#18: "Los momentos antes de despertar"
Cerró la puerta a sus espaldas. La chica dejó caer la cabeza sobre su hombro respirando con tranquilidad.
No había sido sencillo subir a escondidas y la seguridad de su habitación era el mayor de los alivios que había experimentado nunca. El joven tomó su barbilla y la obligó a verlo a los ojos movido por la adrenalina de la carrera.
-Tenía que venir a despedirme, Rin, lo siento…-aquellas palabras la trajeron a la realidad. Apartó la mirada con la angustia presionando en su garganta.
-¿Cómo te enteraste..? -él acarició su mejilla con el dedo pulgar suavemente. Encontraba su piel tersa y cálida.
-Shh… -suplicó con la mirada- Por favor, aunque sea sólo esta vez, sólo un momento, olvidémonos de todo… Olvidémonos de tu casamiento, de mi esposa, de todo… Por una última vez seamos sólo nosotros, Rin, te lo suplico -besó su frente y ella no hizo más que asentir con los ojos vidriosos. También quería olvidar, quería hacerlo, quería imaginar que ellos dos eran los únicos que existían, que se habían conocido años antes y que su sueño era una realidad.
-Len, por favor -dijo suavemente ladeando el rostro hacia la mano que la acariciaba-. Toca algo por última vez.
Asintió con la cabeza y se separó de su roce para hacer lo que le pedía. Ella se sentó en la cama para oírlo y conforme pasaba su repertorio cayó en la cuenta de que no podría vivir sin él, sin aquella mirada celeste cargada de sentimientos, esa sonrisa leve y sincera, sin las delicadas manos que sostenían el violín, sin su voz armoniosa y suave, sin pasar las tardes junto a él de forma despreocupada y la risa fácil que con él lograba. Sin sentir que su vida era auténtica, despierta y alegre.
Apenas terminó de tocar una de sus melodías más tristes la joven se aferró fuertemente a él por la cintura.
-No te detengas, no quiero que te vayas…
-Todavía no me iré -susurró en sus cabellos acariciando su espalda-. Si me lo permites puedo quedarme toda la noche contigo.
-Toda la noche no es suficiente, Len… Pídeme que escapemos juntos, pídeme huir contigo -lo miró fijamente a los ojos suplicante.
Él esbozó una media sonrisa pero sus ojos seguían igual de tristes que antes.
-Si pudiera hacer eso… Si estuviese en mis manos no me habría tardado tanto en proponértelo -acarició su cabello-. Esto no es más que un sueño para ambos. Por la mañana tendremos que enfrentar el mundo de siempre, Rin, sería demasiado irresponsable pedirte algo así -la chica negó con la cabeza reticente y apoyó la frente en su pecho-. No puedo abandonar a Miku tan fácilmente y no puedo sacarte de aquí, Rin, no soy nadie, sólo soy el sobreviviente de una guerra que para lo único que sirve es para tocar el violín. Eres de una clase muy distinta a la mía, vives en un mundo diferente, acostumbrada a unas comodidades que no puedo ni soñar en darte. Pedirte que escapes conmigo sería lo más egoísta que podría hacerte, no tengo nada para darte, moriríamos de hambre antes que nada… -podía sentir cómo la recorrían espasmos en el llanto, no quería escuchar sus palabras. El joven la acercó a la cama para sentarse sin dejar de acariciar su espalda suavemente- Nada me haría más feliz que tener una vida junto a tí ¿podrías creerme eso? -ella lo miró a los ojos volviendo a sufrir su destino-. Soy el primero que desearía escaparnos y que esta fuese nuestra realidad porque no hay nadie a la que ame más que a tí, Rin, me haces sentir vivo.
-Len… yo…
-Déjame creer que este momento es verdadero, por favor -colocó suavemente una mano al costado de su rostro y dejó su violín sobre las sábanas. Ella apresó su mano con la propia. Aún llorando cerró los ojos buscando fuerzas para aceptar aquello aunque doliera.
-Nunca he amado a nadie más que a ti, Len… -a pesar de que lo decía con firmeza su voz estaba teñida de una profunda angustia.
Él acarició tiernamente su rostro para calmarla. Sus palabras llenaban su pecho de una cálida sensación. Se inclinó para rozar sus labios vírgenes con dulzura. Ella le respondió con cierta torpeza pasando los brazos por detrás de su cuello, la ternura y la calidez se mezclaban con las saladas lágrimas.
Entre la caricia y la torpeza de ambos y a medida que la luna se elevaba en el cielo nocturno les fue más fácil olvidar que estaban viviendo dentro de una ilusoria fantasía.
Recostada sobre su pecho desnudo entre las sábanas le pedía al cielo que nunca amaneciese y quedaran detenidos en ese instante. El violinista acariciaba su sedoso cabello deseando lo mismo con igual intensidad.
Al despertar y encontrar la cama ocupada sólo por ella misma y sentir el frío de sentirse abandonada las lágrimas comenzaron a brotar sin control.
Sobre la jaula vacía en su mesa había una rama de sakura que aún conservaba sus flores contrastando con los árboles fuera de su ventana que ya sólo tenían ramas desnudas sin color.
Hola de nuevo :D
Agradezco mucho los reviews y sí... es un draaaama.
Ahora vienen capítulos un poco más largos que antes.
¡Espero que los disfruten!
