La conclusión a la historia de las gemelas. Espero lo disfruten.
Una historia de The Loud House: La amenaza rosa
Capítulo VI
Corría libremente por los pastizales, sin preocupación alguna. Podía sentirlo, se había vuelto uno con el campo, con los animales, con la naturaleza… Roedores, serpientes, cerditos, perros, venados y muchos más la acompañaban en su cruzada por alcanzar la felicidad. Esa que no encontraba en su hogar, rodeado de paredes, edificios, cemento, muerte e indiferencia por todos lados.
Corría sin importarle no llevar nada puesto. ¿Por qué hacerlo? Era libre, consiguió lo que tanto anhelaba… O al menos eso creía. Disminuyó su velocidad al darse cuenta de que no estaba feliz del todo, no estaba completa como ella creía.
Algo le faltaba, algo importante… Pero… ¿Qué podía ser? Observaba a los animales rodeándola, esperando sentados a que ella continuase corriendo. Pero por más que lo intentara, no descifraba que era "eso" tan necesario. Sacudió su cabeza, volvió a correr con frenesí, sintiéndose completamente libre de toda responsabilidad.
No paso mucho para que observar algo en el horizonte de una pequeña montaña verde. Aún estaba lejos, no podía determinar de qué se trataba. Apresuró su paso, necesitaba saber que eran aquellas sombras. Poco a poco lo lograba, estaba por llegar a su meta, sin darse cuenta que uno a uno, los animales que la acompañaban cedían en el camino, hasta que el último cayó…
Ella no se percató de eso, la necesidad de llegar era tal, que no quería parpadear porque… Algo dentro de ella le decía… No, le gritaba… Que se trataba de…
—Espérame, ya estoy por llegar, por favor espérame… ¡Lola!
Y cuando logró llegar a la cima…
*¡Ahhh! ¡Lincoln!*
…
*¡No te detengas por nada en el mundo! *
…
*¡Simplemente no puedo dejar de hacerlo!*
— ¡AAAAAHHH! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¿¡POR QUÉ!? ¿¡POR QUÉ ME HICIERON ESTO!?
…
Lana dio un fuerte grito, acompañado de un salto de su cama, cayendo inevitablemente al suelo. El sonido no fue lo suficientemente fuerte para despertar a Lola. Sin embargo, eso no evito que la pequeña Loud se lastimara. Podía ver un pequeño moretón en su brazo derecho producto de la caída. No era algo para alarmarse, había sufrido peores accidentes. Pero era la causa lo que la mantenía aun sudando por el miedo.
Observó el reloj en la mesa de noche. Todavía faltaba cuarenta minutos para que todos en la familia despertasen. Ya fuera de su habitación y con total sigilo, se dirigió a la habitación de las louds más talentosas. Bastó solo dos leves toques a la puerta para escuchar un "adelante" indicándola a entrar sin preocupaciones.
La habitación estaba poco iluminada, pero un destello electrónico era visible en una de las camas. Lana se acercó lentamente y con temor, aún se preguntaba porque sentía tanto miedo cuando se acercaba a ella.
—Luan… Y-yo…
Ágilmente, la comediante salió de su lecho para encarar a su pequeña hermana. A pesar de no tener nada contra ella, le encantaba ver como la pequeña rubia temblaba de miedo por su presencia.
—Shhhh pequeña Lana —. Dijo mientras colocaba su índice sobre los labios de la menor. —Somos un gran equipo, agradezco tu ayuda por lo de ayer.
La rubia sintió tranquilidad por unos momentos, pero rápidamente se transformó en culpabilidad. Recordó lo que hizo ayer en la noche. Nunca utilizó su habilidad con los animales para hacer daño a otra persona. Es algo que la hace sentir asqueada, muy asqueada de sí misma.
— ¡PUAGGGHHH! —. Lana no pudo retener su cena por más tiempo.
—Carajo… Tienes suerte de que Luna no esté en casa. Hubiera sido un verdadero problema.
Al decir eso, Luan sujeto de la camiseta a Lana, esta vez, con una mirada de furia total.
—Espero que no te arrepientas de lo que hicimos. Y espero también, que sepas mantener nuestro pequeño secreto Lana, de lo contrario… Bueno, no tengo que volver a recordártelo ¿O sí?
La pequeña negó con la cabeza. Eso bastó para que la soltará sin cuidado alguno. La rubia volvió a caer, pero esta vez ni siquiera sintió dolor físico, no… La culpa podía más que eso, había sido testigo de un asesinato, peor aún, era cómplice de ello. Nunca le agrado la latina, pero por más resentimiento que le tuviera… No se merecía lo que le pasó.
Luan volvió a su cama, mientras colocaba nuevamente su laptop sobre sus piernas. Pero antes de volver a afinar su último plan, noto como la pequeña Loud la observaba, esperando algo de ella.
No tardó en darse cuenta que debía darle su respectiva parte. Revisó entre sus cosas, buscando un objeto pequeño, y al encontrarlo, lo lanzó sin mucho cuidado hasta Lana. La rubia lo atrapó con facilidad… Era lo que tanto necesitaba, era la llave a ese "tesoro" tan importante para Lola. Sus ojos se iluminaron, el haber traicionado a sus valores y principios, dieron sus frutos. Esa llave era vital para saber de una vez por todas, si verdaderamente tiene una conexión con Lola.
—Solo recuerda cumplir al pie de la letra con nuestro plan y podrás obtener lo que tanto deseas. Ah y por cierto, limpia lo que ensuciaste. Es asqueroso.
No le tardó mucho a Lana limpiar su vomitó, cuando acabo, se despidió de la Loud comediante, sin recibir una respuesta de la misma. Con sigilo, regreso a su cuarto, agradeciendo que Lola siguiera dormida. Y sin muchos rodeos, abrió el mueble personal de Lola, lleno de todas sus prendas, mayoritariamente rosas. Con cuidado, Lana rebusco entre la parte más profunda, encontrando lo que tanto anhelaba.
—Al fin…
Abrió el maletín con rapidez, destapando el que quizás, sea el vestido más preciado para la princesa Loud. Y ahora estaba en las manos equivocadas. Por primera vez, una sonrisa de malicia se formó en el rostro de Lana.
—0—
—Ahh… Oh… Carajo… Mi c-cabeza…
El único hijo varón de los louds despertó con un fuerte dolor de cabeza. Sus manos se dirigían a sus ojos, evitando que la luz matutina golpeara su rostro. Trato de moverse para salir de su cama, pero algo pesado lo evitó.
— ¿Eh?
Noto como un níveo cuerpo le abrazaba con fuerza, como si su vida dependiera de ello. Se trataba de Lucy, la gótica se encontraba desnuda salvo por sus pantimedias a rayas, que la hacían ver sexy, jodidamente sexy. No tardó en darse cuenta que también se encontraba desnudo, con algo de sudor seco en su cuerpo. Ahora recordaba lo que había hecho.
*… ¡YO! … ¡ACABARRRR!*
*¡Lo quiero…! ¡LO QUIERO TODO!*
Era un completo degenerado, pero… ¿Acaso importaba ya? Lo que hizo, mejor dicho, lo que le obligaron a hacer… Nunca antes se había sentido tan bien en su vida, por primera vez podía afirmar que se sintió amado… No amor fraternal como el de una madre por su hijo… Sintió amor romántico puro, algo que Ronnie nunca pudo despertar en él, a diferencia de Lola y ahora Lucy. Su cabeza le planteaba muchas cosas ¿Era correcto pensar en formalizar una relación con sus hermanas? Las amaba, ahora más que nunca, pero usar la palabra "novia" aún le ocasionaba incomodidad.
Se liberó con facilidad del agarre de su hermanita, evitando que se despertará. No por nada es conocido como el hombre del plan. Sus pies sintieron el frio suelo, algo sucio por cierto, había pasado varios días desde que no limpiaba su cuarto con dedicación. Giró su cabeza en dirección a su cama para ver otra vez a su hermana… Sí que era hermosa, aún no entendía como podía ser tan suertudo en tener a tal belleza con él, a pesar de la corta edad. Sacudió su cabeza para sacar ideas "tontas" de su cabeza, ¿Matrimonio? No sería una idea descabellada, si no fuera por su relación consanguínea. Aún es joven para pensar en eso, quizás… Solo quizás, haya una pequeña posibilidad en el futuro.
Su cuerpo sentía cansancio por todo el "ejercicio" hecho anoche. Necesitaba ducharse, más que eso, necesitaba un baño de burbujas "Sigue soñando Lincoln" no solo resultaría imposible hacerlo por el escaso tiempo que cada integrante posee en el cuarto de baño, sino por la situación de la ducha… Llegó a un punto donde quieres ducharte rápidamente y salir de ahí con total prisa, pues la suciedad se había acumulado en demasía, dejando unos pocos espacios para estar de pie.
Camino con delicadeza hasta su puerta. Ya tenía la perilla en la mano, dispuesto a abrirse paso, pero algo en el suelo llamó su atención.
— ¿Qué?
Con la luz filtrada por su ventana, pudo darse cuenta que era un pequeño cuadrado brillante. Fue entonces cuando lo entendió, no podía ser otra cosa más… Era una fotografía. Sin embargo, aquella fotografía era…
—N-no… No puede ser cierto…
En sus manos, estaba una fotografía de Lola, con un mensaje, su firma y un beso de labial rojo. La foto de por sí era muy especial, y la mejor manera de darse cuenta de eso, era la entrepierna de Lincoln, pues sin dudarlo por un minuto, el ariete del albino se irguió rápidamente, dando a entender lo erótico de la imagen. ¿Cómo es que su pequeña princesa despertara tanto impulso? Maldición, era jodidamente excitante para él… Podía sentir como empezaba a agitarse ahí abajo. Debía hacer algo, aquella sensación salvaje… Lo sentía, quería volver. No pudo evitarlo, su mano se dirigió a su zona caliente y sin dudarlo más, empezó a auto-estimularse. No dejo de ver la foto en todo momento.
Más que la pose de Lola, el mensaje escrito llenaba de calentura al peliblanco.
"Linky… Si gano el primer lugar, tendrás un premio muy especial.
XoXo Lola Loud"
Aumentó la intensidad de su mano, ya había entrado en un trance difícil de salir, ya no le importaba si alguien entraba a su cuarto, o si Lucy despertaba de su lecho, Lincoln solo quería acabar con esto, necesitaba expulsarlo de una vez. Cuando las sensaciones se hicieron más fuertes, empezó a gemir levemente, ya le faltaba poco.
— ¡Ah! ¡Lola! ¿¡P-porqué me haces esto!?
Trato de gritar lo más bajo que pudo, pero estaba seguro que fue suficientemente ruidoso para despertar a Lucy. Observó su mano, estaba completamente sucia de líquido seminal.
―Me doy asco…
No era algo lindo de observar, pero muy en el fondo le hacía sentir triunfoso, quizás un poco asqueado, pero completamente liberado… Al menos de momento. Sin embargo, estaba seguro de algunos cambios dentro de él, lo sentía su cuerpo daba pequeñas señales de cambio, no… No hablamos del cambio por el que pasan todos los adolescentes. Se trataba de otra cosa, algo más "intenso".
La Loud gótica deba señales de estar despertando. Rápidamente, Lincoln buscó algo donde limpiar su mano impregnada, pero el nerviosismo estaba ganándole, no podía concentrarse bien para encontrar alguna prenda usada. Se le acababa el tiempo y empezaba a desesperarse "Piensa en algo Lincoln ¡Vamos!" Se decía mentalmente. Finalmente, se vio obligado a usar la única prenda que tenía a la mano.
Se deshizo de sus calzoncillos rojos favoritos, para usarlo de franela y limpiar su "travesura". Había tardado un poco, pero finalmente termino por esconder la evidencia en lo más profundo de sus ropas sucias. El albino suspiro aliviado, había conseguido algo que no pensó hacer nunca antes, o al menos eso creía…
—No pensé que querrías hacerlo tan temprano. Suspiro…
La monótona y tétrica voz de la Loud más "oscura" termino por asustar al albino, quien dio un pequeño salto por el asombro. Lucy aún estaba en cama, observando a su amado completamente desnudo.
—Tampoco pensé que… Bueno, estarías tan… "Emocionado" por la mañana.
Lincoln no comprendía el comentario de su hermanita, pero no paso mucho para que ella señalase con su mirada a su entrepierna, dándose cuenta de a "quien" hacía referencia. Probablemente, hasta hace unos días el albino sentiría vergüenza si estuviera desnudo frente a alguna de sus hermanas. Pero dado las situaciones vividas recientemente, estar como dios lo trajo al mundo delante de Lucy, se le hacía completamente normal. Aunque no podía dejar de sentirse raro, solo un poco. El Loud pudo observar que su falo se encontraba aún erecto, como si quisiera aún más acción. Tomando en cuenta el brebaje de su hermana y esos "cambios" que sentía… Bueno, parece que su "amiguito" era el más beneficiado.
El Loud lanzó una pequeña risilla de culpabilidad, pero no buscó esconder sus "vergüenzas" de inmediato. Lucy comprendía el accionar de su hermano, al fin había abrazado los deseos reprimidos por muchos años. El amor que había escondido por ella fue puesto en duda, pero él pudo superar la prueba. Lincoln se acercó hasta ella, sin importarle su desnudes, para plantarle un beso, uno repleto de amor, ternura pero por sobre todo… Necesidad.
Podía sentirlo, la intensidad en cada movimiento expresaban deseo tan apasionado. Solo hacía "mojarse" aún más por su hermano. Su beso no duró mucho tiempo debido a la falta de aire. Aún así, la mirada tan seductora entre ambos, con un hilillo de saliva incluido, fue suficiente para demostrarse amor verdadero. El peliblanco descubrió los ojos azulinos de su amada hermana, mientras sus corazones latían al mismo ritmo. Se habían vuelto uno solo, una unión que Lucy trataría, fuera para siempre.
―Sé muy bien que mi accionar no fue el correcto, pero ahora siento que no puedo seguir si no estás a mi lado Lucy. Ahora quiero que estés siempre junto a mí, en todo momento, en todo lugar.
Una lagrima escapo por la mejilla de Lucy, pero no de tristeza… De felicidad.
―Sí… Sí, mí amado príncipe de la oscuridad, jamás me alejare de ti, no importa que pase, yo estaré a tu lado.
Un fuerte abrazo se hizo presente entre ambos.
El calor de los cuerpos desnudos fue la prueba suficiente de amor verdadero. Pero una fuerte sensación de escalofríos recorrió la espina dorsal de Lincoln. Fue cuando logró recordar que su amor no podía ser exclusivo para Lucy. Amaba a sus otras hermanas, a algunas de una manera muy diferente.
Fue así, que logro entender, debía tomar una decisión. Contarle a Lucy sobre su amor por sus otras hermanas, o guardarle el secreto por el momento, "¡Escoge rápido Lincoln!" pensó con dificultad, pero a su parecer, la mejor decisión ya la había tomado desde antes.
―Lucy… Hay algo importante que tengo que decirte.
―0―
Lana podía presumir muchas cosas, quizás lo que más le diferenciaba de su gemela era su valentía. La pequeña no le temía a nada, podías ponerle un cocodrilo, un león, quizás un oso y ella sabría cómo tratar con la situación. Todo se lo debía a sus habilidades innatas. Como todas las Louds, ella poseía un talento único para tratar con los animales, no importando de qué especie se tratase. Pero… Existe un ser vivo con el cual Lana no sabe tratar aún, las personas.
No es que le temiera a los demás, simplemente no podía entender la forma de pensar de quienes la rodeaban. Si los animales y el lodo eran tan fabulosos, ¿Por qué a todas sus hermanas parecían asquearlas? Quizás la única que entendía a la pequeña fontanera era Lynn Jr. Pero hasta ella tenía límites, sobre todo si se trataba de animales.
Aun así, nunca se había puesto nerviosa ante la presencia de otra persona… Hasta hoy.
La pequeña rubia observaba con temor la puerta de la habitación, a pesar de la poca iluminación, el brillo de la perilla permitía ver su reflejo. Se sentía extraña, nunca pensó en hacer algo como esto. Hasta hace algunas semanas el simple hecho de vestirse como Lola le resultaba asqueroso, pero ahora… Sabe lo muy necesario que es para descubrir la verdad.
No pudo evitar verse más detalladamente en el reflejo de la perilla, pudo confirmar lo que tanto temía. No era ella, ahora era Lola Loud, ¿Y cómo no serlo? Bastaba solamente arreglarse un poco y eran tan parecidas como dos hojas en blanco. Y ahora estaba ahí sentada, esperando a que llegase la prueba final, esa que definirá su futuro, y por sobre todo, el de su gemela.
No le fue fácil, arreglarse y maquillarse hasta el punto de parecerse por completo a la más femenina de las Loud le costó mucho. Horas observando tutoriales, y uno que otro cosmético comprado recientemente, pues es costumbre de Lola revisar el nivel de sus productos de belleza antes de usarlos. Estaba preparada, o al menos eso creía…
―Oh no…
Rápidamente recordó lo más importante, el comportamiento de Lola. Se preocupó solo por lo físico y olvido lo más distintivo de su gemela. Una pequeña gota de ansiedad camino por su mejilla, ¿Qué tan difícil podría ser imitar a su compañera de cuarto? Se conocían de toda la vida, pero hasta ella sabe que… Solo observar no es completamente suficiente.
Sin esperarlo, unas pisadas se acercaban a la habitación donde ella se mantenía esperando. No le quedaba más tiempo, tendría que usar lo que sabía. Y entonces, la perilla giro completamente permitiéndole ingresar.
― ¿Ehh? ―. Se preguntó con algo de asombro. ― ¿Lola? ¿Espera… Tú debías estar en tu concurso verdad?
La rubia lo vio con algo de temor, su hermano nunca le había generado tanto nerviosismo como ahora.
―Y-yo… Pues, yo… Ehh.
Lincoln alzó una ceja, era obvio que algo no andaba bien con su pequeña y amada gemela. Se acercó para verla más de cerca.
― ¿Lola?
Estaba en un aprieto, si no respondía ahora todo estaría acabado, todo lo que sacrificó habría sido en vano… No estaba dispuesta a darse por vencida.
De forma espontánea, la rubia cogió del cuello al albino, jalándola hacia ella. Sin pensarlo mucho lo besó de forma sorpresiva.
Fue cuando una nueva sensación abordó el cuerpo de Lana. Podía sentirlo, la sorpresa de Lincoln fue rápidamente opacada por el incandescente amor a su "gemela" favorita. La fontanera termino cediendo ante el dulce sabor de los labios de su hermano, ahora entendía porque Lola se enamoró de él ¿Cómo no hacerlo? Estaba probando el dulce sabor de un semental… Bueno, uno en proceso, pero que desde ya daba indicios de ser un gran seductor.
A Lincoln le resultó extraño tal actitud, por lo general "jugaba" con él antes de darle su afecto, así como un gato con un ratón. Muy aparte de eso, su beso se sintió… Diferente.
―Yo solo… Quise pasar más tiempo contigo. ¿Esta eso mal?
Los ojos de cachorrito, no podía negarse ante esos ojos de cachorrito. Lincoln acaricio suavemente la mejilla de la rubia, para luego darle un rápido pero tierno beso.
―No, yo solo pensé que ese certamen era muy importante para ti.
La "princesita" abrazo a su hermano, escondiendo su rostro en su camisa naranja. No duró mucho, pues la rubia levantó su mirada, con lo ojos algo húmedos, quizás por la emoción.
― ¿Qué es más importante para mí? ¿Estar en un concurso o pasar tiempo con mi Linky? ―. Esa respuesta tomó por sorpresa al albino. ―Habrá más concursos en el futuro, pero solo hay un Linky…
Por primera vez en su vida, Lincoln sintió que su pequeña princesa le sacaba una lágrima, y no una de dolor o placer, era una de felicidad. Aquellas palabras tocaron fibras muy sensibles en él.
― ¿Tienes idea de lo mucho que te amo? ¿Verdad Lola?
Ahora era la pequeña quien sintió emociones nuevas. ¿Siempre fue así con Lola? Lana nunca pudo tener una conexión tan fuerte con alguien, ni siquiera con su gemela. Las lágrimas empezaban a formarse en sus ojos. Esta sensación, este sentimiento… Le gustaba, quería seguir sintiéndolo, lo adoraba, lo quería solo para ella, quería sentir este amor por siempre.
―Solo sé, que quiero estar junto a ti Lincoln. ¿Tú no quieres lo mismo?
―Claro que sí mi princesa, pero no todo puede ser como queremos. Debemos ser pacientes, ya habíamos hablado de eso, ¿Lo recuerdas?
Lana se sonrojó mucho. Por poco y mete la pata mencionando algo que no debía. La próxima sería más cuidadosa.
―Parece que este año la competencia no fue lo suficiente para ti ¿Verdad?
Lana afirmo con la cabeza, dando a entender a su hermano que prefería estar con él por sobre todo.
―Supongo que ese "premio" del que me hablabas sigue aplicando para esta situación.
La fontanera estaba confundida, no conocía aquel "premio" ni sus condiciones. Pero debía improvisar, quedarse callada era lo peor que podía hacer.
―El premio… Podríamos "abrirlo" ahora mismo, sí tú quieres claro.
Los ojos del albino se iluminaron como dos estrellas. De un momento a otro, su actitud cambio a la de un niño emocionado por abrir su regalo de navidad. ¿Cómo no iba a hacerlo? El susodicho apenas si empieza su adolescencia.
La tomo por el mentón, de una forma delicada para acto seguido implantarle un beso repleto de ternura. La acción no acabó ahí, las manos del peliblanco comenzaron a explorar el cuerpo de la pequeña Lana, quien lo dejaba actuar sin restricción alguna. No tardó en darse cuenta cual era el "regalo".
Asustada por la actitud de su hermano, Lana empezaba a temblar y emitir pequeños sonidos de incomodidad, a pesar de saber que esto pasaría, no dejaba de pensar en el lío que se había involucrado. Pero pronto su mente se lo aclaraba muy bien, esto se lo ha buscado por sus propios medios. Sin embargo, la ligera incomodidad de "Lola" no pasó desapercibida por nuestro protagonista, quien detuvo abruptamente su exploración.
― ¿Pasa algo mi princesa?
Lana esquivo la mirada de su hermano, lo que ella desconocía era que su hermana nunca hacia eso cuando estaba sola con Lincoln.
―No, yo solo pensé… Bueno, ¿Por qué arruinar tu "regalo" así? El momento debe ser especial.
Si bien la respuesta de su hermanita lo dejo algo desconcertado, encontró sentido a su incomodidad. Quizás solo quería darle algo que él recordara para siempre, y hacerlo de forma tan repentina haría que se pierda la magia. El albino entendió y dejo de "explorar" los rincones de su amada. Lincoln se irguió completamente luego de dejar de toquetear a su hermana, a pesar de la incómoda posición que le resulta estar de cuclillas, se compensaba con sentir esos labios tan prohibidos… Aunque por alguna extraña razón, los besos de "Lola" no se sentían del todo iguales, parecía que habían perdido experiencia, aunque conociéndola, seguramente estaba nerviosa por el "regalo".
―Comprendo mi princesita, yo también pienso que esto tiene que ser muy diferente a las otras veces. Además, por un momento me había olvidado que tenía que salir a…
― ¡Espera! Y-yo… Tal vez, podría darte un pequeño adelanto.
El Loud no pudo evitar alegrarse ante el comentario de su hermana menor. Inclusive, Lana podría jurar que vio un pequeño salto lleno de emoción ante su mención. ¿Cuándo su hermano se había vuelto un pervertido? Estaba segura que Lincoln no actuaba así… Bueno, no antes de que lo descubriera haciendo "eso" con Lola.
Sin pensarlo mucho, Lana se arrodilló para estar a la altura de la entrepierna del albino. Él no opuso resistencia cuando su "princesita" bajaba el cierre de su pantalón, dejando expuesta su erección bajo sus calzoncillos. Las manos de la gemela temblaban cuando hacían contacto con el palpitante miembro de Lincoln, algo dentro de ella le decía que cada pequeño roce le encantaba al peliblanco.
La ya alterada mente de Lincoln no dejaba de ansiar los labios de "Lola" sobre su "amigo de toda la vida". Poco a poco la rubia fue descubriendo al alegre ariete de su hermano, sin dejar de temblar un poco en el proceso.
A Lana le sorprendió el tamaño del "pequeño Lincoln", a pesar de su edad contaba con algunos conocimientos sobre la sexualidad. Pero en todos los dibujos que vio, los niños nunca la tenían… Tan grande.
―Pareces sorprendida ―. Dijo con orgullo el único hijo Loud. ― Pensé que te encantaba que fuera así…
― ¡No! ¡Digo sí! ¡Digo no! ¡Bueno sí! ... ¡Ay solo hagámoslo!
Esa actitud si era la de su amada Lola, por un pequeño momento Lincoln pensó que quien estaba con él se trataba de Lana, pero se río mentalmente por creerlo algo tan estúpido…
Las manos de Lincoln se aferraron con mayor fuerza a la pared detrás de él al sentir su miembro completamente expuesto y libre para la acción. "Lola" estaba por dar la primera lamida, pero por alguna razón se detuvo cuando iba a empezar su sensual accionar.
―Espera Lincoln, quiero… Bueno, yo quiero… Tómame una foto mientras hago… Ya sabes…
A pesar de lo sorpresivo de la petición, el albino no negó que era muy excitante hacer algo así. Lana le pasó su celular el cual para su buena suerte era el mismo modelo que el de Lola.
―Bien, sonríe para mí, mi amada princesa.
Sin esperar más, la rubia empezó a lamer al "pequeño Lincoln". Primero empezó suavemente, mientras su hermano tomaba unas cuantas fotos del momento, para luego aumentar la intensidad de su lengua, deslizándose por todos los lugares disponibles. Por alguna extraña razón, el sabor no era tan malo como imaginaba. Esperaba encontrarse con algo agrio y desagradable, quizás similar al de algunos alimentos de la basura. Pero grande fue su sorpresa al descubrir que su hermano tenía un sabor salado, con una pequeña pizca de dulce. Eso le motivo a introducir por completo el falo a su boca. Ante tal sensación de placer, Lincoln arqueo su espalda y apretaba los dedos de manos y pies por la inmensa cantidad de estímulo recibido. Si bien ya había recibido este tipo de tratamientos por Lola, no entendía porque ahora se sentía mucho mejor ¿Habría estado practicando? Si ese era el caso, no quería imaginar como lo había estado haciendo.
Lana movía su cabeza con mayor intensidad, Lincoln ya no podía evitar soltar algunos gemidos de placer. El Loud podía sentir que se acercaba a su límite.
― ¡Ahhh! ¡Lola! ¡Voy a…!
Sin pensarlo con claridad, Lincoln sujeto con fuerza la cabeza de la gemela y la empujo con fuerza hacia él, todo esto mientras soltaba todo su "amor" dentro de ella. Por parte de Lana, ella sentía muy excitada ante la brusquedad de su hermano, y era fácil notarlo por lo húmeda que estaba ahí abajo. A pesar de la cantidad, logró tragárselo todo.
―Lola, eso fue… ¡Wow! No sé cómo describirlo.
La princesa de rosa se puso de pie, para acto seguido implantar un sensual beso a su amado. Lana había descubierto el amor verdadero… Y le había encantado.
―Es la muestra más pura de amor Linky…
Lincoln se encontraba completamente satisfecho. Su hermanita acababa de darle una de las mejoras experiencias posibles. Lana no tardó en limpiarse y acomodarse, había sido una hermosa experiencia, pero entendía que su hermano tuviera otros planes. En fin, había conseguido lo que tanto quería, su plan ya estaba completo al 80%, solo faltaba la "estocada" final.
―Mi pequeña Lola. ―Dijo el albino mientras tocaba su mejilla. ―Me has hecho muy feliz. No sabes cuánto ansió abrir tu "regalo"… Pero ahora tengo que atender unos temas muy importantes…
Ante ese comentario, Lana no pudo evitar ponerse sumamente triste.
―No te preocupes mi amada, esta noche será muy especial para los dos.
Poco a poco el albino se alejaba de la gemela, para salir de su habitación, no sin antes dedicarle un beso a la distancia. Esto hizo sonrojar a la pequeña rubia, quien solo pudo caer sobre la cama de su amado, mientras se excitaba por el aroma remanente que ahí había. A pesar de su encuentro fortuito, Lana no podía sacar de su mente el sabor de su hermano, aún no era completamente "uno" con Lincoln, pero estaba segura que si su plan se completaba, lo conseguiría sin dudar.
No iba a esperar más tiempo, saco su celular para enviar la foto más sugerente tomada recientemente. No fue difícil tomar una decisión, aquella foto tenía una expresión muy excitante, tenía que reconocerlo, Lincoln podía tomar buenas fotos cuando se lo proponía.
Realizo la programación para el envío del mensaje a la bandeja de Lola, muy por dentro agradecía a Luan por enseñarle este tipo de cosas, no es que odie los celulares, simplemente no le llamaban la atención como si lo hace el lodo a los animales.
―Bien… Ahora todo depende de ti… Lola.
El mensaje estaba programado, solo era cuestión de esperar.
―0―
Lola corría tanto como se lo permitían sus piernas y vestido. Por dentro trataba de negar lo que era evidente a todas luces.
― ¡Esa maldita! ¡Cómo se atrevió a…!
Nunca antes había sentido tanta furia, tanta ira, tanta impotencia. Lana, a quien consideraba su mejor amiga en este mundo la había traicionado, y con el golpe más bajo posible. ¿Cómo se había enterado de su relación con Lincoln? No negaba que pudo haber sido un tanto descuidada cuando pasaba tiempo con Lincoln, pero nunca imaginó que su gemela podría hacerle algo como esto. Podría haberlo esperado de Lucy por su actitud tan misteriosa, pero no de Lana.
No pudo evitar tropezarse por lo dificultoso que le era correr de esa manera. Afortunadamente la caída no fue lo suficientemente fuerte como para lastimarla, un poco adolorida quizás, pero nada grave. La rubia trato de ponerse de pie, pero un estruendoso sonido la obligó a tropezar de nuevo.
― ¡Pero qué demonios!
No muy lejos, pudo observar un intenso resplandor, el cual no tardó mucho en disiparse para revelar que se trataba de una explosión. Volvió a ponerse de pie, solo para darse cuenta de la gran cantidad de personas que comenzaban a aparecer, buscando el origen de tan estruendoso sonido y tomar unas cuantas fotos para sus redes sociales. A Lola esto le parecía indiferente, trato de contemplar una última vez la explosión, que amenazaba con volverse más grande.
― ¿Alguien sabe si hay personas dentro?
―Ahí solo trabaja una persona.
― ¿No estarás hablando de ese psicólogo?
―Pobre sujeto…
― ¿Otra explosión?
― A este paso seremos una zona bélica.
La pequeña Loud escuchaba con dificultad los comentarios de todas esas personas, pero logró entender de dónde provenía la reciente explosión, no pudo evitar preocuparse un poco por Paul, pero si ya había personas ahí, eso quiere decir que la policía y bomberos no tardarían en llegar. No podía quedarse a ayudar, de todas formas ¿Qué podría hacer ella? La respuesta caía por su propio peso. No perdería más tiempo, necesitaba encarar a Lana, de una vez por todas.
Diez minutos más tarde…
Completamente agotada, Lola abrió sin mucho cuidado la puerta de la residencia Loud, notando un ambiente muy tranquilo para un fin de semana, aun así era comprensible, casi todos en la familia tenían que realizar cosas importantes hoy. Desde el campeonato de Lynn, hasta la premiación de Lisa. La familia tenía que repartirse de tal forma que nadie se sintiera solo en este día especial, pero parece que eso no le importaba a cierto miembro de la casa.
Al entrar, pudo notar como Luan estaba sentada en el sofá, observando un reality show muy aburrido, uno que solamente le gustaba a la Loud con frenos. Jadeando, Lola se acercó hasta la comediante.
― ¡Luan! ¡Donde está mi hermana! ―. Dijo completamente agitada.
La mayor tardó un poco en responderle a su hermanita. Había entendido de quien estaba hablando.
―Está esperándote en su habitación. ―. Dijo fríamente.
A los ojos de Lola esa actitud no era propia de Luan, ocasionándole ciertos escalofríos. La princesita se alejó lentamente de ella, sin apartarle la mirada hasta el momento de llegar a las escaleras. Inevitablemente, dirigió su mirada al segundo piso. Trato de apresurar su paso, pero un terrible miedo calo en sus piernas, no podía apurarse por más que quisiera, cada escalón se sentía más pesado, posiblemente un efecto secundario por tanto esfuerzo hecho. Le resultó extraño no ver a nadie más en la casa "como si todo estuviera preparado para este momento" pensó la princesita.
Ya frente a la puerta, su mano temblaba cuando giraba la perilla, clara señal de nerviosismo. Su habitación estaba sumergida en la oscuridad. Esto no evito que la Loud se adentrara en búsqueda de su gemela.
― ¿Lana?
*TURMM*
El sonido de la puerta cerrándose con fuerza la sorprendió, asustándola por no poder observar ni siquiera su propia nariz.
―Es toda tuya… ―. Escucho decir fuera de la puerta.
Por la voz chirriante, era obvio de quien se trataba.
―No sabía que Luan era tu cómplice… No esperaba que te llevaras bien con ella Lana.
La luz de la habitación se hizo presente, mostrando a una "Lola" sentada en su mesa de té junto a sus habituales invitados de felpa.
―Nunca dejas de impresionarme, ni siquiera en este momento ―. Dijo "Lola" mientras se levantaba de la mesita.
―Déjate de rodeos Lana… ¿Por qué has hecho esto? ¿Qué ganas haciéndolo? ¡RESPÓNDEME!
La pequeña fontanera aguardo callada por unos segundos, para luego soltar una risa con pequeños tintes maniáticos. Poco a poco se acercaba para estar frente a frente una de la otra.
―No lo has entendido, creo que nunca lo entendiste en realidad… ¿Verdad hermana?
Con la mínima distancia, Lola pudo observar como su gemela se había "transformado" por completo. Era una copia exacta de ella, ahora hablando en casi todos los sentidos, inclusive en la forma de hablar.
―Espera… ¿Acaso tú has…?
Una larga sonrisa se formó en el rostro de la Lana, mientras que Lola empezaba a enfurecerse mucho más de lo que ya estaba.
―Digamos que Linky también me ha compartido su amor. Tal parece que no pudo saber si eras tú mientras me lo hacía… ¿Acaso no te amaba con todo su corazón?
Lola no era una persona vengativa, bueno, no de aquellas que desearían la muerte si la lastimaste, le bastaba con lastimar emocionalmente a sus "agresores", al punto de hacerse de su reputación tan temida. Es por eso que empezaron a decirle la amenaza rosa. No había quien pudiera detenerla, o al menos eso creía ella. Por primera vez, sintió la necesidad de asesinar a su gemela. Había cometido el peor pecado posible, se metió con su hombre…
― ¡Voy a matarte! ¿¡Cómo pudiste traicionarme!? ¡Creí que era tu mejor amiga!
Se le había lanzado encima, con toda la fuerza que tenía o al menos la que le quedaba. Sus manos ya estaban apretando su cuello. Inconscientemente lo había hecho sin siquiera pensarlo.
― ¿A esto recurres hermana? ¿Quieres saber que me hizo Lincoln?
Solo bastaron esas palabras para enfurecer por completo a Lola, su rostro estaba completamente rojo. Lincoln, su Lincoln no fue capaz de reconocer cuando él y Lana… No, no quería pensar en eso, es más, no pensaba claramente cuando apretaba cada vez más fuerte el cuello de su hermana.
―No sabes… Que bien… S-se sintió… Cuando él me hizo su… Su muj…
Lana empezaba retorcerse por la asfixia. La princesita Loud había dejado de lado su raciocinio, no media las consecuencias de lo que estaba haciendo. Estaba tan furiosa, quería asesinar a su hermana… ¿Asesinar? Poco a poco fue dándose cuenta de lo que estaba haciendo, empezando así a aflojar su agarre. Al soltarla por completo, la pequeña fontanera empezaba a toser por la falta de oxígeno, sentía miedo pero seguiría con su plan de todos modos.
―No… Lana yo no… Yo no quería…
―Cállate…
La amante del rosa se dejó caer por el fuerte tono de voz de su hermana. No era propia de Lana tal comportamiento, es más, no recuerda nunca haberla visto molesta como estaba ahora.
―Siempre fuimos unidas, desde el inicio estuvimos juntas. Pero… Todo eso cambio cuando tú y Lincoln empezaron a… ¡Ahhh! ¡No puedo! ¡No quiero recordarlo!
Lola miraba como su hermana se enojaba cada vez más, a cada paso que daba.
― ¡Yo me sacrifique por ti! ¡Yo pague muchas travesuras por ti! ―. Dijo mientras la jalaba de su vestido. ― ¿¡Acaso no recuerdas todas esas veces que fui tu Patiño!? ¡Siempre te seguía a donde quiera que fueras!
Lana acercó a su hermana peligrosamente hacia ella. Ambas podían sentir la respiración de la otra. La distancia estaba por ser completamente inexistente.
―Yo… Te amaba Lola…
La amante del lodo metió su mano dentro del vestido, sacando su celular para presionando un botón virtual.
―Bien, creo que eso bastó.
Por algún extraño motivo, Lola estaba petrificada ¿Acaso era la actitud tan fuera de lugar de Lana? No lo sabía. Solo podía observar como su gemela sacaba algo de entre los cojines de su cama, pudo observar que se trataba de una llave para tubos de gran tamaño. La pequeña fontanera se acercó hasta ella mientras movía ágilmente la herramienta entre sus manos.
―Esto acaba aquí, mi amada hermanita…
No podía hacer nada, estaba asustada, su cuerpo no reaccionaba… Quería gritar, llorar, cualquier cosa serviría… Pero nada salía de ella. Esperaba que su amado príncipe azul de blanca cabellera aparezca en su rescate, pero eso no ocurrió.
*POW*
El fuerte sonido de un golpe se hizo presente en una de las habitaciones, específicamente, aquella donde las gemelas más adoradas y consentidas vivían sus particulares e inocentes aventuras. Pasado unos pocos minutos, fue audible otro sonido.
*POW* *POW* *CRASH*
Esta vez fueron una serie de fuertes golpes, seguido del sonido de una estruendosa caída. Aquella habitación quedo en silencio a partir de ese momento. La única en la casa Loud, a parte de las gemelas, soltaba una pequeña risa, muy poco audible. Ella estaba feliz, parte de su plan se había cumplido. Sacó una pequeña libreta, y tachó un nombre en su lista compuesta solamente por féminas.
―Solo quedan dos…
Estaba ansiosa, hoy sería el día que tanto espero. Hoy por fin tendría a su amado hermano para ella sola, así le cueste la vida.
Y con esto, cerramos el telón de las gemelas ¿Verdad? Lo sabremos muy pronto. De momento, solo nos queda dos episodios en Secretos y hermanas, el siguiente capítulo transcurrira (o al menos eso trato de hacer) al mismo tiempo que este capítulo de la amenaza rosa. Como siempre, estoy sumamente agradecido con ustedes por seguir mi historia. Ya saben, pueden dejar sus reviews, para saber que les pareció. Sin más, nos vemos hasta la próxima!
