Capítulo 4: Confesiones.

"Hellsing no me pertenece le pertenece a Kouta Hirano, este fic es un regalo para Lechuga Loca, Integrante de la mansión Hellsing"

Integra se encontraba en el suelo de aquel cuarto cubierta de sangre derramada por ella misma sobre su cuerpo, al encontrarse fuera de control, su posición era tan sugestiva, que Alucard se contuvo de no tomarla ahí mismo sobre el piso de aquella habitación, el vampiro dio una de esa sonrisa y se acercó lentamente a ella, quien se encontraba en una catarsis total, por haber probado sangre por primera vez.

El nosferatu se puso en cuclillas y acercando su rostro al de la rubia, beso su cuello, lo cual ocasiono que la joven reaccionara a la defensiva, empujándolo, Alucard tiro una carcajada y se dispuso a intentar dominarla, poniéndola contra las baldosas del piso.

— Condesa, sabes que no tiene caso resistirse — se burló —estas a mi merced y la visión que me otorgarse es demasiado para que pueda contenerme.

— ¡No te atreverías Alucard! — grito Integra, escupiendo con odio sus palabras —tal vez me hayas robado mi alma, pero no lograras llevarte mi fuerza de voluntad, así tenga que sacarte los ojos, ¡no volverás a tomarme!

El vampiro suspiro, estuvo a punto de confesarse, desde que Integra había llegado no había hecho más que provocarla, pero a pesar de haberla transformado este no la había reclamado como su mujer, Integra había creído que así era y el solo había acrecentado la idea. A un así jamás abusaría de ella, él había experimentado ese acto inmoral y a pesar de los siglos nunca olvidaría esa ofensa a su persona.

— Tenemos que hablar condesa—dijo poniéndose de pie y dejándola tumbada en el suelo, pensó en ayudarla, pero lo mejor sería alejarse de tan sensual visión—. Es mejor que te marches a tu habitación después de todo ya casi es de día y todavía eres demasiado "reciente" para soportar la luz del día.

Integra se puso de pie y se fue a su nueva habitación esta era tan sublime como la que había destruido hace días, pero en ella había un ataúd en vez de una suave cama, este era hermoso, si es que podría llamarse así a un mobiliario de ese tipo, al acercarse pudo notar que Alucard se había esmerado en el diseño, era justo a su medida, y tenía una frase labrada en la caja.

"Tú eres el hierro ardiente que corto mis alas, eres el nido donde he dejado mi libertad".

Alucard había grabado lo que parecía ser la contestación de la frase labrada en su propio ataúd, Integra se sintió ¿halagada?, el vampiro podía ser un romántico, después se golpeó mentalmente, ya estaba sufriendo el síndrome de Estocolmo y entrando dentro de su ataúd se fue a dormir.

En Inglaterra, Seras recibió una carta de su maestro, había estado preocupada ya que habían pasado un mes desde que Alucard y la sir huyeron, y aunque la mesa redonda se había creído el cuento de que Integra estaba de vacaciones, ella y Pip tenían miedo de que el rey (la reina había muerto ya hace alguno años) mandara a investigar el paradero de la noble.

La epístola era corta para decepción de Seras y en ella con una perfecta caligrafía el nosferatu le relataba a la chica policía los progresos de la noble en el vampirismo.

Chica policía:

Espero que tú y ese imbécil este felices, las cosas no han sido gratas en Rumania, Integra esta todavía cerrada a la idea de la inmortalidad, esta renuente a la toma de sangre de nuestras víctimas, y solo sale de su habitación lo necesario, no he podido acercarme a ella, y esta arisca (más de lo usual), he perdido su confianza, ella me ve como una amenaza, al fin se ha dado cuenta del monstruo que soy Victoria, por primera vez en mis casi 500 años de vida sé que lo jodí, mi condesa me odia, cree que profane su cuerpo, y ella perdió su fe en mí. Así que por segunda vez sé que renunciare de nuevo a la vida, ya la vida inmortal no me sirve, sin ella.

Tal vez sea un adiós, Seras le revelare la manera de volver a ser humana, si ella desea tomarla, ya nada me importa para seguir aquí.

Hasta siempre.

Alucard.

Seras dejo escapar el suspiro que se había estado acumulando en su interior, varias lagrimas color carmín se resbalaron por sus mejillas, Pip la miro con preocupación, el todavía no se acostumbraba a las lágrimas de sangre de los vampiros, era una imagen sumamente triste de ver.

— Bernadotte, él está pensando en morir— murmuro Seras, mientras las oscuras gotas de sangre se derramaban de poco en su rostro— mi maestro y la señorita Integra no son felices.

— Mignonette, tú siempre serás una romántica empedernida— el capitán abrazo a la rubia quien solo atino a poner la barbilla en su hombro— pero la jefa es tan extraña y él vampiro es un monstruo despiadado, no concibo una pareja que logre encajar mejor—. Agrego con sarcasmo para enojo de la vampiresa que solo le dio un golpe que lo lanzo al suelo.

— Lo siento, todavía olvido que mi fuerza a aumentado—dijo ella, ayudándolo a levantarse— es solo que no puedo concebir que ella lo rechace, Integra lo espero cuarenta años Pip, eso debe de demostrar su amor.

Ajena a la conversación, y a miles de millas de distancia, Integra fumaba, había olvidado la relajante sensación del humo en su boca y del olor de los puros fino, Alucard hizo de todo para hacerla sentir en casa en estas semanas, había mandado a traer decoración Inglesa, ropa de ese lugar, y ahora la había sorprendido con su marca de puros favorita, ella dejo de fumar cuando cumplió 35 años, ya no tenía sentido, Alucard la había inculcado ese vicio*, y fumar le recordaba a él.

En ese momento Integra sintió una sombra a su espalda, y un olor familiar de loción masculina inundo la habitación, jamás lo admitiría, pero con aun sin sus poderes vampiricos, la presencia de Alucard jamás pasaría desapercibida para ella.

— Siempre quise preguntarte Alucard— la voz de la joven era pausada mientras el humo salía de su boca—¿Por qué decidiste ayudarme cuando me iban a matar?, ¿Por qué solo no esperaste a que fuera Richard que liderada la organización y matarlo para ser libre?

Él se sentó a su lado, iba vestido con un traje negro demasiado informal, la barba Rumana le daba un aire varonil, su cabello estaba recogido en una cola de caballo, ella levanto su rostro para admirarlo mejor, de adolescente pensó que el vampiro era un ser tremendamente atractivo, con el tiempo se convirtió en su amigo, su guardián, le había salvado la vida tantas veces, y ahora convertido en su verdugo le arranco su humanidad, y le brindo una vida inmortal en contra de su voluntad, convertido en un ser egoísta la retenía a su lado, y aunque no era precisamente una prisionera y estaba rodeada de lujos, no dejaba de sentirse solo un trofeo.

— No vas a responderme vampiro, ¿por que me salvaste? si sabiendo que mi muerte podía significar tu libertad— dijo ella mirándolo con sus ojos rojos acusadores.

Alucard tomo su rostro y acaricio con el dorso de los dedos su mejilla, Integra dio un respingo. su contacto ya no se sentía frio, debía ser que ambos ya estaban muertos.

— Hubiera sido tan fácil deshacerme de tu tío, era una escoria avariciosa, un cobarde que deseaba tanto la organización que no dudaba en matar a una inocente niña, y aunque esa niña era hija del hombre que me había encerrado, y bisnieta del ser que me esclavizo, no era más que una inocente, cuya sangre me trajo de vuelta; al principio pensé que podría manipularte y hacer que me temieras— aclaró dándole una sonrisa—pero fuiste una mocosa valiente, Integra… siempre has sido una mocosa valiente…

Alucard atrajo su rostro, levantando con los dedos su barbilla se acercó al oído de la chica y susurro

— Dime Integra, ¿todavía era valiente, o seguirás huyendo de mi como una niña asustada?

Un escalofrió recorrió su cuerpo al escuchar el doble sentido de aquellas palabras.

— ¡No te temo Alucard! —exclamo ella, haciéndolo a un lado con su fuerza vampírica— solo te odio, tú discurso no lograra conmoverme, ¡Eres un monstruo manipulador!-grito ella alejándolo mas

Alucard soltó una sonora carcajada, después de todo Integra no caería con palabras tiernas, no, ella era un ser fascinante que no se doblegaba ante nadie; Y la había convertido en un ser superior, su mirada recorrió su rostro que a pesar de tener un ceño fruncido no afeaba sus facciones, cuantas veces le había gritado con ese mismo gesto, el cual podía doblegar a miles de soldados, pero no, a él lo divertía, porque él entendía la realidad detrás de su fortaleza, de su imagen de mujer de hierro, ya que Integra jamás dejo de ser una niña, cuya infancia fue arrebatada con la muerte de su padre.

— Integra—susurro Alucard — No te tome a la fuerza aquel día, sigues siendo tan virgen como en tu adolescencia—. Le confeso provocando que ella abriera los ojos por la sorpresa.

— Pero… ¡tú me lo confesaste! —le reclamo ella— que al transformarme me habías hecho tuya, incluso alardeaste al respecto.

— Mentí — soltó con simpleza el vampiro.

—No importa que sea virgen, aun te odio por el hecho de que me hallas trasformado en contra de mi voluntad Alucard.

— Mi condesa, ¿no recuerdas mi historia? o más bien, la historia de Mina Harcker— la voz del vampiro era suave, mientras mostraba una estaca de plata maciza a la chica.

— ¿Una estaca? debes de estar bromeando Alucard, tu sabes que no puedes morir con este tipo de armas, no recuerdo del todo la historia, no sé quién era Mina.

— Ella fue la causante de la guerra de Varsovia, su cuerpo tenía todavía células vampíricas, el Mayor se adueñó de ella—Integra recordó la momia que Walter describió en su informe, esa debió de ser Mina, Alucard continuo su relato— Van Hellsing pensó haberla salvado del pecado, yo morí y reviví varias veces después de los múltiples experimentos que tu bisabuelo me hizo pasar, además de buscar tener el arma perfecta había algo que deseaba más que cualquier cosa…era volverla humana de nuevo.*

— Supongo que no lo logro, si no, lo de Varsovia jamás hubiera ocurrido así como lo que paso hace 40 años.

—Para que un vampiro nacido de un Nosferatu vuelva a ser humano, necesita cumplir dos requisitos, el primero es nunca haber tomado el alma de un humano por medio de la sangre, y el segundo es que este sea virgen— confesó dándole una sonrisa locuaz—. Ahora entiendes que puedes volver a ser humana de nuevo, claro que regresaras justo a como eras antes de la transformación.

Integra se quedó estática mirando al vampiro, sin dar crédito a sus palabras, él tenía la fórmula de volver a convertirla en una humana.

— Si deseas morir, como un vejestorio, por tus principios e ideales antes que tu felicidad, entonces… no tiene caso que siga protegiéndote, después de todo, el tiempo es de lo único que no te puedo salvar, para volver a ser humana tiene que matarme…desaparecido el vampiro creador, los gholums vuelven a ser ceniza y los sirvientes retoman su forma original— Alucard arrojo la estaca a Integra ella la atrapo mirándola con una intensidad abrasadora añadió— es una estaca de plata pura, esta labrada de la misma manera que mis balas de plata, hoy en la noche liberare el alma de Schrödinger y solo dejare la mía, seré tan vulnerable que eso bastara para acabar conmigo, te estaré esperando en mi habitación condesa, la decisión es ahora tuya.

Integra Hellsing se quedó en shock, mientras el vampiro salía de aquella habitación, la respuesta a sus problemas estaba en la palma de sus manos, pero… podría ella tomar la vida del único ser que le había sido fiel, el cual le profeso un amor que, aunque posesivo era sincero, él había renunciado a su libertad ¿ella podría renunciar a su humanidad? O acabaría con la vida que nunca escogió.

N.A. Vuelvo con el penúltimo capítulo de este fic.

*En mi historia "un día Después" Alucard es el causante de la adicción al cigarro de Integra.

*Creo que Van Hellsing estuvo enamorado de Mina también; así que por eso este plot en la historia.