Una historia de The Loud House: La amenaza rosa
Capítulo V
Paz, tranquilidad y confort… Eran las sensaciones de Lana Loud al estar con quienes ella consideraba sus mejores amigos. Los animales del zoológico ya la conocían, inclusive parecían alegrarse cada vez que ella hacía acto de presencia. Y como no hacerlo, siempre que podía traía consigo alimento especial para todos ellos. Desde los animales más grandes como las jirafas, hasta los pequeños roedores. Sin embargo, esta vez los animales no estaban del todo contentos y la causa de todo era el aura tan maliciosa de Lana.
Aunque no lo notara, los animales estaban temerosos al verla, ella no entendía porque sucedía eso… Pero los animales nunca actúan erróneamente, solo siguen sus instintos y ella sabía de eso más que nadie. No le molesto en un principio, pero comenzaba a tornarse muy incómodo, tan solo al acercarse a los animales, estos buscaban estar lo más lejos posible. No insistió mucho con ellos, pensó en ir hasta la zona del zoológico donde siempre encontraba felicidad: La pequeña granja.
Su lugar favorito desde que tenía memoria. Lo era por muchos motivos, pero quizás el fundamental era porque podía pasarla a solas con esas pequeñas criaturas. Pocos frecuentaban la granja, la consideraban aburrida por sus animales. Pero Lana no pensaba igual.
Adoraba acariciar a los cerditos, dar de comer a las gallinas, cepillar los conejos y perseguir a las ovejas. La segunda Loud más varonil parecía encontrar un momento de paz entre todo el tormento que está viviendo. Sus sentimientos, muy aparte de confundidos, se tornaron de un matiz demasiado oscuro… Pensar en venganza nunca fue parte de ella, pero ahora lo sentía como una necesidad… Trataba de entretenerse con los animales, pero de un momento a otro, las imágenes de Lincoln y Lola en la cama llegaban a su mente. Las mismas le hacían doler su pequeña cabeza.
*¡Ahhh! ¡Lincoln! ¡No te detengas! ¡No te detengas por nada en el mundo! *
* ¡Lola! ¡Eres tan pervertida! ¡Simplemente no puedo dejar de hacerlo!*
Sacudió un poco su cabeza tratando de quitarse esas imágenes. Pero por más que trataba estas volvían sin ningún tipo de censura. Una pequeña cría de oveja se acercó hasta ella, emitiendo unos balidos que claramente buscaban la atención de la pequeña Loud.
―Hey, hola amiguito, ¿Quieres pasar un rato conmigo verdad?
El pequeño animal se sentó junto a ella. Lana no desaprovecho y comenzó a acariciar su lana, era muy suave, parecía estar hecho de nubes.
―Debes haberte separado de tus hermanos ¿Verdad? Entiendo cómo se siente amiguito… ―. Mientras decía esto, empezó a acariciarlo con más fuerza. ―Tendemos a confiar en ellos… Se convierten en nuestros mejores amigos, nuestros más fieles confidentes, pero en un solo parpadeo… Te engañan y pisan toda tu confianza.
A este punto, el pobre animal empezaba a quejarse por la brusquedad de Lana, la cual no se daba cuenta del daño que causaba sobre el animal. Los gritos de la ovejita no pasaron desapercibidos por su madre, la cual llego en su ayuda y dio un cabezazo a la Loud. Lana cayó contra la tierra, no tardó en darse cuenta de lo que hizo… Se sentía como una verdadera tonta, había lastimado a algo que juro siempre proteger.
― ¿Qué he hecho? ¡Realmente soy una idiota! ―. Grito mientras azotaba el suelo. ―Debo… Debo… Debo vengarme…
Una mirada nunca antes vista en Lana, apareció con mucha maldad. Ya no había marcha atrás. Lana Loud odiaba con todo su ser a su hermana gemela y a su hermano mayor.
―0―
Empezaba a abrir los ojos, su cuerpo le dolía por el esfuerzo. Sobre todo en esa parte… Fue una experiencia realmente increíble para él, pero las sensaciones posteriores al acto sexual son sumamente intensos, y si le agregamos la corta edad, no sale nada bueno. Los sonidos de dolor despertaron a su hermana, siendo menor que él, su cuerpo no se encontraba tan adolorido.
― ¡No hagas tanto ruido! ―. Dijo imperativamente. ―Harás que alguien pueda venir…
A pesar de estar molesta, Lola se acercó hasta su hermano para darle un tierno beso. A pesar de ser incorrecto, Lincoln acepto juntar sus labios con los de su princesa. La loud más femenina quería juguetear mucho más con su hermano, pero este la detuvo.
―Lola… Esto fue muy hermoso… Fue la mejor experiencia de mi vida. Pero es por esa misma razón que nadie puede enterarse.
La Loud lanzó una expresión sumamente molesta, estaba inconforme con la decisión de su hermano. Sin embargo, era la decisión más sabia y ella lo sabía muy bien. Con algo de disconformidad, se recostó sobre el pecho del peliblanco.
―Lo sé Linky, pero no puedo evitar molestarme al saber que otras chicas puedan coquetearte…
Un escalofrío recorrió toda la columna del albino. Ahora llegaba a su mente la imagen de Lucy, su primera hermana menor está sumamente enamorada de él, y al hacer este acto con Lola era obvio que tiraba por el suelo todos sus sentimientos ¿O no? Ella dijo que aceptaría estar no importará quien más estuviera con él. Debía encontrar la mejor explicación para Lucy, pero por ahora disfrutaría un poco más de la compañía de la amenaza rosa. Y como no hacerlo, ambos aún se encontraban desnudos y algo sudados. Lola acerco sus labios a los de su hermano. Él no se negó, es más… Estaba esperando por otro beso.
―Me has hecho muy feliz Lincoln ―. Dijo mientras se ponía de pie. ―Vamos a hacerlo muchas veces más, espero que estés disponible cuando yo quiera ―. Al decir esto último, sujeto fuertemente el miembro del peliblanco, causándole un excitante dolor. ― ¿¡Quedo claro!?
― ¡Sí! ¡Me quedo muy claro Lola! ¡Por favor no sigas!
Al escuchar las suplicas del albino, Lola soltó su firme agarre. Lincoln no puedo evitar llevar sus manos hasta esa zona por el dolor causado, pero una leve sonrisa se formaba en su rostro por lo emocionante que se sintió.
― ¿¡Lincoln!? ¿¡Te ocurrió algo!? ¿¡Estas bien!?
Esa voz llena de preocupación provenía fuera de la habitación. Esto asustó al peliblanco y a la amenaza rosa, ambos no sabían que hacer para que no descubran su "travesura".
―Yo… Y-yo ehhh…
No sabía que decir, no encontraba excusa para una situación tan repentina.
― ¡Lincoln, respeto tu privacidad como único hermano varón, pero reafirmo mi autoridad de hermana mayor entrando de todos modos! ―. La puerta de la habitación se abrió con tanta fuerza, que parecía ser golpeada por un yunque.
Al entrar, Lori encontró a su hermano cubierto por sus sabanas, casi como un bollo. La ceja de Lori se levantó con mucha incredulidad, era la primera vez que lo encontraba así.
―Oh, eres tú Lori. Solo estaba abrigándome un poco, hoy tuve una pelea con un chico de la escuela, quede muy lastimado… Solo necesito descansar.
― ¿Qué? ¿¡TUVISTE UNA PELEA!?
Lincoln transpiraba miedo, pues Lola estaba debajo de sus sabanas, justo en la zona cercana a su entrepierna. Algo poco cómodo para la princesa Loud. Lori estaba a punto de sacarlo de la cama, cuando su celular empieza a sonar con un tono romántico, era obvio de quien se trataba.
― ¡Hola bu bu osito! ¿Me extrañaste? No me llamaste en más de diez minutos, ¿Quieres hablar de tu trabajo? ―. Decía mientras salía de la habitación de Lincoln olvidándose por completo de él.
Cuando la puerta se cerró completamente, Lola emergió de las sabanas, tratando de respirar aire nuevamente.
―Eso estuvo cerca…
Lincoln recibió un coscorrón por parte de su hermana menor, la cual se empezaba a vestir para salir de la habitación. Ya con su ropa puesta, Lola se acercó rápidamente a Lincoln para darle un beso en los labios, un beso con mucha ternura, pero al mismo tiempo, demostrando que él era solamente suyo… O al menos eso creía ella.
El albino observo como su pequeña y fogosa hermana salía de su habitación. Ya en este punto, la preocupación empezaba a hacerse presente en su mente. ¿Qué diría a Lucy? ¿Cómo luchar contra los sentimientos de Lynn? ¿Podría mantener en secreto lo hecho con Lola? No quería pensar más, como todo chico de once años… Dejó sus responsabilidades para después.
―0―
Lana volvía a casa con mucha ira acumulada, realmente no quería toparse con nadie en el camino a su habitación, llegaría hasta su cama para dormir rodeada de sus mascotas, si es que estas aún la seguían queriendo. Subía las escaleras con prisa, pero por azar del destino, terminó tropezando en el último escalón. Para suerte de la amante de la suciedad, termino cayendo en el suelo del segundo piso. Un dolor intenso emergía en su rodilla derecha, no iba a gritar o llorar, prefirió soportarlo hasta llegar a su habitación. Estaba por levantarse sola, pero alguien le tendió una mano para apoyarla.
―Parece que te lastimaste un poco hermana, déjame ayudarte ―. Al decirle esto, la puso de pie. ―Debemos revisarte, acompáñame a mi habitación.
Por alguna extraña razón, Lana no contradijo la orden de su hermana mayor. Esta entro a la habitación, la cual se mantenía oscura, más oscura de lo habitual. Pero al poco rato la luz se hizo presente, fue como un golpe directo a la vista de la gemela.
―Déjame revisar tu herida Lana.
Otra vez, no se opuso ante las órdenes de su hermana con cabellos castaños, quizás por respeto o tal vez por miedo.
―Sabes Lana, me he dado cuenta que tú sabes muchas cosas… Cosas las cuales a mí me gustaría saber ―. Dijo esto fríamente, mientras aplicaba un poco de alcohol en su herida. ―Dado que estas teniendo conflictos con respecto a Lola, tengo una propuesta que puede resultarte muy interesante.
― ¿Cómo sabes que tengo problemas con Lola?
Al decir eso, la castaña soltó una pequeña risa.
―Muy simple hermanita, estuve observándote desde que saliste de la casa… Digamos que tiendes a hablar en voz alta.
Eso fue vergonzoso para la amante de los animales, tendría que aprender a controlar eso después. Ahora escucharía la propuesta de su hermana mayor.
―Bien… Te escucho ―. Dijo con resignación.
La Loud maniática sonrió ante la respuesta de su hermana menor. Y así empezó una alianza poco común, la pequeña Lana escuchaba con temor aquellas palabras que salían de la boca de su hermana, le resultaba increíble pensar que Luan fue capaz de hacer cosas inimaginables, y también se vio sorprendida por los sentimientos que ella poseía hacia Lincoln, algo que la molesto un poco, pero fue por ese punto que iba su propuesta. Luan sabía bien que el lazo de gemelas era algo que no podía romperse por nada, y eso era algo que Lincoln amenazaba con hacer.
La solución es muy simple, Luan se queda con el corazón de Lincoln, mientras que Lana vuelve a atar ese lazo especial con su gemela. La comediante no era improvisada, apenas supo del conflicto interno de la gemela, comenzó a idear un plan para usarla a su conveniencia. Con eso, sería una menos en la lista, aún le quedaban otras tres en quien pensar, por lo menos ya estaba en marcha su plan para deshacerse de la Santiago, pero le quedaba por definir como encargarse de sus hermanas menores.
Después de una larga charla, donde ambas ya tenían claro que dirección tomarían en su plan, decidieron terminar con su pequeña reunión.
―Espero que esto quede entre tú y yo Lana, de lo contrario… Algo malo podría pasarle a tus mascotas… O quien sabe, quizás hasta la propia Lola.
Un escalofrío tremendo recorrió todo el pequeño cuerpo de la rubia. Su hermana hablaba muy en serio, se le notaba en sus ojos, unos ojos tan fríos… que parecían mirar con desprecio todo lo que la rodeaba.
―T-te lo prometo Luan, juro que no diré nada ―. Dijo algo temerosa. ―Pero aún no me explicas como aplicaremos tu plan, sobre todo que haré yo.
Ante esa duda, la comediante sujeto con cuidado el hombro de su hermana.
―Te lo diré en esta semana, cada vez que nos encontremos, trata de estar atenta. Te daré una señal para reunirnos, pondremos la cereza a nuestro pastel ¿Entiendes? ―. Dijo con una sonrisa sin vida.
―Sí hermana…
Lana salió de la habitación, dejando a Luan con una sonrisa maquiavélica. Las fichas estaban puestas a su favor.
―0―
Unos cuantos días pasaron en el hogar de los Louds, y con los días, también vinieron los problemas. Aquella casa empezaba a perder esa vida que la caracterizaba, las comidas ya no eran compartidas por todos, más bien parecían turnarse cada una de las hermanas, mientras que Lincoln… Prefería comer en su habitación. Sin embargo, para Lola estos días estuvieron llenos de dicha y felicidad. Nunca antes compartió tanto con otra persona que no fuera Lana… Hablando de Lana, su gemela parecía ser más lejana cada día, en cada contacto, en cada charla, la amante de la suciedad buscaba evitarle y no hacer contacto facial. Esto sorprendía a la amenaza rosa, pero trataba de no pensar en eso, lo atribuía a la culpabilidad, quizás Lana rompió algo suyo sin querer… Pero en estos momentos no podría molestarse con nadie, no mientras siga disfrutando con su amado príncipe, como lo está haciendo ahora mismo.
―Y es cuando el… Ah… Príncipe… Ah… T-tuvo que… que…
El chico del plan trataba de contarle una historia sobre princesas secuestradas y príncipes valientes a su amada princesita, pero el albino no contaba con la forma en como tendría que contarle aquella historia.
―No te dije que te detuvieras, mi amado.
―Es… Realmente difícil hacerlo cuando tú…
Lincoln estaba en su silla giratoria, mientras que sobre él se encontraba Lola, con sus movimientos de cadera tan lujuriosos que no parecían ser capaces de provenir de una menor de edad. Nuestro protagonista trataba de aguantar los movimientos tan eróticos de su hermana menor, cabe a destacar que se encontraban con sus ropas de dormir, aún…
―Vamos, dime que hará el príncipe Linky.
Con algo de esfuerzo, trato de terminar de leer ese corto libro.
―Entonces… El príncipe saca su espada… Y la clava en el corazón del dragón ―. Al decir eso, Lola empezó a acelerar sus movimientos. ―Y así… La maldición de la princesa se… Se acabó y… Y ambos pudieron casarse y tener…. Tener muchos hijos…
Con lo dicho, el libro finalizó, lo cual generó molestia a la princesita Loud. Es cuando dio un pequeño salto sobre su hermano, generándole un poco de dolor en su duro "amiguito". Ya tendido en el suelo, Lincoln dirigió una mirada de asombro a su hermana. Ella se acercó con lujuria hacia él. En un acto rápido, coloca su pie sobre la abultada entrepierna de su hermano, causándole un gran placer, pero al mismo tiempo un gran dolor.
―Ahora vas a decirme, que hacia la rarita en tu habitación.
A pesar del dolor, a Lincoln le molestaba que Lola se refiera así de Lucy. Iba a increparle tal acto, pero su hermana menor aplico mayor presión sobre su miembro erecto.
― ¿Y bien? ¿Por qué se le veía tan feliz? Algo que no es común en ella.
Quizás podrá ser una niña, pero la amenaza rosa era más lista de lo que aparentaba. Lincoln estaba en una encrucijada, podría ceder ante la tortura de su hermanita, o podría encontrar alguna excusa convincente.
―Lola… Tú sabes que… Yo le ayu… Yo le ayudo con sus poemas… Hoy no fue diferente… Por favor para.
La princesita analizo la situación un poco, algo no andaba bien con su hermana gótica, pero en verdad quería aprovechar el poco tiempo que tenía con Lincoln.
―Bien… ―. Dijo mientras apartaba su pie. ―Te creeré por esta vez, pero debes admitir que eso te encanto.
Era imposible negarlo, la entrepierna de Lincoln estaba palpitando de tanta excitación. El albino iba a levantarse del suelo, pero antes de hacerlo la princesita Loud se avalanzó sobre él. Un furioso beso se hizo presente entre ambos, obviamente había un claro dominador… La amenaza rosa.
Al separarse, la Loud de seis años camino lenta y sensualmente hasta la salida de la habitación.
―Espero que sea suficiente de mí hoy ―. Dijo, dejando confundido al peliblanco.
― ¿Qué, espera no vamos a…?
―No, encontrar a Lucy saliendo de tu habitación me molestó mucho, por eso decidí darte solo esto por hoy.
Lincoln llevaba un rostro de asombro y preocupación. Realmente estaba excitado, estaba al tope de frustración sexual a causa de Lola. Y ahora que pensaba en descargarlo todo, su hermana se lo niega rotundamente… Que desesperación.
―Nos vemos mañana, mi príncipe…
Y así como apareció, Lola se fue de la pequeña habitación. La princesita apenas observó cómo su amado se retorcía por no poder apagar su "incendio", pero estaba furiosa, no por él, más bien por su hermana mayor amante de la oscuridad.
―Esa rarita… Debo tener bajo la mira, su actitud con mi Linky es muy sospechosa.
Tal vez Lincoln no intente algo con Lucy, pero no podía decir lo mismo de ella, y eso le preocupaba mucho. Lincoln era su príncipe amado, el héroe de su historia, y ahora está "reina maléfica" intenta quitarle lo que es suyo… No podía permitirlo.
―Pero… ¿Será acaso la única?
Una duda que causaba miedo e intriga, y por sobre todo: Odio.
―0―
Dos días pasaron, las cosas en la casa más ruidosa de Royal Woods no pintaban nada bien. Tanto como para que dos hermanas, muy diferentes la una de la otra, repasaban el plan que llevaran a cabo dentro de poco tiempo.
―Y es así como el plan se concreta, recuérdalo Lana, por nada del mundo dejes salir a Lola, todo se vería afectado si ella saliera de tu habitación.
La mirada de Lana mostraba una concentración felina ante los comentarios de su hermana mayor. Era consciente que una vez hecho todo esto, nada volvería a ser igual… Pero estaba dispuesta a correr el riesgo.
―Bien Luan, solo espero que puedas hacerte cargo de Lincoln.
Una tétrica sonrisa se hizo presente en el rostro de la comediante, confirmándole la seguridad de éxito sobre su plan. Aquella sonrisa asustaba a Lana como si fuera la primera vez que la mirase. Pero ese no era el caso. No eran necesarias las palabras, ambas estaban seguras de su éxito. Fue Luan quien abrió las puertas de su habitación, dándole el pase libre a la amante de las mascotas. La comediante camino detrás de ella hasta el pasadizo del segundo piso. Se detuvieron para verse un corto momento, fue cuando lentamente Lana estiro su mano, una clara señal para cerrar el trato entre ellas dos.
La comediante no dudo y sujeto firmemente la pequeña mano de su hermana rubia. Ambas poseían una sonrisa llena de complicidad, pero quizás era el hecho de compartir algo en común, lo que las traía tan contentas, y es que no eran las más unidas de entre todas las hermanas. Pero, fue en ese momento cuando una presencia incomoda apareció. Lucy subió las escaleras con su clásica aura deprimente. Pero se sorprendió al ver a Luan y Lana dándose la mano.
La pequeña rubia no sabía qué hacer ante esta situación, temía que su plan en conjunto con Luan se destruyese en cuestión de segundos. Salió corriendo directo a su habitación, afortunadamente Lola no se encontraba ahí mismo. Al entrar, se replanteó su accionar ¿Por qué había huido? Eso levantaría más sospechas. Ahora que lo pensaba mejor, actuó como una completa tonta, empezaba a temer… Quizás su hermana mayor podría reprenderle de alguna manera, una muy dolorosa, estaba segura que sería dolorosa y traumatizante.
―Solo espero que no me lastime…
Se acercó a la bocallave de su puerta, en un intento de observar a sus hermanas mayores en el pasadizo. Es ahí cuando sus pensamientos sobre Luan se confirmaron totalmente. La castaña estaba ahorcando a su hermana menor de ocho años, lo suficientemente fuerte como para que se quejara por la falta de oxígeno. Sin embargo, Luna llego a detenerlas, más bien a detener a Luan, la cual se retiró con pasos llenos de ira, y una mirada asesina sobre su hermana mayor.
Las pequeñas piernas de Lola temblaban por miedo, ¿Era esa Luan Loud? Ya casi no podía reconocerla, parecía una persona totalmente diferente, desde el plan macabro que planeo junto a ella, hasta la manera en que sostenía el cuello de Lucy. Pero sacudió su cabeza, no era momento de arrepentimientos, era hora de actuar.
Se acercó hasta el ropero de su gemela, lo abrió con algo de emoción, algo que nunca creyó sentir en su vida. Rebusco entre las cosas de su hermana, encontrando lo que tanto buscaba.
―Sí que tomaste medidas de seguridad Lola.
Hacer esto le recordó un poco a lo que hizo su gemela hace poco, confesándole que encontró ese vergonzoso vestido de enfermera sexy que Leni diseño para Lana, la amante de los animales se excusó diciendo que la Loud modelista necesitaba una modelo de talla pequeña. Trato por todos los medios de esconderlo, pero al parecer no fue suficiente.
En sus manos cargaba una maleta larga color marrón oscuro. Algo usada, pero aún útil. A pesar de poseer un pequeño candado para resguardar su contenido, no fue un reto para la pequeña fontanera. Sacó un clip de su cabello, dándole un poco de forma y con algo de paciencia logró abrir el maletín.
Los ojos de Lana brillaban por la sorpresa de encontrar algo tan preciado para su gemela. Algo que sin duda usaría en su contra…
―0―
Dentro de la habitación más pequeña de la casa Loud, un chico de cabellos blancos esta empapado de sudor y temblando de nerviosismo. Su hermana pequeña, ya toda una diva, estaba "divirtiéndose" con su parte más varonil. El hecho de que lo tomara como a un juguete lo atormentaba, pero al mismo tiempo le encantaba… Quizás fuera su parte masoquista o quizás fuera el gran cariño de hermano mayor, no hay una respuesta certera. Por el momento solo lo disfrutaría, y lo disfrutaría muchísimo.
―Ohh pequeño Linky, parece que quieres escapar de ese escondite ―. Diciendo esto mientras besaba el bulto en los calzoncillos del peliblanco.
―Parece que te excitó tu hermanita menor, una inocente princesa… ¿Qué opinarían nuestras hermanas de esto?
El chico del plan temblaba de miedo, su hermanita lo traía atado con el tema de su diario secreto. Maldijo la necesidad de escribir sus frustraciones hormonales. Trago saliva ante los comentarios de su hermana menor, y más aún cuando empezó a lamer sus calzoncillos, como si de una sabrosa paleta se tratara.
―Lola, no soportare mucho tiempo más, por favor acaba con esto ya…
―No hasta que admitas que soy la única que te prende Lincoln ―. Tomo con fuerza el miembro de Lincoln. ― ¡Anda, dilo! ¡Quiero oírlo!
―Y-yo… Y-y-yo…
La mirada de Lola se tornaba con una furia tremenda.
―Bien, supongo que aún no es momento ―. Dijo mientras soltaba su agarre. ―Este sábado habrá un nuevo certamen, donde luciré mi nuevo vestido, hecho y pensado solamente para ti… ―. Lola sujeto el mentón de su hermano. ―Recuerda que eres mío ¿Entendiste?
Lincoln solo afirmaba con la cabeza.
―Bien, si gano el primer puesto ―. Dijo esto mientras se alejaba hacia la puerta. ―Haremos el amor toda la noche, como animales salvajes ¿Esta bien?
Otra vez, Lincoln asintió con su cabeza. Pensar que tales palabras salen de una niña tan inocentemente hermosa, aún es difícil de creer para él.
― ¿Qué? ¿Vas a dejarme así?
―Si realmente me deseas, podrás aguantar hasta el sábado. Si tanto quieres soltarlo, usa tus manos.
Y en un parpadeó, la amenaza rosa volvió a desaparecer. La excitación de Lincoln estaba a tope, tenía que soltarlo de alguna manera, realmente estaba por reventar.
Lola camino hasta su habitación con una mirada triunfante, su hermano mayor estaba a su completa merced. Lo mejor sin duda, era que el albino desea con profundo deseo estar al lado suyo. Solo quedaba retenerlo para sí misma, y descubrir quienes más se le insinuaban a Lincoln. Tenía claro que Lucy era la más fuerte candidata, pero su sexto sentido femenino le gritaba que no era la única.
Entro a su cuarto, con aires de grandeza debido al poco tiempo que faltaba para su revancha en un nuevo certamen de belleza. Al estar dentro, le sorprendió un poco encontrar a su gemela cerrando su ropero especial. Extraño y sospechoso, cosa que no podía quedar así.
― ¿Se puede saber que hacías Lana?
La pequeña fontanera sudaba por nerviosismo, le costó mucho modular palabras entendibles, pero pasado un momento pudo decir algo coherente.
―Pues… Yo… ―. Respiro hondo para serenarse. ―Estaba por hacerte una broma, pero tenías que arruinarla ¡Princesita!
Eso molestaba a la amenaza rosa, discutió un poco con su gemela, como siempre solía hacerlo. Aunque muy dentro de sí, estaba alegre por este hecho. No discutía así con su hermana desde hace días. Sin embargo, la discusión duro poco, Lana se retiró del cuarto apenas pudo, dejando a Lola un tanto preocupada. Se acercó a su ropero, constatando que todo se encontraba en orden. Esto no evitaba que le resultase raro que su gemela revise sus cosas. No es que ella no lo haga, aún se sentía culpable por encontrar ese vestido de enfermera en las ropas de Lana. Pero la amante de los animales sabía que no debía acercarse al ropero de Lola.
Dejo pasar ese acontecimiento, su mente estaba totalmente enfocada en el nuevo certamen de belleza. Estaba claro, tendría su revancha sí o sí. Acomodo todos sus cojines y se preparó para conciliar el sueño profundo que le permitiese verse bella para la competencia. No lo negaría, estaba emocionada, pues al igual que Lincoln, quería ganar, pero no por el premio de la competencia, si no por su premio mayor… Tener al Lincoln para ella sola toda una noche.
―0―
Un nuevo sábado se hizo presente y a pesar de toda la mala vibra en la casa Loud, una pequeña niña, vestida con un vestido hermoso pero, según ella, de "antesala". Lola Loud revisaba constantemente en su reflejo algún desperfecto, ya sea en su maquillaje, peinado o vestido, pero todo daba a indicar que hoy, se llevaría el primer lugar de la competencia "Pequeña señorita Royal Woods". Ya no daría más vueltas, abrió su gran ropero, buscando entre su parte más profunda. Ahí, se encontraba un maletín, algo usado, que contenía su mayor arma secreta. Abrazo aquel maletín, depositando todas sus esperanzas en él. Conseguirlo no fue fácil, cierto es que su hermana modista siempre aceptaba realizar vestidos espectaculares para ella, pero en este caso, Leni tuvo muchas dificultades para hacerlo. No por lo complicado, sino más bien por las especificaciones constantes que dictaba la pequeña princesa Loud. De ganar el primer lugar, le prometió a Leni regalarle la mitad del premio en dólares que recibiría.
Con algo de dificultad, salió de su cuarto cargando el maletín oscuro. Pero, antes de bajar las escaleras, se acercó con sutiliza a la habitación de su hermano albino. No entraría a molestarlo, no lo tenía previsto, de su bolsillo sacó una pequeña fotografía, una muy "especial" para su amado hermano. Lo paso por debajo de la puerta, estaba segura que al levantarse, el peliblanco observaría aquella foto apenas despertase.
Pensar en su hermano auto-estimularse con su foto provocó que se sonroje, un poco de vapor se escapaba de sus oídos y boca. Si seguía pensando en eso, llegaría tarde al concurso. Dejo de pensar en eso y bajo rápidamente las escaleras. Algunas hermanas estaban en la sala, sin hacer mucho realmente. Parecían aburridas o en su defecto, molestas por la situación de su hogar. Esto empezaba a afectar a Lola de cierta manera, hasta hace apenas unos días, casi todas sus hermanas obedecían sus órdenes sin importarle que tan odiosas fueran. Ahora no podía decir lo mismo, llegaba al punto de ser tan ignorada como Lucy, claro sin los sustos incluidos. Esto salvo dos personas, su madre y su queridísimo hermano mayor.
La señora Loud esperaba en la puerta, para llevar a su adorada princesa hasta un nuevo certamen de belleza. Estaba segura que esta vez, aplastaría a las demás competidoras. Para su suerte, su hija se mostraba muy entusiasmada por participar, además de segura.
―Bueno, ¿lista para ganar?
― ¡Claro que sí mamá! ―. Respondió con alegría Lola. ―Pero, no veo a Vanzilla por ningún lado.
Ante ese comentario, Rita Loud mostró un poco de nerviosismo. Esto no pasó desapercibido por su hija, quien se lamentaba hacer una pregunta incomoda hacia su progenitora.
―Lo siento cariño, tu padre se llevó Vanzilla anoche… Y aún no ha vuelto.
Eso movió un poco a la princesita, su padre se volvió muy distante de la familia, esta salida nocturna no era la primera, y tampoco sería la última… Estaba segura de ello.
―Tendremos que caminar un poco, ¿No hay problema verdad cariño? ―. Dijo temerosa Rita Loud
En una situación normal, Lola expresaría su malestar, aparte de empezar quejarse por todo. Sin embargo, su familia no atravesaba una situación normal, en todas las formas posibles.
―Claro mamá, no me hará daño caminar un poco.
Odiaba caminar, podría lastimarse o aún peor, ensuciar sus perfectos tacos rosas. No paso mucho para llegar a la estación de buses y tomar el que los dejaría cerca del certamen. Lola no expresó queja alguna en todo el trayecto, su madre lucía sumamente cansada y preocupada. Era entendible, seguía peleada con su esposo, quien últimamente pasa poco o casi nada de tiempo en su hogar. A pesar de esto, la señora Loud consentía, como le fuera posible, a su pequeña y adorada gemela favorita.
Al llegar al certamen, el ambiente se tornó sumamente tenso para las participantes. La gran "Amenaza rosa" hizo acto de presencia causando miedo y preocupación en todas las niñas que participarían en el desfile. Si antes esto encantaba a Lola, ahora no hacía más que ponerla incómoda.
Al llegar a su respectivo y reservado asiento, Lola pudo divisar que las niñas la miraban fijamente, murmurando entre ellas. Eso era curioso, si es cierto que las ponía temerosas, pero nunca antes chismoseaban entre sí.
―Maldición… ¿Cuándo empezaron a hacer eso?
En momentos como este, desearía tener aunque sea una amiga entre todas las participantes. Eso la trastocaba un poco, hacer amistades no era lo suyo y lo tenía muy en claro, quizás sea por esa unión que guarda con su gemela, pero es justamente su gemela quien demostró que eso no era cierto.
Suspiro un poco, mientras su madre preparaba el maquillaje para darle los retoques finales. La señora Loud estaba segura que este concurso lo ganaría su pequeña hija. Con algo de nostalgia, Rita recordaba cuando intentaba convertir a sus hijas en modelos de primer nivel. Lamentablemente, la suerte no la acompaño siete veces… Aún recuerda cuando empezó con Lori, la hoy adolescente gustó del modelaje por un tiempo, pero con el pasar de los años fue despegándose del mismo, llegando al punto de decirle a su madre que solo lo llegaba a hacer por obligación. Leni fue quizás el caso más curioso, le encantaba hacer modelaje, pero no destacaba en las pasarelas, muchas veces creía que estaba en un recital, en un teatro o en casos más graves, en un hospital… Pero fue en los concursos de belleza donde descubrió su pasión por la moda. Luna… Con Luna no deja de arrepentirse por hacerla probar esta disciplina, la rockera trataba por todos los medios de convertir las pasarelas en conciertos de música. Luan fue más condescendiente, pero la única parte que le interesaba era el show de talentos, olvidándose completamente de la postura o la belleza femenina. Lynn… Rita prefiere no recordar cuando Lynn tuvo su única y última participación en un desfile… Terminó por destruir el vestido que con tanto esfuerzo realizó para la deportista, pero suponía que era algo de esperarse. Con Lucy intento una vez, pero los jueces la descalificaron por ser muy "terrorífica". Inclusive trato de hacerlo con Lincoln, pero este se negó a travestirse…
― ¿Mamá? ¿Tierra llamando a mamá?
La señora Loud despertó de su "sueño" para encontrar a su amada hija esperando la aplicación del polvo esclarecedor sobre sus mejillas.
―Sí hija, en seguida te dejare sumamente hermosa.
Diez minutos después…
Lola se había quedado sola sobre su asiento, viéndose fijamente en el espejo, tratando de encontrar algún defecto sobre su rostro. Pero no tenía nada por lo que temer, seguramente aplastaría a la competencia… Fue en ese momento cuando se acordó de alguien especial.
―No la he visto desde que llegué ¿Qué le habrá pasado?
Con claridad se puso de pie para tratar de encontrarle entre todas las participantes. Las niñas se asustaban apenas la veían, pero Lola fue más rápido que ellas, acorralando un pequeño trío de concursantes.
―Bien, si no quieren que nada malo les pase, díganme ¿¡Donde esta Victoria Phenix!?
Las pequeñas apenas podían modular palabra alguna por el miedo. Hasta que Lola sujeto del vestido a una de ellas, disparándole una mirada llena de ira. Cosa que obligo a la concursante a hablar.
―N-no No sabemos, Lo último que oímos de ella fue que desapareció luego de una cita con Robert Labrant.
Eso la paralizó completamente, su cerebro trato de olvidar por completo el nombre de ese maldito chico… Si bien, la noticia de su muerte y la de su familia le trajo sentimientos encontrados, no se sentía del todo segura con ello. Empezaba a preocuparse por el estado de la última ganadora del primer lugar, a pesar de quitarle su preciado premio, admitía que Victoria era una niña de buen corazón… Quizás su único error fue hacerle caso a Robert Labrant.
―Vale… Gracias por la información.
La actitud final de la amenaza rosa sorprendió a las tres chicas, no era de esperar, verla tan serena como lo está ahora mismo. Eso tranquilizó los nervios de las pequeñas, optando por darle unos detalles que conocían.
―Bueno… Eso no es todo.
― ¿Eh? ―. Lola esta intrigada por la información.
―También escuchamos que se fue de Royal Woods, su familia trato de contactar a Robert Labrant, aparentemente dejo a Victoria muy asustada… Pero al no recibir apoyo de los organizadores del certamen y de la policía. Optaron por llevársela lejos.
Eso mostraba un panorama más claro. Lola podría estar tranquila sobre la condición de su "antigua rival". Y al mismo tiempo daba un alivio para saber que tenía más chances de ganar el concurso, claro que siente plena confianza en que ganará esta vez.
―Muchas gracias, espero que den lo mejor de sí para este certamen.
La expresión de temor fue transformada en alegría en el rostro de esas tres niñas. Lola no tardo mucho para volver hasta su asiento, dándose cuenta que su madre estaba buscándola con la vista.
― ¡Hija! ¿¡Dónde estabas!?
Lola solo pudo sonreír ante la pregunta de su madre.
―Pues estaba haciendo amigas mamá.
La boca de rita estaba abierta por el comentario de su hija más adorada. No es que la obligara a buscar amigos, pero nunca lo hizo a voluntad propia. En cierta parte, alegraba a la señora Loud. Pero estaba segura que se sentiría mucho mejor, cuando Lola gane el primer lugar.
―Eso me alegra hija, hay que estar preparadas, el concurso está por empezar.
―Claro mamá, estoy emocionada.
Y así, un nuevo certamen empezaba para Lola Loud.
―0―
La pequeña princesa esperaba impaciente su turno en el certamen, la penúltima participante estaba en el escenario, mientras que la amenaza rosa preparaba su número espectacular el cual deslumbraría a todos los presentes, y por sobre todo a los jueces. La muerte de los Labrant no pasó desapercibido por los organizadores de "Pequeña señorita Royal Woods" Se pidió al público un minuto de silencio por el fallecimiento de la familia más adinerada de la ciudad. Algo que hasta Lola tuvo que respetar.
Faltaba poco para que fuera su turno, la emoción empezaba a hacerse presente. Su cuerpo temblaba un poco, pero pudo hacerle frente y controlarlo. Hoy era su día de brillar, no solo por ella, sino también por su madre y por sobre todo… Por su amado Lincoln.
―Solo hace falta una cosa.
Camino hasta su maletín, suspirando al tenerlo en sus manos. Depositó todas sus esperanzas aquí, dentro de este maletín… Y ahora era tiempo de darle uso.
―Espere mucho para poder usarte ―. Dijo mientras abría el seguro. ―Ahora tengo la ventaja de la… ¿¡QUÉEEE!?
Pensó encontrarlo, pero lo único que obtuvo fue un vestido antiguo suyo, nada sorprendente a lo que se hubiera visto antes.
―No… No puede ser ¿Dónde está? ¿Dónde está mi vestido nuevo?
La desesperación la dominaba, removía ese viejo traje con la esperanza de encontrar el vestido que Leni preparó con tanto esfuerzo, pero no encontraba nada… Hasta que…
― ¿¡Que es esto!? ―. Dijo al encontrar en la base del maletín una pequeña nota.
MIRA TU BANDEJA DE ENTRADA A LAS 4:30PM TE ENCANTARÁ LA SORPRESA
Aquella nota hizo temblar a Lola, ya eran las 4:45pm, su celular no recibió absolutamente nada, pero se sintió tonta al notar que no traía activado los datos móviles en su teléfono móvil. Al activarlos, la notificación de un mensaje nuevo apareció. Un número que no tenía registrado envió una imagen. No dudo en abrirla para ver de qué se trataba.
―N… N-no puede ser…
Dejo caer su celular ante tan perturbadora imagen. Lola cayó de rodillas, las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos, iba a soltar un llanto, pero lo aguantó. Recogió otra vez su celular, ahora estaba completamente furiosa, más iracunda que nunca. Volvió a ver la pantalla, mirando una y otra vez la imagen, y no era para menos, podía verse a "ella misma" con su vestido especial para el certamen, dándole una felación a su amado hermano Lincoln. Al principio no le encontró el sentido, ya había hecho eso con su amado hermano, pero no con el vestido nuevo.
Y es justamente por eso, que solo había una respuesta, solo había una culpable.
―Lana…
Debajo de la imagen, un nuevo mensaje apareció: "APRESÚRATE EN VOLVER O LINCOLN SERÁ COMPLETAMENTE MÍO"
Lola estaba por emprender su viaje de vuelta a casa, no importándole el resto, pero…
―Damas y caballeros… ¡Es hora de darle paso a nuestra última participante! ¡Lola Loud! ¡Un fuerte aplauso por favor!
El locutor estaba dando paso a su presentación… Lola se encontró acorralada, tenía dos caminos muy distintos… Su mente entro en un conflicto muy fuerte, ¿Qué debía hacer ahora? ¿Ir a confrontar a Lana? ¿Quedarse a ganar el concurso?
Todos en el escenario la esperaban…
Lana la estaba esperando…
Era hora de elegir.
Era hora de actualizar esta historia.
Bien, desde este punto (Y para todas mis historias) empieza el fin de la primera temporada, ataremos los cabos sueltos que se abrieron... Recuerden dejar su reviews, diciendome que opinan de este capítulo y que esperan en el siguiente... Donde les puedo adelantar, tendremos la confrontación entre las gemelas Loud.
Recuerden que solo uso Fanfiction, no tengo cuenta en Wattpad u otras plataformas.
La historia continúa en Secretos y hermanas, la cual actializare a finales (o inicios del siguiente mes)
Sin más, ¡Nos leeremos pronto amigos!
PD: La imagen le pertenece a Dext Belt, búsquenlo en Facebook.
