¡Hola a todos los fanáticos de Loudcest! estoy de vuelta con este nuevo capitulo de "La amenaza rosa", estará cargado de mucha emoción y sentimiento, hay muchas cosas que quiero hacer para el futuro con mis historias, cuando terminen este capitulo tal vez lo entiendan. Agradecer siempre sus comentarios, sobre todo a: Guest, james anderson, Julex93, Sam El Serio, Lobo Hibiky, Doctor013, mmunocan, Ntian, liberonamaximiliano, todos ustedes me motivaron para este capitulo. Como siempre, habrá aclaraciones al final del cap. Recordarles que este capitulo es tanto continuación de este fanfic, como también de "Secretos y hermanas", aunque no afectara tan drásticamente al futuro de ese fanfic. Espero les guste.

The Loud House es propiedad de Nickelodeon.


Una historia de The Loud House: "La amenaza rosa"

Capitulo II

Era horrible… el día apenas empezaba y Lola sentía un sabor amargo en la boca. Todo originado por Lincoln, en realidad pensaba llevarse muy bien con él, comenzar a compartir más cosas, jugar más, experimentar más... Pero no.

Lo había esperado en su habitación por más de cinco minutos, lo cual era mucho tiempo para ella. El desayuno sería un buen momento para enviarle indirectas a su hermano. Miradas provocativas, algún roce de piernas y quizá compartirle su comida, algo que lo sonrojaría en más de una ocasión. Estaba segura de eso.

Pero la suerte no estaba de su lado al inicio de ese día, y la causa tenía un nombre… Lucy…

Desde que bajo, su hermana mayor mostraba una actitud totalmente diferente a la habitual. Lo peor fue verla tan "alegre" junto a su hermano. ¿Sentarse junto a él? ¿Abrazarlo? Lo peor de todo fue verla sonrojarse cuando se veían directamente a los ojos. Lola había dado indirectas cuando bajo al desayuno, pero estas solo ponían nervioso al peliblanco y fue muy rápido. Su hermana mayor se traía algo entre manos, podía olerlo en el aire… y lo odiaba… odiaba verlos tan cómodos… odiaba verlos sonrojarse, como si fueran…

Podría jurar que fue el peor desayuno en su corta vida, y el detonante fue cuando Lucy le ofreció lo que restaba de su comida a Lincoln. Se suponía que ella haría eso, no la gótica. Cuando Lucy comenzó a darle de comer a su hermano, de una manera muy tierna, Lola comenzó a rasgar sus dientes de la ira, ya no podía soportarlo más, se levantó sin importarle su plato sucio y con comida a medio terminar. No podía seguir en esa mesa, viendo como su hermano disfrutaba con otra chica que no era ella.

― ¿Qué estoy pensando?

Esa ira no tenía sentido. En primer lugar, no debería estar así, no por su hermano pues ella lo utilizaría solamente. No era más que experimentar diversión con él, no tendría porque ponerse celosa.

―Celosa… no puedo estar celosa de mi hermano… él solo es…

Ya estaba muy confundida, pero por sobre todo furiosa, no quería ver a Lincoln. Por lo que cambiaría radicalmente sus planes, necesitaba un celular para contactarse con alguien.

Ya pasado unos minutos, Lola pudo observar como sus hermanas comenzaban a subir a sus habitaciones, quizás para quedarse ahí o para salir. Pero a ella solo le interesaba una hermana en especial. Y esta se encontraba cerca de entrar a su habitación.

―Hola hermana no tan hermosa como yo ¿Cómo te encuentras? ―. Dijo con una sonrisa forzada a Lori.

― ¿Ahora qué quieres Lola? ―. Dijo sin dejar de ver su celular mientras que Lola dejo de sonreír para poner un rostro serio.

―Necesito que me prestes tu celular para enviar unos mensajes… y sé que como buena hermana mayor lo harás ―. Su rostro ahora expresaba confianza.

― ¿Y por qué tendría que prestarte mi teléfono?, no dejaría de hablar con Bobby ni por cinco minutos... menos por ti.

―Esperaba que dijeras eso ―. Dijo observando su mano cubierta por su guante rosa. ―Dime… ¿Qué pensaría Bobby si se entera que te hueles los pies antes de bañarte? Obviamente teniendo presente las grabaciones de Luan ―. Sonrío con malicia.

―Eso es literalmente un chantaje ―. Dijo Lori, entregándole su celular al mismo tiempo. ―Tienes diez minutos…

Ese tiempo era más que suficiente para Lola, ella contaba con redes sociales, eran necesarias para sus competencias, pero siempre las usaba en la computadora con su madre o padre al lado, el celular de Lori era un escape de ellos. Lo que estaba por hacer, era algo que debía mantener en secreto.

Diez minutos después…

Lola había terminado de usar el celular, realmente no era difícil ponerse en contacto con "él", algo le decía que había estado esperando que lo contactara y encontrarlo tampoco fue algo tan difícil, el apellido Labrant era muy conocido, se trataba de una familia muy adinerada.

Apenas le devolvió el celular a Lori, la pequeña princesa Loud se dirigió a su cuarto, necesitaba arreglarse para su salida con ese chico… aunque realmente no quería hacerlo, después de pensarlo mucho, concluyo que no le interesa en absoluto Robert Labrant, pero le seria de utilidad para dejar de pensar en Lincoln, solo lo utilizaría como un juguete, no le importaría como se siente después, ni le interesara volver a salir con él. Solo quería dejar de pensar por unas horas…

― ¿Lola? ¿Porque te estas arreglando? ¿Vas a algún lado? ―. Pregunto su gemela, entrando en su cuarto.

Lola simplemente no quería explicarle sus planes a su hermana, ella no era una chismosa, pero quería que su salida fuera secreta, tendría que inventarse algo para la Lana, ¿pero qué podría decirle…? Fue cuando recordó aquella chica que le arrebato su corona el día de ayer.

―Oh hermana… pues una novata que participo ayer me ha pedido ayuda para próximas competencias, y como soy una "buena" competidora, le "ayudare" a ser mejor, si es que me entiendes ―. Dijo Lola guiñando con su ojo izquierdo.

―Está bien... pero… ¿Cuánto demoraras con ella? Es domingo y podemos hacer muchas cosas hoy, mira que construí un pequeño castillo de madera para jugar a la princesa y el caballero ―. Comentó Lana con ansias.

―Tranquila hermana, te prometo pasar todo el día jugando cuando vuelva ―. Dijo Lola tratando de convencer a su gemela.

―Es una promesa ―. Dijo tomando la mano de su hermana. ― ¡Bien! Ahora iré a jugar en el lodo, ¡Nos vemos después!

Lana salió rápidamente, la tranquilidad había vuelto a ese cuarto. Lola necesitaba de esa tranquilidad para "embellecerse". No le tomo mucho, se miró fijamente en el espejo, todo en ella era hermoso… salvo los dos incisivos faltantes en su grupo de dientes. Desearía que le crezcan de una vez, ciertamente no le costó ningún premio en el pasado, pero podría ser un detalle relevante para el futuro.

Estaba lista, tendría que salir sin que nadie la pille. Por lo que había escuchado, sus padres habían salido con Luan, Luna y Lori, por lo acontecido ayer. Poco le importaba a Lola ese tema, para su joven y engreída mente, era algo que lo solucionaran sus padres.

Entreabrió la puerta, para asomarse y observar algún movimiento de sus hermanas. Lola debería estar en el jardín ensuciándose, eso le dejaba seis hermanas por la que preocuparse, si incluimos a Lincoln serian siete personas. Debería estar atenta para no ser observada.

― ¡Maldito Lincoln!

Lola pudo escuchar a Lynn subiendo, la pudo ver muy furiosa, algo común en ella. Había entrado en su cuarto compartido con Lucy, no demoro mucho en salir… solo se puso un casco de béisbol y sujetaba un bate.

― ¡Cuando lo vuelva a ver me lo pagará!

Y así como apareció, se fue. Esa chica tiene una ira muy peligrosa, a Lola le pareció mejor no saber qué había pasado entre Lincoln y ella. Comenzó a salir lentamente, no vio a ninguna de sus hermanas. Eso no era tan buena señal, la casa Loud no suele ser silenciosa. Pero no podía desaprovecharlo, al bajar el ultimo escalón, pudo ver a Lucy viendo por una de las ventanas, callada y con melancolía, estaba observando algo de afuera. Lola se acercó lentamente a la puerta, y ahí pudo entenderlo… Su hermano estaba yéndose a quien sabe dónde. Lola no quería pensar en él, que se aleje era lo mejor.

Cuando ya no era posible divisar a Lincoln, Lucy se giró y subió a su cuarto. Afortunadamente, no observo a Lola en ningún momento, la pequeña princesita Loud conocía muy bien sobre tácticas de espionaje, los necesitaba para ser una buena chismosa.

Fue una suerte no ver a ninguna de sus hermanas cerca, sin perder tiempo salió de la casa. Su objetivo era el parque, ese era el punto acordado con Robert para su "cita". No… no era una cita, no para ella, solo quería gastar su tiempo… y él estaba disponible.

― 0 ―

No paso mucho para que Lola llegara al parque de Royal Woods, se había sentado en una de los tantos asientos que ofrecía el parque. Le gustaba ese lugar, siempre venía con su familia a pasar agradables fines de semana. Sin embargo, este domingo no era así… no podía culpar a Luan, ella solo estaba en medio de esos terribles asuntos, pero se sentía fastidiada con todo, siendo Lincoln su mayor problema. Cada vez que estaban ahí, ningún niño se acercaba a ella para jugar, por lo cual era el peliblanco quien terminaba jugando con ella, pero nunca se mostró fastidiado por acompañarla, nunca le dijo un "No", nunca le…

―Debo dejar de pensar en él…

― ¿Dejar de pensar en quién? ―. Escucho decir Lola por detrás suyo.

Se giró y pudo observar de quien se trataba. Era aquel chico que le incomodo el día de ayer, y fue causante de que perdiera su amado primer lugar en el concurso de belleza, Lola había llegado a preguntarse porque estaba ahí con él, se sentía muy fastidiada… muy enojada. Pero ya no había vuelta atrás… Lo observo otra vez, seguía vistiendo un esmoquin, pero esta vez era rojo con detalles negros, dejando la parte del pecho muy abierta, con una rosa en su pectoral izquierdo, y su rostro perfecto que derramaba soberbia… todo un sueño para cualquier niña.

―No hablaba de ti… es mi hermano.

― ¿Acaso te lastimo o algo así? ―. Pregunto Robert, mostrando un rostro de falsa preocupación.

―No… son cosas de familia, pero dejemos eso… ―. Dijo Lola moviendo un poco la cabeza. ―Me gustaría comer un helado ahora, si no es mucha molestia.

―Muy bien Lola Loud.

El parque era un lugar muy grande, con muchas áreas en las que te puedes divertir. Robert las quería aprovechar muy bien para convencer a la pequeña engreída a aceptar sus "demandas". La primera parada fue un puesto de helados, el niño millonario se encargó de comprarle el mejor helado que ahí había, un primer paso para hacer que Lola Loud se enamore de él, tenía que asegurarse de saciar todos sus antojos. Lo valdrían al final de la jornada, Robert había entrado en la edad donde la sexualidad comienza a dominar la mayoría de sus pensamientos, y había aprovechado la fama de su tío y la fortuna de su familia para doblegar a muchas chicas, mayores y menores que él. Sin embargo, eran las niñas menores sus favoritas, su inocencia e inexperiencia... algo que lo excitaba a lo grande, Lola Loud era un caso especial para él, conocía su fama… y eso le atrajo tremendamente.

Robert se encargó de estar en todos los lugares que ofrecía el parque, pasaron por las atracciones de títeres, un pequeño bazar, una tienda de recuerdos, donde Lola quiso comprarse lo más caro. También pasaron por un intento de feria, tenía pocas cosas interesantes, siendo lo único resaltante una rueda de la fortuna no tan grande. Esto no era nada para el niño millonario, había estado en lugares infinitamente mejores, pero fue la "princesita Loud" la que escogió el lugar.

Pero no tardó en darse cuenta del desinterés de la Loud. Por más intento de cortejarla, ella no mostraba interés en él, inclusive había momento donde era ignorado. Para el puberto de doce años era un golpe duro a su orgullo, nunca una niña le había tratado así, todas siempre babeaban por él, pero esta niña… Podía sentirlo, estaba llegando al tope de su paciencia con ella, y no es que un chico millonario con gran apetito sexual, tuviera tanta paciencia.

Ya habían pasado un tiempo caminando, Lola sentía que sus demandas eran saciadas lo más rápido posible por el chico Labrant, quería una bebida, él le compraba la más cara, o veía una hermosa pulsera en una tienda, el chico se la compraba. Sin embargo, ella no podía sentirse feliz con todo lo que recibía, por primera vez, pudo sentir que las cosas materiales no lo son todo en esta vida. A veces le veía directo a los ojos, ella podía observar deseo en ellos, un deseo para nada bueno… no era tonta, sabia a donde quería llegar Robert con todo lo que hacía, por eso a cada comentario o pregunta del chico, la Loud respondía de manera cortante a todo, no quería saber su opinión, sus problemas, sus aspiraciones, nada… solo era un mero utensilio de entretenimiento para ella.

― ¿Te había dicho lo linda que te ves hoy día? ―. Dijo Robert mostrando una sonrisa socarrona.

―Si, como unas tres veces ―. Respondió cortante la princesita Loud.

Estaban caminando muy cerca, sin llegar a hacer contacto físico, las pocas personas en el parque los veían como un par de tortolitos empezando una nueva relación. A Lola le molestaba mucho eso, podía escuchar cada vez caminaba cerca de alguna persona decir: "Se ven tan lindos" o "Que lindo es el amor", simplemente detestable. Caminar a su lado se había vuelto incomodo, con momentos de silencio incluido. No había tomado cuenta del tiempo que había pasado con él, no tenía un reloj a la mano, y no quería pedírselo a él tampoco. Solo sabía que paso mucho tiempo junto a él. Que desagradable…

Había ocasiones en las que Robert trataba de tomar su mano, pero ella los separaba de un rápido movimiento. El chico ya estaba en su límite. La última parada en el plan del chico multimillonario era sentarse cerca del lago de ese parque, había escuchado que muchas parejas iban a ese lugar a expresar sus deseos románticos, sería un buen lugar para hacer su movimiento final.

Lola pudo ver que su caminata los estaba llevando al pequeño lago de ese parque, no es que detestara ese lugar, pero con lo acontecido por su hermana mayor, ya no podía verlo como un lugar al que quisiera ir. La Loud se detuvo lentamente antes de acercar más al lago, Robert se puso delante de ella, intrigado por su comportamiento.

― ¿Pasa algo linda?

―Es que… no quiero estar cerca al lago solamente, y no me digas linda ―. Respondió algo molesta.

― ¡Oh lo siento! ¿Acaso te da miedo el agua? Si ese es el caso, no te preocupes, yo te cuidare, pues aún eres una niña después de todo.

Ese comentario la enojo mucho, no lo esperaba, ¿Cómo podría atreverse a decirle niña pequeña? ¡Ella es la amenaza rosa! No podía permitirse ver débil, menos ante él.

―Nada de eso, simplemente que ya quiero descansar de tanto caminar ―. Dijo demandantemente Lola. ―Espero que tengas algo bueno para mí…

―Créeme que sí Lola Loud.

Habían llegado a ese lugar, era muy tranquilo y despejado de personas. Pareciera ser reservado para ellos dos. El chico la llevo cerca de un árbol frondoso, donde sorpresivamente, había un picnic instalado. Todo era parte del plan de Labrant, este era el tramo final para él, donde conseguiría lo que tanto anhelaba de ella.

Ya se encontraban sentados, Robert tenía un cesto con mucha comida, fruta, jugo de uva, un par de sándwiches para los dos, entre otras cosas. Lola seguía con su rostro de indiferencia, no tenía tanta hambre, ya había comido y bebido mucho por el camino, pero debía hacer un esfuerzo más, sabía que ahí terminaría su cita con él.

― Espero que te guste mucho todo lo que tengo para la ocasión ―. Dijo mostrándole las cosas del cesto. ―Seleccione personalmente todo, había escuchado que tienes muy buenos gustos.

Lola cogió desconfiada uno de los sándwiches, no podía negarlo, tenía un sabor muy delicioso, ninguna hamburguesa de comida rápida que haya probado en su corta vida se comparaba con ese sándwich. Robert no se quedó atrás, también se puso a degustar el sándwich que sobraba. Lola ya no estaba tan indiferente, realmente cada detalle de Robert había sido lindo hasta ahora ¿Por qué no darle una oportunidad?

No… era imposible, él no era más que un entretenimiento para ella, no debía verlo como algo más.

Pasaron los minutos, y poco a poco Lola comenzó una conversación con el puberto, debía reconocer que, a pesar de la diferencia de edad, tenían mucho en común, el gusto por lo sofisticado, la moda, las últimas tendencias, los desfiles de belleza, la alta refinería… ese chico era más interesante de lo que podía haber pensado.

La Loud estaba más que satisfecha, nunca había comido tan deliciosamente en su vida. Sin embargo, la merienda aun no terminaba. Robert saco dos cajas con bebida sabor uva y manzana, él le entrego la que tenia sabor a uva.

―Bien Lola Loud, brindemos por nuestra grandiosa cita ―. Dijo levantando su bebida.

Lola no dijo nada, solo levanto su bebida y la choco con la de Robert. Ambos se las terminaron, y comenzaron a apreciar el bello paisaje que ese pequeño lago ofrecía, con toda la naturaleza de su alrededor. El chico Labrant podía observarla muy tranquila, sabía que era el momento de hacer su "movimiento".

―Lola... ―. Dijo acercándose a la Loud. ―Esta cita me ha demostrado lo importante que eres para mí, desde que te vi no podía dejar de pensar en ti… en tocarte ―. Menciono tomándole de la mano. ―En estar junto a ti ―. Dijo acercando sus cuerpos, sorprendiendo mucho a Lola. ―En besarte… ―. Concluyo acercando su rostro al de la menor.

Lola no creía lo que estaba por suceder, ese chico tenía un manejo rápido de toda la situación, ahora estaban tan cerca el uno del otro. Pero entro en razón, ella no quería hacer eso, le estaba obligando a hacer algo que no sentía por él. Podía sentir sus labios cada vez más cerca, Lola no podía permitirse que ese beso suceda, decidió actuar cuando sintió que sus labios comenzaban a rosarse.

― ¡Nooo! ¡Aléjate! ―. Dijo separándolo bruscamente.

El chico cayo en el césped, sobre sus posaderas, ninguna chica le había hecho eso antes, no se lo permitiría otra vez.

― ¿¡Acaso eres idiota!? No quiero besarte… ¡No me gustas de ese modo! ¿¡Acaso me crees una chica fácil!? ―. Grito la princesita Loud. ― ¡Pues no!, el concepto que tienes sobre mí, está más que mal… Ya no quiero volver a salir contigo ―. Finalizo la Loud.

Lola estaba por irse de ese lugar, Robert quería sobrepasarse con ella, y eso no lo podía permitir. Sin embargo, el chico la agarro del antebrazo, no le permitiría escapar tan fácilmente.

― ¿A dónde crees que vas eh? ―. Dijo atrayéndola e él. ―Hoy tuve que gastar mucho en ti, ¿No crees que me merezco un premio? ―. Mencionaba mientras la jalaba cerca de un árbol.

Lola forcejeaba, quería soltarse, pero el chico sin duda era fuerte, pero sorpresivamente, la soltó cuando pudo sentir el árbol detrás suyo ¿Que estaría tramando Labrant?

―Bien, ahora será mejor que no trates de huir, harías empeorar las cosas.

Lola no entendía a que se refería, pero lo primero que pensó fue en salir corriendo de ahí. Pero algo sucedió, sentía su cuerpo muy débil, casi le costaba estar de pie, y su cabeza comenzaba a dolerle.

―Puedo ver por tus reacciones físicas que "eso" ya está haciendo efecto en tu cuerpo…

― ¿Q-que me… hiciste? ―. Dijo con dificultad Lola

―Muy simple ―. Dijo acercándose a ella y acorralándole. ―Había algo en tu bebida de uva, hasta donde sé, es un sedante el cual "relaja" tu cuerpo, sobretodo tus extremidades ¿Grandioso no? Me ha funcionado cuando las chicas con las que salía no querían dejarse llevar por mis encantos, en tú caso, es tu actitud la que me obligo a usarla.

Lola no podía digerir lo que escuchaba, ¿Acaso él quería…? No, tenía que hacer algo, no podía permitir ser profanada por él. Sin embargo, comenzaba a sentir miedo… Ese chico estaba doblegando a "La amenaza rosa".

―Si te dejas llevar, hasta puede gustarte ―. Le dijo Labrant, acercándose y besando su cuello. ―Tú eres diferente Lola Loud, te lo dije antes y te lo repetiré muchas veces, eres la única que despertó un interés verdadero en mí, por eso quiero hacerte mía, esa pueblerina no merecía esa corona, tú si… por eso me encargué de ella ayer.

Lola podía estar sedada, pero aún comprendía todo lo que le decía, ¿Qué atrocidades le habrá hecho a esa pobre chica? Aún recordaba su nombre… Victoria Phenix.

― ¿Qué le hiciste?

―Pues no algo tan diferente a tu situación ―. Dijo riendo un poco. ―Se resistió al inicio, pero la droga hizo su trabajo y pude "disfrutar" mucho de ella…

Ahora lo entendía, ese chico quería violarla, no quería eso… era muy joven, no quería que su primera vez fuera así, menos con él… Había pensado que eso sería con Linc… pudo darse cuenta de sus pensamientos, se regañaría después por pensar así. No era el momento de tonterías… estaba por orinarse del miedo.

―A-ayuda… por favor… alguien ―. Trato de gritar Lola, pero nadie podía escucharla, ni verla. ―Por favor…

―Nadie vendrá querida ―. Dijo mientras le implantaba un beso. ―Me asegure de eso… créeme.

Lola no sabía qué hacer, su joven mente estaba por desmoronarse, quería desmayarse, pero no podía hacerlo… Ya no había salida.

―A-ayúdame… ayúdame… Lincoln…

―Deja de decir tonterías ―. Menciono Robert. ―Nadie vendrá por ti.

En esos momentos ambos menores escucharon unos pasos.

― ¿¡Qué demonios!?

―0―

Estaba preocupado, Lincoln no tenía idea de que podría haberle pasado a Lola. Su hermana sabía defenderse, de eso no hay duda, pero no dejaba de ser una niña. Ella misma le dio una mala imagen de ese chico Labrant… a veces los hombres hacen lo que sea por saciar los placeres.

Salió corriendo de casa, no importándole lo que sus hermanas le decían mientras bajaba las escaleras o cruzaba la puerta, el solamente quería encontrar a su hermanita, saber si estaba a salvo, si no había sido lastimada.

Corrió y corrió, sin importarle nada. Pasado unos minutos, esa pregunta llego a su mente ¿Dónde se encontraría su hermanita? Lana no sabía dónde se encontraría su gemela, eso hacía más difícil las cosas. Solo quedaba comenzar a buscar en distintos lugares… ¿Pero por dónde empezar exactamente? Camino un poco más, y se dio cuenta que había llegado, inconscientemente, cerca de la residencia Santiago. No… no podría pedirle ayuda después de su bochornosa actitud con ella, seria todo un descaro. Paso de largo esa casa, no quería mayores problemas ese día con Ronnie Anne.

Tendría que recurrir con alguien de confianza… Comenzó a correr otra vez, la casa de los McBride no estaba muy lejos.

No tardó mucho en llegar hasta la casa de su mejor amigo. Para su buena suerte, Clyde estaba saliendo por su cuenta de su casa, a quien sabe dónde.

― ¡Clyde!

El pequeño niño afroamericano se sorprendió un poco al ver a su mejor amigo visitándolo.

― ¡Lincoln!, no sabía que hoy vendrías ¿Sucedió algo?

―Así es ―. Decía jadeando. ―Es Lola… salió esta mañana de casa y aun no vuelve ―. Le mostró la hora, exactamente las dos de la tarde. ―Estoy preocupado por ella, se fue a una "cita" con un chico totalmente desconocido para todos, y aparentemente, también es peligroso…

El pequeño nigga mostraba preocupación por lo que había escuchado. A esas alturas ya había compartido bastante con la familia Loud, por lo que también se preocupaba, hasta cierto punto, por las hijas Loud… sobre todo por la mayor de ellas.

―Bien amigo, primero hay que calmarse ―. Dijo tocándole el hombro. ― ¿No sabes donde pudo ir con ese chico?

El peliblanco ya había retomado control de sus respiraciones, obviamente no sabía a donde se habría dirigido su hermana, pero su amigo no lo sabía, y no era su culpa.

―N-no… no le dijo nada a nadie, por eso necesito tu ayuda Clyde.

El único hijo de los McBride entendía a donde se dirigía Lincoln, ayudarlo a saber la ubicación de Lola, ¿Pero que podría hacer él? No tenía un equipo profesional de rastreo… o poderes mentales que pudieran servir. Solo quedaba la deducción, y arriesgarlo todo.

―Bien… Pensemos, es Lola Loud, se considera la niña más linda sobre este mundo, para ella, todo tendría que ser perfecto en una cita, un lugar romántico, tranquilo, sin riesgos de ensuciarse.

― ¡El centro comercial! ―. Exclamo Lincoln.

―No lo creo ―. Contradijo el afroamericano. ―Es un lugar muy ruidoso para una cita, bajo sus estándares.

Lincoln lo pensó otra vez, esa afirmación era cierta. Pero no podía pensar con claridad, su preocupación aumentaba con los minutos.

― ¡No tenemos mucho tiempo! ¡Debo arriesgarme para ir y encontrarla!

El pequeño McBride podía sentir la preocupación en su amigo, pero no podía decirle un lugar concreto a donde ir, no era una computadora. Las posibilidades eran muchas, tendría que empezar a descartar.

―Vamos, tranquilízate… rayos… ¿Sabes cómo se llama el chico en primer lugar? ―. Pregunto Clyde, mostrando un poco de frustración.

―No… espera… su nombre no lo recuerdo, pero si el apellido… creo que era Labrant.

Labrant… Clyde había escuchado ese apellido salir de la boca de sus padres en algunas ocasiones, se trataba de una familia muy adinerada, y hasta donde podía entender… poderosa. El pequeño nigga saco rápidamente su celular, y busco el apellido, pudo dar rápidamente con los miembros de esa familia, uno de ellos era un crítico de belleza femenina, pero había algo resaltante, tenía como aprendiz a uno de sus sobrinos, un tal Robert Labrant de doce años. Todo encajaba, comenzó a buscar a tal chico en redes sociales. Ciertamente era una celebridad, al menos en Royal Woods, tenía miles de seguidores, siempre ponía fotos de sus eventos, mensajes a sus fans y alguna que otra indirecta. Clyde reviso rápidamente su última publicación, esta había sido publicada hace unos minutos. Tal vez le den indicios de alguna pista.

"Una nueva presa :-) Tendré una divertida aventura en el parque de RW. Deséenme suerte ;)"

Esa publicación era seguida de muchos comentarios alentando al multimillonario chico, deseándole suerte y preguntando por la "suertuda".

― ¿Clyde? ¿Encontraste algo?

El niño afroamericano le mostró su celular a su amigo. Era obvio donde se encontraría su hermana. También podía ver la foto de ese chico, sus ojos eran como los describía Lola… era simplemente incomodo verlos.

―Gracias Clyde, de veras… no sé qué haría sin tu ayuda amigo ―. Agradeció Lincoln. ― ¿Me acompañaras buscar a Lola?

Clyde no se movió, no podía acompañarlo, estaba por salir, ya tenía algo preparado para esa tarde.

―Lo siento Lincoln… yo… no puedo, ya voy atrasado para algo importante.

― ¿De qué se trata? ―. Pregunto Lincoln.

―Te lo diré después amigo ―. Dijo mientras se movía rápidamente lejos de Lincoln. ―Exactamente mañana en la escuela. ¡Ten suerte encontrando a Lola! ―. Finalizo mientras se iba corriendo.

Estaba sorprendido, Lincoln no esperaba esa actitud proveniente de su mejor amigo, nunca lo había visto con esa actitud antes. Ya perdiendo de vista a su amigo, decidió emprender camino al parque, no había tiempo que perder.

Otra vez, se encontraba corriendo para "salvar" a su hermana… ¿Acaso necesitaría de su ayuda? ¿Qué tal si llegaba en un momento maravilloso para su hermana y él lo arruinaba? Comenzaba a preguntarse, ya faltaba poco para llegar al parque, Lincoln estaba exhausto, había corrido mucho desde que salió de casa. Solo esperaba que ese esfuerzo valga la pena.

Ya en el parque, Lincoln comenzó a buscar entre las personas, con esperanza de encontrar a su hermana a la distancia. Pero nada, el lugar era muy grande, el parque le traía muchos recuerdos… aún podía recordar cómo se perdió en ese lugar cuando tenía cinco años, estuvieron toda una tarde buscándolo, siendo Luan quien la encontró. Lincoln insistió en encontrarla por su cuenta, pero con el paso de los minutos comenzaba a rendirse, tendría que optar por preguntarles a las personas.

Pero la indiferencia era presente… los visitantes del parque poca importancia tomaban al puberto cuando les preguntaba por su hermana, mientras que los vendedores querían que Lincoln comprase algún producto para responder sus preguntas. Lincoln entraba en desesperación, estaba muy cansado, comenzaba a pensar si verdaderamente su hermana se encontraba ahí. Quizás hasta haya vuelto a casa y él estaba como tonto buscándola, una posibilidad valida.

―Hey chico ―. Escucho Lincoln. ―Sé a quién buscas, ¿Es una niña rubia con carácter engreído cierto?

Lincoln asintió ante las características descritas por ese hombre. Este traía una capucha, llevaba puesto unos lentes oscuros, tenía un aspecto muy misterioso, pero Lincoln no le dio tanta importancia. La persona que ese hombre describía era su hermana, pero quería confirmarlo.

―Sí… pero, ¿Estaba acompañada de algún chico?

―Uyy sí, un niño con aspecto ricachón. Estaban dirigiéndose al lago… toma mi consejo chico, no te metas con él, solo harás que te vaya muy mal… créeme.

Ahora estaba confundido. ¿Era eso un consejo? No podía permitir de algo le sucediera a su hermanita. Pero su intriga también estaba dirigida a ese sujeto, le hablaba con una confianza… inesperada.

―Disculpe pero… ¿Por qué me dice todo esto? ¿Acaso lo conozco de algún lugar?

El extraño sujeto comenzó a develar quien era, quitándose la capucha y los lentes. Lincoln no pensó volver a verlo, al menos no pensaba en ello.

― ¿Doctor Lexter? ¿Por qué usted…?

―Después hablaremos chico ―. Dijo mientras le daba unas palmadas en el hombro. ―Aún tienes que ver como se encuentra tu amiga que se desmayó ayer ¿Recuerdas? Espero que te sirva mi consejo, Nos veremos después.

El doctor Lexter se retiró del lugar donde se encontraba el peliblanco, esto ya era muy extraño, En primer lugar… ¿Coma sabía que él estaría ahí? Tal vez estaba de paseo por el parque, tal vez sea su rutina, no es que coincidieran ¿Oh sí? Pero Lincoln trato de auto-convencerse… Las coincidencias no existen.

Poco a poco se acercó al lago, no podía observar a nadie, ni un alma, quizás el doctor Lexter se equivocó, o quizás si llego muy tarde, pensaba todo tipo de posibilidades mientras seguía caminando cerca del parque. Inclusive ese doctor pudo jugarle una mala broma ¿Por qué no? Ver un chico desesperado yendo de un lugar a otro… mentirle para que siga corriendo sería una buena broma que contar, inclusive para grabar.

―A-ayúdame… ayúdame… Lincoln…

Pudo escucharla, era su hermana que estaba llamándolo, y aunque sonaba muy bajo, fue lo suficientemente fuerte para ser percibido por el peliblanco.

―Deja de decir tonterías ―. Escucho con fuerza. ―Nadie vendrá por ti.

Y todo se hizo claro, se acercó hasta la procedencia de esas voces. Y fue ahí que pudo observarla, su hermana menor… arrinconada por ese malnacido, ella con un rostro de debilidad, y él con uno de depravación. Lola se veía muy asustada, deseando que algún tipo de ayuda llegase. Ya no lo soporto más, con todas sus fuerzas, tomo impulso y corrió lo más rápido que pudo en dirección del chico multimillonario.

― ¿¡Qué demonios!?―. Exclamo el joven Labrant sintiendo unos pasos en su dirección.

Con una rapidez y precisión envidiable, Lincoln asesto un golpe directo al rostro de Robert, el impacto había tenido mucho poder, Lincoln estaba muy furioso por ver a su hermanita en tal estado, no necesitaba respuestas por parte de él, todo era muy claro. El joven la Labrant retrocedió por la potencia de ese golpe, su nariz estaba sangrando. Y su furia empezó a fluir.

― ¡Hijo de puta! ¿¡Quién te crees para golpearme a mí!? ¿¡Acaso sabes quién soy imbécil!? ―. Grito con furia el chico.

―No me importa quien seas ―. Respondió el peliblanco. ―Pero nadie, ni siquiera un niño ricachón, ¡SE METE CON MI HERMANA! ―. Dijo mientras se acercaba y le daba otro golpe.

Robert Labrant quedo muy aturdido por ese segundo golpe, a pesar de que el peliblanco era delgado, sus ojos irradiaban ira, una ira incontrolable. Robert no sabe pelear, por lo que enfrentarlo no era una buena opción, pero siendo un chico con mucho dinero, sabía que su venganza llegaría tarde o temprano, lo haría pagar de maneras muy dolorosas.

―Ganaste esta… pero créeme que volveré por tu hermana. Esta demasiado buena para dejarla ir…

El chico comenzó a alejarse como un cobarde, lo era en realidad. Lincoln se cercioro de no poder verlo para tratar de reponer a su hermana, de algún modo.

―L-Lola… Lola… despierta por favor… despierta.

La pequeña Loud apenas podía abrir sus ojos, sentía que su cuerpo le pesaba demasiado y le costaba mantenerse despierta. Pero hizo un esfuerzo para verle los ojos a su hermano, su rostro mostraba mucha preocupación y pena, podía ver una pequeña lágrima salir de su ojo izquierdo, ella también empezaba a llorar, había implorado su ayuda… y él la escucho.

―Eres tú… ―. Apenas podía salir de su pequeña boca. ―G-gracias, por salvarme L-Linky…

Lincoln no esperaba que le llamase así, nunca lo había hecho, pero para sorprenderse más, Lola lo jalo hacia ella y le implanto un tierno beso de agradecimiento, él no se lo negó… ese beso, aunque no deseado, era satisfactorio.

Terminado el beso, Lincoln cargo a su hermana, ella estaba en un punto donde le era difícil mantenerse despierta. Su hermano la llevaba como caballero a su princesa, luego de haberla salvado de un malvado dragón. Lincoln sentía mucho dolor en sus brazos, pero lo valía por su pequeña hermana… era momento de ir a casa.

Pero a la distancia, un hombre estuvo observando todo lo sucedido, él sabía que Lincoln cometería esos actos, era lógico al fin y al cabo. Tocándose el mentón, sabía que era tiempo de seguir al chico más seguido.

―Demonios… es tan impulsivo.

Eran las palabras de Lexter… si es que ese era su nombre verdadero.


Ahora si, las aclaraciones.

Este cap tiene mucho sentimiento de Lola Loud a su hermano,pero no solo eso, cuando empece a escribir este cap me dije... "¿Y si meto pequeños detalles para que el futuro de mi Fanfic principal pueda contar con ciertos "elementos"? pues si... decidí hacerlo, aunque trate de no ser tan obvio. Por eso el doctor Lexter, será parte importante de mis historias de The Loud House, solo espero, que mis planes les agrade a todos, aclarar que no es la primera aparición de este personaje, para verlo en acción tienes que leer mi otra fanfic: "Una cita inesperada" ahí habla por primera vez con Lincoln. Por otro lado, seguiremos viendo al joven Labrant, las acciones de Lincoln tendrán consecuencias posiblemente fatales. Para finalizar, en un principio tenia pensado que este fanfic sería un three-shoot, pero creo que da para más. Por eso déjame tu review, ¿Este fanfic debería ser un three-shoot? ¿Debería ser de más capítulos? Dime también que te pareció el capitulo. Sin más, se despide Rasec02.

Recuerda que mi facebook oficial es: Rasec02TRUE

Hasta la próxima.

PD: El siguiente cap de "Secretos y hermanas" lo subiré a mediados de Abril.