8. El dolor es inevitable, pero, el sufrimiento opcional.


"No existen relaciones sin responsabilidad afectiva. Dejar cadáveres emocionales a nuestro paso, no es poliamor, más bien policonsumo de cuerpos"


Me prometí volver a los lugares donde estuvimos juntos. Y aquí estoy en el Valle de Godric contemplando los copos de nueve caer mientras bebo té. No lo hago por martirizarme y recordar cada momento vivido con él, sino para aprender a lidiar con esos sitios sin sentir el dolor y vacío que dejó. No es justo estar a expensas de los recuerdos, porque a como veo la situación hay dos caminos a elegir: aferrarse al dolor de una situación que no podía ser, o , disciplinarte para aceptar la realidad y tomar cartas en el asunto.

Es fácil decirlo, fácil querer dejarlo ir. Pero difícil hacerlo. Cuando te has enamorado de una idea, de una paradoja y te sentiste lívida de emoción al descubrirte capaz de sentir amor nuevamente después de creer que serías incapaz de amar, es complicado revirar y tomar una dirección contraria.

¿Qué sucede con las personas que dicen pueden amar a más de una a la vez? Pienso que están tan desconectados de sus emociones que no miden las consecuencias de sus actos, quiero decir, ellos pueden tener un simple detalle o una demostración de afecto que les resulta un acto tan natural y simplista y desconocen a mínimo cuanto puede significar para la otra persona. No piensan en los efectos que causan, ya que se concentran en ellos mismos y sus necesidades. Es algo egoísta para mi gusto. Es ridículo.

Los "poliamorosos" deberían ser conscientes de sus transgresiones, porque el hecho de tener demostraciones de afecto, palabras de amor y caricias desmedidas hacia una persona, de igual a otra..luego otra…luego otra, es para mí la ofensa y humillación más grande que podrías hacerle a alguien que se ha enamorado. No está bien justificarse en la natura: "porque somos animales polígamos y nuestra genética lo corrobora".

Es otra blasfemia. Somos seres pensantes y capaces de elegir. Elijo amar, respetar y estar sólo con quien puede darme el mismo amor. El mismo lugar, pero vaya eso ya se ha ido a la mismísima mierda en esta sociedad. No sé qué pasa con el mundo que resulta inadecuado ser una persona amable, amorosa y con valores. Definitivamente no puedo ser parte de un mundo donde ser buena persona está sobrevaluado.

Romperle el corazón a una persona debería condenarse con la misma paga. Ellos deberían sentir lo mismo que tú cuando han acabado contigo. Siento que ya no estoy midiendo mis palabras querido diario, pero necesito sacarlo, escribirlo y botarlo entre las llamas de las chimeneas para que se consuma todo. Me digo cada día que ¡ya basta! Protesto ante toda queja, y procuro seguir ocupada en el trabajo para olvidarlo. Simplemente es complicado, pero no puedo pasar una vida culpándolo a él por mis desgracias, fui yo quien se enamoró. Fui yo quien se hizo ideas erradas. FUI YO QUERIDO DIARIO.

YO.

Tampoco puedo culparlo a él. Siempre fue claro, dijo lo que quería y no sé en qué momento creí que podría hacerlo cambiar de opinión. Eso no se puede. Cuando alguien te dice: no quiero algo serio, eso porque eso será. Se ha idealizado así, ha bloqueado todo cuanto puede de su ser para no enamorarse. Es solo sexual, es sólo compañía y de la misma forma que te ve a ti, lo hace con mil más. Es quizá que también el ego se entromete en estos asuntos. Sí. El hecho de querer sentirnos especiales para alguien, únicos e inigualables. Queremos ser el todo.

Miro hacia la calle cada vez que se abre la puerta del lugar y me vienen los recuerdos de aquella mañana cuando salí a zancadas de la pequeña casita dónde nos alojamos en la misión. Se suponía que nos encontraríamos en este mismo bar con un informante que daría noción con los contrabandistas de especies en peligro y las formas en que podríamos adquirir ejemplares.

Iba caminando despacio, ensimismada en mis reproches, odiando el hecho de que estuve con él más de una vez, recordando la sensación de su roce. TODO. Hasta podría jugar que estrujarme el cerebro me causaría una apoplejía. Lo cierto es que en ese momento la voz de mi conciencia me dictó no continuar con aquel jueguecito porque anticipaba lo de ahora.

Harry Potter no creía en la monogamia. Y no la practicaba ni lo haría nunca, por nada ni por nadie. Eso me lo dejó claro desde siempre, pero he de reconocer que se lo confesó a una necia que genera expectativas de la nada, o es que quizá lo miré como un reto. En ese preciso momento no lo sabía. Lo sé hoy. Nadie puede cambiar a menos que él lo quiera, otros no pueden hacerlo por él.

Mientras caminaba aquel día, pensé que con amor y paciencia, podría enamorarse de mí ¡oh cuan ilusa se puede ser? El fío me escaldaba hasta los huesos así que decidí hacer aparición en el pub big pig, total, el sitio estaría lleno de magos y eso no propondría incongruencias ni sospechas de mi posición en la dichosa misión. Estaba por dar un paso al recinto cuando sentí cómo me tomaron del brazo a un tirón tan fuerte. Para mi sorpresa era él.

−¿Se puede saber porque saliste de la casa sin abrigarte?−

Palidecí. Pero fue cuestión de un segundo que tomara el temple y le mirase con toda la rabia contenida.

−¿Y eso a ti qué te importa?−

−Me importa bastante. No puedes arriesgarte a enfermar en medio de la misión−tomando en cuenta que obstruimos el paso a los transeúntes del café, todos nos miraban con curiosidad. La puerta entre abierta y un par de desconocidos en el pequeño pueblecito dónde todo el mundo se conocía por lo menos de nombre. Él se percató que llamamos la atención y bajó la voz−cariño, mi vida, estoy preocupado por ti ¿quisieras? Ujum ¿quisieras ponerte el abrigo? No vayas a resfriarte−

Hice una sonrisa tan fingida, que seguramente se notó. Tomé el abrigo lo más amablemente posible y entré al lugar.

−Después hablaremos de esto, en casa, querida−me susurró al inclinarse. Se sentó frente a mí. Sus ojos verdes perdieron el brillo de rabia y pasaron a ser dos esmeraldas clavadas en mis movimientos. Como si me estudiara –

−¿Tengo algo en el rostro?−dije sin mirarlo, fingía leer la carta que llevó el mesonero−

−Te ves radiante esta mañana−Dijo Harry. No hubo sarcasmo. Sus palabras salieron suaves, seductoras. Me rizó la piel−

Chasqué la lengua. Quizá se estuviera riendo de mí.

−No te atrevas a sacar ningún alusión al temita de anoche. No estoy de ánimos−

−Válgame ¿tan malo fue? ¡vaya querida! Me das un golpe en el ego. Siempre recibo elogios y agradecimientos, por lo general, están de muy buen humor después de.. –

−¡Quieres callarte! es algo a lo que no estoy habituada ¿por quién me tomas? No soy una fresca como esas a las que estás familiarizado− Solté por lo bajo, le miré fijamente esta vez. Dejaría muy en claro mi posición, no soporto que se burlen de mí−

−Me parece que tu comportamiento artero deja mucho que decir, por lo menos reconoce que lo disfrutaste. Y lo sé, eres una mujer con características muy peculiares. Por no decir frígida, ¿alguna vez has pensado que puede ser bueno obedecer los institutos y dejarse llevar? Te hace falta cariño−señaló burlonamente y sonrió−

Apreté la mandíbula y juro que estaba por soltarle una bofetada justo cuando sonó la campanilla de la entrada en el pub. Ambos volteamos, encontrando a un sujeto corpulento, calvo y caucásico en el marco de la puerta. El mismo que estábamos contactando como contrabandista. Habíamos fingido nuestros nombres, la compra de la casita que habitábamos y esparcimos por los barrios bajos de Callejón Diagon el hecho de que queríamos hacer dinero contrabandeando sangre de unicornio en los barrios de Godric. El hombre se dirigió hacia nuestra mesa, saludó con un movimiento de cabeza a Harry, tan simple que parecían demasiado familiar.

−Buenas tardes, mi nombre es Mundungus Fletcher. Un placer conocerlo en persona señor James McAvoy−le dijo a Harry y le tendió la mano. Harry respondió al saludo−

Casi coloco los ojos en blanco, pero lo evité, me delataría. Ese Harry Potter idiota, pensé ¿no pudo escoger otro nombre? ¿en serio? ¿el de un actor escocés del mundo muggle? Que además, era su segundo nombro también ¡merlín!. Lo miré fijamente, y quizá entendió eso como reproche pues negó rápidamente con la cabeza. Dejé esos ojos esmeraldas para encontrarme con los obscuros de Fletcher.

−La señora McAvoy, supongo−sonrió levemente. Se dirigió a mí con reticencia. Como buscando errores en mis movimientos−

−Buenas noches, mucho gusto−

−He escuchado, he observado y me he informado bien por supuesto−soltó Fletcher. Demasiado directo para mi gusto. Se extendió sobre la mesa relajado, desparramado como un gato−Ustedes quieren iniciar un negocio muy complicado, la especie que buscan es demasiado vigilada por el ministerio dado que está en peligro de extinción. Además, de todas las maldiciones que se pueden adquirir con tan solo tener el pensamiento de matarles−

−Pero aun así se hace ¿no? Importando poco todo ello. Y son bastante requeridos en el mercado negro ….por lo que sé, muy remunerado el negocio−solté con confianza. Harry me miró desconociéndome−Si no más he investigado, se vende el litro de líquido vital a no menos de 2000 galeones− concluí certera, casi sin parpadear. Mi mentó se irguió ante la proeza de mis conocimientos, no dejaría que ningún hombre me amedrentara ni mucho menos me hiciere de lado. Era demasiado notorio que Harry era quién llevaba a cargo de todo en cuanta misión se metiere. Pero aquí también mandaría yo−

−Tiene bastante estudiado el mercado de sangre de unicornio ¿cierto? – sonrió Fletcher enseñando los dientes putrefactos. Las arrugas se marcaron en sus ojos y el ceño se curvó ligeramente. Parecía como esas máscaras de papel que hacen en los festivales de carnaval en las costas −

−No invertiría si no fuese así−

−¡Vaya es impetuosa! ¡pocas brujas como esta!-dijo señalándome con el dedo índice, tomó su cerveza y bebió hasta el fondo−¡Tiene suerte señor McAvoy! ¡mucha suerte! –

Harry me miró con un brillo extraño los ojos, no era envidia ni enojo, más bien lo percibí cómo si acabase de descubrir algo novedoso, irreconocible para su mundo perfecto. El hombre Fletcher a comenzó a hablar de los sitios más prometedores para conseguir la mercancía, la manera en que debíamos manejar el perfil, los principales compradores y sobre todo la cuestión monetaria de inversión. Si bien era bastante costoso todo lo que requería, pero contábamos con que el ministerio apoyaría toda la cuestión. Era imprescindible atrapar a toda la red de mercantes ilícitos.

Acabada la faramalla, salimos del lugar. Primero se fue el traficante, muy satisfecho con la cantidad de galeones que le dimos para comenzar la cacería. Ahora solo quedaba dar el informe a nuestros superiores, todo quedó a la perfección y el plan estaba andando viento en popa.

Camino a la casa, y caía la tarde, tomamos demasiado tiempo bebiendo y hablando con el sujeto, que si mas era fanfarrón, y parlanchín. La tarde siguió igual de helada que la mañana, y casi me escoso de frío. Di gracias a todos los magos al divisar al final de la calle aquella pequeña casita. Mi primer pensamiento fue hablar con mis hijos, para saber que estaba todo bien con ellos y sus actividades además de que llevada tres días sin comunicarme con Ginny−quién se los quedó mientras todo esto se solucionaba−.

Ni siquiera volteé hacia atrás, no quería comprobar la presencia de Potter tras de mí. Entré lo más rápido que pude a la chimenea y busqué los polvos para comunicarme con Ginny. Al parecer no había nadie en casa, dado que la hoguera no cambió de color cuando pronuncie la invocación. Sería mejor enviar una lechuza urgente.

−¿Nadie en casa? –dijo sedosamente Harry, recargado en el umbral de la puerta. La chimenea crepitó con normalidad, anunciando el final del hechizo invocador−

Me limité a levantarme, no sin antes recoger todo del suelo. Iba a pasar a su costado cuando colocó una de sus manos sobre mi vientre.

−¿Dónde vas? Tenemos cosas de que hablar ..por ejemplo ¿Qué ha sido todo eso en el bar? Eso de "yo me hago cargo" –ironizó refiriéndose a mi actitud segura y remilgada durante la entrevista con aquel sujeto−

−También estoy a cargo en esto, por si lo has olvidad. Además el hombre respondió bastante bien, casi comía de la palma de mi mano−dije altanera. Hice un enorme esfuerzo por no tartamudear. Su olor, el calor de su cuerpo me estaban nublando el juicio junto al torbellino de sensaciones que provocaba en mi−

−Para serte sincero, me sorprendiste. Casi me dan ganas de voltear la mesa y poseerte ahí mismo−susurró sugerente, su respiración chocó contra el lóbulo de mi oreja−

−Eres tan.. –

Y no pude responder más. Sus labios atraparon los míos con fervor, hambriento de sentirme al igual que yo lo estaba desde el momento que cruzamos la puerta y nos supe a solas. Ese hombre tenía una estela cautivadora, cada movimiento, cada palabra poseía un candor incomprensible. Algo tan atrayente, imposible de negar. Me empotró contra la pared y no dudé de rodearlo con las piernas, lo que me hizo darme cuenta totalmente de lo excitado que estaba.

−Basta…−murmuré. Aunque en el fondo no deseaba que parase. Sus labios tibios recorrían mi cuello dejando un rastro de calor−

−Te deseo, ahora−contestó. Lo obligué a mirarme y sus ojos tenían ese brillo de pasión contenida−no sé qué has hecho conmigo, pero te deseo demasiado. Me nublas el juicio, estoy pendiente de ti, de cada movimiento ¡por merlín! Hermione déjame hacerte el amor como anoche−

Y volvió a besarme con pasión. Me deje llevar por todo aquello, aferrándome a la idea de que no era malo concebir un sentimiento como ese. O quizá era el engaño más atroz de mi mente, el tratar de convencerme a mí misma de algo tan irreal. Los hombres, toman lo que desean, en el momento que lo desean y después continúan con sus vidas.


Me levanté temprano e iba a intentar comunicarme con Ginny nuevamente, cuando justo en el instante que haría la invocación en la misma chimenea el rostro de mi ex−cuñada se manifestó.

−¿Hermione? ¿eres tú? –

−Sí, hola Ginn.. he estado tratando de comunicarme contigo−me arrodillé frente a ella−

−¿Cómo está todo? ¡espero que bien! No debes preocuparte por los niños−dijo Ginny, dudó un momento y prosiguió−..mamá ya se ha enterado Herms, de todo y ha insistido en hablar con ambos. No sé lo que se proponga pero viniendo de mi madre, podrías esperar cualquier cosa−dijo con preocupación, luego hizo un gesto, analizando mis facciones más de cerca−

−Co-comprendo, no te preocupes−

−¿Está todo bien? ¿la misión? ¡Hermione parece que no estas durmiendo bien! ¿necesitas algo? –

−No, yo solo… estoy preocupada por los niños. Por como lo tomen todo−

−No deberías, ellos están tranquilos por ahora. Hacen preguntas, es que han de sospechar. Si bien han visto un par de veces a Ron. El ingrato decidió aparecer con la excusa que necesitaba tiempo para pensar. Casi lo mato, debiste ver su rostro−dijo Ginny riendo casi a carcajadas−

No pude evitar sentir un vacío en el estómago: culpa. Todos los acontecimientos en esos días me hacían sentir como en un sueño, en una fantasía impúdica y placentera, pero mi realidad era otra. Mi familia se desmoronaba y yo estaba en una soberbia "luna de miel" con Harry Potter.

−¿Herms? En verdad ¿está todo bien? Sinceramente me preocupas−

−Sí, es solo cansancio. Esta misión es complicada. Disculpa que no pueda darte muchos detalles pero es clasificado−

No mencioné ni siquiera el lugar ni mucho menos la compañía con la que estaba. De hecho es algo que me he guardado para mí misma, querido diario, quizá tú eres el único testigo de todo ello. Y Harry Potter. Me despedí de Ginny, pidiéndole que cuidara de mis hijos y asegurándole que dormiría mejor, para calmar sus preocupaciones.

El corazón se me hizo añicos esa mañana. Y no podía dejar ese embrollo, en el fondo no deseaba dejar de hacerlo. De pronto, unos cálidos y fuertes brazos me rodearon por detrás. Instintivamente recargue mi cabeza contra aquel pecho fuerte.

−¿Todo bien? –dijo y comenzó un recorrido de besos por mi cuello hasta la base de mis hombros−

Me limité a asentir. Su roce, su tacto, esos besos aliviaban un poco mi dolor. Mi soledad.