CAPÍTULO 3: Una nueva ¿amiga?
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Muchas gracias por todos sus reviews, han sido muy generosos conmigo. Sigo emocionada con el live de Aqours y aunque ha sido una semana movida entre tantos pendientes y cosas de trabajo pero ahí me voy adaptando a esto de estar escribiendo constantemente. Debo decir que ya llevo escritos algunos capis por adelantado, pero aun asi tomare en cuenta lo que me han dicho. Sigo recibiendo grandes atenciones por parte de mi beta y coautora y creo que es por eso que puedo seguir avanzando sin quedarme atorada, de nuevo muchas gracias Kuv Mag Max Bigotes.
He leído que la pareja ChikaRuby no es muy de su agrado y lo entiendo, podríamos pensar que la mejor pareja para Ruby hubiera sido Yohane, pero la razón por la que decidí ponerla con Chika es porque ya no quiero ver sufrir a Kan Kan Mikan y es que en cada fic que he leído casi siempre o termina sola o es la villana o sufre mucho y a mi la verdad si me gusta Chika, es por eso que decidí explorar esta pareja, lo siento si no es muy de su agrado, pero también quería que Dia sacara su lado protector con su hermana y creo que lo puede hacer mejor con Chika que con Yohane. Pero como dije, esto es percepción mía, vamos a ver cómo se van acomodando las cosas para que avance el ChikaRuby, por el momento vamos avanzando con nuestra trama principal.
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La semana había pasado con rapidez. Tanto Dia como Kanan habían hecho llegar sus quejas a la directora sobre la alumna O'hara Mari. La respuesta fue que hablaría con ella, pero que dadas las circunstancias en las que la habían aceptado en la escuela, iban a necesitar ser pacientes con ella.
—Seguramente O'hara-dono pagó mucho dinero para que aceptaran a su hija en la escuela —bufó Kanan dejándose caer sobre uno de los sillones de la sala de profesores con algo de cansancio.
—Según lo que me comentó mi padre, O'hara-san siempre ha hecho generosas donaciones a la escuela, no es de extrañar que la directora tenga que darle un trato preferencial —explicó Dia restándole importancia para después ofrecerle una taza de té a su amiga.
—Gracias —Kanan tomó la taza y continuó con su queja—, entonces básicamente la directora no hará nada con esa chica —trató de tomar un sorbo de té pero Dia se había empeñado en quemarle la lengua y lo había preparado muy caliente para su gusto.
—Bueno ella puede estar atada de brazos pero nosotras no —sacó un libro de su portafolio presumiendolo a Kanan—, tenemos las herramientas en nuestras manos para poner a la chica en cintura —dudó un momento antes de continuar—, sólo no pierdas los estribos con ella porque acuerdate que el que se enoja pierde —de nuevo volvió a bufar por encima de su taza de té.
Kanan sabía qué Dia tenía razón. Ellas eran las profesoras y O'hara Mari era una estudiante más. No lograba entender por qué le afectaba tanto esa chica. Todos éstos días había estado pensando en lo mismo y ni siquiera habían vuelto a tener un encuentro, al menos no uno demasiado fuerte.
Pensó que tal vez era la tristeza que reflejaba su mirada, porque detrás de esos ojos rabiosos se encontraba un profundo vacío que pudo identificar ya que hubo un tiempo en que ella lo sintió en sí misma. Tal vez solo era eso.
Habían acordado tomar al toro por los cuernos y Dia parecía tener un buen plan para la estudiante, sin embargo Kanan no tenía ni idea de qué hacer para ayudar a la chica. Al final todo se trataba de hacer su trabajo y tratar de educar y encauzar su vida o por lo menos su actitud, pero con ésta joven todo se le complicaba a Kanan.
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La clase de Dia había transcurrido con relativa tranquilidad y había decidido echar a andar su plan para imponer un poco de presión en el grupo y ayudar a la integración de todos.
Antes de que concluyera la clase, comenzó a escribir en el pizarrón palabras aisladas.
—Ensayo
—Revisión mensual
—100 000 palabras
—Libro a elegir
—Parejas
—50% de la calificación final
—10% presentación final del trabajo
—1 calificación para ambas
Miradas interrogantes demandaban respuestas y Dia se tomó su tiempo para iniciar la explicación.
—Este año vamos a fomentar el trabajo grupal —explicó con voz serena y pausada—, sé que no disfrutan particularmente de la literatura pero la mayoría de ustedes planea ingresar a la universidad y necesitaran estar preparadas para ello —se dirigió al escritorio para tomar la lista de asistencia entre sus manos—. Cuando escuchen su nombre levanten su mano para que sepan con quién trabajarán. El ensayo que me van a entregar será realizado por parejas y deberá tener por lo menos 100 000 palabras —escuchó murmullos en reproche por lo que elevó su tono de voz—, el libro es de elección libre y mensualmente serán revisados sus avances. Es importante recalcar que la calificación que obtengan en su ensayo será igual para ambas y será el 50% de su calificación final —les dió un segundo para que asimilaran la información y continuó—, 10% más será por una presentación que tendrán que hacer una vez hayan finalizado su ensayo y el otro 40% será de las evaluaciones.
El grupo se había quedado en silencio. Usualmente la carga escolar para el último año es menor debido los exámenes de ingreso a la universidad combinado con la carga de la graduación y los clubes pero Dia no quiso seguir el patrón y fue más estricta con ese grupo en particular.
—¿Alguien tiene alguna duda? —preguntó en general pero no obtuvo respuesta verbal aunque tenía muchas miradas desaprobatorias sobre si—. Muy bien, si todo está claro, ahora prosigamos a formar las parejas.
Fue formando las parejas al azar, todas menos una. Fue diciendo los nombres de las alumnas descartando una a una, hasta llegar a la que le interesaba.
—O'hara Mari — esperó a recibir respuesta sin despegar la mirada de su lista y como siempre todo se quedó en silencio— ¿O'hara Mari? — insistió elevando el volumen de su voz.
Un segundo después una mano se elevó en el ya conocido pupitre al fondo del salón. La chica tenía mala cara y apenas hacia el esfuerzo por contestar.
—Tú trabajarás con Watanabe You —dijo con voz cortante Dia manteniendo su cara seria.
You elevó la mano y la llevó hacia su frente mientras respondía con gran entusiasmo, aunque a una chica en particular no le agrado mucho esa respuesta.
—¡Yousoro! haré mi mejor esfuerzo.
Dia se despidió del grupo después de atender algunas quejas en desacuerdo con las parejas que había formado pero no permitió ningún cambio. La misma chica que anteriormente había visto con desagrado el que su novia estuviera ahora emparejada con cierta rubia fue quien más protestó. Esta era una de las cosas que le había ganado el descontento de algunas estudiantes.
~•~
You se aproximó a Mari para hablar del proyecto. Sin embargo la chica no estaba muy interesada en entablar conversación y You no supo bien cómo abordarla. Se rascó la nuca con nerviosismo.
Mari se encontraba con los audífonos colocados en los oídos escuchando música estridente y a un volumen considerablemente elevado. You hizo movimientos tratando de llamar su atención y al no haber respuesta se sentó sobre la mesa de la chica, lo que generó una reacción inmediata.
—¿Qué crees que estás haciendo? —dijo la chica indignada.
You se limitó a estirar su mano en señal de saludo.
—Soy Watanabe You, mucho gusto en conocerte —su voz era tan jovial y animada que no parecía poder perturbarse por nada de lo que la chica le dijera.
Mari dudó antes de contestar el saludo y se retiró los audífonos de los oídos enrollando el cable lentamente alrededor de su celular y tomando su tiempo para guardarlo dentro de su mochila.
En parte esperaba que la chica se retirara de su mesa pero no, You permaneció en la misma posición sin borrar la sonrisa de su rostro, a lo que no le quedó más remedio que responder.
—O'hara Mari —respondió sin querer hacer contacto visual con ella.
You invadió el espacio personal de su compañera y se acercó más de la cuenta mostrando su entusiasmo contagioso para ver si con eso lograba hacerla reaccionar.
—Mucho gusto O'hara Mari, puedes llamarme You o You-chan —dijo con tono alegre.
—Umm —Mari la miraba de arriba abajo como si de un bicho se tratara. Usualmente nadie se acercaba a ella después de una o dos groserías, pero esta chica pasaba completamente de ellas—. Lo dejaremos en Watanabe-san —la retiró estirando su mano para empujarla levemente, su voz aun sonaba cortante, pero se había generado un ambiente más cordial entre ellas.
—Entonces Mari-chan, ¿de qué libro quieres que hagamos el trabajo? —You estaba determinada a comenzar con el pie derecho con esta chica a pesar de su negativa.
—No recuerdo haberte dicho que me podías llamar por mi nombre —trató de sonar afilada pero con la sonrisa en el rostro de su compañera era muy difícil hacerlo.
—¡Oh vamos! Mari-chan, tendremos que trabajar juntas todo el año así que lo podemos hacer más fácil para las dos —explicó la chica sin borrar su sonrisa—, además, éste trabajo equivale el 50% de la calificación final, así que si lo hacemos bien, no importará qué tan mal salgamos en los temibles exámenes finales. ¡Dios sabe que odio la literatura! —se bajó del pupitre de Mari haciendo un puchero que se le hizo gracioso a la rubia y se colocó a un costado de ella inclinándose en una reverencia—. ¿Te parece bien si nos vemos en la semana para iniciar? —la miraba con ojitos juguetones y Mari tuvo que terminar de bajar sus barreras, ésta chica no entendía de indirectas.
—Esta bien Watanabe-san —con molestia se inclinó sobre su mochila para sacar nuevamente su celular y tomar una foto a la chica—. Dime tu número telefónico y te mandaré un mensaje para ponernos de acuerdo.
You le dió su número telefónico antes de ser literalmente arrastrada de ahí por una chica de cabello largo y rojizo que la miraba con ganas de querer matarla. Era una chica bonita aunque Mari pensó que estaba exagerando demasiado al verse en extremo posesiva. Era el tipo de persona que no soportaba.
—Nos podremos de acuerdo Mari-chan —le gritó You tratando de despedirse por encima de la otra chica que seguía mirándola con mala cara a lo que Mari respondió sacando la lengua para molestarla más.
~•~
La sesión del club de literatura había estado muy intensa. A pesar de contar con pocos miembros, las chicas eran muy apasionadas con la lectura.
Hubo un momento de tensión cuando Hanamaru entró en debate con Yoshiko sobre si el protagonista hacía lo correcto en tratar de conquistar a la hija de su jefe a pesar de ser ella 10 años menor que él.
Hanamaru alegaba que para el amor la edad no debería ser factor y Yoshiko-san decía que estaba de acuerdo pero no cuando esté rompía las leyes y es que la chica de la historia tenía apenas 12 años y el protagonista 22, cuando lo conoció y se enamoró de él. Hanamaru decía que aunque tal vez era muy joven a esa edad, cuando se reencontraron unos años después ese amor seguía estando presente y por lo tanto no era algo que podía ser considerado como un capricho sino como amor verdadero y como tal debía ser respetado.
Al final para terminar la discusión Hanamaru había pedido la opinión de Dia quien se vio en un aprieto para responder y terminó saliendo por la tangente ya que en cierto modo se sintió aludida por la historia. Las chicas poco a poco abandonaron el aula después de concluir la discusión, las únicas que quedaban eran Hanamaru y Yoshiko-san quienes se negaban a dejar morir la controversia aún.
A Dia le llamaba la atención que a pesar de estar en una aparente discusión, el lenguaje corporal de ambas chicas decía que estaban muy cómodas entre ellas. Hanamaru hacía gestos exagerados en algunos momentos y llegaba a invadir lo que Dia consideraba como espacio personal de la otra chica, mientras que Yoshiko-san tendía a dar suaves toques tanto en el cuerpo como en el rostro de Hanamaru, lo cual encontró irritante.
—Ejem— hizo un sonido para llamar la atención de sus estudiantes—, es bueno que disfruten las sesiones, sin embargo hemos terminado por el día de hoy —se dirigió a Hanamaru— Kunikida-san, me permitirías hablar contigo un momento.
Hanamaru asintió algo nerviosa y se despidió de Yoshiko-san con un abrazo que Dia vió por el rabillo del ojo tratando de no prestar tanta atención, sin embargo no había podido evitarlo.
—No sabía que eras muy cercana a Tsushima-san —le dijo a su estudiante antes de comprender que eso no era para lo que la había llamado y se reprendió internamente por su intromisión
—Es una amiga de la infancia zura~, es solo que antes no habíamos podido convivir tanto como ahora —le respondió despreocupada restándole importancia.
—Ah bien, bueno —se sintió apenada de haber preguntado pero no podía negar que quería escuchar la respuesta—, de cualquier forma, el tema que quería tratar contigo era otro —recobró la compostura aclarando su garganta—. He notado que sientes una pasión especial por la lectura, y me preguntaba qué tal te sientes con respecto a la escritura.
—¿Escritura? ¿Zura~? —preguntó con curiosidad—, bueno, como sabes Dia-sama amo leer casi tanto como amo comer —se sonrojó ligeramente y fue su turno de reprenderse por decir algo así, pero continuó—, aunque he escrito pequeñas historias, la mayoría sólo han sido parte de actividades escolares y no es algo en lo que sea muy buena.
Dia asentía en aprobación a sus palabras, en realidad ya había tenido la oportunidad de leer alguno de esos trabajos escolares en los cuales, para su fortuna, había compartido créditos con su hermana menor, por lo que conocía su estilo y se le hacía realmente bueno, solo que quería ver cómo había evolucionado desde ese entonces hasta ahora, en algo propio y no solo en trabajos escolares.
—¿Me permitirías leer alguna de esas historias? —vio la duda formarse en la cara de su alumna y un ligero rubor aparecer en sus mejillas—. Permíteme explicarme, me ha llegado información referente a un concurso de historias japonesas originales. Aún no sé mucho al respecto, pero si soy honesta, de inmediato pensé en ti —los ojos de Maru se abrieron con sorpresa y Día rectificó sus palabras—, bueno pensé en que tal vez te gustaría participar.
Hanamaru sintió emoción mezclado también con miedo, miedo de no estar a la altura de las expectativas que su maestra favorita se había formulado sobre ella y emoción por la oportunidad de poder expresarse de esa manera.
—Puedo mostrarle... —dijo la chica en respuesta con un poco de inseguridad—, mis historias... pero no le garantizo que sean muy buenas —agacho la mirada desviandola de la de Dia—, nunca nadie las ha leído y siento un poco de… miedo… de que usted lo haga Dia-sama.
—Confia en mi Hanamaru-san —Dia sostuvo su rostro por la barbilla para hacerla alzar la mirada y que sus ojos se cruzaran—, sé reconocer el talento cuando lo veo —el leve sonrojo en sus mejillas se tiñó aún más intenso por el gesto y la cercanía que tenían.
—Lo hago Dia-sama, yo confío en usted, siempre lo he hecho —Hanamaru le sostuvo la mirada y por un segundo Dia se dejó vagar en el resplandor que iluminaba los ojos de su joven alumna—. ¡Por favor cuide de mí!
Al percatarse de que aún tenía sostenida la barbilla de la joven y ante sus palabras tan llenas de pasión que la hicieron acercarse más de la cuenta Dia entró en pánico, la soltó con rapidez y dió unos pasos hacia atrás con torpeza evidente y busco desesperadamente retomar el control y establecer de nuevo los límites alumna maestra que tan tontamente había roto ella misma.
—Esperare tus escritos Hanamaru-san —no se arriesgó a repetir el contacto visual y se limitó a guardar sus pertenencias dentro de su portafolio haciendo un esfuerzo monumental por no tirar los que sus manos agarraban.
—Permítame buscarlos el fin de semana y el lunes los traeré. Gracias por pensar en mí Dia-sama —hizo una inclinación.
Dia notó que la chica aún permanecía en el mismo lugar debatiéndose entre retirarse o decir algo más.
—¿Pasa algo Hanamaru-san? —se arriesgó a preguntar queriendo salir de allí de inmediato si le daba la oportunidad.
—No… bueno, la verdad hay algo más que quería preguntarle, pero si no quiere responder, esta bien, no quiero incomodarla ni nada —su voz denotaba nerviosismo y Día tragó saliva—. Hace un momento, noté que no fue muy sincera con su opinión al respecto del libro —sin darse cuenta la mayor había comenzado a sudar de las manos—. ¿Me podría decir realmente su opinión al respecto?
Dia ya habia olvidado todo lo referente a ese momento incomodo. Ella amaba las historias de amor y las leía en todas las formas posibles, contrario a la imagen con la se manejaba, ella creía que todas las formas de amor debían ser libres y odiaba ponerle etiquetas a las cosas, pero siendo profesora muchas veces tenía que editar lo que pensaba. Y ahora se debatía entre responder o no a la persona que lograba generarle dudas internas con respecto a ese tema.
—Yo… umm… —dudaba si responder o no con honestidad.
—No es necesario que responda —de inmediato Hanamaru rompió sus palabras al ver la duda en el rostro de Dia—, podremos hablar de eso en otro momento Dia-sama, solo… es solo que quería saber su opinion del tema.
Un silencio incómodo se generó en el aula y antes de que Día pudiera decir algo más Hanamaru salió del salón y ella le siguió tomando caminos en sentidos opuestos.
"¿Por qué no pude responderle? Estoy a favor de todas las formas de amor, no es tan complicado, el amor es amor, sin embargo... ¿Qué tiene ésta niña que me hace dudar tanto?". Eran los pensamientos de Dia que ahora estaba lista para irse a casa y echó un último vistazo a la escuela antes de tomar rumbo a la parada de autobús
~•~
Mari O'Hara no se consideraba a sí misma buena estudiante. Nunca le había gustado la escuela del todo pero por ahora lo único que la mantenía en "libertad", era precisamente éste lugar. Odiaba llegar a casa y tener que enfrentar su realidad, es por eso que pasaba el mayor tiempo posible en la escuela.
Todos los días salía muy temprano de casa para llegar desde que abrían las puertas de la institución y al término de las clases se escondía en salones que no estuvieran en uso o como el día de hoy que se había refugiado en la biblioteca.
Nunca se había considerado una persona con aptitudes académicas y casi nunca cumplía con los trabajos escolares, es por eso que estaba ahí todavía. Mari había perdido un año en el extranjero por lo que superaba en edad a sus compañeras de tercer año.
Pasó toda la tarde inmersa en libros potenciales para el trabajo en parejas que haría con Watanabe You. Se había sentido rara platicando con ella, la familiaridad con la que la había tratado era algo que no había conocido antes y en cierta forma no sabía cómo actuar. Pensó que debería alejarla pero sus primeros intentos no habían servido de nada más que para hacer que la chica que siempre estaba con ella se sintiera celosa. Porque definitivamente eso eran celos.
Cuando la bibliotecaria le notificó que estaban por cerrar, la chica recogió todas sus pertenencias y se colocó sus acostumbrados audífonos. Estaba prohibido el uso de ese tipo de aparatos en la escuela, dentro y fuera del aula, pero Mari nunca fue una persona que siguiera las reglas así que le daba igual si alguien le llamaba la atención. De cualquier forma, no es como que hubiera mucha gente a esa hora y menos profesores.
Caminaba despreocupada hacia la salida, cuando se topó de frente con una mujer que vestía un elegante traje sastre en color azul marino y no se veía muy contenta de verla.
—Señorita O'Hara —su tono de voz sonaba bastante molesto—, ya sabe usted que no se pueden utilizar celulares dentro de la institución.
Mari descaradamente apenas empezaba a guardar sus audífonos de mala gana frente a la mirada inquisidora de la mujer mayor.
—Perdón Directora no la escuché, ¿qué decía? —ésto fue suficiente para detonar el enojo de la mujer, quien ahora parecía temblar conteniendose frente a la chica.
—Señorita O'Hara, creo que el acuerdo al que llegamos con su padre es que usted se comportaría y no haría lo mismo que en el extranjero, ya que si ese fuera el caso no tendría reparos en expulsarla de ésta honorable institución —el tono de voz se fue elevando y ahora parecía que le estaba gritando.
—Y no me he comportado mal —dijo Mari levantando los hombros evitando el contacto visual pero mostrándose sorprendida e inocente de cualquier cargo si es que los tenía.
—¿No se ha comportado mal? —la directora se llevó los dedos al puente de la nariz respirando profundo—. Entonces explíqueme, ¿por qué se han quejado al menos 6 profesores sobre su comportamiento en el aula?
—Por que sus docentes son muy sensibles, no aguantan nada y la verdad me aburren sus clases —Mari sabía que estaba llevando a la mujer al límite pero no le gustaba ser reprendida.
—¡Además de todo tiene el descaro de responder eso! —inhaló aire profundamente y controló su tono de voz—. Señorita O'Hara no he recibido su solicitud de ingreso a clubes extraescolares, recuerdo haber sido muy clara con usted y su padre que eso no estaba abierto a negociación, así que me dice a qué club se unirá o la expulsó en éste momento.
La amenaza estaba en el aire y aún así Mari no cedió en su posición. Seguía negándose a seguir las reglas de su padre y de la directora aún cuando eso solo precipitara más su situación actual.
—Ya le había dicho que no estoy interesada en nada de eso, sólo déjeme terminar el curso escolar y se podrá deshacer de mi sin problemas —se cruzó de brazos malhumorada.
—Muy bien señorita, si esa es su decisión, entonces informaré a su padre la mía. Está usted expulsada —las palabras eran afiladas y resonaron en todo el lugar.
Mari iba a replicar a sus palabras pero fueron interrumpidas por una voz animosa que reconoció sin problema aunque solo la había escuchado una vez antes.
—¡Mari-chan! Por fin te encuentro —gritó a lo lejos y ambas voltearon a verla—. Aquí traigo la solicitud que me pediste —la chica había llegado corriendo proveniente de las escaleras que llevaban al último piso donde las chicas de tercer año tomaban clases, Mari no tenía idea a qué se refería su compañera cuando llegó hasta ella llevando una hoja en la mano.
—¡Buenas tardes directora! —dijo You acercándose a ellas haciendo un reverencia—. Mari-chan, disculpa la demora, no encontraba la solicitud —dijo en voz alta dirigiéndose a Mari quien seguía sin saber a qué se refería You.
—¿Solicitud? — preguntó Mari confundida.
—Si, lo que me pediste para ingresar al club de natación. Aquí la tengo —le extendió una hoja que estaba a medio llenar.
You guiñó discretamente un ojo a Mari mientras la directora tomaba el papel para leerlo y ella supo que era la salida que estaba esperando.
—¡Oh! ¡Si, gracias You-chan! —le siguió la corriente ahora que tenía una tabla a la cual asirse antes de terminar en el fondo del mar—. Aquí está mi solicitud, quería darle la sorpresa —dijo Mari esbozando una sonrisa forzada a la mujer.
La directora leyó la hoja que You le entregó y después de leer unas líneas se las devolvió enojada.
—Aquí no dice su nombre —agito el papel—, ni siquiera es su hoja de solicitud de ingreso.
—¡Ah sí, perdón! —You se rascó la nuca nerviosa—. Creo que tomé una que no era —se asomo para ver el contenido que ya sabía cuál era—. Debí haber tomado la hoja equivocada al salir a prisa del salón, si me lo permite iremos por un formato nuevo al consejo escolar y se lo entregaremos de inmediato —ofreció y no muy segura de darle la oportunidad la directora les permitió hacer eso.
—Ya está señora directora, ahora no me puede correr —dijo Mari con cierta altivez.
—Aun no, pero sino veo esa solicitud en mi escritorio mañana a más tardar, quedarás expulsada —le advirtió devolviéndole la hoja—. Aunque esto no la salva si no cambia su comportamiento, tendremos muchos problemas si no mejora su actitud. No quiero una queja más de usted y no hay cambios de clubes —la directora las miro a las dos y se despidió—. Que tengan buena tarde —continuó su camino hacia el final del pasillo.
Mari esperó hasta perderla de vista antes de deshacer su falsa sonrisa.
—No tenías que hacer eso, lo tenía controlado —dijo fríamente a su salvadora mientras ambas se echaron a caminar rumbo del salón del consejo para pedir una solicitud.
—Te iban a expulsar, no creo que todo estuviera bajo control. Creo que lo que quieres en realidad decir es gracias, así que, de nada —la chica vestía el uniforme deportivo y despedía un olor a agua clorada que le resultó extraño a Mari.
—Umm… bueno, si… gracias —Mari habló en un tono tan bajo que apenas fue audible para You.
Llegaron al salón y la pequeña Ruby estaba sentada en uno de los escritorios haciendo papeleo y apenas levantó la vista cuando la joven energética la saludó con su característico modo.
—¡Ohayousoro! —entró en el salón con Mari detrás—. Ruby-san podrías ayudarnos con una solicitud de ingreso al club, Mari-chan se va a apuntar a uno.
—O'hara-san para ti —la corrigió pero You no le hizo caso.
—Si claro, toma —la joven busco en una fila de documentos y al encontrar el que buscaba se lo extendió a You que de inmediato comenzó a llenarlo sin consultar a Mari.
Ruby las miro a ambas, Mari se veía molesta pero no hacía nada por meterse y You estaba tan entretenida llenando las casillas de la hoja que no le prestaba atención a su compañera ni le preguntaba nada.
—¡Muy bien está listo! —alzó la hoja con orgullo y le entregó a Ruby esa y la otra que ya llevaba, la pequeña las leyó enseguida.
—¡Un par nuevo de integrantes del club de natación! —sonrió la niña y procedió a poner el sello correspondiente sin mucho trámite en ambas hojas—. Sabía lo de Riko-san, pero me alegro por O'hara-san también.
—Espera, ¿qué? —hasta entonces Mari intervino—. ¿Club de natación? ¿Qué diablos?
—No se admiten las malas palabras en este lugar —sonó una voz detrás y al voltear pudieron ver a Takami Chika entrar en el salón del consejo.
Se sintió la tensión por unos segundos y rápidamente You habló para romperla.
—Lo siento Chika-chan, Mari y yo ya nos íbamos —jalo a la chica del brazo y de inmediato salieron del lugar a pesar de las protestas de la más grande.
Eso no pasó desapercibido para Mari pero no quiso preguntar sobre ello, no era su problema.
—Entonces dime, ¿qué días practicamos? —la detuvo en el pasillo acorralandola contra la pared.
—Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes después de clases —dijo You contando con los dedos de las manos y Mari bufó poniéndose a su lado.
Las dos se sentaron en el suelo recargándose contra la pared.
—Eso es toda la semana, no puedo asistir toda la semana, tengo otras cosas que hacer —Mari mintió, en realidad no tenía nada que hacer, solo se escondía en la escuela hasta el término del día pero estar en un club siempre estuvo fuera de interés para ella, así que le daba un poco igual si era de cocina o natación.
—Técnicamente tienes que hacer una prueba antes de que oficialmente te acepten en el equipo —sonrió y Mari enarco una ceja, aún no estaba salvada del todo—. Este año llegaremos hasta las nacionales —dijo emocionada recobrando su ánimo—. Tenemos a la mejor entrenadora en todo Japón —explicó You con orgullo—, es muy estricta en la selección de sus competidoras, espero estés a la altura de la prueba. ¿Sabes nadar, verdad?
—¿No habías pensado en ese pequeño detalle? —You negó y su cara se puso triste y eso enterneció un poco a Mari que la vio como si fuera un pequeño cachorro—. Si sé nadar.
—¡Genial! —la chica recobró su ánimo—. ¡Iremos a practicar!
—Ya veremos —dijo la rubia aún sin contagiarse del todo de su humor.
Mari estaba agradecida con su salvadora, aunque no quería unirse a ningún club, pero de todos los que habían el que menos le desagradaba era el de natación, después de todo su familia tenía un gran hotel a la orilla del mar en su propia isla, sería el colmo que no supiera al menos nadar. El agua podía llegar a ser relajante así que, ¿qué podía salir mal?
