#13: "El sueño de ambos sufre una nueva grieta"
Según su madre las últimas pruebas de sus trajes, dos días antes de la boda, debían estar siendo disfrutadas mucho más de lo que ella aparentaba. Pero no podía mostrarse más alegre que lo que su rostro le permitía actuar. Ese vestido era más parecido a un uniforme carcelario que a un traje de novia. Cuando comenzaban a exigirle, regañarla y a gritarle cómo debía comportarse aparecía Gakupo.
-Tranquila, Sra. Kagamine –hizo una pequeña reverencia-, Rin debe estar muy agotada con todos estos preparativos ¿No es así? –la joven asintió algo ausente- Tenemos tiempo de hacer una pausa ¿verdad?
-Claro, me tomará una hora hacer algunos arreglos- comentó la modista doblando la tela blanca sobre su brazo.
-Entonces… ¿Qué le parece si llevo a Rin a tomar un té mientras tanto? Seguro le sentará bien-sonrió de forma encantadora y nadie pudo negarse.
-Siempre me salvas…-quería agradecerle pero estaba demasiado abrumada, quería que el tiempo corriese más rápido para poder ir a la sombra del árbol de sakuras.
-¿Qué te sucede, Rin? Estás muy extraña últimamente ¿Pasó algo que tenga que ver con la boda?-ella se obligó a concentrarse en esa conversación.
-Descuida, Gakupo, debe ser que estoy cansada como dijiste-le sonrió levemente volviendo a ser la persona falsa que debía ser. El noble le ofreció su brazo y ella se aferró a él como las parejas solían hacer. Aún con la falsa sonrisa dibujada en el rostro, se giró hacia el frente para encontrarse con los profundos ojos verdes del violinista al otro lado de la calle. Su expresión se apagó de inmediato y cuando el carruaje que impedía su paso terminó de pasar se resistió a cruzar la calle, lo hizo atrapada por el agarre de Gakupo. El pelimorado no comprendía qué la retenía y siguió con la vista qué llamaba su atención para encontrarse con el rubio observándolos de forma indescifrable.
-¿Qué sucede, Rin? ¿Lo conoces?-trató de ser amable.
-Yo… Yo sólo…-él reaccionó antes que ella pudiese detenerlo e hizo una pequeña y respetuosa reverencia.
-Sólo soy un humilde violinista conocido de la Srta. Rin –agregó con una sonrisa falsa pero efectiva.
-Ah, Rin, no me comentaste nunca que te interesaba la música-sonrió amablemente y le tendió una mano-. Me presento, soy Kamui Gakupo, el prometido de Rin, mucho gusto.
La chica quiso negarlo pero no podía hacerlo, se sentía atrapada. Esa era la verdad, su realidad. Él estrechó su mano con una sonrisa amigable.
-Sólo díagame Len, por favor, un gusto conocerlo, me quedaría a hablar pero ando con prisa, lo siento-hizo una reverencia y se alejó sin dedicarle una mirada a ella. Sabía que despertar era inevitable.
