Esto por lo visto no llevará mucho tiempo. Gracias por pasarse a leer. Tendré un par de capítulos más la próxima semana.

Saludos!


"Entre el deseo y la realidad hay un punto de intersección, el amor".

Octavio Paz


2. Conexión

Londres, 30 de Mayo del 2009

¡Por Merlín! ¡Estaba nerviosa! Me esforcé porque aquello no pareciera una cita, vaya, la vestimenta que coloqué fue de lo más informal. Me sudaban las manos, me temblaba el cuerpo y sentía el palpitar irregular de mi corazón. Comprobé el reloj varias de veces, impaciente por el encuentro e imaginando millones de formas para abordarle: "Buenas tardes Harry ¿Qué tal estas? ¿Cómo ha sido el viaje? Sonrisa, sonrisa¡No! ¡No! ¡Menos sonrisas pensé.

Era amante de la puntualidad y mi "ex compañero de colegio" estaba retrasado 20 minutos. Quise pensar en el error que estaba cometiendo, realmente no fuimos amigos, quizá conocidos y compañeros de alguna que otra clase; algo en mi interior alteraba mi mal juicio, como esas premoniciones o un sexto sentido que me he negado a alimentar. Tal decisión tenía adjunto un pinchazo de angustia que iba y venía en oleadas; estuve a punto de marcharme cuando una mano se postró sobre mi hombro, anunciando que para la huida era demasiado tarde.

−¿Hermione?−sonrió−

Era él ¡por Morgana! El tiempo había labrado algo más que sólo los años en sí. Su cuerpo tomó grosor, una espalda ancha y ceñida de músculos, el pecho de igual forma se trazaba equidistante a las alturas de los hombros. Hecho a la medida de las manos que quisieran trazar círculos juguetones en aquel cuerpo de perfiles griegos. Su tez era la misma, adornada por las líneas de los treinta años dejando atrás cualquier rastro infantil, inclusive el vago crecimiento de la barba parecía tan sensual. Su cabello negro iba mucho más corto que antes y las gafas no estaban más. Sus labios se curvaron en esa agradable sonrisa y sus ojos verdes traslucían un brillo espectacular.

De momento sentí desfallecer. Era quizá más atractivo que en aquellos años de escuela, pero sin perder el porte elegante y característicos de su clase y yo entre mi torpeza y convencimiento de que ahí no había nada detrás me esforcé por parecer una mujer cuarentona de oficina burocrática, y bastante arrepentida me sentí. De igual forma que las conversaciones en línea, recordamos los viejos tiempos, porque debo confesarte querido diario, que, desde estar enganchados al bendito Messenger no había noche en que faltase el parloteo de cualesquier cosa, inclusive estupideces.

Nuestra conversación aquella tarde de Mayo, por algún momento se desvió a las cuestiones amorosas. Él café comenzó a ser insuficiente.

–¿Qué te parece si tomamos algo más? Realmente he tenido un día pesado y me gustaría al menos una cerveza–pinchó, como no queriendo la cosa el terreno. Pues, verás, desde que lo vi quedé no solo prendada de su físico si no que Harry Potter era un especialista en la seducción ¡cómo no! Siendo quien era ¿Cómo alegar contra un ser que con tanta caballerosidad y galantería sabe hechizar? Inteligente, guapo y de un léxico fluido. Asentí como una estúpida, sin saber que ahí estaría poniéndome una soga al cuello.

Una vez en el bar, retomamos el tema del "amor". Él dijo tener novia, lo que sugirió alivio para mí de cierto modo. Aquella reunión no tenía etiqueta de ninguna índole romántica pero por otro lado una parte de mí se marchitó con la idea de que alguna mujer logró atraparlo, enamorarlo y hacerlo perder la locura para llevar la etiqueta "novia de Harry Potter" ¡Que envidia sentí por aquella desconocida! Ella podía compartir momentos íntimos, felices, familiares y seguramente se conocían cada rincón no solo del cuerpo, quizá hasta del alma. Una tristeza me invadió también, como me gustaría tener algo semejante con Ron. Me hubiese gustado que lo nuestro fuere profundo, sólido.

–¿Todo bien? –Dijo Harry. En su rostro hubo un deje de preocupación. Seguramente notó mi rostro ensombrecido por las cuestiones–

–Es solo que no lo comprendo–solté de repente–No sé cómo pueden funcionar las "relaciones abiertas" –

En cierto momento, la conversación se viró a un tono más íntimo, aunque no me pareció incómodo. Harry comenzó a relatar las formas y acuerdos en que se desarrollaba su "relación" y sus explicaiones rayaban al esfuerzo por dejar en claro no tener un compromiso tan apretado como el mío ¡Carajo! Estableció que, mantenía una relación en que podía salir con otras personas ¡Qué demonios es una relación abierta? ¿Dejas que todo pase por ahí? Como las rendijas de las persianas que aunque cierres entra de colado un poco de luz? ¡Merlín! Esas etiquetas posmodernistas estaban por acabarme ¿lograr comprender una irreverencia como aquella?

−Admiro la capacidad que tienen algunos para hacerlo. Yo no podría "sentir cosas" por varias personas a la vez, si ya me es difícil mantener mi mente en una sola relación, no imagino cómo podrá ser algo semejante−solté aquella perorata algo atropellada y sorbí mi tarro a desespero−

−No espero que las personas lo comprendan. Pero sí que lo respeten ¿comprendes?−sonrió de manera atractiva−

Solo asentí.

Quería tocarlo, aquella insinuación de lo prohibido me corroyó de momento ¿Por qué si no sus confesiones? O el esfuerzo de explicar las condiciones de su estado sentimental. Era atractivo, coqueteaba de manera sutil, que casi de ese instante no lo percibí y me tomó meses comprender que era, en esencia un hombre que conocía demasiado bien las artes del amor, o más bien cómo enamorar a una mujer. Tenía esas tácticas, del roce ligero con la piel, las miradas fijas, mantener el interés en todo lo que saliera de mi e inclusive adular. El tema se fue por la tangente:

–Por supuesto que no eras una inadaptada social ¡eras brillante! Y lo sigues siendo, además de atractiva ¿sabes lo que eso hace a un hombre?-soltó con tanta naturalidad como si estuviera relatando una forma más fácil de hacer tejido de punto–

Una corriente eléctrica, desconocida saltó por cada fibra de mi cuerpo. Jamás pensé que con solo una conversación podría generar una conexión tal que todo mi cuerpo vibrara ¡Sí! ¡lo sé! Suena exagerado ¡inverosímil! Pero ese suceso nunca se dio antes. Ni con Viktor Krum. Mucho menos con Ron.

–Lo dices por ser condescendiente–sonreí con incredulidad–no me gustan los mentirosos–

–No miento–tomó un gran sorbo de cerveza y a continuación sus ojos se prostraron en mi como esmeraldas obscurecidas y brillantes–para serte franco, me gustabas demasiado en preparatoria–

Tucutú tucutú de mi corazón desbocado, quería salir por mi garganta ¿me estaba gastando una bromita con esa confesión?

–¡Bromeas!-atajé–

–No, no lo hago. En aquellos entonces era demasiado tímido como para acercarme. Pero realmente estuve muy enamorado de ti..bastante–su voz sonaba seria, su rostro dejó de relajarse. Como si confesar aquello le estuviera costando trabajo–

–¿Harry Potter tímido? ¡increíble! Siempre estabas rodeado de las chicas más guapas del colegio..¡se abalanzaban sobre ti como una budgler! –solté sin miramientos ¡vaya y después me arrepentí! Ahí dejé todo en claro, que mi autoestima no era lo suficientemente loable–

Él sonrió como enternecido por mi confesión o quizá gritando en su interior ¡bingo! Era un blanco fácil ante una pobre apreciación de mi misma.

–Sí, ya se, por ser el "elegido" ..era difícil ¿sabes? Lidiar con tanta fama sobrevalorada–

–Lo imagino–

Hubo silencio, un momento que no supe qué decir.

–¿Eres feliz Hermione?–soltó de repente–

Aquella pregunta me cayó como un bálsamo de agua helada. Ni yo misma estaba segura de haber escuchado bien o quizá mi cerebro que no lograba hacer conexión.

–Sí–mentí. Querido diario, sé que si tuvieras la voz de mi conciencia me reprocharías por tomar aquella actitud tan cínica. Pero no era idiota, estaba frente a un casanova, y la evidencia la tenía en sus formas de actuar–

Entonces si lo sabía porque me dejé llevar por aquellas corrientes eléctricas en que mi cuerpo se embebía cuando estaba cerca? ¿Qué parte de mí conciente le concedió el derecho de adueñarse de mi mente, alma y?

corazón?

–No eres sincera–murmuró para luego tomarse el último trago de su tarro–tensaste el cuerpo cuando has respondido–Me miró profundamente, como si pudiera desnudarme hasta el alma, o era quizá su análisis crítico para dónde dar la siguiente estocada– si yo fuera Weasley no te dejaría sola por tantos meses ¿sabes? Creo que es un grave error–

–¿Te parezco una melosa que necesite constantemente atención? –dije fingiendo indignación. Debía salvaguardar algo al menos ¿no? Un poco de dignidad, ya que me carcomió ese sentimiento, el ser totalmente consiente de lo entre dicho ¡sí! Lo consiente que estaba de mi soledad y mi situación matrimonial desgastada. Qué él lamentara ese hecho me provoco lastima, no por Harry, no por Ron, por mí–

¿Era tan evidente? Seguro que sí. No era el primero en darse cuenta ¿sabes diario? Cuando uno ha aceptado tan resignadamente su destino tiende a ejercer comportamientos predecibles. Una mujer infeliz es fácil de anticipar y sobre todo destila alguna clase de perfume que atrae aquellos que buscan tomar sólo una parte de ella. Era algo que no estaba claro para mí, hasta meses de analizarlo ¡hasta meses de romperme la cabeza y dar con la estoica realidad!

"Hay que amarse uno mismo, siempre, antes que a alguien más" aconsejó mi abuela y no sé en qué parte del camino a mi adultez lo olvidé o es que se diluyó entre los quehacerles diarios, las labores domésticas, el papel de esposa abnegada o madre perfecta. No lo sé, diario, no sé en qué momento encarcelé a la Hermione elocuente para darle paso a la frenética y ansiosa mujer que durmió como león enjaulado por tanto tiempo.

–No quise ofenderte–murmuró Harry. Nos habíamos quedado en silenció observando un punto fijo en la mesa–

–No lo has hecho–volví a mentir. Si hirió mi orgullo que él, precisamente él fuera más consiente que yo–

–Pero no has respondido–

–¡Y es obligación que responda algo que de por sí ya has evidenciado?–

–No, en realidad. Discúlpame nuevamente. Es sólo que esperaba, en verdad que estuvieras bien. Siempre me pareció que si alguien merecía las mejores cosas de la vida, esa persona eras tú–

Silencio y rabia. No concreté si era sincero o no. Quizá, démosle el beneficio de la duda.

–Eso es demasiado pretensioso. No existe la vida perfecta, ni el orden correcto de las cosas. Si lo sabré yo, que hago análisis meticuloso de cualesquier situación–

–¿Entonces estaba premeditado? –

–¿El qué? –

–¿Que seas infeliz? –

Sonreí amargamente, no es que fuera infeliz del todo. Amaba a mis hijos y no me arrepentía de ellos pero, si es difícil explicar lo que Ron y yo llevamos a cuestas. A veces me parece que la monotonía nos hizo un daño corrosivo y especulador. Una necedad tras otra nos llevó a estar en el mismo puñado de cal, con la picazón el en cuerpo del hubiera

¿Y si hubiera esperado un poco más?

¿Y su hubiera desarrollado más mi vida laboral?

¿Y si hubiera indagado más en mi vida sexual?

¿Y si tal vez…?

–Mi amiga Luna alguna vez me sugirió que me consiguiera un novio–solté sin querer o quizá pensando en voz alta.

Harry sonrió.

–Y podrías tenerlo–

Aquella afirmación sonó más a un ofrecimiento que a otra cosa. Nuestros ojos se encontraron, es difícil describir lo que en ese momento observé en ellos. Era justo lo que sospeché, una afirmación a la liberación de los deseos. Él me deseaba, claro que sí, no era un simple coqueteo o alarde de los sentimientos en los años transcurridos y pese a mi vestimenta desencajada con mi edad él estaba ahí mirándome como si fuera la fruta más jugosa frente a él. Su mirada adornada de esa adoración. De verdad le creí.

–Sería un absurdo. Y si me disculpas, se hace tarde. Tengo que marcharme. Fue un pacer–solté estrepitosamente y dejé el dinero sobre la mesa. No miré hacia atrás–