Más de lo que ves
Por Fox McCloude.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. Todos los derechos reservados.
(PARTE II)
Gimnasio Cerulean, un poco después…
En toda su vida Ash nunca había corrido con tanta prisa a ninguna parte. Ni siquiera en su primer día como entrenador, cuando escapaba de esa bandada de Spearows o quería llegar a Ciudad Viridian con Pikachu herido, o cuando fue secuestrado por el Equipo Rocket e intentaba llegar al Estadio Índigo para su encuentro en la Liga Pokémon. Momentos importantes, sí, pero lo que estaba en juego entonces no era nada comparado a lo de ahora.
Mientras sus pies iban en piloto automático hacia el gimnasio, la cabeza de Ash era un caos, con la cantidad de preguntas que no dejaban de atormentarlo. ¿Cómo iba a decirle a Misty lo que acababa de averiguar? ¿Cómo se suponía que le explicara que su prometido tramaba algo para quitarle su gimnasio? Y más importante aún, ¿acaso iba a creerle?
- "Somos los mejores amigos." – pensó. – "Ella me escuchará, solo tengo que decirle la verdad. En cuanto a cómo lo haré… ya se me ocurrirá algo."
Él siempre había sido una persona de tipo espontáneo. Planear a muy largo plazo nunca había sido su fuerte, y de todas maneras, ahora no podía darse ese lujo. No había tiempo que perder.
Dando la vuelta en la calle que llevaba al Gimnasio, se topó con una sorpresa: Misty iba de salida en ese preciso instante. Qué oportuno, así podía ir de una vez.
- ¡Misty! – la llamó con fuerza, mientras echaba a correr.
Vio que ella se volteaba en su dirección y se detenía. Sin perder tiempo echó a correr y cruzando la calle se detuvo frente a ella, jadeando para recuperar el aliento.
- Hola, Ash. Wow, ¿por qué la prisa?
- Misty… tenemos que hablar… – dijo incorporándose para verla. Ella ladeó la cabeza con confusión por un momento.
- ¿Ahora? Lo siento, tendrás que esperar, ahora mismo tengo cosas importantes que hacer.
- No, esto es importante. – dijo Ash en tono de urgencia, para hacer notar que iba en serio. Misty pareció ligeramente molesta, pero accedió.
- Está bien, pero que sea rápido. – le dijo ella. – Tengo que ir a la agencia matrimonial para arreglar todo para la boda.
- Acerca de eso. – Ash tomó un profundo respiro. Mejor ir directo al grano; el tiempo apremiaba. – Misty, más te vale que canceles esa boda. Mientras aun estás a tiempo.
Los ojos de Misty se ensancharon al oír eso. Hubo unos segundos de silencio en los cuales la pelirroja mantuvo la mueca de sorpresa… y después, sonrió de lado.
- De acuerdo, Ash, esa fue buena, pero ahora no tengo tiempo para bromas. – le dijo ella.
- No es una broma. – dijo Ash. – Misty, no puedes casarte con Chris.
- ¿Qué...? – exclamó, soltando una ligera risita fingida. – ¿Pero qué tonterías estás diciendo? ¿Qué mosco te picó?
Ya se esperaba esa reacción, aunque eso no ayudó a que fuera menos hiriente. Pero era mejor ser directo; a él no le gustaba andarse con rodeos de todas maneras. Misty finalmente dejó de reírse al ver su expresión seria.
- Ash, ¿qué sucede contigo? Ayer estabas feliz por mí, ¿y hoy de repente cambiaste de parecer? – le preguntó. – Mira, no sé qué sucede, pero si no te importa… – Se dispuso a irse, pero Ash le bloqueó el paso. Intentó irse por el otro lado, y lo volvió a hacer. – Ash, ¿qué parte de "tengo cosas importantes que hacer" no entendiste?
- No te irás hasta que oigas todo lo que tengo que decir. – dijo él. – En cuanto al porqué cambié de opinión… las cosas han cambiado. Es por tu propio bien.
Ash creyó que con esas palabras tal vez lograría que ella lo escuchara. Sin embargo, después de que las dijo, se dio cuenta de que sonaban mucho mejor dentro de su cabeza que de dientes para afuera. La irritación ya comenzaba a apoderarse del rostro de Misty, pero al menos se quedó dónde estaba, como esperando a oír lo que tenía que decirle así fuese de mala gana. Bien, a aprovechar el impulso.
- No te lo dije antes, pero el otro día, cuando venía al gimnasio, escuché en una conversación en una cafetería. Estaban diciendo algo acerca de que "en un año, podremos establecernos cómodamente en el Gimnasio Cerulean". – Ash hizo el gesto de comillas para enfatizar su punto. – ¿Entiendes lo que eso significa?
Misty levantó las cejas al oír sus palabras, y tardó unos pocos segundos en entender lo que estaba diciendo, y las implicaciones. Para darle crédito, la sorpresa pareció bajarle un poco la irritación, aunque fuese por lo inverosímil y ridículo del relato.
- ¿A quién se supone que escuchaste decir eso? – preguntó la pelirroja. – Más vale que no me salgas con que fue a Chris, porque eso haría muchísimo menos creíble tu historia.
- En mi defensa, en ese momento no tenía idea de que fuera él. – dijo Ash. – Pero cuando me lo presentaste, se me hizo familiar de alguna parte. Era un sujeto de pelo azul oscuro, y la ropa que usaba era la misma.
- Pikachu. – agregó el roedor eléctrico asintiendo para corroborar lo que decía.
Misty, por su parte, no parecía del todo convencida, y suspiró negando con la cabeza. – Ay, por todos los cielos. Ash, seguramente lo estás confundiendo con otra persona. Chris no pudo haber dicho eso, ¡es incapaz! ¡Para que lo sepas, incluso me ayudó con el gimnasio sin esperar algo a cambio!
»Y aunque alguien más lo haya dicho, mi gimnasio no es tan fácil de ganar. He trabajado bastante para darle la reputación que tiene. Nadie va a apoderarse de él mientras yo esté aquí.
- Si fuera por una batalla, no lo dudo. – replicó Ash. – Pero algo me dice que no es así como piensan ganártelo.
Misty de nuevo levantó las cejas con sorpresa, pero esta vez no sonrió. Bien, las palabras estaban haciéndole mella, era el momento de seguir presionando, para que se diera cuenta de la gravedad del asunto.
- Dime una cosa, ¿sabes que antes de salir contigo tuvo otras dos novias?
- Por supuesto, él mismo me lo comentó. – replicó ella poniendo los brazos en jarras, como si fuese lo más obvio del mundo. – No hay secretos entre nosotros, ¿por qué?
- ¿También sabes que una de ellas desapareció de la vista pública cuando su carrera se vino abajo, y la otra terminó muerta? – Ash hizo especialmente énfasis en la última palabra, antes de soltarle la siguiente. – Incluso dicen que la segunda se suicidó.
Misty por poco soltó un gritillo ahogado, y por un momento todo el color se le fue de la cara. ¿Habría sido demasiado directo? A su lado de hecho creyó oír que Pikachu soltaba un gruñido y se daba un golpe en la cara como diciendo "acabas de meter tus cuatro patas".
- Ash Ketchum, ¿te estás escuchando? – Ay, lo acababa de llamar por su nombre completo. Eso nunca auguraba nada bueno. – ¿Estás diciendo que él tuvo algo que ver en lo que les pasó?
- Solo digo que es muy extraño que las dos salieran con él, y que de pronto sus carreras terminaran tan abruptamente. – dijo Ash.
- Oh, ¿conque ahora eres detective? – dijo Misty. – Ash, esas son acusaciones muy graves. Mira, por lo que me dijo Chris, su primera relación no funcionó y terminaron por decisión mutua, pero fue porque no tenían nada en común. Y en la segunda, ¿por qué querría provocarle la muerte a su prometida a pocas semanas de su boda? Para que lo sepas, estaba muy dolido por su muerte cuando nos conocimos.
- Eso fue lo que te dijo, ¿verdad? – dijo Ash. – Mira, sé que acabo de conocerlo, pero ambos sabemos que eres más lista que eso. Tienes que admitir que es muy extraño.
- ¡Pikapi! – dijo Pikachu, otra vez con tono de irritación y con buena razón. Otra vez se le había ido algo que no quería decir, pero la terquedad de su amiga le empezaba a ganar. Y por lo visto, a ella también.
- Soy lo bastante lista para juzgar bien a las personas. – dijo con frialdad. – Ahora, estás hablando de mi prometido. Así que por favor te pido… no, más bien te prohíbo que hables así de él frente a mí, especialmente si no lo conoces como yo lo hago...
- Misty, Chris viene de una familia con dinero, ¿no crees que fácilmente podrían haberles pagado a uno o dos jueces y abogados para que mantuvieran la boca cerrada o algo así?
- Chris es un chico honrado, Ash. ¡Jamás haría algo así!
- Quizás él no, ¿pero qué tanto conoces a su familia? – dijo Ash. – En las familias adineradas casi siempre hay uno o dos que se les sube a la cabeza el dinero y la ambición.
Misty desvió la mirada por un momento. Por lo visto al menos estaba considerando ese punto, lo que quería decir que no conocía mucho de la familia de Chris.
- Está bien, admito que no los conozco mucho directamente. – reconoció. – Solo nos hemos visto en un par de ocasiones, pero su padre es uno de los magnates más importantes en el mundo, y uno de los mayores filántropos que hay. ¡Y Chris quiere ser igual a él!
- Pero que terca eres. – dijo Ash agarrándose la cara y apretando los dedos. – Mira, no sé qué esté tramando, pero lo que sea, no es nada bueno, en especial para ti. Por tu propio bien es mejor que te alejes de él, antes que termines como una de sus otras dos.
- ¿Y quién te crees para saber qué es lo mejor para mí o no, eh, Ketchum? – Ahora el ultimátum por el apellido. Estaba empeorando. – Creo que estoy lo bastante mayorcita como para saber con quién me relaciono, especialmente si es con quien quiero pasar el resto de mi vida.
»Eres uno de mis mejores amigos, Ash, alguien a quien aprecio y quiero como no tienes idea. Pero no tienes derecho a venir aquí a decirme qué hacer sobre mi vida, y mucho menos para inculpar a una persona tan buena y honrada como Chris.
- ¡Maldición, escúchame por una vez! – gritó Ash, ya casi al borde de la histeria. – ¡Antes de que hagas algo de lo que te arrepentirás por el resto de tu vida!
- ¿Arrepentirme? ¡¿Arrepentirme?! ¡¿Es en serio, Ash?! ¡Creo que jamás he estado tan segura de algo en mi vida como lo estoy ahora! Chris es un chico maravilloso, que me comprende y apoya. Que siempre está ahí cuando lo necesito. No importa si estamos lejos, siempre se da el tiempo para hablarme y preguntarme si estoy bien...
- Pikachupi… – dijo Pikachu, mirando de su entrenador hacia Misty y viceversa, preguntándose cómo podría parar esa discusión que se escalaba con cada segundo que pasaba.
- ¿Cómo arrepentirme de mi decisión con todo eso ahí? ¿Por qué no eres capaz de entenderlo? ¿Por qué no puedes estar feliz por mí así como lo están los demás? – La oleada de preguntas se detuvo bruscamente, y Misty adoptó una expresión pensativa. – Espera… ¿no será que…?
Misty le echó una mirada muy extraña, suspicaz y acusadora, pero Ash supo que no significaba nada bueno. Y sus miedos se vieron confirmados cuando la pelirroja entrecerró los ojos y se le acercó para hablarle en voz baja.
- ¿No será que te estás arrepintiendo ahora de tu decisión? – le dijo. – Tú fuiste el que me rechazó antes, y el que me dijo que debería buscar a alguien más. Y ahora que lo encontré, ¿de pronto estás diciéndome que no me puedo casar con él?
Ash se quedó rígido al oír esas palabras, tragando saliva ligeramente. Ese había sido un golpe bajo. En efecto, él le dijo que buscase a alguien más, pero cuando lo hizo no se refería a alguien que potencialmente tenía malas intenciones con ella.
Y también en parte, porque acababa de darse cuenta que sí, había algo de verdad en lo primero que dijo. Una parte siempre se arrepintió de no haber aceptado sus sentimientos y haberle roto el corazón, pero lo hizo porque pensaba que era lo mejor para ella. Simplemente estaba tratando de hacer lo correcto entonces, igual que ahora. Con eso en mente, recuperó el aplomo y miró desafiante a su amiga.
- Misty, esto no tiene nada que ver conmigo. – replicó evadiendo la pregunta. Tenía que centrarse en el asunto a la mano, y sus propios sentimientos eran irrelevantes. – Sí, te dije que merecías a alguien, pero esa persona podría no ser Chris, entiéndelo.
- ¿Y en qué te basas para decidir eso? ¡Chris no me ha hecho nada que me haga desconfiar de él! ¡¿Por qué no puedes estar feliz por mí?!
- ¡¿Crees que voy a estar feliz sabiendo que vas a casarte con alguien que sabe Arceus cómo podría arruinar tu vida?! ¡¿Eres tan ingenua que prefieres puedes creerle más a él que a mí?! ¡Más todavía, ¿cómo puedes creer que yo tendría razones para mentirte con algo tan serio como esto?! ¡Puedo ser un despistado a veces, pero no con cosas como esta!
- ¡¿Cómo quieres que te crea si lo único que vienes a decirme son tonterías, Ash?! ¡¿En serio quieres que te compre semejante estupidez cuando tú apenas y conoces a la persona que estás inculpando, que de paso es mi prometido?! ¡No, no eres tan despistado, pero si eres alguien bastante impulsivo que tiende a sacar conclusiones apresuradas! ¡No tienes ni una sola prueba! ¡Sólo escuchaste hablar a alguien, nada más!
- ¡Te repito que era él! ¡Y si no me crees Pikachu puede confirmarlo, él estaba allí conmigo y también lo escuchó todo!
- ¡PIKACHU! – asintió el roedor con firmeza, recuperando el aplomo por un momento.
- Ash, por amor a Arceus, ¡¿no te estás oyendo?! ¡Escucharon! ¡No vieron nada! ¡Están sacando conclusiones apresuradas, como siempre! ¡Y ya me cansé de todo esto!
La pelirroja inmediatamente intentó rodearlo para salir corriendo, y en vista de que seguía tratando de interponerse, simplemente lo empujó con el hombro a un lado. La chica evidentemente por la rabia no midió bien su fuerza y lo empujó tan fuerte que se golpeó contra la pared que tenían al lado, y luego se marchó pisoteando con rabia.
- ¡Auch! – exclamó Ash sujetándose el hombro, pero de inmediato lo volvió a poner. – ¡Misty, escúchame! Por todos los...
Todavía con dolor en el hombro, Ash corrió tras Misty para detenerla. No podía dejar que se fuera, no así, ni ahora. Cuando finalmente la alcanzó, la agarró del brazo y la jaló hacia él. Al ver que se resistía, con la otra mano le sujetó la otra muñeca y se plantó frente a ella, ya desesperado.
- ¡Deja esa maldita necedad tuya y escúchame! ¡Que te digo que me escuches, con un demonio!
- ¡Suéltame! – gritó ella, todavía forcejeando y tratando de alejarse. – ¡Que me sueltes, te digo!
- ¡¿Por qué no quieres creerme?! ¡Soy tu mejor amigo! ¡¿No entiendes que hago esto para protegerte?!
- ¡Ya basta! – gritó ella de nuevo. – ¡Suéltame, me haces daño!
Esas palabras le hicieron frenarse en seco. Fue entonces que se percató de algo: Misty estaba apretando los párpados tanto que hasta le brotaron unas lágrimas. Al mirar de nuevo hacia sus brazos, se percató que los estaba apretando tan fuerte que se habían enrojecido.
Inmediatamente apartó sus manos, horrorizado por lo que acababa de hacer, y retrocedió unos pasos. Misty se frotó las muñecas y empezó a respirar algo agitadamente. No podía culparla
- Lo… lo siento, yo no quise…
- Ahórratelo. – dijo ella fríamente. – ¿Sabes qué creo? Es que no soportas que yo sea feliz con alguien más, ¿verdad? ¿Tanto te arrepientes de haber arruinado tu oportunidad conmigo que ahora quieres estropearme mi relación? Nunca creí que fueras capaz de algo así.
- Misty, ya te dije que esto no tiene nada que ver conmigo. – dijo Ash. – Si te estoy diciendo todo esto es porque me importas. Ahora, si te tomaras un segundo solamente para escucharme…
- ¡No, escúchame tú a mí! – gritó ella, haciendo que tanto Ash como Pikachu saltaran hacia atrás. – ¡Si no eres capaz compartir mi felicidad, de estar ahí para mí el día más importante de mi vida, entonces, te exijo que te largues de aquí y no vuelvas a pisar el gimnasio!
- Misty…
- ¡TE DIGO QUE TE VAYAS! – le gritó con todas sus fuerzas. Ash notó que ya estaban atrayendo miradas y los peatones se detenían por un segundo, pero luego se alejaban rápidamente.
Sin embargo, Ash no fue capaz de moverse. El shock por el grito, la mancha en sus propias manos por haber sujetado tan bruscamente a Misty, y esa mirada llena de odio que en ese momento ella le dirigía, todo se condensó en un instante, y fue como si una espada ardiendo le atravesara el pecho. Pero no tanto del dolor que sentía él, sino de imaginarse el dolor que estaría sintiendo ella en ese momento. Y que él era el causante, solo porque intentaba decirle la verdad para protegerla.
- Ya vete… por favor, solo vete… – dijo con la voz quebrada. No le estaba exigiendo, se lo estaba suplicando.
- Pikachupi… – murmuró Pikachu, intentando acercársele, pero Ash lo detuvo.
- Está bien... me iré. – le dijo. Recogió a su compañero del suelo y se lo montó de vuelta en el hombro, dándose la vuelta. Caminó apenas unos pasos y se sintió tentado a mirar atrás, pero tuvo que contener ese impulso con todas sus fuerzas.
Cuando finalmente estuvo fuera de vista, apretó con fuerza el puño, y lo estampó en la pared más cercana. Ni siquiera el hecho de llevar guantes sirvió para mitigar el dolor, pero eso no era nada. Comparado con el dolor que sentía en el alma, el dolor físico no era más que una suave caricia.
- ¡Maldición! – exclamó con furia, quedándose en posición de cuclillas y llevándose las manos a la cara.
- Pikapi… – oyó a Pikachu acercándosele, y levantó la mirada. Su compañero de toda la vida lo veía con preocupación.
- Pikachu… Ella tenía razón, ni siquiera le mostré pruebas. – preguntó Ash. – Fui un idiota.
- Chaaaa… – Pikachu negó con la cabeza, y Ash de algún modo supo que decía algo como "la culpa no fue solo tuya".
- Pero es que es tan terca cuando se enfada… ¿cómo voy a hacer que me crea? – preguntó Ash.
- ¡Chu, pikapika, chu! – dijo Pikachu con un sentido de urgencia, empezando a hacer gestos. Desde que Ash tenía memoria, al roedor se le daba muy bien imitar caras cuando intentaba decir algo importante. Y ahora, la cara que tenía era de…
- ¿Chris? ¿Qué intentas…?
Sin dejarlo terminar, Pikachu prosiguió haciendo sus gestos una y otra vez. Ash tardó un poco en interpretar el mensaje, alcanzando a entender que estaba refiriéndose a él, a Misty y a Chris. Pero cuando al fin lo hizo, había quedado muy claro.
- Espera… ¿estás sugiriendo… que obligue a Chris a confesar?
- ¡Pi-pikachu! – El roedor saltó triunfante. Obviamente estaba diciendo "¡Tenemos un ganador!"
Obligarlo a confesar… por supuesto. Si Misty no le creía por boca suya, quizás sí lo creería por boca de su prometido. ¿Pero cómo lo haría? Se sacó su teléfono holográfico del bolsillo. El manual decía que este tenía función de grabador de audio y video, pero él no quiso leerlo en profundidad, argumentando que prefería aprender a manejar el aparato él solo.
- Qué diablos, tendré que aprender a usarlo ahora. – dijo poniéndose de pie y revisando el dispositivo. – Ahora la pregunta es… ¿dónde voy a encontrar a ese sujeto?
Tendría que recorrer la ciudad de cabo a rabo. No tenía idea de dónde podría estar o a dónde podría haber ido. Y tenía que confrontarlo solo, porque si Misty estaba, ella se pondría de su lado y él lo negaría todo obviamente. Una parte de él se preguntó si debería usar a sus Pokémon para cubrir más terreno, pero si ellos no sabían su aspecto, de poco iba a servirle de todos modos.
Aun así, no tenía nada que perder. Quizás a Misty no le importara, pero a él sí. Y no iba a permitir que alguien le hiciera daño solo porque no quiso escucharlo.
Más tarde, casi al anochecer…
Había solo dos cosas en el mundo capaces de incensar a Ash como lo estaba en aquel momento. Una de ellas, era la gente que maltrataba a sus Pokémon, los utilizaba para hacer maldades, o los veía como simples bienes comerciables con los cuales obtener un beneficio monetario. La otra era, cualquiera que intentase lastimar a quienes le importaban, de cualquier manera. Habiendo crecido solo criado por su madre durante toda su vida, para él sus amigos eran prácticamente su familia, y eso era especialmente cierto tratándose de Misty.
Siendo honestos, Ash no estaba totalmente seguro de qué era lo que iba a hacer cuando confrontara al sujeto cara a cara. A duras penas había podido averiguar cómo usar el programa de grabación de su teléfono. Ahora lo único que tenía que hacer era encontrar la forma de hacer confesar al desgraciado, pero primero, tenía que llevarlo a un lugar donde pudiera hacerlo sin interferencias.
Por un golpe de suerte, Ash decidió pasar de nuevo por la cafetería donde almorzó y escuchó la conversación de Chris y su hermana, albergando la vaga esperanza de que estuviera allí. Aparte de eso, había una pequeña plaza cerca de allí que no estaba muy transitada. Un buen lugar para confrontarlo sin que hubiera interrupciones indeseadas.
- Bien, ya sabes lo que hay que hacer. – dijo Ash, mirando por la ventana. – Yo lo esperaré allá, mientras en cuanto salga, tú lo provocas y haces que te persiga.
- ¿Pika, pikachu, Pikapi? – dijo Pikachu con una expresión entre "no me gusta esta idea tuya" y "¿seguro que esto va a funcionar?". Ash pareció interpretarlo de esa manera.
- Mira, a mí tampoco me gusta hacer esto, pero es por una buena causa. – le dijo Ash. – Además, hacemos esto por Misty, y la idea de hacerlo confesar fue tuya, ¿recuerdas?
Pikachu rodó los ojos, pero finalmente consintió. Para desearse suerte, Ash y él intercambiaron un choque de puños. Mientras Ash corría hacia la plaza para permanecer relativamente fuera de la vista, Pikachu se plantó a un ladito de la entrada del local, a la espera de que Chris saliera. El roedor no tenía idea de cómo se suponía que lo atrajera hacia donde estaba Ash, pero bueno, ante las dudas, haría como su entrenador: improvisar y esperar lo mejor.
Al cabo de cinco minutos o algo así, finalmente salió, y estaba hablando por teléfono. Sonaba a que estaba discutiendo muy acaloradamente con alguien, pero eso no tenía importancia. Era el momento de la verdad.
- No, no. Esas acciones se desplomarán, véndelas mientras estén a buen precio. Sí, de acuerdo, puedes hacer eso, nos vemos. – dijo pulsando el teléfono para concluir la llamada. Pikachu traqueteó electricidad en las mejillas para llamar su atención. – ¿Hmm? ¿Y tú qué me ves?
El roedor tuvo que resistirse al impulso de electrocutar a ese patán farsante allí mismo, pero tenía que llevarlo donde estaba Ash de alguna manera. Lo miró de pies a cabeza, pero en cuanto notó que todavía tenía el teléfono en mano… se le prendió la bombilla.
- ¡Pika!
- Oye, ¿qué…? ¡Argh!
Sin avisar Pikachu le saltó encima y le clavó los dientes en la mano que sostenía el teléfono, provocando que lo soltara. Apenas lo dejó caer y sin dar tiempo a que lo recogiera, Pikachu lo cogió con la boca y echó a correr a cuatro patas tan rápido como podía.
- ¡Oye! ¡Rata ladrona, regrésame eso!
Pikachu no se atrevió a mirar atrás, pero oír los pasos y los gritos de Chris indicaban que había mordido el anzuelo y ahora lo estaba correteando. Usó un Ataque Rápido para ganar algo de distancia y dar un pequeño salto a la escalera de la plaza, ganando algunos segundos adicionales cuando Chris tuvo que subir los escalones (ocho en total) de manera normal para no caerse. Sin perder tiempo, se dirigió hacia donde estaba Ash, y saltó a sus brazos para que este lo atrapara y le quitara el teléfono de la boca.
- Bueno, no me refería a que hicieras esto, pero funcionó. – dijo Ash. – Buen trabajo.
Había logrado descifrar como usar el programa de grabación de video, y lo había puesto a correr. Tenía su teléfono escondido en el bolsillo del chaleco con la cámara apenas asomando. Lo único que necesitaba era ponerse lo bastante cerca. Podía grabar hasta treinta minutos, aunque ocuparía gran parte de la memoria. Pero ya se preocuparía después de eso.
A los pocos segundos, Chris, que había perdido de vista a Pikachu durante ese lapso momentáneo, llegó hasta donde estaba parado Ash, y se sorprendió de verlo. Bueno, no era de extrañarse considerando que tenía su teléfono en la mano, y el Pikachu que estaba persiguiendo se había posado en su hombro.
- ¿Tú? ¿Qué haces aquí? ¿Y se puede saber por qué tu Pikachu me robó mi teléfono? – le preguntó con molestia.
- En mi defensa, solo le pedí que te trajera aquí. – replicó Ash despreocupadamente. Eso era cierto, él solo le dijo a Pikachu que atrajera su atención. El cómo, eso ya fue idea suya.
- Bueno, si no te molesta regresarme mi teléfono, ¿para qué querías que viniera? Si querías hablar conmigo, lo único que tenías que hacer era pedírmelo. – dijo Chris con un tono tan educado, que Ash inmediatamente supo que era actuado. Muy bien actuado, pero igualmente falso.
- Es que es un asunto algo personal. – dijo Ash. – Quería hacerte algunas preguntas.
Acto seguido, Ash deliberadamente le lanzó el teléfono antes de acercarse. Chris lo atrapó y después de guardarlo, cruzó los brazos con fastidio, seguro preguntándose por qué no se lo pasó directamente. Ash sin embargo, mantuvo una distancia prudente, para que no se percatara de la cámara que lo iba a grabar.
- Supe que antes de salir con Misty tuviste otras dos novias. – dijo el moreno como quien no quería la cosa. – ¿Te llevabas bien con ellas?
- No sé a qué viene al caso, pero… sí, obviamente. – respondió Chris despreocupadamente con una media sonrisa. Todavía no se imaginaba lo que le venía.
- Una de las cuales desapareció fuera de la vista pública después que terminaron, y otra que murió poco antes de que se casaran. – dijo Ash, haciendo especial énfasis en las palabras "desapareció" y "murió".
La sonrisa de Chris desapareció al instante, pero aun así mantuvo la cara relajada. Todavía no se descontrolaba, buena señal. Tenía que ir con cuidado para hacerlo hablar. La clave era no hacerlo enojar más de lo necesario.
- ¿Viniste solo a recordarme lo mal que terminaron mis antiguas relaciones? – le preguntó el peliazul. – Eso es un golpe bajo, Ketchum.
- Digamos que me preocupo por Misty. – replicó Ash. – No me gustaría que ella terminara de la misma forma, o algo peor.
- Claro, te preocupas por ella como su mejor amigo, ¿no? – dijo sarcásticamente Chris, acercándosele. – Oye, dime la verdad, ¿tienes algún problema? ¿O es que… estás sugiriendo que yo tuve algo que ver con lo que les pasó a Paige y a Darcy?
- Tú lo dijiste, no yo. – dijo Ash, luchando contra el impulso de mirar hacia el bolsillo para que no viera su teléfono.
- Pika… – Pikachu empezó a sisear enojado, y sus chispas disuadieron a Chris de invadir el espacio personal de Ash, por las dudas.
- No sé a lo que estés jugando, y tampoco me importa. No tengo por qué perder mi tiempo hablando contigo. Mi hermana me está esperando. – dijo dándose la vuelta.
- ¿Para hablar de nuevo de sus planes? – dijo Ash. – ¿De cómo van a apoderarse del Gimnasio Cerulean?
Al oír eso, Chris se detuvo en seco. Tardó unos cinco segundos en procesar las palabras, antes de darse la vuelta. Ash alcanzó a verle bajo la luz de los faroles de la plaza que el color de la cara se le había ido ligeramente. Al parecer había golpeado el nervio sensible.
- Los escuché hablando el otro día, en esa misma cafetería. – dijo Ash desafiante. – ¿Creo que tus palabras exactas fueron "dentro de un año podremos establecernos cómodamente" o algo así?
Ahora sí, el color de la cara de Chris terminó de irse. Sin embargo, rápidamente regresó, pues el shock de la revelación fue rápidamente reemplazado por una evidente ira. En ese momento Ash supo que no podía dar marcha atrás.
…
- Cielos, nunca más volveré a usar tacones. – dijo Misty, caminando con los susodichos tacones en la mano, pues los pies le estaban matando.
Se había sentido tan furiosa tras esa discusión con Ash que simplemente se puso a andar por la ciudad sin rumbo, y se olvidó por completo de lo que tenía que hacer. No supo cuánto tiempo duró en ello, pero tardó una hora en ubicarse, y otra más para llegar a donde se suponía que tenía que ir, cuando ya la agencia matrimonial había cerrado por ese día. Ni modo, tendría que regresar mañana.
- "Ash… ¿cómo pudiste hacer algo así?" – pensaba. – "Yo creí que éramos los mejores amigos. ¿Por qué no puedes estar feliz por mí?"
Todo eso era absurdo. El Chris que ella conocía, y el "Chris" que Ash decía haber escuchado en esa cafetería no podían de ninguna manera la misma persona. Lo que más le daba vueltas en la cabeza era que, para empezar, Ash no era ningún mentiroso, y si insistió tanto era porque, al menos, estaba firmemente convencido de que decía la verdad. Lo cual dejaba como única posibilidad haberse confundido de personas. Era la única explicación lógica.
Chris era un hombre maravilloso. Era un caballero, atento, inteligente, sensible y siempre la hacía sentirse querida y apreciada. Además de eso, era casi tan buen entrenador como Ash y un excelente compañero de batallas, aunque cuando peleaban en serio ella siempre era la ganadora. Pero eso nunca le importó: siempre dijo que le agradaba que fuese tan fuerte.
El hecho de que tuviese dinero era un plus, eso ella no lo negaba. ¿Qué mujer no se sentiría halagada de que le dieran regalos? Pero ella no era así de superficial, aún sin eso seguiría siendo el hombre perfecto. O tan cercano a la perfección como pudiera serlo.
- ¿Hmm? – dijo de repente al notar algo. Estaba recortando camino por la plaza, cuando vio que había dos personas paradas en el centro de esta frente a frente. Una de las cuales tenía un bulto amarillo sobre los hombros.
Siguiendo su intuición, entró por la plaza y se acercó entrecerrando los ojos. Alcanzó a reconocer que el bulto amarillo era, en efecto un Pikachu, y los mismos colores de la ropa de Ash. Movida por un presentimiento, echó a correr. Si estaba planeando pelearse con Chris, tenía que tomar el asunto por su propia mano. Y usando la fuerza, si fuese necesario.
- No te hagas el tonto conmigo. – dijo Ash. – Escuché perfectamente lo que decías. Que tú y tu hermana se establecerían en el Gimnasio Cerulean cómodamente.
- ¿Y si te dijera que mi hermana solo se mudará con nosotros cuando nos casemos? – preguntó Chris. – Eso es muy normal ya que pronto serán familia, ¿o no? Qué mal pensado eres.
Misty se detuvo en seco. Cuando hablaron de dónde iban a vivir, Chris nunca dijo nada sobre que él y su hermana se mudaran al gimnasio. De hecho, había insistido en comprar una casa cerca para los dos, para que su hermana y las de Misty no pudieran molestarlos y tener privacidad total como pareja.
- Puede que me equivoque, pero la forma en como hablabas, parecías más bien un retador que quería apoderarse del gimnasio para él. – dijo Ash. – En ese momento no le di importancia, porque no creí que Misty fuese a perder de ninguna manera. Pero también dijiste algo acerca de "derrotarla en su propio terreno".
- Pero qué tonterías. – dijo Chris, poniéndose la mano en la frente y negando con la cabeza. – Es solo una forma de hablar. No nos gusta discutir eso en público, así que es mi forma de decir que me he propuesto conquistarla, nada más.
Misty sintió que el corazón se le paraba. Para empezar, Chris no estaba negando que Ash lo había escuchado hablar esas cosas con su hermana. Eso comprobaba que al menos Ash no le había mentido respecto a eso, y que seguramente esa conversación que él decía haber escuchado sí había tenido lugar después de todo.
Pero debía ser solo una confusión, ¿verdad? Solo estaba malinterpretándolo todo.
- Mira, puedo ser impulsivo y a veces muy lento respecto al romance. – dijo Ash. – Pero se me hacía muy extraño que hablando con tu hermana, se refirieran a Misty como "la líder" y no por su nombre. Tú lo dijiste, ¿pronto serán familia, o no?
- Ja, pero todo mundo sabe quién es la líder del gimnasio en este pueblo, ¿o no? – replicó Chris con una indiferencia nada característica suya.
Misty en ese momento no aguantó más. Los tacones se le cayeron de las manos y aún descalza se echó a correr al árbol más cercano de ellos para ponerse detrás de él, y escuchar con más atención sin que ellos la vieran. Aunque por dentro una parte de sí misma le gritaba que no le iba a gustar lo que iba a escuchar, la otra parte le decía que tenía que escucharlo y ver hacia dónde iría todo.
- Tú y tu hermana estaban hablando de negocios, no lo niegues. – continuó hablando Ash. – Digas lo que digas, eso no suena a algo que alguien estaría hablando cuando está a punto de casarse. A menos, claro, que el matrimonio fuese un negocio para ti.
Chris no respondió, pero la reacción que Misty le vio lo dijo todo. Ash acababa de dar en el clavo. Se mantuvo tenso por un par de segundos pero no tardó en recuperar la compostura y sonreír de una manera bastante arrogante, como haciendo una mueca de "ya me descubrieron".
- Sabes, por todas las cosas que me dijo Misty sobre ti, parece que se le escapó decirme que eras un buen detective. – dijo cruzando los brazos. – No cualquiera podría haber hecho esos saltos.
- Oh, no soy detective, solo tengo un amigo con buenas conexiones. – dijo Ash sarcásticamente. – Pero ya que lo mencionas, ¿qué más te dijo Misty de mí?
- Ja, ¿qué me dijo? Más bien debería ser que no me dijo. Que eres un gran entrenador Pokémon, un chico amable y alegre, y el mejor amigo que tiene en el mundo. – dijo Chris. – También que eres impaciente, testarudo, tiendes a lanzarte de cabeza sin pensar en las consecuencias, pero en general no deja de repetirme la gran persona que eres. Tanto que realmente me aburre.
Misty gruñó internamente, apretando el tronco del árbol, y usando todas sus fuerzas para no abalanzarse sobre Chris en ese momento. Nunca se imaginó que guardara tanto resentimiento solo por eso. Era cierto, le hablaba de Ash con frecuencia, pero no por compararlos ni para que sintiera complejo alguno.
- En serio, ¿tienes idea de lo difícil que se me hizo conquistarla? – dijo Chris burlonamente. – Normalmente, las mujeres vuelan a mí cuando se los pido, pero la pobre estaba tan deprimida por tu rechazo que no me dejaba acercarme. Tuve que usar otra táctica para ganármela. Le conté sobre la tragedia de Darcy, de lo mucho que me dolió su muerte… y entonces ella gustosa me abrió su corazón.
En ese momento Misty ya no pudo seguir mirándolo más. Se puso de espaldas contra el árbol, sintiendo que el pecho se le oprimía, y empezando a respirar con dificultad. No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Ese era el verdadero Chris? ¿El hombre maravilloso que había conocido todo este tiempo no había sido más que una ilusión, una máscara?
- Si lo dices tan naturalmente, ¿asumo que no te duele en lo más mínimo la muerte de tu segunda novia? – preguntó Ash desafiante.
- No la celebro, pero no es mi culpa. – dijo Chris despreocupadamente. – Lo único que podía hacer era ofrecerle a su familia una jugosa compensación ya que se accidentó en MI auto, pero eso es todo.
- Entonces, ¿estás admitiendo que no te estás casando con Misty por amor? – preguntó Ash. – ¿Todo esto es una especie de negocio para ti?
Chris guardó silencio por un momento. Misty se imaginó que simplemente estaba meditando la respuesta.
- Ya que lo pones de esa manera, lo admitiré, sí. Tienes razón. Pero no puedes culparme. Mi padre es el presidente de una importante compañía, y él me crio para ser un hombre de negocios, después de todo.
- "Hombre de negocios…"
Misty hizo memoria de su primer encuentro con Chris. Se había definido a sí mismo como un "hombre de negocios", pero ella lo tomó en el contexto de ser alguien responsable y que planeaba muy bien su futuro. Otra de las cosas que le había gustado de él, que tenía muy claro a dónde quería llegar y lo que quería ser.
Y una cualidad que, por más que le doliera admitirlo, también compartía con Ash.
- ¿Pero por qué ir tan lejos? Por lo que Misty me ha dicho, has gastado mucho dinero en comprarle regalos, llevarla a lugares y todo eso. – preguntó Ash.
Misty también se preguntó por todo eso. Cierto era que Chris tenía dinero de sobra para dar y regalar, y siempre le quedaba para donar a caridad además del que gastaba en ella. Y estaba su ayuda con las remodelaciones en el gimnasio, él las financió después de todo. ¿Por qué gastar tanto en ella?
- Tonto, se llama equivalencia de intercambio. – dijo Chris socarronamente. – Para obtener algo muchas veces hay que sacrificar otra cosa. De eso se trata hacer una inversión en los negocios. El Gimnasio Cerulean se ha convertido en la fuente principal de economía de esta ciudad. Controlarlo significaría controlar la economía, y mi padre quiere que nuestra compañía se establezca aquí.
- Si querías el control del gimnasio, ¿por qué no ganarlo de la manera tradicional? – preguntó Ash, pese a que, a juzgar por el tono, ya conocía la respuesta.
- ¿Estás bromeando? No soy estúpido, amigo. Jamás podría ganarle el gimnasio a Misty en una batalla justa, ella es demasiado fuerte. – replicó Chris. – Y no tienes idea de lo que se siente eso, que tu novia te supere. ¿Sabes lo humillante que es?
Misty sintió otra puñalada en el pecho. A pesar de tener batallas de entrenamiento con Chris frecuentemente, y que cuando peleaban en serio ella siempre ganaba, él nunca dio muestras de estar molesto por eso.
- No importa lo bueno que seas en algo, siempre hay alguien mejor que tú allá afuera. – replicó Ash. – Esa es una lección de vida que he tenido que aprender por años.
- ¿Sí? Pues a mí mi padre me enseñó a ser el mejor en todo lo que hago. – dijo Chris con arrogancia. – Por eso no puedo permitir que ella me opaque de ese modo, así sea mi prometida.
Misty no podía verlo, pero sí podía oír que Chris casi estaba escupiendo las palabras. Jamás se lo había imaginado; ella y Chris tenían batallas de entrenamiento con frecuencia, pero aunque ella casi siempre le ganaba, él lo aceptaba con dignidad y reconocía sus habilidades. ¿En serio había guardado ese resentimiento solo porque ella era mejor que él?
- Esto… esto no puede estar sucediendo. – susurró. Pero lo peor, pronto se dio cuenta, estaba por venir.
- Lo reconozco, es una entrenadora muy fuerte, especialmente con ese Mega Gyarados suyo. En una batalla total a su máximo no hay forma de que pueda ganarle. Por eso es que necesitaba otro enfoque, otra forma de derrotarla en su propio terreno.
»Verás, para lo fuerte que es por fuera, Misty es una chica realmente ingenua. Cuando la conocí, estaba totalmente despechada porque su mejor amigo, alguien de quién estuvo enamorada toda su vida, le rompió el corazón al rechazar sus sentimientos. Yo le ofrecí confort, ayudarle a sanar esa herida, y ella me abrió su corazón. Puedo ser realmente encantador cuando quiero serlo, ¿sabes?
- No puedo creerlo, ¿te aprovechaste de Misty cuando estaba vulnerable? Y yo que creía que no podías caer más bajo. – dijo Ash, ya poniéndose furioso.
- Oye, no intentes parecer mejor que yo. – dijo Chris. – Admito que Misty es una chica atractiva, y que tiene muchas cualidades. Hay que ser un idiota para no ver que es un buen partido, hasta yo me doy cuenta de eso. ¿Pero tú? Ja, si la conoces desde que eran niños y no te atreviste a dar ese paso, ¿qué clase de amigo eres para ella?
Ash no le respondió, y en ese momento cayó el silencio entre ambos. Por un presentimiento, decidió finalmente asomarse a ver, y vio como Chris se sacaba algo del bolsillo para mostrárselo a Ash. No pudo verlo bien por estar contra la luz, pero lo siguiente que dijo era todo lo que necesitaba saber.
- Mira esto. – dijo Chris. – ¿Me creerás que me regaló esta baratija cuando le propuse matrimonio?
Acto seguido, dejó caer el objeto y lo pisoteó un par de veces, para luego patearlo hacia donde estaba Ash. Este se agachó para recogerlo y se quedó viéndolo unos segundos antes de apretar la mano con la que lo sujetaba.
- Deberías sentirte honrado, no a cualquiera Misty le hace una mini-versión suya. – dijo Ash. – Siempre fue buena en eso. ¿Cómo puedes pisotear sus sentimientos de ese modo?
- Por favor, ¿qué cree que tengo, diez años? Es patético.
En ese momento Misty no pudo más. Se apoyó contra el tronco y se dejó deslizar hasta quedar sentada. Sentía que se derrumbaba pedazo a pedazo por dentro, como si le arrancaran un trozo del alma.
- Oye, ¿cómo puedes jugar así con Misty? – dijo Ash. – Ella es una chica increíble, hermosa, aventurera, leal, cariñosa… y la mejor amiga que alguien pudiera desear. No se merece que le hagas esto.
- ¿Y qué vas a hacer al respecto? ¿Vas a decirle todo lo que hemos hablado ahora? Ella nunca te creerá, es mi palabra contra la tuya.
Misty se sujetó la cabeza entre las manos. En retrospectiva, aunque Ash no fuese el chico más inteligente o perceptivo para algunas cosas, siempre se guiaba por su corazón y hacía lo que este le dijera que fuese lo correcto. Más importante aún, aunque la hubiera lastimado (porque sí, lo hizo), jamás lo había hecho de manera intencional. Fuera de burlas ocasionales inofensivas entre amigos, Ash nunca le hizo daño a nadie a propósito, y especialmente no a ella.
Y para darle crédito, siempre había tenido buenos instintos cuando se trataba de cosas importantes. Aunque no tuviese todo el contexto, sus corazonadas casi siempre resultaban acertadas, como ahora.
- En algo tienes razón. – dijo Ash. – Misty tal vez no me crea después de que le rompí el corazón. Fui un pésimo mejor amigo al rechazar sus sentimientos, y quizás nunca entendí el daño que le hice. Pero por lo mismo es que quiero asegurarme de que ella sea feliz. Y si eso significa que me odie el resto de mi vida por lo que estoy a punto de hacer… que así sea.
Misty en ese momento ya no podía contenerse más. Lo único que la detuvo de romper a llorar fue que en ese preciso instante oyó que Ash echaba a correr y gritaba con furia, y apenas alcanzó a ver cuándo finalmente le conectaba un puñetazo a Chris en toda la cara.
…
El puñetazo derribó al prometido de Misty al instante. Ash casi lamentaba no usar guantes con nudillos para golpearlo más fuerte, pero en aquel momento no los necesitaba. Lo único que sabía era que quería causarle todo el dolor posible por jugar de esa manera con los sentimientos de Misty.
No lo dejó levantarse, sino que se abalanzó encima de él, forzando a Pikachu a saltar fuera de su hombro y observar la confrontación desde lejos, pero preparado en caso de que su entrenador necesitara ayuda. Mientras Ash golpeaba furiosamente, Chris intentaba cubrirse, y en cuanto finalmente tuvo un breve respiro, agarró al moreno de las mangas y de un empujón con una patada al estómago se lo quitó de encima.
- Uff… idiota. Cuando sepa que me agrediste, Misty estará tan molesta…
- No te atrevas a decir su nombre. – le dijo Ash con odio.
- Oh, qué tierno. El noble Ash Ketchum quiere defender el honor de su amiga. – se burló Chris. – En serio, ¿qué ganas con esto? Por más que me golpees, Misty no va a voltear hacia ti.
- Eso no me importa. – dijo Ash, volviendo a levantar el puño. – Igual golpeándote me sentiré mejor.
Ash volvió a lanzarse a la carga, pero al esperarlo esta vez, Chris pudo defenderse. En cuanto vio una abertura le mandó un puñetazo al estómago para sacarle el aire, y en cuanto se agachó por el efecto, lo agarró por el cuello tratando de asfixiarlo.
- ¿Estás enamorado de ella, verdad? – susurró Chris.
- Ugh… – replicaba Ash con la voz ahogada.
- Tranquilo, solo haré que te desma… ¡AAAHHH!
Chris se vio forzado a soltar a Ash cuando este le mordió el brazo, e inmediatamente le dio un codazo en el estómago, en venganza por el puñetazo. De inmediato se volteó para agarrarlo de la cabeza y le estampó la cara en la rodilla antes de dejarlo caer.
- Maldito, ¡me rompiste la nariz! – exclamó.
- ¡Y no es lo único que te voy a romper! – replicó Ash con odio.
Chris se puso de pie y los dos se abalanzaron uno contra el otro, empezando a forcejear con los brazos. Ash logró dominarlo, empujándolo de nuevo contra el suelo, y estuvo a punto de pisarlo en el estómago cuando este se rodó hacia un lado. Cuando trató de perseguirlo, Chris le metió la pierna para enredarlo y que se tropezara, y en cuanto cayó se le fue encima para torcerle el brazo detrás de la espalda.
- Ahora sí ya me hiciste enfu–¡GAAAAAAAHH!
Chris no acabó la frase ya que Pikachu le saltó y le mordió la mano, obligándolo a soltar a Ash, que se quedó aturdido por un momento sujetándose el brazo. Esta vez el roedor clavó los dientes con muchísima más fuerza y usó sus patas delanteras para agarrársele de la muñeca, rehusándose a dejarla ir.
- ¡Maldita rata con hepatitis, suéltame! – gritó Chris, agitando el brazo y tratando de sacudírselo. – ¡Que me sueltes, o te voy a—AAAAARRRGHH!
Pikachu le cortó la amenaza usando un choque de electricidad. De alguna manera este logró soportarlo y cuando cesó la descarga, lo agarró de la cola para sacárselo y lo pateó hacia donde estaba su entrenador, cuyo brazo apenas ahora estaba dejando de doler.
- ¡Pikachu! – gritó el entrenador, yendo a ver a su amigo. Este se puso de pie de un solo salto como si nada, y miró furioso a Chris. – ¿Estás bien?
- Pika. ¿Pikapi? – preguntó a su vez Pikachu.
- Descuida, esto no es nada. – dijo Ash, girando el brazo para probar su punto.
- Eso fue sucio. – dijo Chris, echando chispas y con la ropa algo quemada por el ataque eléctrico. – Usar a tu rata eléctrica en vez de pelear como hombre.
- Él me ayudó por voluntad propia, no porque yo se lo pidiera. – señaló Ash. Aunque eso no quitaba que le estaba agradecido por ello.
- Da igual. Cuando Misty sepa de esto se pondrá muy, pero muy furiosa. – se burló el peliazul. Ash se puso de pie y ya parecía listo para lanzarse de nuevo y rematarlo, pero antes de hacerlo, una figura femenina se interpuso entre los dos, abriendo los brazos.
- ¡ALTO!
Ash detuvo su carrera justo a tiempo, evitando chocar contra la recién llegada. Quién más si no, por supuesto que era ella.
- ¿Misty? – exclamó Chris al verla. Ash alcanzó a ver que este se ponía pálido por un momento, pero inmediatamente sonrió. – Gracias a Arceus que llegaste. Mira lo que me hizo tu querido amigo, me atacó sin…
- No digas nada. – interrumpió ella secamente. – Sé perfectamente lo que Ash te hizo. Yo me encargaré a partir de ahora.
Ash apretó los dientes, mientras Chris sonreía con arrogancia. ¿Todavía seguía sin creerle? Bueno, por fortuna ahora sí tenía las pruebas en su bolsillo, solamente tenía que mostrárselas. Una grabación en alta definición tendría que bastar para convencerla.
Sin embargo, se llevaría una sorpresa de ver que eso no iba a ser necesario.
- Misty, ¿qué estás haciendo? – preguntó Chris cuando la pelirroja empezó a caminar hacia él. Ash no vio lo que pasaba, pero de pronto su expresión cambió y retrocedió ligeramente. – Ese es…
- Te devuelvo tu anillo. – escuchó decir a Misty. – Ya no lo voy a necesitar.
- Misty, ¿de qué hablas? ¿Estás rompiendo nuestro compromiso?
- Lo vi todo, o por lo menos casi todo. No puedo creer que diga esto, pero… Ash tenía razón sobre ti.
- ¿De qué estás…? – Otra vez, la cara de Chris perdió todo su color, pero en esta ocasión no lo recuperó. – No… no me digas que…
- Lo escuché todo. – declaró secamente la chica. – Mentiroso, farsante… ¿cómo pudiste engañarme de ese modo?
- Misty, mi sirenita, esto no es lo que parece. Todo tiene una…
Lo siguiente que Ash supo fue que Misty levantó la mano y le propinó una fuerte bofetada a Chris en toda la cara, sin siquiera moverse de su lugar. El chico de pelo azul perdió el equilibrio, y Ash alcanzó a ver que se sujetaba la mandíbula.
- ¡Auch! Eso hasta a mí me dolió. – murmuró Ash dando un respingo. Sabía lo aterradora que podía ser Misty cuando se ponía furiosa, pero estaba acostumbrado a verla explotando y gritando. Verla así, estoica y fría… era mucho más escalofriante. No parecía que fuese ella.
- ¡¿Qué diablos, por qué hiciste eso?! – exclamó Chris.
- Eso fue por patear a Pikachu… – dijo Misty en voz baja antes de agarrarlo del cuello y atraerlo hacia su cara. – Te mereces mucho más que eso, pero ya no soporto ver tu rostro ni un minuto más. Puedes quedarte también con todos tus regalos; te los enviaré por correo en cuanto pueda.
- Misty… – intentó otra vez defenderse. Cada vez era más patético.
- Desaparece de mi vista. No quiero que vuelvas a aparecerte en mi gimnasio, ni en mi ciudad, ni en todo Kanto si es posible. Tu compañía puede irse despidiendo de su sucursal en Cerulean, porque mientras yo esté aquí, ninguno de ustedes volverá a poner un pie.
- Yo que tú le haría caso. – intervino Ash. – Créeme, si no te vas ahora, vas a desear que su Gyarados te coma vivo para no sufrir lo que te espera. Oh, y otra cosa. – Ash extrajo su teléfono del bolsillo de su chaqueta. – Por si las dudas, toda nuestra agradable charla quedó guardada aquí para la posteridad.
Pulsando el botón proyectó la pantalla holográfica, reproduciendo el video. Lo adelantó hasta la parte donde dijo "Es mi palabra contra la tuya", repitiéndolo una y otra y otra vez con el volumen al máximo.
- Ahora, solo tengo que guardarlo y… ¡ups! Creo que por accidente pulsé el botón de enviarlo a mi blog. Qué tonto, eso me saco por no leer las instrucciones de este aparato. – dijo mientras apagaba la pantalla. – Pero bueno, es solo cuestión de tiempo antes que ese video se esparza por toda la red.
El peliazul retrocedió, dándose cuenta de todo lo que implicaba lo sucedido. Su engaño se había derrumbado por completo, y encima la evidencia ahora había sido enviada a internet irrevocablemente.
Hizo una mueca de fastidio, pero finalmente captó el mensaje y decidió dar prioridad a su integridad física. No tuvo más remedio que irse con la mano en la cara para frenar el sangrado de la nariz, y se fue más rápido que un Rattata con el rabo entre las patas y perseguido por un Fearow para comérselo.
Una vez que Chris se perdió de vista, Ash finalmente sintió que podía acercarse, pero aun así mantuvo distancia segura para evitar invadir el espacio de Misty. La pelirroja permaneció estática, todavía dándole la espalda, y él no sabía qué hacer o decir en aquel momento. Aun así, no necesitaba ver su rostro para imaginarse la expresión que debía tener en aquel momento.
- ¿Qué esperas para decirlo? – preguntó de repente Misty, sacándolo de sus pensamientos.
- ¿Decir qué? – le dijo él, aunque sabía a lo que se refería.
- Vamos, dilo de una vez. – insistió ella. – Di "te lo dije", di que tú tenías razón y yo me equivoqué. ¿Qué esperas?
En otros tiempos muy lejanos, y en circunstancias menos serias, Ash hubiese estado más que feliz de hacer caso a esa petición; de hecho, no tendrían ni que haberle pedido nada. Le habría encantado regodearse por tener razón a costa de que Misty se equivocara y restregárselo en la cara.
Pero no eran esos tiempos ni esas circunstancias. No podía de ninguna manera sentirse feliz por tener que decir esas palabras. Así, decidió recurrir a su otra táctica: llevarle a Misty la contraria y no decir absolutamente nada.
- ¡Dilo de una vez! – Misty finalmente se volteó, y Ash pudo verle su expresión. Claramente estaba intentando enmascarar su dolor detrás de la rabia, aunque ya tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Ash suspiró con resignación.
- Está bien. Te lo dije. Te advertí que Chris tenía malas intenciones contigo. ¿Feliz? – le dijo él.
- ¿Tú qué crees? – le dijo ella, con las lágrimas chorreándole ya por las mejillas y sin molestarte en tratar de pararlas. – Tú eres el que debería estar feliz. ¿Por qué no lo celebras?
- ¿Por qué iba a hacerlo? – replicó él con seriedad. – ¿Crees que me voy a alegrar porque alguien jugó con tus sentimientos de esa manera?
Misty apretó los dientes y los puños, y sin más se echó a correr hacia Ash. El muchacho supo lo que le venía y no intentó escapar: si ella quería desahogar su frustración y su dolor en él, que así fuera. Era lo menos que podía ofrecerle en ese momento.
- ¡Tonto, tonto, tonto! – empezó a gritar golpeándolo en el pecho con sus puños. Los primeros sí le dolieron un poco, pero no se quejó, y poco a poco fueron bajando de intensidad, hasta que la chica finalmente no pudo más y se aferró a su camiseta, hundiendo la cabeza en su pecho, y gradualmente sus gritos se volvieron poco más que un débil susurro. – Tonto…
- Ya te lo dije antes, Misty. – dijo Ash, pasándole una mano alrededor de la cintura y la otra por su cabello, acercándola a él. Al mismo tiempo, Pikachu también se les unió en el abrazo. – Lo último que quiero en esta vida es que alguien te lastime, de cualquier manera. Lo creas o no, también me duele verte sufrir.
Misty no dijo nada más, simplemente se soltó a llorar como nunca antes lo había hecho. El desastre de lágrimas y sollozos que era ahora por fuera no podía compararse con lo que era por dentro, pues nunca en toda su vida había tenido tantas emociones revueltas. Odio y furia contra Chris por haberla engañado, vergüenza de sí misma por haberlo permitido, y el mayor remordimiento que tuvo en toda su vida por no creerle a Ash, su mejor amigo durante tantos años y que, con todos sus defectos, siempre había demostrado preocuparse por ella, independientemente de lo que ella pensara de él.
- Perdóname… – dijo entre sollozos. – Perdóname por… por no haberte creído…
- Ya, ya. – dijo Ash. – Sé que eres una chica fuerte, pero por dentro eres muy sensible. Déjalo salir todo.
Su voz estaba demasiado quebrada como para decirlo de dientes para afuera, pero en ese momento se sentía muy agradecida con Ash por estar allí con ella, por soportar todo lo que le dijo e incluso salir de frente a defender su honor. Un verdadero amigo, incluso aunque ella no se lo mereciera después de cómo lo trató.
- Vamos. – dijo él, apartándola suavemente. – Te acompañaremos de regreso al gimnasio.
Sollozando, Misty asintió y murmuró un "gracias", antes de empezar a caminar. De pronto el suelo de la calle se sintió mucho más frío, y fue entonces que se percató de lo tarde que era. Ash alcanzó a ver los tacones que ella había dejado caer antes, y los recogió para entregárselos a la chica.
Andar con ellos todo el camino de regreso a casa ya no iba a ser ni de cerca tan molesto como ella creía. Después de que le rompieran el corazón de ese modo, eso no era nada.
A la mañana siguiente…
Aquella noche, Misty no estaba de humor para nada ni para nadie. No quiso hablar con sus hermanas, sino que apenas llegó al Gimnasio, fue directo a encerrarse en su habitación y pidió que la dejaran sola. Si Ash se quedaba lo suficiente para contarles lo que pasó, tanto mejor para ella; así se ahorraría tener que revivirlo.
Al despertarse y verse al espejo, sus ojos todavía estaban rojos e hinchados. No era de extrañarse; prácticamente había llorado hasta quedarse dormida, y en realidad no sentía que hubiera tenido más de unas cuatro o cinco horas de sueño.
Se lavó la cara lo mejor que pudo, sintiéndose tentada a poner el aviso de cerrado para ahuyentar a los retadores afuera de la entrada, pero no podía hacer eso. Corazón roto o no, tenía que cumplir con su deber de líder. Nunca había dejado que sus problemas personales interfirieran con su trabajo, y no empezaría ahora.
- Ah, buenos días, Misty. – la recibió Daisy apenas abrió la puerta. – Siento molestarte tan temprano, pero… ¿me ayudas con un "pequeñísimo" problema?
- Más vale que sea importante. – masculló la pelirroja, y empezó a caminar detrás de su hermana mayor.
Al llegar a la sala, vio cual era el "problema", si se le podría llamar así. Ash yacía tendido tal cual largo era en el sofá, sujetando con un brazo sujetando a Pikachu hecho un ovillo encima de su estómago, y el otro brazo colgando afuera. Tenía la cabeza apoyada en uno de los pasamanos y los pies colgaban fuera del otro. Pero a pesar de la posición, ambos tenían una expresión de dormir muy plácidamente.
- No quiso irse. – explicó Daisy. – Dijo que no se marcharía hasta asegurarse de que tú estés bien.
Misty miró a su hermana, y luego al durmiente Ash. La pelirroja suspiró; el hecho de saber que todavía se preocupara por ella hasta ese punto la hizo sentirse a partes iguales dolida y enternecida. Sin embargo, la parte enternecida le ganó al dolor, y se permitió sonreír, mientras se le acercaba y se agachaba para despertarlo.
- Ash… Ash, despierta. – dijo tocándole las mejillas con el dedo.
- Hmm… – Los párpados de Ash empezaron a temblar, y el chico gruñó con algo de pereza. – Cinco minutos más, mamá…
- No estás en tu casa, dormilón. – dijo, eligiendo ahora optar por pellizcarle la mejilla. El chico gruñó otra vez y abrió lentamente los ojos.
- Ah… ay, ya, ya está bien. – dijo él, apartándole la mano suavemente mientras se sentaba, despertando también a Pikachu. – Buenos días.
En otras circunstancias, Misty le habría respondido con un "¿qué tienen de buenos?", pero ya había usado toda su ira en contra de Chris el día anterior. Aunque viendo el lado positivo, eso quería decir que podría hablar con Ash normalmente y sin riesgo de que le diera uno de sus arranques. Sin decir nada, se sentó al lado de él en el sofá, y lo miró fijamente a los ojos. A su vez, Daisy tomó ese gesto como su señal para abandonar la sala.
- No había necesidad de que te quedaras. – dijo Misty, intentando no sonar ingrata. – Aun así… gracias, aprecio que lo hayas hecho.
- No podía irme así. – dijo él. – ¿Te sientes mejor ahora?
Misty habría querido decir "sí", pero no tenía sentido mentirle ni a él ni a sí misma. Simplemente suspiró antes de responderle. – Ya lo estaré. Con el tiempo.
- Yo… de verdad lo siento. – le dijo Ash, sorprendiéndola. Misty lo miró extrañada.
- ¿Por qué? Tú no fuiste el que…
- No, quise decir que siento que él te haya roto el corazón. – dijo Ash. – Detesto admitirlo, pero, de verdad te veías feliz cuando estabas con él. Y yo tuve que llegar y arruinarlo.
- Tú no arruinaste nada. – señaló Misty. – Tú solo querías protegerme. Debí saberlo; todo con Chris era demasiado perfecto para ser verdad. Debí haberte escuchado.
- Oye, no te culpo. – dijo Ash. – Podría haber elegido mejores palabras o algo, y también perdí el control. Si llegara a decirme algo de esa manera yo tampoco me creería.
- Eso es otra cosa. – dijo Misty. – Nunca me dijiste de dónde sacaste esos trapos sucios que Chris tenía ocultos.
Ash se rio ligeramente y le explicó cómo había encontrado los artículos sobre las dos exnovias de Chris en internet, y por una corazonada le preguntó a Brock acerca de ellas. Misty dio un respingo de pensar que Brock todavía tuviese esa base de datos sobre mujeres aunque ya no la utilizara, si bien agradeció solo por esa vez que así fuera. Luego salió el detalle: cómo la compañía Northern Lights estuvo involucrada sospechosamente en ambos incidentes.
- Pues vaya. – dijo la pelirroja, cruzándose de brazos. – Si hubieras empezado por ahí, nos habríamos ahorrado muchos quebraderos de cabeza. O por lo menos, te habría dado el beneficio de la duda.
- En ese momento no podía pensar con claridad. – se defendió Ash. – Me descontrolé porque… bueno, porque me aterraba pensar que él quería hacerte daño.
Misty lo miró fijamente a los ojos. Entre los rasgos físicos que más le gustaban de Ash estaba su mirada: siempre irradiando determinación, alegría y compasión. Verla llena de melancolía y preocupación definitivamente no iba con él, así fuera por el bien de ella. No le gustaba nada que Ash estuviera sufriendo por su culpa.
- Pero hay otra cosa por la que quería disculparme. – dijo Ash. – La última vez, cuando yo te rompí el corazón…
- Ash, eso ya es agua pasada. – lo interrumpió ella. – No quiero que te atormentes más por lo que pasó entre nosotros. Ya me siento bastante mal por no creerte con lo de Chris.
- No, déjame terminar. – dijo Ash levantando la mano. – En ese momento, no te dije todas mis razones para mi decisión. Y creo que tienes derecho a saberlas.
Misty levantó las cejas, sorprendida. ¿Así que Ash tenía más razones para no haber perseguido una relación con ella? Esto iba a ser interesante.
- A decir verdad, después de un tiempo ya sospechaba que estabas enamorada de mí. – dijo Ash. – Y tú también me gustabas un poco, aunque yo no quisiera admitirlo.
- Oh, eso es nuevo para mí. – dijo irónicamente la pelirroja, dándole una mirada acusadora. – Pero, ¿sólo un poco?
- Pikapi… – dijo Pikachu, como incitándolo a confesar. Ash se enfurruñó ligeramente, pero siendo los dos contra él solo, rápidamente se derrumbó.
- Está bien, lo admitiré, me gustabas mucho, ¿satisfecha? – dijo él, y Misty soltó una risita de triunfo y satisfacción. Ya empezaba a sentir que le mejoraba el humor. Sin embargo, rápidamente se puso seria otra vez, centrándose en el asunto más importante.
- Pero si era así, ¿por qué nunca me dijiste nada? – le preguntó.
- A eso voy, no me apresures. – replicó él. – Como estaba diciendo, como con el tiempo llegamos a ser los mejores amigos, aun con nuestras peleas, nuestra relación me hacía feliz. Tenía miedo que las cosas cambiaran si intentaba buscar algo más contigo. Ya sabes que yo nunca fui el sujeto más romántico del mundo, y no sabía si podía serlo. Y además…
- ¿Además qué? – preguntó Misty.
- Además… creo que simplemente las cosas eran más fáciles siendo solo amigos. – confesó. – Por eso nunca me atreví a ir más allá, ni contigo ni con nadie más.
- ¿Oh? – Misty ensanchó los ojos. Eso no se lo había imaginado. ¿Ash Ketchum, el chico con más determinación del mundo, tomando el camino fácil en algo? – Eso definitivamente no suena al Ash que yo conozco. A ti siempre te ha gustado tomar el camino difícil para mejorar.
- Esto es diferente. – dijo Ash seriamente. – Si es algo que me afecta solo a mí, bien. No temo fallar porque sé que puedo volver a levantarme e intentarlo de nuevo. Pero estamos hablando de algo que involucra a otra persona. Fracasar significaría arrastrar a esa otra persona conmigo, y eso no lo puedo hacer… menos tratándose de ti.
Misty quiso regañarlo por pensar de ese modo, pero no pudo hacerlo. Ash era despistado con muchas cosas, y en su afán de querer anteponer los sentimientos de ella, cometió el error de ignorarlos totalmente. Y aunque bien intencionada, su decisión no les hizo otra cosa que daño a ambos.
De nuevo, eso explicaba otras cosas, como el por qué no intentó perseguir una relación con alguna otra chica. Si no quiso, como él decía, "arrastrarla" a ella a una relación fallida, tampoco lo haría con nadie más, ni siquiera por buscar consuelo. Él no era ese tipo de persona.
- Tal vez debiste darte una oportunidad. – sugirió Misty. – No estuvo bien que te guardaras eso todo este tiempo.
- Qué curioso, Serena me dijo algo similar. – dijo Ash. – Pero no es tan fácil cuando te enamoras de alguien por tanto tiempo. Tú debes saberlo, ¿o no?
- … eso no puedo discutirlo. – admitió. Después de todo estuvo tanto tiempo enamorada de Ash, que se le hizo muy difícil perseguir una relación con otra persona, incluso después que él la rechazó abiertamente. – Pero si sentías lo mismo que yo, ¿por qué nunca me lo dijiste?
- La verdad no lo sé. – dijo Ash. – Tal vez… nunca creí que pudiera hacerte feliz. No creí ser lo bastante bueno para tener una relación contigo.
Misty casi se sintió con ganas de estrujarlo por semejante comentario. ¿Ash Ketchum, inseguro de sí mismo? Eso jamás lo habría visto venir. Pero visto desde otro punto de vista, se dio cuenta que no era tan descabellado. Otra vez intentaba poner los sentimientos de ella por delante, pero fallando en considerarlos realmente.
Estaba más preocupado por lo que PODÍA pensar ella, que en realmente tomarse el tiempo de averiguarlo. Si él le hubiera dicho algo, ella habría estado más que dispuesta a tomar el riesgo, y habría valido la pena.
- Y bien… ¿qué hacemos ahora? – preguntó Misty. – Es obvio que no podemos seguir como si nada hubiera pasado. Dime la verdad, Ash… ¿todavía sientes eso por mí?
Ash no le respondió de inmediato, pero la mirada en sus ojos le dijo todo a la pelirroja. O eso creyó, hasta que él suspiró y abrió la boca.
- Aunque así fuera, creo que este no sería el mejor momento. – dijo Ash. – Acabas de descubrir que tu prometido solo estaba contigo por tu gimnasio. Ese no sería el tipo de apoyo que necesitas. Y no quiero imaginarme haciendo lo mismo que Chris hizo… aprovecharme de ti cuando estés vulnerable.
Misty bajó la mirada, sintiéndose algo decepcionada. Sin embargo, podía entender lo que estaba diciendo, y eso solo le hizo apreciarlo todavía más. Una herida como esa tardaría mucho tiempo en sanar. ¿Quién habría dicho que Ash era tan receptivo con los sentimientos? De pronto estaba viendo cosas en él que nunca antes se había imaginado. Cosas pequeñas, sutiles, pero estaban allí, y jamás se las había imaginado.
- En ese caso, ¿nos damos algo de tiempo? – preguntó Misty. – Concuerdo en que en el área del romance ahora sí necesito mi espacio, pero… también necesitaré a mi mejor amigo.
- Eso siempre lo tendrás. – sonrió Ash extendiéndole la mano.
Misty tuvo que frenar el impulso de rodar los ojos. Un abrazo, o incluso una promesa con el dedo meñique habrían sido quizás más apropiados. ¿Siempre tenía que estropear los momentos así?
De nuevo, se trataba de Ash, y quizás esa era su manera de hacer notar que no quería presionar las cosas demasiado entre los dos. Era imposible no apreciarlo por eso. Pero de todos modos…
- No seamos infantiles. – le dijo ella severamente, para luego abrir los brazos. – Sé que ya me lo diste antes, pero… otro abrazo estaría bien. Creo que lo necesito.
Ash se rio por lo bajo, pero finalmente accedió. Era extraño estar así; cuando eran niños nunca fueron dados a ese tipo de muestras de afecto, y de algún modo se sentía como si volviera a ser esa niña de diez años enojada por su bicicleta achicharrada, y él fuese ese muchacho desordenado que ella pescó del río por accidente.
- "Qué cálido…" – pensó la chica. No sabía si era la calidez de los brazos de Ash, la de su corazón, o tal vez un poco de ambas cosas. En ese momento se sentía segura con él, y eso era todo lo que importaba.
Misty sabía que las cosas entre ambos iban a cambiar y que su relación, fuese de amigos o (si eventualmente llegaba a serlo) algo más, ya nunca más podría ser igual. Pero eso no necesariamente era algo malo.
Su relación con Chris podría haber terminado mal, pero eso no era el fin del mundo. Mientras Ash estuviese allí, fuese como su mejor amigo o lo que fuera, no tenía por qué afrontar eso sola.
Esta historia continuará…
Notas del autor:
Y aquí estamos de nuevo. Con esta parte concluyo lo que podríamos llamar la "parte principal" de esta historia. Como dije en la anterior, Suki90 me echó la mano con la conversación entre Ash y Misty en la escena inicial. Modifiqué algunos diálogos y detallitos, pero mantuve la mayor parte. Gracias de nuevo por eso, me ayudó mucho a acelerarla.
Creo que ya todos verían venir la conclusión, independientemente de si hubieran visto el episodio de Dekaranger en el cual me basé o no. Como trivia, el villano en dicho episodio de hecho era muchísimo peor que como representé a Chris: era un alienígena que adoptaba forma humana para seducir mujeres y luego asesinarlas (literalmente) devorando sus corazones una vez que estas se los abrían. Terminé suavizándolo bastante, aunque no quita que sea realmente despreciable.
La última parte será un epílogo más o menos distante (casi dos años después) que servirá para dar resolución a los cabos sueltos que quedan, específicamente, el cierre definitivo de su relación con Chris (la estocada final para vengarse de él, si se quiere), y por supuesto, cómo terminarán las cosas entre ella y Ash. Ya sé que en la mayoría de este tipo de historias tienden a juntarse apenas rompe con el otro, pero seamos realistas: las relaciones que empiezan así están condenadas a fracasar. Ese tipo de dolor dificulta mucho tanto el dar como recibir amor, por muy sincero que este sea.
Con esto, me despido por ahora. Gracias por los reviews a Suki90, Shadechu Nightray (a ambas también por las críticas, dolieron un poco pero eran necesarias), Juan, soldado dragon, dragon titanico y Tyler Bucket. Estaré posteando la conclusión alrededor del miércoles, así que atentos hasta entonces. ¡Nos veremos!
