¡Hola a todos los fans del Loudcest! He vuelto para traerles la continuación de este Fanfic, después de tanto tiempo Je Je. Como sabrán, este cap es continuación también del cap X de "Secretos y hermanas". Como siempre, agradezco que sigan mi historia, y que les guste tanto como a mí. Este cap tendrá muchos sentimientos encontrados por parte de Lola y Lana... sí, Lana participara mucho en este cap. Agradecer especialmente a pirata, ezcu, Guestni, Julex93, andrew579, Lobo Hibiky, Ntian, El caballero de las antorchas, Sansmaster, Sam the Stormbringer y a todos los que leen y siguen mis historias, esto es para ustedes.

Aclaraciones al final del cap.

The Loud House le pertenece a Nickelodeon y Chris Savino.


Una historia de The Loud House: "La amenaza rosa"

Capitulo III

Un nuevo lunes se hacía presente, y eran los animales de Lana los primeros en saberlo. Aquellas pequeñas criaturas comenzaban a lamer y morder a su dueña. Lana abrió los ojos por obligación, siempre empezaba el día dándoles el desayuno a cada una de sus mascotas.

― ¡Buenos días chicos! ―. Dijo Lana viendo a sus mascotas. ―Parece que Lola aún no despierta… ¡Vamos a levantarla!

Lana se acercó a la cama de Lola, su gemela estaba muy cómoda y feliz, pero ello no duraría mucho. Lana tomo una de sus lagartijas, la pondría al lado de la princesita Loud, y esperaría un grito proveniente de ella.

―Quédate quieto amigo… Se llevará una gran sorpresa

Aquella lagartija se movió, colocándose sobre el rostro de Lola, la dueña no podía aguantar la risa al ver como su gemela seguía sonriendo con felicidad, a pesar de tener un animal "sucio" sobre su rostro. Sin embargo, aquel animal volvió con Lana. Lola empezaba a despertar después de un sueño muy reconfortante… Y que se podía esperar, si tuvo un sueño semi - erótico con su hermano mayor.

― ¡Buenos días Lana!

La Loud que no le teme a la suciedad soltó una risa algo exagerada, su hermana no entendía tal comportamiento, tal vez recordó algún chiste de Luan al momento de despertar…

―Que hay hermana, debemos hacer la cola para el baño antes que las chicas grandes nos ganen el lugar.

Ambas niñas se prepararon para ir al baño, como es costumbre en ellas, siempre entraban juntas al baño. Lola esperaba ver a su hermano en la fila del baño y agradecerle por salvarla el día de ayer. Desafortunadamente no fue el caso, en la cola solo estaba Luan y Lynn, en ese orden esperando su turno en el baño.

― ¡Leni, apúrate con tu cepillado de cabello! ―. Grito Lynn algo molesta.

Lo más probable es que Lincoln se encuentre en el primer piso, preparando el desayuno para todas sus hermanas, quizás esté pensando en ella, quizás le prepare un hermoso pancake, o un plato con huevos y tocino especial para ella. Es una niña… puede permitirse soñar…

Hubiera hablado con Lincoln en el desayuno, pero casi toda su familia le hacía preguntas sobre lo acontecido ayer y trataban de hacerla sentir muy bien y cómoda. Ahora podía entender por lo que pasó Luan el sábado… quizás hace algunos días estaría muy pero muy contenta con ese tipo de tratos, pero solo quería hacer una cosa esa mañana, y era hablar con su hermano…

Lincoln había preparado desayuno a todos en la casa Loud, un clásico plato con huevos, preparado de diferentes maneras para cada una de sus hermanas. Pero, fue Lola la que obtuvo tocino frito junto con su huevo. Para la princesita, era obvio… es una señal de sus sentimientos hacia ella, no había otra explicación. En cierta parte es correcto, pero la mente del albino no solo tiene espacio para una de sus hermanas.

El desayuno estuvo lleno de miradas preocupadas hacia Lola, y algunas cuantas preguntas también. A pesar de lo que pareciera, Lola no acusó a Robert Labrant, de hacerlo, se armaría un lío muy tremendo en torno a ella. Eso podría afectar su actual reputación en los certámenes de belleza infantil. Había acordado con Lincoln, que todo lo ocurrido fue a causa de un pedófilo, el cual puso una droga en una bebida que ella había comprado con anterioridad. Para su suerte, Lincoln llego en su ayuda, logrando ahuyentar al desagradable hombre. Una versión la cual tomaron como verdad todos los Louds, excepto Lincoln y Lisa. A pesar de la insistencia por parte de los señores Loud, Lincoln los convenció que tal sujeto no los volvería a molestar, pues se encargó que un oficial de policía se lo llevara a la comisaría… Una mentira necesaria según Lola.

Las cosas parecían ir bien, aunque la princesita Loud no pudo sostener una conversación fluida con su hermano, pero no todo estaba dicho, se aseguraría de sentarse a su lado durante el viaje a la escuela.

Ya todas las hijas Loud estaban dentro de Vanzilla, Lola reservó un asiento a su lado, también le pidió a Lana, ayudarle a guardar ese asiento para Lincoln. El albino no tardó en hacerse presente, su semblante era de uno carente de emoción por ir a la escuela, había pasado por mucho en solo un fin de semana.

― ¿Lincoln? ―. Pregunto la princesita Loud.

― ¿Pasa algo Lola?

La pequeña Loud mostraba un rostro de agradecimiento puro. Debía ayudar a levantar los ánimos de su hermano, ese sería una manera de agradecerle por lo ocurrido ayer.

―Quería agradecerte por haberme salvado… De no ser por ti… Quien sabe que hubiera pasado ―. Lincoln comenzó a cambiar su semblante, a pesar de todo, su hermanita tenía intenciones muy puras.

―No hay nada por agradecer Lola, hice lo que cualquier hermano hubiera hecho ―. Contestó el albino. ―Nunca me perdonaría si alguna de ustedes es lastimada por alguien.

Ahí iba de nuevo… Lola no quería escuchar la palabra "ustedes", quería que solo se preocupara en ella, que solo piense en ella. Sin embargo, dado el contexto, aquella oración fue la mejor opción para evitar levantar sospechas. No pudo evitarlo, Lola dio un reconfortante abrazo lleno de amor a su hermano mayor. Algo que sonrojo mucho a ambos.

―Pero cuando te rescate… Tú me… Ya sabes… ―. Lola miraba con algo de confusión a su hermano, acaso él… ―Es algo que no debería ocurrir… Y creo que deberíamos hablar sobre eso…

Lincoln estaba decido en aclarar "ese" tema con Lola, seguir en la ambigüedad con sus sentimientos no le traería nada bueno, y menos aún si tenía el presentimiento de caer en sus bajos deseos masculinos.

―L-Lincoln yo…

Ambos comenzaban a verse directamente a los ojos, Lola podría jurar ver el alma de su amado hermano. Ambos se estaban perdiendo en los ojos del otro, inclusive se podía percibir acercamientos leves por parte de ambos… Lola estaba disfrutando de poder tener a lado suyo a su príncipe de blanca cabellera… Pero…

― ¡De que tanto hablan los dos! ¡Yo también quiero saber!

¡Maldita seas Lana! Pensó Lola, su momento de fantasía, había sido destruido en cuestión de segundos, si por ella fuera, la estrangularía hasta dejarla morada… No era una mala idea en realidad…

―No es nada Lana, Lola me agradecía por haberla traído ayer sana y salva.

Como siempre, el hombre del plan llegaba para salvar el día, o mejor dicho el viaje. Lola daba una mirada e furia a su gemela, aunque esta no se dé cuenta.

― ¡Gracias Linky! ¡Lola puede ser algo despistada si no la acompaño!

Seguido de esto, Lana dio un rápido beso en la mejilla de Lincoln. Esa simple acción, basto para que Lola dejo caer su quijada del asombro. Su gemela volvió a su asiento como si nada hubiera pasado. Pero en la mente de Lola, el odio comenzaba a surgir… ¿Acaso eso estaba bien?

Debía tranquilizarse, su hermana no estaría enamorada de Lincoln, fue un simple beso de agradecimiento ¿Verdad?

―0―

Al llegar a la escuela, todas las hijas e hijo Loud tomaban caminos diferentes. Ahora Lola daría lo que fuera por ir al mismo salón con Lincoln, desafortunadamente no era el caso. O se volvía una genio como Lisa, o hacia reprobar constantemente a su hermano por cinco años para poder asistir juntos a la misma clase.

Lola andaba acompañada por Lana, ambas asistían a la misma clase, misma profesora, mismos compañeros de clase. Compañeros… no amigos ni amigas, todas las niñas de su mismo grado le temían, el título de "Amenaza Rosa" no quedaba solo en los concursos de belleza. Mientras que los niños, bueno… uno pocos le hablaban, pero siempre con ganas de invitarla a salir. Ella siempre los rechazó, ningún chico de su edad le llamo la atención.

―Lola… ¿De veras te siente bien para estar en la escuela? No quiero llevarte cargando a casa ―. Dijo con algo de humor Lana.

―No hay porque temer, soy más fuerte de lo que aparento, además… hay una reputación que mantener mi sucia hermana.

Lana no le discutió nada, si su hermana decía estar bien, ella más que nadie lo sabía, el lazo de gemelos aún se hacía presente en ellas. No tardaron mucho en llegar hasta su salón de clase. Todos los niños que estaban jugando en ese momento, tomaron miradas angustiosas al ver llegar a Lola, algunos de ellos le saludaban con temor. Dos niñas le limpiaron su asiento con pequeños trapos, puliendo muy bien su nombre pegado al asiento.

No podía negarlo, Lola amaba ese tipo de atenciones, aunque eso signifique que nadie quiera jugar con ella, salvo Lana, aunque ella si contaba con muchos amigos. Todos los niños tomaron asiento al momento de llegar la profesora. Una señora de unos cincuenta años, algo subida de peso, con una cara de "madre sobreprotectora". Sus alumnos la adoraban, aunque había rumores en la escuela sobre esa profesora… Se decía que llevaba niños a su casa, y los hacia trabajar en limpieza a cambio de buenas notas y dulces. Pero eran meras especulaciones.

― ¡Hola mis niños! Hoy aprenderemos una de las cosas más importantes en la vida ―. Dijo alegremente la profesora. ― ¿Alguna vez se preguntaron quién es la persona más importante en su vida?

Esa pregunta calo profundo en la mente de Lana. Cierto era que para esa edad, la persona más importante es la madre, o en algunos casos el padre, fue la respuesta más común entre sus compañeros. Sin embargo, para Lana la respuesta era otra… aquella niña que no le temía a la suciedad, comenzó a sentir algo muy profundo en su pecho al ver a su gemela, con una cara de profunda reflexión, para Lana, no había persona más importante en este mundo que su "alma gemela".

Lola estaba en una situación muy similar. Sin embargo, ella pensaba en cómo había cambiado todo desde el sábado anterior. Su hermano mayor paso de ser una molestia, a su amado príncipe azul. De algún modo, debía agradecer a Robert Labrant por eso… Eso no sucedería jamás, ese tipo estaba totalmente muerto para ella. Aun así, sabía que lo volvería a ver.

―Mis niños… La persona más importante puede ser su madre, su padre, tal vez sea su mejor amigo, o la persona con quien se casen en el futuro ―. Lola se sonrojo ante lo dicho por su maestra. ―Yo no conozco esa respuesta, pero si les aseguro algo… Esa persona siempre estará presente para ustedes, y además… Esa persona nunca los olvidará… Y ustedes tampoco deberán olvidarla.

Algunos niños no tomaban mucha importancia a esa lección, eran niños después de todo… Pero en caso de Lola, se había decidido en escoger a su "persona más importante" de su vida… Ese era Lincoln.

― ¡Profesora, discúlpeme pero debo ir al baño! ―. Grito Lana, sujetándose los pantalones.

―Está bien Lana Loud, pero por favor no demores mucho, aún falta media clase.

Algunos niños se rieron de la manera exagerada de pedir permiso de Lana, pero pararon de hacerlo cuando Lola se giró y los vio con llamas en sus ojos… Sin lugar a dudas, muy terrorífico. Lana no tardó mucho en salir del salón, las necesidades fisiológicas son muy molestas cuando surgen en plena clase, en casa no le incomodaba para nada ir al baño, pero en la escuela, el simple hecho de que sus compañeros se rían de ella le causaba temor, felizmente tenia a Lola para callarlos a todos.

Una vez sentada en el inodoro del baño de niñas, comenzó a pensar sobre la pregunta de la profesora, ¿Acaso era Lola la persona más importante en su vida? Haría lo que fuera por ella, de eso no hay duda, pero ponerla a tal nivel… Mejor no seguía pensando en eso, tenía apenas seis años, solo debería pensar en divertirse con el lodo y sus mascotas.

De pronto, Lana escucho como la entrada del baño de niñas era cerrada con seguro, dado que era hora de clase, no había otra niña en el baño, quizás sea otra niña que también tuvo un problema de vejiga como ella. Pero no era el caso.

Lana se limpió rápido, esta "niña" no había utilizado inodoro alguno, parecía estar esperando algo. Lana abrió la puerta, quizás aquella "niña" quería utilizar el baño donde estuvo ella.

― ¿Hola?

Al abrir la puerta, Lola no vio a nadie, pero al momento de salir, un hombre fornido la sujeto fuertemente, casi ahorcándola, puso sobre su rostro un trapo húmedo. Por la desesperación, Lana respiro rápidamente, inhalando aquella sustancia capaz de dopar a las personas. El formol había hecho su trabajo de manera perfecta. Aquel hombre saco un teléfono celular, comenzó a llamar a una persona detestable.

―Señor, tengo a la hermana como dijo… ―. Dijo de manera ruda aquel hombre.

Genial, ahora solo hace falta que las cartas lleguen a sus destinatarios… no te preocupes si te ven, toda esa escuela esta sobornada…

―Comprendo Señor Robert, le informaré cuando la primera parte del plan esté concluida.

Estupendo… Debo demostrarle a "La amenaza rosa" y a su hermano que pasa cuando te metes con un Labrant.

Una corta risa comenzó a sonar por el auricular del celular del matón.

―0―

El recreo llego después de una clase llena de actividades para Lola, era extraño que su hermana no haya vuelto en tanto tiempo. Tal vez su gemela este hurgando en la basura, reparando alguna máquina, o jugando en el lodo. Había muchas posibilidades, pero de algo estaba segura, se había ganado un buen castigo.

Lola se dirigió al patio de la escuela, con esperanza de encontrarse con Lana, siempre comían juntas antes de jugar. Pero hoy no fue el caso, no la encontró en ningún lugar. Era extraño… su gemela nunca se perdía un almuerzo con ella, menos si ambas tenían sándwiches de mantequilla de maní y jalea. Su estómago no esperaba más, comenzó a comer en soledad, algunos niños y niñas la veían con temor en la lejanía, y eso incomodaba un poco a Lola, solo era divertido si Lana estaba a su lado…

Tener que ver como otros niños se divertían era un tormento, sin Lana realmente se sentía incompleta. Al volver a clase, la situación no pareció cambiar, comenzaba a preocuparse por su hermana, algo no estaba bien… algo le ocurrió a Lana y debía averiguarlo. Pero nada podía hacer en este momento, esperaría a la salida para pedirle ayuda a Lincoln… Estaría muy nerviosa hasta que eso pase…

―0―

El día escolar había llegado a su fin con el sonido del timbre, todos los niños gritaron de alegría al saber que volverían a sus hogares. Sin embargo, Lola estaba muy preocupada por su gemela. No espero en alistar sus cosas para ir hasta el salón de Lincoln. Sorpresivamente, una niña se le acercó, era una de sus compañeras… lucia con mucho miedo al acercarse a Lola.

―D-discul… disculpa L-Lola, pero un… un… hombre me dijo que te dejará esta carta ―. La niña dejo aquella carta con un sobre color café, envuelto con un listón rojo.

Aquella niña se fue corriendo sin responder las preguntas de Lola, esto ya era preocupante para ella. Tomo el sobre y lo abrió… Tenía el presentimiento de ser algo muy malo… No se equivocó.

"Hola querida Lola Loud, o debería decir

La amenaza rosa

Si te preguntas por tu querida hermana gemela

Pues digamos que está pasando un tiempo

De calidad conmigo, pero tiendo a aburrirme muy rápido

Te sugiero que vengas por ella en

La zona del lago del parque

Lo más pronto posible… ¿Me olvide decirte que vengas sola?

Bueno ahora lo sabes… No te tardes, recuerda

Que me aburro rápido."

Esto era malo… Aquel chico no mentía cuando dijo que volvería por Lola, ahora ella probaría su ira. Guardo esa carta en su mochila, no había tiempo que perder, corrió como nunca lo había hecho en su vida. Llamar a Lincoln no era buena idea, no sabía de lo que era capaz ese desgraciado de Labrant. Pero si había llegado tan lejos como para secuestrar a Lana… Solo Dios sabe que más haría por venganza.

Tropezó unas veces en el camino, pero no sería nada en comparación a lo que debe estar pasando Lana. Su vestido le evitaba correr con velocidad, no tenía otra opción que cortarlo. Sacó unas tijeras corto el vestido hasta las rodillas, aquel conjunto de una pieza, de un hermoso color rosa, quedo completamente arruinado. Pero no importaba… En esos momentos, nada importaba más que su gemela.

El viaje al parque no fue muy tardío, aquel sitio recreacional no estaba tan lejos de la escuela. Extrañamente, todo el parque estaba vació… No había una sola alma en todo el sitio, ni siquiera las tiendas estaban abiertas… No era una buena señal para Lola.

El cansancio se hizo presente, Lola jadeaba por todo el esfuerzo hecho. No faltaba mucho para llegar hasta la zona del lago. De algo estaba segura… nada bueno saldría de todo esto, y ella lo pagaría de alguna manera.

Al llegar hasta el lugar pactado, pudo divisar a unos cuantos metros a cuatro personas. Dos adultos, un puberto y una niña rubia, obviamente era Lana. Lola se apresuró para llegar hasta ese lugar, el miedo se apoderaba de ella, pero su preocupación era mayor.

― ¡Vaya, parece que leíste la carta a tiempo! ―. Dijo sosteniendo por detrás a Lana. ―Ya me comenzaba a aburrir de jugar con esta copia tuya…

Lana tenía la mirada perdida en la nada, ni siquiera se dio cuenta que Lola llego por ella.

― ¡Maldito desgraciado! ¡Deja ir a mi hermana! ―. Grito Lola con odio. ― ¡Tú venganza es conmigo, no le metas a ella!

A Robert no pareció importarle lo que dijo la princesita Loud. Sujeto sin cuidado el rostro de Lana, y lo acerco al suyo implantándole un pervertido beso. Lana no hizo acción alguna de oposición… parecía desconectada del mundo. Lola miraba con furia al joven Labrant, pidiéndole que parase…

― ¿Acaso la amenaza rosa esta celosa? ―. Dijo mientras metía su mano dentro de las ropas de Lana. ―Si quieres que pare… Entonces tendrás que tomar su lugar, es un trato justo a mi parecer.

Lola miraba con asco a Labrant, no podía creer que era el mismo chico que se mostró muy amable durante el concurso, o que fuera sobrino del juez Labrant, una persona de una reputación e historial intachable. No quedaba opción, no podía permitir que su gemela sufra por su causa. Se acercó lentamente hacia donde se encontraba el pre-adolescente.

―De acuerdo… pero deja ir a mi hermana, vamos a donde tú quieras…

Ante tal respuesta, Robert chasqueo los dedos de su mano derecha. Fue señal para que sus matones sujeten rápidamente a Lola, colocando cinta aislante en las manos y las piernas, evitando así que pueda hacer algún movimiento arriesgado, o que escape.

―Son medidas de precaución querida ―. Dijo Robert tirando a Lana hacia otro lado. ―Quiero disfrutar mucho de esto…

Otra vez, estaba en posición de damisela en apuros. Era débil e inservible… si Lana estuviera despierta, haría algo para solucionar este problema. Pero ella solo servía para quejarse y pedir cosas a su antojo, casi nunca se preocupaba por los demás, ¿Acaso es el cruel karma que le juega una mala pasada? De todas formas… Ahora estaba a merced de tan desagradable sujeto.

―Oh querida… ―. Dijo Robert con una mirada lujuriosa. ―Aún no podemos empezar con el show… Nos falta un invitado más, no debe tardar en llegar.

Lola miraba con confusión y miedo, ¿Acaso hablaba de…?

―No… ¡Él solo me defendió! ¡No tiene nada que ver en todo esto!

―Oh sí que tiene querida, por eso traje mis dos amigos Je Je ―. Dijo Robert mirando a sus matones. ―Y hablando del rey de Roma…

Robert miraba en otra dirección, algo llamo su atención. Lola hizo lo mismo, dándose cuenta que se trataba de Lincoln, su hermano había acudido en su ayuda otra vez, pero en esta ocasión…

― ¡DÉJALAS LABRANT! ¡GOLPÉAME HASTA LA MUERTE SI QUIERES! ¡PERO DÉJALAS IR!

El chico multimillonario río con fuerza, era una propuesta tentadora, pero quería quebrar mentalmente al albino primero, y con dos de sus hermanas en sus brazos…

―Tentador mi albino amigo ―. Contesto soberbiamente. ―Pero primero quiero divertirme un poco con Lola… es todo un manjar.

Lincoln perdió los papeles cuando Labrant lamio la mejilla de Lola como si de un helado se tratara, mientras metía su mano dentro de su vestido rosado. Sin pensarlo, el peliblanco corrió con todas sus fuerzas hacia Robert, solo pensaba en desfigurarle el rostro, dejarlo más morado que un arándano, o peor. Ante tal acto, los matones hicieron un rápido movimiento sujetándolo con fuerza. Lincoln trataba de zafarse de ellos, pero apenas tenía once años… esos sujetos pasaban los treinta. Uno de ellos dio un fuerte golpe en su estómago, dejando a Lincoln gimiendo de dolor.

Robert soltó sin cuidado a Lola, podría divertirse con ella después, la venganza contra el "hombre del plan" era prioridad. Se acercó a Lincoln, sujeto su barbilla, obligándolo a verlo directo a los ojos. El Loud solo lo miraba con furia a pesar del dolor que sentía. Mientras que Labrant expresaba satisfacción al tenerlo indefenso.

―Ahora sabrás… que pasa cuando te metes conmigo ―. Dijo mientras suelta su barbilla. ―Maldita escoria…

Sin esperarlo, aquellos hombres comenzaron a golpear a Lincoln en diferentes partes de su cuerpo. Parecían turnarse para hacerlo, el albino sufría cada vez más los golpes. Su aún pequeño cuerpo no había sentido tanto dolor, ni siquiera cuando "luchaba" con Lynn.

―Es suficiente… ―. Dijo Labrant, obligando a los matones a detenerse. ―Quiero hacerlo yo mismo.

Lincoln estaba agonizando por el castigo sufrido, pero aún no habían terminado con él. Otra vez, Labrant se le acerco, esta vez preparando sus puños.

―Espero que esto te sirva como una lección en la vida ―. Dijo mientras le daba un potente golpe a su estómago.

―De no meterte con alguien superior… sobre todo si es un Labrant ―. Esta vez golpeo su rostro, provocando que Lincoln escupiera sangre.

―Y que no me aburriré de "jugar" con tu hermanita Lola… Y creo que también probaré a todas tus hermanas… tu familia es muy famosa en este pueblo de ignorantes ―. Volvió a golpearle el rostro, dejando a Lincoln en el limbo de la consciencia.

―Bien, es hora del gran final… Señores háganme los honores. ―Al decir esto, los matones pusieron a Lincoln en posición para una decapitación.

Uno de ellos saco un bate, el cual estaba escondido cerca de un árbol. Robert Labrant se aseguraría, de dejar muy mal a Lincoln de manera permanente, o en el mejor de los casos matarlo. Tomo el bate, mientras se acercaba al peliblanco, se limpiaba unas salpicaduras de sangre que quedaron en su rostro.

Lola no soportaba estar viendo todo eso, su héroe… ahora caído ante las flamas del malvado dragón rojo… Empezaba a llorar desconsoladamente, pedía ayuda… pero nadie venía a socorrerlos. Todo estaba perdido, y nunca pudo hacer nada para remediarlo. Era solo una cara bonita…

Mientras que Lincoln, ya no sabía ni lo que pasaba a su alrededor, el simple hecho de abrir los ojos ya le suponía un tremendo dolor. Solo quería que todo acabase de una vez, tirarse al suelo y descansar… dejar que el tiempo cure sus heridas. Pero al escuchar los gritos de Lola, comenzó a reaccionar otra vez, no podía darse el lujo de perder.

―L-Lola… no llores ―. Dijo con esfuerzo Lincoln. ―Te prometo que saldremos de esta… te lo prometo.

―Eso es muy tierno… pero ha llegado la hora de bajar el telón ―. Dijo sarcásticamente Robert Labrant mientras apuntaba con su bate a la cabeza de Lincoln. ―Además… quiero pasar un buen momento con tu hermana a solas…

A pesar de ese momento de lucidez el cuerpo de Lincoln no soporto el castigo sufrido, casi podía sentir como se desmayaba, lo último que miraba eran los ojos con lágrimas de su hermanita… su hermosa hermanita. Robert levanto el bate con fuerza, estaba seguro que el impacto a la cabeza del albino seria suficientemente fuerte para dejarle un daño permanente. Pero…

*SONIDO DE ALARMA*

― ¿Qué es eso? ―. Preguntó Labrant al escuchar un sonido de sirena similar al que usan los policías, pero era algo distinto. ― ¡Idiotas! ¡Les dije que sobornaran a todos en el parque! ¡Eso incluía a la policía que ronda cerca de aquí!

El sonido de alarma era cada vez más cercano. Robert no se arriesgaría a que se lo llevaran a la comisaría, saldría en cuestión de horas. Pero llamaría mucho la atención de los medios de comunicación. Dejar mal parado a su familia era algo prohibido para él.

― ¡Mierda! ¡Vámonos de aquí! ¡No podemos correr riesgos!

Labrant y sus matones tomaron sus cosas, debía irse lo más rápido posible. Pero antes, le dijo algo a Lincoln.

―Nuestra bonita reunión aún no ha terminado… ―. Dijo mientras se acercaba al oído de Lincoln. ―No se te ocurra acusarme… o una de tus hermanas puede perderse volviendo a casa.

Aquella amenaza calo profundo en la mente de Lincoln…

Lincoln sintió al puberto multimillonario alejarse. Dejo caer su cuerpo, ya no podía mantenerse en pie, tampoco mantenerse consciente… poco a poco cerraba sus ojos, lo último que vio, fue a una persona acercarse a él… Solo distinguía una sombra negra.

Lola vio cómo su hermano no reaccionaba, eso la lleno de temor. Pero más aún, al ver a ese sujeto llegar hasta este lugar, una extraña suerte para ellos. El hombre llevaba un megáfono, el cual emitía el sonido de sirena. Aquel hombre que aparecía en momentos precisos.

―Sigues siendo tan impulsivo Lincoln Loud…

― ¡Hey! ¡Ayúdanos por favor! ―. Suplico Lola.

―Descuida pequeña ―. Dijo mientras liberaba sus manos y piernas. ― ¿Tú debes ser Lola Loud verdad? Escuché que eres la mejor en concursos de belleza en todo Royal Woods.

¿A dónde iba todo eso? ¿No se daba cuenta de su situación y la de sus hermanos? Lola no lo negaría… el tipo es muy extraño.

― ¡Déjese de decir tonterías y ayúdenos!

―Está bien, está bien… Los llevaré a un lugar seguro. Por cierto, mi nombre en Lexter… soy médico, y me he cruzado unas cuantas veces con tu hermano, siempre se mete en problemas…

Aquel hombre de cabello rojizo, recogió a Lincoln y Lana, ambos pesaban, pero no era problema para el médico.

―Iremos a sanar tus heridas… Y de paso podremos hablar un poco, ¿Te parece Lincoln?

El albino no respondió ante la pregunta de Lexter.

―Me imagine que dirías eso…

Lola seguía intrigada por ese sujeto, pero no tenía otra opción que seguirle.


Ufff ¡Cuanta intensidad! De veras que Robert Labrant es un hijo de p*ta XD. Bueno las aclaraciones, los que leyeron el cap X de "Secretos y hermanas" se deben haber preguntado:¿Donde esta Luan?, Pues... explicare que sucedió con ella en el cap XI de "Secretos y hermanas". Los sentimientos de Lola por su hermano ya están bien definidos, pero si agregamos a la ecuación sentimientos confusos de Lana... madre mía... Se vendrán mejores cosas.

Ahora... ¿De que hablarán Lincoln y Lexter? ¿Que sucederá con Robert Labrant y su familia? ¿Lola podrá conseguir el corazón de su hermano?

Lo sabrán... en los próximos capítulos de "La amenaza rosa" y "Secretos y hermanas".

Nos leemos luego. ¡Viva el Loudcest!