NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.
¡Hola a todos!
Bueno, tuve un ligero retraso... pero es que quería hacer una buena escena de la pelea. No quería poner algo así como "y estos dispararon desde aquí y luego tal barco se hundió y ganaron estos". Supuse que eso no iba para nada con el tipo de historia que había planteado, además quería practicar mi redacción para escenas de tipo acción. Espero haber conseguido un buen resultado.
KatnissSakura: Sip, Morgana está loca. Estoy buscando un buen desenlace para ese personaje, en cierta forma me dan ganas de escribir sobre ella XD Me alegra que el hiccstrid haya salido bien c:
Amai do: Tu comentario inspiró una de las escenas, supongo que tu sabrás cuál es c;
Forever MK NH: jajaja, algo así XD
Hinaru16241: No te puedo responder el comentario porque sería darte un spoiler de todo el capítulo, pero espero lo disfrutes =D
Vyreco: Precisamente yo quería que odiaran a Morgana, así que en ese sentido puedo decir "misión cumplida" jeje.
Guest: Curiosamente, Cedric no fue un personaje que intentara desarrollar, mientras la historia tomaba forma simplemente se dio a notar y no lo ignoré, ahora gracias a tu comentario me doy cuenta que debo darle más forma a ese arco para cerrarlo de la mejor manera posible. Lo que respecta a los demás personajes, principalmente Hiccup y Astrid, la mayor parte de la exploración ha quedado hecha, ahora queda como "afianzar" los cambios que han tenido.
Jeinesz06: ¿Sabes? yo ya tenía una imagen en mi mente de cómo desarrollar la pelea, pero después de ver tu descripción (muy buena por cierto) dije "algo de esto tengo que meter" y cambié completamente el desarrollo de la batalla XD no es exactamente igual a como me la describiste, pero cuando la leas verás que sí me inspiré mucho en tus recomendaciones ¡Me encantó esa música! adoro cuando me mandas esas sugerencias, me ayudan bastante a complementar la historia. En fin, gracias infinitas por tu ayuda y apoyo, ojalá te guste el resultado c;
RoxFiedler: Realmente me encanta cuando leo comentarios tan halagadores como los tuyos ^^ Tienes razón, escribo los fics por pasatiempo y diversión, pero siguiendo tu consejo, la verdad es que sí tengo unos proyectos independientes que algún día publicaré (no digo ni cuándo ni dónde porque me falta pulirlos mucho) pero gracias a mi experiencia aquí en FanFiction me he animado a escribir de manera más formal c: En lo que respecta a la historia, tomé en cuenta varias de tus recomendaciones (seguro las notarás) y espero haber hecho un buen desarrollo de la pelea... ¿sabes? es el tipo de redacción que más se me complica jeje.
lilu ghoul: ¡Muchísimas gracias! espero que este nuevo capítulo llene tus expectativas =D
Melanie Villamar: "despertó muchas emociones" ¡esa es la intención! cuando lo consigo, me doy una palmadita en la espalda y me digo "bien hecho, Nefertari" jaja de verdad tu emoción en los comentarios me llena de alegría, ojalá este capítulo también te la transmita.
MichelleAloy: ¡Gracias! de hecho, casi todo el propósito del fic era profundizar los personajes principales XD
NOTA:
Para este capítulo les recomiendo poner canciones de fondo, mi selección personal sería la siguiente:
Epic Celtic Music Mix Vol 1. (Por recomendación de Jainesz06 y que realmente le da un "toque")
Dragon Battle. Del OST de How to train your dragon (Es corta, pero crea un buen efecto de tensión)
Battling the Green Death. Del OST de How to train your dragon (Más larga, también crea un buen efecto de tensión)
Hiccup confronts Drago. Del OST de How to train your dragon 2 (Es más dramática)
Battle of the Bewilderbeast. Del OST de How to train yoir dragon 2.
O de plano, pongan de fondo del OST de las dos películas XD
¡Disfruten!
IX
"Esto se acaba aquí" –Hiccup.
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Desde que tenía memoria, Snotlout Jorgeson siempre intentó ser el vikingo más fuerte, más feroz y más imponente de Berk. Era la tradición, o al menos eso decía su padre, que los Jorgeson fueran de los hombres más capaces y respetados. Al crecer se percató de que eso no era necesariamente cierto; Astrid le superaba en fuerza, Fishleg en inteligencia e Hiccup en liderazgo. Su actitud engreída, a pesar de ser en buena medida su carácter, era también un disfraz, pues Snotlout no se cegaba: no era el mejor ¿y qué importaba? Con aparentarlo era suficiente, en el fondo de su ser confiaba en Hiccup y en sus amigos.
Ahora estaba montando a Hookfang, posicionado en el equipo 3 al lado de los gemelos, viendo la formación de esos enormes bancos extranjeros. Había visto en los últimos meses cómo el estrés había afectado tanto a Hiccup y Astrid, pero lo que más le impactó, fue ver a la rubia sin su trenza. Esa era una de las peores ofensas dentro de las tradiciones vikingas.
De buena gana él mismo buscaría vengarla, a pesar de que no le correspondía, por eso no se dejaba amedrentar. Tenía miedo, porque esos barcos y su tripulación eran completos desconocidos, y muy extraños; también eran numerosos y según las leyendas, los del Continente solían tener mejores armas y modales muy estúpidos. Pero dejó de lado esos miedos, porque él apoyaría a Hiccup, Astrid y todo Berk.
Sabía que los gemelos pensaban como él, Tuffnut y Ruffnut no eran personas que explicaran sus sentimientos con facilidad, la mayor parte del tiempo uno adivinaba sus ideas a través de sus comentarios sarcásticos y bromas. Pero la madurez había hecho efecto en ellos, y ahora cuando una situación era seria, realmente tomaban las medidas que correspondían. A pesar de sus bromas mutuas, tenían las serenas expresiones de personas decididas a meterse de lleno al combate, y esa era una determinación que podía leerse en casi todos los jinetes.
—Mira cuántas velas tienen esos barcos—comentó Ruffnut—Entonces lo que dijo el viejo tío Eg era cierto ¡sus barcos parecen ser tirados por nubes!
—¿Realmente te estás fijando en eso?—dijo Snotlout medio molesto.
—Si esa historia del tío Eg resultó ser cierta, quizá sus anécdotas de los hombres mitad bestia que salen en noches de luna llena también lo sea.
—¡Cierto! ¿dónde vivían esos?
—En la gran isla del sur.
—No perdemos nada con darle un vistazo, después de que esto termine.
—¡Pongan atención!
Los gemelos voltearon ceñudos.
—¿Disculpa?
—Estamos poniendo atención, Hiccup aún no ha dado ninguna señal.
—Creo que eres tú quien debería estar más atento.
—¿Para qué me molesto?—Snotlout rodó los ojos—Nunca cambiarán.
—¡Con eso sí puedes contar!
Pero a pesar de los comentarios aparentemente fuera de lugar, Ruffnut y Tuffnut intercambiaban miradas en ese código extraño que sólo los gemelos pueden desarrollar. Hiccup había dicho que la madera de esos barcos era muy fácil de quemar, pero ya que su dragón causaba explosiones, no llamaradas, necesitaban una estrategia especial de desplazamiento que permitiera acomodar las explosiones en los lugares precisos. Nada que un par de piruetas aleatorias no pudieran conseguir.
Snotlout, por su cuenta, pensaba que una forma fácil de destantear al enemigo sería derribar sus mástiles; los gemelos tenían razón, ocupaban demasiadas velas, si las deshabilitaba no podrían mover los barcos y eso los anclaría, limitando considerablemente sus ataques. Una combinación de fuego de Hookfang y golpes con su potente cola debía ser suficiente.
No eran los únicos que estaban desarrollando su estrategia personal, todos los jinetes de los grupo estaban pensando en cómo desquitar las mejores habilidades de sus dragones para hundir esos barcos lo más rápido posible. Era un ejercicio que Astrid les había aplicado en la Academia muchas veces: identificar las vulnerabilidades de tu enemigo, compararlas con tus fortalezas, y atacar en base a la diferencia. Suena complejo, pero tras semanas enteras realizando el ensayo, se consigue una completa naturalidad en el campo de batalla.
Desde luego, no eran los únicos que estaban haciéndolo. En los barcos, los capitanes de cada nave estaban colocando a sus soldados de manera estratégica, estaban ya más o menos seguros de cuáles serían las primeras naves atacadas, y según el plan de Morgana, lo mejor era darles un poco de ventaja al inicio para poder desarticular su primera formación y entonces atacar. Eso hacían en combates por mar y cuerpo a cuerpo, pero esta era la primera vez que lo harían en el aire ¡y con dragones! Morgana pensaba que la estrategia funcionaba igual, ya que era buena, y sus capitanes rezaban en silencio que así fuera.
En el aire, a pocos metros de distancia, los grupo se replegaron según lo acordado, y pudieron divisar a Hiccup acercándose hacia la nave principal, donde estaba una mujer de mirada suspicaz. Esa debía ser la dichosa Morgana, la que se atrevió a cortar la trenza de Astrid.
—¡Maldita! Pagará por haberla lastimado—siseó Snotlout.
Los gemelos y otros jinetes cercanos asintieron conformes. No pudieron escuchar lo que dijeron Morgana e Hiccup, sólo vieron a su Jefe dirigirse hacia Alvin y a la infame de Morgana empezar a darle señales a sus capitanes. En perfecta sincronía, los hombres de Morgana comenzaron a moverse sobre las cubiertas, en un espectáculo que les dejó algo desconcertados, pues nadie parecía tener armas a mano para atacar. Aún así, la sensación de expectación era tremenda, generando adrenalina anticipada y ansiedad, todos estaban ya tensos por el espantoso silencio que precede al grito de guerra.
—Tengo el presentimiento de que esta batalla será épica—dijo Tuffnut, que no pudo ya soportar el silencio.
A su lado, su hermana asintió, sin perder de vista a Hiccup regresar hacia la formación principal.
—¡Quiero una cicatriz!
—No, porque entonces yo tendría una.
—¿Por qué?
—¡Porque somos gemelos!
—¿Y?
—Tenemos el mismo dragón, si tú caes, yo caigo.
—¡Ya cállense!—gritó Snotlout—Esa era nuestra señal ¡debimos atacar!
—¡Cicatriz, ahí voy!
—¡Que no!
Y en parpadeo, se lanzaron hacia los barcos.
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Hiccup voló y se posicionó frente a la flota de Alvin, la cual terminaba de acomodarse para formar el bloqueo. Los barcos de Morgana estaban adoptando otras posiciones, pero Hiccup no las revisó, en vez de eso se acercó sólo lo suficiente –con una escolta de jinetes rodeándolo– y gritó:
—¡Morgana!
La susodicha tenía una sonrisa en los labios, veía las flotas y dragones como si fueran simples juguetes. Hiccup vio su expresión de confianza, y aunque una gran parte de él deseaba sólo irse sobre ella sin misericordia, pudo más el honor. A pesar de todo –la ira, impotencia y sed de venganza– el sentido común emergió, así como su discurso pacificador, después de todo ¿qué clase de guerrero enfrenta a su enemigo por la espalda?
—Vaya, así que los niños quieren jugar—respondió Morgana con ironía, su mente aún jugándole malas pasadas.
Después de esa respuesta, Hiccup hizo acopio de todo su autocontrol para continuar con su discurso. Los jinetes a su alrededor se percataron de su esfuerzo, y sentían una admiración muy reverencial.
—No tenemos que hacer esto—continuó Hiccup—Muchas vidas pueden perderse en vano.
—Las tuyas, querrás decir.
—Aún no es tarde para…
—Guarda tus palabras, pequeño cobarde—gritó Morgana—¡Es hora de que les demos una lección!
—Bien… tú lo has pedido.
Toothless gruñó y regresó con la flota de Alvin, aterrizando en la cubierta, la escolta que seguía a Hiccup se dispersó, regresando a sus posiciones. Hiccup miró al cielo, cómo los diferentes escuadrones de jinetes estaban acomodándose según lo planeado, cuando sintió la fuerte mano de Alvin sobre su hombro (un tacto que le recordaba ligeramente a Stoick).
—¿Y bien?
—Quieren pelear.
—¡Bien! ¡A eso hemos venido!
—Aún así, hay que ser cuidadosos.—luego gritó para que todos oyeran—¡No quiero que nadie se arriesgue más de lo necesario! ¿entendido?
—Sí, sí.
Alvin empezó a dar órdenes a sus hombres, mientras Atali voló hacia Hiccup con una expresión determinada en su rostro.
—He separado a las doncellas en grupos para poder crear una red más eficiente—dijo—¿Alguna zona en particular que deseas respaldar?
—Sí, quiero que estén principalmente alerta en donde se desarrolle la batalla. Tenemos que ser implacables.
—Bien.
Voló hacia las doncellas, éstas comenzando a dispersarse al escuchar las órdenes de su líder. Tras asegurarse que Alvin estaba bien, Hiccup montó a Toothless y se desplazó a la flota de Dagur y Mala, quienes se acercaron rápido para escucharle.
—Atacaremos a los barcos más cercanos—dijo Hiccup—Apenas se enciendan las cubiertas, ustedes deben saquearlo completamente para no darle tiempo a la tripulación de salvar la nave ¿sí?
—¡Sí!
No perdió el tiempo esperando a que acataran sus órdenes, Hiccup solo confió en que lo harían, sintió su corazón acelerarse, inyectado por la adrenalina, al posicionarse frente a los grupos 3 y 4. Respiró hondo, inclinándose hacia Toothless.
—Ha llegado el momento, amigo—le dijo—¿Estás listo?
Como respuesta, Toothless rugió y asintió, sus ojos entrecerrándose en esa expresión de fiereza que sólo los dragones poseen. No era la primera vez que peleaba con su mejor amigo y jinete, pero Toothless comprendía perfectamente que esa batalla era decisiva, todo el honor y respeto del archipiélago estaba en juego. Como alfa, Toothless no comprometería nunca de esa manera a los demás dragones, y como amigo de Hiccup, no dejaría a su suerte a su gente. Ese día, pelearía con la bravura de diez furias nocturnas.
En su mente, Hiccup tenía una reflexión muy parecida, pero él evocaba a Stoick y las enseñanzas de su padre, desde lo que eran los vikingos hasta lo que podían llegar a ser. Cerró los ojos, respiró hondo, y al abrirlos, sus orbes verdes estaban oscurecidos por la inmisericorde sed de guerra que todos los vikingos poseen en lo más profundo de su ser, y dijo:
—Sin importar el resultado, esto acaba aquí y hoy.
Levantó su mano, y al cerrarla en un puño, dio inicio el ataque.
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Los grupo de dragones, que estaban detrás del bloqueo respaldando las naves de Alvin, vieron a la distancia cómo los grupo de repente rompieron el cielo y se dejaron caer sobre las naves de Morgana, disparando tantas ráfagas de fuego que por un momento pareció ser el ocaso.
Al ver el ataque, la parte instintiva de Astrid tiró de las riendas de Stormfly para desplazarse y atacar, pero la Nadder no se movió, más preocupada por cuidar a su jinete embarazada que por respaldar a su amigo Toothless en la batalla. La rubia suspiró y se limitó a alzarse, lo suficientemente alto para tener una mejor perspectiva de la batalla, pero aún cerca del bloqueo para poder supervisarlo.
Tenía su mirada puesta con tanta precisión en aquél escenario, que se asustó un poco cuando las plateadas escamas de Windshear se pusieron a su lado.
—Estás muy nerviosa—dijo Heather—Si no te conociera, pensaría que estás preocupada.
—¿Qué, no debo estarlo?—su voz sonó mucho más hosca de lo que tenía planeado, y Heather sintió la oración como una bofetada.
—Bueno… no es la primera pelea que tenemos. Nunca antes te había visto así de angustiada ¿es por Hiccup?
—Sí—siseó.
—Pero él es muy bueno, y te consta.
—¡Lo sé, Heather!
Sabía que su angustia salía sobrando, pero Astrid culpaba al embarazo y sus hormonas "Ahora entiendo por qué suelen decir que los bebés llegan cuando menos los necesitas" de no ser por su condición, estaría allá al frente, peleando con Hiccup.
Heather también sabía eso, además, conocía a su amiga. La postura rígida y mirada altiva demostraban toda la ansiedad de Astrid ¿por qué estaba así? ella no se preocuparía así por Hiccup, sabían muy bien ambas que él era bueno para defenderse ¿era porque deseaba lanzarse encima de aquella loca que le cortó la trenza? Si fuera así, Astrid desde un principio se habría posicionado como comandante de algún grupo frontal, y no como protectora del bloqueo.
Lo cual era extraño, porque si Heather lo pensaba con mayor frialdad ¿por qué su amiga estaba ahí, defendiendo un límite, cuando Astrid era más valquiria que mujer, y querría con toda seguridad estar allá peleando?
—Perdona—respondió la morena—Pero Astrid, si lo que quieres hacer es ir a darles su merecido ¿por qué no lo haces? Yo puedo tomar tu lugar.
—¿Qué, tú no quieres pelear?
—Prefiero tener bien puesta mi mirada en aquél prisionero de abajo.
Las dos miraron a Cedric, con manos atadas, pero curiosamente tranquilo y medio sonriente, sentado en la proa del barco más cercano sin causar la más mínima molestia a nadie.
—Ese sujeto es raro.
—Lo sé, aún no confío en él.
—Será lo mejor.
—Por eso me quedaré aquí, donde puedo vigilarlo muy bien. Pero tú puedes irte, sabes que cuidaré bien el bloqueo—le guiñó el ojo.
Astrid estuvo a punto de ceder, pensando en la reconfortante adrenalina de descender hacia los barcos en llamas y defender a su gente de los invasores, pero en medio de esa escena, apareció una imagen nueva: un bebé recién nacido, de enormes ojos verdes, que lloraba por su madre. No, su instinto maternal era más fuerte que su ansia de gloria y pelea, no se expondría así.
—No—respondió firme—Mi deber es quedarme aquí.
Esa definitivamente no era la Astrid que Heather conocía.
—No… no tendrás…
—¿Qué?
Las palabras salieron sin que siquiera pudiera reflexionarlas.
—¿No tendrás miedo, Astrid?—susurró.
A veces pasaba que, cuando alguien sufría un secuestro, los fantasmas de ese tormento rondaban la mente del afectado durante meses. Quizá Astrid le temía a esa mujer… Heather desechó ese pensamiento apenas tuvo coherencia, porque su amiga era todo menos una mujer que se dejara dominar por el miedo. Pero el daño estaba hecho, Astrid escuchó la pregunta y fue como encender un fósforo en una habitación con gas.
—¡¿Miedo de qué?!
—¡No lo sé, perdona!—su voz sonaba nerviosa—¡Perdona, perdona, fueron incoherencias y…!
—¡Yo nunca le tendría miedo a esa mujer!
—Lo sé, lo siento…
—¡Tampoco tengo miedo por Hiccup, es por…!
Consiguió callarse, pero Heather miró a su amiga directamente a los ojos "¿Qué ocultas, Astrid?"
—¿Qué pasa Astrid?—ella se volteó, y la morena apretó los labios con fuerza—Me estás angustiando.
—No te incumbe.
—Astrid…
—¡Estamos en medio de una pelea!
—¡Precisamente por eso!
—Heather sólo…
—Astrid, sólo dime que estás bien por favor.
Los suplicantes ojos verdes de Heather hicieron que Astrid se sintiera miserable, ahí estaba su amiga, preocupada por ella ¿y qué hacía? La rechazaba con frialdad. El sentimiento la hizo llorar, y Heather aún más asustada, torpemente la intentó consolar.
"¡No es momento!" dijo Astrid en su mente "¡Maldita sea, no es momento!"
—Perdona—respiró hondo—Es que… estoy muy sensible, es todo Heather.
—Pero…
Ninguna de las dos pudo continuar con la plática porque en ese instante Alvin gritó, las dos descendieron prontamente hacia el bloqueo, dos barcos de Morgana estaban peligrosamente cerca, pero Astrid desplazó a los grupo para detener su avance.
A una escasa distancia, Valka estaba montando a su Cloudjumper, contemplando a su nuera. Había visto su impresionante cambio de humor segundos antes, y recordaba muy bien cuál fue la única etapa en su vida que experimentó emociones de esa forma.
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Cedric miró cómo aquél ángel voló rápidamente hacia los barcos de Morgana para detener su avance, y sintió miedo. Conocía a Morgana y a sus compañeros, podían llegar a ser bestias cuando peleaban, y ese ángel no se merecía estar en un lugar así; su rescatadora debía llevar vestidos de seda, joyas de oro y vivir sin angustias en alguna bella finca.
Pero ahí estaba, montada en Windshear, con una expresión de fiereza en el rostro y peleando sin que pudiera verse un poco de miedo en sus ojos. Era impresionante. Por primera vez en su vida, Cedric pudo ver la auténtica valentía. No como Morgana, que atacaba a pueblos o comerciantes en desventaja que muchas veces se rendían en medio del combate sabiendo que estaban condenados a perder. Ese ángel estaba peleando, sin importarle quién tenía más ventaja, usaba el valor de su corazón para mantenerse firme y dar la pelea. No había manera en que Cedric pudiera amarla más.
Pensó, en medio de todo eso, que si alguien merecía ganar esa batalla era la gente de su ángel. Ellos estaban luchando con auténtico valor, y sólo querían defenderse. Nunca vio con Morgana ni la mitad de espíritu y lealtad en un hombre del que era visible en cada vikingo.
Reflexionaba sobre eso, cuando una fuerte explosión aturdió sus sentidos –y los de todos a su alrededor– cuando volteó, vio varios barcos del bloqueo en llamas, y no había rastro alguno de su ángel.
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Hiccup sintió el intenso calor de las llamas causando explosiones en las cubiertas de los barcos, y elevó el vuelo para poder respirar un poco, contemplando las consecuencias del primer ataque. Dos barcos de Morgana estaban seriamente dañados, el resto estaban casi intactos, si bien la madera era muy flamable, eran naves grandes y necesitaban más de un disparo para que las llamas cubrieran puntos estratégicos.
Los marineros corrían de un lado al otro para apagar el fuego, pero las proas estaban cubiertas casi enteramente por llamas y muchos optaron sencillamente por echarse al mar. En medio de ese caos, Morgana gritó órdenes a sus hombres de rescatar a los caídos al agua –no podía arriesgarse a perder soldados en ese momento– y después dio una señal para que las naves de atrás lanzaran sus catapultas.
Ya que los jinetes se habían desplazado hacia adelante, las catapultas lanzaron rocas exactamente a donde estaban, y los dragones rompieron filas rápidamente esquivando las piedras. Hiccup no tuvo problemas en deslizarse lejos de la zona, pues Toothless era muy ágil en el aire, pero hubo otros que no corrieron con la misma suerte y los fuertes golpes tantearon tanto a los dragones que cayeron también al agua, Morgana ordenó entonces lanzar las redes para capturarlos.
—¡Ayuden a los caídos!—gritó Hiccup.
Toothless bajó y disparó a una red que tenía cautivo a un Monstrous Nightmare, pero en ese proceso debió esquivar flechas y más rocas de otros marineros. Era tan riesgoso descender para ayudar –pues les quitaba su posición de ventaja estratégica– que Hiccup les ordenó elevarse para saber exactamente cuántos jinetes habían caído.
Desde la altura pudo ver a cinco dragones luchando en el agua contra las redes, prontamente rodeados por los barcos de Morgana que impedían a los demás jinetes acercarse. Antes de que Hiccup pudiera planear cómo rescatarlos, Dagur hizo un grito de guerra Berserker y su barco rompió las filas de Morgana, sus hombres saltaron sobre la proa enemiga y empezaron un sangriento combate cuerpo a cuerpo.
Esa distracción le permitió a la reina Mala, que dirigía otra nave, hacer lo mismo, pero al otro lado de la formación. Con el combate de las proas capturando la atención de Morgana, Hiccup y otros dos jinetes pudieron liberar a tres dragones del mar.
—¡Ahora!—gritó Morgana.
Y las catapultas al fondo de la formación volvieron a lanzar grandes rocas, cuatro jinetes más cayeron. Las rocas también afectaron en esa ocasión a barcos –de Morgana y de Dagur– haciendo que el agua los empezara a inundar.
—Hay que deshacernos de esas catapultas—dijo Hiccup a Snotlout, que estaba a su lado—Reúne al grupo 4 y atáquenlas con todo lo que tengan.
Tras dar la orden, volvió a descender para intentar liberar a algunos dragones de las redes, pero no pudo hacer gran cosa. De repente, el mar se llenó de hombres que nadaban por sus vidas, aferrándose a trozos de madera y con pedazos de barcos en llamas flotando.
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Los alaridos de personas luchando por sus vidas creaban un estresando sonido de fondo; se combinaban entre gritos de guerra, gritos ocasionados por las heridos y gritos que pedían ayuda. Además, estaba el sonido del metal golpeándose a través de espadas y hachas, el crepitar de las llamas consumiendo los barcos, las olas rompiéndose por el constante ajetreo y el viento roto por las acrobacias de los jinetes de dragones.
Dagur sentía una llama constante en su pecho animándole a seguir peleando, pero cuando la sangre de su más reciente víctima manchó su armadura –por tercera vez esa tarde– fue de repente consciente de esa odisea de sonidos de fondo, y se aturdió. Habían vencido a todos los marineros de ese barco, y podía darse un respiro de unos pocos minutos.
Sus hombres estaban peleando con verdadera bravura, sintió una oleada de orgullo hacia ellos, fuertes y firmes a pesar de todo. Los marineros tampoco se quedaban del todo atrás, la mayoría de los hombres de Morgana provenían de lugares donde debían pelear o vivir, así que estaban acostumbrados a dar hasta su último respiro. Tenían espadas con muy buen metal y armaduras de calidad, pero estaban asustados por los dragones y les costaba mantenerse concentrados en la pelea, constantemente se distraían cuando un dragón volaba o disparaba cerca y era en esos preciosos segundos cuando los vikingos conseguían aniquilarlos.
Pero cuando no se distraían, eran difíciles de vencer. Sabían usar las ventajas de su armamento y buscar las debilidades de sus enemigos; Dagur reconocía que los hombres que había peleado le dieron mucha pelea, uno de ellos incluso le provocó un corte en el antebrazo y estaba seguro que, terminaba la batalla, sentiría más cortes en partes del cuerpo aún adormecidas.
—¡Continuemos!—gritó a sus hombres, señalando el barco más cercano con marineros intentando contener el incendio—¡Sin piedad!
Miró a sus hombres dar el grito Berserker mientras saltaban hacia la otra nave, pero se permitió respirar unos cuantos segundos más. Una oleada de pesadas y grandes rocas cayó sobre ellos de nuevo, obligándolos a buscar refugio bajo la proa o al lado del mástil; las rocas golpeaban con tanta fuerza las cubiertas de los barcos que en algunas ocasiones las rompían dejando profundos hoyos en la madera; además, las llamas empezaban a crear tanta ceniza y humo que dificultaban el respirar y tampoco facilitaban la vista. Encogiéndose de los ataques, tomando grandes bocanadas de aire y recobrando el ánimo para la pelea, los marineros no sabían cómo demonios era que esos vikingos, ante tal panorama, seguían peleando.
Al otro lado de la formación de barcos, la reina Mala no se detenía. Si elegante figura parecía bailar alrededor de sus hombres, dejando heridas mortales por donde pasaba y esquivando con perfecta naturalidad los ataques. Varios marineros, asustados por su versatilidad, murmuraban entre sí sobre la bruja de cabellos cortos que había aniquilado ya a muchos de los suyos.
Estando entre los barcos, sintiendo el calor de las llamas y peleando cuerpo a cuerpo, la mayoría no se percataba de lo que sucedía a su alrededor. Algunos incluso el sudor les dificultaba ver lo que tenían enfrente. Dagur, después de la pequeña pausa, limpió su frente y regresó a la contienda, saltando al barco que estaba más cerca y ayudando a los hombres de Mala a pelear contra un grupo de quince marineros.
—¡Dagur!—gritó Atali, que sobrevolaba a poca distancia—¿Todo en orden?
El aludido consiguió alejarse un poco para responderle.
—¡Sí!
No dijo nada más, porque tenía poco aliento y lo guardaba para continuar peleando. Una llamarada de fuego, que le pareció cercana, le distrajo lo suficiente para voltear al cielo y ver qué estaba pasando. Hiccup lideraba a los jinetes para destrozar todas las desdichadas catapultas y hundir esos barcos, en piruetas aéreas impresionantes "Eso, hermano" pensó con orgullo, encajando la espada en uno de los marineros y regresando a la contienda.
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Dos barcos de Morgana se habían hundido por el fuego, y dos barcos de Dagur estaban también hundiéndose, pero por las rocas que consiguieron perforarlos. Los hombres que no estaban peleando cuerpo a cuerpo habían saltado al mar en un intento de no morir, y buscaban entre las agitadas aguas alguna nave a la cual pudieran subir. Los jinetes en el aire se habían desplegado para atacar las catapultas, dejándolos sin protección.
En el cielo las cosas tampoco estaban tan fáciles; como debían atacar constantemente los barcos para poder destruirlos, era necesario una gran imaginación para desarrollar las acrobacias necesarias que les permitieran atacar sin resultad heridos. Casi todo el equipo 3 había caído ya al agua o se estaba recuperando de algún mal golpe, pero el grupo 4, con Hiccup liderándolos, no retrocedía.
Tuffnut y Ruffnut estaban siendo tremendamente hábiles en eso, aprovechando que el gas podía desplazarse con el aire, los gemelos buscaron las corrientes de aire óptimas y desde una distancia relativamente segura soltaban el gas que después encendían, procurando dañar los mástiles y los timoneles, a fin de impedirle a los barcos desplazarse. Hiccup alentó a los que tuvieran Cremallerus continuar con esa maniobra, mientras los demás dragones continuaban los ataques frontales.
Aprovechando que Toothless alcanzaba muy buenas velocidades, Hiccup sobrevolaba el contorno de la formación para despistar a los arqueros y que así lanzaran flechas perdidas, incapaces de dañar a algún jinete. Además, disparaba muchos más tiros que los demás y siempre atinaba a los mejores puntos del barco. Pero las naves se desgastaban de manera lenta, teniendo a tantos marineros listos para apagar los incendios, y sin ningún guerrero de cuerpo a cuerpo que les facilitara alguna distracción para tener tiros libres a las catapultas.
En medio de aquella disputa, un potente grito de Alvin –que contra todo pronóstico consiguió escucharse– les indicó que gracias al caos, dos barcos de Morgana estaban frente al bloqueo. Hiccup pudo ver a Astrid liderar los grupo para repelerlos. Pero lo que no habían notado, era que esos dos barcos carecían de tripulación, cuando Astrid se paró sobre la cubierta –completamente vacía– comenzó a buscar gente.
El barco estaba intacto, sin fuego o golpes que lo hundieran, no había explicación para la cual los marineros lo hubieran abandonado. Sólo había un montón de cajas en medio de la proa, y un polvo negro encima, uno que Astrid juraría haber visto antes en algún lugar.
A distancia, Morgana estaba contemplando todo, sintió una enorme satisfacción de que la rubia estuviera en el barco, con una gran sonrisa dio la indicación a su arquero, que colocó la punta de flecha sobre el brasero y, una vez encendida, la disparó. Nadie vio la solitaria flecha en llamas en medio de toda la pelea, sólo Astrid y Heather, que estaban en el barco, la contemplaron caer sobre las cajas apiladas.
Luego, el espantoso sonido de la explosión detuvo por un segundo el campo de batalla.
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Ambos barcos estaban llenos de pólvora y su explosión fue tan repentina y potente que noqueó a varios vikingos. Se abrió una brecha en el bloqueo, pero los soldados de Morgana estaban aún lejos como para poder aprovecharla, la única ventaja que tenían en ese momento era que varios jinetes de los grupo –entre ellos Astrid y Heather– habían estado tan cerca de la explosión que cayeron al agua inconscientes, y todos intentaban sacarlos a flote.
Astrid estaba todavía medio inconsciente, sentía a su cuerpo flotar en el agua y cuando quiso respirar no pudo, eso la asustó lo suficiente para recuperar el conocimiento y ver que se estaba hundiendo, la luz del día alejándose con la superficie muy rápidamente. Stormfly revoloteaba a su lado, débil y aturdida, sin ser de mucha ayuda; cuando el mar de repente se rompió en una fuerte ola y pudo ver a Valka, nadando al lado de Cloudjumper, hasta alcanzarlos y sacarlos de las aguas.
Tosió con fuerza, Valka pudo resguardarla en la cubierta de un barco –y también a Stormfly– se inclinó a su lado para revisar que estuviera bien. Menos aturdida, Astrid pudo ver una quemadura en su brazo derecho y un corte en la pierna.
—Esto me dolerá mañana—musitó con enfado.
—Al menos no es tan serio—Valka rompió tela de su traje y cubrió el corte, no era muy profundo, pero estaba cerca del muslo en una zona que solía causar más dolor del usual—Te llevaré a Berk.
—No, aún puedo dirigir.
—Pero Astrid.
—Gothi debe….
—Tu misma lo dijiste, no es tan serio—le sonrió a su suegra para calmarla—Si me siento mal, me iré, lo prometo.
Valka quiso reñirla, pero de repente no estaba viendo a Astrid, se estaba viendo a sí misma cuando tenía esa edad. Fuerte, aguerrida, necia, y de buen corazón; su hijo no pudo haber hecho mejor elección. Maternalmente acarició la mejilla de la rubia, asintiendo.
—Si te sientes mal, házmelo saber—dijo—Y gracias, por cuidar de mi nieto aún desde éste momento.
Los azules ojos de Astrid se abrieron con sorpresa, pero Valka le indicó que no dijera nada, encogiéndose de hombros.
—Hay cosas que uno aprende con la edad—susurró en su oído.
Contuvo lágrimas en los ojos –¡malditas hormonas que la hacían tan sentimental!– y besó la mejilla de su suegra. Después, se paró y revisó a Stormfly, su dragona estaba perfectamente.
"Hay una pelea que ganar"
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—¡No!
Al ver la explosión, Hiccup sintió que el corazón se le detenía, nunca se esperó eso ¿cómo demonios lo hicieron? "Preguntas después, preguntas después" voló hacia las catapultas –que estaban preparando un ataque más– y dirigió a los jinetes para destruirlas. Consiguieron dañar seriamente a dos, pero faltaban otras cuatro por destruir.
Empezaba a desesperarse, y eso nunca era bueno en el campo de batalla. Una segunda oleada de ataques permitió que una catapulta más fuera destruida, pero quedaban tres "¡Maldición!" pensó "¿Qué, son de piedra?"
Atali apareció en ese momento, a distancia prudente.
—¡Hiccup, dos barcos explotaron!—le dijo—Rompieron una formación del bloqueo, amenazan con pasarlo.
—¿Qué hay de los grupos 1 y 2?
—Están recuperándose de la explosión.
—¿Y Astrid?
—Está herida, pero nada serio.
Herida…
Antes de que la preocupación hiciera estragos en su mente, el carácter y la adrenalina ganaran, y reaccionó con liderazgo:
—Dile a Alvin que reorganice la formación diez metros más atrás.
—¡Entendido!
Atali se fue volando y otras doncellas aladas la siguieron; sin perder tiempo, Hiccup dirigió un nuevo ataque hacia las catapultas. Dos ardieron en llamas, quedaba sólo una.
Para ese momento la batalla estaba llegando a su cénit. Los berserker y los soldados de Mala habían invadido casi todas las naves de Morgana, y los marineros no peleaban tan bien como ellos. Los modos fuertes y decididos de los vikingos eran muy distintos a las destrezas de los continentales, que estaban acostumbrados a batallas más ceremoniales.
No habían visto ese nivel de masacre. Los vikingos eran condescendientes con los pueblos que se mostraban así, pero cuando la guerra se declaraba, no había piedad. Dagur y sus hombres no lo pensaban dos veces antes de pasar la espada sobre la garganta de sus enemigos, y lo mismo hacían Mala y los suyos. Haciendo uso de sus enormes espadas y hachas, iban cortando gargantas, brazos, hombros y costados a diestra y siniestra, ni siquiera calculaban un golpe certero, sólo se esmeraban en que fuera un golpe mortal.
Los asustados marineros se replegaron en las cinco naves que aún estaban libres de llamas –Morgana entre ellos– y desde ahí intentaban defenderse. Un solitario barco, el único que estaba cerca del bloqueo, había sido completamente rechazado, su tripulación prácticamente destruida por los grupos 1 y 2, que ansiaban luchar.
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Godor había caído al mar en medio de las batallas y ahora luchaba por mantenerse a flote, el constante movimiento de los barcos causaba un oleaje que le dificultaba mucho nadar, y todos los trozos de madera a su alrededor tenían llamar, por lo cual no podía sujetarse de ellos. Cuando los barcos explotaron, el impacto causó tal oleaje que lo jaló con fuerza a las profundidades, y sólo por obra de Dios fue que regresó a la superficie, encontrando un trozo de mástil al cual aferrarse y medio nadando cerca de un barco vikingo.
—¡Ahí hay uno!—gritó un hombre.
Temiendo por su vida, Godor quiso hundirse, nadar bajo la nave y alejarse algo, pero estaba tan cansado que unos calambres comenzaron a retorcer los músculos de sus brazos, impidiéndole ejecutar su plan. Sin embargo, reconoció una voz entre las gruesas palabras vikingas.
—¡Es mi amigo!—dijo Cedric—¡Por favor, no le maten!
¿Cómo rayos Cedric estaba ahí?
Yorek, el capitán del barco, vio a Cedric con una mueca y dio indicaciones de que subieran a Godor. El hombre no opuso resistencia cuando lo alzaron con una red hacia la proa, los hombros comenzaban a dolerle también ¿no sería mejor morir ahí, de una vez? De repente, a su lado estaba Cedric, con un rostro medio compungido y las dos manos atadas.
—¡Respira!
—Lo haré mejor si te quitas de encima…
A pesar de su modo hosco, Godor no tenía energía para sonar insolente. Yorek mismo amarró sus muñecas –el movimiento causó más dolor en sus brazos– y miró a Cedric con firmeza.
—Si nos molestan, los lanzaré al mar.
No era una amenaza, era una afirmación.
Godor se sentó, escupiendo agua salada y preguntándose cómo había hecho para estar de prisionero al lado de Cedric. A distancia, podían ver el humo negro alzándose sobre las llamas que consumían los barcos. Eso era lo que quedaba de su tropa, de sus hombres, de sus días con Morgana: humo y cenizas. Podía ver madera y sangre en las aguas del mar mezclándose con la espuma del oleaje, y el olor le causo repulsión total.
—Hemos perdido… —dijo, primero con escepticismo, luego echándose a reír a carcajada limpia.—Hemos perdido.
—Sí…
—¡Morgana perdió!—continuó riendo—¡Esa bruja ha perdido!
A lo lejos, podían verse unos pocos barcos alejándose, por lo cual Godor empezó a gritar cosas como "¡No escapes!" o "¡Cobarde!" pero entre gritos Yorek le mandó callar, el marinero se dejó caer sobre la proa, sintiendo de repente cómo su cuerpo se relajaba. Un enorme peso se le estaba quitando de encima, un peso que no se percató en qué momento se volvió asfixiante, pero por primera vez… tenía paz.
Respiraba con su mente, cuerpo y alma sintiéndose libres de cualquier presión o ansiedad. Eso era paz. Nunca antes lo había sentido.
—¿A dónde se fue nuestra vida?—susurró.
Cedric estaba muy consternado por su compañero. Conocía a Godor desde hace años, pero ese fue el momento en que entendió toda la presión y dolor que llevaba guardando en su interior. Cedric nunca se había percatado que así como él detestaba trabajar con Morgana, todos y cada uno de sus compañeros también lo odiaban.
—No lo sé—respondió—Pero ahora somos libres.
—No, amigo, yo no…
Godor sentía su pecho demasiado libre como para ser terrenal, y sus ojos iban cerrándose suavemente.
—Yo me voy—susurró con una voz queda y serena, que Cedric no hubiera reconocido de no ser porque lo estaba viendo—Me voy… suerte.
Viendo a su compañero exhalar su último aliento, Cedric aprendió que la libertad es demasiado grande, y que hay personas que simplemente no pueden asimilarla.
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Astrid sobrevoló con Stormfly, viendo un barco acercándose hacia la brecha en el bloqueo. Sin pensarlo dos veces, gritó "¡Ataquen!" y ella misma se lanzó sobre el barco, haciendo que su Nadder lanzara primero dos llamaradas de fuego y unas púas filosas. Como todos los jinetes de los grupo estaban ansiosos viendo la pelea a distancia, sin poder participar, desahogaron toda su bravura y adrenalina contra ese barco, creando una auténtica masacre.
Los marineros que no perdieron la vida en medio de los ataques saltaron al mar en un desesperado intento por sobrevivir, pero entre las aguas, los hombres de Alvin estaban capturándolos. Astrid supervisaba la situación, quedó conforme cuando el barco ennegrecido por las llamas comenzó a desaparecer bajo las olas, y de ver a un puñado de siete marineros, mojados, tristes y asustados, con las manos atadas y expectantes de cuál sería su destino.
Todo había sido muy rápido para ellos, sin embargo, la batalla les había transcurrido en casi una tarde entera. En un instante parecía que la energía se les había acabado, y eso pasaba porque los combates se detuvieron. Al centro estaban los restos de barcos que terminaban de hundirse, con banderas, mástiles y cajas de madera flotando sin orden y algunas brasas y cenizas cayendo al ritmo del viento. Varios cadáveres desangrándose flotaban entre esos escombros, y uno que otro hombre aún con vida se esforzaba por mantenerse a flote.
A distancia, pudieron ver unas pequeñas naves retirándose, que aprovecharon la pelea para escapar. Snotlout quiso en ese momento volar hasta ellos y hacerlos polvo, pero Hiccup lo detuvo. No era momento de cazar a los perdedores, sino de recompensar a los triunfadores. Así lo dijo, y cuando todos pudieron descansar, antes de que el desgaste y cansancio hiciera su aparición, gritaron al unísono complacidos. Habían ganado.
Tenían que contar las pérdidas y bajar, y también llevar a los pocos prisioneros, pero todo eso lo harían de regreso a Berk. Esa noche, los vikingos podrían volver a casa con la gloria sobre sus hombros.
Eso fue todo...
Me esmeré en que la batalla fuera realista, y que todos tuvieran su "momento de gloria" aunque fuera en un párrafo. Pero, reitero, estas son las tipos de escenas que más me cuesta escribir, así que siéntanse libres de darme todo tipo de sugerencias, consejos e ideas para mejorar. El fic no termina aquí, desde luego, le falta uno o dos capítulos más ¿Qué les ha parecido? ¿Les gustó?
Mil gracias por leer ¡abrazos y besos!
