Capítulo 5: Tensión superficial (?)

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Por fin llegamos al capítulo 5. Ya quería llegar a este punto porque amo a Kanan en todas sus presentaciones y un poco de acción con Dia nunca está de más.

Tengo que confesar que me cuesta demasiado trabajo escribir el YouRiko, tanto que hasta he pensado en sacarlas de la historia pero mi querida coautora y beta no me lo ha permitido así que la mayoría de las escenas YouRiko serán auspiciadas por ella, como siempre gracias a Mag Max Kuv Bigotes por su valioso tiempo.

Gracias por todos sus comentarios, son un gran motor que anima a seguir escribiendo esta historia. Mi novia siempre me hablaba de los bloqueos que le daban al escribir pero nunca le creía y ahora que me tocó experimentar uno puedo decir que es horrible tener una idea pero no poderla desarrollar. En fin dejaré de divagar. Disfruten la lectura.

~•~

Después de una semana mucho más pesada de lo que que había esperado, el sábado llegó para Kanan como un oasis en el desierto. Le habían informado que su padre podría salir unas horas el domingo, por lo que estaba esperando con muchas ansias ese día. Amaba esos días, que aunque fueran cortos, lograba siempre disfrutar a su padre al máximo, en especial porque si lo dejaban salir es porque las pruebas habían salido bien y se alejaba un poco de la gravedad con la que siempre vivía.

Kanan tenía algunos deberes acumulados. Desde que su padre enfermó, él había contratado empleados para que llevaran la contabilidad en el negocio del muelle. Básicamente controlaban la entrada y salida de las embarcaciones y rentaban los espacios para las mismas. Era un negocio que llevaba muchos años con su familia y si bien no los había hecho millonarios, les había permitido llevar una vida decorosa.

Pero cuando ya no pudo seguir al frente lo dejo en manos de sus administradores, descuidó el negocio y fue presa de un robo descarado por parte de los que él había dejado a cargo. Cuando Kanan llegó, se dio cuenta justo a tiempo para impedir que todo se fuera a la quiebra, pero le había costado mucho recuperarse de ese duro golpe. Actualmente iban con ganancias escasas, pero al menos habían salido de los números rojos.

Por estar tan ocupada en sus labores de docencia Kanan desatendía el negocio entre semana, pero utilizaba los sábados para supervisar toda la contabilidad y revisar que todo fuera en orden. A veces se podía llevar todo el día e incluso se quedaba trasnochando debido a esto, pero mañana vería a su padre y no quería estar agotada, así que decidió que hoy se retiraría a una hora prudente.

El timbre de su teléfono sonó sacándola de su concentración y al ver el nombre que apareció en su pantalla, una sonrisa se asomó en su cara mientras contestaba el teléfono.

—¿Eres el príncipe azul que viene a salvarme de pasar mi sábado trabajando? —preguntó de forma juguetona.

—No soy príncipe ni soy azul pero llamó para robarte de lo que sea que estés haciendo hoy —replicó la familiar voz de Dia.

—¡Oh mi héroe! —la risa de Kanan llegó hasta los oídos de Dia, quien disfrutaba de esos momentos con su amiga.

—Hablando en serio Kanan —dijo Dia cambiando a un tono de voz más serio haciendo que la otra chica prestará atención a lo que iba a decir—, tengo algo que platicar contigo y me gustaría que nos viéramos, si no estás muy ocupada.

—Pues hoy no tengo nada que hacer, bueno sí tengo mucho trabajo pendiente, pero no saldré a ningún lado así que acepto su invitación señorita heroína —era el turno de Kanan de hablar en serio pero finalizó con un tono más relajado— también tengo cosas que contarte, fue una semana difícil.

Un suspiro le llegó del otro lado del auricular a Dia y entendió que ambas necesitaban tomarse un respiro.

—Lo sé, no fue lo que esperaba y ahora hay que tomar energías para iniciar la semana de nuevo —explicó Día.

—¿Energías? —una sonrisa pícara se dibujó en el rostro de Kanan— si son energías lo que te hacen falta, conozco un método infalible para recuperarlas.

Dia había notado el cambio en las palabras de su amiga y conociendola bien, sabía a dónde iba esta conversación.

—Ese método del que hablas creo recordar que te deja completamente agotada, aunque tiene un tiempo que no me lo aplicas, tal vez ya lo estoy olvidando —Dia le siguió la corriente a Kanan dejándole ver que sus insinuaciones eran bienvenidas.

—Entonces tal vez sólo tengo que recordártelo, ¿no? —fue todo lo que Kanan tuvo que decir para que ambas supieran que ésta no sería una simple plática.

—Muy bien Kanan, nos vemos en el bar de siempre. ¿A las 7 está bien? —Dia no estaba tan segura de querer ir a un bar, pero tenía ganas de desahogarse y el alcohol era bienvenido para ayudarla a sacar esa carga que tenía.

Al colgar la llamada Kanan sintió un poco de nostalgia al recordar que las pláticas que tenía con Dia en la preparatoria usualmente terminaban de la misma forma y que probablemente la de hoy terminaría igual. Eran tiempos que anhelaba pero que sabía no volverían, ya que ambas se encontraban en caminos diferentes aunque no lo pareciera.

~•~

El golpe al orgullo de Mari fue tan fuerte por perder la carrera que pasó prácticamente toda la noche investigando sobre su entrenadora. Le sorprendió la cantidad de información que pudo encontrar. Kanan había ganado trofeos desde muy pequeña y era de esperarse que durante sus años universitarios había brillado a tal grado que algunos artículos aseguraban que Kanan Matsuura era el futuro de japón en la natación, el eslabón que les hacía falta para ser un equipo de élite, sin embargo no había información sobre ella posterior a sus años universitarios, Mari no encontró absolutamente nada, Kanan desapareció de toda competencia de un momento a otro justo cuando parecía que se iba a dedicar profesionalmente al deporte.

Su investigación ayudó a generar la ligera satisfacción de al menos haberle dado guerra para ganar esa carrera y reflexionó la tontería que había sido retar a una carrera sin antes conocer al adversario.

Apenas concilió un par de horas de sueño cuando sonó la alarma del despertador. El fin de semana había iniciado y tenía que ir a la escuela a cumplir con su castigo. Se levantó de mala gana y se vistió con el uniforme deportivo.

Mari vivía en una suite del hotel O'hara, propiedad de su familia; era la segunda mejor habitación del hotel, ya que la primera estaba destinada para su padre, quien rara vez la ocupaba ya que se mantenía en viajes de negocios la mayor parte del tiempo. Habían al menos otras 3 habitaciones destinadas para invitados especiales de la familia, las cuales no podía ser ocupadas por huéspedes.

Además del staff del hotel, Mari tenía a su nana Aoi-san, quien se encargaba de acompañarla, atenderla y tener todas sus cosas en orden. Aoi-san había permanecido a su lado más tiempo que cualquier familiar, debido a eso ocupaba un lugar especial en el corazón de Mari. La única vez que Aoi-san no la acompañó fue durante ese año en el extranjero y a su regreso, Aoi-san la recibió con el amor de una madre.

De todas las personas con las que convivía, Aoi-san era la única que había podido ver más allá de las barreras de Mari, la actitud de la rubia cambiaba completamente cuando estaba con ella.

―Good morning Aoi-san! ―saludó Mari perezosamente en medio de un bostezo―. Tengo que ir a la escuela, regresare por la tarde.

Aoi-san se despertaba todos los días muy temprano para atender las necesidades de Mari, pero los fines de semana se relajaba un poco ya que la chica solía despertar bastante tarde.

―¡Buen día! ―dijo Aoi-san sorprendida de ver a Mari tan temprano y vistiendo su uniforme―. Pero es sábado señorita O'hara, no sabía que hoy iría a la escuela.

―¡Tssk! That horrible bit...―recordó que Aoi-san no la entendía cuando le hablaba en otro idioma―. La estúpida maestra de natación me castigó por perder en una carrera y de castigo tengo que ir todos los sábados a limpiar la alberca ―explicó Mari con molestia.

―¿Natación? ―preguntó Aoi-san con sorpresa―. No sabía que era parte del equipo.

―Es una larga larga historia que ya no me da tiempo de contar, hablaremos por la tarde ―Mari no sabía si se encontraría a Kanan en la escuela esperando para humillarla aún más, pero no quería añadir un regaño por llegar tarde―. Nos vemos Aoi-san. ¡Shiny! ―se despidió con poco entusiasmo aunque con el característico saludo que utilizaba con su nana.

~•~

Llegó a la escuela 5 minutos antes de las 8 de la mañana gracias a su excelente chofer. La escuela abría de manera normal los sábados aunque cerraba a medio día, por lo cual no disponía de tanto tiempo para realizar su trabajo.

Se dirigió hacia el área de la alberca encontrando en su camino a You-san. Quien al verla le dedicó un gran saludo y una amplia sonrisa.

―¡Ohayousoro! ―dijo cordialmente llevando la mano a su frente imitando un saludo militar.

Mari aún no se había olvidado de la "traición" de su compañera de clase al ponerse del lado de Kanan-sensei.

―¿Vienes a burlarte de mi castigo? ―le recriminó con cara de pocos amigos.

―¿Burlarme? ―la cara de You reflejaba confusión―. No, claro que no Mari-chan, es parte de mi responsabilidad como capitán del equipo venir a supervisar tu trabajo ―mintió You, su responsabilidad era únicamente abrir la oficina para que Mari tomara lo necesario para hacer su labor y después se podía retirar.

―No necesito supervisión ―exclamó engreidamente―, puedo hacer el trabajo sin un perro vigilante.

You había escuchado el comentario malintencionado de la chica, pero entendía que estaba pasando un mal momento, por lo que decidió ignorarlo y seguir como si no la hubiera escuchado.

―Vamos a limpiar la piscina para que nos podamos retirar temprano, ¿si? ―expuso You conservando la calma.

―¿Vamos? No necesito tu ayuda ni tu lástima, puedo hacerlo yo sola ―Mari continuaba arremetiendo contra You que solo suspiró.

―Detente Mari-chan ―respondió You con decisión, era momento de aclarar las cosas―, contrario a lo que puedas pensar de mí, no vine ni a reírme ni a burlarme y mucho menos a sentir lástima por ti. Vine porque tengo una responsabilidad con el equipo y porque quiero ser tu amiga, pero no pienso obligarte a ello ―hizo una pequeña pausa evaluando la reacción de la rubia quien no hacía gesto alguno ante la severidad de sus palabras―. Si no quieres que permanezca aquí sólo dímelo, haré lo que se supone que debo hacer y no te molestaré más.

Los ojos de Mari se abrieron ante la sorpresa de las palabras de su compañera. You se acercó a abrir la oficina y dejó el camino libre para que la chica tomara las redes y unas bolsas para llevar a cabo la limpieza. Mari se tomó un momento para pensar antes de responder.

―Puedes quedarte ―respondió Mari con arrepentimiento en su voz―, You-san —pronunció su nombre ya sin ningún tipo de enojo.

―Muy bien Mari-chan —el entusiasmo habitual de la capitana había regresado y con determinación tomó otra red para iniciar el trabajo—. ¡Vamos! Que mi muy exigente novia me quiere ver antes de las 3 y apenas me dará tiempo.

—¿Tu novia es esa niña delicada que siempre anda de tu perrito faldero, la bruja de Sakurauchi? —You soltó una carcajada ante la descripción exagerada de Riko para después fruncir el ceño en una fingida molestia.

—No es mi perrito faldero y tampoco es una bruja, pero si es mi novia— le aclaró con voz entre enfadada y divertida mientras se acomodaban a ambos extremos de la alberca para empezar el trabajo.

—¡Es una bruja! —espetó Mari—. Siempre que me acerco a ti me mira como si me fuera a matar, he llegado a pensar que tiene ya planes elaborados para que sufra una "muerte accidental" —hizo un gesto gracioso llevando ambas manos a su cuello simulando un ahorcamiento y You se echó a reír.

—Esa es Riko-chan siendo Riko-chan, ella tiene una personalidad un poquito celosa y básicamente le dedica esa mirada a todas mis amigas —su nuevo título no pasó desapercibido por Mari pero no quiso hacer nada para aclararlo, se sentía bien tener alguien con quien platicar ahora que parecía tenía una amiga.

—¿Así que Sakurauchi se pone celosa de mi? —una sonrisa maliciosa se formó en el rostro de Mari—. Si por accidente llegara a tropezar y aterrizar en los brazos de You…-chan—titubeó un momento pero terminó usando el honorífico informal—, podría ser fulminada al instante por esa mirada asesina de tu novia.

You se sonrojó ligeramente ante las palabras de la chica que ya la llamaba con más confianza y le llenó de alegría escuchar que ahora decía su nombre con más familiaridad.

Continuaron un rato platicando de cuestiones de la escuela sin ahondar en temas profundos, hasta que Mari recordó que You era cercana a Kanan, o al menos eso parecía, y ella tenía muchas dudas generadas durante su investigación.

—¿You-chan, tu eres best friend de Kanan verdad? —preguntó la rubia quien a medida que iba tomando confianza con su nueva amiga, iba cambiando su acento y ahora incluso intercalaba palabras en inglés.

You había notado el cambio en Mari pero eso solo indicaba que iban por buen camino así que hizo su mejor esfuerzo en seguir la conversación aunque estuviera mezclada.

—Sensei —la corrigió—, es Kanan-sensei y tanto como mejor amiga no lo soy, pero sí la conozco de la infancia, nuestra familia tenía negocios con la suya así que ella me conoce desde que yo era una bebé y cuando crecí conservamos una buena amistad hasta que ella se fue a la universidad —You se acercó a Mari para ofrecerle una botella con agua—. Kanan-sensei incluso me enseñó a nadar cuando yo tenía 5, ella era un prodigio de la natación, siempre fue increíble. Es como una hermana mayor.

—Y entonces, si era tan buena, ¿porqué no siguió de manera profesional? —preguntó Mari mientras tomaba un sorbo de agua en el pequeño descanso que disfrutaban.

—¿Cómo sabes que no siguió? —le interrogó You.

—Bueno —Mari se puso un poco nerviosa—, es obvio, ¿no? Ella está aquí dando clases en una escuela fracasada —dijo apelando a la lógica.

—¡Uranohoshi no es una escuela fracasada! —reclamó la chica enérgicamente y Mari se tuvo que corregir.

—Bueno no fracasada, es simplemente una escuela algo... —Mari no quiso enfadar más a You con su percepción sobre la escuela que para ella siempre había sido inferior—. Digamos que común —concluyó de la mejor manera que pudo.

—Si tu comparación es con escuelas del extranjero, supongo que si parecemos una escuela de fracasados pero todos ponemos mucho empeño para sobresalir, así que molesta un poco que nos llames así —le explicó You recobrando la calma.

—Sorry You-chan, no quería ofender ni nada —se disculpó la rubia—, pero lo que quería decir es que por lo que leí —se mordió la lengua tratando de acomodar mejor su error, pero era demasiado tarde, sus palabras ya habían salido.

—Investigaste a Kanan-sensei —afirmó You a quién no le costó trabajo llegar a esa conclusión por la reacción de Mari.

—Yo no diría que la investigue, sólo estuve leyendo unas cosas por aquí y por allá —no quería contarle que se pasó toda la noche leyendo sobre su sensei, eso la haría parecer una acosadora y ella no lo era.

—Entonces debes saber que Kanan-sensei regresó a casa por motivos personales y no porque no quisiera seguir compitiendo —concluyó You defendiendo a su sensei y amiga.

—¿Motivos personales? —quiso saber Mari.

You se dió cuenta que había hablado de más y no quería revelar más información que pudiera comprometer a Kanan.

—Ya hablamos suficiente del tema, si quieres saber algo más sobre ella, será mejor que se le preguntes —dijo tratando de darle a entender que no hablaría más.

—¡Pero You-chan, please! —la tomó de la mano y puso una carita que la hacía parecer un dulce cachorro.

—No puedo Mari-chan —dijo dudando y se apresuró a ver la hora—. ¡Es tardísimo! Riko-chan me va a matar, le prometí ir a buscarla pero ahora no llegaré a tiempo.

—You-chan estas en aprietos, tú me ayudaste y ahora yo te ayudaré —dijo Mari seriamente—, mandaré a buscar mi helicóptero para que llegues a tiempo.

—¿En serio? —la cara de You se iluminó ante la perspectiva de no romper su promesa.

—¡It's joke! —Mari le había tomado el pelo y parecía muy divertida al respecto.

—Eres malvada Mari-chan —You se apresuró a guardar todo en la oficina pues tendría que ir a toda velocidad si quería no llegar tan tarde.

—Lo del helicóptero es broma —dejó de reír para poder explicarse—, si tengo uno, pero solo lo usó para llegar a casa, pero si te puedo ayudar —dijo mientras miraba sus uñas con autosuficiencia—. Mi chofer me está esperando afuera de la escuela y es un conductor muy hábil, si nos damos prisa estoy segura que llegarás a tiempo.

You estaba tan contenta que se aventó a los brazos de Mari estrechandola fuertemente, al principio la chica se resistió, pero no la alejó de ella.

—¡Vamos! — You la tomó de la mano y salieron corriendo a toda velocidad en busca del carruaje prometido.

El chofer de Mari estaba listo para partir en cuanto las vio, les abrió la puerta, las ayudó a subir al vehículo, les pidió instrucciones para llegar al destino y antes de que se dieran cuenta ya se encontraban en movimiento .

Mari se encontraba disfrutando la compañía de You, era como convivir con su hermana pequeña , al menos de la forma en que ella pensaba que se sentía tener una hermana, o con un pequeño cachorro del que te enamoras cuando lo encuentras solitario por la calle y no tienes el corazón para seguir dejando abandonado. Era algo cálido y desconocido para ella pero que no le desagradaba.

—Mari-chan muchas gracias por ayudarme, ya he tenido algunos problemas con Riko-chan y no quiero arruinar nuestro fin de semana —agradeció mirando el paisaje pasar rápidamente ante sus ojos en un ya conocido trayecto.

—¡No pasa nada, darling! —Mari se había relajado completamente y no escondía su personalidad ni sus frases juguetonas con su nueva amiga—. Cuando gustes.

Al llegar a su destino, Riko ya la esperaba fuera de su casa vistiendo un hermoso vestido rosa que la hacía parecer una princesa. You se bajó apresuradamente del auto y por las prisas y la emoción de ver a su novia, no se despidió de Mari, quien la sorprendió justo cuando cruzaba la calle.

—¡Gracias por todo You-chan —le gritó desde el vehículo—, estuviste maravillosa! ¡Debemos repetir esta cita en otra ocasión!

You no quiso voltear, recordó lo que Mari había dicho sobre molestar a Riko y había funcionado. Riko quien hace unos segundos parecía muy feliz de verla, había cambiado su semblante completamente a uno muy enojado. Esto tomaría toda la tarde arreglarlo, se lamentó la chica.

~•~

Kanan tenía tanto trabajo acumulado que cuando se dio cuenta ya estaba sobre el tiempo que iba a necesitar, si quería llegar a tiempo a su salida con Dia debía apresurarse.

Apagó su computadora rápidamente y tomó una ducha rápida. Prefirió utilizar un atuendo casual, se puso unos jeans combinados con una bonita blusa verde que resaltaba sus facciones. No se arregló demasiado pues sabía hacia dónde irían las cosas con Día y era suficiente manteniéndose casual.

El bar en donde siempre se reunían quedaba estratégicamente a unas cuadras de su casa que es en donde terminaban esas "salidas" por lo general. Kanan llegó unos minutos antes de la hora acordada y Dia ya la estaba esperando.

La chica de cabello oscuro estaba usando un bonito vestido en color rojo que llegaba justo por arriba de la rodilla y dejaba ver sus torneadas y sexys piernas. Dia era una belleza por donde se le viera y solo un ciego no apreciaría su figura.

Entraron al lugar que era un bar que si se le veía detenidamente tenía más pinta de cafetería que de bar. La música no estaba muy fuerte, al contrario, tenía el volumen adecuado para poder tener una conversación cómodamente y eso le agradaba a Kanan, demasiado bullicio no permitiría disfrutar de la compañía.

Cuando estaban allí siempre tomaban la misma mesa, una que estuviera apartada de todo para que pudieran platicar sin ser interrumpidas ni caer bajo la mirada curiosa de los otros clientes.

Ordenaron las bebidas de siempre, una tanda de cervezas, la mitad claras para Dia y la otra mitad oscuras para Kanan. Ambas eran mujeres de hábitos y rara vez los cambiaban. Ya entre ellas conocían perfectamente sus gustos y solo bastaba una mirada para intuir lo que pensaban o deseaban. Ya fuera por los años de amistad o los años que compartieron como pareja se leían como si fueran libros abiertos.

Sus bebidas llegaron de inmediato, un par de cervezas bien frías que sudaban al contacto con el aire. Dia fue la primera en tomar la suya y darle un gran sorbo degustando su ligero sabor amargo.

—Tranquila mujer, te me vas a embriagar antes de que digas algo y ¿cómo voy a cargar contigo de regreso a casa? —dijo Kanan sorprendida de ver a Dia tan entusiasmada con el alcohol—. ¿Desde cuando tomas tanto?

—Muy graciosa —respondió Dia con una gran expresión de molestia en su cara—, bien sabes que no tomo… mucho.

—Exactamente —Kanan la miró seria—. ¿Qué te preocupa Dia?

—Es Ruby —se apresuró a responder antes de dar otro gran sorbo y acabarse el líquido de la botella antes de agarrar otra.

—¿Ruby? ¿La pequeña Ruby? —Kanan puso una gran cara de interrogación dando un pequeño sorbo a su bebida, una de las dos debía moderarse—. ¿Qué pasa con ella?

—¡Pues qué otra Ruby conoces! —Dia se había exaltado como era su costumbre cuando Ruby era el tema de conversación, rodó los ojos antes de seguir.

—Ya ya, bueno dime, ¿qué pasa con la pequeña Ruby? —tomó su mano para tranquilizarla un poco y que pudieran hablar con calma.

El gesto fue bienvenido por Dia quien se relajó al contacto de los suaves dedos de su amiga. Kanan tenía ese particular don de hacerla calmar.

—El otro día pasé a verla a la oficina del consejo estudiantil, quería saber cómo le iba por el inicio del año escolar, pero lo que encontré me dejó helada —Dia contaba su relato como si de una historia de terror se tratara y eso causo gracia en Kanan—. Encontré a Ruby abrazada de Takami Chika y eso no fue todo, ¡le daba besos en la cara! —ésto último lo dijo con gran indignación y Kanan tuvo que aguantarse la risa.

—¿Eso es todo? —preguntó Kanan soltando la mano de Dia—. ¿Cúal es el problema? No sabía que Ruby salía con Chika-chan pero no me sorprende, han estado trabajando juntas en el consejo desde el año pasado, era de esperarse que su relación se tornara...—pensó bien las palabras que diría puesto que Dia era muy sensible respecto a su querida hermanita y no quería ofenderla más de lo que ya estaba—, cercana.

—¡Ella es mayor que Ruby! —espetó Dia totalmente indignada.

—Sólo es un año mayor que Ruby, no veo cual sea el problema, creo que estas exagerando las cosas Dia —Kanan entendía lo sobreprotectora que era Dia, pero muchas veces tenía que centrarla para que no perdiera el piso de lo que podía y no podía hacer como hermana mayor.

—Un año es un año y Ruby no está preparada para estar con alguien tan problemática como esa chica Takami. ¡Tú la conoces Kanan! Tú misma me contaste los problemas que tuvo con sus otras amigas —apeló a su razón y Kanan tuvo que ceder.

—Bueno si, no te diré qué Chika no es algo problemática con las cuestiones del amor, pero quien sabe Dia, trabajar juntas por tanto tiempo como ella y Ruby han estado haciendo puede cambiar la perspectiva de las cosas. Realmente no veo cual es el problema, si quitas el aspecto amoroso, Chika es una gran estudiante y fue una buena presidenta del consejo estudiantil — dijo la chica mientras terminaba su bebida.

—El problema es que Takami Chika es mayor que Ruby y la va a pervertir —Dia trataba de explicar su lógica y no entendía por qué Kanan no estaba de su parte.

—Claro que no lo hará —rió Kanan al ver el punto simplista de su amiga—, no es mucho más grande que Ruby. Creo realmente que estás exagerando. Deberías hablarlo con ella y averiguar cómo son las cosas de verdad.

—¡Lo intenté! —exclamó exasperada—. Pero no me dijo mucho, realmente no dijo nada —bajó su intensidad al recordar con tristeza las palabras de su hermana.

—Tal vez te dijo algo pero no entendiste sus palabras —Kanan trató de razonar con ella, a veces Día podía ser un poco ciega con respecto de las cosas de su hermanita.

—No creo que sea así, ella dijo que no pasaba nada con Takami-san y que ni ella entendía lo que sentía —para éste punto Dia ya había prácticamente acabado con sus cervezas y levantó la mano a la mesera para pedir otra ronda.

—Pues ahí está, te dijo mucho, dijo que están en un punto complicado. No creo que tengan nada en concreto todavía Dia, debes darle espacio para que aclare sus sentimientos —Kanan vio como su amiga tomaba apresuradamente su segunda ronda de alcohol y suspiró—. No vayas tan rápido, no quiero tener que cargarte hasta tu casa, aunque a este paso tendrás que quedarte en la mía porque no vas a estar en condiciones de llegar así a la tuya.

—Lo siento… es sólo… que estoy algo ansiosa... no pasa nada —Dia empezaba a hablar gracioso por el efecto del alcohol y Kanan retiró de su alcance el resto de las cervezas.

—De cualquier manera, ¿acaso nunca te has enamorado de alguien mayor o menor que tú? Ya deberías saber que para esas cosas, el corazón no entiende de razones —preguntó Kanan inocentemente sin saber que estaba dando en un punto sensible.

Dia fue sorprendida por la pregunta de su amiga y casi le escupe el resto de su cerveza en la cara por lo que acababa de decir.

—Yo… —con tanto alcohol en su torrente sanguíneo, su razón se había nublado y todavía le quedaba un tema pendiente de hablar con su amiga pero si antes estaba dudando ahora sólo quería dejarse ir y sacar eso que la estaba atormentando—. Hay alguien... bueno no hay nadie en concreto... solo, me pasa algo con alguien y no se que es —dijo dubitativa y algo nerviosa por efecto del alcohol.

—¡Lo sabía! Tú no me hablaste para lo de Ruby únicamente, era por alguien más —dijo Kanan picándole las costillas ya más divertida.

—Tienes razón, difícilmente te puedo engañar —tenía que aceptar su derrota, Kanan siempre tuvo la capacidad de ver a través de ella como si de rayos x se tratara—. No es nada en particular, sólo es una chica que me está despertando un sentimiento que nunca había sentido, siempre que estoy con ella me dan ganas de cuidarla, protegerla, abrazarla y permanecer a su lado. Disfruto tanto de su compañía que odio el momento en el que se va —a Kanan eso le sonó como un tremendo enamoramiento y supo que Día estaba perdida.

—Suena como que te dio muy fuerte esta vez amiga mía —alzó su cerveza y ambas chocaron las botellas en un brindis improvisado.

—¿Me dio qué cosa? —preguntó Dia sorprendida cuando reaccionó a lo que acababa de decir la otra.

—A-m-o-r —deletreó Kanan para su amiga—. Te dio muy fuerte el amor.

—¿Amor? Eso no es amor, yo no me puedo enamorar de ella. ¡Es imposible! —Dia ya estaba completamente ebria por el alcohol que había ingerido, que si bien no era mucho, era suficiente para ella.

—¿Porqué no? —preguntó Kanan—. Para el amor no hay imposibles.

Kanan siempre fue una defensora del amor y no había nada que disfrutara más que una buena historia que tratará sobre eso, el amor.

—Por que eso estaría mal —Dia ahora sonaba terriblemente asustada.

—¿Mal? ¡Ni que te hubieras enamorado de tu hermana! —rió Kanan ante la idea absurda de Dia enamorada de Ruby, pero el sonrojo en su amiga fue muy evidente para dejarlo pasar—. No me digas… ¡Oh Dios mío! ¡Dia Kurosawa que te enamoraste de tu hermana! ¡Eres una incestuosa pervertida!

—¡Shhh! Baja la voz, no tiene por que enterarse todo el bar de nuestra conversación —le reclamó Dia y Kanan no salía de su estupefacción—, no es Ruby —le aclaró por fin y Kanan respiro más tranquila—. ¿Cómo puedes pensar eso?

—Pues por tu reacción con lo de Chika, yo uní los cabos y pensé que... —Dia no la dejó terminar de armar su teoría loca y la calló.

—No es Ruby —repitió de nuevo para dejar eso entendido—. Es… —Dia dio un gran suspiro preparándose para contar su secreto—, Kunikida-san.

Kanan recordaba ese apellido pero le tomó unos segundos hilar todo lo que su amiga le había dicho, hasta que su mente lo tuvo claro y pudo sumar dos y dos.

—¡¿Kunikida Hanamaru?! —gritó y Día le tapó la boca—. ¡Ella es la mejor amiga de tu hermana! —Kanan se quitó la mano de la chica toda sorprendida—. ¡Eres una asaltacunas!

Dia siempre había sido una persona muy apegada a la moral y las reglas, ésto salía por completo de su status quo.

—Lo sé —Dia había escondido su cara bajo sus brazos recargándose en la mesa—, te dije que era algo imposible, además ella es mi alumna.

Kanan tomó nuevamente la mano de su amiga en señal de apoyo y dejó que terminara de desahogarse.

—No sé qué me pasa con ella. Quiero decir, es una chica muy hermosa, inteligente, graciosa, talentosa —la mirada de Dia se había perdido y su tono de voz había cambiado a uno muy meloso que Kanan no le había escuchado en mucho tiempo—, y lo peor es que tiene encima a esa chica rara, Tsushima-san, la sigue a todos lados y siempre está con ella. Cada que las veo juntas siento esa cosa horrible en el estómago que me seca la garganta y hace que quiera ir a robarmela o matar a la otra chica según la perspectiva que se mire.

Kanan suspiró antes de responder, su amiga estaba completamente perdida por Kunikida Hanamaru, ésto no era solo un crush, era mucho más que eso. Sus bromas iniciales no habían estado tan lejanas de la verdad.

—Esos son celos querida profesora, usted está total y completamente perdida por Hanamaru-san —le hizo ver aunque eso ya era dolorosamente obvio para Dia.

Dia ya lo sabía, pero escucharlo de la boca de su amiga le golpeó durísimo y volvió a hundir su cabeza entre sus brazos. Sólo cuando sintió la calidez de Kanan rodearla con un abrazo dejó que sus sentimientos fluyeran.

—No sé desde cuándo me pasa ésto —hizo la confesión a su amiga—, Hanamaru es la mejor amiga de Ruby y me acostumbré a su presencia en casa cuando eran más niñas. Cuando regresé de la universidad ya no era la misma chiquilla que recordaba, ella cambió mucho, me quedé sorprendida de su madurez en nuestras pláticas, lo profundo de sus pensamientos, ella sólo me deslumbró —su voz era profunda y reflexiva, había dejado de lado el alcohol y ahora solo quería sacar lo que la había estado atormentando.

—Y ella, ¿te corresponde? —se aventuró a preguntar Kanan.

—No —la respuesta salió de los labios de Dia como si de veneno se tratara y le amargara la boca—, bueno la verdad no lo sé y tampoco pienso averiguarlo.

—¿No le has dicho nada entonces? —ya sabía la respuesta pero quería estar segura.

—Claro que no Kanan, ¡ella es mi alumna! Esto es algo que nadie debe saber, solo dejaré que se vaya pasando con el tiempo, ella sólo estará dos años más en la preparatoria y después se irá lejos a la universidad y mi alma podrá descansar entonces —Kanan dudó si debía o no romper la esperanza de su amiga, pero decidió ser franca con ella.

—No creo que ésto funcione así Dia, el amor es muy caprichoso —le dijo y Dia tuvo que reconocer que eso era cierto.

—Y entonces, ¿qué sugieres? ¿Qué le diga que la amo y avergüence a la familia Kurosawa de nuevo? Tú sabes que no puedo hacer eso otra vez.

Kanan conocía el orgullo de los Kurosawa, fue algo que ella misma experimentó unos años atrás y no deseaba repetirlo y mucho menos que su amiga lo tuviera que experimentar de nuevo.

—No digo eso, sólo digo que no creo que tus sentimientos se disuelvan así como así. Estarás cerca ella, la ves prácticamente todos los días, la ves en el club de literatura, la ves en casa cuando visita a Ruby, ésto te va a consumir Dia —la chica de los ojos purpúreos estaba genuinamente preocupada por el terrible panorama que le ocurría a su amiga—. ¿Y si pides un cambio de grupo? —sugirió—. Podrías dejar de darle clases al menos para alejarte un poco.

—Ya lo sé Kanan, sé que es mi perdición pero tampoco quiero alejarme de ella. Estar en su presencia me hace feliz —dijo con una sonrisa melancólica—, aunque sepa que nunca pasará nada entre nosotras lo prefiero así.

Kanan acariciaba su cabeza suavemente en señal de apoyo. Permanecieron en silencio un rato, hasta que Dia rompió el contacto y decidió que era momento de un cambio de tema. Ya había acaparado demasiado la conversación siendo ella el centro de atención.

—Gracias —le dijo tomando su mano—, dime mejor, ¿tú cómo estás? ¿Cómo está papá? —Dia le llamaba de cariño papá al padre de Kanan, pues en el tiempo en que estuvieron juntas, él fue el principal apoyo de las dos como pareja.

—Papá está bien, mañana saldrá del hospital, me dejaran tenerlo toda la tarde así que quiero llevarlo al parque que está cerca del muelle, ya sabes, su favorito —era el turno de Dia para animar a su amiga y le devolvió el abrazo.

—Él estará bien, papá es fuerte —Dia notó el cambio en el ambiente y ahora Kanan era rodeada por la tristeza habitual que solía tener cuando tocaban el tema de su padre.

—Lo sé, es solo que quisiera que ya no tuviera que entrar y salir del hospital a cada rato, desperdicié tanto tiempo cuando me fui y ahora no sé cómo recuperarlo —la voz de Kanan estaba llena de culpabilidad.

—No había forma de saber que él enfermaría, tú seguías tus sueños y ahora los has abandonado para estar a su lado. Eres una buena hija y lo sabes —habían hablando del tema miles de veces, pero no había nada que Dia pudiera decir que le quitara ese sentimiento de culpa a Kanan—. No quiero deprimirte más, hablemos de otra cosa mejor —recordó el entusiasmo que sentía su amiga cuando hablaba de la natación y quiso llevar la conversación hacia aguas más calmadas o al menos eso pensaba—. ¿Cómo te fue con el equipo de natación? ¿Encontraste el talento que andabas buscando?

El semblante de Kanan había cambiado de la tristeza al enojo al recordar el desagradable evento del día anterior.

—¿Recuerdas a O'hara Mari? —dijo y Día rodó los ojos en espera de una mala noticia.

Kanan relató todo lo que había sucedido ante la incredulidad de Dia quien no podía creer que hubiera alguien tan tonto como para retar a la gran nadadora Matsuura Kanan a una carrera y que todavía tuviera el descaro de pedirle su renuncia si perdía. Esa niña no tenía idea de lo que hacía.

—Es que es increíble esa mocosa engreída —el lado protector de Dia había salido de nuevo y odiaba a cualquiera que tocare a sus personas más queridas—. ¿Cómo se atreve a retarte? ¡Qué bueno que le diste su merecido!

Kanan amaba el lado protector de Dia y no dudaba que ahora le fuera a poner uno o dos obstáculos a su alumna para hacer más difícil su existencia estudiantil a causa de ella.

—Lo sé, pero para ser honesta contigo hay algo que me pasa con esa chica. No puedo dejar de pensar en ella, es tan ¡agh! —quiso sonar molesta pero la verdad es que sintió un leve calor subir por su interior y lo atribuyó al efecto del alcohol.

Dia la miraba con los ojos entrecerrados, estaba leyendola de la forma en que sólo ella podía hacerlo y se encontró con algunas pequeñas sorpresas que ya se imaginaba.

—Es porque es una chica problemática y ya sabemos que esas siempre te roban el aliento —su tono era despreocupado, dando por sentado que era la explicación más lógica.

—Ella no me roba el aliento, ella sólo me hace algo que no se poner en palabras pero es muy parecido al enojo —se explicó y Día solo le dió por su lado.

—Si claro. Ella es bonita, ya te había dicho que es tu tipo y sinceramente no me sorprende que te llame la atención —Dia no quitaba el dedo del renglón y empezaban a ser molestas para Kanan todas esas insinuaciones.

—¡Ya te dije que no es por ahí! —seguía negando, aunque más que para Dia lo decía para sí misma.

—Y ahora la tendrás que ver todos los días —Dia la estaba molestando a propósito disfrutando de ser ella quien lo hiciera en esta ocasión—, en traje de baño, sólo para tu disfrute, paseándose por la piscina enseñando todo. ¿Has visto que tiene unos buenos pechos?

Kanan no pudo evitar admirar el cuerpo de su alumna el día anterior y bonita era una adjetivo que se quedaba corto para describir lo que vió, aún así no le iba a dar el gusto a Dia de admitirlo. Mari O´hara era hermosa, tenía un cuerpo espectacular que parecía de una modelo, alta y delgada, con facciones complemente diferentes a lo que acostumbraba ver, pensar en ella de esa manera le generaba un sentido de culpabilidad.

—Ya no quiero hablar de ella —cortó esa charla—, estábamos hablando de otra cosa, no sé cómo llegamos a ésto —no había escapatoria para Kanan, ahora Dia había sacado el tema que la había estado atormentando y no podía dejar de pensar en la chica.

—Parece que no soy la única con problemas amorosos del tipo "ilegal e indecente" —Dia le hablaba en un tono juguetón dejándole ver que se había terminado la plática seria y era momento de pasar a otros temas.

Dieron por terminada su salida una vez se acabaron sus bebidas. Después de pagar la cuenta se dirigieron a la casa de Kanan caminando juntas agarradas de la mano como solían hacerlo cuando eran solo unas estudiantes de preparatoria. No hubo necesidad de preguntar ni decir nada más, ambas mujeres sabían que necesitaban un tipo de desahogo que no se podía decir con palabras sino demostrar con hechos, en concreto dejar que sus cuerpos hablarán por sí mismos.

La casa de Kanan era ya muy familiar para Dia ya que estuvo viviendo con ella cuando Kurosawa-dono se enteró de la relación que mantenían las chicas, corriendola de su casa. Fue entonces cuando Matsuura-san la recibió con los brazos abiertos. La diferencia entre ambos padres era abismal y Dia siempre estuvo agradecida con él por haberles tendido la mano en esos momentos complicados.

Llegaron a la habitación de Kanan, la cual no había cambiado mucho con el paso de los años. La decoración se había vuelto más sobria pero casi todo permanecía a cómo lo recordaba. Había tantas memorias en esas cuatro paredes que las habían visto vivir tantas cosas antes y hoy volverían cobijarlas como entonces.

Apenas pasaron la puerta del cuarto cuando Kanan sujeto las manos de Dia y la acorraló contra la puerta besando sus labios con urgencia. Se conocían tanto y tan bien una a la otra que sabían qué hacer y cómo hacer. Estaban cómodas juntas, se complementaban a la perfección.

El beso no duró mucho, Dia la separó un poco aunque solo fue para quitarle la blusa que traía puesta y de nuevo volvieron a unirse sus labios. Kanan usó sus dientes para morder su labio inferior y provocarla un poco más. Quería jugar rudo y Dia sonrió con lascivia entendiendo el mensaje.

Se retiró su vestido, que en realidad ya estaba todo mal puesto pues Kanan se había encargado de desacomodarlo en su intento de tocar más piel de Dia con sus manos. El vestido voló por los aires y la chica solo quedo en ropa interior. Aunque no era cualquier ropa interior. Dia conocía los gustos de Kanan y aprovechando eso se había decidido a ponerse un provocativo conjunto de encaje negro con rojo que resaltaba sobre su piel clara.

Las pupilas de Kanan se agrandaron al ver esa belleza seductora a su merced y con más ganas arremetió pegando la espalda de Dia a la pared y levantando sus piernas para cargarla mientras besaba su cuello dejando un rastro de dientes y chupetones por toda su piel sensible.

Dia había empezado a gemir, el lóbulo de su oreja había sido atrapado por los dientes de Kanan y con rudeza la chica los había mordido para luego succionarlos provocando que un escalofrío recorriera la espalda de Dia hasta llegar a su centro y ayudar a que su humedad se hiciera más notoria.

Día se aferró a la cabellera cobalto de su amante ocasional y la mantuvo pegada del hueco de su cuello y con sus piernas estrechaba más su cadera contra su pelvis. Kanan se movía en un vaivén y Dia no podría resistir más tiempo así.

—Ca… cama —susurró trémula y Kanan le hizo caso a regañadientes.

La llevó hasta el borde de su cama y la dejó caer en él con ella encima, no sin antes quitarse su pantalón.

Kanan dibujo con sus labios y lengua caminos imaginarios que surcaron la piel nivea de Dia y la chica respondía favorable a cada roce húmedo. Todo iba bien cuando las manos de Kanan se apropiaron de esos senos hermosos y firmes de Dia que respondieron a sus caricias regalando más y más gemidos.

Con brusquedad mordió la tela de uno de sus pechos por encima aprisionando su pezón que se levantó de inmediato con el contacto. Sus hábiles manos desabrocharon el sostén y pronto esté acompañó al resto de la ropa en el suelo.

La saliva de Kanan en contraste de su cálido aliento le provocaron ricas sensaciones cuando le dió toda su atención a esa zona sensible. Su lengua jugó con su pezón chupando y lamiendo cuando sus dientes apretaban con fuerza.

—¡Kanan! —pronunció su nombre con afectación y sus manos tomaron las manos de la otra para interrumpir lo que estaban haciendo y guiarlas hasta donde le interesaba—. ¡Te necesito aquí!

Subieron de sus muslos a su entrepierna y sin esperar más Kanan palpó la deliciosa humedad que se había formado y sintió la imperiosa necesidad de ir más allá. Retiró haciendo a un lado el delicado encaje del calzón y metió dos dedos recorriendo el contorno de sus labios vaginales que seguramente estaban rojos de la excitación.

—¡Kanan no juegues conmigo! —le llamó la atención y la chica solo se rió—. ¡Te quiero sentir en mí!

Con su mano la hizo empujar levemente sus dedos dentro de ella y Kanan se empapó con sus fluidos. Su sonrisa no se borró, sino más bien se acrecentó cuando la fricción de sus dedos contra el centro de placer de Dia la hizo sollozar con más fuerza empujando sus caderas para aumentar el contacto.

El movimiento no solo se limitó al roce de su botón, los dedos de Kanan se aventuraron a ir más profundo y pronto se encontró entrando y saliendo de su cálida y estrecha vagina que apretaba con fuerza en cada espasmo. Día lo estaba disfrutando al máximo.

—¡Necesito más! —le ordenó y un tercer dígito acompañó al resto en su ida y venida—. ¡De eso estoy hablando!

El aumento del grosor y la curvatura de los dedos que con la yema tocaban y acariciaban la zona interna y rugosa de sus paredes la estaba haciendo llegar al clímax. El ritmo de sus caderas se volvió frenético y su piel pronto se vio brillante debido al sudor que emanaba de sus poros. Kanan saboreo el sabor salado con su lengua para después ir en busca de su boca que la recibió ansiosa sofocando sus gemidos que se habían convertido en gritos de puro e intoxicante placer.

El beso se detuvo de pronto cuando Kanan presionó el lugar correcto y los músculos que rodeaban sus dedos apretaron con fuerza en una contracción poderosa. Las piernas de Día se estiraron en toda su extensión y sus manos arañaron la espalda de Kanan al tiempo que su último gemido era sofocado por el beso que estaban compartiendo.

Todo acabó de súbito con Dia empapada en sudor y satisfecha de haber recibido alivio a su estrés. Sin previo aviso la chica comenzó a reírse dejando a Kanan extrañada por su reacción.

—Creo que he sido un poco escandalosa en esta ocasión —dijo acunándose en el pecho de Kanan que se había acomodado a su costado.

—Mandona sería lo más correcto —se comenzó a reír y Dia le dió un pequeño golpe.

—¡Kanan! —se sonrojó—. ¡Eso no se dice!

~•~