntas… ¿Vale? Prométeme que… no lo olvidarás. Es...
Perdió la conciencia entre mis brazos. Podía ver sus ojos húmedos. No podía dejarla así. Pero tampoco tenía ni idea de dónde estaba
_ ¿Qué haces con mi Regina, so lagarta?
Pansy venía como un terremoto. Era la novia más protectora que había visto en toda mi vida. Temía que me lanzara una maldición imperdonable.
_ Mills está enferma. Se me ha desmayado encima. No decía más que tonterías.
_ Emma..._ La vi alzar el rostro.
Y ocurrió. Regina acababa de hacerlo. Sus labios habían rozado los míos, en un beso leve, pero que provocó que todas mis terminaciones nerviosas se nublaran al mismo tiempo. ¿Qué diablos hacía sido aquello? Solté a Regina con delicadeza, porque Pansy ya había sacado la varita.
_ ¡Demaius!
Vaya, no había sido una maldición imperdonable, puntos para mí. Me dejé caer, dando una voltereta como Harry me había enseñado y me colé por una esquina.
_ Si vuelves a tocar a mi Regina te destrozo.
_ Quédatela, antes me lío con un hipogrifo que con tu chica._ Le respondí, mientras echaba a correr.
Regina Mills
Mi mente volaba en una nebulosa. Los recuerdos parecían estar hechos de una espesa mermelada a la que le costaba reasentarse, recordaba haber subido al tercer piso, no sabía para qué. Y había aparecido aquella insufrible de Emma Swan.
Cuando abrí los ojos no sabía dónde estaba. Estaba claro que se trataba de la habitación de alguien, aunque no podría dictaminar de quién. Era pequeña, y estaba llena de libros y útiles de magia. Escuchaba dos voces de mujer. Una de ellas gritaba, la reconocí al instante. La otra contestaba con voz calmada, y me sonaba… Tardé un poco en identificarla como la nueva profesora, Athenea.
_ ¡Ha besado a esa asquerosa sangre sucia, profesora!_ Gritaba Pansy._ Delante de mis narices, nada más y nada menos. Mientras gimoteaba su nombre.
_ ¿Estás segura de eso, Pansy?
_ Lo vi como ahora mismo la estoy viendo a usted._ Exclamó._ Sé que esa mala pécora ha lanzado un hechizo a Regina. O peor, ha usado un filtro de amor.
_ Esas son acusaciones muy serias, Pansy. Regina no muestra pruebas de ninguna de las dos.
_ ¿Entonces usted sugiere que Regina está enamorada de Emma?_ La cara de Pansy en aquel momento debía de coincidir con la mía.
¿Yo, y Emma Swan? ¿A qué simplón se le podía ocurrir si quiera semejante idea? ¿A la cazadora del equipo de Gryffindor? Partirle el brazo era lo más amable que alguna vez había hecho por ella. ¿Pansy pensaba que yo había besado a esa asquerosa sangre sucia? ¿Así, sin más? Decidí hacer acto de presencia y toser.
_ Gina… ¿Estás bien?_ Fue Pansy la que habló._ ¿Está bien mi reina?
_ Tu reina está divinamente, Pansyta._ Le contesté._ ¿Qué es eso que estás diciendo de qué he besado a Emma Swan?
_ Suena a que estabas confusa, Regina._ Intervino la señorita Williams._ Quizá algo que tomaste y que te sentó mal. No se trata de conjuros ni de pociones. Lo he comprobado.
_ No sé qué habrá sido, pero tiene que haber sido muy fuerte._ Me llevé la mano a la cabeza._ ¿Puedo volver a mi habitación?
Si había besado a Emma Swan lo principal para mí en aquel momento era conseguir enjuague bucal para deshacerme de todo rastro de ella de mi organismo. Qué asco, me estaban dando arcadas sólo de pensarlo.
_ Claro, vete. Pero cuídate, vale. Si te ocurre algo más que sea extraño deberías ir a la enfermería.
_ ¿Algo más raro que besar a Swan? Eso es difícil, pero lo tendré en cuenta. Vámonos, Pansyta, Gracias profesora.
Aún no me lo terminaba de creer mientras me dirigía a la sala común.
